Capitulo 23
Señorita Granger
Ginny caminaba apresurada hacia la torre de Gryffindor, Neville le dejo saber que Hermione estaba buscándola. Al parecer era algo urgente, o eso le dijo el chico. El largo cabello de la pelirroja flotaba detrás de ella mientras pasaba compañero tras compañero en su afán de llegar lo más rápido que pudiese. Cuando finalmente estuvo frente al retrato de la torre comenzó a decir la contraseña cuando este se abrió de golpe y justo la persona que deseaba ver se asomaba de dentro del oscuro pasillo.
"¡Ginny, al fin llegas! Estaba a punto de salir a buscarte" Hermione le pidió que subieran hasta su habitación y ambas fueron de prisa. Cuando finalmente llegaron Hermione corrió hasta su baúl y rebusco hasta que agarro lo que parecía una carta. Agitando la carta frente a ella de forma triunfal se la tendió a Ginny para que la leyera. La pelirroja paso rápidamente por los palabras escritas y cuando la chica dejo de leer observo a la castaña frente a ella, quien mantenía la misma expresión de satisfacción.
"¿Cómo lograste conseguir esto? ¿Cómo fue que McGonagall si quiera considero decir que sí, aun estamos en clases?" Ginny estaba demasiado sorprendida, ciertamente no le había creído a la castaña cuando le dijo que iba a intentar pedir un permiso especial para que ellas dos pudieran ir a comprar sus vestidos para el baile junto a la madre de Hermione en el mundo muggle. Había sido tanta su poca fe que había planeado ir este fin de semana a buscar su vestido en Hogsmeade, incluso cuando sabía que ya todas las tiendas de vestidos y ropa formal se encontraban prácticamente vacías.
Pero ahora, con la prueba en sus manos de que Hermione había logrado convencer a mamá y aun peor, a la profesora McGonagall de dejarlas ir por el fin de semana a su casa en el Londres Muggle, solo por sus vestidos de baile, Ginny no lograba evitar pensar en cual había sido el argumento dado.
"Simple, el día que alguien le diga que no a mi madre será el día que el infierno se congele Ginny" dijo Hermione mientras comenzaba a sacar unas cuantas prendas de su baúl y a colocarlas en un pequeño maletín de viaje.
"Pero…"
"Ginny, puede que mis padres sean muggles, pero yo siempre los mantuve al tanto de todas las cosas que sucedieron conmigo estos años, casi no me dejan regresar cuando paso lo de segundo año. Digamos que mis padres consideran que Dumbledore les debe un par de favores al no llevarse a su alumna estrella de Hogwarts el segundo en el que todas esas cosas comenzaron a pasar. En cuanto a ti, tu madre estuvo más que feliz cuando mi madre le envió una carta invitándola a ir con nosotras de compras"
Ginny pensó por un momento en toda la situación y por más absurda que parecía al final Hermione tenía razón. Este verano Hermione le había confesado acerca de todas las veces que sus padres trataron de persuadirla para que abandonara Hogwarts y optara por un colegio muggle, en donde ella pudiese vivir una vida más cercana a ellos y en donde no estuviese expuesta a tantos peligros, pero la chica, testaruda como siempre, se negó diciendo que su lugar estaba ahí. Por lo que si tenía un poco de sentido que sus padres buscaran o hicieran algún tipo de reclamo a Dumbledore acerca de la seguridad de su hija.
"Te sugiero que empaques tus cosas, nos vamos el viernes en la noche y regresaremos el domingo por la tarde" dijo Hermione cuando cerraba su maletín y lo colocaba junto a su cama.
La pelirroja arrastro a Hermione hasta su habitación mientras hablaban y se ponían al día. Nada más jugoso que la vida amorosa de tu mejor amiga.
"un hechizo de transfiguración puede salir muy bien cómo puede no hacerlo. A lo largo de los siglos muchos magos y brujas han confundido una transfiguración con el volverse un animago" Viktor escucho con atención las palabras de la profesora. La mujer mayor demostraba la sabiduría en su mirada pero ciertamente generaba mucho respeto, era la primera vez que el pelinegro veía a sus compañeros permanecer en tanto silencio.
"Joven Volkov, le molestaría decirnos la diferencia entre un animago y una transformación por medio de un hechizo" Viktor escucho atentamente a Valentín, el cual se encontraba sentado junto a él.
"Una transformación mediante un hechizo es completamente temporal, esta se realiza debido a la necesidad de obtener resultados en situaciones en donde el cuerpo humano podría no ser capaz de resistir. Mientras que el convertirse en un animago forma parte de la conexión existente entre el mago y su alma, es imposible convertirse en animago mediante un hechizo, solo aquellos que logran conectar realmente con su centro mágico son capaces de convertirse, acción que he oído decir es particularmente compleja"
"Muy bien, ciertamente es un trabajo sumamente difícil de lograr, aunque no imposible" dijo la profesora. Viktor trato de prestar atención al resto de la clase, pero algo de lo que Valentín había mencionado lo dejo pensando. La frase, situaciones en donde el cuerpo humano no es capaz de resistir, seguía rondando su cabeza. Por alguna razón Viktor tuvo el presentimiento de que ese conocimiento en particular debería usarlo en la segunda prueba, se recordó hablarlo con los chicos y ver que opinaban de eso.
Se sumió en sus pensamientos por el resto de la clase hasta que escucho como las sillas se arrastraban por el suelo de madera y todos comenzaban a tomar sus cosas e irse. Viktor vio a Asen acercarse a ellos y juntos salieron del aula.
"¿Sucedió alguna cosa Viktor? parecías distraído en clases" dijo Valentín mientras caminaban al gran salón para el almuerzo.
"Nada, solo pensaba en la segunda prueba"
"No sabía que ya habías descifrado lo del huevo dorado y sus horribles chillidos de sirena" comento Asen.
"Solo debía colocar el huevo en agua, es una canción, habla sobre llevarse un objeto preciado y debido a que son sirenas y ellas están en el agua es probable que la prueba sea en el lago. Solo pensaba en una forma de estar debajo del agua por un tiempo determinado"
"Una transfiguración a algún animal acuático…"
El trío se vio interrumpido en su caminata al comedor por unas risas que iban en aumento y la visión de Lorenzo mirando con odio un papel fuera de uno de los salones de clases. Viktor se maravillo debido a la conocida risa de Hermione, quien parecía estar demasiado entretenida con lo que sea que le causaba tanto odio a Lorenzo.
"Estos son puras idioteces, esa clase no tiene ningún fundamento teórico, quien se cree esa mujer para decir que moriré pronto"
"Te dije que esa clase no valía la pena, y aun así decidiste abandonarme para unirte a ese circo, tu solo te lo buscaste" fueron las palabras que los chicos escucharon de Hermione mientras llegaban a la altura de ellos.
"¿Por qué tanto escándalo primito, tu cabello no amaneció del lado que era hoy?" Se burlo Asen, llevándose una mirada de odio del castaño frente a él.
"Tu primo decidió abandonarme como compañero de clases para unirse a adivinación, a pesar de mis constantes advertencias acerca de la poca credibilidad de dicha cátedra, aun así decidió venir y su primera clase no solo saco una calificación bastante baja en su asignación si no que la profesora le dijo que moriría en unos días" dijo Hermione con sorna.
"¿No cree usted en la adivinación señorita Granger?" todos se sorprendieron a escuchar a Valentín dirigirse a Hermione, aun más debido a que sabían el motivo detrás de la pregunta del pelirrojo.
"No soy lo suficientemente hipócrita como para hablar por todos los practicantes de ese gremio y jurar que es imposible que la adivinación no exista, pero justo esa clase, en este colegio, no es precisamente la mejor fuente de información o la mejor representación de la situación"
Viktor observo el intercambio por un momento y vio el desafío brillando en los ojos de la castaña. Iba a decir algo cuando un coro de risas se escucho cercano a ellos, el pelinegro observo a su novia cuando puso los ojos en blancos y con un discreto roce a su mano se marcho, despidiéndose de los chicos mientras caminaba. Viktor maldijo a su ruidoso sequito una vez más antes de seguir ellos el mismo camino que la castaña que le robaba el aliento.
Era la tarde del viernes y Hermione no podía estar más nerviosa y emocionada al mismo tiempo. Faltaban solo horas para que la red flu de Dumbledore las mandara al caldero chorreante en donde la señora Weasley la estaría esperando para llevarlas con su madre. Y ella no estaba nerviosa por todo ese proceso, era más acerca de la reacción que tanto Ginny como su madre tuviesen cuando vieran su casa. Si bien la señora Weasley ya había conocido a su madre, Ginny aun no, y ninguna había estado jamás en su casa o vivido un día a día con Eva Granger.
Hermione termino sus clases del día y decidió terminar de empacar algunas cosas, aunque ella mejor que nadie sabía que era inútil empacar nada cuando su habitación estaba repleta de todo lo que necesitaba. Pero le reconfortaba un poco el poder llevar algo de sus prendas de fin de semana con ella. Quizás así el asunto de su madre y su verdadera vida no llamaría tanto la atención de un par de pelirrojas.
Hermione llego a la sala común y se encontró a Harry, Ron y los demás chicos jugando o escuchando música, por un segundo solo parecían adolescentes normales pasando u viernes por la noche en un internado, quien viera es imagen jamás podría imaginar que uno era el niño que vivió y que constantemente era perseguido por lunáticos, ni que el pelirrojo a su lado y ella eran sus eternos acompañantes en cada estupidez que hacían, ni podrían decir la tragedia familiar de Neville, o los desastres de Seamus y Dean, solo amigos pasando el rato.
Hermione decidió que mejor pasaría un rato con los chicos antes de irse, un poco de esta normalidad estaría bien por un momento.
"¡Hola mamá!" chillo emocionada Ginny cuando vio a su madre en el caldero chorreante. La chica no podía evitar estar emocionada al finalmente salir al Londres muggle, lo más cercano que ella había visto de esa parte de la ciudad era King Cross, y solo cuando debían tomar el tren. Así que luego de que su madre y Hermione se saludaran, las tres salieron del local. Era una frio y nublada noche de Londres y cuando Ginny giraba para preguntarle a Hermione por su madre, un auto enorme y oscuro se detuvo frente a ellas. Ginny se asusto un poco debido a que nunca había visto un auto como ese, el que su padre hechizo era un auto pequeño, y se notaba un poco viejo, pero este era algo que la joven chica jamás había visto en su vida.
Sin embargo, Hermione fue acercándose al auto cuando una mujer increíblemente hermosa, de largo cabello rubio y vestida de una forma que si bien para Ginny era un tanto extraña, no dejaba de ser impactante, el largo pantalón negro, con blusa y un largo abrigo crema, llegando al final con unos zapatos de tacón. La mujer parecía una de esas modelos que ella había visto en las revistas que ella le pedía a Hermione que trajera siempre que se quedaba por el verano.
Ginny no termino de entender quien era la mujer hasta que esta abrazo a Hermione y beso su frente en un gesto que solo una madre podría hacer, además de que su madre fue y saludo a la rubia efusivamente, ahí fue cuando comprendió que ella era la madre de su amiga. Segundos después un hombre vestido de forma elegante bajaba de la parte de adelante del auto y agarraba el bolso de Hermione y el de ella y luego abría la puerta del auto para que ellas subieran.
La pelirroja no entendía nada, si el auto era moderno por fuera, por dentro era mucho más increíble, la chica estaba fascinada con todo lo que veía, pero le pareció sumamente extraño que la madre de Hermione se subiera con ellas en la parte de atrás del auto y no adelante junto a su esposo, aunque ahora que lo pensaba, el hombre se veía demasiado joven como para ser el padre de la castaña.
"Hey Hermione… Por qué tu madre no se subió junto a tu padre en la parte de adelante" susurro la chica. A lo cual Hermione la miro un poco confundida.
"Cristian es el guardaespaldas de mi madre, Ginny. El no es mi padre, solo el hombre que cuida de que mi madre este bien cuando está en lugares públicos" susurro de vuelta la castaña.
Ginny siguió sin entender mucho, pero se distrajo cuando comenzaron a pasar calle tras calle y la chica miraba fascinada todo, en el fondo podía oír a su madre hablando con la madre de Hermione. Este sería un fin de semana interesante.
En sus cortos trece años jamás había visto algo tan perfectamente hermoso, durante el verano escucho los rumores de que la familia de Hermione era como la versión de los Malfoy pero muggles, pero jamás imagino que fuesen así. El departamento se encontraba en el centro del Londres muggle o eso le habían dicho, el suelo era de mármol blanco y podía ver el naranja furioso de su propio cabello reflejado. El techo era realmente alto y por lo que podía observar eran dos niveles, las vistas de las luces de la ciudad eran impresionantes e incluso tenían un balcón dentro del departamento. Ginny no daba crédito a lo que sus ojos veían, Hermione era incluso más rica que Malfoy.
"Ginny, Hermione va a mostrarte tu habitación, la cena estará lista en unos minutos. Pueden subir a refrescarse" la suave voz de la madre de Hermione saco a la pelirroja de su admiración.
Siguiendo a la castaña quien no parecía en lo absoluto asombrada con nada, subieron las escaleras que las llevaron al segundo nivel y un pasillo se abrió frente a ellas. "la primera a la derecha es tu habitación Ginny" dijo Hermione mientras abría la puerta y le mostraba a Ginny una habitación que ciertamente era más grande que la cocina de su casa, bañada en colores claros y con una enorme cama en el medio, incluso más grande que la que tenía en Hogwarts. El enorme ventanal cubría toda la pared del fondo y ella volteo a ver a Hermione, quien solo la observaba conteniendo una sonrisa. Ginny no pudo contenerse más y chillo mientras se tiraba en la cama, de fondo la risa de Hermione.
"Eres una amiga terrible, nunca me dijiste nada acerca de todo esto"
"Nunca me he sentido cómoda compartiendo lo afortunados que son mis padres, la gente tiende a actuar diferente cuando lo saben" dijo Hermione mientras se sentaba junto a ella.
"Sabes que yo nunca te trataría diferente, no importa nada de esto, siempre serás Hermione. Pero pudiste haberme regalado más dulces en mi cumpleaños mala" dijo Ginny mientras sacaba la lengua. Hermione comenzó a reír y ambas se dedicaron a bromear hasta que una joven les aviso que la cena estaba lista.
Hermione se revolvió en su cama mientras sentía a Crookshanks a sus pies, se sentía tan bien y tan cómoda su cama. A veces extrañaba ser una chica normal que iba a un colegio normal y regresaba a casa a comer con sus padres. Si bien ella intentaba mantener la mayor cantidad de contacto con sus padres, ella no era tonta, podía notar como sus padres se sentían alejados de su mundo, mientras que ella se sentía dividida entre dos mundos que amaba. El mundo muggle era su hogar, era la vida que siempre conoció y la amaba, aunque nunca se sintió completamente comprendida. Mientras que el mundo mágico era todo lo que le había faltado y nunca supo que necesitaba. En un lado estaban sus padres, sus abuelos, su familia. Del otro estaba Harry, Ginny, sus amigos, Viktor.
Hermione suspiro cuando pensó en Viktor, lo extrañaba, hace solo un día que lo había visto, pero ya lo extrañaba, no lograba imaginar lo mucho que le dolería cuando el fin de año llegara y Viktor se fuera, llevándose parte de su corazón con él. La castaña recordó la forma en la que sus manos se sentían contra su rostro, como sus besos la hacían perder el aliento, pudo verlo trotando por la orilla del lago, su sonrisa de medio lado, su hoyuelo, su voz profunda cuando hablaba en su idioma natal.
"¿Hermione? ¿Hija estas despierta?" la voz de su madre sonó a través de la puerta, Hermione se apresuro a abrirle a su madre. La encontró en pijama y con dos tazas de té en sus manos. La sonrisa brillante de su madre haciéndola sentir una calidez en su pecho.
"Buenos días mamá, ¿sucede algo?" pregunto Hermione aceptando la taza de té y tomando asiento en la pequeña salita que estaba dentro de su cuarto.
"ahora una madre no puede venir a despertar a su hija que no ha visto en meses sin un motivo oculto" dramatizo su madre, causando la risa de la castaña.
"Mamá…"
"Está bien cariño, me descubriste. Tu padre y yo estamos realmente intrigados acerca de este baile. Es la primera vez que te vemos poniendo esfuerzo en conseguir un vestido. Nunca antes te habíamos visto tan emocionada. Quizás hay alguien a quien desees impresionar…" su madre la miraba por sobre su taza, esperando una respuesta.
"Mamá…" la voz de Hermione se quebró de la emoción, su madre rápidamente soltó el té y brinco al sillón junto a ella. La emoción brillando en sus ojos.
"¡Lo sabía! Le gane a tu padre otra vez. ¡Sabía que había un chico! ¿Cómo se llama? ¿Quién es? ¿Es guapo? Por favor dime que no es el chico pelirrojo que siempre anda contigo y Harry" su madre atropellaba sus propias palabras de la emoción.
"¿Realmente tu y papá hicieron otra apuesta acerca de mi vida amorosa?" se quejo la castaña.
"Tonterías, esta no fue una apuesta querida, fue más una corazonada. Tu padre y yo siempre hemos querido que experimentes cosas nuevas y que vivas una vida lo más normal que se pueda. Sabemos lo difícil que es ser nuestra hija, por eso siempre hemos hecho lo posible para mantener tu privacidad" dijo su madre mientras besaba su frente en un gesto que causo emoción a la castaña.
"Su nombre…" Hermione dudo por un segundo "Su nombre es Viktor, Viktor Krum" la voz de Hermione sonaba nerviosa. ¡Mierda! Pensó la castaña, jamás creyó estar tan nerviosa por la aprobación de su madre.
"¿Krum? Que apellido tan extraño, ¿Es extranjero?" interrogo su madre.
"Es búlgaro, es un jugador profesional de quidditch, es la persona más increíble que he conocido jamás mamá. Es tan dulce, y su sonrisa es tan linda. Le gusta mi cabello, y le gusta que lea para él. Viktor es increíble. Yo…" Hermione sintió una opresión en el pecho, quería gritar de felicidad solo de describir a Viktor. Lo extrañaba tanto.
"¡SI, NO PUEDO CREERLO! Estas enamorada" grito su madre. "mi pequeña está enamorada" los brazos de su madre la atraparon en un abrazo de oso como los que le solía dar cuando era niña.
Hermione se quedo muda, ella no podía estar enamorada. ¿O sí?
"Vamos a conseguirte el vestido más hermoso que exista, mi pequeña va a dejar embobado a este Viktor Krum. Espero fotos y que este joven venga a cenar en las vacaciones. Además que es un atleta, tu padre estará encantado, aunque si te soy sincera cariño, cualquiera hubiese sido mejor que el chico pelirrojo" esto último fue susurrado por su madre, causando un jadeo de sorpresa en Hermione.
"¡Mamá! Ron no es una mala persona, además es el hermano de Ginny y el hijo de la señora Molly, las cuales están durmiendo solo a unos cuartos de aquí" regaño Hermione.
Las rubias cejas de su madre se fruncieron "Molly es una señora de lo más encantadora y Ginny es una jovencita muy linda. Pero ese chico tiene demasiado que aprender sobre cómo tratar a una chica… No creas que se me olvida como te hizo sentir el año pasado" sermoneo su madre mientras se ponía de pie. "alístate cariño, hoy tenemos muchas tiendas que recorrer"
La más joven vio a su madre salir del cuarto y justo antes de que la puerta se cerrara vio a su madre asomarse nuevamente y le lanzo un te amo que derritió el corazón de Hermione. Su madre era una mujer sumamente especial, jamás habría podido pedir una madre mejor.
"Ese color luce genial en ti Ginny, ¿No lo crees Molly? se ve como toda una princesa" Su madre apreciaba el atuendo de Ginny mientras que Molly solo lagrimeaba de la emoción. Hermione suponía que le había golpeado la realización de que su hija estaba creciendo.
Hermione estaba sentada en uno de los sillones de la tienda esperando a la joven que la estaba atendiendo a ella, ya se había probado infinidad de vestidos y estaba agotada, ninguno terminaba de convencerla, su madre había elogiado todos y cada uno de ellos. Pero la castaña no terminaba de elegir uno, la delgada y elegante pelinegra que las estaba atendiendo había desaparecido diciendo que tenía el vestido perfecto para ella.
"es cierto Gin, el rosa te sienta muy bien" dijo Hermione admirando el vestido de su amiga, era de una tela suave, se ajustaba al cuerpo y dejaba parte de la espalda descubierta, el tono de rosa acentuaba el color de su cabello y la hacía ver como toda una joven adolescente. Ginny era una chica realmente hermosa, Harry era un idiota por no darse cuenta.
"He conseguido el vestido perfecto, estoy segura que le encantara señorita" la joven llegaba con una bolsa de vestido en color gris, por lo que era casi imposible ver que había dentro. Hermione se levanto y entro al probador con la chica detrás de ella. Cuando la joven revelo el vestido Hermione ahogo un gemido de sorpresa, era precioso.
Era de un suave color azul, con una falda amplia en un tono ligeramente más oscuro, la parte de arriba tenía pequeñas flores bordadas en diferentes tonos de azul y la parte de atrás dejaba a la vista toda la espalda, siendo sujetado por un broche en la parte de arriba. Hermione se apresuro a entrar al vestido y cuando giro para verse en el espejo se sintió como una princesa. Nunca jamás ninguno de los tantos vestidos que había tenido que usar para los eventos de su madre la habían hecho sentir tan hermosa como este. Por primera vez en mucho tiempo se sentía increíblemente preciosa.
"Encontré el vestido" dijo Hermione saliendo del probador para deleite de su madre.
La castaña vio a su madre lagrimear de la emoción y logro resistir solo por poco cuando esta la embistió en un abrazo. "Te has convertido en una jovencita hermosa mi Hermione, tu padre moriría por verte vestida así"
Hermione solo se limito a abrazar a su madre y contener las lágrimas. En definitiva su madre era la mejor.
Ok, volví mis queridos lectores. Este capítulo para mi es algo más parecido a una transición que más nada. No tenía muy en claro cómo hacer que Hermione encontrara su vestido perfecto, ciertamente Hogsmeade no estaba entre mis planes. Además, uno de mis personajes favoritos es la mamá de Hermione, realmente me recuerda mucho a mi misma en mis momentos de mamá gallina junto a mis amigos. Ella es un personaje que llegaran a conocer más adelante y que les aseguro que amaran.
Y como regalo para mí misma, el próximo capítulo será el baile de navidad, después del baile los tiempos se van a acelerar un poco, porque el clímax de la historia realmente sucede después de este evento. Digamos que todas las piezas van a comenzar a encajar. Realmente estoy emocionada por lo que está por venir y estoy segura que ustedes lo amaran tanto como yo.
