Capítulo 32

Déjame permanecer a tu lado

"No pienso exponer a Hermione, John. Nuestra hija se queda aquí y punto" murmuro la rubia mientras recogía lo que había quedado de la cena.

"Cariño, Hermione es solo una niña. No va a comprender la mudanza. Lo hago por su bien, crecer aquí, aislada no es bueno para ella" intervino John.

"¿Por su bien? John, has visto como las niñeras y las amas de llave huyen cada vez que ven algo raro, como la miran, lo que dicen de ella. Llevarla a Inglaterra solo empeorara las cosas"

"Yo estudie en Inglaterra por años, amor. Hermione será feliz allá, lo prometo. Y si se da el caso que me equivoque, podemos volver. Incluso podríamos irnos a Alemania si lo deseas. Pero Hermione debe comenzar a socializar con niños de su edad y hacer amigos"

Una Hermione de unos seis años observaba toda la escena desde la escalera. Se suponía que ella debía estar dormida hace mucho tiempo, pero había bajado a buscar agua y se detuvo al oír a sus padres. Otra vez discutían por su causa. Ella siempre sería el problema.

Se disponía a levantarse y volver a su habitación cuando una presencia la hizo detenerse, al pie de la escalera se encontraba una figura, era alto, no lograba verlo bien, pero Hermione supo que le hizo erizar la piel. Un par de ojos grises la observaban fijamente.

De pronto Hermione fue capaz de verse a la pequeña versión de ella misma mientras trataba de huir de esa figura. Cada paso que daba más cerca de la niña era un paso que eso también daba. Hermione grito, le grito a la otra Hermione que corriese de ahí, que debía huir, pero la pequeña se quedaba estática.

Súbitamente la figura desapareció de la escalera y cuando la castaña se disponía a tomar a la pequeña, alguien tomo su brazo y al girar los ojos grises tenían un rostro. Enrico la sujetaba y la intentaba arrastrar lejos de la niña. Hermione grito desesperada y trato de soltarse, pero perdió el equilibrio y se sintió caer…


Hermione abrió los ojos rápidamente y comenzó a buscar a Enrico en la habitación, pero solo encontró el abrumador silencio de la noche y la oscuridad de su habitación, interrumpida solamente por el suave resplandor del comienzo del amanecer que irrumpía por el ventanal.

Respiro agitadamente por un par de minutos, realizando que estaba bañada en sudor y de que uno de los recuerdos de su infancia había vuelto a sus sueños, pero esta vez la constante y aterradora figura que solía perseguirla en sueños, finalmente tenía un rostro. El rostro de Enrico, y jamás sintió tantas ganas de llorar como en ese momento.

Hace meses que no tenía una de esas pesadillas, y de pronto todas habían vuelto. Y el rostro que menos deseaba ver era el único que la perseguía constantemente.

Habían pasado casi dos semanas desde que había dejado Hogwarts y si bien el dolor había comenzado a disminuir debido al constante amor de su padre y de las tardes de soledad viendo películas o jugando con Crookshanks, aun había algo que la incomodaba. Su madre había estado extrañamente ocupada en la clínica o con asuntos que nunca le decía que eran. Deseaba hablar con ella, necesitaba hacerlo. Quería entender, ella amaba a su madre y le dolía que esta solo la evitase como si fuera una plaga.

La castaña recordó haberse quedado dormida en el sillón esperando a su madre. Su padre debió haberla traído hasta su habitación en algún punto de la noche, por lo que decidió que hoy debía si o si hablar con ella. Era sábado y mañana regresaría a Hogwarts. Y se negaba a irse sin estar en paz con su madre.

Observo el reloj en su mesita de noche y se quejó al ver que no eran si quiera las 6 de la mañana. Pero conociendo a su madre esta se levantaría en al menos una hora para comenzar su día, por lo que decidió hacer de su penúltimo día en casa algo que le dejara en claro a su madre lo mucho que la amaba.

Se dispuso a levantarse, pero siseo en disgusto cuando su pie choco contra algo rugoso en el suelo. Cuando encendió la lampara y recogió el objeto, se entristeció al ver su propio rostro arrugado, era la fotografía de ella y Viktor. La abrió con cuidado y miro con profunda tristeza la cara sonriente del que era su novio. Si bien nunca terminaron oficialmente, ella asumía que todo había muerto esa noche.

El ultimo recuerdo realmente vivido de Hermione de Viktor fue esa noche en el barco. Su rostro cubierto de lágrimas mientras le gritaba que no se fuera, mientras que ella era incapaz de verlo sin sentir enormes cantidades de dolor.

Por más que trataba de estar en paz con esa despedida no podía, por lo que ella prefería recordarlo sonriendo, el profundo sonido de su risa, el brillo en sus ojos, el suave tacto de sus labios y olor de su perfume. Si cerraba los ojos era capaz de volver atrás y sentirlo junto a ella, solo así era capaz de tolerar el comprender que lo amaba y que, sin importar ese factor, él le había roto el corazón.


El agua helada clavándose en su piel lo hacía mitigar el dolor por unos minutos, los suficientes como para comprender que debía seguir, porque debía terminar lo que inicio y fallar no era algo que se permitiría otra vez.

Sus brazos se movían velozmente dentro del agua y si bien su visión era limitada, no le impedía seguir su camino. Pero era cuando su ruta llegaba a su fin que el dolor volvía a atravesarlo cruelmente, pero también la constante visión de ella, que lo estaba volviendo loco.

Habían pasado casi dos semanas desde que sus padres se la llevaron, y absolutamente nadie sabía nada de ella. Era como si se la hubiese tragado la tierra, le había escrito al menos veinte cartas, de las cuales no envió ninguna. No podía, no tenia derecho.

"A veces dudo de si realmente estas practicando para la prueba o esta es solo tu técnica para expiar tus culpas" dijo una voz delicada mientras le tendía una toalla.

"Creo que a este punto ser ambas" respondió Viktor mientras aceptaba las palabras de la pelirroja.

Sorpresivamente, Ginny había resultado mejor compañía que lo que el inicialmente creyó, y si bien la chica era una especie de conexión con su Mina y escucharla hablar de Hermione disminuía su dolor, la chica se había dado a la tarea de acompañarlo. Viktor al principio la encontró extraña pero poco a poco la actitud pasivo-agresiva de la chica le recordó demasiado a la castaña. Ginny podía ser super tierna y luego machacarle en la cara lo estúpido que había sido.

Y con cada día que pasaba, era cada vez más extraña la dinámica de los dos, Ginny reprochándole el haber lastimado a su amiga y luego volviendo a su usual personalidad de suspirar a escondidas por Potter y patearle el trasero constantemente a sus hermanos.

"La prueba es en una semana, ¿aun no sabes que es lo que van a quitarte?" pregunto Micah, el cual últimamente parecía perseguir a la pelirroja a donde ella fuese.

"Supongo que será mi escoba o quizás…"

"¿Qué?" pregunto Ginny.

"Nada, seguro será la escoba" la realidad es que Viktor había pensado en el reloj que Mina le obsequio para navidad, pero tenía tanto pánico de que le sucediese algo que lo había enviado a Bulgaria con sus padres. Preferiría mil veces perder en el fondo del lago a su escoba que cualquier objeto que hubiese venido de Hermione.

"¿Creen que ya estén sirviendo desayuno?" pregunto Micah "Estoy hambriento"

Viktor observo a Ginny rodar los ojos con fingido fastidio y mientras caminaba hacia el castillo se quejaba de que los hombres parecían salvajes por solo pensar en chicas y en comida, todo mientras era seguida por un sonrojado Micah que trataba de seguirle el paso a la chica.

El pelinegro rio internamente, puede que Ginny estuviese loca por Harry, pero comenzaba a verla interesarse por Micah, y le alegraba que la chica tuviese una sonrisa nuevamente, ya que desde que Mina se había ido, casi nadie sonreía últimamente, o quizás solo era el quien no era capaz de sonreír si ella no estaba a su lado.

A lo lejos escucho los gritos de Ginny y Micah mientras bromeaban y Viktor solo negó divertido y se adentró al barco, su estómago comenzaba a sonar y el desayuno no se escuchaba nada mal en estos momentos.


Hermione luchaba con la batidora en su ridículo intento de hacer el desayuno, al pasar unos veinte minutos se rindió por completo y decidió hacer tostadas con huevos revueltos. Por lo que para el momento que escucho voces provenientes del segundo piso, todo se encontraba listo para desayunar.

Su padre bajo primero, luchando como cada mañana con la corbata de su traje, detrás bajo mi madre quien parecía haber tenido una noche realmente horrible de sueño, pues su usualmente lindo rostro estaba adornado con profundos círculos debajo de sus ojos y el cabello lo tenía recogido en un moño bastante desordenado.

"¿Calabacita?" pregunto su padre al ver la comida en la mesa.

"Buenos días, espero que quieran comer algo" dijo Hermione nerviosa mientras observaba los rostros sorprendidos de sus padres.

"¿Has preparado tu sola el desayuno?" interrogo su madre "No era necesario que lo hicieras, cariño"

"Quería hacer algo por ustedes" menciono Hermione, de forma intencional mientras miraba a su madre.

"Hoy es mi día de suerte, podre presumir en el trabajo que mi pequeña me hizo el desayuno" se jacto su padre con una sonrisa, provocando una risa suave de ambas mujeres.

Los tres tomaron asiento y comiendo en silencio, mientras que Hermione pensaba en cómo conseguir mantener una conversación decente con su madre sin que esta decidiese huir de ella en los primeros 15 segundos.

"Mamá, pensaba ir a hacer unas compras antes de regresar al colegio, ¿Te gustaría acompañarme?" pregunto Hermione, sabiendo que su madre jamás se negaría a la oportunidad de comprar, mucho menos si eran cosas para ella.

La castaña vio como su madre miraba nerviosa a su padre y como este último le hacía señas que solo ellos lograrían comprender, pues Hermione no era capaz de entender que se traían esos dos entre manos. Con cada segundo que pasaba, Hermione sentía sus esperanzas romperse pues era obvio que ella no deseaba pasar tiempo juntas, pero justo cuando iba a decirle a su madre que lo olvidase, esta le respondió que sí, que le encantaría acompañarme.

A lo cual Hermione sonrió ampliamente y sin si quiera preocuparse por decirle adiós a su papá, corrió escaleras arriba para darse una ducha y cambiarse.

Media hora más tarde, Hermione y Eva salían del departamento en completo silencio, pero con la esperanza de que quizás ese tiempo las ayudase a conversar sobre lo que estaba sucediendo.

Y dicho momento sucedió cuando iban en el auto, Hermione no fue capaz de resistir un segundo más el pesado silencio y le pregunto a su madre que le sucedía.

"No sé de qué hablas, cariño" le respondió su madre.

"Sabes perfectamente bien de lo que hablo, has estado evitándome desde que tuvimos esa conversación acerca de… él"

"Hermione, no se…"

"Mamá, escúchame bien, no estoy molesta contigo o con papá, ¿dolida? Si, un montón, pero soy lo suficientemente madura como para comprender que ninguno deseaba hacerme daño. No los juzgo, a ninguno. Ustedes son mis padres y los amo más que a nada en este mundo, y… estoy orgullosa de quienes son"

"¿Estas… estas orgullosa de mí?" pregunto la rubia con voz quebrada.

Hermione vio a su madre dejar escapar un par de lágrimas y dejo finalmente salir las suyas propias mientras la abrazaba.

"Claro mamá, tuviste que pasar por tanto y aun así me amaste y cuidaste cada segundo de tu vida, sin reprocharme el haber sido un error y yo…"

"¡Hermione Granger, tú no eres ni serás nunca un error!" exclamo su madre horrorizada.

"Estos últimos días me he sentido como uno, si yo no estuviese aquí, tu y papá habrían tenido una familia propia, sin tantas complicaciones, sin todo lo que soy" menciono la castaña con cuidado de no revelar mucha información delante del chofer.

"Mi tesoro, tú eres nuestra familia, eres nuestra hija y te amamos tanto. He tenido terror de enfrentarte y que me reprocharas lo horrible madre que he sido, sé que jamás podrás perdonarme, pero eso no quita el que seas lo más perfecto que alguna vez pudimos pedir o desear" dijo la rubia mientras lloraba desconsolada.

"Jamás podría reprocharte por haber amado a la persona equivocada, mamá. Jamás" afirmo Hermione mientras se acomodaba más cerca de su madre, sintiendo un peso levantarse de su corazón al saber que ella no la consideraba un error.


Ginny observaba divertida la interacción de sus compañeras de habitación, mientras Maya practicaba yoga, Samantha se encontraba embelesada observando unas fotografías esparcidas en su cama.

"Vas a abrirle un agujero a esas fotos de tanto verlas" se quejó Maya.

"Deja de ser tan amargada, admiro mi buen gusto en hombres" presumió la rubia.

"¿hombres?" chillo Ginny mientras brincaba de su cama a la de la rubia.

"¿Buen gusto?" cuestiono Maya mientras se tiraba del otro lado.

Ambas observaron una serie de fotografías de la rubia con varios jóvenes, unos de Hogwarts, otros de Durmstrang, pero en todas las fotografías la chica se veía besándose con ellos o casi haciéndolo. Ginny escaneo rápidamente las fotos para ver si Micah se encontraba allí, pero no. Reconoció a un par de rostros del gran comedor y del grupo de Viktor solo reconoció a Asen.

"Hace un par de meses estabas hablando de dar tu primer beso, ¿Cómo pasaste de eso a esto?" interrogo la morena.

Samantha se carcajeo suavemente y se aventó en la cama con mirada soñadora "No lo sé, solo paso. Primero fue Matthew de cuarto año y después de el comenzaron a venir uno tras otro y no pude resistirme"

"Y así como así te tachan de la zorra del colegio, vas a convertirte en la nueva Lavender" le advirtió Maya.

Ginny vio con diversión el puchero de la rubia, pero apoyo las palabras de la otra chica.

"Debes ser cuidadosa, nadie quiere ser la nueva Lavender, Sam. Los chicos son unos idiotas que hablan demasiado entre ellos"

"Lo sé, prometo calmarme, este año nuevo seré una persona nueva, lo juro" se rio Samantha.

Ginny se levantó y se fue a recostar a su cama, y cuando volteo hacia su mesita de noche vio la foto que tenía con Hermione, ambas reían en una de las clases de yoga que la castaña la invito un par de veranos atrás. Suspiro con tristeza mientras pensaba en su amiga, aun no sabía de ella, no sabía cuándo volvería y no solo ella comenzaba a impacientarse, Viktor se veía cada día más y más triste, aun cuando ella le había agarrado el gusto a molestarlo de vez en cuando. Sabía que ella no era Hermione, y que no podría sostener el dolor del chico por mucho más tiempo.

Además, Micah se estaba acercando demasiado y ella aun no lograba definir su situación con Neville. Micah le gustaba, la hacía reír, pero Neville la hacía volver a tierra, mientras que Harry seguía ahí, metido en su mente todo el tiempo.

Necesitaba hablar con su amiga, necesitaba un consejo, la extrañaba demasiado y le dolía saber que ella estaba atravesando todo ese problema sola.

¿Dónde estarás, Hermione?


"¿Estás segura de querer ir a este evento, hija? No es necesario si no deseas exponerte" hablo Eva mientras veía a Hermione probarse un vestido precioso, que ella afirmaba le hacía resaltar todas las facciones de su ya no tan pequeña hija.

"No te preocupes, mamá. Seré la acompañante perfecta, lo prometo" se burló la castaña.

Eva observo con cuidado a su hija y noto un par de cosas que juraría que hace unos meses no estaban allí, estaba más alta, casi como ella, su cabello ya no era aquel loco cabello rizado de antaño, ahora caía suave y brillante por su espalda. Finalmente había desarrollado curvas y su rostro ya no era el de la niña pequeña que aún conservaba hace un año y medio, incluso juraría que lucía mayor de los quince años que tenía.

"No dudo de tus habilidades, hija. Me preocupa es que algún jovencito decida que luces demasiado hermosa en ese vestido y comience a recibir propuestas para ir por el té con sus aburridas madres" se burló la rubia.

Hermione se carcajeo y se dio la vuelta con esa mirada pícara que siempre le recordó a John "Cualquiera juraría que estoy en línea a convertirme en la próxima reina"

"quizás no, pero si se de alguien que te mira como a una reina" insinuó Eva.

Hermione la observo por unos segundos, con una expresión confundida plasmada en el rostro.

"¿Quién…?"

"Viktor Krum, por ejemplo"

"No vayas allí, mamá. Viktor y yo no existimos más" replico triste, Hermione.

"Está bien, no diré nada. Pero, cuando intentes convencerlo a él de eso, evita lucir tan triste quería, o al menos convéncete a ti misma primero"

"Mamá…"

"Hermione, las relaciones son complicadas, y si bien sé que ustedes dos son jóvenes y tienen una vida entera por delante, no quiero que te niegues la oportunidad de enamorarte solo por un malentendido"

Eva vio a Hermione internalizar sus palabras lentamente y le dolió ver la tristeza empañar la mirada de su hija. Los temas del corazón eran complicados incluso a su tierna edad.


Ginny se apresuró hacia el barco de Durmstrang, acababa de recibir un paquete de alguien que no reconoció al principio, pero que luego de observar su contenido supo no solo de quien provenía, si no que Viktor amaría tener en sus manos. Por suerte para ella, el chico se encontraba en la cubierta junto a Micah y… ¿Ese era Lorenzo?

Cuando la pelirroja se acercó un poco más pudo distinguir que en efecto, ambos chicos se encontraban hablando, y al parecer la conversación tenía aspecto civilizado, pues solo los veía conversar mientras observaban la infinidad del lago.

Al acercarse lo suficiente, Viktor noto su presencia y la saludo tímidamente mientras que el castaño se mantenía en silencio ignorando su presencia. A su lado, Micah no le quitaba la mirada de encima, logrando sonrojarla ferozmente.

Ginny agradeció el poder estar tan cerca del chico por primera vez desde la noticia, pues era capaz de observar lo parecido de los hermanos. ¿Cómo es que nunca se dieron cuenta del parecido entre ambos? Quizás se debía a que nunca pensaron en buscar un parecido en primer lugar, o solo porque todos creyeron imposible que algo así sucediese.

"Hola, Ginny" saludo Micah "¿qué te trae por aquí, preciosa?"

La pelirroja dirigió una mirada intensa al chico y un tanto eufórica para su gusto ondeo la revista en el aire mientras acortaba la distancia con el grupo de chicos, cuando finalmente estuvo a la altura del pelinegro le entrego la revista y espero con nerviosismo su reacción al reconocer a la joven de las fotografías.

"Mi amor" susurro el chico, aunque Ginny no tenía ni la más mínima idea de que podría significar esa palabra. Aunque Lorenzo pareció comprender a la perfección pues intento arrebatarle la revista a Viktor, aunque este fue mucho más veloz y la levanto antes de que el otro si quiera se acercase, provocando la risa de la pelirroja al ver el comportamiento infantil de ambos.

"¿Dónde conseguiste esto, Ginny?" cuestiono el pelinegro mientras observaba con adoración las hojas.

Viktor, podrías darme la maldita revista de una vez!" grito el castaño, confundiendo a la chica. ¿Qué estaría diciendo?

"Consigue la tuya, Lorenzo"

"Ya, Viktor. El pobre quiere ver a su hermanita"

"Pues que consiga su propia revista, esta es mía"

"Si ya dejaron de ignorarme, creo que podrías interesarte por esto también" menciono la pelirroja mientras señalaba la pequeña caja que llevaba en una de sus manos, la cual extendió a Viktor.

Minutos más tarde, Ginny y Micah se alejaban del barco mientras dos chicos observaban en silencio el contenido de la caja, sin comprender realmente la magnitud de emociones que atravesaban a ambos jóvenes por solo poder ver un pedacito de lo que más deseaban poder recuperar.


Esa noche en la privacidad de su habitación, Viktor sonreía dulcemente al ver el rostro de su amada Mina, sonriendo de forma tímida mientras era fotografiada junto a su madre. La castaña lucia su cabello en un recogido del cual escapaban un par de rizos, mientras que su largo vestido negro la hacía lucir completamente hermosa.

Luego paso a escanear el contenido de la caja. Varias fotografías hogareñas de Hermione se encontraban dentro. Viktor podía reconocer que eran recientes pues el colgante con la pequeña snitch seguía descansando en su cuello, lo cual hizo a Viktor liberar el aire que llevaba reteniendo sin saberlo. Ella aun llevaba el colgante, quizás aun quedase esperanza para ellos.

La variedad de fotografías lo hicieron reír, llorar y reír de nuevo. Eran imágenes de Hermione en un sillón enorme junto a Crookshanks, viendo algún tipo de imágenes reflejadas en una pantalla. Luego estaba Hermione leyendo un libro frente a un enorme ventanal con un cielo nocturno de fondo. Había otra de Hermione utilizando el vestido que llevaba en la primera foto, pero parecía más una prueba que el momento exacto del evento. La última era una de la castaña durmiendo parcialmente sobre su padre, mientras este dormía de igual forma, abrazando protectoramente a la chica.

Y no fue hasta que Viktor leyó la carta que iba incluida en la caja, con su nombre escrito en una elegante letra que comprendió y agradeció infinitamente a la madre de su amada Mina. La señora Granger le había escrito asegurándole que Hermione estaba bien, que cada día lucía un poco más alegre y que pronto estaría de regreso. Si bien no especificaba cuando, Viktor se alegró de saber que ella estaría de vuelta, porque nunca pensó extrañarla tanto hasta que su corazón comenzó a doler el día que la vio alejarse de él.

Esa noche, Viktor durmió tranquilo por primera vez, sabiendo que pronto podría tratar de emendar todos sus errores, y que quizás, y solo quizás, su Mina lo perdonaría y podría darle una segunda oportunidad.


Buenas buenas, aquí he regresado.

Querida Lozano972448, me encanta saber que aun sigues aquí y que te gusta mi historia. Y respondiendo a tu comentario, Enrico es uno de los personajes que más me confunde y al mismo tiempo aprecio, no me mal entiendas, el tipo es un completo idiota, es egoísta, incluso un poco irracional, pero ¿Quién no es todo eso y más cuando hablamos de aquellos a quienes amamos?

El pobre hombre lleva años buscando a Hermione y cuando finalmente la encontró no pensó en nada más que en poder finalmente verla. El gran misterio de su vida finalmente resuelto. Lastimosamente se esta llevando por delante a media historia en el proceso, pero más adelante te prometo redimir un poco al idiota y hacerlo sufrir por sus errores.

Ahora, Lorenzo es una cosa aparte. ¿Alguna vez te has sentido presionada a cumplir expectativas ajenas solo para recibir un poco de amor y aprobación de las personas que debieron darte eso sin ningún tipo de condicionante en primer lugar? Porque yo sí, y me reflejo tanto en ese chico, siento que es uno de los personajes más profundos, oscuros e incomprendido. Puede que por ahora no se note, pero una vez puedas ver todo desde sus ojos, entenderás que el pana ha estado ahogándose en sus propias expectativas por años y que el intentar complacer un padre semi ausente es lo que lo esta llevando a su propio hueco.

, espero que terminaras esas uñas cariño.

Ok, ahora sí no chismeo más. Espero que me regalen un bonito comentario pues a su escritora frustrada le encanta leerlos e interactuar con ustedes. Un beso enorme y espero les guste el capítulo.