Capítulo 4: Reencuentro.
La puerta del autobús se abrió, Finn entró casi corriendo, sacó su ticket de la maquina que había instalada y fue a sentarse en los asientos de enfrente. Fern se calmó un poco al saber que aquel chico no se sentaría en los asientos de atrás así que podría viajar tranquilo hasta llegar a la casa donde se hacía la fiesta, supuso que no tardaría en llegar, además, Marceline y sus compañeros de banda lo estaban esperando.
Finn por otro lado se distraía mirando el espejo que tenía instalado el autobús en el techo para que el conductor notara si alguien estaba robando algún objeto de valor a los pasajeros. Se quedo mirando el espacio casi vacío del autobús ¿quién más podía estar ahí arriba a esas horas de la madrugada? nadie, salvo él y un chico parecido a él pero con las puntas de su cabello teñidas de verde… un segundo ¡ya había visto a ese chico antes! se habían chocado cuando salió corriendo de la escuela.
Se volteó para ver a aquel chico, este se dio cuenta de que lo estaban observando y otra vez intento ocultar su rostro con la capucha de su chaqueta negra pero eso no funcionó.
-¡Oye!-Finn se levantó de su lugar y camino hacia el chico-yo te conozco… eres el chico que vi al salir de la escuela-
-¡Me descubrió!-pensó Fern-¿y ahora qué hago? ¿debería responderle o simplemente ignorarlo? no lo sé-
-Hey, ¿acaso me estás escuchando?-preguntó Finn sacando a Fern de sus pensamientos.
-¿Q-qué? s-sí, claro… quiero decir, si, te estaba escuchando-respondió Fern despreocupadamente-como sea ¿qué haces aquí a estas horas? no es que quiera saberlo ni nada pero se me hace extraño que cada vez que voy a alguna parte tengas que aparecer de repente-
-Lamento si te estoy incomodando pero, no podía dormir así que salí de mi casa para pensar un poco-mintió Finn, pensó que aquel chico se creería su mentira pero eso no paso.
-No te creo, veo tu mirada y sé que me estas mintiendo-comentó Fern-eres malo para mentir ¿no es así? es más, estoy casi seguro de que te escapaste de tu casa para ir a alguna parte sin el permiso de tus padres-
-E-eso no es cierto, estoy diciendo la verdad-dijo Finn con nerviosismo le asustaba la idea de que ese chico pudiera meterlo en problemas, en más de los que ya estaba-s-solo salí de mi casa, no me escape para ir a ninguna parte ¿no me crees?-
-Sí, por supuesto que te creo y como dije antes creo que eres muy malo mintiendo… pero… yo puedo enseñarte a mentir apropiadamente si quieres.
-No gracias, suficiente tuve con verte al salir de la escuela y que me trataras mal. Es más ¡ni siquiera se tu nombre! ¿cómo te llamas?
-¿Acaso importa mi nombre? ya te dije que no quiero decírtelo, no debería interesarte tanto saber mi nombre.
-¡Si me interesa!-dijo Finn casi gritando, Fern lo miró y enseguida desvió la mirada avergonzado-cuando… cuando conoces a alguien… tienes que decirle cómo te llamas, si no nunca sabrás con quien hablas o cuando volverás a ver a esa persona que acabas de conocer y… y… por eso yo te dije mi nombre-
-Y ¿quién te crees que eres para decirme como debo comportarme cuando hablo con una persona? ¿mi mamá? Jajaja, no lo creo-respondió Fern con cierto deje de sarcasmo en la voz.
-No, pero solo intento darte un consejo. No sabía que ibas a tomarlo así, lo siento-dijo Finn, cuando dijo el "lo siento" lo hizo en voz baja para que ese chico con el cabello teñido de verde no lo escuchara-por cierto ¿a dónde te diriges tú a esta hora de la madrugada?-
-Iré a una fiesta, mis amigos me están esperando allí-respondió Fern.
-¿No crees que ya es un poco tarde para ir a una fiesta?
-Oye, nunca es tarde para ir a una fiesta-dijo Fern un poco molesto por las preguntas del chico, giró su cabeza para ver el paisaje nocturno por la ventanilla del autobús.
Después de eso ninguno de los dos volvió a dirigirse la palabra, de vez en cuando cruzaban miradas pero eso hacía que Finn se sintiera un poco incomodo y rápidamente volvía a desviar la mirada hacia otro rincón del autobús. Solo esperaba que su madre no supiera que se escapó de casa para ir a la misma fiesta a la que estaba yendo ese chico sentado junto a él, él no era así, nunca antes había desobedecido a su madre y tenía miedo de que se metiera en problemas al volver.
-Hey, ¡hey tú!-lo llamo el chico junto a él trayéndolo de vuelta a la realidad-s-solo… solo quería decirte que… me llamo Fern. Me lo preguntaste en la mañana y yo… bueno, solo quería responderte-
-No importa, tu dijiste que no querías que supiera tu nombre así que… supongo que no había necesidad alguna en decírmelo-dijo Finn encogiéndose de hombros. Fern solo se limitó a reírse un poco por la actitud del chico-hey, no te rías ¡estoy hablando en serio!-
-No me estoy riendo de ti, tonto. Me rio de lo mal que quedas intentando ser cool-le contestó Fern sin dejar de reírse, eso molesto un poco a Finn quien le dio un golpe en el brazo-¡auch! oye ¿por qué me golpeas?-
-Eres un idiota ¿lo sabías?
En eso el autobús se detuvo de golpe dándole a entender a los chicos que ese era la última parada y el final del recorrido, Fern se apoyó contra el asiento vacío que tenía frente a él y a pocos metros de la parada pudo ver la casa donde se estaba haciendo la fiesta donde se encontraba Marceline y sus amigos esperándolo.
-Um, bien… creo que aquí me bajo-dijo Fern, tomó su guitarra la cual estuvo todo el viaje junto a él y se dirigió a la salida.
-E-espera-Finn se levantó y tomó al chico de la manga de su chaqueta verde y negra para detenerlo-yo iré contigo, no tengo otro sitio a donde ir… y… creo que será divertido ir a esa fiesta los dos juntos ¿qué dices?-
-No lo sé ¿estás seguro de que quieres venir conmigo? esto puede ser demasiado loco para ti-respondió Fern.
-No me importa, puedo correr el riesgo.
-Bien, como tú digas… ya vámonos-dijo Fern, Finn solo se limitó a asentir, ambos chicos se bajaron del autobús y comenzaron a caminar al lugar donde se estaba realizando la fiesta.
