Capítulo 5: Fiesta.
Música fuerte, luces de neón rojas o de diversos colores, chicos y chicas en plena adolescencia totalmente alocados y atacados por las hormonas que surgían a flor de piel. Alcohol, risas, drogas, retos entre amigos… todo esto formaba parte de lo que se podía considerar la descripción de una fiesta que parecía no acabar, o al menos hasta que llegara el amanecer. Fern entró a la casa, avanzó como pudo entre la multitud de personas que estaban entretenidas conversando, riéndose, bebiendo en vasos desechables de color rojo y solo una pequeña parte de ellas fumaba, eso no implicaba algo tan sencillo como el tabaco, lo que más se acostumbraba a fumar en fiestas así era la marihuana. Volviendo a lo antes mencionado, Fern entró a la sala de estar, busco a Marceline con la mirada pero no la encontró ¿dónde podía estar? se supone que ella y sus amigos lo estaban esperando, si se fueron él se habría enterado por un mensaje de texto en su teléfono celular.
De pronto sintió unas manos frías cubrirle los ojos, Fern se guió en la oscuridad y toco aquellas manos que por alguna razón se le hacían conocidas.
-¿Pensaste que no iba a estar aquí?-preguntó la voz propietaria de esas manos que le cubrían su visión.
-¿Eh?-Fern retiró las manos de sus ojos con las suyas propias y vio a una chica de cabello largo color negro frente a él-¡MARCY! No vuelvas a hacer algo así, sabes que no me gusta-
-Lo siento, pero es que es tan divertido-comentó la chica riéndose.
-¿Sabes dónde están los demás?-preguntó Fern elevando un poco el tono de voz, el volumen de la música era demasiado alto y era difícil hablar con normalidad.
-Sí, están en la cocina. Vamos, te están esperando.
Marceline tomó a su compañero de banda por la muñeca y comenzaron a hacer su trayecto a la cocina, mientras tanto, Finn ya había llegado a la fiesta, entró en la casa y camino lentamente mirando lo que pasaba a su alrededor, algunas chicas con cigarrillos en la mano lo miraron disimuladamente y se rieron en voz baja, decidió ignorar eso y siguió caminando como si nada, chocó sin querer con un chico que había salido del baño quien lo miro de forma algo amenazadora.
-Lo siento, no vi por donde iba…-se disculpó el adolescente, el otro chico simplemente rodó los ojos y se fue.
Finn siguió caminando, también rodó los ojos como lo hizo aquel chico con el que se choco sin querer y no lo hizo por querer copiarlo o algo así, si no que en el fondo de su mente pensaba que ese chico era simplemente un imbécil pero claro… eso nunca lo admitiría, al menos no en voz alta. Pasó por la sala de estar, las personas que estaban ahí intentando mantener una conversación normal casi imposible debido al volumen de la música lo miraban de forma extraña, como si estuvieran viendo algún ente paranormal o alguna criatura de otra dimensión que salió de la nada para invadir la fiesta; en ese momento, Finn comenzó a sentirse incómodo, no entendía muy bien que estaba haciendo en un lugar así y al sentir la mirada extraña de tanta gente que ni siquiera conocía, lo único en lo que pensaba era en escapar y volver a casa antes de que su madre supiera que se había ido en plena madrugada todo para poder estar ahí. O eso era lo que pensaba hacer pero algo lo hizo cambiar de opinión, antes de seguir caminando para encontrar la salida al jardín de la casa e intentar escapar de aquella fiesta, pudo ver una figura de una chica afuera en dicho jardín, no podía verle la cara porque estaba oculta por la capucha de una sudadera de color azul eléctrico, llevaba un hermoso vestido de tul con brillitos y diversos tonos de verde como su cabello el cual estaba adornado con algunas cuentas de madera y hojas verde claro casi tocando el fosforescente. Estaba descalza y subía por las escaleras de un tobogán, Finn pudo ver como aquella chica se sentaba en el tobogán y se deslizaba hasta llegar a la base para apoyar sus pies descalzos en el césped húmedo por el rocío.
Sacudió la cabeza para salir de su pequeño trance, ahora vio que ella se encontraba saltando en un trampolín y su cabello verde se mecía un poco al ritmo de los saltos; si bien aquella chica cuyo rostro no podía ver le parecía bonita, quería acercarse y conocerla un poco ¿quién sabe? quizás ellos podían llegar a ser amigos, se veía tan misteriosa y supuso que eso formaba parte de su personalidad. Se alejó de la ventana y fue a buscar la puerta que lo llevaría afuera para poder hablar con ella. No se dio cuenta de que Fern observaba la situación, por un lado, no podía creer que aquel chico estuviera en esa fiesta ¿qué acaso lo estaba siguiendo o algo así? ¿por qué no lo podía dejar en paz? pero por otro lado, eso no le importaba tanto, algo dentro suyo le decía que fuera a preguntarle a ese chico que pensaba hacer al intentar hablar con esa chica de cabello verde que estaba afuera en el jardín deslizándose sola por un tobogán.
Finn cerró la puerta trasera de la casa por la cual salió al jardín y camino lentamente hacia la chica de cabello verde, no estaba seguro de que debía decirle, además no lo conocía. Quizás ella se asustaría en cuanto lo vea o le gritaría para que se vaya y la dejara en paz, pero, en fin, no lo sabría con exactitud si no se atrevía siquiera a intentar hablar con ella. Pero al parecer eso no hizo falta, la chica se volteó para ver quien había salido sin dejar de saltar en su "preciado" trampolín, sus ojos ambarinos como los de las lechuzas chocaron con las orbes azules de Finn.
-Hey, um… hola-lo saludo ella mientras reducía el ritmo de sus saltos, ahora saltaba un poco menos fuerte para poder hablar con Finn.
-H-hola-dijo Finn sin moverse de su lugar.
-No te he visto en toda la noche en lo que se lleva a cabo la fiesta ¿dónde estuviste o acaso recién llegaste?-preguntó ella, se arrodilló en la lona elástica del trampolín y se arrastró hasta quedar sentada en el borde metálico con sus pies descalzos colgando fuera.
-Recién llego, no fui invitado. Me llegó una notificación por mi celular y solo estaba pasando por aquí-respondió Finn, la chica no dijo nada, solo se quedo mirándolo por unos minutos y luego con su mano golpeó el borde metálico del trampolín.
-Acércate, no voy a morderte. Sé que no hablo mucho pero eso no quiere decir que no puedas sentarte junto a mí-le dijo la chica, Finn asintió y camino hasta el trampolín donde estaba sentada la chica y tomó su lugar junto a ella-y… dime ¿cómo te llamas? ¿uh?-
Fern concentró su mirada en la botella de cerveza casi vacía que tenía en la mano, volvió a elevar sus orbes verdes hacia Marceline y sus compañeros de banda, hablaban de algo que no podía escuchar con claridad, en su mente solo se oían voces distorsionadas, pero ni eso le importaba, por alguna razón su mente lo llevo a pensar en aquel chico tan parecido a él ¿qué rayos le estaba pasando? ¿por qué no podía dejar de pensar en él? ¡shit! Esto era malo… esto era muy malo, tenía que buscar una solución a este problema y pronto. Volvió a mirar hacia arriba al encontrarse a una de las chicas de la banda parada frente a él con una mano en la cintura, Fern no dijo nada, solo se quedo viéndola mientras golpeaba la barra de la cocina con la goma de sus converse verdes.
-Fern ¿estás bien? te noto algo distraído-le dijo la chica con preocupación.
-¿Q-qué?-dijo Fern saliendo de sus pensamientos-s-sí, yo… lo siento, solo no estaba poniendo atención a lo que decían. Por cierto ¿de qué estaban hablando?-
-Uh, estábamos hablando del lugar en el que tocará nuestra banda el próximo mes-le dijo la chica riéndose nerviosamente y jugando con un mechón de su cabello-pero, eso no es tan importante… bueno, si lo comparamos con lo que debo decirte-
-Bien ¿qué quieres decirme?-preguntó Fern sin entender a lo que se refería su compañera de banda.
-Fern, escucha, yo… sé que hemos pasado poco tiempo juntos pero necesito decirte algo… yo…
Fern de repente se levantó y movió a la chica a un lado para salir de la cocina, ella se quedo mirándolo y luego desvió la mirada hacia el piso, no estaba desanimada y ni siquiera pensó que Fern la estaba ignorando, en otro momento intentaría confesar sus sentimientos. No creía en el amor a primera vista pero no sabía porque razón termino gustándole aquel chico rubio que era bueno tocando la guitarra eléctrica con las puntas teñidas de verde, algo tenía que hacía que su corazón latiera levemente y le diera una pequeña sensación de calidez cuando le hablaba, y por alguna razón que aquella joven desconocía, cuando veía a Fern sentía que éste le recordaba a alguien con quien había tenido una corta relación una vez, un chico muy importante para ella a quien podría considerar como su primer crush.
Finn y la chica de cabellos verdes estaban recostados en el trampolín uno junto a otro contemplando las pocas estrellas que quedaban esa madrugada. El rubio comenzó a bostezar pero logro disimularlo a tiempo para que ella no se diera cuenta, estaba acostumbrado a irse a la cama temprano y nunca antes había estado despierto hasta tan tarde, por suerte, la chica no se fijo que estaba cansado, estaba concentrada viendo el cielo nocturno… o lo que quedaba de él.
-Oye ¿no te parecen bonitas las estrellas?-le preguntó sin dejar de mirar al cielo.
-¿Uh?-Finn desvió la mirada para volver a ver el cielo junto a su nueva amiga-s-sí claro, son muy bonitas-
-Hm, yo también lo creo así-comentó la chica, de pronto se levanto quedando sentada otra vez en el borde metálico del trampolín y Finn la siguió, ella giró su cabeza para ver al adolescente y Finn por primera vez pudo apreciar su rostro, sus ojos ambarinos que estaban maquillados con dibujos de rombos de color negro carbón-te diré un secreto que nunca le he contado a nadie ¿sabes que soy una quiromántica?-
-¿Quiromántica? ¿qué es eso?-preguntó Finn sin comprender que le estaba diciendo. No se dio cuenta de que Fern se encontraba a lo lejos escondido detrás de la puerta apenas abierta que llevaba al jardín de la casa-explícamelo, por favor-
-De acuerdo. La quiromancia es una técnica de tarot, más bien, una técnica de adivinación mediante la lectura de las líneas de las manos en las personas-le dijo la chica-permite ver el carácter, el perfil psicológico y fisiológico de una persona ¿me entiendes?-Finn solo se limitó a asentir, por unos segundos, la chica no hablo hasta que decidió preguntarle-¿quieres que lea tu mano?-
Finn no supo que responderle, nunca había hecho algo así y es más, siquiera creía en esa clase de cosas. Su madre jamás le había contado de las técnicas del tarot o de esas cosas raras, quizás se debía a que ella estaba más inclinada en el campo de la medicina antes que en enseñarle algo espiritual; sin embargo, había una primera vez para todo ¿cierto?
-Hm, claro… no veo nada de malo en eso-respondió Finn, la chica sonrió ante la respuesta de su amigo.
-Bien, dame tu mano para que pueda leerla.
Accedió y la chica tomo su mano, la miro detenidamente buscando las líneas y los detalles que necesitaba "estudiar" en ella para poder leer el futuro del chico y saber que fortunas, consecuencias y deseos tendría por delante. Hubo unos momentos en que ninguno de los dos hablaba o mantenía contacto visual con el otro, esto a Finn lo preocupaba y lo impacientaba un poco porque no sabía que estaba pasando.
"Leer la mano, ver nuestro futuro en la mano, es una posibilidad que ofrece la lectura de las manos o la quiromancia. La quiromancia ayuda a adivinar el destino futuro de la persona en cuestión."
-Oye, oye ¿qué pasa? ¿por qué no dices nada?-preguntó Finn preocupado, la chica no lo miraba, solo se dedicaba a observar atentamente los rasgos de su mano.
-No me distraigas, estoy terminando de leer tu mano-le dijo la chica, pasaron unos minutos más y soltó la mano de Finn-bien, ya terminé-
-Eso es… genial, creo ¿qué leíste en mi mano?-dijo Finn con curiosidad-¿pasarán cosas buenas en mi futuro?-
Fern salió de su escondite y camino un poco hasta quedar parado tan solo unos metros del trampolín donde estaban Finn y la chica de cabellos verdes. Sentía algo extraño dentro de él, esa sensación de querer acercarse e interrumpir a aquella chica y decirle que se vaya y dejara a Finn solo pero no podía hacerlo, su cuerpo no reaccionaba y solo lo obligaba a quedarse quieto observando lo que pasaba entre ellos. No podía entender que le estaba pasando ¿acaso se sentía celoso? por todos los cielos, no era para tanto, apenas conocía a Finn de su breve conversación en el autobús y tampoco seguía sin entender que hacía en esa fiesta.
-Bien, para comenzar debo explicarte todos los detalles que he visto en tu mano para definir bien tu personalidad y tu futuro-le explicó la chica, Finn solo asintió-lo primero que encontré fue la línea de la intuición, esta línea comienza en la palma de la mano y termina en la base del dedo meñique pero la tuya nace desde la montaña de la luna, lo que quiere decir que tienes una intuición abstracta, tienes mucha imaginación dentro de ti aunque no quieras expresarla frente a los demás o también puede ser que te otorgue poderes de clarividencia-
-Eso suena extraño, continúa-comentó Finn escuchando atentamente a su amiga.
-La línea de la cabeza es una de las más importantes que aparecen en tu mano, esta línea muestra la inteligencia, atención y actitudes mentales. Es una línea horizontal, tiene que ver con la lógica y el entendimiento en una persona, también llega hasta la montaña de la luna y se dobla un poco, eso es bueno porque se relaciona con tu imaginación, quiere decir que eres una persona talentosa y de espíritu libre. Ahora pasemos a la línea del corazón.
-¿Del corazón? ¿esa línea que quiere decir? ¿es algo malo?-preguntó Finn.
-Un poco, esta línea se conecta más con los sentimientos, el amor, la pasión y la salud. Tu línea es corta y esta entrecortada, si es corta quiere decir que tienes impulsos pasionales y poca racionalidad, haces las cosas a tu modo y sin pensar pero también veo que temes por la felicidad de los demás y te preocupas más por la felicidad de otras personas que por la tuya propia.
-Ejem.
Finn se volteó y la chica de cabellos verdes pudo ver a Fern parado cerca de ellos con los brazos cruzados. El adolescente sintió que el color rosa aparecía en sus frías mejillas, la chica por otro lado volvió a esconder su rostro bajo la capucha de su chaqueta azul eléctrico y desvió la mirada hacia el césped, se levantó del trampolín buscando sus zapatos, ya no recordaba donde los había dejado.
-¿Qué pasa? ¿acaso interrumpí algo?-preguntó Fern aún con los brazos cruzados.
-N-No… para nada, además ¿qué estás haciendo aquí? ¿me estabas siguiendo o qué?-preguntó Finn levantándose del trampolín para encarar a Fern.
-No te estaba siguiendo, más bien tú me estabas siguiendo a mí porque no esperaba verte en este lugar-le dijo Fern. La chica de cabellos verdes ya a había encontrado sus zapatos, supuso que lo mejor sería irse antes de que esos chicos comenzaran a pelearse entre ellos, no quería causar más problemas, comenzó a caminar rápidamente para volver a la casa y empujo por accidente a Fern-¡TEN CUIDADO, TORPE!-
-Lo siento-se disculpó ella, estaba a punto de irse pero Finn la detuvo tomándola de la muñeca-¿qué quieres?-
-Espera, no te vayas. No terminaste de decirme mi futuro-dijo Finn-¿qué pasará conmigo? tienes que terminar de decírmelo-
-Terminare de decirte todo en otra ocasión, de verdad tengo que irme-le dijo la chica zafándose del agarre que puso Finn en su muñeca, apenas hizo eso se escucho un grito y alguien se asomó a la puerta trasera de la casa respirando entrecortadamente viendo a Fern, a Finn y a la chica de cabellos verdes con una expresión de shock en su rostro.
-Chicos, lamento mucho molestarlos pero necesito ayuda… ¿alguno de ustedes tiene un auto o una camioneta? Es que una chica no se encuentra bien, no sabemos que le pasó pero se desmayó en la sala de estar y supongo que está muerta, no estoy muy seguro de ello porque intentamos despertarla y no reaccionó, como sea, necesito que alguno de ustedes la lleve al hospital, quiero estar seguro de que no le pasó nada grave.
