Capitulo XVII

La Primera Prueba

"espera un momento, déjame ver si entendí ¿tienes que enfrentarte a un dragón como la primera prueba? –Viktor asintió- ¿Cómo uno de verdad, de los que vuelan y lanzan fuego? –Viktor asintió de nuevo.

"Los malditos están locos" grito Valentín.

"oh vamos, no es para tanto –se quejo Asen- no sería la primera vez que nos enfrentamos a un dragón ¿acaso se olvidaron de la clase de combate con creaturas mágicas?"

"y te recuerdo que dicho dragón era solo un bebe" dijo Lorenzo.

"y que nos dios una paliza" puntualizo Valentín.

Asen le resto importancia con un gesto mientras miraba a Viktor, y con una sonrisa socarrona dijo "son solo pequeños detalles. Además, en caso de que mueras yo podría ir a consolar a tu linda chica y… ¿Qué demonios?"

Asen fue cortado por un pesado libro de encantamientos que choco justo contra su cabeza. Cuando volteamos a ver de dónde venía, vimos a Viktor observando a Asen con mirada de advertencia.

"mantén tus manos lejos de ella Poliakoff" gruño Viktor.

"aunque si sobrevives, te juro que te ayudare con la boda" tartamudeo Asen, provocando la risa de los chicos.

"cambiando de tema –dijo Lorenzo- ¿a qué hora dijiste que era tu entrevista?"

"a las 11 de la mañana ¿Por qué?" pregunto despreocupado Viktor.

Lorenzo observo el reloj para asegurarse que no se había equivocado, y luego vio a Viktor, quien estaba recostado en una de las camas hablando con Valentín en fluido ruso.

"eh Viktor –el chico lo miro- no sé cómo decirte esto pero… son las 11:15"

Al principio Viktor parecía no reaccionar, pero segundos después los amigos pudieron comprobar los reflejos de buscador del moreno, pues salto y corrió impresionantemente rápido de la habitación, mientras murmuraba algo sobre Karkaroff y llegar tarde.

Menos de un minuto más tarde, vimos a Karkaroff salir de su oficina de la forma más paranoica jamás imaginable. El hombre observaba a todos lados mientras ajustaba su sombrero, y Merlín cuidara al estudiante que se cruzara en su camino.

Escucharon a su director gritarles a unos chicos que estaban en la pequeña sala del barco, llamar inútil a uno de sus profesores y luego irse, probablemente detrás de Viktor.

Los chicos siguieron conversando mientras Lorenzo se concentraba en su libro de encantamientos, había quedado en ir a la biblioteca con Hermione para comenzar el ensayo en parejas que les habían dejado.

Lorenzo aun seguía anonadado de lo inteligente que era la chica, parecía tener respuestas a todo, además de tener una velocidad increíble para ejecutar los hechizos y juraría que también podía hacer hechizos no verbales, aunque eso era algo que no se atrevía a preguntarle, aun.

El castaño se fijo en la hora y se dio cuenta que si quería llegar a tiempo a la biblioteca debía irse ahora, así que tomo sus libros y se despidió de sus amigos.

Iba pasando cerca del lago cuando diviso el fantasmal cabello de Luna, fue acercándose para saludarla pero se detuvo cuando vio que la chica no estaba sola. Detrás de ella venia caminando un extrañamente nervioso Timotei, quien llevaba lo que parecía ser la mochila de la rubia y miraba de forma embobada a la chica.

Lorenzo pensó que lo mejor era no interrumpir lo que sea que pasara entre esos dos y siguió su camino a la biblioteca, no sin antes hacerse una nota mental de preguntarle a su compañero que había sido eso.

Cuando llegó encontró a la bibliotecaria mirando de forma afilada a unos chicos ruidosos. Visualizó la inconfundible cabellera de Hermione y camino hasta ella, tomo asiento a su lado y saco sus libros mientras veía como ella llenaba su pergamino.

"comencé con la primera parte del ensayo, es básicamente una introducción al origen del hechizo. Estoy segura que si nos damos prisa podremos tenerlo listo esta noche"

Hermione ni siquiera se molesto en mirarlo mientras hablaba. La chica solo leía y escribía de una forma que hizo que Lorenzo se preocupara un poco. Observo con detenimiento la mesa y estaba llena de al menos tres pergaminos más, todos llenos con partes de lo que suponía era el ensayo. ¿Cuánto tiempo llevaba Hermione aquí?

"pensé que solo era una introducción" dije mientras tomaba uno de los pergaminos y comenzaba a leerlo.

"así es. Pensé esperarte para hacer el resto"

"llevas tres pergaminos Hermione, y lamento ser quien te de las malas noticias pero todos dicen lo mismo"

De pronto Hermione dejo de escribir y finalmente levanto la mirada, aunque solo lo hizo para dejarla clavada en algún lugar de la ventana frente a ellos. Un minuto después los preocupados ojos de Hermione se detenían en él.

"¿Qué te ocurre pequeña Hermione? ¿El bien mayor te está volviendo loca nuevamente?" dije mientras tomaba uno de sus mechones y lo apartaba de su rostro.

"la primera prueba es mañana Lorenzo, y Harry aun no está listo. Hice todo lo que pude pero… Harry es buen mago, aunque su disciplina para aprender es casi inexistente"

Mientras hablaba Hermione pasaba sus manos nerviosamente por su cabello, al paso que iba se quedaría sin un solo cabello en menos de 10 minutos. La deje hablar y desahogarse y de tanto en tanto apartaba sus manos de su alborotado cabello.

"Hermione, estoy seguro que hiciste todo lo que estaba en tus manos para ayudar a Potter, pero quedarte calva no va a ayudarlo en nada, quizás solo lo espante" dije mientras sonreía al ver su cara de frustración.

"tú eres el que no está ayudando en nada"

"está bien lunática en proceso, no diré nada y dejare que escribas cuatro pergaminos más si eso te hace feliz. Mientras, yo hare mi parte y observare como con cada palabra que escribes pierdes un poco más de tu cordura y buen juicio"

"para ti es fácil decirlo, tu y yo sabemos que Viktor está más que preparado para el torneo, de lo contrario jamás habría entrado en primer lugar"

Iba a responderle a Hermione que no tenia de que preocuparse cuando de pronto su rostro se lleno de completo pánico.

"¿Viktor está preparado cierto? –Susurro- ¡Por Merlín, ahora estoy preocupada por los dos! ¿Por qué nunca puedo tener un año normal con problemas normales?"

"¿Qué habría de divertido en eso? –Hermione me fulmino con la mirada y yo levante las manos en señal de rendición- me callare pero no me mates ¿sí?"

"sigues sin ayudarme en lo más mínimo Lorenzo" se quejo Hermione mientras dejaba caer su rostro contra la mesa.

Lorenzo se compadeció de la pequeña castaña y acarició su cabello como una manera de calmarla "tranquilízate Hermione, ellos van a estar bien. Además, nunca permitiríamos que algo malo sucediese"

"yo decía exactamente eso la primera vez que vine a Hogwarts –se quejo de forma lastimera sin levantar su rostro de la mesa- cuatro años después, he llegado a considerar un milagro que logremos ver una semana entera de clases sin que algo altamente peligroso suceda"

Lorenzo estuvo tentado a soltar un comentario mordaz sobre la fascinación de Hermione por las clases, pero lo considero por unos segundos y, por alguna razón, su instinto le dijo que quizás la castaña tenía razón y que en este lugar pasaban cosas peligrosas.

Era un secreto a voces los extraños acontecimientos de los que la escuela había sido protagonista los últimos años, además de que también estaba la nube negra que parecía estar sobre ellos este año, más específicamente sobre Viktor.

Si, ciertamente Lorenzo pensó que lo mejor sería callarse y dejar que Hermione siguiera quejándose de su desgracia. Pero de todas formas, no estaba de más asegurarse de que Viktor estuviese realmente listo.


"¡Hermione!" escucho que la llamaban así que se detuvo en el corredor. Al voltear vio a Harry que venía con aspecto enfermo y agitando un pedazo de pergamino como si su vida dependiera de ello.

Cuando el chico llego hasta donde estaba ella, lo dejo recuperar el aliento y luego le pregunto qué le ocurría, Harry solo hizo un gesto extraño y dijo algo sobre una mujer con un problema para respetar el espacio personal pero no profundizo más y Hermione no sintió la necesidad de preguntar ya que lo que parecía tener tan agitado a su amigo era lo que llevaba en su mano.

"Canuto respondió a mi carta, está pidiendo verme esta noche en la sala común" dijo mientras comenzaba a caminar junto a ella.

"ya veo que Azkaban si lo hizo perder el buen juicio –se quejo Hermione- de todas las formas que tiene de comunicarse contigo eligió entrar a un castillo que lleno de agentes del ministerio. Más específicamente en una sala repleta de estudiantes a los que en este momento no les caes muy bien que digamos"

"yo tampoco entiendo mucho lo que pretende pero voy a necesitar tu ayuda Mione"

"¿a qué te refieres?" pregunto Hermione.

"Canuto pidió que la sala común se encontrara sola para media noche, y ya que justo ahora a ti te odian menos que a mí, quizás puedas ayudarme con eso" explico Harry.

Hermione se quedo en silencio por unos minutos mientras llegaban al retrato de la sala común, justo antes de entrar Harry la detuvo y Hermione no pudo resistirse a la cara de cordero a punto de degollar que tenia Harry, así que en contra de todos sus sentidos moralistas le dijo que lo ayudaría.

Cuando Harry pregunto como lo haría, ella solo respondió que era mejor si no lo sabía. Como su madre siempre había dicho, más sabe Dios y perdona.


Cuando la media noche llego y Harry bajo a la sala común se quedo atónito, no sabía cómo pero Hermione había logrado que el lugar se quedara desierto, de hecho la torre por completo se encontraba demasiado silenciosa.

Un escalofrío recorrió a Harry, su amiga siempre había sido misteriosa con ciertas cosas pero si algo había dejado en claro Hermione desde el primer día era que, sus conocimientos la convertían en un arma de doble filo y que podía ser tan beneficiosa como peligrosa.

Harry tomo asiento en uno de los sillones de la sala y espero a ver de qué forma Sirius se manifestaría esta vez, pero mientras esperaba algo llamo su atención. Un ruido provenía de la chimenea, cuando se acerco vio como pequeños estallidos de fuego salían de lo que pronto cobro forma de un rostro, el rostro de Sirius.

"¡Sirius!" exclamo sorprendido Harry.

"Guarda silencio Harry, no tenemos mucho tiempo. Dime una cosa ¿pusiste tu nombre en el cáliz de fuego?" pregunto apresurado Sirius.

"¿qué? –Gritó Harry- ¡No, no lo hice!"

"está bien, te creo. Solo quería asegurarme –tranquilizo el mayor- escúchame muy bien Harry, quien sea que metió tu nombre en el cáliz no es tu amigo, han muerto personas en ese torneo. Igor Karkaroff fue un mortifago y puedo asegurarte que aun lo es. Y Barty Crouch, mando a su propio hijo a Azkaban sin siquiera dudarlo un segundo"

En eso, Harry escucho pasos que provenían del dormitorio de los chicos. Sirius también los escucho.

"ya debo irme Harry, pero recuerda irte con cuidado. Mantén a tus amigos cerca, y por amor a Circe escucha a Hermione, esa chica tiene demasiadas mañas como para dejarte morir"

Justo cuando el rostro de Sirius desaparecía entre las llamas, Harry vio como Ron se asomaba por el balcón del dormitorio.

"¿con quién hablabas?" pregunto mientras escudriñaba la habitación.

"con nadie, Ron"

"si seguro, escuche voces. Aunque, probablemente practicabas para tu próxima entrevista" gruño Ron.

Harry no entendía a que entrevista se refería, pero cuando intento preguntarle Ron ya había desaparecido.

¡Genial! –Pensó Harry- Sirius le había dicho que mantuviera a sus amigos cerca, pero con Ron odiándolo las cosas se ponían aun peor. Y para mejorar aun más la situación, el director de una de las escuelas invitadas era un seguidor de Voldemort y el otro, un agente del ministerio que era cruel hasta con su propio hijo. Ciertamente este año no sería nada fácil.


"¿quieres decirme cómo es que tu estas toda fresca y resplandeciente y el resto de nosotros nos vemos tan horrible?" la voz de Ginny acusando a Hermione era la única que retumbaba en la mesa de los leones.

"buenos días para ti también Ginny" respondió Hermione mientras tomaba asiento al lado de la pelirroja.

"hablo en serio Hermione, mírame, míralos –dijo señalando a toda la mesa- todos nos vemos terrible. Incluso los gemelos, lo cual prueba que ellos no fueron los que hicieron esto"

Hermione observo con detenimiento a Ginny y al resto de sus compañeros y se dio cuenta que la pelirroja tenía razón. Todos tenían cara de cansancio, enormes ojeras y parecían moverse de forma más lenta y pausada.

Inclusive los gemelos, quienes siempre tenían una eterna fuente de vitalidad, lucían terribles. Hermione sintió una punzada de culpa pero la ignoro, Harry necesitaba su ayuda y esa fue la mejor idea que se le ocurrió. Aunque quizás drogar a sus compañeros con té de elfos mágicos había sido demasiado.

"quizás fue alguna broma de los gemelos que salió mal y les da vergüenza admitir que fueron ellos" dijo Hermione mientras comenzaba a desayunar.

"¡Hey, Granger! Bonito artículo" la atención de todo el comedor se puso sobre Malfoy, quien venía entrando con una copia de El Profeta que al momento de llegar a donde Hermione estaba se encargo de lanzársela.

Cuando Hermione de mala gana tomo el diario en su manos y paseo sus ojos sobre él, supo el por qué Malfoy estaba burlándose de ella. Con cada palabra que leía Hermione sentía subir su indignación y su molestia. Molestia que se convirtió en terror al ver como cientos de lechuzas inundaban el gran comedor entregando el condenado diario a todo el mundo.

No tardo mucho en escucharse una ola de exclamaciones, todo el comedor estaba viéndola, incluso los aturdidos Gryffindors se encontraban sorprendidos al leer la primera plana de El Profeta.

HARRY POTTER, EL NIÑO QUE VIVIO, QUE INTENTA MORIR EN UN TORNEO Y QUE MANTIENE UN ROMANCE CON SU MEJOR AMIGA HERMIONE GRANGER.

A su lado, Hermione sintió a Ginny tensarse, frente a ellas, Neville la miraba con el rostro de un brillante rojo en espera de su reacción. Hermione se dijo que bloquear todo era lo mejor, pero la insoportable risa de Malfoy seguía martillando en su cabeza.

Cuando busco con la mirada al rubio cretino, se encontró con el rostro consternado de tres chicos. Lorenzo y los amigos de Viktor alternaban la mirada entre el diario y ella, sabía lo que estaban pensando. Y por primera vez Hermione sintió vergüenza de lo que las personas pensaran de ella.

No era el hecho de que la relacionaran con Harry, pues siendo el su mejor amigo no era la primera vez que pasaba. Pero había algo en la forma en la que Lorenzo la miraba que la hacía sentir avergonzada.

Sabía que Lorenzo se limitaba a preguntarle sobre Viktor pues no era tonto, y comprendía que el tema era algo delicado para ella. Aunque tenía la ligera sospecha de que Viktor tenía muchísimo que ver en el hecho de que sus amigos evitaran hablar con ella más de lo necesario.

Pero con el castaño era diferente, el se había convertido en alguien especial para Hermione, y ver la duda en sus ojos estaba matándola por alguna razón que no lograba comprender.

Los pensamientos de Hermione se vieron interrumpidos cuando el director anuncio que la primera prueba comenzaría en unos minutos y que los que desearan estar presentes debían dirigirse a las afueras del castillo en la brevedad posible.

Fue en ese momento en el que Hermione se dio cuenta de que Harry no se encontraba por ningún lado, de hecho, no había sabido absolutamente nada de él desde la noche anterior antes de que hablara con Sirius.

Cuando se disponía a levantarse para ir en busca de su amigo, sintió que era detenida por una pálida y delicada mano. Era Ginny.

"Hay que irnos Hermione, debemos conseguir buenos asientos. No queremos perdernos el gran debut de Harry"

La voz de Ginny era calmada. Lo que hizo que Hermione se relajara un poco, quizás la suerte estaba de su lado ese día. Quizás Ginny si era capaz de detectar una mentira y no como el resto de sus compañeros.

Pero hubo algo que no dejo de darle vueltas en la cabeza a la castaña. Si bien Ginny podía saber que la historia era falsa, ¿Qué pensaría Viktor cuando la leyera? No es que ellos fueran algo, solo eran amigos. O eso era lo que Hermione se empeñaba en hacerse creer a ella misma.

Pero qué tal si Viktor malinterpretaba el artículo, sus amigos claramente lo habían hecho. Aunque analizando la situación, ni Harry ni Cedric estaban en el gran comedor, también juraría que no escucho el meloso tono de voz de Fleur quejándose de cualquier cosa que no estuviese igual que en su escuela. Y ciertamente hoy no sintió el típico cosquilleo que le producía la mirada de Viktor fija en ella mientras desayunaba.

Eso significaba que quizás los campeones habían sido aislados por la primera prueba. Quizás, y solo si la suerte estaba con ella, Viktor no había visto el artículo aun. Eso le daba una pequeña ventaja para ir y explicarle que todo lo que decía era mentira y aun podría salvar su… un momento.

Hermione detuvo abruptamente al ansioso tren de sus pensamientos, ¿de verdad ella, Hermione Granger, mejor estudiante desde los tiempos de Dumbledore y la persona más lógica de todo el colegio estaba a punto de entrar en una crisis por culpa de un artículo que la señalaba como la novia de su mejor amigo y las posibles repercusiones que esto podría traerle con su… con Viktor?

¡Por Merlín! Esta situación iba a lograr lo que tres años de estudio en Hogwarts no había logrado. Volverla loca.


Viktor se encontraba sentado en la tienda de los campeones, junto a él estaba el otro campeón de Hogwarts quien miraba nervioso a la oscura figura de Karkaroff, que en un estado de extraña alerta se encontraba observando todo desde una esquina alejada.

Frente a él habían dos cubículos más que suponía le pertenecían a los otros dos campeones, entre ellos Harry Potter. El mejor amigo de Hermione y el causante de más de un dolor de cabeza en la castaña.

Viktor no era idiota, sabía que la chica estaba más preocupada por el bienestar de su amigo que de él. Pero eso no evitaba que él, en medio de todo su nerviosismo mantuviese la esperanza de que ella se preocupara aunque sea un poco.

De pronto un pequeño escándalo fuera de la tienda llamó la atención de Karkaroff y este salió como alma que lleva el diablo de ahí, dejando solos a Viktor y al otro campeón. Aunque la atención de Viktor estaba puesta en la pequeña esfera de luz que estaba a solo unos pasos de él.

Al principio se asusto y se puso en guardia, hasta que la pequeña luz desapareció y sintió como era tomado del brazo. Cuando volteo, aun con la varita en la mano, el sutil aroma a fresas golpeo su nariz. Y el rostro teñido de preocupación de Hermione apareció frente a él.

"¡Oh Viktor, dime por lo que más quieras que practicaste lo suficiente y que todo va a estar bien!" la voz de Hermione era nerviosa, como si estuviese a punto de un colapso.

Viktor tomo el rostro de Hermione entre sus manos y acaricio sus mejillas tratando de calmarla.

"estar tranquila Herm-own-ninny, yo estar bien. Estar preparado"

"Más te vale Viktor, porque si no es así yo misma vendré a hechizarte y…"

Hermione dejo de hablar y por la cara que puso Viktor asumió que la castaña estaba teniendo un debate interno. De pronto los brazos de Hermione se apretaron sobre él y sin esperárselo, Viktor finalmente estaba abrazando a Hermione.

El búlgaro no podía sentirse más feliz, le gustaba Hermione, le gustaba realmente mucho. Pero tenía tanto miedo de asustarla, de dar el mensaje equivocado que se limitaba con el contacto físico que tenia con ella. Al punto de que lo único que se había atrevido hacer era tomarla de la mano.

El hecho de que fuera ella quien se acercara a él, que lo abrazara, representaba un alivio para Viktor.

Mientras lo abrazaba, Viktor sintió el dulce olor a fresas que finalmente identifico venia del cabello de la castaña. Pero también había otro aroma, no lograba saber que era, pero le recordó a Viktor a su hogar. Lo llevo a las costas búlgaras, al mar. Su infancia.

Viktor pensó que podría pasar la vida entera en ese momento, con Hermione en sus brazos. Pero digamos que el destino tenía otro plan. Un ruido hizo que los reflejos de buscador de Viktor se activaran y ocultara a Hermione detrás de él mientras estudiaba la figura que los observaba desde la entrada de su cubículo.

Los risueños ojos del campeón de Hogwarts se paseaban desde Viktor hasta la nada oculta figura de Hermione, quien sorprendida miraba al divertido tejón parado frente a ellos.

"No era mi intención interrumpir pero ya los otros campeones llegaron. La prueba está a punto de comenzar –el chico se dio la vuelta para irse, aunque a último minuto se detuvo y se dirigió a Viktor- tu director está entrando a la tienda, y no creo que le guste ver a su alumno ser distraído por la amiga de su rival"

"el tiene razón, lo mejor es que me marche" dijo Hermione mientras caminaba hacia la parte de atrás de la tienda. Viktor quiso decir algo, lo que sea que la hiciera quedarse solo un minuto más. Pero no había reaccionado a tiempo, pues Hermione ya estaba marchándose.

Pero antes de irse por completo, Viktor pudo escuchar el "buena suerte" susurrado por la dulce voz de su Hermione.

Por unos instantes el búlgaro se sintió flotar, y luego reacciono de golpe, ¿desde cuándo era su Hermione? Honestamente no le importo, lo único que importaba era que al fin tenía el suficiente valor como para admitirse a si mismo los sentimientos que tenía por ella. Ahora solo faltaba tener el valor para confesárselos.

De pronto, un ruido que Viktor reconoció perfectamente bien se escucho en el área común de la tienda, seguido de la chillona voz de una mujer.

"¿pero que tenemos aquí? Amor joven. Esto es maravilloso, sin importar que suceda hoy, mañana serán primera plana, ¿no les parece fascinante?"

Lo primero que vio Viktor fue a la rubia mujer de espantoso traje verde que los había entrevistado el día anterior. De ella provenía la insoportable voz. Pero lo que vio luego de eso lo hizo hervir de rabia. Hermione tenía al chico Potter detrás de ella de forma protectora, mientras ambos observaban a la reportera como quien había sido capturado tomando sin permiso las galletas de la abuela.

Para el no fue difícil unir los puntos cuando vio la cámara apuntando a los chicos y a la vuela pluma escribiendo lo que la rubia le estuviera cuchicheando. Decidió hacer algo cuando vio como Hermione dirigía la mirada hacia él y luego, devuelta a la mujer.

"Usted no tener permitido estar aquí. La tienda ser para los campeones –y luego, mirando directamente hacia Hermione- y sus amigos" Viktor ignoro por completo el énfasis que le había dado a la palabra amigos. No quería sonar como un posesivo, pero también quería dejarle en claro a Potter que Hermione solo sería su amiga.

La mujer rubia lo vio de arriba abajo por unos segundos y Viktor reconoció esa mirada. Lujuria y un tono de malicia. No era la primera mujer que lo miraba así, pero ciertamente había sido la que mas asqueado lo dejaba.

"tranquilo tesoro, ya tengo lo que necesito" dijo ella antes de que un flash lo segara por completo y luego desaparecieran ella y su fotógrafo.

Al instante, el ruido de la tienda abriéndose los distrajo a todos. Los directores de las tres escuelas venían entrando. Incluso Karkaroff, quien había entrado y salido de la tienda unas veinte veces, todo culpa de su reciente paranoia.

"muchachos, señorita, acérquense –llamo el director de Hogwarts- han sufrido, han llorado, y finalmente el momento ha llegado. Un momento que estoy seguro, solo ustedes cuatro sabrán apreciar…"

De pronto el anciano de ojos azules se dio cuenta de la presencia de Hermione, quien nerviosa, no había dejado la tienda aun.

"¿Qué hace aquí, señorita Granger?" pregunto el hombre. Todos los ojos en la tienda estaban sobre la pobre Hermione.

"yo… ehm bueno. Yo solo estaba… -Hermione miro a Potter y luego a mi- creo que mejor me voy" le deseó suerte al nervioso pelinegro y articulo otro buena suerte para mi antes de abandonar por completo la tienda.

Verla así de nerviosa y estresada hizo que a Viktor le latiera más fuerte el corazón. Merlín, era tan hermosa.

"¡Señor Krum! –escucho que lo llamaron, era el hombre del Ministerio- colóquese por aquí, si es tan amable"

Viktor se movió hacia el lugar indicado, no sin antes sentir la tensión en la presencia de Karkaroff.

El hombre, a quien habían llamado Crouch, puso una pequeña bolsa de tela delante de la chica francesa, Fleur. Ella introdujo su mano dentro de la bolsa y saco de ella una versión en miniatura de un dragón verde, que no parecía estar nada contento porque soltaba pequeñas llamas y gruñía, y que tenia un número dos colgando del cuello.

"un Galés verde, señorita Delacour" dijo el señor Crouch.

Luego el hombre coloco la bolsa delante de él. Con cautela metió la metió la mano y sintió un pequeño mordisco. Cuando saco la mano, tenía a un pequeño dragón rojo, que daba vueltas y vueltas en su mano mientras gruñía, y que tenía un número tres en el cuello.

"un Bola de fuego chino" dijo mientras pasaba hacía Cedric.

Este saco un dragón amarillo que parecía estar un poco más calmado que los otros y con el número uno.

"un Hocicorto sueco" al instante se escucho un cuchicheo.

"¿dijo algo señor Potter?" pregunto el hombre, a lo que el chico negó. Cuando este saco la mano de la bolsa, un enojado dragón de color café y cubierto de pequeños cuernos comenzó a soltar pequeñas llamas, lo que hizo que casi quemara el pequeño cuatro que colgada de su cuello.

"el Colacuerno húngaro" comento el hombre con cara de disculpa.

"estos representan a los dragones de verdad, a los cuales se les ha dado a proteger un huevo de oro. Su objetivo es simple, conseguir el huevo. Deben hacerlo porque cada huevo contiene una clave sin la cual no podrán pasar a la segunda prueba, ¿alguna duda?"

"muy bien, suerte campeones – dijo el director de Hogwarts- señor Diggory, al sonar el cañón deberá salir y enfrentar a su dragón"

Luego de eso el cañón se escucho por todo el lugar. Cedric palideció de forma considerable y por primera vez, Viktor sintió pánico. Oficialmente la primera prueba había iniciado.


Hermione creía estar a punto de un colapso nervioso. Cedric, Fleur y Viktor ya habían enfrentado a su dragón. El primero termino con un brazo quemado. Fleur consiguió que su dragón quemara gran parte de su uniforme. Y Viktor, había cegado al dragón como estrategia, todo iba bien hasta que en medio de la ceguera el dragón terminó pisando sus propios huevos. Lo que le resto puntos.

Cuando Hermione vio al gigantesco Bola de fuego comenzar a pisotear todo lo que estaba a su paso, sintió como el terror se arremolinaba en su estomago. Tuvo tanto miedo de que pisara a Viktor por accidente. Estuvo a punto de saltar a la arena y sacarlo de ahí. Y solo pudo suspirar aliviada cuando lo vio salir de la arena, completamente ileso.

Pero ella sabía que el terror aun no terminaba. Tres de los cuatro campeones ya habían salido, pero falta Harry. Ella nunca había sido muy creyente en ninguna religión, pero justo ahora se encontraba rezándole a todas las deidades que conocía. Harry tenía que estar bien.

Cuando finalmente trajeron al Colacuerno a la arena, todo se quedo en silencio por unos minutos. No tenias que ser un genio para ver lo enojado que estaba ese dragón. A su lado, Ginny comenzó a temblar y Ron, palideció por completo.

De pronto, se comenzó a escuchar a coro el nombre de Harry. Hermione se fijo e incluso algunos Slytherin clamaban por la presencia de Harry. Segundos después de que sonara el cañón, un pálido y tembloroso Harry entro a la arena. Y lo primero que recibió fue un coletazo del enojado dragón.

Harry comenzó a correr y esconderse detrás de todo lo que veía, lo cual era prácticamente inútil porque el dragón destruía todo a su paso. Hermione, completamente desesperada al ver que su amigo no reaccionaba, le gritó con todas sus fuerzas que usara la varita.

Al ver lo que intentaba, Ron y Ginny se unieron a ella y finalmente Harry saco su varita y ejecuto, según el criterio de Hermione, un perfecto hechizo convocador.

"accio saeta de fuego" grito Harry, para luego seguir huyendo del endemoniado dragón que parecía estar empeñado en rostizarlo.

Finalmente, la escoba de Harry apareció y se monto en ella, emprendiendo vuelo para alejarse del dragón. Aunque nadie contó con que este ultimo terminara soltándose de sus amarres y emprendiera vuelo detrás de Harry. Destruyendo en el proceso la mitad del estadio. Y desapareciendo detrás de mi mejor amigo.

Por al menos 20 minutos, que para Hermione y sus amigos parecieron horas, Harry y el dragón estuvieron sin dar señales de vida. La tensión comenzaba a sentirse en el estadio. Incluso los profesores parecían estar preocupados por el paradero de ambos.

"regresa, por favor solo regresa, Harry" recito por decima vez, Hermione.

Hermione observo como algo se acercaba al estadio. Enfoco la mirada para ver que era aquello. Y lo vio, ¡era Harry! El chico voló en lo que quedaba de su escoba hasta el nido del dragón, y con toda la calma del mundo tomo el huevo dorado y lo alzo en sus brazos.

Lo único que Hermione podía escuchar en medio de su emoción eran los gritos de sus compañeros. Ni si quiera sus propios gritos de felicidad podían ser oídos en medio del caos que los Gryffindors estaban armando.

¡Por Merlín! Su amigo había sobrevivido. Todo estaba bien, todo iba a salir bien.


Hermione pensó que las cosas no podrían salir mejor. Pues se equivoco. Gracias a un milagro divino, Ron finalmente había comprendido que Harry no fue quien colocó su nombre en el Cáliz de Fuego. Así que, luego de una charla y una increíblemente torpe disculpa, ambos chicos habían hecho las paces.

Lo que en pocas palabras significaba que Hermione iba a dejar de ser la lechuza de los chicos, Ronald no le haría la vida imposible con su sarcasmo, y finalmente su vida volvería a la normalidad. Podría ir a la biblioteca y estudiar sin sentirse culpable por dejar solo a Harry.

Hablar de la biblioteca hizo que de pronto Hermione recordara a cierto búlgaro con el cual debía tener unas palabras. Aun no podía creer que ese idiota usara un hechizo tan irresponsable en pleno torneo, ¡Por Circe, pudo haber muerto! Y que la mataran antes de admitir esto en voz alta pero, de haberle pasado algo a Viktor, estaba segura de que su corazón no podría soportarlo.

Fue sacada violentamente de sus pensamientos por el espantoso sonido retumbando en la sala común. Cuando busco el origen de aquel lastimero chillido, provenía del huevo de oro que Harry sostenía en sus manos. Cuando este finalmente lo cerro, toda la sala común suspiro de alivio. Aunque eso no evito que siguieran con su fiesta de celebración.

Por su parte, Hermione subió a su habitación y una vez estando ahí, escribió un pequeño mensaje para Viktor.

"tengo que hablar contigo. Te espero esta noche en el lago"

H.

Ate el mensaje a la pata de Nico, quien se había negado a regresar con su dueño, y observe como se perdía en el nublado cielo. Decidí tomar una ducha mientras esperaba la respuesta.

Hoy era una noche especial, y lo mejor era arreglarse un poco para bajar a cenar.

Mientras Hermione tomaba su ducha, Nico regreso a la habitación, un pergamino colgaba de su pata. Y dentro de este, el sí que alegraría por completo la noche de la castaña.


Dios santísimo chicas, no tienen ni idea de lo que me costó escribir este capítulo. Literalmente he estado vuelta un desastre tanto física como emocionalmente. Entre la universidad y la situación tan deplorable que está pasando mi país, no he tenido tiempo ni para deprimirme.

Además de que me mude y por los momentos no tengo internet, por lo que se me hace súper complicado subir los capítulos. Pero pienso sacarle ventaja a esto y tratar de escribir la mayor cantidad de capítulos que pueda.

No pienso abandonar esta historia, así que no se preocupen. Solo les pido un poco de paciencia.

Ahora, entrando en temas de mi linda parejita, podrán darse cuenta de que estos dos parecen estar en un eterno lío emocional. Ellos se gustan, saben que se gustan, pero aun así no son capaces de admitírselos por completo a ellos mismos, imagínate pensar en confesárselo al otro.

Con respecto a los demás personajes, Ginny no recibió mucho protagonismo en este capítulo, pero pienso darle un poco más de importancia en el futuro, porque me encanta lo que ella puede aportar como personaje a mi historia. Y mi otro chico favorito, aparte de Viktor, es Lorenzo. Ese chico tan expresivo y tan cerrado al mismo tiempo, me he encariñado tanto con ese personaje y siento tanto lo que lo voy a poner a pasar al pobre. No todo en esta vida puede ser felicidad para todos, así que él será uno de los que sufra.

Bueno, creo que eso es todo. No puedo dejar que mis emociones me traicionen y termine revelándoles todo mi plan malvado con mis personajes.

Respondiendo el comentario de CamilaAAA: no niego ni afirmo nada, solo te voy a decir que te acabas de convertir en mi lectora favorita.

Sin más que decir, me despido. Los quiero mucho y no se olviden de dejar un hermoso y encantador review que tanto me alegran el día.