Aertencia: Este fic contiene escenas de violencia, contenido explicito, etc. Muertes de Personajes principales. Y también viaje en el tiempo.
Summary: Jon lucho tantas batallas y al final sintió que lo perdió todo. Cuando los Dioses le dan una nueva oportunidad intenta hacer nuevamente lo que es correcto, solo que ya no es la persona que fue cuando abandono Invernalia, lleno de ilusiones sobre el honor y el deber. Podrá seguir siendo el hombre que una vez fue cuando vea que puede reclamar todo el mundo para si mismo y esta sed de venganza y revancha lo dominaran, sin mencionar lo posesivo que comienza a volverse con quienes lo rodean.
Nota autor: lamento mucho la demora, no era mi intención tardar tanto en actualizar, pero he estado ocupado pero me mantengo que mi objetivo es actualizar esta historia cada semana, bueno era también mi deseo subir una historia que empezaría desde la rebelión de Robert pero debido a lo que tarde en actualizar, decidí postergarlo unas semanas mas.
Solo se escuchaban los pequeños pasos que daba la pequeña niña que caminaba en medio de aquella oscuridad. No se lograba deslumbrar luz alguna, ni ver absolutamente nada, solo una interminable oscuridad que le rodeaba, estaba asustada y temerosa sentía que si se quedaba quieta sería mucho peor, así que comenzó a caminar sin detenerse, aunque no supiera lo que tenía delante de sí.
Únicamente escuchaba sus propios pasos, cuando se detenía intentando ver sus manos o pies, seguía totalmente consumida por aquella oscuridad.
Y en algún momento de esa tormentosa marcha, ya no eran solo sus pasos los que escuchaba, sino que sentía que algo más grande que ella, se acercaba a una gran velocidad, ocasiono que su corazón se agitara mucho más, temeroso, no dudo en comenzar a correr sin tener un rumbo claro, el sentimiento de estar siendo cazada era algo horrible. No volteo la mirada porque sabía que no conseguiría ver nada, sentía su aliento cada vez más denso, como si estuviera en un lugar tan frío, que pareciera sentir que las nevadas de Invernalia eran una dulce primavera.
Escucho un extraño sonido, era algo parecido a un aullido pero no era de ningún sabueso, aunque tenía la sensación que la estaban persiguiendo, era algo más oscuro, pensó con cierto temor, algo que nunca antes había escuchado pero lo sentía tan familiar al mismo tiempo, y los sonidos de aquella extraña criatura acercándose, solo conseguían que intentara alejarse más de aquel lugar.
Fue entonces que noto una pequeña luz, era la primera desde que había despertado en aquella oscuridad, y no dudo en correr hacia ese lugar puesto que sentía que era su única esperanza, deseaba dejar atrás aquellas tinieblas y ante todo a quien le estuviera persiguiendo, pero entre mas se acercaba a la luz, sentía que la extraña criatura que le perseguía mas se acercaba hacia ella.
Corrió tanto como pudo, entonces observo una entrada, una puerta medio abierta donde provenía aquella luz y haciendo su mas grande esfuerzo, obligo a su cuerpo a dar todo lo que tenia para al final terminar arrojándose directamente a través de aquella puerta, una parte de su cuerpo se golpeó con la fría madera que estaba cubierta de hierro pero eso no importaba, se levanto rápidamente, sin fijarse ni siquiera donde había caído, solo le preocupaba una sola cosa, era cerrar aquella entrada rápidamente.
Y con todas sus fuerzas, jalo la puerta hasta que comenzó a cerrarse, fue entonces que vio aquella horrible criatura, era tan grande como un pony, una araña tan blanca como la nieve, como la leche misma pero parecía ser también algo transparente, Arya se dijo a si misma que era algo difícil de describir, pero esos ojos rojos, esa forma intensa como la miraba, solo aumento sus temores.
Cerro con fuerza la puerta, no podía permitir que la araña cruzara, mientras lo intentaba no pudo evitar pensar en las historias de la vieja nana, aquellas sobre las temibles arañas de hielo que obedecían a los otros. Los temibles caminantes blancos y ese pensamiento la asusto aún más.
luego de un fuerte forcejeo consiguió por fin cerrar la puerta, bloqueando totalmente el ingreso y sintió que por fin podía respirar nuevamente, soltó un suspiro que estaba conteniendo, y con gran gusto relajo sus hombros junto con el resto de su agitado cuerpo.
Solo fue unos minutos o eso sintió ella, que se levanto para intentar ver donde se encontraba, nada de esto le parecía conocido, pero por extraño que sonara tenia un sentimiento de familiaridad, tal vez era un sueño que estaba reviviendo, aunque no recordaba nunca haberlo tenido.
Se adentro en aquel lugar, pudo adivinar que era un gran templo, y aunque nunca lo había pisado antes, sus piernas caminaban con una gran facilidad, como si conocieran los pasillos por donde estaba transitando. Este gran templo tenía grandes columnas de mármol especialmente negros y blancos, parecía un tablero de un juego de ajedrez de Asshai y se preguntó dónde había conocido esa palabra, porque no recordaba nunca antes haber jugado dicho juego.
Lo peor de todo fue esa torre interna o tal vez la columna más grande que hubiera visto, donde se podría divisar varios orificios, lo aterrados fueron los rostros, las cabezas de tantas personas en cada uno de ellos como si se tratara de algún santuario a los difuntos.
entre todos los rostros que se encontraban observo con gran inquietud un grupo en especial, hay estaba el rostro de su madre, de su padre y al verlos fue tan doloroso, que no pudo evitar gritar con un fuerte dolor que rompía su alma, el miedo, el temor la controlo, lloro desconsoladamente sin poder detener aquella angustia que parecía a punto de desgarrar su corazón.
Cuando pudo apartar algunas lagrimas de sus ojos, noto el rostro de sus hermanos, de Robb, Bran y Rickon, también estaba su hermana Sansa entre aquello rostros, todos con una mirada solemne, ojos cerrados y labios tan azules que eran el reflejo claro de su muerte.
No entendía, tal vez su padre se había marchado, pero el resto de su familia, todos ellos estaban bien, a salvo, no era justo que estuviera viéndolos de esta manera, quería escapar, huir, no sin antes lanzar un fuerte grito que los dioses de su madre y padre pudieran escuchar su dolor.
no entendia el motivo, menos la razón de porque estaba viendo algo tan terrible, doloroso y no pudo evitar caer de rodillas, intentar alcanzar los rostros de su familia, pero estos se desvanecían en sus manos, incapaz de continuar con este tormento se levantó rápidamente, dejo esa macabre torre atrás, comenzó a caminar, a correr hasta donde su pequeño, frágil cuerpo se lo permitiera, deseaba tanto escapar o despertar de esta horrible pesadilla.
pero cada paso que conseguía dar le traía horribles recuerdos que nunca antes había vivido, menos experimentado, pero era una horrible sensación de que ya lo había vivido, era ver cada muerte de cada uno de los miembros de su familia, era tan horrible, que su alma se estaba partiendo, no quería seguir viendo esto, la ejecución de su madre, ver como la daga cortaba la garganta de su madre, el puñal atravesando el pecho de Robb o la flecha a Rickon.
"¡Basta!" Grito con todas sus fuerzas, mientras sostenía su rostro entre sus manos "Basta por favor".
Quería escapar, entones pensó seriamente en devolverse regresar aquella puerta, abrirla y adentrarse nuevamente a la oscuridad, pero recordó que allá estaba la tenebrosa araña de hielo, no, se negó a morir perseguida, así que tomo un impulso y continúo caminando para que al final llego a una gran mesa, era un comedor lujoso donde estaban las cinco cabezas de los lobos Huargos de sus hermanos.
Viento Gris, Dama, verano, Peludo y su amada Nymeria, pero no estaba fantasma el lobo de Jon no estuvo presente en aquel banquete tenebroso, era horrible ver a tan nobles animales, tan leales compañeros servidos en bandejas de plata como si fueran la especialidad de chef.
Había una mujer a la cabeza de aquel banquete, era de ojos violetas, de un cabello plateado, una piel como la porcelana, una marcada figura sin mencionar lo rojizas que eran sus mejillas.
"Oh mi invitada ha llegado" Anuncio la comensal que dejo a un lado el cuchillo y tenedor, parecía estar devorando con gran entusiasmo un gran filete rojizo, Arya no quería saber a cuál lobo pertenecería.
"¿Quién eres tú?" Pregunto con cautela Arya
"¿No me recuerdas? Vamos piénsalo"
Había algo en esa persona, en esa mujer que le generaba un gran malestar interno, pero al mismo tiempo le daba la sensación que era una mentira, un engaño.
"Tú no eres Daenerys"
No supo porque dijo aquello, pero la persona sentada comenzó a reírse con fuerza estridente que se escucho por todo el salón.
"¿Cómo lo sabrías tu no la conoces? ¿Cierto?" Pregunto, mientras se levantaba y caminaban hacia Arya, lentamente aquella mujer llevo sus manos a su rostro y comenzó a despegarla, era como si se tratara de una máscara.
"Tal vez este rostro te resulte mas familiar"
"Jaqen H'ghar" dijo Arya con mucho miedo mientras comenzaba a correr, siendo seguida por el asesino, no importaba cuanto intentara huir, este le alcanzaba con gran facilidad.
"Te lo dije hace mucho, el dios de la muerte tiene muchos rostros, nadie puede ocultarse de él, pasado, presente e incluso el futuro, tienes una deuda que pagar Arya Stark"
Arya no volteo la mirada, solo siguió huyendo tanto como pudo, sin importar que sus recuerdos, sus pensamientos fueran tan confusos sabia que no debía bajo ninguna circunstancia permitir que aquella persona le alcanzara.
Fue entonces que sintió un fuerte golpe, acaba de chocar contra algo frio, se sangre se helo rápidamente, un viento escalofriante el recorrido en esos momentos, para alzar la mirada para encontrarse con un reflejo de si misma, pero era más grande, más adulta, madura, pero se reconoció a si misma con facilidad. Salvo que esta Arya tenia la piel azul, los ojos negros con un leve brillo marino en medio y su sonrisa que adornaba macabramente su rostro.
La Arya, el caminante blanco observo a la pequeña, joven Arya temblorosa e intento alcanzarla, tocarla, pero se detuvo, algo acaba de detenerla.
Fue entonces que se despertó de aquella horrible pesadilla, Arya levanto de su cama intentando escapar de las sábanas que estaban sobre ella, fue tan real se dijo a si misma, llevo las manos alrededor de todo su cuerpo, intentando asegurarse que todo estuviera bien.
Cuando se calmo fue que noto a su hermana Sansa sentada en el borde de la cama mirándole con preocupación.
"¿Estás bien?" Pregunto su hermana "Parece que tuviste una horrible pesadilla, gritaste con tanta fuerza que incluso algunas sirvientas corrieron a mis aposentos para que intentara despertarte"
Arya Stark intento recordar lo que había pasado, pero no pudo, no lo conseguía es como si todo recuerdo se hubiera esfumado, pero el dolor, ese sufrimiento que había inundado su cuerpo se negaba a desaparecer, el escalofrió seguía recorriéndola.
"No sé, tal vez fue un recuerdo de la muerte de papa" Intento cambiar de tema sabiendo lo persistente que era Sansa.
"Esta bien, por lo general te preguntaría más, pero deseo que me acompañes a desayunar con Jon" Sansa deseaba preguntar más pero ahora tenía un problema más importante en sus manos y era la nueva hostilidad, molestia de Arya hacia su primo, hermano favorito.
"No quiero hacerlo, mucho menos deseo verlo, tampoco hablare con él, estoy muy molesta con él, es un tonto" Arya no dudo en mostrar su molestia, su enojo hacia Jon, seguía tan enojada por la decisión que había tomado.
"Sé que estás molesta con él, y aunque no me creas yo también lo estoy, pero en este momento no podemos poner en riesgo nuestra seguridad, por ello necesitamos mantener buenas relaciones con él, sigue siendo nuestro primo y hermano por crianza ustedes siempre fueron buenos amigos, grandes compañeros de aventuras y colegas de broma no puedes enojarte con él cuando hace lo que la gente espera que debe hacer" nunca pensó en toda su vida, que ella entre todos los miembros de su familia estuviera intentando solucionar los problemas de Arya y Jon, Sansa consideraba muy irónica todo esto.
"Se supone que simplemente acepte todo esto, que ahora Jon debe hacer lo que esperan de él, ese no es mi Jon, el nunca le importo eso, solo mi opinión y ahora está enviando tropas contra Robb, el es nuestro hermano, como pudo aceptar las presiones de Lord Tarly y Lord Stannis" Arya estaba al borde de las lágrimas en esos momentos, sin poder detener ese dolor.
"No irán a pelear con Robb, solo van estos soldados para ayudar a los vasallos Targaryen en las tierras de los ríos, llevan comida, maestros para sanar a los heridos, tropas claramente, pero es para crear un equilibro entre las fuerzas presentes, eso fue lo que me ha dicho Margaery" Sansa en verdad deseaba que esto dicho fuera lo cierto.
"Es una mentira, tú lo sabes, están mintiendo, buscaran pelea e intentaran matar a Robb"
"Por favor, cálmate entiendo que estes molesta, escúchame en verdad no me agrada nada de lo que esta pasando, pero las cosas no son tan fáciles, nosotros somos primas del rey, y no sé si te has dado cuenta pero algunos incluso esperan que nos casemos con él, si no somos cercanas a él, seremos prisioneras y yo, deseo volver al norte, deseo regresar a Invernalia, que abracemos a nuestra madre y darle una última despedida a papa en su tumba pero no es tan fácil" Sansa deseaba tanto poder irse de la ciudad, mas cuando estaba siendo acosada por ese sueño de esa Sansa adulta.
"Hablas como si intentaran lastimarnos" Arya no se sentía feliz de escuchar, eso no era posible se dijo a si misma, incluso molesta con él, no creía que Jon la lastimaría.
"¿Crees que Jon intentaría lastimarnos?" Pregunto Sansa
"Nunca, sé que Jon nunca nos haría daño, él nos ama en verdad, somos su familia"
"entonces porque crees que el lastimaría a nuestro hermano, Robb y Jon siempre fueron demasiado cercanos, estaban pegados a la cadera, como tu y el cuando comenzaste a seguirlo por todo el castillo de papa" Sansa se acerco a su hermana, sin dudarlo la abrazo con fuerza "Ven acompáñame a desayunar, tal vez puedas lanzarle algo de comida a su alteza" ambas hermanas soltaron una pequeña sonrisa en esos momentos.
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Melissandre observo las llamas de la chimenea, como siempre intentando de ver algo nuevamente, estaba deseosa de saber si podría recuperar algo de sus viejos poderes, algo de su magia, pero todo se fue, cuando trajo de regreso al su rey había perdido todo.
Aunque sabia que era imposible recuperarlos, no dejaba de intentarlo, tal vez el señor de la luz, R'hllor le daría un ultimo aliento de poder, fuerza para ayudar a su rey.
fue entonces que sintió que la vieja puerta de su habitación comenzaba abrirse, lentamente volteo su mirada, no pudo evitar mostrar la sorpresa ante la presencia inesperada de su rey por fin decidiera visitarla, no era un secreto entre ellos que Jon estaba muy molesto hacia su persona.
"Mi rey" ella rápidamente mostro sus mayores respetos hacia el monarca "me sorprende su presencia, en qué le puedo servir majestad"
Jon se quedó observándola fijamente intento no mostrar, cierta molestia que tenía hacia ella. "He estado ocupado" le respondió secamente sin alegría, sin emoción, claramente no deseoso de estar en ese lugar.
Aunque el tono brusco, no le afectó de ninguna manera, ella quiso probar su suerte "pensé que seguía molesto y enojado hacia mí, Su Majestad"
"¿Molesto? porque estaría molesto, tal vez porque te pedí que le advirtieras a Robb sobre el peligro que le rodeaba y aun así me desobedeciste" Si estaba muy encabronado con ella aún.
"Considere que traer a la princesa Arya era mucho más importante, y aunque hubiera llegado donde vuestro primo, dudo mucho su majestad que este hombre escuchara mis consejos, incluso si le hubiera dicho que venia de vuestra parte" Melissandre realmente consideraba que no era de su mayor prioridad intentar salvar al rey en el norte.
"Tú no lo sabes" respondió rápidamente Jon sabiendo que Robb era obstinado, pero de buen oído para los consejos.
"Lo sé, no necesito ver las llamas para saberlo"
Después de esas palabras decidió cambiar rápidamente de tema, dando leves giros por la habitación antes de generar su pregunta. "Has escuchado los últimos acontecimientos"
"Si Su Majestad se refiere a que enviara una fuerza expedicionaria para controlar a los rebeldes del norte"
Jon se encontró un poco incómodo con esa declaración no deseaba que se continuara con esa decisión que había tomado, pero sus nobles, los vasallos que le juraban lealtad estaba empeñados en que tomara alguna decisión sobre lo que pasaba en el norte. Él podría tener un dragón, pero simplemente no puede atemorizar a todos, eso acortaría su vida, los tiranos suelen tener vidas muy cortas.
"Y bien tú qué opinas, has visto todos mis errores en mi otra vida, y todos mis acontecimientos, así que deseo saber si los estoy volviendo a cometer"
"Su majestad, no es mi lugar decir si es lo correcto o no, soy leal a vuestra persona pero debe entender desde mi punto personal que los errores, en especial los nuestros es algo que siempre cometeremos, no podemos escapar de ellos, solo aprender, y ante todo una colina no puede tener dos reyes, y los siete reinos no pueden dividirse para enfrentar al verdadero mal, no debes olvidarlo" Melisandre le miro fijamente mientras Jon solo asintió con cierta molestia, comenzaba a caminar hacia la salida.
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"¿Van solo ayudar?" Pregunto con molestia Arya, al ver el gran ejercito reunido en la plaza real, gritando alabanzas a favor de su rey.
Lord Mace Tyrell estaba dando un discurso, que nadie parecía interesado en escuchar, pero que Lord Tarly asentía brevemente u ocasionalmente para fingir que escuchaba su señor feudal.
Diez mil soldados se habían reunido para partir rápidamente hacia las tierras de los ríos, teniendo en cuenta que había casi cincuenta mil en la ciudad y sus alrededores, muchos de ellos aun en un estado de limbo luego de la derrota de la alianza Lannister-Tyrell, estaba gran parte de la población feliz al saber que al fin mucho de estos soldados se marcharían aliviando la carga de consumo de alimentos.
Jon estaba en lo mas alto, rodeado de la pequeña cría de dragón que estaba enroscada alrededor de su cuello, el dragón negro, estaba sobrevolando la ciudad, a veces simplemente ingresaba en el mar y no regresaba hasta estar satisfecho de la pesca.
Debido a que no confiaba en que Lord Tarly no desatara un conflicto, Aurane Waters tal vez una de las personas en las que más había llegado a confiar Jon, que le solicito que partiera con el ejército como su representante, que llevara el estandarte real.
Aunque debían hablar, tratar sobre el asunto de los bastardos de Robert, pero Jon decidió que la estabilidad del reino tenia mayor importancia.
Los soldados comenzaron a golpear con fuerza sus lanzas contra los escudos en señal de estar preparados.
Sansa quien miro fijamente con un mal sabor agrio toda aquella escena, esto no fue lo que aseguro Margaery. Y fue tanto su temor que no pudo responderle a Arya en ese momento.
Jon no deseaba un conflicto, pero tenia miedo que esto se le había salido de las manos en un intento por contentar a sus vasallos, diez mil soldados, de los cuales siete mil eran del dominio, especialmente caballeros, poca infantería, casi toda la infantería provenía de las tierras de la tormenta vasallos de Stannis, pero una vez que salieran de la ciudad comenzaran a cruzar las tierras de la corona, era posible que muchos nobles, señores, jinetes libres, escuderos y hombres de armas en pocas palabras era posible que Lord Tarly aumentara sus fuerzas en unos cinco mil o incluso el doble. Los intentos de Jon de mandar solo una pequeña expedición podrían no apagar las llamas de la guerra.
Me pregunto, se dijo así mismo el rey, si estaba haciendo lo correcto o se estaba equivocando nuevamente como cuando fue Lord comandante.
