Aertencia: Este fic contiene escenas de violencia, contenido explicito, etc. Muertes de Personajes principales. Y también viaje en el tiempo.

Summary: Jon lucho tantas batallas y al final sintió que lo perdió todo. Cuando los Dioses le dan una nueva oportunidad intenta hacer nuevamente lo que es correcto, solo que ya no es la persona que fue cuando abandono Invernalia, lleno de ilusiones sobre el honor y el deber. Podrá seguir siendo el hombre que una vez fue cuando vea que puede reclamar todo el mundo para si mismo y esta sed de venganza y revancha lo dominaran, sin mencionar lo posesivo que comienza a volverse con quienes lo rodean.

Anuncio: Una breve aclaración sobre el capitulo anterior, no es que los Dragones sean la fuente de la magia, son los maestres quienes lo creen, ellos consideran que estas bestias son la principal fuente de magia del mundo o quienes atraen anormalidades a su lógica de ver todo.

Espero en verdad que este capitulo les guste.


La batalla de los ríos de sangre Pat 1

¿Cómo podría ser tan despreocupada? Sansa solo podía observar a su hermana devorar aquellos pasteles con una total tranquilidad, sin entender en la delicada situación que estaba. A quien engañaba su hermana nunca le ha dado importancia a tener un buen nombre, y dudaba que entendiera lo perjudicial que eran esto rumores sobre ella.

"¿No te has preguntado? El porque te obsequian tantas cosas últimamente" Sansa le miro esperando una respuesta de su hermana, pero esta solo alzo los hombros con indiferencia, esto no era algo bueno pensó la mayor de los Stark.

"Arya, esto es en serio" Volvió a insistir, e incluso tomo las manos de su hermana para que se detuviera y le prestara la atención.

Aquel arrebato de su hermana mayor, no le gusto para nada Arya quien intento forcejear, por lo general después de unas cuantas luchas Sansa se rendiría, pero esta vez fue distinto, ella realmente le apretó con fuerza que no sabía que ella tenía, Sansa al final consiguió la total atención de Arya quien se molesto al ver que no conseguía librarse de su hermana.

"Está bien Sansa, tú ganas, ¿Qué quieres? ¿Quieres uno de mis pasteles? Tómalo hermana"

Sansa se lleno de rabia tomo la bandeja de los pasteles y los lanzo lejos. Ambas se encontraban en aquel momento en la vieja torre de la doncella, eran sus habitaciones desde que Jon había tomado la ciudad, también agradecía sinceramente que nadie estuviera en aquellas habitaciones con ella.

"¡No entiendes la gravedad! Las palabras tienen fuerza acá, todos creen que eres la amante del rey"

Arya ahora se levanto de su asiento aprovechando que su hermana por fin la había soltado, aunque fuera para lanzar contra el muro los pasteles.

"¿Crees que no lo sé? Pero no lo soy, pensé que tu mi hermana me creería"

Sansa intento calmarse, su arrebato fue indigno de una dama.

"Te creo Arya, pero esa historia que terminaste en su habitación persiguiendo un gato, tu misma debes saber que eso suena totalmente inventado, falso, poco creíble, debes entender que te has puesto en una situación muy peligrosa"

"Jon lo va aclarar todo" Fue la única respuesta de Arya mientras se sentaba en el borde de su cama, estaba cansada de los rumores, de las miradas, todos le juzgaban con mentiras.

"Jon es el rey, puede decir que el día es la noche, y la noche es el día, todos le aplaudirán, dirán que es un sabio rey, pero eso no significa que van a empezar a creer en lo que dijo" Sansa camino lentamente hacia Arya, se sentó a su lado, en el borde de la cama, esperando que no asustara a su hermanita "Debes entender que mujeres como Arianne Martell y Margaery Tyrell no se encuentran en esta ciudad porque deseen estarlo, ambas vinieron con un solo objetivo"

"Ser reinas" susurro Arya, mientras que Sansa simplemente asintió.

"Pero los Martell deben elegir entre una reina o la cabeza de Tywin Lannister, y Margaery Tyrell no puede presionar demasiado debido a que su familia cayo en las mentiras de su hermano Loras y se aliaron con los Lannister, ambas mujeres deben ser cautelosas, pero harán sus movimientos, otras mujeres nobles también lo harán" Sansa tomo ahora con delicadeza las manos de Arya y las acerco con delicadeza a su pecho.

"No soy su amante" Volvió hablar Arya mientras miraba con tristeza a su hermana "No soy una prostituta Sansa, aunque no me incomode su compañía, no significa que sea una, tú eres mi hermana, debes creerme"

"Te creo, lo hago hermana, pero necesito que tengas mucho cuidado ahora" Sansa realmente estaba preocupada por su hermana, y le alegraba ver que no era tan ingenua, despreocupada como creía "Estamos solas ahora, en este gran castillo, debemos estar unidas"

"Tenemos a Jon cuidando de nosotras"

"Arya" Susurro con tristeza Sansa "Jon es el rey ahora, ¿Lo entiendes?"

Arya le miro de mala manera, como si acabaran de insultar su inteligencia "Claro que lo sé, él nos protegerá"

"No, eso significa que Jon tomara decisiones que pueden ser dolorosas para nosotras, pero lo mejor para el reino" Sansa deseo que su hermana le entendiera.

"¿A que te refieres? Jon nunca nos lastimaría" Pero la mirada de Sansa desviada comenzó asustar a Arya "¿Qué estas insinuando?"

"Margaery no será reina por una alianza debido a que su familia se alió primero con los Lannister, incluso Jon podría destituir a la Casa Tyrell como los señores del dominio, pero estos han dado mucho oro, trigo y ahora soldados a la corona, lo hacen para garantizar sus títulos, así que ella debe ganar el corazón del rey, Arianne podría serlo si actúa rápidamente, pero su padre y Dorne serán aliados leales si se les da justicia a Elia y sus hijos, los hermanos verdaderos de Jon"

"Sansa que me estas diciendo" Dijo Arya ahora con un fuerte sentimiento de vacío formándose en su estómago "Me estas asustando"

"Arya somos prisioneras, si Robb y Jon no hace las paces pronto, van a reclamar el norte y las tierras de los ríos, las tierras de nuestro abuelo mediante nosotras" Sansa lo dijo con un sentimiento de desesperación transmitida en sus palabras.

"¡¿Qué?!" Fue lo único que dijo Arya. Mientras miraba directamente a su hermana sin poder creerlo "No es gracioso, además desde cuando eres tan buena en la política"

Sansa realmente no tenia una respuesta para ello, pero desde que tenia esos leves pero continuos dolores de cabeza parecían entender más las intenciones de las personas que le rodeaban.

"Arya no estoy bromeando"

"Lo sé, eso no significa que me guste escucharlo" Arya parecía rota en esos momentos, solo dejo caer su cuerpo sobre su cama, y sintió realmente que estaba atrapada en esa torre y temía que esta seria su vida para siempre.


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"Noticias de tus amigos en el valle" Comento Aurane mientras cabalgaba al lado de Lord Tarly quien expreso una clara molestia por aquella pregunta.

"No, solo silencio" Comento secamente sin desear entrar mas en detalle, pero los demás acompañantes seguían mirándole fijamente, deseaban más información para la batalla que se avecinaba "Deben entender que nuestros amigos, no pueden exponerse, aun no"

Con ello cayo a muchos de los comentarios que estaban listos para salir, pero Aurane seguía inquieto. El ejercito se estaba movilizando, se había elegido el campo de batalla y todo iba de acuerdo con los planes para la batalla, aunque siempre se debe tener en cuenta que los planes todos ellos, se iban al carajo una vez empezara la lucha y se dependía mas de la voluntad de cada hombre por mantenerse en pie.

Toda la línea de formación estaba avanzando lentamente. Enfrente de ellos un gran campo verde semi pantanoso debido a las cercanías del rio, pero eran las tierras de los ríos casi todo estaba inundado o atravesado por el rio del tridente y los bosques aledaños, no era un lugar que le gustaría pelear, pero iba hacerlo.

"¿Dónde están?" Murmuró el viejo Gyles Rosby mientras hacia una horrible mueca que dejaba ver esa espeluznante dentadura semi destruida por la edad y una clara muestra de pésima alimentación, Aurane no era un hombre de la razón o un sabio como un maestre, pero estos siempre resaltaban que el estado de la dentadura se debía a lo que consumíamos.

Todos estaban tensos, no había hasta el momento señales del enemigo, pero eso no significaba que no escucharan el constante ruido de los tambores enemigos resonando a lo lejano.

Estaban cada vez más cerca, demasiado pensó mientras sujetaba con fuerza las riendas de su caballo.

"Están aquí" Dijo Randyll Tarly antes que cualquier otro hombre de los presentes, o mujer, puesto que la joven Lady Rohanne de la Casa Staunton los había acompañado como representante de su padre. Ojalá no fuera la primera en huir cuando la batalla estuviera demasiado cerca de ellos, de todo el liderazgo.

Randyll miro el horizonte, pudo divisar la bandera Dorada, entonces su mas grande temor era cierto – La compañía dorada esta acá – Pero la bandera, el estandarte no era llevado por un jinete en un corcel. Fue algo peor, un gran elefante de al menos dos veces el tamaño de un corcel, no, incluso pudo atreverse a decir que uno de ellos era tres veces dicho tamaño.

El elefante sonó con fuerza su trompeta, seguido de otra docenas, era al menos una veintena de aquellos animales, que llevaban sobre sus lomos lo que parecía ser un pequeño cubículo de madera, era algo que los señores de Poniente no estaban a costumbrados a observar o incluso describir, lo que si podían ver era a los arqueros sobre aquellos animales, ahora sus largos colmillos estaban adornados con diversos alambres y cadenas que sujetaban de un colmillo al otro, llevaban pesadas armaduras para un animal que ya hacia temblar todo a su paso.

Solo uno de los siete reinos se había enfrentado a animales de este tipo, pero fue hace demasiado tiempo, se dice que los norteños peleaban contra los salvajes montados en su mamut, pero según los maestres un mamut de más allá del muro era de la mitad de un elefante de Essos.

"Nuestra primera línea no soportara su embestida" Dijo horrorizada Lady Rohanne. Todos los demás simplemente asintieron en silencio, porque su plan era atraer a la infantería y caballería pesada enemiga haciéndoles creer que el frente del ejército se partiría con facilidad.

"Lanceros al frente, moveos cabrones si no quieres morir" Grito con fuerza Lord Tarly quien comenzó a cabalgar rápidamente entre las distintas divisiones que conformaban aquel ejercito "Lanceros al frente, moveos, moveos"

Aurane miro con horror como el ejercito intentaba reorganizarse antes de que llegaran las fuerzas enemigas, pero parecía que el tiempo no iba a llegarles, muchos lanceros parecían reacciones a formar en la línea del frente y la infantería ligera estaba feliz de salir de esta línea.

"¡Atacare con la caballería!" Anuncio, en un intento por tomar valor.

"Eso no lo ordeno Lord Tarly" Comento con su gruñona voz Gyles.

"Yo os seguiré" Renfred Rykker ni siquiera espero respuesta de Aurane, solo se puso su yelmo, el sonido de los elefantes ahora era mas cercano, ya no estaban anunciando su llegada, la embestida, un ataque frontal era inevitable, lo peor es que apenas alcanzaban a divisar al resto del ejército rebelde.

Aurane y Renfred cabalgaron hacia el franco derecho, allá miraron a la caballería pesada, hombres de las tierras de la corona y del dominio, muchos de ellos habían peleado recientemente en las puertas de Desembarcó del Rey, antes de caer derrotados ante el poder del dragón del rey.

"Caballeros, bestias extranjeras pisan nuestras tierras, arrasan nuestros campos, acaso lo vamos a permitir" Grito con fuerza Aurane mientras desenvainaba su espada, los caballeros, al principio algo temerosos dieron leves murmullos de apoyo.

"Fueron ungidos por la estrella de siete, son los defensores de los nuevos y antiguos dioses, ¿acaso son cobardes?"

"No…" Dijeron con voz tímida, luego con mas fuerza se escucharon otros gritos "¡No!"

"Nuestro rey nos ha dado un trabajo, nuestros dioses nos observan, entonces decirme porque tenéis miedo" Aurane observo el avance de los elefantes, iban arrasar toda la línea principal y parte de la segunda. Tal vez ni siquiera por la fuerza de las bestias si no por el pánico que estaban generando en hombres que nunca antes habían visto semejante animal.

Mi rey perdóname, yo en verdad deseaba tanto estar a vuestro lado y ver con mis ojos vuestro reinado.

"¡Por el Rey!" Grito con fuerza, y esta vez fue seguido por el grito de cinco mil jinetes a sus espaldas.

Lord Tarly miro para su disgusto como la caballería avanzaba a gran velocidad, solo pudo asentir en silencio, mientras observo a Aurane liderar la carga seguido del estandarte real.


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Harrold Hardyng no estaba de acuerdo con esta guerra, no se sentía que peleaban por el valle o el reino, si no por el corazón despechado de Lysa Tully, y su pequeño mocoso Robin, quien ahora reclamaba el titulo de rey, lo cierto es que Harrold no le molestaba heredar una corona, pero de nada servía si no podían mantenerla.

Esto no le gustaba, la casa Arryn se había endeudado de tal manera con los bancos de Essos y sobre todo con el banco de hierro con estos préstamos para la contratación de los mercenarios que no creía que en algún momento de su vida dicha deuda se consiguiera pagar.

"No debimos haber avanzado sin el apoyo del norte y de las tierras de los ríos" Comento mientras veía a su lado a Yohn Royce quien hasta hace poco tuvo funciones de emisario y representante del valle ante la corte del Rey Robb.

"Son las ordenes de la reina regente" Anuncio entre un murmullo que apenas se conseguía entender debido a su tupida barba o tal vez lo poco deseoso que estaba de hablar de ello.

Quería discutir, pero la llegada rápida de uno de los jinetes exploradores que acallo cualquier comentario que deseara hacer. En los ejércitos se informaba de dos maneras, si la distancia era corta se envía a un jinete o varios de ellos a explorar, si había una distancia considerable pero no muy grande se usaban cuervos de mensajeros que eran llevados por los maestres que los acompañaba. Así si una fuerza tenia una distancia de un par de horas podría enterarse rápidamente de lo que ocurría, al menos al inicio, cuando empezaban las batallas los cuervos se dedicaban a la rapiña de los cadáveres o eran derribados por los arqueros del enemigo.

"Parece ser que los hemos tomado por sorpresa, la compañía dorada va directo hacia ellos, su ejército está en caos por los elefantes" Anuncio el jinete con una clara alegría.

Gilwood Hunter, miro con molestia al mensajero, porque no estaba feliz que esta batalla fuera liderada por mercenarios.

"Esto es malo, han comenzado la lucha cuando aun parte del ejercito se esta movilizando" Comento Horton Redfort. Era un viejo guerrero y veterano ya de dos guerras, la ya conocida rebelión de Robert, pero mucho antes la última rebelión de los Fuegoscuro, sinceramente era la persona que más desconfiaba de la compañía dorada y a pesar de su avanzada edad, había venido a esta guerra y seguramente la última de ellas en su vida, para advertirles a todos que la compañía dorada seguía siendo un ejército de Fuegoscuro.

"No importa, debemos darnos prisa, estos malditos mercenarios nos arruinaran a todos, y al valle" Harrold Hardyng estuvo a punto de cabalgar con rapidez para que sus caballeros le siguieran pero Yohn Royce le detuvo rápidamente "Cálmate muchacho, la compañía mercenaria son tal vez los mejores guerreros de Essos, no perderán fácilmente y están acompañados de las demás compañías mercenarias, con algo de suerte morirán la mayoría de ellos al anochecer, por ahora debemos avanzar unidos y con unanimidad, que la fuerza del valle siga unidad y fuerte, aunque tardemos mas tiempo en llegar al campo, lo haremos para una victoria"

Todos los demás señores del valle asintieron, Harrold solo asintió, aunque por dentro estuviera deseoso de seguir adelante, solo si fuera necesario.


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Harry Strickland comandante de la compañía Dorada y técnicamente actual líder de las fuerzas mercenarias contratadas por la Casa Arryn para luchar contra el nuevo Rey Dragon Daemon quien antes era conocido como Jon Snow.

Harry quien encontraba algo divertido a este rey, especialmente su nombre, pues siglo atrás un Daemon Fuegoscuro fue quien comenzó las repetidas rebeliones contra la casa Targaryen, ahora la compañía dorada que fue fundada por los antiguos seguidores de Daemon, quienes ahora venían a deponer a otro Daemon, para Harry era como un juego de palabras toda esta situación.

El comandante de la compañía dorada quien estaba observando en silencio la formación de batalla del ejercito enemigo, simplemente considero que sus fuerzas mercenarias superaban dos a uno a estos contrincantes.

"¿Crees que nos darán lucha?" Dijo uno de sus capitanes, Harry solo siguió observando, era una fuerza considerable, pero ellos tenían mas hombres y mejor entrenados en su opinión.

"Son campesinos y pescadores obligados a pelear por sus señores, huirán ante el avance de nuestros elefantes"

Muchos asintieron rápidamente, incluso bromearon de como algunos de estos señores se orinarían en sus pantalones cuando vieran a los animales con sus largos colmillos avanzando sobre ellos.

"Los caballeros no huirán, muchos hombres pelearán hasta el final" Esa voz resonó entre los presentes, era de un antiguo caballero, alguien que había luchado en el pasado una rebelión y fracaso en ella. Se trata de Jon Connington el viejo grifo estaba como siempre, con esa expresión estoica, era tal vez uno de los mejores luchadores, pero también el menos apreciado entre los hombres. Harry simplemente le miro con mala gana.

"Gracias por vuestra opinión Lord Connington, tomare anotación de vuestras palabras" Anuncio con una clara voz de burla que ocasiono que todos los demás soltaran una fuerte carcajada, pero como siempre Jon ignoro sus comentarios y quedo mirando fijamente a su capitán, esa mirada molestaba mucho a Harry.

"Ve y organiza la caballería, y no tardes anciano, también que las demás compañías mercenarias se preparen para avanzar"

Jon escucho las ordenes de su comandante y solo asintió mientras se alejaba en silencio.

"No confió en él" Dijo uno de sus capitanes de mayor confianza

"No es popular entre los hombres, no puede hacernos ningún daño" Anuncio Harry, luego siguió observando el ejército que tenían delante de ellos, era tiempo de salir de sus posiciones, que los hombres avanzaran, y la caballería ensillara los caballos.

"Enviar a los elefantes"

"¿Todos ellos mi señor?"

"Solo el primera y segundo regimiento, que el tercero aguarde, veamos como estos caballeros de los siete reinos se enfrentan a una bestia que nunca antes han visto en persona, más allá de sus libros y leyendas" Harry sonrió con un gran entusiasmó, fue contratado para pelear una guerra y pensaba hacerlo sin restricciones.

La trompeta resonó, el estandarte dorado con un elefante en el fondo se levanto y las trompetas de las bestias resonaron mientras sus jinetes empezaban a dar la orden de avanzar, algunos elefantes eran reacciones a caminar, así que se usaban largas varas para lastimarles como señal de castigo, criados desde que eran unas crías aprendían a temerle a estos látigos, incapaces de darse cuenta que eran mas fuertes y temibles que sus amos.


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Franklyn Flowers capitán del primer regimiento de elefantes de la compañía Dorada, iba en el palanquín de su montura, un elefante macho de unos treinta años, apenas recordaba el nombre del animal ya que simplemente le llamaba el viejo Fran, una referencia a si mismo. Cuando recibió la orden de avanzar estaba realmente feliz, cansado de seguir escondiéndose en estos malditos bosques y zonas pantanosas que conformaban la tierra de los ríos, nunca comprendería porque alguien quisiera vivir rodeado de tanto bosque o tanta agua, porque cada paso que daba la compañía y demás fuerzas mercenarias para avanzar encontraban un maldito riachuelo que tenían que buscar por donde cruzar.

Personalmente Franklyn hubiera preferido esperar a sus aliados, los hombres del valle quienes deberían estar a una sola hora de distancia, pero conociendo a su capitán Harry, quería toda la gloria para si mismo, no importaba, la compañía dorada eran los mejores, además iban acompañados de otras fuerzas mercenarias. Unos veinte mil o tal vez veintidós mil hombres iban con ellos, los mejores mercenarios de todo Essos.

La compañía dorada era una fuerza de casi diez mil soldados profesionales, debido a su número, profesionalismo y claramente fama eran ellos quienes lideraban esta campaña, pero eran mercenarios, al fin y al cabo, necesitaban saquear algo rápido o los hombres que los acompañaban desertarían para hacer pillaje.

La compañía Audaz, Mozos alegras, Hijos del Viento, Los Centauros, banderas luminosas, Cabras Furiosas eran demasiadas, algunas fuerzas de mil hombres, otros apenas una docena, estaban los sables rojos de Qarth importante compañía de ballesteros, eran uno de los mas numerosos tal vez unos quinientos integrantes, otra y la última en unírseles en esta batalla era los segundos hijos junto con los Cuervos de la Tormenta, unos dos mil miembros, esta unión algo que sorprendió a muchos, ya que estas dos compañías estaban luchando por el coño de la reina Dragon, pero de repente rompieron sus compromisos con ella.

Bueno si la reina Dragon se quedaba sola no era su problema.

Ahora solo importaba el presente y este era vez a dos docenas de elefantes avanzar por la pequeña planicie verde en la que se encontraban, saliendo de esos malditos bosques y avanzando directamente contra los enemigos.

No pudo evitar reírse con fuerza al ver como desde su distancia observaba el caos que genero sus animales contra estos soldados que parecían a punto de abandonar la pelea sin haberse derramado aun una gota de sangre.

Pero su sonrisa comenzó a desparecer cuando noto varios estandartes avanzando hacia ellos.

Eran demasiados, no pudo evitar levantarse lo mejor que podía para divisar y para su desagrado era una fuerza importante de caballería directamente hacia ellos, era algo impresionante, salvo que muchos caballos se asustaban con el olor y el sonido que ocasionaban estas bestias.


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Aurane cabalgo con fuerza, el grito de guerra resonó desde su interior, sus pulmones no podían ya debido a la fuerza con la que expresaba su intención de atacar, su sentimiento de lealtad hacia su rey. Tal vez eso seria un hermoso verso que muchos bardos cantarían en su nombre.

Avanzaron, muchos caballos comenzaron a retroceder cuanto mas se acercaban, especialmente los corceles de los jinetes libres y caballeros hacendados, algunos que no hubieran entrenado bien a sus caballos, era una maldita suerte, tal vez menos de la mitad de sus caballeros tenían problemas para avanzar.

Aun así, Aurane no retrocedió, no espero avanzo hacia delante con su espada lista para derramar la sangre de los enemigos de su rey.

El choque entre las dos fuerzas fue brutal. A pesar de la superioridad numérica de la caballería, muchos caballos eran incapaces de hacerle frente a los elefantes y estas bestias ya acostumbradas a estos enfrentamientos alzaron sus trompas, derribaron a los jinetes, aplastaron con fuerza el rostro y el cuerpo descubierto de los caballeros que caían de sus caballos, desde la parte superior de los elefantes, había varias casetas, palanquines donde al menos iban entre tres a cinco arqueros que les hacían igual de daño que los animales.

"¡Pelear!" Grito nuevamente con fuerza Aurane, mientras intentaba atacar al animal, pero su espada cochaba contra la fuerte coraza que estos poseían. Pero la trompa, esta trompa no estaba tan protegida, tenia una pelea, una especie de seda que les protegía así que enfoco todas sus intenciones en esta, lastima por esos malditos colmillos.

Al principio estaban asustados, pero pronto muchos caballeros se dieron cuenta que sus perdidas eran numerosas debido a su propio pánico, claro que ver a dos viejos camaradas mal equipados sin armadura pesada siendo alzados en el aire por aquellas bestias o que uno de los mas veteranos estaba atravesado por uno de esos temibles colmillos no ayudaba a generar calma.

Pero la calma llego lentamente a los más veteranos. Los soldados comenzaron atacar las trompas cuando tuvieran oportunidad, muchos elefantes tenían armaduras de placas pesadas, pero cubrían principalmente los costados, atacarles por detrás era peligroso, pero estos animales parecían no lanzar fuertes patadas como los caballos de guerra, también algunos simplemente se enfocaron en intentar cortar las correas de los palanquines intentando derribar a los arqueros sobre sus espaldas.

Lo cierto es que mucho de los que se habían quedado atrás por el temor de sus caballos tuvieron que desmontar, comenzaron entonces a cargar contra los elefantes como infantería pesada.

Los más útiles eran los lanceros.

"Lanzas, lanzas directo a los ojos y al rostro de los animales" Gritaba Aurane, gritaba con fuerza por que estaba perdiendo muchos hombres y aun tenia la esperanza de poder ganar.

Eso fasta que sonaron las trompetas y el sonido de los tambores, entonces diviso a miles de mercenarios de infanterías hacia ellos.


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Harry no esperaba un ataque de tan directo "Bueno, reconozco que tienen cojones" anuncio con sorpresa, pero las fuerzas de la compañía dorada eran superiores pensó, lastima que a esta distancia si usara a los ballesteros de Qarth serian mucho más grandes sus pérdidas.

No, por ahora enviaría a las compañías peor conformadas, eso era porque los elefantes a veces entraban en pánico cuando les era difícil soportar las heridas o se veían agotados, sin fuerza para luchar y aplastaban a sus propios hombres.

"Enviar a las compañías de reserva"

"¿De reserva mi señor?" Pregunto con sorpresa uno de los capitanes, esperaba que ante este ataque enviaran a su infantería como respaldo, que estarían en igualdad de condiciones para enfrentar a estos caballeros.

"Solo hazlo"


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"Lord Tarly debemos apoyar a Aurane" Cabalgo rápidamente Lady Rohanne, quien veía como el veterano señor, había por fin reorganizado el ejército, pero veía que este no deseaba marchar en apoyo a Aurane, temía que en verdad lo dejaría morir.

"Lo siento, pero no será así"

"Mi señor, es el representante del rey"

"Lo sé, pero si marchamos de frente perderemos" Anuncio secamente mientras miraba hacia adelante, observando la batalla que se estaba produciendo. Intento no mostrar su descontento, su rabia, ese sentimiento de incapacidad que lo llenaba.

"¿Qué haremos mi señor?" Pregunto nuevamente Lady Rohanne

"Los rodearemos" Anuncio rápidamente Lord Tarly, iba a movilizar a casi quince mil hombres para rodear a un enemigo, seria algo digno de los libros de historia de la ciudadela.

"¡Seguidme!" Grito con fuerza mientras los soldados gritaron con fuerza, comenzaron a moverse por escuadrones en los que habían sido formados, marchaban hacia el ala derecha, iban a cruzar a través del bosque y evitar el enfrentamiento principal contra los elefantes, atacarían directamente a las compañías mercenarias.


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"¿Qué tan lejos están?" Pregunto Daario Naharis comandante de los cuervos de la tormenta, hasta hace poco era el amante de Daenerys, hasta que esta de un momento a otro cambio su actitud y le dio su comisión especial. También lo envió con la compañía de los segundos hijos, técnicamente Daario era el comandante de dos imponentes compañías mercenarias.

"A mediodía de marcha las fuerzas norteñas, pero vienen agotadas nuestros informes indican que están intentando llegar a tiempo para la lucha, el valle no les informo de este ataque" Jon Connington le estaba informando a Daario, se encontraban a unos cuantos minutos de la batalla principal. Podían escuchar los gritos, el sonido de las espadas, pero la espesa vegetación les impedía observar lo que estaba ocurriendo.

"¿Las fuerzas del valle?"

"A una hora, tal vez dos, parece ser que no tienen intenciones en formar parte de esta confrontación, al menos por ahora" El valle traía un numero considerable, venían mas frescos y preparados para luchar, por otra parte, el norte era la mejor presa.

"¿Procedemos entonces?"

"Lo haremos mi amigo, avanzaremos hasta el cruce, las fuerzas del norte tienen que cruzar si desean llegar a tiempo" Daario señalo el punto clave en el mapa, a ellos solo le tomaría dos horas a paso lento llegar, para entonces prepararían todo para la emboscada.

"¿Pero la batalla principal?" Pregunto Ben Plumm quien en teoría era el comandante de los segundos hijos, pero se vio obligado a subordinarse a Daario, un tema espinoso entre ambos.

"Si todo va según lo indicado, esta durara hasta el anochecer, Harry siempre se ha considerado un gran estratega, pero es un arrogante que suele equivocarse, no sabe que ya he comprado la lealtad del tercer regimiento de elefantes, de dos regimientos de infantería y varias compañías mercenarias menores, en pocas horas estas compañías atacaran a los caballeros del valle" Anuncio con Orgullo Jon Connington quien sentía esto como una venganza personal, en verdad todos ellos eran unos idiotas si pensaban que iba actuar contra el hijo de Rhaegar, no, no después de que le fallo a sus hermanos, no iba a fallar al último legado de su amado príncipe.

La casa Arryn, no, corrección, Lysa Arryn era una estúpida que abrió sus puertos a hombres que se vendían al mejor postor, a excepciones como la mayoría en la compañía dorada, los mercenarios cambiaban muy fácil de señores. Oh, pero incluso dentro de la compañía dorada hay muchos que tienen un precio.

"Es una suerte para nosotros que Harry no ordeno al ejercito de forma tradicional, uno enfrente del otro, en vez de ello prefirió dispersarlo por regimientos y compañías esperando que sus elefantes hicieran todo" Se burlo Daario.

"Como te dije, es un hombre muy arrogante, además llevo mucho tiempo envenenando su mente con consejos erróneos, su estrategia no estaba mala, es solo que iba directo a una trampa" Oh Jon iba realmente disfrutar mucho la caída de Harry Strickland, perro infeliz ahora verían quien se reiría al final.


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Sangre, había demasiada, su vista estaba nublada, tenía que limpiarse constantemente por la sangre que lo enceguecían, el grito de los hombres pidiendo ayuda. Era algo horrible, tal vez el peor momento de su vida pensó Aurane, mientras las heridas estaban inundando su cuerpo, su mente estaba desesperada indicándole que aún no se rindiera.

"Mi señor, Lord Tarly ha conseguido retirar parte de nuestras fuerzas" Y suspiro, no sabia que estaba conteniendo ese suspiro hasta que escuchó esas palabras y sintió que una parte de él, por fin descansaba, al inicio de su ataque era para ganar tiempo en reorganizar el ejercito una fuerza para luchar contra infantería, caballería, la típica lucha entre señores de poniente, no contra estas aterradoras bestias que tanto daño causaron a la caballería, lo cierto es que el pánico consumió a los hombres y la mayoría de las perdidas fue debido a esto.

luego llegaron esos mercenarios, esa infantería ligera, desorganizados, mal preparados, pero peleaban como perros de caza aferrándose a su presa, era unos cabrones y muy difíciles de matar a pesar de las apariencias, a veces se dependía más del espíritu de lucha que de la armadura que llevabas puesta.

"¡Retirada!" Grito con fuerza, en ese momento se dio cuenta que ya no se encontraba en su corcel, ¿Cuándo fue derribado? ¿Desmonto? No lo recordaba, maldición la sangre volvía a cegar su vista. "¡Al bosque, al bosque!" Fueron sus palabras, deseando estar lo mas lejos posible de este lugar.


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"¿A que te refieres con que no están?" Pregunto Harry sin poder creerlo.

"comandante, el tercer regimiento de elefantes, los regimientos séptimos, octavo de infantería, el cuarto de lanzas y los primero y segundo de arqueros, señor no están en sus posiciones se han marchado"

Esto era algo inaudito en toda la historia, nunca en toda la historia de la compañía dorada habían tenido una perdida tan grande en deserciones, no, no se atrevía a pensar que en verdad habían abandonado, de seguro se perdieron en el bosque o algo, tenía que pensar.

"Señor parte del ejercito enemigo ha tomado los senderos por la zona boscosa se dirigen hacia acá" Anuncio uno de los exploradores.

"Bien, todo va según lo planeado entonces" Intento cambiar de tema, dejando atrás el asunto de la deserción masiva, se enfocaría en ello luego "Que los cuervos de la tormenta, segundos hijos se encarguen de ellos como se acordó"

El explorador miro a su comandante con una gran mirada de pánico.

"Ellos no se encuentran, mi comandante ha dejado el camino descubierto, se han ido"

"¿Qué has dicho?" Pregunto Harry mientras caminaba rápidamente hacia el explorador tomándolo por la cota de malla sin poder creer en esas palabras.

"comandante, Jon Connington se ha ido"

Fue entonces que todo tuvo lógica para él.


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Harrold Hardyng no se sentía cómodo en esos momentos, se supone que había una batalla en esos momentos, pero de repente había un silencio, no se escuchaba ni el sonido de las aves, esto era muy malo. Yohn Royce fue el primero en dar la orden de que todos desmontaran y se atrincheraran, que se alejaran del camino principal, mientras levantaban la mirada a momentos, como si esperaran que pasara algo.

Pero nada pasaba, algunos señores, especialmente los más jóvenes comenzaron a quejarse por la falta de claridad en el asunto.

Hace poco escuchaban el sonido de la batalla, luego hubo un fuerte silencio, y ahora se encontraban todos custodiándose de un enemigo que nadie parecía ver, pero el más experimentado de ellos Yohn lo veía venir.

"¿Escuchan eso?" Susurro uno de los escuderos cercanos a Harrold, al inicio no lo escucho, pero luego consiguió hacerlo.

"Son tambores" Aclaro Yohn y su mirada empeoro "Desenvainen" grito con fuerza, y pocos dudaron en obedecerle.

"Formación de combate ahora" Grito nuevamente mientras todos los hombres se posicionaban. En esos momentos el ejercito del valle era una maldita línea recta que iba de una distancia considerable de unas cuatro millas puesto que esperaban llegar al campo de batalla ya finalizado o tener un espacio mas amplio para formar su pesada caballería, pero ahora, ese ejercito estaba bien armado y equipado, hombres frescos pero dispersos en una larga extensión debido a lo incomodo que era para ellos andar por esta zona.

Los señores de los ríos se quejaban mucho de la falta de defensas naturales en su región, pero que mas defensas que esta maldita tierra pantanosa y sus constantes cruces de ríos por acá lado que imposibilitaban una marcha organizada.

"Mi señor creo que nada viene" Dijo Harrold, cansado de estar escondido a un lado del camino, se dirigió directamente hacia Yohn, aunque nunca desenvainó su espada. El señor de piedras de runa le miro brevemente, alcanzo a medio abrir su quijada para contestar, cuando tomo a Harrold de la fuerza y lo aparto con rapidez, una flecha cayo en aquel lugar, y de repente vinieron muchas más.

"Escudos" Gritaron con fuerza los capitanes e incluso los escuderos, varios hombres alzaron e intentaron formar una formación cerrada con sus escudos.

Yohn cubrió, protegió a Harrold en todo momento. Este ataque continuo por unos dos minutos, mientras se escuchaban diversos gritos a lo largo de la línea.

"¿Serán los arqueros largos de Tarly?" Pregunto Harrold, pero Yohn permanecía en silencio, observando la zona boscosa de donde provino el ataque. Tenían el tridente a su izquierda, eso significaba que el ataque provendría de ese bosque.

"Deberíamos estar lejos de Tarly y sus fuerzas" Dijo Yohn, quien conocía la fama de los arqueros Tarly, pero sabia también que deberían encontrarse a una distancia considerable de ellos. Primero debieron encontrarse con las compañías mercenarias, especialmente con la compañía dorada, que hubieran encontrado los rastros de la batalla, solo entonces creería que Tarly gano y fue un ataque de sus arqueros, esto solo significaba una cosa "Nos han traicionado"

Harrold no alcanzo a reaccionar a tiempo cuando un grito de batalla provino del bosque y varios hombres de las compañías mercenarias les atacaron. Aunque no sabía el en ese momento que la retaguardia del valle estaba siendo atacada por el tercer regimiento de elefantes.


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Se acercaba el anochecer, Robb estaba tentado a ordenar un desmonte de sus fuerzas, tal vez incluso la creación de un campamento, pero estaba preocupado, los jinetes enviados a explorar la situación regresaron informando un verdadero caos, diciendo que habían apenas divisado varias fuerzas atacándose, incluso uno reporto de tres bandos distintos luchando cerca del tridente. Había total confusión en todas las fuerzas.

Además, estaban agotados, cansados por esta larga marcha.

"Debemos descansar muchacho, esto será muy malo si seguimos avanzando en la noche" Su tío abuelo tenia tota la razón, pero proponer un campamento en este lugar seria mala idea, tal vez deberían retroceder, no tener al rio a sus espaldas como lo tenían en este momento, si no tenerlo como un muro para mantener lejos a sus enemigos, deberían retroceder, solo era otra media hora de marcha de regreso pensó Robb, sus fuerzas estaban cansadas y maldijo a sus aliados, supuestos aliados, que comenzaron con esto sin consultarle.

"Un jinete" Anuncio uno de los centinelas, Robb rápidamente pensó en cual de los jinetes que había enviado no había regresado, rápidamente se dio cuenta que todos estaban acá, entonces debería ser de las fuerzas aliadas o incluso un enemigo.

Era un muchacho, estaba muy mal herido, tenía múltiples heridas por flecha, tal vez no iba a sobrevivir, fue atendido rápidamente, tratado con la mayor de las atenciones.

Brynden Tully se quedó mirando fijamente al muchacho hasta que lo reconoció.

"Es Andar Royce" Dijo sin poder creerlo.

"¿El heredero de Yohn Royce?" Dijo Jon Umber con sorpresa, muchos señores habían reunido para ver la llegada de aquel extraño.

Brynden ignoro las preguntas de los señores de norte, camino rápidamente hacia el muchacho que era atendido por un maestre, maldición no debería ser atendido a mitad de un camino, grito con fuerza que le ayudaran a levantarlo, lo llevaron rápidamente a un lugar mas limpio, aunque no era lo mejor teniendo en cuenta que eran un ejercito en movimiento, pero consiguieron unas cuantas tablas para acostarlo.

"Mírame, vamos muchacho no puedes dormirte, ¿dime que paso?"

Brynden intento que el joven le mirara, pero este parecía tener la mirada perdida, la conciencia apenas le estaba reconociendo.

"Ser Brynden"

"Si muchacho soy yo, ¿dime que paso?"

"Iba en la retaguardia, sus bestias se abalanzaron sobre nosotros, muchos hombres entraron en pánico, corrieron hacia el rio, arrojándose con sus armaduras a este, eran muy pesados, rápidamente se hundieron, se ahogaron" Andor estaba al borde de las lágrimas, muchos de sus amigos murieron de esa forma, una manera tan poco honorable y al mismo tiempo tan horrible al saber que te estabas ahogando por tu propia armadura.

El maestre se acerco a Robb "Las heridas son profundas, esta perdiendo mucha sangre, solo lo siete podrán salvarlo porque no tengo el equipo adecuado para tratarle" Robb solo asintió en silencio ante estas malas noticias, era una lastima que el heredero de una casa tan importante muriera de esta manera.

"¿Quién te ataco chico? Eran casi veinte mil caballeros del valle"

El chico se quedo mirando fijamente a Brynden intentando enfocar sus pensamientos "No lo sé, pensamos que era la compañía dorada pero luego vinieron mas de ellos, pelearon entre ellos y contra nosotros, creo que ni ellos sabían que estaba pasando"


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Lord Tarly nunca peleo en la noche, al menos no contra otra fuerza de igual fuerza, perseguir bandidos era una cosa tener que usar arboles para mantenerte protegido de esos malditos ballesteros de Qarth era algo que nunca antes había hecho.

"Noticias de Aurane y de nuestras fuerzas" Pregunto por quinta vez desde que fueron sorprendidos por este ataque de flechas.

"No mi señor, temo que hayan sido asesinados mientras se retiraban" Randyll Tarly pensó que todos iban a ser asesinados si no conseguían salir de este maldito bosque, o al menos llegar hacia esos ballesteros.

Sus arqueros eran buenos, pero no podía ordenarles atacar si no sabia con exactitud de donde venia aquel ataque.

Esta iba a ser una larga noche pensó, para su desgracia sus hombres seguían cayendo como moscas. Tal vez intentar rodear al enemigo fue peor que marchar enfrente contra sus elefantes.


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Aurane estaba muy mal herido, apenas se alejo de la batalla se dio cuenta que tenía varias heridas profundas, tal vez la peor de todas ellas era ese profundo corte que consiguió en la retirada, que parecía a punto de abrir por completo su estómago, debió haber usado una armadura de mejor calidad.

"Señor, creemos que hay una compañía de ballesteros al otro lado de nuestra posición" Renfred Rykker quien se acercó a informarle, parecía no tener la más mínima de las heridas, le envidio por ello.

"¿Nuestras fuerzas?" Pregunto con un tono de esperanza en su voz, deseando escuchar alguna buena noticia.

"No lo sé, tal vez unos dos mil hombres, pero la mitad de ellos muy mal heridos"

Aurane estuvo a punto de preguntar si estaban igual o peor que él, tal vez eso le daría una idea de cuantos morirían a final del día o de la semana.

Ese número de sobrevivientes también significaba que mas de la mitad de quienes le siguieron habían muerto. Serian un numero mas de las cifras de muertos para los maestres, al menos debían darles una buena historia a los bardos.

"Mi espada" Dijo Aurane mientras la intentaba buscar, estaba recostado contra un árbol, no recordaba haberse sentado.

"No sobrevivirás Aurane"

"Entonces dile al rey que fui valiente hasta el final"


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Daario Naharis, Jon Connington posicionaron sus fuerzas, aunque eran inferiores a las fuerzas del norte y de los ríos, esto era una emboscada planificada, no pensaban quedarse a luchar, simplemente ocasionarían el mayor daño posible con algo de suerte capturarían o asesinarían al rey del norte.

Robb observaba en silencio como el maestre había traído a un Septo para que le escuchara las ultimas palabras del joven Andar Royce, el joven moriría pronto, sus fuerzas aprovecharon esta situación para descansar, tal vez era lo mejor desmontar y plantar acá el campamento.

Su tío abuelo se acerco lentamente se veía algo afectado, por muchos años fue amigo cercano de la casa Royce y sus integrantes, cuando era el guardia de la puerta de la luna en el valle, antes de toda esta locura.

Ambos se miraron levemente, parecían listos para decir algo pero se escucho un ruido cercano, fue entonces cuando el lobo de Robb Grey Wind aulló con fuerza alertando a todo el ejército.

"¡Emboscada!" Grito alguien con fuerza, Robb desenvaino su espada, pero una flecha termino clavada en su hombro, seguida de otra cerca de su pecho, cayó al suelo, vio la preocupación en el rostro de su tío, cerro los ojos levemente y cuando los abrió, recordó que Dacey Mormont lo levanto con fuerza mientras le suplicaba entre lagrimas que no cerrara los ojos, esta flecha tenia veneno o algo, pensó Robb, enfoco sus pensamientos en intentar adivinar que clase de veneno tenía, intento desesperadamente que sus pensamientos no se desvanecieran.

En esa noche pocos sabían que la batalla de los ríos de sangre apenas estaba terminando su primer día.


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Jon se encontraba en el salón del trono, con Ser Barristan quien le informo de un obsequio que había llegado por parte de Daenerys, se sentía algo incomodo recibiendo algo de ella, porque siempre pensaba en los ojos de sorpresa, de un corazón roto y de traición que ella le dio en sus últimos momentos.

Ser Barristan le dijo que no tenia ni idea de que se trataba, pero cuando observo la pequeña caja, una leve inquietud creció muy dentro de él, cuando abrió la caja sintió ganas de vomitar.

Había una pequeña daga adentro y un papel. Jon sintió que las manos le temblaban cuando tomo lo que parecía ser un mensaje con este peculiar obsequio.

Cuando vi la pequeña daga, no pude evitar recordar, tu suave toque, ese heroísmo que desprendías con tus actos, esos ojos tímidos y tu sonrisa, en verdad amé tu sonrisa. Recordé también como me mataste.

No eres el único con una sacerdotisa roja Jon Snow.

"¡Oh mierda!" Fue lo único que pensó en decir.