Detrás del tronco y a metros de una eufórica batalla se cernía en los recuerdos más incómodos, el ninjutsu detenía muy lento el sangrado y esa altura se agradeció a sí misma porque en ese entonces todavía era amiga de Sakura y ella andaba con el capricho de enseñarle a todos. Luego pensó en Lee y sonrío porque amaba su entrega a todo aunque lo dañe, esperaba algún día ser como él. Neji, era tan determinado y confiaba en sí mismo o como Gai, daría todo por protegerlos, como ahora, ella escapó y los tres se quedaron. Se mordió el pómulo, su estómago ardía porque no había otro camino y no estaba en condiciones de usar chakra para luchar.
En un afán de valentía logró divisar ninjas de la niebla y luego el chillido sin cesar de cuchillas, llevaban horas y el sol ya se escondía. Llegó a temblar cuando tosió y su sangre tiñó sus rodillas y descendía por sus talones, no supo cuando se sentó o el momento que inició la lluvia. Quería llorar. Ya no sangraba, era hora de salir y llegar a Konoha porque sus amigos estaban siendo masacrados. Qué más da, si la mataban no se arrepentiría de intentarlo.
Su ropa mojada era muy pesada y pegajosa. El tronco donde se apoyaba recibió un impacto, Tenten gritó y luego el lago a su espaldar era más ruidoso. De pronto la bulla cesó.
Sus ojos recorrieron el lago que resplandecía por la luz crepuscular, un ser tendido llamó su atención, era una persona inconsciente, durante su caminar crecía un ser de ansiedad en su cabeza. ¿Está muerto? La persona no parecía un habitante de la aldea, tampoco tenía banda y su ropa estaba quemada y muy rasgada. Ella de repente se sintió en la obligación de llevárselo, quizá porque era joven y en verdad, sofocantemente guapo. El barro no era capaz de ocultarlo, ni las heridas en su pecho o la sangre entre sus brazos y piernas. El volumen de su cuerpo era atractivo, casi más guapo que neji podría decir.
"¿En qué piensas cuando esta persona apenas respira?" Se acurrucó entre sus piernas en cuanto el viento le hizo acordar su condición. "No, ¿es siquiera tu problema, no deberías irte? Después de todo él tiene pinta de haber luchado, debe ser hábil, muy fuerte...con ese cuerpo..." Ella trató de expirar cualquier pensamiento inútil por ahora y decidió que no era tan inhumana para dejarlo, pero...¿Cómo llevarlo si no puede ni consigo misma? "Si fuera más fuerte..."
Oh y qué despiadada era la naturaleza, el horrible frío le provocaba punzadas en las piernas, a tres metros del lago y llevándolo como saco de azúcar se alivió que lloviera porque la tierra resbaladiza ayudaba.
Es que no soportaba sentirse así, tumbada en el piso luego de que el insoportable dolor de una herida abriéndose se combinara con sus pensamientos pesimistas, entonces se recostó en la piedra mohosa y a pocos pasos vio una cabaña, sintió que fue un regalo del cielo mas la herida no planeaba cerrar. La sangre sobresalía de sus dedos, el ninjutsu era cada vez más lento y su garganta le dolía. Lloró con tanta fuerza que la lluvia parecía un fondo calmado, se limitó a respirar antes que esa presión empeore su abdomen y el hombre a su costado le de hipotermia o sus compañeros mueran antes que lleguen los refuerzos. Suspiró, entonces con cada paso pensaba en Lee, Gai y Neji.
—Mira, si estás aquí es porque tienes angustia. ¿Qué te molesta Tenten? Creí que estabas bien con solo tenerlo como recuerdo.
Sinceramente con que pase un día o dos años lo siente irreal, cual producto de un sueño que le genera confusiones y recuerdos ambiguos. ¿Y si la marca de su abdomen la hizo desmayar en algún rincón?
Fue posible que tuviera sed y por ende estuvo a un costado de ese lago. ¿Siquiera en una hora la cabaña donde durmió dos semanas está tan polvorienta y sin ningún rastro de vida, tal y como la encontró?
—Supuse que se te pasaría en estos dos años pero creo que empeoró, mira tu rostro —le sujetó la barbilla elevándose— no es la cara de una chica linda.
—Ino, yo no soy una chica linda—se quitó.
—¿Ah, no? Si tú no crees que eres linda, ¿quién lo hará?
—No necesito a nadie— se cruzó de brazos—. Ya no me sermonees, me voy...
En el cuarto donde dormía escondió tras su escritorio una caja de dibujos, hace dos años que no dejaba de pensar en ese chico y lo dibujaba cada minuto. Así ordenaba sus pensamientos dejando aclarar su mente porque ya no verlo la carcomía por dentro y por su retrato era sencillo conciliar el sueño cuando el sol moría. Si el cielo lloraba la piedra en su garganta crecía porque mil recuerdos e instantes que nunca pasaron llegaban a su cerebro acabando con su voluntad para seguir viviendo, Ino decía que exageraba pero ella no lo creyó así y si no, romper cualquier amistad con Sakura porque por su culpa se le confesó a Neji también sería una exageración. Porque, ¿quién desea recibir una confesión de una niña varonil?
Nadie.
Su cabeza divagaba por los cielos, la aldea estaba tan callada, como si tuviera un pacto con el tiempo y los árboles casi torcidos por las ráfagas que gritaban un aguacero próximo. Ese día viajó en el tiempo y conoció a ese chico. No cabe otra posibilidad, esa cabaña estaba tan desgastada y con tanta maleza, entre árboles que antes no existían y en sus paredes escondiendo sentimientos tan puros y ciegos que su melancolía por ya no sentirlos desplazaba ya no lágrimas, eran trazos en una libreta dibujando los rasgos de Suko con suavidad.
Ese mismo cielo eran vistos por dos ojos oscuros afligidos y enmascarados por un rostro estático. Nadie quiso preguntar qué sucedió, ni cuando apareció medio desnudo en el escondite luego de perderse dos semanas. Pasaron horas, él se paraba en la entrada del túnel sin ninguna vista fija y tranquilo. Karin vio a Suigetsu acercarse, él vino con un comentario absurdo "No sé ni me importa lo que le pasó" escupió. Eso no le servía a ella. ¿Qué le sucede a su preciado amor platónico? Esa actitud solo duró dos días y sin más salieron a su próxima misión, nuevamente ella lo veía alabando a los cielos por darle sus ojos para mirar e implorando proque sonriera por alguna estupidez del idiota de suguetsu. Quizá permanezca como un deseo.
Tenten no quiero recordar cuánto tiempo pasó para que sonriera al ver brotar el árbol sakura. Entender por fin que el tiempo para espectar su belleza valía la pena, aceptar que no importa lo que suceda las personas saben de su existencia y de lo hermosa que puede ser al igual que ella, fue un cascarón para despertar y notar. Encontrarse con su belleza la mantuvo sobria de todo pensamiento negativo e hizo un altar para su primer y delicado sentimiento platónico hacia Suko.
No estaba. Por ningún lado. Él la buscó, ofuscado las primeras horas por si corría algún tipo de peligro mas para su extrañeza no había nada, su rastro desapareció. Regresó con los demás y en el camino dejó clones. Por alguna razón nadie tenía su aspecto, para la segunda semana quería recordar el nombre que fue mencionado una sola vez. Era patético y se sentía rendido, ya un mes y no aparecía sin embargo algo lo empujaba, estaba en su pecho o su estómago quizá. Solo mandaba un clon diariamente y luego se enteró que los cerezos ya emergen. Ello lo llenó con una oleada de recuerdos que decidió pasar por alto aunque por las noches su último pensamiento era esa niña. Una tan fea y un tanto gorda que dejaba esos pensamientos mortales hacía Itachi en cuanto llovía, con la primavera o como este día, cuando los rayos atravesaban la ventana y antes dos moñitos era lo primero en su mañana.
—¡¿Qué les pasa, les falta cerebro?!—con una inmensa tembladera se agarró el corte cretino que le hicieron—, mi cabello— se lamentó agachada contra el pasto, a metros era objeto de vista por Lee y Naruto. Cuando agarró valor para romperles la cara ellos no estaban y Neji la llamaba, no encontraba piedra para esconderse y no faltó el comentario impertinente suyo cuando la vio.
Junto a Neji viajaron hasta una posada cuyo nombre fue ignorado por el cansancio de caminar demasiado. Se abismó en las pinturas que decoraban la recepción e inconscientemente su vista cayó en la de Neji, quien miraba duramente al joven que entraba empapado de sudor. Que agradable y a la vez deprimente era no tener tanto cabello, el sudor ya no se acumulaba en la nuca y el fresco aire alcanzaba el escondite tras sus orejas.
—Neji, ¿lo conoces?—Neji lo miraba cual peligro natural, como si en cualquier momento explotara.
—No recuerdo dónde lo vi.
Y así lo dejaron. Ella sintió un pequeño hormigueo que invadió su garganta viéndolo pasar junto a ellos. Tenía un atractivo físico y un semblante misterioso, sus ojos aclamaban mucho por descubir y Tenten lo veía robar muchas miradas por el pasillo, por eso no sintió mucho cuando sus ojos se toparon con los negros profundos que la ignoraron sin interés.
—Tenten, no te distraigas, estamos aquí para vigilar al administrador del señor feudal
—Lo sé. No por mirar me estoy distraída...—él era muy interesante, lo sabía luego de verlo dos días y luego tuvieron que abandonar la posaba siguiendo al contador.
—¿Qué?
—Él es Sasuke, ¿no lo conoces? Era compañero de Sakura—la voz de Ino tembló algo, le sirvió el café delicadamente, Tenten sintió mucha nostalgia y tristeza en su actual amiga—, se fue de Konoha y no sé porqué.
—¿Qué? Él, ¿es Sasuke Uchiha?
La breve emoción se desmoronaba con mucha desesperación de haberse encontrado con un fugitivo ninja renegado de Konoha. ¿En serio? Su pulso saltaba al verlo en esa fotografía. Supo que debía salir rápido.
—¡¿Estas loca Tenten?!—enterró la cabeza entre sus piernas. Eran esos ojos, su postura y la manera de mirar desinteresadamente a las personas, todo era de Suko. Su cabello—, me siento patética…Quiero olvidar—lagrimeó—, quiero verlo.
—-
—¿Sasuke, eres tú?—entre la niebla ella caminaba encima del árbol encontrándose sentada en una rama. No la vió, su paisaje era una abruma y epesa muestra de confusión—. Estoy harta de Suigetsu—vociferó—, que tal si me deshago de él Sasuke, no lo necesitamos, encontremos a jugo y vámonos juntos—su voz era tan empalagosa, ella lo sabía, de alguna manera le emocionaba que Sasuke sintiera desagrado por ella, eran tan…genial.
El chico la vio y elevó su cabeza, el ambiente era húmedo y caluroso.
—No hagas eso.
—Sasuke, ¿estás bien?
—¿Me veo mal?—preguntó elevando una ceja. Encontrarse con Tenten tan cambiada no le afectó, ni enterarse que era un ninja de Konoha. Sólo era algo que debía saber, porque desapareció de la nada convirtiéndose en un dolor de cabeza.
Ella antes era una niña.
—¿Es por algo que sucedió hace dos meses?
—Sólo enfócate, no te importa.
—-
¿Que tan poderosa es la fuerza de atracción y tan despiadado el destino?
¿Qué tan fácil es seguir adelante sin la persona que quieres?
¿Qué tan doloroso es la mirada y palabras de alguien?
¿Qué tan difícil es olvidar?
Cómo olvidar.
Cómo ignorar.
Cómo seguir adelante.
Cómo no encontrárselo y desear estar junto a él.
—¡Sasuke cuidado!
Tenten cayó del árbol donde practicaba con sus sellos. Sasuke descansaba meditando para deshacer el jutsu que no le permitía usar chakra y levantó la vista en cuanto la niña cayó.
Por el impulso su cuerpo se fue hacia delante cayendo sobre su espalda y rodando encima de Sasuke.
—Suke…Lo siento—dijo nerviosa—, me resbalé y…
Sasuke la vió desde el pasto recostado, su mirada era tan profunda e intimidante, su frente estaba arrugada, sus cejas eran algo delgadas, por la posición vio sus pestañas y le dió envidia, de aquella nariz perfilada, la piel lozana y sus labios medio abiertos, él parecía una chica.
—Suke…¡Pareces una chica!—le dio gracia su manera de enfrentarla desde aquella posición tan…humillante.
—Tonta—dijo parándose—, fíjate dónde caes.
A pesar de que Sasuke sintió un profundo desagrado, un cosquilleo revoltijo su estómago y se incrementó a medida que ocurrían cosas extrañas con esta niña. Esa noche lo siguió con esa súplica de que le enseñara a entrenar, él hizo lo posible para dejarle en claro que solo estorbaba…Ella era astuta y estresante.
Luego cuando por fin lograba caminar sobre el agua perdió el equilibrio y esa niña lo jaló, Sasuke sintió el pasto puntiagudo y un peso incómodo en su regazo. No fue la risita descarada de la niña lo que le enojó, fue su comentario.
La mano de esa mocosa estaba estirando el doblez del polo de dónde lo jaló exhibiendo mucha carne iluminada por la luz de la luna.
—Vaya Suko, olvida lo que dije antes…Eres un chico.
—Bájate—deliberadamente algo de calor se subió a su cara, sintió los toquecitos rn su pecho de esa niña y tembló. Su mano quitó el agarre de Tenten y luego le dio una mirada que jamás olvidaría, entonces la niña chilló con la sonrisa aún en su cara, se cayó en cuanto Sasuke se incorporó, elevó las manos a la altura de su cabeza.
—No lo volveré hacer.
—Si no quieres morir—dijo Sasuke.
Se dijo a sí mismo que era muy entrometida y él muy complaciente. Sólo la aguantaba porque no podía usar chakra y ella lo salvó. La vió debajo suyo y nuevamente el hormigueo lo alcanzó, él no dudó en empujarla y alejarse sólo para escuchar sus pasos tras de él. Y su susurro.
—Qué carácter.
TODMIC
