Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y toda su banda.
13. ... Cuando Recibes Llamadas Queriendo Venderte Algo a Cada Rato.
Al contrario de otros días, ese día Hypnos se despertó por el sonido de su teléfono, en lugar de su típica alarma que a veces ponía para despertar a tiempo, era el sonido entrante de una llamada.
Aún envuelto en sus sábanas, lentamente estiró el brazo y respondió sin mirar la pantalla, aún sumido en la neblina del descanso.
—¿Hola? —dijo antes de tratar de aclararse la voz.
Lo primero que escuchó fue silencio, después de un par de segundos escuchó algunos ruidos de interferencia que dieron paso a la voz de un hombre que lo saludó en un tono formal.
—... llamo de parte del Banco Nacional de Grecia para comentarle una promoción por el inicio del año, el banco…
Al escuchar los motivos de la llamada, Hypnos rodó los ojos y continuó acostado, "escuchando amablemente" al sujeto que trataba de embaucarlo hasta que se quedó sin palabras, y entonces Hypnos pudo colgarle, después de decirle "amablemente" que no estaba interesado.
Un par de horas después, se encontraba desayunando en compañía de sus hermanos cuando su teléfono volvió a sonar, llamando la atención de los tres. Más despierto, el rubio notó que era un número desconocido, por lo que contestó con algo de precaución y curiosidad. Al igual que más temprano, primero se encontró con el absoluto silencio antes de que la voz de un hombre, otro hombre, lo saludara y comenzara a comentarle algo sobre una línea de crédito.
—Gracias, pero no estoy interesado —comentó antes de colgar y sin molestarse en escuchar las palabras del hombre.
—¿Quién era? ¿Trabajo? —curiosa, Ker miró el teléfono de su hermano, esperando que este tuviera todas las respuestas.
—Nada importante, me estaban ofreciendo una estúpida tarjeta.
Que su hermana estuviera en su casa, desempleada y sin hacer nada, no significaba que fuera lo mismo para él o Thanatos, quienes salieron de su departamento con intención de llegar a sus respectivos trabajos. En el camino, su teléfono volvió a sonar, y debido a que estaba ocupado bajando del autobús, no miró quien lo llamaba, y no lo supo hasta que contestó sólo para encontrarse con el mismo silencio de las llamadas anteriores antes de que una mujer lo saluda y comenzara a mencionar los beneficios de una tarjeta de crédito.
Durante el resto del día, sin importar que Hypnos se encontrase sumamente ocupado, o en medio de su descanso, una llamada entraba a su teléfono para interrumpir sus actividades. Siempre del mismo lugar, siempre ofreciendo una tarjeta.
—¡No, maldición! ¡No quiero una estúpida tarjeta de crédito! ¡¿Por qué no toma su tarjeta y se la mete por…?!
—¡Oye, Hypnos! ¡A mí no me hablas así! ¡¿Qué te pasa?! —en el otro lado de la línea, y por primera vez en todo el día, alguien que no era de parte del Banco le había hecho una llamada.
—Disculpa, Hades, han estado molestando todo el día…
Hypnos suspiró por lo bajo, ese era un día largo, y si conocía a la perfección la forma en la que operaban esos servicios, todavía faltaba mucho para que se detuvieran.
