Sanemi emitió un gruñido, su lobo estaba molestó, le era imposible distinguir cualquier rastro, es como si sus sentidos estuvieran apagados, no se sentía de esa manera desde que era un cachorro sin genero secundario.

No sabía cuanto dependía de sus sentidos lobeznos hasta que todos ellos eran arrebatados, estaba confundido, desorientado, todos los arboles parecían un copia y pega.

La frustración se hizo más fuerte cuando las marcas para distinguirlos parecían multiplicarse a su alrededor, como si todo estuviera en constante movimiento y él solo estaba dando vueltas en círculos.

Para alguien que pasó gran parte de su niñez en una montaña llena de árboles donde tuvo que aprender a ubicarse le parecía inverosímil perderse, por lo que esto debía ser parte del arte de sangre de algún demonio.

Pensó utilizar su sangre Marechi para que aquel demonio venga de una buena vez y acabar con toda esta tontería, pero no era tan estúpido, se encontraba solo, su compañero Masachika desapareció apenas entraron al lugar, y todo su rastro se perdió con la densidad de la niebla.

No sabía a ciencia cierta que tan poderoso era aquel demonio, su arte de sangre podría ser más compleja que separarlos y desubicarlos. Lo único que sabía con certeza era que el demonio los estaba cansando, aislándolos en un laberinto que parecía cambiar de lugar las cosas.

Llevó sus manos hasta su rostro, la paciencia no era lo suyo, tenía ganas de talar cada uno de esos estúpidos árboles con su propia katana hasta encontrar al demonio o a Masachika, lo que pasará primero.

Un movimiento en su costado lo hizo girar encontrándose con el pequeño cuerpo de su hermano Genya...

—Nemi _Su voz sonaba preocupada, como si no supiera que estaba haciendo aquí y ciertamente él estaba en las mismas condiciones.

Sanemi chasqueó la lengua, de todas las personas que podría encontrarse en ese infierno y justo estaba su hermano Genya.

Dio un par de pasos acercándose a su hermano, pero entre más se acercaba esté parecía alejarse cada vez más.

Cerró los puños con fuerza, seguramente su hermano creía que lo iba a matar... Como esté creyó que lo hizo con su madre, pero era todo lo contrario, solo quería sacarlo de este lugar y mantenerlo lo más alejado posible de este mundo de demonios.

El albino detuvo sus pasos de golpe, sintiendo un aroma apenas perceptible, Masachika al ser Beta no desprendía ningún olor, y el aroma de los demonios era putrefacto, difícil pero no imposible de disimular, por lo que descarto cualquiera de las dos opciones.

El tener un estímulo para sus sentidos lo hizo querer buscar el origen, como una abeja atraída a una flor.

Apenas dejó de mirar un minuto a su hermano, y este habia desaparecido,

Maldijo por lo bajó sintiendo como se dejaba llevar por su genero secundario, más no tuvo mucho tiempo de autoflagelarse pues el aroma se hizo más fuerte.

De un momento a otro, sintió como era estampado contra un árbol, los colmillos de su atacante estaban afuera, combinado con ese olor agriándose, era una clara advertencia que si se movía terminaría sin cuello...


Sabito lanzó un suspiró al aire, justo ahora podría estar dándose un relajante baño en una casa de glicina, en lugar de eso se encontraba perdido en el bosque, con el senil cuervo de Giyū sobre su cabeza y aquel cachorro agarraba con fuerza su mano, mirando a su alrededor buscando a su madre.

Desde el pie de la montaña tuvo un mal presentimiento con todo esto, y se confirmó cuando en segundos después de Giyū haber ingresado, todo rastro desapareció, como si aquellos árboles hubieran engullido a su amigo, y aquella niebla camuflará su olor.

Sabito sabía que no tenía más opción que entrar y traer a su amigo de regreso, pero sería irresponsable dejar un cachorro y un cuervo viejo solos al pie de una montaña con un demonio cerca, por lo que se aseguro de que aquel cuervo y ese cachorro no desaparecieran como lo hizo Giyū, manteniendo siempre el agarre sobre ellos.

No por su deber, sino que sabía como se pondría Giyū si los perdía en la densa niebla, además que mantener cerca al cachorro era más fácil que Giyū con sus instintos maternales los encontrará.

—¿Mamá? _La voz de Senjurō fue acompañada de un tirón de su brazo, obligándolo a ver a una figura con cabello azabache.

El pequeño cachorro intentó soltarse de su agarre, más Sabito lo detuvo, ese no era su Giyū, y si se trataba de la madre del cachorro, sería inverosímil que una civil los encuentre en medio de la montaña con un demonio suelto.

—¡Mamá! _La voz de Senjurō sonaba diferente pero no podía explicar como, el pequeño cachorro intentó liberarse más Sabito no lo dejó ir, lo que sea que estuviera frente a ellos no era real.

Giyū gruñó, sintiendo sus ojos agudizarse intentando ver a través de la niebla, algo que continuaba siendo infructuoso, aquella densidad podía ser comparada con una pared, que no lo dejaba ver mucho más allá de un metro de distancia, agudizo su sentido del oído tratando de captar algo, aunque fuera lo más mínimo pero no había nada, como si estuviera en una dimensión diferente.


Intentó tranquilizarse más le era imposible con su Omega tan agitado, era como si algo lo estuviera llamando... Descontrolando sus feromonas...

En una situación normal de madre e hijo, la madre omega soltaría feromonas especiales, que solo fueran perceptibles para su cachorro, pero, Senjurō no era del todo su cachorro, por lo que su omega en un intento desesperado liberaba feromonas que en condiciones normales, sin esa niebla siendo un obstáculo, sería perceptible para Alfas, Omegas e incluso betas por igual, siendo peligroso para si mismo, pero no le importaba, si con ello pudiera recuperar a su cachorro.

Este bosque era una trampa mortal, que desorientaba a sus víctimas con árboles que cambiaban y visiones de sus familiares para atraerlos a una muerte segura, muestra de ello, su cuerpo estaba lleno de rasguños infringidos por una ilusión de su preciosa hermana.

Emprendió nuevamente su camino, sintiendo como su mano se entumecía por el apretado agarre, saldría de ese lugar, y haría pagar al demonio por separarlo de su bebé.


Tal vez no era la mejor manera de acercarse a alguien, pero después de ser atacado por una ilusión, tenía que tomar sus precauciones, y lo mejor era asegurarse con su katana contra el cuello de aquel albino.

Estando más cerca, se percato de que era real por el aroma a menta y canela que desprendía, eso o el demonio había encontrado la forma de emular las feromonas de un alfa, lo cual le parecía imposible..

—Disculpa _Bajo su espada lentamente— Pensé que eras una trampa.

Giyū miró con disimulo al chico, encontrar a alguien en ese laberinto quizás era una prueba de que el arte de sangre del demonio se hacía cada vez más débil, o simplemente el amanecer se acercaba, sea la razón que fuera, sería cuestión de tiempo para encontrar a Sabito y Senjurō.

Sanemi no sabía si era por el cambio tan brusco de no percibir nada que ahora aquel olor parecía estar bañandolo o simplemente aquellas feromonas estaban siendo liberadas de forma excesiva.

—¿Puedes mantener tus feromonas controladas?

El sonrojó se extendió por las mejillas de Giyū, si bien sabía que la cantidad de feromonas era anormal, no podía simplemente detenerse.

—Disculpa, mi lobo esta agitado, no puedo encontrar a mi cachorro _Bajó la vista jugueteando con sus pies.

Eso tenía más sentido, el aroma que aquel chico estaba desprendiendo se parecía un poco al de su madre cuando intentaba localizarlo en el mercado, o cuando los arrollaba en la noche para que no hicieran mucho ruido.

Solo que nunca pensó que aquel aroma podía ser perceptible para alguien más que no fueran los cachorros.

—Mi lado racional sabe que esta seguro, mi mejor amigo jamás dejaría que le pasé algo, pero mi lobo... Simplemente no lo entiende.

Sanemi lanzó un suspiró, conocía bien la sensación de estar en conflicto con su propio lobo, en más de una ocasión tuvo que aguantar las ganas que tenía por ir y quedarse al lado de Genya, protegiendolo como el jefe de la manada.

Siempre quiso ser un pilar para su madre, mantenerse a su lado y ayudarla en todo lo que podía, el encontrar un omega que parecía estar tan perdido y que necesitaba su ayuda lo obligaba a actuar.

Fue ahí, teniéndolo a pocos centímetros (seguramente para mantenerse a una distancia qué la niebla no los alejará) que notó varios cortes en el omega, su instinto de alfa se activo, recordando los magullones de su madre cada que los protegia con su pequeño cuerpo, los alfas estaban hechos para proteger, mantener a los omegas y cachorros seguros, y a pesar de no conocerlo, se sentía responsable por aquellas heridas... Como todavía se sentía responsable de las heridas de su madre...

—Saldremos de aquí _Sanemi uso un tono suave intentando emular una voz de alfa, más estaba un poco joven para hacerlo correctamente— Encontraremos a nuestros amigos, a mi hermano y a tu cachorro _Sin ser del todo consciente, su alfa comenzó a liberar feromonas, intentando darle una sensación de seguridad al omega, y esto pareció funcionar, pues el olor se hacía más ligero— Acabaremos con ese demonio y te prometo que todo estará bien.

Sanemi le ofreció su mano para no separarse, el omega pareció dudar unos segundos hasta que eventualmente la tomó.

Una pequeña sonrisa se dibujo en el rostro de Giyū, si bien aun no encontraba al demonio ni a su cachorro, que pudiera encontrar a alguien, le daba una esperanza de que pronto esta niebla se disiparía.

Continuará.

Ha pasado mucho tiempo y creo que a este punto las escusas saldrán sobrando.

Durante los años que estuve fuera hice muchas cosas, aprendí cosas que no sabía de mi misma, quise volver y enfrentar mis bloqueos de escritura por la cantidad de mensajes en mis historias, lamento no responderlas todas pero me tomaría un tiempo leer todo y quisiera aprovechar ese tiempo para escribir y actualizar los demás pendientes, pero prometo que me daré un tiempo y leeré todo.

Gracias por la paciencia.

Dato: Que Sanemi y Giyū no hayan perdido a Masachika y a Sabito respectivamente, los hace más accesibles, por eso Giyū no se cree menos y que no deba hablarle más allá de lo importante, y por eso Sanemi si bien es agresivo, no llega a ese punto de ser tan irascible, el que Giyū sea un omega también ayuda.

Sin más que decir.

Nos leemos luego.

Angel sin Luz/Blekk-Universe.