-a donde vamos señorita Ryuu- Shirou que tenía un nuevo atuendo, camino al lado de Ryuu por las calles abarrotadas de Orario, para Shirou fue la primera vez que vio como era Orario en realidad, encontrándose sorprendido por la gran cantidad de rasas que vivían en la ciudad, pero noto las decoraciones glamurosas que colgaban del techo de los edificios, mostrando que estaban en algún tipo de festividad.
Antes de salir de la base principal de la familia Astrea, Shirou tuvo que conseguir nueva ropa ya que las prendas que tenía fueron arrancadas por Ryuu, para su sorpresa cada miembro había conseguido un atuendo para él, luciendo casi similares a las que ellas usaban, Ryuu siendo una elfa noble le había preparado un atuendo más fino, pensó que los elfos eran un tipo de noble ya que recibió una especie de traje formal, cosa que lo extraño ya que él no era nada de eso.
Pero para no hacerlas sentir mal se había probado los distintos conjuntos de ropa que habían conseguido, luciendo desde un Kimono hasta un traje elegante, todas y cada una de ellas lo uso para modelar, no molestándolo ya que se sentía en deuda con ellas. Pero sobre todo con la diosa que le había comprado un atuendo más simple, algo llamativo que lo hizo sentir más cómodo, pero no siendo descortés agarro todas las ropas que le habían dado y se las guardo prometiendo usarlas, aunque molestas al ser derrotadas aceptaron su petición.
-pensé que te gustaría ver un poco la ciudad- aun con su mirada fría, la voz de Ryuu mostraba cierta calma y tranquilidad, pero para Shirou que podía leer las intenciones de la elfa suspiro, pero antes de que pudiera decir algo o negarse, miro como varias personas iban en una sola dirección como si algo increíble estuviera a punto de suceder –que está pasando- curioso por como las masas se movían tuvo que agarrar la mano de Ryuu para no perderse, algo que confundió a la elfa al sentir las manos delgadas del niño tratando de sujetar su mano, pero acepto su agarre ya que lo veía como alguien que necesitaba su ayuda.
Mientras caminaban agarrados de la mano, la elfa vio la razón por la cual las personas se reunían cerca de los muelles de la ciudad –parece que el distrito escolar ha llegado antes- cuando se giró para hablar con Shiro, este ya no se encontraba a su lado, dejando a la elfa confundida por como había desaparecido en el momento que dejo de verlo, cuando miro su mano se encontró con la imagen más absurda de todas, una niña con ojos llorosos que la miraba asustada –donde está mi mami-
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Shirou no sabía si suspirar o simplemente golpearse la cara por la estupidez que acababa de presenciar, al ver como la elfa Ryuu rechazo su agarre y sujeto en cambio la mano de una niña que estaba comiendo una papa en un palo, él quería decir algo, pero la estupidez de la imagen en frente suyo lo dejo inmóvil como si no pudiera creerlo. Aun con todo ese problema, no pudo evitar sonreír, un pequeño alivio cómico para un ser tan perturbado como él era bien recibido.
Estando perdido, no tuvo más opción que volver a la base de la familia Astrea, que si bien recordaba no estaba lejos, pero de lo que no se percato fue que las personas que caminaban en contra ruta evitaban que viera más lejos además que su tamaño no era como antes, sin más opción y cubierto por un mar de personas se alejó lo mejor posible del bullicio de la gente adentrándose a un callejón que lucía como un oasis en un desierto.
Una vez separado de las personas se acomodó en el piso donde podía ver a las personas pasar de un lado a otro, sin duda el acontecimiento que estaba pasando era tan grande que todos querían verlo, soltando una breve risa, pensó en cómo se sentiría ser parte de un grupo. Mirando sus manos, noto como estas se estaban suavizando con el tiempo, pensando incluso en decir quién era el culpable de las muertes, no importando que muriera en el proceso al ser castigado por el sello, pero tenía que aguantar un poco más antes de hablar, si llegaba a morir no podría identificar a los culpables. Apretando los puños se maldijo por nuevamente pensar en salvar a las personas que en un futuro lo traicionarían.
Mientras estaba en su reflexión, escucho como alguien se acercaba, estar en una guerra civil y luego esclavizado, ayudo a que sus sentidos mejoraran considerablemente a lo que alguna vez llego a tener en su vida como un héroe justiciero, pero ahora podía escuchar incluso la respiración más cercana sin ningún problema debido a sus orejas de elfo.
Girando la cabeza se encontró con algo inesperado, ya que al girar la cabeza se encontró con una chica que lo miraba asustada, confundido por la intensidad de su mirada hablo –sucede algo- al hablarle ella pareció volver a la realidad –¿Quién te ha lastimado?- su voz hizo que se estremeciera recordando vagamente a su hermana cada vez que lo regañaba, él sabía que sus heridas estaban curadas así que no entendió la pregunta, así que pensó que se refería a las cicatrices de sus brazos, cubriéndolos con las mangas de su ropa evito que se miraran un poco.
-no tengo heridas, estoy bien- apoyado contra la pared podía sentir la mirada de la chica que aún le costaba creer en sus palabras, incluso escucho como ella abría la boca como si tratara de decir algo, sin saber cuánto tiempo más estaría la chica mirándolo con esos ojos inquietantes, pensó en ir a explorar el callejón y buscar una salida diferente, lejos de la chica que lo miraba intensamente.
Mientras se alejaba y tomaba distancia de la chica que no apartaba su mirada, se encontró curiosamente seguido de su mirada como si él fuera su presa a casar, justo cuando iba a buscar otra salida una mano lo detuvo, girando la cabeza se encontró con la mirada de la chica que lucía inquieta –necesitas algo más de mi- sin apartar la mirada espero a que ella hiciera algo tonto, no era la primera vez que se encontraba con una mujer que lucía indefensa, pero no lo era.
-disculpa, es solo que tus ojos me parecen algo extraños, puedo verlos un poco más cerca- inclinando la cabeza levanto sus manos y sujeto su cabeza ignorando el espacio personal, sus miradas se cruzaron y la incomodidad lo invadió, sosteniendo sus manos la aparto lentamente para no causar algún malentendido –lo siento, pero no me gusta que me toquen- con su escusa implementada, dio un paso atrás, pero los ojos de la chica giraron un poco más a su derecha, confundido por lo que encontraría sintió una leve brisa cruzar por sus oídos, rechinando sus dientes, agarro su cabello y se cubrió la oreja.
Tener orejas puntiagudas fue algo nuevo al comienzo, no sabiendo si su vida pasada paso realmente o simplemente fue un sueño largo, pero lamentablemente descubrió que su sueño no era falso, con la realidad cambiada tuvo que acostumbrarse a sus orejas hasta que fue vendido, la guerra siempre tenía como prioridad eliminar a la minoría o volverlos esclavos.
-perdón por mi atrevimiento no quería molestarte- la chica al notar sus acciones se disculpó con una reverencia –no hay problema, solo no lo vuelvas a hacer- sin darle mucha importancia se giró para irse, cuando estaba a punto de llegar a la orilla del callejón se encontró con una mujer robusta que lo miraba molesta o, mejor dicho, miraba a la persona que estaba detrás. Él ya la había escuchado seguirlo, no dándole importancia ya que la salida del callejón era algo que todos usarían, pero al ver a la mujer robusta se sintió intimidado por la presencia que exudaba –Syr, la próxima vez que botes las bolsas de comida enterrare tu cabeza en el suelo-
Dando un paso, Shirou evito a la mujer de gran tamaño que sostenía varias bolsas de compras, sin embargo, no avanzó mucho cuando su mirada se dirigió hacia el –oye niño que haces aquí, no deberías estar solo, acaso no escuchaste sobre los secuestros- levantando los hombros con indiferencia trato de seguir su camino, pero una mano lo sostuvo del cuello.
-escucha muchacho, no te dejare aquí abandonado en la oscuridad sabiendo que hay secuestradores, vendrás conmigo y me dirás como encontrar a tus padres- sin poder oponerse fue llevado del cuello como si fuera un ladrón, divertido por la ironía sonrió tranquilamente no molestándose con la mujer que, a pesar de ser intimidante, se preocupaba por los demás.
Aunque ser llevado del cuello era algo incómodo, supuso a que quería que todos lo vieran y reconocerían, para su pesar comenzó en buscar las palabras adecuadas para mencionar que el había sido vendido y no tenía nada parecido a una familia, considerando su estado actual y altura comenzó su búsqueda por Ryuu, mientras estaba colgado sintió la mirada de varias personas a su alrededor, sin duda ser levantado por una mujer robusta era la mejor forma de llamar la atención, divertido soltó un pequeño bufido.
Después de un desfile llego a un lugar que se hacía llamar anfitriona de la fertilidad, una especie de restaurante que estaba a punto de abrir, a pesar de no entender el idioma. Su vida rodeada de escuchar el mismo idioma lo hizo capaz de adaptarse y entender, cuando llego al restaurante sintió la mirada de varias empleadas que lo miraban confundido, como si fuera algo raro de ver, solo haciendo falta una mirada severa de la mujer mayor para que todas desaparecieran en el acto.
Cuando la señora lo dejo sentado en una banca, ella entro en lo que sería una cocina, sobándose el cuello evito gruñir por el dolor, pero rápidamente el sonido de algo cocinando en la cocina llamo su atención, había pasado tanto tiempo en su sueño e ideales que incluso el cocinar se había vuelto un lujo para él, después de todo en los campos de batalla no había forma de cocinar y mucho menos ingredientes frescos, obligándolo a abandonar la cocina.
Aunque le gustaría volver a cocinar, no se sentía digno de tener algún centimito de recompensa, ya que el único deseo que llego a cumplir condeno a la humanidad, con una mueca de asco evito seguir pensando en su pasado, era la persona más desgraciada de todas y no necesitaba sentir lastima por si mismo, vivir como un esclavo fue su destino y castigo –oye te encuentras bien- la voz de la chica de antes llamo su atención otra vez, sin duda la chica era curiosa, pero sobre todo noto algo más en su mirada como si buscara algún tipo de reacción.
-sí, estoy bien, sucede algo- confundido siguió mirando a la chica –no, es solo que tu hacías una cara rara, solo eso, dime dónde vives- mirándola, podía notar que la chica tenía un cierto interés en el –no vivo en Orario- aun por más que la chica luciera inofensiva e inocente, prefirió seguir con su vida de medias verdades –oh, enserio, nunca antes había visto a un niño con el cabello rojo, eres un Crozzo-
Negando con la cabeza, pensó en su color de cabello, hasta ahora había visto varios colores de cabello, pero no tan llamativos como el suyo que lucía más brillante, incluso la capitana alise tenía un color más oscuro –no, mi nombre es Shirou Emiya- tragando saliva reunió el coraje de no soltar veneno al hablar de su apellido –oh ya veo, mi nombre es Syr Flova un gusto Shirou- con la mano extendida, ella sonrió emocionada que respondiera su saludo.
Cuando estaba a punto de estrechar sus manos, un sonido fuerte llamo su atención, desde la cocina la mujer de mayor tamaño llego con un plato repleto de fideo con carne –bueno niño, hasta que encontremos a tus padres come un poco, se nota que no te alimentan bien- la mujer sonrió divertida al ver la confusión del niño que giro la cabeza –no tengo dinero para pagarlo señora- la mujer puso una cara seria mientras ponía sus manos sobre su cintura.
-no me llames así, mi nombre es Mia Grand, pero tú puedes llamarme mama Mia, cuando tus padres vengan les cobrare y regañare por dejar a un niño sin alimentar- la mirada de Mia se volvió más oscura como si esperara con emoción la llegada de sus padres, al recordar la imagen de su padre que lo vendió como esclavo sonrió amargamente –mis padres me vendieron mama Mia, soy un …. Podría decirse que era un esclavo- agarrando el cubierto comenzó a comer el plato de fideos, nuevamente no sintió algún sabor en la comida.
Su amargura hacia sí mismo era tal que no podía saborear nada, desde que había despertado en su nueva vida, se limitó a obedecer sin protestar, no importándole ser castigado si cometía algún error, su padre mismo le gustaba golpearlo sin piedad cuando era más niño recordando múltiples veces en las que estuvo a punto de morir, muchas de las veces que era castigado, siempre se debía a que él era la imagen de su madre que lo había abandonado cuando comenzó a beber, incluso ahora no podía entender como un idiota podía enamorar a una elfa, para el solo había un padre que llego a recordar.
Mientras comía en silencio, podía sentir las miradas clavadas en su espalda, después de comer dejo la cuchara en el plato y se giró para ver a la mujer grande –estuvo delicioso- con un tono apagado agradeció por la comida, pero podía ver la expresión de la mujer que entrecerró los ojos molesta, talvez porque dijo que era un esclavo que no dijo nada, pero el desconcierto en su mirada era más fuerte.
Con los pies balanceándose se quedó mirando la entrada de la caverna mirando a las personas pasar –disculpa, pero si no tienes padre, con quien te estas quedando- la sirvienta que estaba mirándolo con desconcierto se acercó un poco más confundida por como el niño miraba la entrada del bar –me estoy quedando con mis salvadoras, solo hasta que sepan que hacer conmigo- la indiferencia y falta de emociones en el niño hizo que Syr hiciera una mueca, mama Mia que lo miraba desde la cocina tenía un puño fuertemente apretado.
Mientras estaba perdido en sus pensamientos, un fuerte terremoto hizo temblar la ciudad, los muebles del bar se agitaron y las empleadas fueron a sujetarlo, Shirou que aún estaba con la mente entrenada para ciertos tipos de ataques sorpresa se estremeció y rápidamente se alejó del bar, su cuerpo funcionando en piloto automático, se alejó de la mirada sorprendida de Syr que lo miraba como desaparecía en un mar de personas que corrían asustadas.
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-donde esta Ryuu- Alise capitana de la familia Astrea está demasiado preocupada por sus miembros que habían decidido servir como guardias junto con otras familias importantes además de buscar posibles miembros para sus familias, pero recientemente en medio de la celebración que se iba a realizar para recibir al distrito escolar, Evilus había atacado al público, colocando bombas en el puerto y varias casas, las personas que se habían reunido para ver el gran navío que derroto al leviatán pronto corrieron desesperados, el equipo de reparación del distrito escolar quedaron gravemente heridos muriendo algunos en el acto.
Ryuu sabiendo de este evento había pedido llevar a Shirou a ver el festival, algo en el cual todas estuvieron de acuerdo mencionando lo emocionado que se sentiría al ver un navío de ese estilo, pero no esperaron a que Evilus atacara en el momento crucial donde varios miembros de alto nivel estuvieran presentes, además que los niños no eran débiles, eran jóvenes promesas que en un futuro se unirían a las familias más poderosas.
Pero ahora que estaban en medio de la conmoción buscaron la forma de calmar a las personas que corrían desesperadas además de curar a los heridos, perdida en sus pensamientos su amiga y compañera se colocó a su lado –Alise, encontré a Ryuu- asintiendo con la cabeza busco con la mirada a la elfa que cuidaba a su protegido, pero al verla sus ojos se abrieron al ver como ella tenía a una niña llorando en sus brazos –Ryuu donde está el niño- la voz alarmada de Alise estremeció a Ryuu que desvió la mirada mordiéndose los labios –lo perdí, antes de que ocurriera todo esto-
-donde lo perdiste, si la diosa se entera- Kaguya rápidamente se acercó a la niña para calmarla, Ryuu siendo una elfa estoica y poco cooperativa no era buena con las emociones ajenas, así que ella se ocupó de la niña que no paraba de llorar –no lo sé- Ryuu bajo la cabeza, maldiciendo su incompetencia en proteger a un niño –deja eso para después Ryuu, tenemos que ayudar a los heridos, los miembros de la familia Loki ahora están buscando a los culpables-
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Shirou se imaginó una vez más estar en el campo de batalla, una tierra seca donde la libertad solo era un sueño, escuchar las explosiones lo hicieron revivir los momentos más traumáticos de su vida, conociendo por primera vez el poder destructivo de un ataque aéreo.
El había llegado a una pequeña ciudad donde los nativos se enfrentaban a los americanos que siempre los combatían. Para demostrar su poderío e influir terror bombardearon una escuela donde varias familias se estaban refugiando, todas y cada una de las familias habían perdido a un miembro de su familia, los cuales habían luchado por su libertad.
los americanos al oír de su base improvisada los tomaron como enemigos los cuales debían ser eliminados, así que atacaron en medio de la noche dejando una gran cantidad de muerte, viendo por primera vez la crueldad del mundo comenzó a refugiarse en bases alejadas y poco conocidas, su arma de larga distancia era lo único que necesitaba para salvarlos.
Mientras corría con las demás personas vio detenidamente como una niña que agarraba un bastón se quedaba inmóvil en medio de la calle, donde varias personas corrían en su dirección, la imagen pronto se cambió a otro niño que estaba llorando en medio de la calle, el cual estaba siendo invadido por los americanos quienes conducían un auto a gran velocidad, el corrió y trato de salvar al niño, pero no llego a tiempo a pesar de usar su magia, el dolor de sus nervios no se comparó al de su corazón que lo hizo caer al piso viendo como el auto arrollaba al pobre niño que lloraba en busca de su madre, conociendo por primera vez la ira, se abalanzó contra el auto que no trato de desviarse y atropello al niño, acto suicida que ocasiono que todos comenzaran a atacarlo al ver como su cuerpo reforzado mandaba a volar el auto por el aire.
Sin que se diera cuenta, él ya estaba corriendo en dirección de la niña que miraba a la multitud de personas que corrían asustadas, las explosiones a su alrededor solo mostraban el alcance del daño, cuando estaba a punto de ser pisada por las personas, un cuerpo la tacleo empujándola contra la pared, el dolor fue leve, pero la fuerza de empuje fue suficiente como para alejarla de la estampida de personas, dejando que ambos llegaran a una pequeña abertura en la pared.
-estas bien- no sabía por qué lo había hecho, pero aun así no se arrepintió de salvarla, sus acciones podrían a ver llevado el mundo a la destrucción, pero salvar a un inocente era algo que no podía evitar hacer, durante su tiempo como esclavo y guerrero, no se molestó en salvar a sus compañeros, recordando cómo fue capturado y torturado por el enemigo, no le importo sufrir dolor, pero lo que no aguanto fue que esos desalmados mataran a los inocentes en frente suyo para revelar información de quien lo había mandado, además del origen de su poder que no lograba controlar.
La niña lo miro a los ojos sorprendida y con ojos llorosos, la tristeza rodeándola –estoy bien- aun con su tono lastimero, podía notar como la niña lucia demasiado asustada, talvez fue la primera vez que sufría un ataque de ese nivel –debemos irnos, pronto se juntaran y nos aplastaran- mirando el pilar del edificio se sujetó a este y comenzó a escalarlo, aun con su cuerpo infantil, sus habilidades para escalar no habían disminuido.
-a dónde vas- rápidamente la niña hablo asustada de quedarse sola –vamos, puedes escalar- la pregunta del niño confundió a la niña que podía ver como las personas comenzaban a chocar entre si mientras las explosiones seguían, aferrada a su bastón como un salvavidas espero a que todo volviera como antes, un mercado lleno de risas que vendían sus productos alegremente, ella rodeada de sus compañeros que se habían escapado de su guía para explorar la ciudad en la cual vivirían en un futuro, estaba tan absorta en sus pensamientos hasta que su bastón comenzó a alejarse de ella, la niña se aferró con más fuerza pensando que querían robárselo y trato de alejarlo de su ladrón, no esperando a que ella fuera robada con todo y bastón.
Aunque para su alivio, ella se encontró con el niño que la había salvado, ambos encima del techo de una casa –sí que eres tonta, por poco y te suelto- frustrado Shiro suspiro cansado, no esperando usar su fuerza de esclavo para levantar a una niña, más relajado y a salvo en el techo de la vivienda, miró fijamente a la niña que lucía avergonzada, sus orejas puntiagudas mostraban su raza elfo –lo siento, yo no estaba pensando….-
-no te preocupes, es normal que te asustaras- soltando un suspiro más tranquilo miro a la avalancha de personas que caminaban en una dirección y comenzaban a chocarse, mirando a la niña elfo, sintió como su corazón se encogía al ver como lloraba, los ojos inocentes de la niña conmovieron su corazón –por cierto, me llamo Emiya Shirou- haciendo su mejor sonrisa trato de calmar a la niña olvidando que él era un niño.
A pesar de estar llorando se limpió los ojos con su manga, inclusos sus mocos fueron visibles en ese momento –lo siento, yo…. Me llamo Lefiya Viridis- asintiendo movió su mano a su bolsillo donde saco un pequeño trapo que uso como pañuelo –si me permites- con cuidado y sin molestar a la pequeña Lefiya comenzó a limpiar la nariz de la niña que se sonrojo por la vergüenza de ser ayudada por otro niño.
Después de limpiar a la niña guardo el pañuelo para el desconcierto de la elfa que se preguntaba porque guardaba un trapo con sus mocos –oye, tú no eres de por aquí verdad- Shirou sonrió cálidamente tratando de entablar una conversación para que se calmara, la pequeña elfa que se calmaba asintió levemente aun sosteniendo su bastón –si, como lo supiste- riéndose nerviosamente se rasco la mejilla, su actitud amable que solo guardaba para los niños salió a flote –te veías igual de perdido que yo, pero tu decidiste quedarte inmóvil-
Soltando una risita Lefiya dejo de llorar y lo miro –¿tú también?- asintiendo levanto la mirada a la ciudad que estaba sumergida en los gritos –se podría decir que si, tú estabas sola aquí o como llegaste hasta esta parte- Lefiya como si recordara algo importante se levantó mirando por la orilla del techo, acto que casi hace que se caiga, cuando su cuerpo estaba a punto de caerse Shirou la sujeto de la mano con fuerza y evito que cayera –tonta, no te acerques mucho, puedes caerte- atrayéndola hacia sí mismo sus miradas se encontraron y Lefiya se sonrojo por la cercanía, dando un paso atrás Shirou evito seguir manteniendo la mirada.
-lo siento, no quería tocarte- dando unos pasos atrás y un poco avergonzado, Shirou se alejó de Lefiya que lo estaba mirando avergonzada, cuando se alejó Shirou desvió la mirada y comenzó a rascarse la cabeza, un acto que siempre hacia cuando estaba nervioso o incomodo, pero al hacerlo Lefiya logro ver la parte inferior de su oreja –eres un elfo, baya- con una sonrisa más cómoda y casi aliviada su tención desapareció relajándose más.
Estremeciéndose volvió a poner su mirada firme, para él mostrar sus orejas era una señal de lastima, ya había causado demasiada conmoción con las chicas del grupo Astrea, pero no quería seguir consiguiendo más atención de la necesaria, talvez para los elfos y demás aventureros era abominable o extraño ver a un elfo mutilado, pero para el que sintió como su propia alma era profanada por un falso mesías, no se sintió incomodo con sus heridas o mutilaciones.
-oye, no te vi en el barco, eres nuevo en el distrito escolar o eres de Orario- la niña muy emocionada comenzó a saltar de la emoción al ver a un niño similar a ella, olvidando que hace tan solo unos minutos había llorado como un bebe –se podría decir que vivo en Orario- antes de seguir con su tren de preguntas varias explosiones comenzaron a resonar, el fuego comenzado a quemar las casas mundanas –debemos irnos, es peligroso estar aquí-
Volviendo a su estado asustado Lefiya corrió con la única persona que le daba cierta seguridad, con las personas aun corriendo entre las calles se vio forzado a usar sus antiguos movimientos de parkour para trepar paredes, claro que primero tenía que estirar sus músculos, Lefiya por su lado seguía sujetándose a su bastón como si esperara que la explosión fuera cerca y ella pudiera protegerse en caso de que algo extraño sucediera.
-oye que estás haciendo, no teníamos que irnos a otro lado- mirando a las personas que corrían debajo de ella, Lefiya se preguntó por dónde bajarían –antes de hacer un acto físico debes estirar el musculo, sino no podrás moverte con facilidad- después de estirar el cuerpo corrió rápidamente entre los ladrillos de la casa de dos pisos en frente suyo, con agilidad y maestría llego a subir al techo de la casa, cuando desvió su mirada en dirección de Lefiya, ella se mostró asombrada y casi animada.
-eso fue increíble, sin duda debes ser un aventurero de nivel dos, nunca vi a nadie moverse con tanta elegancia- el brillo en sus ojos hacia que Shirou se sintiera incomodo –no es para tanto, sube- Lefiya al verlo se congelo, los elfos eran conocidos por su agilidad y manejo de algunas armas que los hacían lucir elegantes, la mayoría de elfos que no lograban aprender de la magia podían usar el arco con el cual se volvían hábiles cazadores de monstruos, dichos cazadores siempre corrían entre los arboles con una destreza y elegancia digna de su raza, pero ella al ser bendecida con una magia poderosa no necesito aprender a combatir, ya que después de todo los magos se quedaban en la retaguardia lanzando sus hechizos.
Al ver la incomodidad de Lefiya, Shirou se recostó en la orilla con su mano extendida –vamos, te ayudo- Shirou espero a que ella saltara lo mejor posible o que le diera su bastón para que pudiera sujetarla de ahí, pero no logro entender como unos pequeños saltos de tres milímetros ayudarían, con la mano levantada, Lefiya trato de sujetar su mano dando pequeños saltos, la distancia era tanta que era imposible agarrarla, pero para Lefiya, lucia demasiado cerca.
Golpeándose la cara por la adorable que se veía Lefiya tuvo que suprimir una sonrisa divertida que se asomaba –dame tu bastón- casi como si entendiera lo que quería hacer, ella se sonrojo por la vergüenza, levantándola por su bastón, Shirou lo tomo de la mano y la ayudo a subir. Ambos mirando juntos las múltiples explosiones que ocurrían a lo lejos.
