Capítulo 18

Los Secretos que se Lleva la Lluvia

Viktor estaba feliz, realmente muy feliz. Había superado la primera prueba, Hermione había ido a verlo y hace unos minutos, Nico llegó con una nota de ella. Quería verlo. La felicidad que el búlgaro sentía en ese momento no se veía opacada por nada, ni si quiera por la evidente molestia de Karkaroff.

Los chicos de Durmstrang celebraban de manera ruidosa que su amigo logro salir bien librado de la primera prueba. Pero había tres chicos que no lograban compartir en su totalidad la felicidad de sus compañeros. Asen, Lorenzo y Valentín habían estado observando todo desde un rincón. Vieron cuando Viktor entro entre las felicitaciones de los demás, también vieron cuando Nico, la lechuza de su amigo, voló hasta él y le entrego un mensaje que llevaba atado a su pata. Luego de que Viktor respondiera la nota, desapareció dentro de su camarote.

"¿creen que lo sepa?" pregunto Asen, mientras terminaba su tercer vaso de vodka.

"es obvio que no, Asen. Viste lo feliz que está, no debe estar enterado de nada" respondió Valentín con molestia.

"y tan inocente que se veía. Aunque eso explicaría el por qué evitaba ciertos temas con él" ironizó el rubio.

A su lado, Lorenzo ya estaba cansado de escuchar a sus amigos hablar mal de la chica. Llevaban desde la mañana así, y sabía que estaban esperando el momento indicado para contarle a Viktor.

"dejen de hablar de esa manera. Ninguno de nosotros sabe en realidad que es lo que está pasando" intervino Lorenzo.

"la defiendes porque es tu amiguita, Lorenzo. Pero recuerda que Viktor también es tu amigo y que a esa niña no la conoces" siseo de forma venenosa Valentín.

"no estoy defendiéndola, solo trato de ver las cosas de forma imparcial" se defendió el chico.

"imparcial mis…" a Valentín lo interrumpió la voz de Asen. El rubio estaba diciéndoles que si esperaban un momento indicado para hablar con Viktor, era ese.

Cuando los chicos vieron a su amigo, se dieron cuenta de que se había duchado y cambiado, y que iba camino a dejar el barco con una sonrisa plasmada en el rostro. Lo supieron de inmediato, Viktor iría a encontrarse con Hermione.

"¡Hey, Viktor!" interceptó Valentín al jugador.

"¿A dónde vas, hermano? Por cierto, felicidades por el dragón" agrego Asen.

"gracias, pero voy a ver a…" Valentín interrumpió a Viktor.

"Viktor, debemos hablar sobre esa chica. Hay algo que tú no sabes"

"Valentín, no. Aun no sabemos si es verdad" trate de hacer que el chico entrara en razón. Aunque fui ignorado.

"¿le sucedió algo a Herm-own-ninny?" pregunto Viktor con la preocupación brillando en sus ojos.

"Oh claro que le sucedió –se burlo Asen. Viktor frunció el seño, no entendía que sucedía con sus amigos- la señorita es la novia de Potter. Te ha tenido como su juguetito personal todo este tiempo"

Luego de que Asen dijera eso, las cosas pasaron muy rápido. Viktor fue acercándose al imprudentemente ebrio de mi primo y antes de que pudiera tocarlo, Valentín y yo nos interpusimos.

"¿de qué hablas, Poliakoff?" gruño entre dientes Viktor.

Asen trato de hablar nuevamente pero lo silencie antes de que las cosas se calentaran más "el diario de hoy tenía la entrevista que les hicieron sobre el torneo –hice una pausa mientras trataba de mantener en pie a Asen- la primera plana es la noticia de que Hermione y el chico Potter están saliendo"

Al principio, Viktor parecía no haber escuchado ninguna de mis palabras, pero segundos después los tres vimos como todo mínimo rastro de alegría y felicidad del rostro de Viktor se esfumaba.

"¿Dónde está ese diario?" preguntó.

"Viktor, hermano. Tu sabes cómo son los periodistas, sabes que esta historia debe tener dos versiones, no te precipites y habla con Hermio…"

"pregunte en donde está ese diario" repitió Viktor de forma brusca.

Valentín saco de su chaqueta la página donde estaba el artículo y se la paso a Viktor. Este le dio un vistazo al encabezado y vimos como arrugaba el papel por donde lo tenía sujeto. De pronto, Viktor dio media vuelta y regreso al interior del barco. Fuimos detrás de él y lo vimos tomar una botella y encerrarse en su camarote.

"espero que estén feliz" espete con furia a Valentín y Asen. Aunque este último no tuviese ni la más mínima idea de lo que ocurría, pues estaba demasiado borracho como para acordarse de su nombre.

"hicimos lo mejor para él y lo sabes –hablo Valentín mientras observaba el camino por el que se fue Viktor- y si sabes lo que te conviene también te alejaras de ella"

Luego de eso el ruso dio media vuelta y se perdió entre los ruidosos compañeros que, ajenos a lo que había sucedido seguían festejando a lo lindo. Para muestra de ello, Asen estaba montado en una mesa mientras trataba de dar fondo blanco a una botella de lo que parecía vodka. Lorenzo maldijo de mil formas su suerte, no solo tendría que buscar la manera de solucionar el lio que sus amigos habían armado, sino que también debería cuidar al inepto de su primo en una de sus tantas borracheras.


Hermione ajusto su abrigo por tercera vez en 5 minutos, el frío estaba comenzando a ser insoportable y aun más en la noche. Lo que la llevo a preguntarse de nuevo por qué había citado a Viktor en el lago y no en un lugar más cálido.

Aunque hablando de Viktor, ya se había retrasado. Hermione observo el reloj en su muñeca y se dio cuenta de que habían pasado unos 15 minutos desde que llego al lago y el búlgaro aun no daba señales de querer aparecer. La castaña se preocupo ¿y si Viktor no había salido tan ileso como ella creía y se estaba sintiendo mal? ¿O si Karkaroff lo tenía encerrado con alguna clase de tortura por no ser el ganador de la prueba?

¡Por Merlín! –exclamó mentalmente Hermione, ella sabía que Viktor odiaba la impuntualidad y que de no poder ir a verla buscaría la forma de avisarle. Ese silencio no le daba buena espina… aunque, en realidad lo menos que había era silencio. De hecho, una música estridente y un coro de risas femeninas saco a Hermione de su tren de pensamientos pesimistas y la hizo girar en dirección al barco de Durmstrang que estaba a unos cuantos metros de donde ella se encontraba. Aunque ciertamente, Hermione habría preferido nunca haber volteado.

Un grupo de unas 15 chicas se encontraba en la pequeña rampa de acceso al barco, junto a ellas estaban los alumnos de Durmstrang, muchos charlaban, otros bailaban y bebían y varios de ellos se escabulleron al interior del barco con una chica colgada del brazo. Entre los chicos que bailaban reconoció al rubio con aire parecido a Malfoy que era amigo de Viktor. Hermione supo de inmediato que si él estaba ahí era porque Viktor no estaba ni lesionado ni en penitencia. La castaña no quería ser tan pesimista como siempre pero, ¿y si Viktor la había dejado plantada?

"No va a venir" dijo una voz detrás de ella. Demasiado cerca a decir verdad.

Hermione volteo velozmente con varita en mano, lista para atacar. Pero se encontró cara a cara con Valentín, el mejor amigo de Viktor. El búlgaro le había hablado de él un par de veces, pero el chico que Viktor había descrito distaba mucho del que tenía al frente. Él le había dicho que Valentín era alguien divertido, relajado, inteligente y con una calidez bastante inusual para ser ruso. Pero los helados ojos azules que la miraban con desprecio no mostraban ninguna calidez, de hecho la presencia del chico hizo que a Hermione se le prendiera una pequeña alarma mental.

¡Corre, sal de aquí ahora! Era lo que Hermione podía escuchar que repetía su mente.

¿Quién mierdas era este chico?

"¿a qué te refieres?" pregunto Hermione. Su voz firme y mostrando una seguridad que ciertamente no sentía.

"tú sabes bien de que hablo. Aléjate de Viktor, el no quiere saber nada de ti. Tus 5 minutos de importancia ya acabaron, ahora solo esfúmate"

El chico no dejo ni que ella respondiera, solo se dio media vuelta y desapareció en la oscuridad del lugar. Hermione se quedo de pie en el mismo sitio, no sabía que decir, que hacer. Viktor no podía hacerle eso, él no era así, mucho menos mandaría a su mejor amigo de mensajero.

¡Merlín, no. No de nuevo, Viktor no lo haría. De pronto, en medio de su pequeño ataque de pánico, Hermione fue golpeada por un pensamiento que no la dejaría dormir en toda la noche, ¿y si Viktor si era así? ¿Y si solo era uno más que la buscaba por interés? Ella conocía a los de su clase, no sería el primero en hacerlo, pero ciertamente si sería el primero en realmente lastimarla.

¡Maldición, le gustaban los idiotas.

Aun peor, le gustaba Viktor!


Ginny se encontraba en la sala común después de la celebración de Harry. La pelirroja había bajado considerablemente sus niveles de ansiedad luego de que Harry se enfrentara al dragón y saliera victorioso. ¡Por Merlín! Casi se vuelve loca de solo pensar que le ocurriese algo. Lo quería demasiado.

"¿y si alimentamos a los animalejos esos con carne de otro de los animalejos? Quizás sean caníbales"

Samantha llevaba todo el día tratando de adivinar con qué alimentar a los animales de nombre impronunciable que Hagrid nos dio como tarea en clase. Era gracioso ver como su pequeña nariz se fruncía cada vez que Maya le decía que lo que sugería era peligroso, antinatural o ilegal. Yo solo me limitaba a escucharlas. No creía tener la energía para discutir sobre tareas justo ahora.

Aunque si había alguien que parecía estar aun más agotada que ella era Hermione. La castaña acababa de entrar por el pasillo del retrato, y su apariencia daba más preguntas que respuestas. El largo cabello rizado se encontraba brillante y arreglado, el jean se amoldaba a la perfección a su figura y el prístino abrigo le daba la apariencia de un esbelto ángel. Hasta que te fijabas en su rostro. Mirada perdida, labios pálidos y expresión de vacío.

Ginny solo había visto esa expresión dos veces en lo que llevaba de conocer a la castaña, y ninguna era precisamente agradable. ¡Mierda! –pensó Ginny, esta vez alguien sí que la había jodido hasta el fondo con su amiga. Solo esperaba que no fuera quien ella creía.


Ginny siguió a Hermione a su habitación y la vio sentarse en su cama de forma automática, casi inconsciente. La pelirroja no sabía que había ocurrido con su amiga pero estaba comenzando a preocuparse, sobre todo porque Crookshanks ronroneaba y se acercaba su dueña tratando de darle consuelo. Cosa que jamás había ocurrido antes.

La cara lastimera de Hermione y los maullidos casi dolorosos de la enorme bola de pelos naranja eran insoportables. Fue lo que hizo que Ginny tomara asiento junto a la castaña y acercara su mano a las de ella, apretadas contra su regazo.

"¡Por Circe Hermione, estas helada!" exclamo preocupada la pelirroja, logrando sacar de su estado a la otra chica, quien se sobresalto y observo a Ginny sorprendida, como preguntándose ¿en qué momento llego ella aquí?

Ginny al notar lo mortalmente fría que estaba su amiga, la envolvió en las colchas de la cama, y se dedico a observar las emociones que los ojos casi verdes de la castaña reflejaban. Pasaron del desconcierto, a la rabia, luego parecían aun mas confundidos que antes y por último, la tristeza. Era del tipo de mirada que reflejaba tristeza pero al mismo tiempo vacio.

Lo único que la pelirroja se podía preguntar era, ¿Qué había pasado con Hermione para dejarla en ese estado?

Pregunta que a la mañana siguiente todavía rondaría la mente de la pelirroja. Mientras jugaba con sus waffles, Ginny repetía la noche anterior una y otra vez. Casi una hora después de un pesado silencio, Hermione decidió que quería dormir y prácticamente corrió a Ginny de la habitación. Al momento se sintió ofendida y dolida, pero luego comprendió que lo que sea que le había sucedido a su amiga la había dejado muy mal, y conociéndola como la conocía, sabía que lo único que deseaba era estar sola.

Aunque ella no era tonta, tenía algunas teorías sobre lo que pudo suceder, y casi todas incluían a cierto jugador de quiddicht que, como Hermione, se había negado a aparecer en el desayuno. Aunque la aparición de dos de sus amigos despertó aun mas sospechas en la pelirroja. La mirada triunfal, casi arrogante del chico de ojos azules le confirmo que, en efecto, ellos tenían que ver en lo que pasaba. Pero fue cuando el chico se atrevió a clavar su mirada en ella que Ginny sintió su sangre hervir.

¡El muy cretino había arqueado la ceja en una clara declaración de guerra! Pues no tenía idea de con quien se estaba metiendo. Le regreso la mirada con todo el desprecio del que era capaz, ese imbécil lastimo a su amiga, y se atrevía a retarla, a vanagloriarse.

Un golpe en su hombro fue lo que la saco de su guerra de miradas con el búlgaro sentado en la mesa de las serpientes. Al girarse vio los ojos preocupados de Maya y detrás de ella, los de Sam.

"Ginny, llevamos rato llamándote ¿ocurrió algo? ¿Te encuentras bien?" dijo Sam.

Ginny pensó en ignorarlas y continuar su pelea desde lejos, pero lo considero mejor y decidió irse con ellas, no sin antes volver a mirar al chico y ver que este todavía la observaba, lo miro con frialdad y salió del comedor seguida de sus compañeras.


No fue hasta el almuerzo que Viktor Krum hizo su entrada triunfal, aunque su rostro reflejaba mas una resaca monumental que algún triunfo. Los estudiantes aun vibraban de la emoción con la primera prueba, pero el campeón de Durmstrang parecía todo menos un ganador. Su rostro lucia cansado, tenia ojeras que demostraban que no había dormido bien y su seño estaba fruncido como si el simple sonido del viento le molestara.

El chico tomo asiento alejado de sus compañeros, e inmediatamente paseo la mirada sobre la mesa de los leones en busca de alguien, aunque Ginny estaba casi segura que ese alguien tampoco se mostraría en el almuerzo.

O eso había creído, minutos después de que Viktor Krum entrara, hizo aparición Hermione, con su uniforme impecable, su cabello atado en una cola alta dejando todo su rostro a la vista, un libro abierto que iba leyendo mientras se acercaba a la mesa y una mirada de indiferencia que no paso desapercibida para la pelirroja. Hermione estaba herida, pero su orgullo no la dejaría demostrarlo jamás. Contrario a lo que el búlgaro frente a ellas hacía, el chico había seguido cuidadosamente a Hermione con la mirada, la observaba entre fascinado y herido, ¿Qué mierda había sucedido entre esos dos para que ambos lucieran tan vacios?


"tienes que hablar con ella, Viktor" ordeno Lorenzo a su muy gruñón amigo.

Ya hace dos días de la primera prueba y también hace dos días que los chicos le habían mostrado ese artículo a Viktor, y Valentín había conseguido destruir cualquier acercamiento que existiera entre Hermione y su amigo. Lorenzo había estado en contra de mostrarle nada antes de investigar bien cuál era la historia, los chicos se negaron y él se enojo con ellos. Pero ciertamente su sangre comenzó a hervir al momento que vio como Hermione derramaba lágrimas silenciosas, escondida en un lugar apartado de la biblioteca. La había estado buscando desde temprano, y fue alrededor de las 9 de la mañana que la encontró, pero ella no se dio cuenta de su presencia.

Estaba sentada en un lugar aun más apartado que el que habitualmente elegía, su cabello estaba completamente apartado de su rostro, y gracias a eso Lorenzo pudo ver perfectamente las lagrimas que silenciosamente se deslizaban por su rostro y caían gota a gota sobre el libro que fingía estar leyendo.

La impotencia lo invadió, el no podía explicar el por qué se sentía en la necesidad de protegerla y asesinar a cualquiera que la pusiera en ese estado, Hermione era una chica dulce y no se merecía estar así. Mataría a Valentín, pero sobre todo a Viktor, porque todo esto estaba sucediendo por su terquedad de no querer escuchar razones.

Por eso estaba ahí, en el camarote de su amigo ordenándole que se levantara y hablara con Hermione, ella se merecía una explicación, al igual que él se debía a sí mismo al menos escuchar su versión de la historia, no podía existir la verdad sin una mentira, y quizás alguien no estuviese mintiendo pero si existía la posibilidad que todo sea una horrible confusión, una que estaba destruyendo a dos de las mejores personas que había conocido.

"todo está más que claro Lorenzo, ella no vino a buscarme, no ha tratado de hablar conmigo, eso quiere decir que no le importa, nunca le importe" dijo Viktor, que sonaba mas como un perro herido que como el orgulloso jugador que demostraba ser.

Lorenzo quería poner los ojos en blanco, la terquedad de su amigo no tenia igual. En vez de hacer eso prefirió ir a los baúles de Viktor y comenzar a hurgar entre sus cosas, cuando encontró lo que en su opinión era una vestimenta decente, la arrojo hacia su amigo que lo miraba desconcertado y le dijo "ve, busca a Hermione, habla con ella y resuelve esto. Si resulta ser verdad, olvídala. Pero si todo esto es un maldito enredo, se hombre y discúlpate con ella"

Sorprendido, vio como lentamente el chico agarraba la ropa, se metía en el baño y menos de 10 minutos después salió, vestido, con el cabello húmedo y la misma cara de desconcierto que tenía desde que escucho su discurso.

Quizás Luna tenía razón, a lo mejor no era tan malo dando consejos como él pensaba.


Viktor iba como un autómata, se había impuesto una misión, buscar a Hermione. Al principio estaba negado por completo a buscar a la castaña, aun cuando cada vez que la veía en el comedor lo único que deseaba era tomarla entre sus brazos y rogarle que le dijera que todo era mentira, que entre ella y Potter no había absolutamente nada más que una amistad, pero su orgullo herido podía mucho más que sus deseos. Pero las palabras de Lorenzo habían calado profundamente en el, en pocas palabras lo había llamado cobarde, y de cierta forma lo era. Huía de ella, la dejo plantada, y se negaba a enfrentar sus problemas. Se estaba comportando como un cretino, y no podía permitirse ser así.

Pero si bien había salido completamente decidido del barco a buscarla, se acababa de dar cuenta lo difícil que era encontrar a alguien en la inmensidad de este colegio, aun mas cuando tenía que esconderse de las fans, esquivar a todos los que querían preguntarle sobre quidditch y perder de vista al rubio oxigenado que ya lo había abordado unas dos veces en los 20 minutos que llevaba buscándola.

En una de las tantas veces que se escondió detrás de algún objeto para esquivar a grupos de chicas, reconoció la voz de la persona que había estado buscando.

En un pasillo cerca de donde se encontraba vio como Hermione hablaba con una persona de aspecto bastante extraño. Por la contextura debía ser un hombre, uno bastante alto, no tanto como el pero si lo suficiente como para esconder casi por completo la figura de la castaña, sabía que era ella por el característico cabello rizado y la bola de pelos naranja que ronroneaba a los pies del extraño que parecía estar bastante incomodo y el cual había sido el causante de que escuchara la voz de su dueña.

Hermione trataba de apartar al gato del extraño, pero este parecía empeñado en ignorarla olímpicamente. En medio de todo, Viktor trataba de oír que era lo que decían pues ciertamente el hombre no le daba buena espina, la situación en general no le daba buena espina en realidad, pero justo cuando la castaña se disponía a continuar la conversación, él y su increíble torpeza lo hicieron golpear con el pie un estante que se encontraba cerca y ese ruido fue suficiente como para que el extraño se esfumara y la chica afilara la vista hacia donde él estaba.

Viktor quiso esconderse para no ser encontrado en pleno acto de espionaje pero no fue lo suficientemente rápido, en menos de dos segundos tenia la varita de Hermione presionada contra su nuca, sintió como un escalofrió recorría su columna y como todo su cuerpo se erizaba. Su mente gritaba peligro y sabia que debía actuar con cuidado si no quería que su intento de saber lo que paso terminara con algún incidente.

Despacio y con cautela se dio la vuelta, sabía que cualquier movimiento brusco haría que Hermione atacara. Cuando finalmente logro visualizar parte de su rostro, vio como la frialdad pintaba toda su cara, o al menos eso fue hasta que se dio cuenta que era a él a quien apuntaba. Poco a poco el reconocimiento lleno sus facciones y sin dudarlo bajo la varita y un fuerte sonrojo fue llenando sus mejillas junto con un evidente nerviosismo.

"¡Viktor! no sabía que eras tú" dijo nerviosa.

"¿Quién ser ese hombre Herm-own-ninny?" al decir eso, su nerviosismo desapareció por completo y fue reemplazado con una mirada de orgullo que lo dejo impresionado.

"eso no es de tu incumbencia, Viktor. Así que no preguntes sobre cosas que no te competen en lo absoluto" con eso la castaña dio media vuelta y comenzó a alejarse por el pasillo.

Viktor quedo ahí plantado durante un segundo y luego se dio cuenta que la chica se iba. No podía dejar que se fuera, no así, debía hablar con ella, debía solucionar las cosas.

"esperar, tener que hablar contigo" grito Viktor mientras trotaba detrás de la castaña que caminaba sorprendentemente rápido.

"¿ahora si tienes tiempo para hablar conmigo, Viktor? ¿Ya no estoy robándote cinco minutos de tu fama para mí?" espeto de forma venenosa Hermione.

Viktor no comprendía de lo que hablaba, estaba seguro que su ingles no le estaba fallando ¿minutos de fama había dicho?

"¿de qué hablar Herm-own-ninny? No estar entendiendo" dijo el de forma confusa, mientras tomaba a la castaña de la mano para detenerla, sin darse cuenta habían llegado al patio del colegio, y estaba sin aire por tratar de seguirle el paso. Esa chica caminaba demasiado rápido.

Hermione giro con el seño fruncido y vio de forma intensa su mano siendo sostenida por la de él, apretó los labios en una delgada línea y clavo los brillantes ojos avellana en los suyos. Estaba molesta, y ni aun así no dejaba de ser hermosa.

"cínico… descarado ¿Cómo te atreves a mandar a uno de tus amigos a decirme esas cosas y ahora vienes aquí y te haces el que no sabes nada?" la voz de Hermione había pasado de molesta a herida en cuestión de segundos.

Viktor, aun sin entender a lo que se refería solo supo decir "tu estar con Potter"

Al momento que esas palabras dejaron su boca, supo que la había cagado. La expresión de Hermione se torno sombría, sus ojos se volvieron opacos y una sonrisa cínica se formo en sus labios.

"ya decía yo que tenía un imán para atraer imbéciles, porque la única explicación que existe para que alguien crea en la ridícula historia de que Harry y yo tenemos algo es que sea un imbécil"

"estar juntos todo el tiempo, siempre estar ayudándolo, yo pensar…"

"pensaste que había estado jugando contigo, que te había mentido y mandaste a uno de tus amigotes a decirme oportunista, porque tú fuiste un idiota que no pudiste darme la cara y venir a pedirme una explicación" para este punto ya Hermione se encontraba roja del enojo y siseaba cada palabra como si estuviese conteniéndose para no arrancarme los ojos.

Viktor se sintió horrible, el mundo se le vino encima, la había lastimado, la había herido y todo por creer que un periodista, aun cuando el mejor que nadie sabía que la mayoría de ellos solo querían vender historias, aunque eso no quería decir que fueran ciertas. Pero aun no lograba entender de qué amigo hablaba ella, el no había mandado a nadie a decirle nada.

"¿de qué amigo hablar? Yo no mandar a nadie a decir nada"

"el de los ojos azules que te mira como si acabaras de matar a alguien" dijo Hermione.

Viktor supo de inmediato quien fue, y se dijo a si mismo que después arreglaría cuentas con su mejor amigo, pero primero debía solucionar todo este embrollo con ella, antes de que perdiera cualquier oportunidad… bueno, si es que en algún momento hubo una.

"yo estar molesto, herido, sentir como mejor hombre en el mundo y luego sentir burlado, yo querer olvidar que conocerte, yo beber demasiado y luego arrepentir, extrañar conversaciones en biblioteca y mirarte durante comidas. Yo sentir creer en reportero, sentir no hablar contigo, pero yo jamás mandar a nadie a decir nada, jurarlo" dijo Viktor atrayendo a Hermione hacia él.

Maldecía internamente su ingles, no era la forma en la que quería expresarse, no era tan fluido como él quería, pero al menos el mensaje había llegado. Necesitaba que ella entendiera que él nunca mando a Valentín, que no sabía muy bien que fue lo que le dijo pero que iba a matarlo por meterse en sus asuntos.

Hermione lo miraba mientras procesaba toda la información, mientras él se tomaba su tiempo para admirarla desde tan cerca, estaban solo a un paso de distancia, y Viktor noto que todo su rostro estaba salpicado de pecas, pequeñas y redondas, sus ojos pasaban de verdes a café según la luz, sus labios eran tan rosados y carnosos que jugaban con buena parte de su cordura. La había extrañado, quizás solo habían estado juntos como amigos, pero su presencia se había vuelto habitual en sus días, y no se conformaba con verla de lejos. No más.

"Viktor" susurro Hermione después de unos minutos.

El búlgaro dejo de ver fijamente los labios de la chica y se fijo en ella, habían gotas por todo su rostro, al instante pensó que eran lagrimas, hasta que vio que mas gotas caían sin previo aviso, luego sintió como le caían a él también. Llovía, y hacia frio y nunca en su vida le había importado menos.

"Viktor yo… Tu… Harry y yo no… no hay nada, nunca ha habido nada" dijo Hermione mientras se mordía los labios y daba un paso más cerca de él. A ella tampoco parecía importarle la lluvia, que justo ahora era más un diluvio que una simple llovizna.

El uniforme de ella y su ropa estaban completamente empapados, el cabello se pegaba a su cara, y de su nariz respingona caían pequeñas gotas de lluvia, mientras que el podía sentir el sabor dulce del agua en su boca.

"lamentar herirte, Mina" susurro Viktor.

El la observo cerrar los ojos por unos segundos y lo siguiente que supo fue que unos labios suaves como terciopelo se juntaban con los de él. Al principio la sorpresa no lo dejo reaccionar, pero unos segundos después movió su boca contra la de ella y santo Merlín bendito, estaba en el jodido cielo. El nunca fue un santo, había besado muchas bocas y nunca ninguna se sintió tan malditamente bien como la de Hermione.

Podría morir justo ahora y seria el hombre más feliz del planeta, y ahora sabia una de las ventajas de la lluvia, hacia de los besos algo completamente mágico. Estaba jodido y nunca había sido tan feliz en su vida.