Capítulo 9: Examen de química.
Los días que siguieron, Finn intentó como nunca había intentado en su vida estudiar para poder pasar el examen de Química en la escuela, pero por más que revisara los trabajos asignados por su profesora, notas y el libro de la clase, no podía entender mucho de los temas que debía memorizar para ese día, estaba perdido, iba a reprobar otra vez y no tenía a nadie a quien pedirle ayuda, por un momento pensó en llamar a Phoebe para ver si ella podía ayudarlo a estudiar para el examen, pero luego recordó que mientras salían la chica ya se había ofrecido en más de una ocasión a ayudarlo para estudiar y siempre terminaba reprobando, no importaba cuantas veces le explicara los temas, parecía que su mente no los procesaba, por lo que acabó desistiendo de ser su tutora, así que simplemente descartó la idea, ya que no quería molestar a su ahora amiga con ese problema, después optó por preguntarle a su madre pero él mismo le había dicho que no lo molestara mientras estudiaba, por lo que termino descartando esa idea también. Frustrado por no entender los temas y no saber que hacer para que los recordara, el adolescente dejó de lado todo el material de la clase de Química y se recostó en su cama intentando no pensar que en unos días tendría el maldito examen que pondría en juego no solo su vida social, sino también su futuro, se volteó en su cama para tomar su teléfono y entretenerse con algo, pero se detuvo al ver a Jake sentado allí mirándolo con una cara de confusión.
-No sé que hacer, Jake-le dijo el adolescente rubio a su amigo perro como si pudiera entender sus palabras-estoy perdido, mañana debo rendir el examen y no estoy listo-llevó sus manos a su cara cubriendo sus ojos-si tan solo pudiera tener más tiempo para estudiar o encontrar a alguien que esté dispuesto a explicarme lo que debo estudiar…-se destapó los ojos, desvió la mirada hacia el perro amarillo casi anaranjado que ahora estaba recostado en el suelo de la habitación y se rió ligeramente-a veces me pregunto si realmente entiendes lo que te digo o solo finges hacerlo-
-Finn-el chico dejó de hablar con su amigo perro y desvió la mirada hacia la puerta de su habitación al escuchar la voz de su madre llamándolo-Finn ¿sigues estudiando para tu examen?-
-Eh… s-sí, estaba estudiando, mamá ¿qué necesitabas?-le respondió Finn, sabía que era mentira, pero no podía decirle que se encontraba conversando con Jake en ese momento, desvió la mirada hacia el perro y le habló en voz baja-pst, Jake, tienes que salir de aquí ahora ¿me oyes?-el perro ni se inmutó en moverse, solo se quedó observándolo con sus ojos negros-vamos, viejo, tienes que irte, mamá no puede verte aquí-
-Finn ¿sigues ahí?-preguntó Minerva del otro lado de la puerta-¿podrías salir o asomarte un momento? necesito hablar contigo-
-Enseguida voy-respondió el chico, rápidamente se levantó de la cama y se acercó a Jake-bien, ya que no quieres salir por las buenas, no me dejas opción…-tomó al perro fuertemente por su cuello para levantarlo del suelo, lo que provocó que soltara agudos chillidos de dolor, pero Finn se encargó de cubrirle el hocico con una mano; no obstante, esto no pasó desapercibido por su madre.
-Finn ¿qué fue ese ruido? ¿acaso metiste otro animal a la casa sin decírmelo?-preguntó la mujer de cortos cabellos rubios sospechando del extraño sonido que provino de la habitación de su hijo.
-¡¿Qué?! pff… n-no ¡desde luego que no! solo… me caí de la silla y me golpeé, es todo-dijo Finn, cielos, Fern tenía razón, sí que era malo mintiendo, desvió la mirada hacia Jake y sin quitar su mano de su hocico, aun sujetándolo por su cuello, lo llevó consigo a la ventana de su habitación y la abrió para que pudiera salir-vamos, amigo, tienes que salir, no me hagas quedar mal delante de mi mamá ¿quieres?-Jake permaneció sentado en el suelo sin dar indicios de querer salir por la ventana-está bien, te ayudaré a salir, no es tan difícil ¿sabes?-sin pensarlo siquiera, levantó a Jake como pudo y lo ayudó a escapar de su habitación, a duras penas consiguió sacarlo de allí, cerró la ventana y rápidamente corrió a la puerta, la abrió encontrándose a su madre de pie con los brazos cruzados-¿qué querías hablar conmigo, mamá?-
-Estoy preocupada por ti, desde que mencionaste el examen de tu clase de química no has salido de tu habitación en días, debo suponer que es porque en serio estás esforzándote por aprobar la materia esta vez-le respondió Minerva observando a su hijo con un semblante preocupado en su rostro-así que, pensé en esto…-le entregó un papel celeste doblado, Finn lo observó con desconfianza, usualmente cuando su madre le entregaba un papel era para que fuera con ella a hacer las compras, pero esta vez tomó el papel sin pensarlo, lo desdobló viendo que se trataba de un anuncio para asistir a un festival de rock-pronto se hará un festival en la ciudad y será el próximo fin de semana, saqué esto de un tablero de anuncios en el hospital por lo que pensé que quizás querrías ir conmigo-
-Pero… mamá, no sé si quiera ir, además no conozco muchas cosas sobre el rock, es más, casi ni lo escucho en mi teléfono-respondió el adolescente de ojos azules.
-No hace falta que seas un experto en rock para ir a un festival, además, tampoco es necesario ir a ver que bandas tocarán si no te interesa, hay otras cosas para hacer durante el día y no aburrirse.
-No lo sé ¿no crees que sería un poco raro? ¿y si mis compañeros de clase están allí y me ven contigo?
-¡No le des importancia! Además, ha pasado un tiempo desde la última vez que hicimos algo divertido solo nosotros dos-le dijo la mujer de cabellos cortos rubios, no pudo evitar sentir un poco de tristeza al recordar la última vez que ella y Finn hicieron algo divertido juntos, pasó dos meses después del funeral de su padre, enseguida reaccionó y recuperó la compostura mirando a su hijo nuevamente-pero… si deseas ir al festival con Phoebe o algún otro amigo, entonces lo entenderé-
-No ¡está bien! no te preocupes, me encantaría ir contigo, mamá-la interrumpió Finn, no quería lastimar a su mamá por lo que no tuvo otra opción más que aceptar e ir con ella al festival-de hecho, yo también extraño pasar tiempo contigo… a veces-
-¡Qué bien! entonces, ya está decidido, iremos al festival juntos la próxima semana-exclamó Minerva emocionada; no obstante, su tono de voz emocionado paso a uno serio en un abrir y cerrar de ojos-pero solo si me prometes que pasarás tu examen, confío en que aprobarás esta vez-
-Sí, haré lo posible por aprobar este examen, mamá.
Confiando en que su hijo cumpliría con su palabra, Minerva se retiró avisándole a su hijo que debía ir al hospital pues la habían llamado para una emergencia de última hora y requerían de su ayuda, le aviso que ya había preparado la cena y que la calentara si tenía hambre. Finn se ofreció a acompañarla hasta la puerta de la casa, a lo que la mujer no se negó y ambos bajaron las escaleras hacia la entrada principal, ya allí, el chico rubio le abrió la puerta a su madre, ésta se despidió dándole un beso en la mejilla, tomó su bolsa, salió de la casa y bajo la pequeña escalera de la entrada directo a su auto.
Por otro lado, Marceline, Fern y los demás miembros de la banda se encontraban reunidos en la bóveda donde ensayaban a diario, todos sentados frente a una mesa plegable con bolígrafos y una hoja de papel en blanco, llevaban horas debatiendo y dando vueltas sobre que canción tocarían el día del festival pero por el momento no había una decisión concreta.
-Bien, seamos razonables-habló Marceline para romper aquella burbuja de tensión e incomodidad que se había formado tanto en el ambiente como en los miembros restantes de la banda-¿alguno de ustedes, además de mí, tiene el talento para componer una canción?-en ese momento, una de las chicas que cumplía un rol como corista en aquella banda estuvo a punto de abrir la boca para decir algo, más fue interrumpida por Marceline quien añadió-¿algo que no tenga que ver exclusivamente con esa mierda del k-pop?-
La mayoría de ellos reconoció que sus habilidades para crear una canción eran escasas o totalmente nulas, habían descartado una parte de los géneros musicales a elegir y así tener algo que ensayar hasta el día del festival, nada de rock/pop, blues, o algún otro género musical que se parezca o se acercara a esos dos, y aparte de saber tocar algunos instrumentos, no conocían otro ritmo para los ensayos que no fuera darkwave o indie rock.
-Pues, ya que a nadie se le ocurre algo mejor-dijo la chica de cabello rojo casi cobrizo queriendo aportar algo a la conversación, no la habían dejado participar del debate porque había llegado justo cuando el grupo estaba terminando de ensayar, pero mientras escuchaba a sus compañeros, se puso a maquinar una sugerencia en su mente-tengo una idea ¿no es mejor que le pongamos letra a una música que ya conocemos todos? de esa forma quedaría más original ¿no lo creen? Yo sugiero que usemos la música que viene en la canción "A Message" de Coldplay-
Parecía la solución perfecta, de hecho, la mayoría (incluyendo Marceline) estaban de acuerdo con la idea; y una de las chicas sugirió crear una canción tipo poema, bonita pero con un ritmo suave, no obstante, entre los miembros de la banda había uno que no estaba convencido, y éste era Fern, quien creyó que iba a ser imposible evitar el disgusto o las risas del público en cuanto comenzaran a tocar las primeras notas, además de que él estaba más que decidido a ganar el concurso, ya que si el premio era dinero, podría pagar una parte de las cuentas de la luz en su casa y quizás reformarla un poco, pues la pintura de la pared de la cocina se estaba cayendo al igual que la de su habitación.
-Sí, seguro, es una gran idea, PF-comentó el chico rubio con las puntas teñidas de verde de forma sarcástica a su compañera-es una gran idea para alguien a quien le gusta que lo avergüencen y se le rían en la cara en público-
-B-bueno, siento mucho que mi sugerencia no sea de tu agrado, Fern. Pero creí que la idea de inscribirnos en el concurso era únicamente para participar y divertirnos-le dijo la joven sentada frente a él sintiéndose un poco mal por cómo le había hablado su crush-es lo que acordamos en un principio, a menos… a menos que no te interese entrar al concurso para divertirte y únicamente buscas quedarte con el premio ¿no es así?-
-¿Qué? pff, claro que no, es más, si quisiera entrar solo para ganar el premio y quedármelo para mi sería algo egoísta de mi parte ¿no lo creen?
-Además-intervino Marceline quien se levantó de su silla y se posicionó junto a Fern colocando un brazo alrededor de sus hombros-si Fern quisiera ganar el premio del concurso, claramente lo compartiría con todos nosotros ¿verdad?-desvía la mirada hacia el chico rubio sentado junto a ella-¿verdad?-
-Eh…-Fern titubeó un poco ante la expresión interrogante de su amiga de largos cabellos oscuros, trago saliva y le respondió adoptando una actitud relajada y despreocupada-s-sí, ¡desde luego! ¿por qué no lo haría? Son mis amigos y sería injusto de mi parte no compartir el premio con ustedes-
-Bueno, ya que el misterio de porque Fern quiere participar en el concurso con nosotros está resuelto ¿a alguien más se le ocurre alguna idea sobre qué tipo de canción podríamos tocar para el festival?-preguntó Georgy queriendo cambiar de tema y enfocarse de nuevo en lo que era primordial para la banda, eso era el festival de la próxima semana.
Pasó otra hora más donde todos se pusieron a discutir ideas o propuestas sobre que hacer para el día del festival, Wendy quería que tocaran algo más propio de los sesenta, estilo disco, para así poder lucir ropa colorida o su vestido lleno de lentejuelas y dar saltos dignos de una verdadera estrella de rock, Georgy quería tocar algo que le permitiera utilizar su batería, Booboo no tenía propuesta alguna, cualquier cosa que sugirieran sus otros compañeros le sentaba bien, Phoebe seguía insistiendo con que le agregaran letra original a un ritmo que todos conocieran ¿y Fern? Él pensaba que si iba a participar en el concurso y debía tocar su guitarra eléctrica, elegiría algún ritmo con el que se sintiera más a gusto, y en eso, recordó que no hace mucho mientras estaba en casa de Marceline, éste la vio trabajando en lo que parecía ser la letra de una canción nueva, pero que por desgracia no alcanzó a leer, así que tuvo una idea, solo esperaba que los demás estuvieran de acuerdo o si no pasarían toda la noche allí sin llegar a nada.
-Oye, Marcy-dijo Fern llamando la atención de su amiga quien estaba discutiendo con Wendy la idea que había propuesto-si mi memoria no me falla, recuerdo que un día que nos quedamos a pasar todos la noche en tu casa, vi que estabas trabajando en una nueva canción ¿no es cierto?-
-Uh… s-sí, eso creo ¿por qué lo preguntas?-preguntó la chica de largos cabellos negros desviando la mirada hacia su amigo quien estaba sentado no muy lejos de ella.
-Es que, estaba pensando ¿por qué mejor no usamos esa canción y la tocamos para el concurso cuando sea el día del festival? ¿qué opinas?-propuso Fern esperando a que su amiga accediera a su propuesta, pero en lugar de responder rápidamente, Marceline sintió un sonrojo teñir su pálido rostro y desvió la mirada ligeramente avergonzada.
-No lo sé… no creo que sea una buena idea-respondió la chica intentando esconder su sonrojo pero era imposible disimularlo, puesto que se incrementaba más a medida que hablaba y sentía que su corazón iba a salirse de su pecho en cualquier momento-es que aún no está lista, me falta darle unas últimas correcciones a las estrofas finales y además… e-es un poco vergonzosa, quizás no les guste-
-¿De qué estás hablando? nada de lo que tu escribas nos parecerá vergonzoso, Marceline-comentó Booboo animando a su mejor amiga-¿qué escribiste en tu canción para que digas eso?-
-Ya, no la molestes, Booboo. Si Marcy no quiere cantar la canción que está trabajando en el festival porque aún no está lista y le faltan detalles, no tiene por qué hacerlo-le dijo Wendy, luego desvió la mirada hacia su amiga-eso sí, avísanos cuando esté lista así la ensayamos todos juntos ¿de acuerdo?-
-Sí, sí, lo tendré en cuenta… quizás-respondió la chica con una actitud indiferente y despreocupada al mismo tiempo.
-Y ¿qué vamos a hacer? aún no resolvimos eso-habló Phoebe no solo llamando la atención de su amiga sino también la del resto de sus compañeros de banda-ya que a nadie se le ocurre otra mejor idea sobre que tocar para el día del festival ¿por qué mejor no cantamos algo de hip hop o rap? Nadie lo sugirió hasta ahora-
-¿Qué? ¿acaso quieres que cantemos algo así en un festival de rock? ¡estás loca, PF!-exclamó Georgy ante la propuesta de la chica de cabellos rojos casi cobrizos.
-Pero, he oído a muchas bandas de rock alternativo fusionar su estilo de música con el hip-hop o el rap, piensen en Gorillaz, quizás pueda funcionar.
-Pues yo pienso que es una pésima idea, nuestra banda no es de rock alternativo ¡lo que buscamos es un ritmo más serio!
-Agh…-gruñó Marceline para sí misma antes que para los demás, se levantó de su silla y fue a sentarse con Fern al fondo de la bodega, ambos con sus espaldas apoyadas contra la sucia y polvorienta pared de la instalación. La chica permaneció unos segundos observando el techo, las oxidadas vigas llenas de telarañas que lo sostenían para luego desviar su mirada hacia el chico rubio junto a ella-parece que vamos a estar aquí un largo tiempo hasta que lleguemos a un acuerdo…-
-Supongo que sí…-murmuró Fern encogiéndose de hombros, ambos volvieron silenciosamente la vista al techo, por un momento ninguno de los dos emitió sonido o palabra alguna hasta que el adolescente rubio con las puntas teñidas de verde volvió a hablar-oye, ya que nos vamos a quedar aquí un buen rato ¿te molesta si pedimos una pizza?-
-¿En serio? ¿Se te ocurre comer algo en un momento como este?
-Tengo hambre ¿de acuerdo? y no he comido nada desde que salí de mi casa.
-Pero ¿es que acaso tus padres no te dejaron comida para los días que estarían fuera de la ciudad?-preguntó Marceline arqueando una ceja confundida, Fern desvió la mirada ligeramente avergonzado e incapaz de decirle a su amiga que había hecho con toda la comida que había dejado su madre en el refrigerador-Glob, no me digas que…-
-La mayoría estaba echada a perder, así que no me quedó otra opción más que botarla, por lo que estoy sin comida desde hace tres días-le respondió el chico-además, se suponía que debía durar una semana así, pero ya ha pasado un mes desde que se fueron y no he tenido noticias de ellos-
-Y ¿no pensaste en acudir a la policía para saber que más se puede hacer? quizás ellos puedan buscarlos y decirte en dónde pueden estar-le aconsejó la chica de largos cabellos negros-si ya ha pasado un mes desde que se fueron, probablemente hayan desaparecido o no lo sé-
-Sí… quizás tengas razón, creo que deberíamos ir a pedirle ayuda a la policía para ver que pueden hacer.
-Bien, entonces mañana por la mañana iremos temprano con la policía para avisarles que tus padres se perdieron y así pueden encontrarlos-dijo Marceline, Fern no respondió y únicamente se limitó a asentirle a su amiga, la chica le correspondió el gesto con una sonrisa y desvió la mirada hacia la aplicación de entrega de comida a domicilio abierta en su teléfono-¿en dónde quieres pedir la pizza?-
-En donde tú quieras, pero primero…-dijo Fern quien se levantó del suelo y se volteó quedando de pie frente a Marceline-vamos a preguntarle a los demás si quieren comer pizza con nosotros-
Sin siquiera detenerse a pensarlo, el chico rubio le extendió su mano a su amiga para ayudarla a ponerse de pie, claro que desvió la mirada hacia otro lado, pues no estaba acostumbrado a ayudar a nadie que no fuera él mismo, Marceline observó su mano arqueando una ceja unos segundos, analizó a su amigo detenidamente buscando alguna vibra que le diera desconfianza o le dijera que no debía aceptar el gesto, pero al no encontrar nada, tomó su mano y Fern la jaló hacia sí ayudándola de esa forma a ponerse de pie. Una vez hecho eso, la chica de largo cabello negro se sacudió el polvo de su ropa y camino con Fern de nueva cuenta a la mesa donde sus demás compañeros seguían debatiendo sus ideas sobre que harían para el día del festival.
A la mañana siguiente, cerca de las siete de la mañana, Fern salió de su semi-destartalada casa y ahora se encontraba en la esquina de un pub (el cual estaba cerrado a esa hora de la mañana) esperando a que Marceline llegara para ir juntos a la estación de policía a hacer la denuncia por la desaparición de sus padres. El lugar no quedaba lejos de donde él estaba esperando a su amiga, y la casa de la chica de largos cabellos negros y piel pálida tampoco se encontraba lejos del pub en donde la esperaba, pero conforme pasaron los minutos hasta llegar a convertirse en tres horas y media, el chico rubio comenzó a impacientarse, movía sus piernas las cuales comenzaban a acalambrarse de estar tanto tiempo de pie, además hacía un poco de frío esa mañana y la chaqueta que usaba no lo abrigaba mucho por lo que tuvo que echarse aire caliente en las manos para poder entrar en calor, desvió su mirada hacia la derecha con la esperanza de ver a Marceline acercándose, luego a la izquierda y ¡oh sorpresa! pudo ver a la chica de largos cabellos negros aproximarse hacia su posición, a diferencia de Fern, ella por lo menos había salido de su casa moderadamente abrigada, llevaba un sweater gris y rojo con un gato en el centro, una larga bufanda blanca y su cabello estaba recogido en una coleta alta cuyas puntas rozaban sus caderas.
-¡Hasta que por fin llegas! ¿dónde estabas? me dijiste que nos veríamos aquí temprano por la mañana y eso hice-exclamó Fern viendo a su amiga con el ceño fruncido-¡llevo tres horas esperándote! ¿qué rayos estabas haciendo?-
-Oops, creo que olvidé decirte que cuando me refería a venir temprano aquí era aproximadamente a esta hora-respondió Marceline rodando los ojos, colocó sus manos detrás de su cabeza, levantando y despeinando un poco su cabello recogido en una coleta-pero no te preocupes, tenemos tiempo de sobra, aún podemos ir a la estación de policía a reportar la desaparición de tus padres y después si quieres te invito a desayunar algo, debo suponer que otra vez saliste de tu casa sin comer ¿no es así?-
-Ah…-Fern estaba a punto de mentirle a su amiga; no obstante, su estómago comenzó a gruñir delatándolo-sí, tienes razón, como dije ayer, no tengo más comida así que salí de casa sin desayunar algo antes, además tampoco tengo dinero pero te prometo que intentaré devolvértelo cuando pueda-
-Bien, espero que cumplas con tu promesa. Ahora vamos, tenemos que ir a la estación de policía, luego iremos a desayunar.
Por otro lado, aquella mañana, Finn dormitaba profundamente en su cama rodeado de un montón de apuntes y los libros de química que había estado estudiando para el de ese día, tan cansado estaba que ni se dio cuenta de que la alarma de su teléfono había sonado por más de media hora, señalando que se le hacía tarde para llegar a la escuela y asistir a la primera clase del día. El sonido de la alarma se le hizo tan irritante al adolescente que la apagó para poder dormir un poco más y recuperar el descanso que no pudo tener tras pasar toda la noche despierto intentando estudiar para el examen; sin embargo, apenas despertó para poder apagar la alarma de su teléfono observo la hora y no solo se descubrió lo tarde que era, sino que además todos los papeles que uso para tomar nota de los libros de su clase de química se habían caído tanto de la cama como de sus respectivos libros formando un gran desorden en el suelo de su habitación.
-No importa, no tengo nada de que preocuparme, seguro que me acuerdo de lo que apenas logré estudiar-pensó Finn observando el desorden en que se había convertido su habitación-estoy seguro de que lo recordaré ¡leí los libros y todo lo que anoté para el examen miles de veces!-
-Finn ¿sigues dormido?-el adolescente salió de sus pensamientos al oír la voz de su mamá del otro lado de la puerta así que fingió seguir durmiendo-cariño, la alarma de tu teléfono ha estado sonando varias veces, necesito que te levantes, te vistas y bajes a desayunar algo o llegarás tarde a la escuela, además, hoy tienes que rendir tu examen de química ¿o me equivoco?-
-E-enseguida voy, mamá. Solo…-dijo Finn quien nuevamente observó el desorden que había alrededor de su habitación-solo… uh… d-déjame poner mis cosas en mi mochila e iré a desayunar-
-Oh, está bien. Pero no te demores mucho, tienes que ir a la escuela-le recordó Minerva mientras se alejaba de la habitación de su hijo. Finn suspiró aliviado porque ahora que su madre no estaba cerca tendría algo de tiempo extra para repasar todo el contenido rápidamente, y eso hizo, una vez que terminó se ocupó de guardar todo lo que necesitaba para las clases de ese día en su mochila verde, la cerró lo mejor que pudo y bajó las escaleras de dos en dos, ya se le estaba haciendo demasiado tarde para ir a la escuela o como mucho, poder desayunar algo con su madre, así que solamente se asomó por la puerta de la cocina y se sirvió una tostada, Minerva acababa de servirse su taza de café que acostumbraba a beber todas las mañanas pero apenas se volteó para ir a sentarse en su respectiva silla en la pequeña mesa de la cocina, se sobresaltó al ver a su hijo asomado en la puerta y por poco se le cae la taza de las manos, por suerte, solo llegó a derramar un poco del liquido dentro el cual siquiera estaba tan caliente como se lo esperaba-¡Finn! Vaya, me asustaste, hijo ¿por qué la prisa? ¿no vas a quedarte a desayunar?-
-No, lo siento, mamá. Pero no tengo tiempo-respondió el adolescente de ojos azules quien se apresuró en terminar su tostada y se acercó a la mujer ahora sentada en su silla-si me quedo se me hará más tarde para llegar a la escuela-besó su mejilla, acomodó su mochila y se dirigió a la puerta principal de su casa-¡ya debo irme! nos vemos más tarde-
-Adiós, hijo ¡buena suerte en tu examen!
-Y tu buena suerte en el trabajo.
-No la necesito, ya sé que me ira bien-respondió Minerva quien dejó de lado su café y desayuno para acercarse a la puerta de la cocina-quien me preocupa más eres tú-
-Mamá, estoy seguro de que me ira bien esta vez ¡leí todo lo que anoté para el examen miles de veces!-dijo Finn logrando calmar un poco a su madre-ahora sí, debo irme o se me hará más tarde ¡nos vemos después!-
-¡Luego dime como te fue!
La profesora Bonnibel, pasó por los escritorios de sus estudiantes dejando dos hojas de papel con las consignas del examen anotadas en éstos, esa mañana se tomaría el dichoso examen en donde se encontraban la mitad de las actividades ya vistas y puestas en práctica las semanas anteriores, además, la profesora había estado pensando en esto por varios días y decidió que quienes lograran aprobar el examen, tendrían una clase especial con ella.
-Alumnos, quiero que pongan atención a lo que voy a decir-habló la joven mujer de cabellos rosados llamando la atención de todos los adolescentes que estaban presentes en la clase de esa mañana-como sabrán hoy tenemos un examen, en él les tomaré ejercicios básicos que hemos visto y practicado estas últimas semanas-hubo algunos murmullos, quejas y protestas en el salón, la mayoría no entendía de que les serviría aprender una cosa así, además, no es como si muchos estuvieran interesados en seguir alguna carrera que implicara estudiar química cuando se graduaran de la preparatoria-orden, ¡orden!-les pidió Bonnie mientras llevaba una mano al puente de su nariz suspirando de frustración-aquellos que consigan la nota más alta en este examen, serán recompensados con una clase especial que tomaré la próxima semana-eso por lo menos provocó un poco de emoción, además de que ahora los estudiantes estaban intrigados por saber cuál sería la clase especial que Bonnie les daría a aquellos que lograran pasar el examen-bien, ahora debo pedirles a todos que den vuelta las hojas que dejé en sus escritorios-los chicos presentes en el salón de clases hicieron lo que la profesora les indicó y enseguida voltearon sus hojas dejando la parte escrita boca arriba-todos tienen las consignas que les tomaré en el examen de hoy, están muy claras y son muy fáciles de interpretar, léanlas y díganme si hay algo que no entiendan o los tenga confundidos, aprovechen ahora porque después no puedo ayudarlos mientras den el examen. Tendrán aproximadamente una hora para resolverlo ¿les quedó claro?-
-Sí, profesora-respondieron todos al unísono, con excepción de Finn, quien no respondió porque estaba más ocupado en ver las consignas que había puesto su profesora en el examen.
Examen de física y química.
1. El bromo y la plata se combinan formando bromuro de plata.
En la tabla siguiente se recogen datos obtenidos al analizar tres muestras distintas de bromuro de plata:
Masa de Plata
Muestra 1 Muestra 2 Muestra 3
10,10 31,21 12,86
Masa de Bromo
Muestra 1 Muestra 2 Muestra 3
7,48 23,12 9,53
A) Comprueba que se cumple la ley de las proporciones definidas o de Proust.
B) Calcula la cantidad de plata que se combinará con 15 gramos de bromo ¿Cuánta cantidad de bromuro de plata se formará?
C) Si se mezclan 70 gramos de bromo con 80 gramos de plata, calcula la cantidad de bromuro de plata que se formará.
2. Imaginemos que tenemos dos recipientes idénticos de 20 litros de volumen.
En uno de ellos se introduce butano (C4H10) y en el otro nitrógeno (N2), ambos en las mismas condiciones de presión y temperatura. Explica si las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas.
A) Contienen el mismo número de moles.
B) Contienen el mismo número de moléculas.
C) Contienen el mismo número de átomos.
D) Tienen la misma masa.
3. Una cierta cantidad de amoniaco (NH3) ocupa un volumen de 4 litros a una presión de 650 mmHg y 20 C. Calcula:
A) La cantidad de gas en mol.
B) El número de moléculas gaseosas.
C) El número de átomos de hidrógeno y de nitrógeno.
Masas atómicas(u): H = 1; N = 14. KmollatmR··082'0=4.
Responde a los siguientes apartados:
A) Justifica, según la teoría cinético-molecular, por qué aumenta la presión de un gas, al disminuir el volumen, manteniendo constante la temperatura.
B) Define presión de vapor de un líquido.
C) ¿Puede hervir agua por encima de 100 C? ¿Y hacer que hierva a 60 C?
5. Al analizar un determinado compuesto se ha obtenido la siguiente composición centesimal:
71,8 % de cloro, 24,2% de carbono y 4,0% de hidrógeno.
Deduce su fórmula empírica y molecular, si se sabe que al introducir 2,780 gramos del compuesto en un recipiente de un litro a una temperatura de 127 C, la presión es de 700 mmHg.
Leyó y releyó las consignas una y otra vez pero no podía captar nada de lo que había allí escrito, para el adolescente, entender, lo que se dice por entender, significaba que no entendía ni una sola palabra de lo que le mostraba el examen, así que bajo la hoja y miro a su alrededor, su profesora estaba de nuevo sentada en su escritorio trabajando en la clase que tomaría la próxima semana, y el resto de sus compañeros de clase estaban ya escribiendo sus respuestas en los ejercicios de sus respectivos exámenes, no sabía que hacer, Bonnie les había dicho que preguntaran si no entendían algo pero ¿cómo iba a hacer Finn para decirle que no entendía nada de lo que allí estaba escrito? Salió de sus pensamientos al escuchar la voz de su profesora hablándole.
-¿Estás bien, Finn?-le preguntó Bonnie al adolescente rubio con un semblante preocupado en el rostro.
-E-eh…-titubeó Finn por unos momentos antes de responderle a su profesora-s-sí… ¡sí, profesora! ¡e-estoy bien! no es nada de lo que deba preocuparse-
-De acuerdo, recuerda que te di la oportunidad de sacarte tus dudas antes de comenzar el examen-respondió Bonnie acomodándose sus lentes para leer-si tienes dudas ahora, hasta que no termines de dar el examen o por lo menos completarlo, no podré ayudarte, debes saber que eso sería hacer trampa y automáticamente podría reprobarte-
-Sí, lo entiendo, gracias por recordármelo otra vez, profesora-le dijo el chico de ojos azules desde su escritorio, Bonnie sonrió una ultima vez y reanudó su trabajo. Finn se quedó mirándola por unos segundos más y enseguida se puso a completar el examen, había perdido mucho tiempo preocupándose por cómo resolver los ejercicios y ahora estaba muy retrasado, tenía que darse prisa si quería alcanzar al resto de sus compañeros-bien, veamos, el bromo y la plata se combinan formando bromuro de plata-pensó mientras leía la primera consigna en silencio-en la tabla siguiente se recogen datos obtenidos al analizar tres muestras distintas de bromuro de plata, uh… creo que dejaré esto para lo último, vamos a buscar otra cosa-miró los ejercicios uno por uno intentando buscar alguno que fuera fácil de hacer-una cierta cantidad de amoniaco (NH3) ocupa un volumen de cuatro litros a una presión de seiscientos cincuenta mmHg y 20 C. Calcula, la cantidad de gas en mol, el número de moléculas gaseosas y el número de átomos de hidrógeno y de nitrógeno…-
Finn dejó de leer el ejercicio de su examen por un momento para observar a sus demás compañeros y así saber como les estaba yendo, muchos de ellos ya iban por la mitad de su examen y él aún estaba atascado en que ejercicio comenzar a trabajar primero, ya que todo le parecía increíblemente difícil y no tenía ni idea de que hacer a continuación. Una de sus compañeras de clase se dio cuenta de lo que estaba pasando, desvió la mirada hacia la profesora Bonnibel para verificar que ella no estuviera controlando lo que hacían durante el examen, por suerte, eso no sucedió, la mujer de cabello rosado estaba más enfocada en lo que sea que estuviera trabajando como para ponerle atención a sus estudiantes, así que nuevamente desvió la mirada hacia su compañero de clase, quien lucía muy preocupado sin dejar de ver las hojas de su examen, cuyos ejercicios aún estaban en blanco.
El espacio en blanco de su hoja parecía crecer, llenándose con una presión que se sentía en su pecho. Tragó saliva y giró el lápiz entre sus dedos. ¿Por qué no podía concentrarse? Quizá la falta de sueño, o el eco de la fiesta y todo lo que había vivido en las últimas horas, seguían rondando en su cabeza. Phoebe, sentada un par de asientos más allá, alzó la mirada un momento. Sus ojos escanearon la sala con calma, pero se detuvieron en Finn. Notó cómo su lápiz permanecía suspendido sobre el papel, temblando apenas, mientras él parecía perdido en otro mundo.
Mordiéndose el labio, la chica de cabello rojo cobrizo volvió a mirar hacia Bonnibel. Esta estaba absorta revisando un montón de papeles, completamente ajena a lo que ocurría en el aula. Aprovechando su distracción, Phoebe giró su propio examen hacia Finn y señaló disimuladamente una de las respuestas en su hoja. Era un pequeño gesto, casi imperceptible, pero suficiente para devolver a su amigo a la realidad.
Finn entrecerró los ojos, tratando de descifrar el mensaje. Al principio dudó en copiar, pero la mirada insistente de su amiga lo convenció. Dibujó una tímida sonrisa de agradecimiento y garabateó algo en su hoja. No estaba seguro de si lo hizo bien, pero al menos con eso había logrado romper un poco la atmósfera tensa.
Cuando el timbre sonó, anunciando el fin de la clase y el comienzo del primer receso, Finn dejó escapar un suspiro tan largo que casi pareció un alivio físico. Guardó sus cosas con torpeza mientras Phoebe se le acercaba.
-Vaya, parecía que estabas en otro mundo ahí dentro-comentó ella, cruzándose de brazos.
-Pues sí, algo así... Gracias por la ayuda. Aunque, si la profesora llega a ver que copié en el examen, me va a reprobar o peor aún, puede que le diga a mi mamá.
Phoebe soltó una risa suave, ladeando la cabeza.
-No fue gran cosa. Pero en serio, Finn, deberías prestar más atención en las clases.
-Sí, supongo-respondió el chico rubio bajando la cabeza.
-Mira, para animarte un poco, tengo una idea. La próxima semana habrá un festival de bandas en la ciudad. Unos amigos y yo vamos a ir ¿quieres venir con nosotros?
Finn parpadeó, sorprendido por la invitación. No era el tipo de plan que solía aceptar, pero después de la humillación en el examen, cualquier cosa sonaba mejor que quedarse solo en casa mientras su madre hacía turnos extra en el hospital los fines de semana.
-Eh... claro. Supongo que no estaría mal-respondió él.
Phoebe sonrió, y algo en su mirada hizo que Finn recordara esos días en los que su relación había sido distinta. Había algo incómodo pero familiar entre ellos, como una cuerda tensa que ninguno quería tocar demasiado.
-Perfecto. Nos vemos en el festival-dijo ella antes de despedirse dejándolo solo en el pasillo mientras el bullicio de la escuela lo envolvía.
La bodega resonaba con los ecos de guitarras mal afinadas y el golpeteo repetitivo de un par de baquetas contra un tambor, Fern ajustaba las cuerdas de su guitarra eléctrica, mientras Marceline tarareaba una melodía con los ojos cerrados, tratando de encontrar el tono adecuado. Los demás miembros de la banda se encontraban sentados en el suelo o apoyados contra las paredes grafiteadas, discutían entre sí sobre la lista de canciones para tocar en el festival.
-¿Y si abrimos con algo más agresivo?-sugirió Georgy, el baterista, golpeando el aire como si estuviera tocando un solo.
-¿Agresivo? ¿acaso crees que estamos en un concierto de punk?-replicó Marceline arqueando una ceja. Su tono era cortante, pero su nerviosismo se reflejaba en cómo tamborileaba los dedos contra su bajo.
Fern, quien llevaba un largo rato en silencio, decidió intervenir antes que la situación empeorara.
-Tranquilos, apenas estamos tratando de sonar decentes, y ustedes ya están discutiendo por cómo empezar la canción.
-Es fácil para ti decirlo, genio-espetó Wendy, una de las chicas de la banda, cruzándose de brazos-tú no tienes que cantar delante de cientos de desconocidos-
Fern soltó una carcajada seca, pero no respondió. En su lugar, volvió a enfocarse en afinar su guitarra, aunque sus manos temblaban ligeramente. Era cierto: él no tendría que estar bajo los reflectores como Marceline, pero la idea de tocar frente a una multitud tampoco le resultaba tranquilizadora.
-Okay, escuchen-dijo Marceline levantándose y ajustando la correa de su bajo-todos estamos tensos ¿de acuerdo? solo quedan unos pocos días y este festival puede ser la oportunidad de dar a conocer nuestro talento. Sé que es mucha presión para todos, pero si no lo hacemos bien ¿qué opción nos queda? ¿Seguir tocando en esta bodega para nadie, en salones o clubes de mala muerte donde seguro nos abuchearan?-un silencio incómodo se extendió por la sala, el cual solo se rompió por el amplificador de Fern. Marceline suspiró y pasó una mano por su negro cabello en señal de frustración-vamos a intentar otra vez, desde el principio-ordenó finalmente acomodándose frente al micrófono. El baterista dio la señal golpeando sus baquetas tres veces, y el ensayo comenzó. Fern trató de concentrarse en los acordes, dejando que la música ahogara los pensamientos que lo atormentaban. La melodía llenó la habitación, caótica al principio, pero poco a poco encontrando su ritmo. A mitad de la canción, Marceline se detuvo abruptamente, levantando una mano-¡no, no, no!-exclamó, su frustración era mucho más evidente-Fern, ¡te estás adelantando otra vez!-
-¿Yo?-respondió el chico con mechones teñidos de verde claro, dejando caer su guitarra para que colgara de la correa-tal vez si tú marcaras mejor el ritmo no tendríamos este problema-
-¡Oh, claro! porque seguro tú nunca cometes errores ¿verdad?-replicó la joven, su tono de voz era tan afilado como el de una cuerda tensa. Fern no entendía el porqué, pero pudo sentir su corazón encogerse al escuchar esas palabras tan duras salir de la boca de su amiga, dichas palabras lo llevaron a un doloroso recuerdo de su infancia donde su padre le decía esas mismas palabras, un recuerdo que (sinceramente) prefería olvidar.
Durante un segundo, la figura de Marceline se desdibujó, sustituida por un recuerdo. Pudo ver a su padre con el ceño fruncido diciéndole exactamente lo mismo después de que él rompiera accidentalmente su guitarra favorita (y la única que había tenido en toda su vida).
"Siempre cometes errores, Fern. Nunca haces nada bien."
El adolescente sintió su pecho apretarse como si alguien hubiera vuelto a abrir una herida vieja. Bajó la mirada, apretando los puños para que nadie notara cómo sus manos temblaban; no obstante, no tuvo éxito pues Marceline notó la expresión dolida en su compañero de banda y enseguida suavizó su expresión al percatarse de lo que había hecho-
-Oh no, Fern… Fern, yo… lo siento, lo siento mucho, no quería que lo que dije te afectara.
-Está bien-pronunció Fern levantando la mirada lentamente, intentando controlar el nudo en su garganta-no te hagas ilusiones, lo que dijiste no significo nada para mí. Estoy bien, Marcy. En serio-añadió con su voz apenas en un susurro, pero muy en el fondo sabía que no estaba bien.
Marceline se acercó a él, quitándose el bajo y apoyándolo en el suelo para dejarlo descansar un rato.
-En serio, Fern. Estamos todos juntos en esto. Si hay algo que te moleste o te pesa… puedes decírnoslo.
El resto de la banda se quedó en silencio, observando la escena con incomodidad. Finalmente, Gregory dio un par de golpes suaves con las baquetas.
-Bueno, supongo que deberíamos tomar un descanso.
Marceline asintió, sin apartar la vista de Fern. Él, por su parte, se sentó junto a su guitarra, pasándose las manos por el cabello mientras trataba de calmar su mente. Permaneció sentado mientras los demás comenzaban a recoger sus cosas, podía escuchar a Marceline hablando del horario del festival, pero sus palabras sonaban lejanas, como si llegaran desde el fondo de un túnel.
-Oye, Fern-dijo la joven sentándose a su lado. Él no la miró, pero pudo sentir su presencia junto a él.
-Escucha, Marcy yo…-dijo el adolescente, se detuvo por un momento buscando las palabras adecuadas y cuando las encontró, finalmente habló-lo siento, lo siento ¿sí? por cómo reaccioné antes-
Ella negó con la cabeza, sonriendo con tristeza.
-No tienes que disculparte, viejo. Todos estamos bajo presión, ¿sabes? y tú también tienes cosas con las que lidiar.
-Eso es quedarse corto-respondió Fern soltando una risa amarga. Hubo un largo silencio antes de que Marceline hablara de nuevo.
-¿Sabes? cuando empezamos con esta banda, pensé que solo sería algo para pasar el rato, divertirnos y escapar un poco de nuestros problemas del día a día. Pero ahora… quiero que este festival sea algo más. Algo que demuestre que podemos hacer esto en serio.
Fern asintió lentamente.
-¿Y si fallamos?-preguntó un poco dudoso.
-Entonces fallaremos juntos-respondió Marceline poniéndose de pie-pero no voy a rendirme sin dar lo mejor-
Fern la observó mientras volvía con los demás. Sus palabras quedaron grabadas en su mente: "fallaremos juntos". Por alguna razón, eso le daba un poco de consuelo. Al terminar el ensayo y saliendo de la bodega, el grupo se despidió prometiendo volver a reunirse mañana a la misma hora, Fern simplemente se despidió de todos con su mano, Marceline correspondió el saludo con una sonrisa mientras cerraba la cortina metálica de la bodega y ponía un candado para evitar el paso de los intrusos, luego de eso, ambos tomaron caminos separados. Fern caminaba por la calle con las manos en los bolsillos de su chaqueta y su guitarra eléctrica descansando en su espalda mientras cantaba una canción en voz baja, no tenía prisa por volver a su casa, nadie lo esperaba y además podía tomarse su tiempo para llegar.
Llegó cuando el sol ya casi estaba terminando de ocultarse, cruzó el descuidado jardín delantero, sacó la llave del bolsillo de su pantalón e introdujo la llave en la cerradura pero por alguna razón, ésta no cedía.
-Huh, que raro-pensó el chico arqueando una ceja-juraría que cerré todo antes de salir, pero no recuerdo haber bloqueado la puerta-Sin otra opción, Fern abrió una de las ventanas de la casa y entró, todo estaba a oscuras, intentó encender las luces pero el interruptor no funcionaba, habían desconectado el servicio de electricidad. Sacó su teléfono como pudo y encendió la linterna para poder subir las escaleras que iban al baño, necesitaba orinar, no había podido ir al baño en todo el rato que estuvo ensayando con Marceline y su banda, y su cuerpo le pedía urgentemente una descarga de líquidos. Con cuidado avanzó por las polvorientas escaleras hasta que dio con el baño, una vez allí, se paró frente al hueco en el suelo donde estuvo alguna vez el excusado, abrió su jean para sacar su miembro y comenzar a orinar, en eso estaba, hasta que vio que la cortina de la bañera se movía sobresaltándolo un poco-¿h-hola?-pronunció, rápidamente se acomodó el pantalón mientras se acercaba a pasos lentos pero decididos a la cortina-¿quién está ahí?-escuchó una respiración suave pero relajada como si hubiera alguien durmiendo ahí dentro-¿en serio, viejo? ¿no podías buscar otro lugar dónde dormir que no fuera en…?-
Corrió la cortina, llevándose así la peor sorpresa de su vida y también la razón por la cual la puerta había sido bloqueada. Dentro de la bañera descansaba una mujer vagabunda junto a sus dos pequeños hijos, un niño que no tendría más de cinco o seis años y en uno de sus brazos descansaba una bebé de pocos meses de nacida. La mujer se movió un poco dentro de la bañera, apretó los parpados al sentir una luz iluminar su rostro, lentamente abrió los ojos encontrándose con la silueta de Fern frente a ella.
-¡AHHH!-gritaron ambos al unísono, por no mirar donde pisaba, Fern tropezó con una baldosa floja del piso haciendo que cayera de espaldas.
-¿Quién rayos eres tú? ¿y cómo entraste a mi casa?-preguntó el chico rubio un poco atemorizado sin dejar de alumbrar a donde estaba la mujer quien intentaba sin éxito calmar a sus hijos.
-¿De qué estás hablando? ¡esta es mi casa!-exclamó la mujer enfatizando la palabra "mi"-¡lárgate ahora mismo si no quieres que llame a la policía, maldito degenerado!-
Fern respiró hondo mientras seguía en el suelo, su mente procesando a toda velocidad la surrealista escena frente a él. La mujer en la bañera lo miraba con una mezcla de miedo y desafío, sosteniendo a sus dos hijos con fuerza. Los pequeños, asustados, sollozaban en sus brazos.
-¿A qué te refieres con que esta es tu casa?-preguntó Fern levantándose despacio con una mano en la espalda por la caída. Manteniendo la linterna encendida, apuntó al techo-vivo aquí desde que tengo memoria-
-Pues ya no. Nadie vive aquí, excepto nosotros. Este lugar estaba vacío cuando llegamos-espetó la mujer, apretando a sus hijos más cerca de su cuerpo. Estos, sintiendo temor, se abrazaron a ella con más fuerza, mientras los ojos de la mujer chispeaban con una mezcla de miedo y furia-¡fuera de aquí! ¡vete ahora mismo si no quieres que llame a la policía!-gritó, levantándose con dificultad de la bañera mientras sujetaba a sus hijos.
-¡Espera, espera! no soy un intruso. Yo vivo aquí...-intentó explicarse Fern levantando las manos en señal de rendición.
-¡No te creo! esta casa estaba vacía cuando llegamos. Así que vete ¡no te quiero aquí!-replicó la mujer, dando un paso hacia él. Fern quiso protestar pero algo en su tono y en la mirada aterrorizada de los niños lo detuvo. Se dio cuenta de que no había forma de convencerla. Desde su perspectiva, él realmente parecía el intruso. Tragó saliva y asintió lentamente, levantándose con las manos aún alzadas.
-Está bien... está bien-dijo el chico mientras retrocedía hacia la puerta del baño-no hay razón para alterarse, ya me voy-la mujer no dejó verlo de forma amenazante mientras Fern salía del baño y bajaba las escaleras. Cada paso resonaba como una sentencia. Tomó su guitarra y su mochila de la entrada, su único equipaje, y abrió la puerta principal-lo siento...-murmuró antes de salir y cerrar la puerta tras él.
El aire fresco de la noche lo golpeó de inmediato. Fern respiró hondo, mirando hacia el cielo oscuro. Todo su cuerpo temblaba, no sabía si por el frío o por la mezcla de rabia y tristeza que lo consumían.
¿Y ahora qué?
No tenía adónde ir. Pensó en llamar a Marceline para preguntarle si podía quedarse en su casa otra vez, pero descartó la idea de inmediato. No quería parecer un caso perdido frente a ella, no después del ensayo, tampoco quería meterla en problemas con su padre si llegaba a enterarse, así que empezó a caminar sin rumbo con las manos en los bolsillos y su guitarra colgando de su espalda.
Tras unos minutos caminando llegó a un parque. Se dejó caer en un banco vacío, observando cómo el viento movía las ramas de los árboles. Sacó su guitarra y comenzó a tocar suavemente, más para calmarse a sí mismo que por cualquier otra razón.
-¿Fern?-una voz lo sobresaltó. Miró a su alrededor hasta que vio una figura familiar bajo la luz de una farola. Era Bonnibel, su antigua profesora de química. Llevaba un abrigo largo color rosa y una bufanda lavanda, probablemente estaba volviendo a casa después de un largo día trabajando-¿qué haces aquí afuera a esta hora?-preguntó acercándose con una mezcla de curiosidad y preocupación.
Fern no respondió de inmediato. Bajó la mirada hacia su guitarra, sus dedos tocando acordes sin sentido.
-Larga historia-murmuró finalmente.
Bonnibel se sentó a su lado, cruzándose de brazos mientras lo estudiaba.
-No pareces estar bien.
Fern soltó una risa amarga.
-Gracias por notarlo-dijo este último con sarcasmo.
-Mira, no voy a insistir si no quieres hablar de lo que pasó-dijo ella suavizando su tono-pero no puedo dejarte aquí toda la noche. Si no tienes adónde ir, acompáñame, conozco un sitio donde podrías quedarte al menos por un tiempo-
Fern levantó la mirada, sorprendido.
-¿Lo… lo dices en serio?
-En serio-respondió Bonnie, poniéndose de pie y ajustándose la bufanda-vamos-
Fern dudó por un momento, pero luego asintió. Se levantó con su guitarra y la siguió en silencio, sintiendo que, por primera vez en mucho tiempo, alguien le estaba dando una oportunidad sin pedir nada a cambio. Parte de él quería rechazar la oferta; aceptar ayuda nunca había sido algo fácil para él. Pero el peso de la guitarra en su espalda y el vacío que sentía en su pecho lo convencieron de que no tenía muchas opciones.
-De acuerdo-pronunció poniéndose de pie.
