Aether aprovechó el camino y contó a Chasca un poco de la historia de los adeptus, protectores de Liyue y leales al Arconte Geo.

Seres con fuerza inimaginable, que en la actualidad han dado la mano al cambio de líder en la nación, conviviendo en armonía con humanos, sin abandonar su primera tarea que es proteger la nación y al pueblo.

– Hay muchos adeptus, fuera y dentro de las ciudades. Algunos están formándose, viviendo en el puerto como personas comunes; pero te sorprendería la fuerza que tienen cuando pelean. ¡Por supuesto que ocultan sus identidades!, no querrían que la gente sepa de primeras de la presencia de los adeptus –.

– ¿Por qué son héroes? –.

– ¡Exacto!. Yo no tengo tanta suerte y a día de hoy, hasta la gente que vive en ruinas y cuevas sabe quién soy, me siento más como una celebridad por Teyvat al que todos quieren buscar por cualquier cosa; y tampoco es que pueda ocultar mi identidad –. Aether reía un poco resignado y los ojos perdidos al comparar su situación con otros héroes de Teyvat.

Todo lo que había hecho por su hermana le estaba llevando a ser demasiado popular. Por lo que había averiguado, Lumine no pasó por la mitad de problemas que él ha tenido que resolver, ya ni hablar del reconocimiento que han tenido uno y otro en Teyvat; si conocían a su hermana, es porque es la razón principal que lo llevó a este viaje.

Chasca entendía sus motivos, imaginando con la mano puesta en la barbilla, una situación en la que nadie conociera al héroe de 6 naciones.

– Si hubieses ocultado tu identidad al resto del mundo, no tendría que lidiar con otras mujeres pendiente de tí... –.

– ¿Ah? –. Aether no pudo entender debido al tono en forma de murmullo que ella usó.

– Pero tampoco te habría conocido –. Chasca rápidamente se dió cuenta que resultaba complicado que todo fuese perfecto. Mirándolo de reojo, Aether estaba esperando que le dijera de qué habla.

Ella volvió al frente, pasando por varias montañas mientras el viento movía su cabello.

– Mira el lado bueno, como todos te conocen, encontraste personas que realmente...te quieren mucho –.

Chasca le dió un poco de consuelo y honestidad en respuesta.

Todavía no era momento de revelar sus sentimientos.

Si Aether fuera más avispado y no tan ingenuo, habría encontrado una pequeña indirecta evidente que dejó Chasca, dejando una posibilidad latente sobre lo mucho que lo quiere.

Él no dijo nada, solo sonrió hacia ella y regresó a mirar el paisaje de Liyue.

En un punto del camino, Aether consideró contarle que conocía a los adeptus y varios de ellos eran sus amigos, incluyendo Shenhe y Ganyu.

Pero prefirió callarse, ya que no estaba seguro si era correcto revelar la identidad de los adeptus a personas de otras naciones.

– ¡A-Antes de continuar!, déjame reservar dos habitaciones. Allí, es la posada Wangshu... –.

El viajero le pidió a Chasca que se desviara un poco, aún con la ciudad a una distancia relativamente cerca.

Chasca siguió el camino, sin peros y tranquilamente hasta llegar al edificio bastante grande.

Miró varias veces a Aether, antes de preguntar algo solo en busca de marearlo.

– ¿Por qué dos habitaciones?, ¿alguien más viene? –. Sabía que la otra habitación no era para alguien que no sea ella, pero igual, esperaba convencerlo de cambiar de opinión.

– No...sabes que solo duermo con Paimon...¡p-pero no me desagradas ni parecido!, e-es que... –.

Aether entró en pánico, poniéndose nervioso e incapaz de responder a Chasca, quien sonreía por dentro al verlo temblar.

– ¡Pediré dos habitaciones que estén lo más cerca posible!, así podrás saber que estamos al lado, ¡cómo en el Valle Chenyu!. Te juro que en la posada Wangshu no pasa nada raro, estarás segura –. Aether quería lograr que aceptara, forzando una sonrisa entre dientes.

Chasca mostró una cara triste, aunque una parte de ella estaba disimulando, también había un poco de emoción real. Para encontrar situaciones propicias a contarle sus sentimientos, esta podía ser una oportunidad de acercarse, intentar darle alguna pista disimulada y descubrir si él puede verla con los mismos ojos.

– Pero tú tienes a Paimon, yo no tengo a nadie con quien dormir –.

Chasca dió justo en el blanco, dejando congelado el rostro de Aether por un minuto ante aquella respuesta demoledora.

– No creí que tú...realmente te sintieras sola –. Aether comenzó a rascarse el brazo, mientras se perdía entre sus pensamientos y apenado.

Chasca había salido de "su nido", de la nación. Sin Chuychú, al menos estaba el consuelo de dormir junto a la tribu, con su padre...y sería injusto, muy cruel por parte de Aether seguir dejándola sola por las noches de Liyue...sin importar que sea desconocido para él compartir sueño con otra persona que no sea Paimon.

Ciertamente recordaba que en Sumeru tuvo varias noches durmiendo con sus amigos, incluida la doña Faruzan.

Este es su primer viaje, aunque Chasca haya pasado por una vida más trágica y dura, tal vez había mostrado debilidad al estar explorando lo desconocido.

Este es un dilema que Chasca quería meter en su cabeza, consiguiéndolo con éxito. Para hacerlo más dramático y difícil, se encontraba cabizbaja y con los labios decaídos.

El viajero quería morderse las uñas, el sudor en el rostro se acumulaba mientras decidía si ser amable o dejarla a su suerte, como cuando tiraban a las crías de sus nidos para que se valieran por si solas a volar.

Después de un minuto eterno, negó ligeramente poniendo sus labios rectos, cerró los ojos antes de tomar aire y botarlo de sus fosas nasales.

– Lo siento, Chasca. ¡Te prometo que hoy dormirás...más cómoda...que la última noche! –.

Aether se mostró muy optimista y alegre, estirando las manos delante suyo con rapidez.

"Yo quería compartir el cuarto..."

Chasca sonrió para Aether, ocultando la desilusión por dentro de que no alcanzara a romper la idea original que tenía de dormir en cuartos separados.

Si no se pudo, tampoco Chasca decaería por ello. Al menos pudo ponerle en duda, no tenía algo preparado si llegaba a aceptar que compartieran cuarto.

Mientras dejaba a Aether haciendo la reservación, hablando con varios empleados de la posada que conocía, se quedó con Paimon en el último piso de la terraza.

Apoyando sus manos sobre el tablón de madera que evitaba posibles caídas, observó todo el paisaje de la nación.

– Realmente esto es mucho más grande que Natlan –.

Chasca no ocultó lo impresionada que estaba, todavía les faltaba más de la mitad por ver.

– Nah, Paimon no estaría tan segura de ello. Sumeru es más grande, no querrás estar explorando ruinas subterráneas en medio del desierto o el bosque –. Paimon sonreía ante la inocencia que Chasca tenía por su primer viaje.

La compañera del viajero se acercó inesperadamente despacio a ella, quien arqueó una ceja.

– Solo para que lo sepas, Chasca. Tienes la bendición y el apoyo de Paimon en tu amor por Aether; ¡Paimon desea que realmente lo ayudes mucho para que se sienta más acompañado! –.

Parpadeó un poco inquieta y tensa, girando repentinamente para comprobar si otras personas estaban escuchando la conversación.

– Pfftt, ¡jaja!...¿qué cosas dices ahora, Paimon? –. Chasca sonreía y reía totalmente nerviosa, intentando quitarle esa idea.

– ¿Sabes que Shenhe los está esperando bastante ansiosa en el puerto? –.

Paimon también sabía tocar la fibra de la Pacificadora. Además, no por nada estuvo observando la pelea que tuvieron en la Relajatetera antes de pedirle a Aether que las parara o destruirían todo.

El rostro de Chasca mostró sus verdaderos sentimientos, estando amarga y disgustada.

– ¿En serio? –.

Al ver que había revelado sus emociones delante de la sonrisa descarada de Paimon, soltó un suspiro de derrota. Había caído en el cebo.

– Ok, ¿qué quieres conseguir con esto, Paimon?; ¿vas a extorsionarme por comida? –.

– ¡Nono!, Paimon siempre ha estado a favor de que él se consiga a alguien, no importa si es mujer, hombre, un muerto o una Katheryne. Especialmente después de los traumas de la guerra –. La pequeña albina hablaba en serio, animándola a qué peleara por él.

También se sintió ofendida de que Chasca solo creyera que pensaba con el estómago.

– Es más, a Paimon hasta le parece bien si quiere una o más personas que lo amen. Pero ya has visto lo que es capaz de hacer por su hermana y no dejar de ayudar –.

El recuerdo que ambas tuvieron fue el estado de Aether después de haber ayudado en medio de la invasión del Abismo a las tribus. No solo estaba tratando de salvar cualquier vida posible, sino que sacrificaba la suya y había acabado destrozado en todos los sentidos.

Chasca quería abrazarlo y demostrarle cariño por ayudar a Natlan, a sus amigos, a su familia, y a ella especialmente.

Pero algo que dijo Paimon no le agradó del todo, regresando al tema.

– No estoy a favor de tú idea de compartir a Aether, especialmente con personas como Shenhe –.

Chasca no tenía una buena imagen de la peliblanca. Cruzó los brazos y miró el paisaje demostrando su desacuerdo.

Parecía que Shenhe solo trataba de alterarla, y estaba segura que personas así querrían tener el control total de Aether. Estuvo a punto de atacarla solo por ir a visitarlo.

– ¡Shenhe tiene sus razones para ser así! –.

– Yo también las tengo –.

Paimon gimió de cansancio por esta discusión, poniendo la mano en la cabeza.

No quería que las cosas acabaran mal, especialmente porque Aether es especial para ellas y él también las ve de un modo diferente, pero no quería aceptarlo.

Chasca dejó todo a un lado, cuando llegó a causarle una sensación extraña que estaba observando a las dos.

Había alguien de cabello verde oscuro y ojos amarillos de brazos cruzados, mirando algo impaciente hacia ellas.

– Paimon, ¿conoces al que está arriba de nosotras? –.

La pequeña alzó los ojos, la figura desapareció rápidamente pero pudo verla por medio segundo.

– ¡Ah, es Xiao!; imagino que está buscando a Aether. En las demás naciones, la gente solo podía enterarse un poco de cualquier noticia por el Pájaro al Vapor, seguro deben estar pensando si Aether está bien –.

"¿Acaso son amigos de los adeptus?". Chasca no debería sorprenderse por ese hecho, pero ellos no le habían dicho.

Solo pensaba que por favor, no hubieran adeptus enamorados de Aether.

No tiene idea cómo son, apenas Aether le habló de esos seres hace unos minutos.

– Dime una cosa, ¿Shenhe vive en el puerto? –.

Chasca giró hacia Paimon, dejándola un poco acorralada.

– Eehhh...s-si –. A pesar de que la pequeña asintió, sus ojos abiertos estaban claramente ocultando algo más, sentía los nervios asomándose en las pupilas.

Chasca inevitablemente, sospechaba del verdadero origen de Shenhe, es algo que necesitaba saber, siendo la que más le había causado problemas recientemente con Aether.

Qué Paimon estuviera ocultando cualquier detalle de ella, no demostraba que hubiera una igualdad si es lo que está buscando.

– ¿Hay adeptus enamorados de Aether? –.

– ¿Adeptus?, ¡pfftt!. Si hay hasta arcontes, yokais, humanos normales, eremitas... –. Paimon no tuvo reparos en seguir hablando, mientras contaba con sus dedos todas las formas de vida enamoradas de Aether.

La respuesta no estaba convenciendo a Chasca, poniendo mueca de descontento.

Es como si Paimon no pareciera entender a donde quería llegar.

Ya sabía que mucha gente quería a Aether, pero Shenhe en las veces que la encaró, no es la chica que cede ante nadie delante.

Varios minutos pasaron y Aether regresó, luego de retrasarse por haber encontrado a un amigo adeptus que estaba rondando por la posada. Por fin retomaron el vuelo, ahora llegaba el momento de arribar al puerto y la primera vez de Chasca en conocer una ciudad sumamente concurrida, que siempre está trabajando día tras día diferente a las cosas en Natlan.

El motivo de venir a Liyue no era conocer la nación, solo es por terminar de decirle las cosas a Aether. Pero, mentiría si dijera que no siente un hormigueo de expectativa en adentrarse en el enorme puerto central de la ciudad de Liyue.

Al empezar a acercarse, observó pequeñas luces doradas en el aire.

Algunas volaban de forma especial, siendo cometas creados con tecnología que el viajero reconoció al mirarlos detenidamente.

Los labios de Chasca se abrieron, mostrando una enorme emoción.

– Wow... –. Escapó de su voz, desacelerando el ritmo de vuelo para pasar alrededor de los cometas y las luces.

Había vuelto a ser una niña, cuando algo le llamaba la atención y miraba intensamente por un rato lo que le atraía. Movió la cabeza en ambas direcciones, quería uno o poder tomarlos por curiosidad.

– Si, es muy lindo –. Aether estaba muy feliz de ver un poco como Chasca se veía infantilmente atraída por las luces y los objetos voladores.

"Tal vez tengamos que hacer un cometa para tí". Lo pensó totalmente como una prioridad en este Rito de la Linterna, admirando la emoción de la pelirroja.

Llegó la hora de aterrizar en el puente de entrada que da la bienvenida al puerto. Luego de pasar tranquilamente por la alcabala de la Geoarmada, caminaron hasta encontrarse oficialmente dentro.

El viajero quien lideraba el camino, se paró con una sonrisa entre dientes ante las calles concurridas con motivo de celebración.

– Aquí estamos...esto se siente más especial que las últimas dos veces –. Aether alzó los brazos y los estiró, refiriéndose a la ciudad llena de recuerdos nostálgicos.

– ¡Si!, después de todo...el próximo año puede que terminemos este viaje...¡o no!, para Paimon sería una lastima que este sea nuestro último Rito de la Linterna –.

Aether le dió la razón a su compañera, considerando la posibilidad de que por fin pueda acabar este viaje.

Chasca escuchó en silencio, sabiendo el peso emocional que suponía en él todo este camino.

– ¿Qué harás cuando termines el viaje y recuperes a tu hermana? –.

Aether se giró un poco, poniendo las manos a los costados con genuina incertidumbre.

– No lo sé, pero no quiero pensarlo...¿sabes?; quiero disfrutar este momento y los que vengan con todos. Ojalá todo termine como yo quiero, pero no estoy seguro de nada, así que prefiero continuar sin pensar en las dudas –.

Aether ya había llegado demasiado lejos como para dar un volantazo de timón en su viaje. Las palabras dejaron conmovida y satisfecha a Chasca que asintió.

Ella miró su mano, suspirando con decisión.

"Si no todo sale bien, espero poder traerte consuelo y tomar tú mano...para que puedas encontrar otro final si sientes que todo está perdido".

Chasca sonreía con mucha ilusión ante lo agradable que estaba siendo este viaje junto a Aether, apenas daba comienzo a la verdadera fiesta, pero pelearía por darle todo el cariño que pueda y ganar la guerra por su corazón.