Capítulo 19

Desde mi Balcón

Una cosa era escuchar de boca de los demás las historias, una muy diferente era verlas en vivo y directo. Cuando Valentín se levanto esa mañana lo menos que se imagino es que su día sería tan jodidamente bizarro como lo fue.

Lo primero que paso fue encontrarse a Asen enredado en la cama con una muy esbelta pelirroja que aparentemente había pasado la noche con ellos, y decía ellos porque estaban en el maldito cuarto compartido del barco. Cuando él y Lorenzo llegaron en la noche no había rastro alguno del rubio, aunque conociéndolo espero que se hiciera de madrugada para meter a la chica, follarsela y ser tan idiota como para dejarla quedarse, aun cuando sabía la cantidad de problemas que eso podía traer.

A eso le siguió el humor de perros que Viktor llevaba desde el día del incidente con el diario y Hermione, que con cada minuto que pasaba parecía ponerse peor, a eso le sumamos la intensidad de Lorenzo sobre hablar del tema. Los ánimos esa mañana estaban realmente tensos. Como si fuera poco la señorita Granger había decidido hacer su entrada más tarde de lo acostumbrado logrando que Viktor se pusiera aun más irritable debido a que no pudo contemplarla lo suficiente.

Pero ciertamente lo más insólito fue su encuentro cara a cara con la pequeña pelirroja amiga de Hermione, que parecía tener un vocabulario mucho más extenso y colorido que el esperado para una niña de su edad. Porque si, era una maldita mocosa insoportable con complejo de heroína que creía que todo en esta vida tenia solución.

El iba bastante tranquilo por uno de los corredores de la escuela cuando sin previo aviso una masa de cabello pelirrojo se estrello contra él y prácticamente lo puso a besar el piso, al buscar a la mole que lo había derribado se encontró de frente con el montón de pecas andantes que era la chica, la misma que había iniciado una disculpa y al darse cuenta que era él a quien derribo, se detuvo y en su rostro comenzó a formarse una expresión de enojo que Valentín no lograba comprender.

"iba a disculparme, pero la verdad no veo el caso, al menos no contigo" espetó la chica mientras se levantaba y acomodaba su uniforme.

"no esperaba menos de ti, la verdad" comento burlón el chico mientras recuperaba la compostura.

Los ojos café de la chica brillaron con algo que rápidamente identifico como orgullo, algo se había encendido en ella y Valentín estaba curioso de ver con que contraatacaría la chiquilla.

"Al menos soy honesta y no me entrometo en los asuntos de otros, como tú" replico mientras se daba la vuelta y se alejaba, mientras acomodaba su cabello.

"claro tesoro, el cerebro no te da para eso" lo siguiente que Valentín vio fue un brillo purpura viniendo en su dirección, fue tan rápido que no le dio tiempo de esquivarlo. Segundos después sintió como algún tipo de baba escurría por toda su ropa, al buscar a su atacante vio a la pelirroja que no debía pasarle del pecho sonriendo triunfalmente con la varita en la mano.

La pequeña fiera quería jugar, pues…

"pensaste que había estado jugando contigo, que te había mentido y mandaste a uno de tus amigotes a decirme oportunista, porque tú fuiste un idiota que no pudiste darme la cara y venir a pedirme una explicación"

La elevada voz de una chica había llamado la atención de ambos pelirrojos, al buscar de donde provenían los gritos vieron a una muy furiosa castaña, cuyos ojos parecían querer atravesar al búlgaro que la veía arrepentido.

"¿de qué amigo hablar? Yo no mandar a nadie a decir nada"

Cuando Viktor hizo la pregunta, Valentín comenzó a sentir un poco de nervios, sabía que su amigo querría darle una paliza cuando supiera toda la verdad. Ciertamente debía detener esa conversación antes que la chica dijera más de lo que le convenía.

"ni si quiera lo pienses" escucho una voz y luego sintió la punta de una varita presionando su pecho. Al bajar la vista se encontró de frente con unos ojos llenos de furia, brillando y retándolo. La pelirroja sabía jugar sus cartas bien.

"el de los ojos azules que te mira como si acabaras de matar a alguien" se escucho de fondo. Los ojos de la pelirroja ardían tanto como su cabello, mientras la varita presionaba cada vez más.

Valentín podía fácilmente librarse de la chica, pero algo muy dentro de sí le decía que era mejor no provocar aun más la ira de la chiquilla. No era prudente crear un conflicto internacional por someter a una menor de edad inglesa.

"Así que fuiste tú quien causo todo esto" dijo ella con furia.

"no te entrometas en lo que no te incumbe mocosa" dijo Valentín con amargura y remarcando su fuerte acento.

La chica frunció el seño y lo apunto con uno de sus delgados y pálidos dedos "tú eres quien te entrometes en cosas que no son tu problema, lo que pase entre ellos dos no le incumbe a nadie. Y ciertamente hacer que mi mejor amiga se deprimiera y que tu amigo se ahogara en alcohol no es la solución a lo que sea que te este molestando"

"no tienes ni idea de lo que hablas, esto no es un cuento de hadas donde todos vivirán felices por siempre"

Ella endureció la mirada "tú no eres quien para decidir eso"

Valentín se había cansado de la conversación y planeaba terminarla de inmediato cuando el sonido de la lluvia lo distrajo. Al mirar hacia el patio del castillo, revivió una de las escenas que hace poco sus sueños le habían mostrado. Viktor sostenía a Hermione cerca de él mientras ambos se besaban. Parecían fundirse uno en el otro, y Valentín supo que no existía nada que hacer. La frase de la chica a su lado se repitió una y otra en su mente… Tú no eres quien para decidir.


¡Se habían besado! Y ha sido lo mejor que había sentido en su vida. Hermione aun no podía entender la mayor parte de lo que sucedió hace una hora, la discusión, la lluvia, el beso, una posible neumonía, el beso… Merlín que beso.

Aunque ciertamente la peor parte fue cuando se separaron, ambos estaban empapados, sonrojados y extrañamente acalorados. Sabían que no podían simplemente quedarse ahí con el frio aplastante que estaba haciendo y la lluvia que a cada segundo se volvía más fuerte. Pero ninguno quería irse. Hermione no sabe cómo fue que termino en su habitación, ni en qué momento se alejaron ni mucho menos como les dio la hora de la cena y ella aun estaba con toda la ropa mojada.

Cuando volvió en sí y advirtió la hora, corrió a darse una ducha con el agua más caliente que su piel podía soportar, y se coloco una sudadera negra, un jean y un par de zapatillas y bajo casi corriendo al gran salón. Al llegar visualizo a Ginny sentada junto a sus hermanos, luego estaba Harry, un asiento libre y después venia Neville. Se acerco y se sentó entre sus amigos y sonrió de forma brillante. Estaba demasiado feliz.

"Quien sea que lograra poner esa sonrisa en tu rostro, pues si que es alguien afortunado" dijo Neville, provocando un ligero sonrojo en Hermione.

"a Hermione le están gustando las lenguas extranjeras últimamente, la ponen de muy buen humor" dijo Ginny con una sonrisa picara.

"ya decía yo que tanta alegría debía ser por un libro" se burlo Ron, quien a diferencia de los demás, había sido el único en no malinterpretar las palabras de la pelirroja.

Hermione iba a opinar pero el característico sonido que provocaba Viktor al llegar a cualquier lugar la alertaron de que el búlgaro se encontraba cerca. Cuando lo busco con la mirada lo encontró de pie en la entrada del comedor, charlaba con un pelinegro que parecía bastante incomodo con la atención que estaban recibiendo.

Ella se tomo el tiempo de detallarlo, Viktor era grande, muy grande y en más de un sentido, era alto, hoy había comprobado cuanto, ella apenas y le llegaba al pecho. Sus brazos eran fuertes y con el episodio de la ropa mojada pudo ver que cada parte de el estaba trabajada y definida, a fin de cuentas era un atleta.

Sus ojos eran oscuros, con pestañas largas y una sonrisa capaz de hacer que cualquiera perdiera el aliento por unos segundos. Era hermoso, pero no del tipo que verías en el cine, ella lo ubicaba mas como en una serie de vikingos o ambientado a la época medieval, era una belleza ruda, cruda.

El hilo de pensamientos de Hermione se vio interrumpido por el discreto apretón de manos que le dio Neville, cuando volteo a verlo él le hizo señas sobre la mesa, al detallar, varios de sus compañeros habían estado hablándole y ella los había ignorado a todos.

Se disculpo y trato de ponerse al día en las conversaciones, pero había algo que no la dejaba estar concentrada por completo, y era la mirada pesada de cierto búlgaro que ella podría jurar que la había capturado en pleno acto de admiración. Se sentía avergonzada, Viktor era un hombre de mirada fuerte y hacia que todo su cuerpo cosquilleara. Iba a volverla loca.

"Queridos estudiantes, hoy es una noche especial para nosotros. Hoy comienza oficialmente la época de celebración navideña. Queremos que el tiempo de nuestros invitados y de nuestros apreciados estudiantes sea jubiloso y disfruten cada minuto"

Mientras el profesor Dumbledore hablaba, cada profesor del salón hacia movimientos de varita que nadie comprendía, hasta que de pronto enormes guirnaldas comenzaban a formarse en diferentes partes del comedor y música y decoración navideña aparecía en cada rincón del castillo. Hermione suspiro con nostalgia cuando un conjunto de seis árboles que iban decorados representando las cuatro casas y los colores de las escuelas invitadas variados en tamaño daban el toque final a todo.

Ella adoraba esta época del año, y lamentaba no poder regresar a casa para celebrar junto a sus padres. Aun no decían el por qué de esa condición pero todos asumían que se debía al torneo, no sería muy cortes abandonar a los búlgaros o a las francesas, más cuando se encontraban tan lejos de sus hogares.

"este año será difícil para todos, cada uno de nosotros estará lejos de nuestras familias y seres amados y muchos están a kilómetros de sus lugares de origen, pero eso no debe evitar que disfrutemos de cada segundo de esta maravillosa época. Sin más que decir, que disfruten el festín"

Frente a nosotros aparecieron diferentes platillos, pero el que Hermione miro con añoranza era un budín que hace años no comía; mientras degustaba su delicioso budín sintió como Ginny, quien en algún momento había cambiado de lugar con Harry y se encontraba junto a ella se inclinaba y susurraba en su oído "tenemos que hablar"

De que querría hablar la pelirroja era todo un misterio para ella, pero creía saber por dónde venía el asunto. Bueno, no es como si la otra parte involucrada disimulara mucho la situación. Porque si, Viktor tenia de discreto lo que Ronald de modales. Quizás el pensaba que sabia disimular lo que pasaba pero la verdad era que no, parecía que llevaba un letrero de neón sobre su cabeza que decía que se habían besado.

Aunque de alguna forma Hermione pensaba que era realmente tierno el que Viktor la mirara de la forma en que lo hacía, aun cuando esto la metiera en más problemas de los que debería. Bueno, aunque para hablar de problemas quizás la mejor forma de evitarlos no era aceptando tener una cita con el chico en cuestión, pero ya no había marcha atrás, ella realmente deseaba esa cita, finalmente se admitió a ella misma que el búlgaro le gustaba y por primera vez quiso ser una chica normal y hacer cosas de una chica normal de su edad.

Que complicado era todo, pensó Hermione, más cuando vio todo lo que la rodeaba. Harry, el torneo, Ron y sus conflictos, el chico raro amigo de Viktor, sus problemas en casa, y ese otro asunto del que se suponía no debía hablar pero ya le estaba costando demasiado mantener en secreto. Si, quizás una cita con Viktor era el menor de sus problemas.


Viktor sabía que debía hablar con Valentín desde el momento en que su nombre salió de Hermione hace unas horas, pero que Merlín lo matara por no importarle nada más que la castaña sentada en la mesa frente a la suya.

En sus cortos 18 años, Viktor había besado a mas de una chica con cada una había sentido cosas únicas, pero ninguna como Hermione. Besarla fue como regresar a casa después de un largo viaje. Muy dentro de sí se sentía tan correcto que no concebía que las palabras de su amigo tuviesen algo de sentido.

Se encontraba acostado en su camarote, podía sentir aun la energía correr por todo su cuerpo de la misma forma que hace unas horas. Pasaba ya de la medianoche y aun no lograba conciliar el sueño. Había algo que hacía eco en sus pensamientos, algo que ni el mismo podía explicar.

¿Por qué demonios una cita lo ponía tan jodidamente nervioso? No es como si nunca hubiese ido a una, su madre tenía la peculiaridad de obligarlo a salir con todas las hijas de sus amigas. Aunque ciertamente seria una de las pocas veces que saldría porque de verdad lo desea y no por compromiso.

Viktor lo único que deseaba es que todo resultara bien, siempre había sido extremadamente torpe en temas de romance. Aunque si lo pensaba bien no era su primera cita con Hermione, esa vez en el pueblo contaba como una cita, o eso se decía a el mismo para calmarse. Esa ocasión había salido bien todo, fue perfecto. O eso pensaba él, después de esa salida se vieron muchas veces en la biblioteca, hasta el pequeño conflicto del artículo que casi le cuesta toda oportunidad con la chica más dulce y perfecta que conociera en toda su vida.

Había sido un completo idiota, y estaba dispuesto a redimirse con su castaña.


Viktor siempre había creído que su vida era privilegiada, desde el momento de su nacimiento en una de las familias más adineradas y respetadas de Bulgaria, pasando por una educación mágica de primera en Durmstrang, amigos de toda la vida y una carrera exitosa a tan corta edad. Pero era también esos mismos privilegios los que lo habían alejado de experiencias normales como salir a la calle sin que te persigan reporteros, chicas interesadas en el por quién era y no por lo que era y un mundo en donde no viviera acosado por un grupo de chicas que querían estar con el por motivos variados y ninguno era amor.

Pero, mientras veía a Hermione leer y estudiar justo en frente de el, parecía que todo lo demás desaparecía, la forma en la que su seño se fruncía porque no comprendía un concepto, el cómo mordía su labio cuando algo le emocionaba y la forma en la que su cabello caía por su rostro y sus hombros, era hermosa, era inteligente, dulce y era la única en brindarle lo más cercano a una vida normal, estudiar juntos, miradas robadas en el comedor, escaparse por los pasillos de la escuela para no ser vistos y salir en citas como dos personas completamente normales, o eso creyó el.

La primera cita que habían tenido en la pequeña villa cercana al castillo había sido una de las experiencias más normales y maravillosa que Viktor tuvo jamás, no vio por que una segunda cita en la misma villa sería diferente.

Luego del horrendo episodio del artículo del Profeta, el revuelo en el castillo se convirtió en algo un poco insoportable. Su pobre Hermione no tenía un segundo de paz, los demás estudiantes parecían haber creído las palabras de la insufrible reportera, y aun Viktor se culpaba a sí mismo de haber dudado de Hermione por unos días, pero él no había sido el único aparentemente. Si bien su amistad con Valentín estaba en la cuerda floja debido a lo que hizo, no había pasado desapercibido por Viktor la forma en la que el chico parecía entornar los ojos cada vez que escuchaba los comentarios de los Slytherin acerca de la relación entre Hermione, Potter y el chico pelirrojo. De cierta forma Viktor quería creer que su amigo en algún punto muy dentro se arrepentía de su actuar. Aunque no estaba seguro, ya que Valentín llevaba dos días esquivándolo.

Mientras Viktor observaba a Hermione redactar fervientemente un pergamino sobre runas mágicas, recordó lo frustrante que era muchas veces no tener las palabras para defender el honor de la chica, no es que creyera que la castaña no pudiese defenderse sola, de hecho había oído a Lorenzo comentar lo buena que era en hechizos, es que simplemente le indignaba los comentarios tan crueles que hacían de la chica que se había ganado su corazón en tan poco tiempo, el tener la oportunidad de conocerla y de compartir con ella le dejaba claro lo equivocados que estaban los demás.

De pronto, Viktor sintió como la mano de Hermione se pasaba repetidamente frente a su rostro como llamando su atención.

"¿Qué suceder Mina, pasar algo?" pregunto Viktor.

"por un momento creí que te había perdido Viktor, sé que me concentro en mi trabajo pero no pensé que lo suficiente para que durmieras con los ojos abiertos" comento un poco divertida Hermione mientras comenzaba a recoger sus cosas de la mesa. Viktor observo la forma tan meticulosa que tenia Hermione para organizar sus pertenencias.

"no dormir, solo pensar" dijo Viktor mientras se levantaba y le ganaba su mochila, Hermione hizo el intento de querer agarrarla pero sus reflejos eran muchos mejores que los de la chica y no la dejo llegar hasta ella, colgándose el bolso en su espalda comenzó a caminar hacia la salida mientras sostenía a Hermione de la mano.

"¿En qué pensaba señor Krum? Porque lo vi realmente concentrado en la mesa, y puedo apostar que no pensabas en nada referente a tus clases" comento Hermione mientras se acercaba un poco a Viktor. "pensar en ti, pensar en lo tonto que ser por perder minutos de estar contigo por creer en reporteros, yo ser el primero que saber que ellos inventar, que ellos no ser honestos, y lamentar cada día dudar. Nunca pedir disculpas, y querer disculpar, querer llevarte y salir, querer recuperar tiempo" dijo un serio Viktor a una sonrojada Hermione que bajo la mirada a sus manos unidas. De pronto ambos parecían estar demasiado consientes de lo cerca que estaban.

"yo entiendo que fue lo que sucedió Viktor, no tienes por qué pensar más en eso" comento con voz baja la castaña mientras daba un paso más hacia el jugador.

Viktor al ver como Hermione daba un paso más cerca, termino de cerrar la poca distancia que los separaba y delicadamente toco el sonrojado rostro de la chica, observo cada detalle de su rostro y no perdió detalle de sus ojos brillantes vibrando con un tono tan hipnotizante entre el verde y el gris y sus labios rosados entreabiertos, esos labios habían hecho que se olvidara de todo lo que los rodeaba, Viktor se moría por probar esos labios nuevamente y justo cuando podía sentir el calor que emanaba su castaña de lo cerca que estaban, pudo escuchar un molesto ruido de risas, risas que él conocía muy bien, risas que se acercaban cada vez más.

De pronto Viktor dejo de sentir el calor de Hermione y volvió a la realidad de donde estaban, estaban en la biblioteca del castillo, lugar donde todos podían verlos, observo como el antes sonrojado rostro de la castaña se torcía en una mueca de fastidio y como fijaba su mirada en un punto detrás de él, cuando se giro para ver qué era lo que la chica estaba viendo, se dio cuenta de la entrada exacta de su grupo de fans, las chicas al darse cuenta que el las miraba comenzaron a reír aun más fuerte y a batir las pestañas mucho más pronunciadas. Hermione soltó una pequeña risa amarga y arrebatándole su mochila de forma demasiado rápida para su gusto comenzó a caminar rumbo a la salida. Mientras le decía que lo vería luego. Justo cuando paso por el lado de las chicas, estas lanzaron miradas afiladas en su dirección y luego comenzaron a caminar en dirección a él. Esa fue su señal para huir lo más rápido que sus pies le permitieran, maldiciendo internamente la interrupción del casi beso con su chica.


"hablando un poco de la historia del colegio, podríamos destacar a personajes importantes que se educaron en estas mismas aulas. Comenzaremos por Merlín…" Viktor estaba tratando de seguir la clase de historia pero su mente seguía volviendo a la discusión que tenía pendiente con Valentín y como este lo seguía evitando desde hace dos días.

De pronto, sintió como alguien golpeaba un poco su costado y volteo a ver al segundo de escuchar a Timotei disculparse por tropezarlo. Cuando se fijo bien en que era lo que hacia el chico, se dio cuenta de que se encontraba leyendo muy concentrado un libro sobre creaturas mágicas exóticas y donde encontrarlas. Al expresar su duda acerca del libro en voz alta Timotei solo respondió que las chicas inglesas eran un asunto serio y que había encontrado el gusto en pasar el tiempo contemplando a la luna. Viktor no entendió casi nada de lo que dijo, pero no dudo en concordar con la afirmación de que las inglesas eran algo serio.

"he estado hablando con una chica de la casa azul, es realmente interesante hablar con ella, aunque muchas veces no la entiendo. No sabes cómo lamento tener 18 años Viktor, he descubierto que las mejores chicas, las más interesantes tienen apenas 13 años, mi madre me mataría si llegara a salir con alguien de la edad de una de mis hermanas" susurro el pelinegro a su lado.

"entiendo el sentimiento, aunque eso no impide que seamos amigos de ellos. Es disfrutar de la compañía, no necesitas salir románticamente con ella para poder estar" susurro igualmente Viktor, pensando el también en la edad de su castaña y comprendiendo que quizás muchas personas pensarían mal acerca de una posible relación, como Valentín había recalcado en su primer viaje a Hogsmeade.

"pero…" pauso Timotei mientras suspiraba "es hermosa Viktor, su cabello es como un largo rio plateado y puede que tenga una gran imaginación pero… no importa, es perfecta" Viktor observo la cara enamorada de su amigo, Timotei era conocido por ser uno de los chicos más silenciosos y sin interés en nada más que sus estudios de todo Durmstrang, pocos sabían que en realidad Timotei era de esa forma porque venía de una familia muy estricta en Rusia, estudiaba porque quería escapar. A Viktor le conmovió el hecho de que su huraño amigo por primera vez se viese tan ilusionado con algo que no fuera irse de su casa, pero sabía que las diferencias de edades y la estricta crianza de su amigo no lo dejaría ser feliz por un corto tiempo.

Viktor abandono el análisis de la vida de su amigo cuando sintió la mirada de alguien sobre él, cuando encontró el responsable se dio cuenta que Valentín llevada rato con su mirada clavada en el, quiso ignorarlo pero no podía, era su mejor amigo desde hace años pero lo había jodido intencionalmente ¿quería hablar con él? Justo ahora no, pero debía, tenía que saber, comprender, entendía que lo que Valentín vio lo asusto pero eso no le daba derecho de meterse así, de jugar de esa manera con los sentimientos y la vida de las personas.

Le sostuvo la mirada al pelirrojo hasta que escucho como las sillas comenzaban a salir, distrayéndose por solo segundos, cuando regreso la mirada a su amigo, pudo darse cuenta que ya no estaba y solo llego a distinguir la espalda del muy cobarde cuando salía del aula. Viktor maldijo para sus adentros y agarrando sus libros y prácticamente corrió detrás de Valentín, cuando finalmente creyó alcanzarlo, este había desaparecido sin dejar rastro alguno.

¡Mierda! Hasta cuando seguirían en este plan.


"¿Escondiéndote como rata?" Valentín volteo tan rápido que juro que escucho algo sonar en su cuello. "no sé de que hablas enana, por que mejor no buscas unas muñecas con las que jugar o algo" contesto con una risa cortante el ruso.

"quizás puedas ir conmigo luego de arruinarle la relación a otro de tus amigos" replico sarcástica la chica. Valentín afino los ojos y se fijo en la larga cabellera pelirroja que se le acercaba lentamente. "escúchame mocosa…"

"Ginny, mi nombre es Ginny y eres tu quien me vas a escuchar" dijo Ginny mientras se acercaba al sorprendido chico frente a ella "vas a detenerte, no me importa cuál sea tu problema, no me interesa tus intenciones ocultas o lo que tu creas que estás haciendo bien. Lo que sea que pase entre Viktor y Hermione no es asunto de nadie, mucho menos tuyo. Te vi huyendo de tus propios amigos por días, todo porque no eres capaz de mantener tu estúpida boca cerrada, yo amo a esa chica, es mi mejor amiga y quiero lo mejor para ella, quiero que sea feliz, y si amas a tu amigo si quiera un poquito, te mantendrás al margen…"

Valentín quiso responder pero su apenas audible balbuceo fue cortado por la dura voz de la pequeña de los Weasley "ambos tenemos en común el buscar la felicidad de nuestros amigos Valentín, te escuche hablando con uno de los chicos, escuche lo que dijiste acerca de ver… cosas, si sabes que el final será el mismo creo que lo menos que puedes hacer es dejarlo ser feliz por un tiempo"

Con eso Ginny dio media vuelta y desapareció por el mismo camino por el que había llegado, sin darse cuenta de la sorpresa plasmada en la cara de su némesis. Ginny jamás sabría que justo al verla alejarse, Valentín había tenido otra visión, una que lo dejo de piedra observando a la pequeña pelirroja, mientras se juraba a si mismo que cambiaria esa visión costara lo que costara.


Ok, con este capítulo lo elimine y monte de nuevo editado y unido con el siguiente porque me pareció que no le había puesto el amor suficiente, y me faltaba inspiración, porque la idea esta, pero el cómo ejecutarlas es lo difícil.

No dejen de comentar, los amo.