Hola! Aquí les dejo un capítulo más, completamente nuevo. Espero que lo disfruten.
CAPÍTULO 69
Jonatan salió deprisa, la cara de los primos Andrey era de enfado y sorpresa, por suerte la tía abuela no se dio cuenta y apenas iba llegando, Anthony había subido con Elisa a su recámara para calmarla, Catharina se había molestado visiblemente, pero decidió no pelear esa batalla sabiendo que su prometido era un caballero. El que no se quedó quieto fue Terry, que aprovechando la confusión al llegar la tía abuela mientras el joven Green se retiraba molesto corrió hacia él.
-¡Hey Green! ¿Está bien Caroline? - pregunto Terry
-si ya está fuera de peligro, disculpa había olvidado que es tu prima segunda, solo te diré que esa Elisa es una arpia, cuídate de ella porque estoy seguro que va tras de ti. - le dijo Jonathan seriamente.
-¿Qué dices? - preguntó Terry extrañado. - ella sabe que yo soy novio de su prima.
-Eso no le importa y por lo que veo a Elisa no le importa nada hasta conseguir lo que quiere, ella desde que me conoció en Chicago sabía que yo regresaba a Londres para comprometerme formalmente, todo mundo sabía que yo siempre he sido un Tenorio pero que mi palabra está entregada desde el día que nació Caroline, solo mis padres me permitieron divertirme hasta que ella tuviera la edad requerida, Elisa no sabía a profundidad todo esto, pero Neal si y no le dijo nada, dejo que se encaprichara conmigo a pesar de que yo le advertí lo de mi compromiso y ha hecho hasta lo imposible para separarme de tu prima, está completamente loca y es peligrosa, una mala caída y no solo habríamos perdido el bebé, la empujo desde lo más alto de la escalera y además tiene una extraña obsesión con la señorita Andrey. Tengo que irme Grandchester pero yo que tú me mantendría alerta.- después de decir esto Jonathan abrió su auto y se fue.
Terry no sabía que pensar, sin duda Elisa era perversa y podía ser hasta peligrosa. No entendía como Anthony la defendía, quizá había alguna razón, intentaría averiguar, todo lo que fuera posible sobre Elisa, mientras iba dándole vueltas a lo que acababa de escuchar se dirigió al salón para seguir haciendo compañía a Candy.
Anthony había escoltado a Elisa, que fingía tener una crisis nerviosa. Al llegar a la última puerta del tercer piso, se paró junto a ella y le dijo.
-¿Ya te encuentras bien Elisa?- la veía un tanto con lástima.
-No, pero vuelve con tu prometida o seguro se molestará, en esta casa la verdad es que a nadie le importo y de no ser porque aún estoy muy alterada y Neal está borracho ya hubiera pedido que me llevaran a la mía- En ese momento Elisa se mareó y casi se cae, Anthony la sujetó del brazo y la llevó al interior de la habitación, la ayudó a recostarse y se dirigió al baño a traerle una toalla húmeda para que se la pusiera en la cabeza.
El amable rubio no podía dejar de sentir culpa, seguramente ningún hombre la tomaba en cuenta porque el la había mancillado, abusando de su confianza y después había roto el compromiso marcándola de por vida, si Elisa conseguía algún buen partido iba a ser casi un milagro y todo por dejarse llevar, sin embargo, ahora no podía dejar a Cathy ya que había pasado prácticamente lo mismo, se aprovechó de su vulnerabilidad y hasta ya había vivido con ella como marido y mujer por dos meses, sumado a que su actual prometida no tenía buena salud, definitivamente no podía dejarla para cumplirle a Elisa porque la joven rubia platinada sucumbiría de la pena y eso sin pensar que quizá todo lo que se había permitido en Bibury ya traería consecuencias. Se acercó a Elisa quien permanecía con los ojos cerrados y la observó en lo que acomodaba el paño para colocarlo, era tan hermosa, como una sirena, su cabello rojo intenso caía por toda la almohada y su piel de porcelana la hacía ver tan delicada y fina, sus labios carnosos y rojos entreabiertos que invitaban a ser besados, sin duda Elisa poseía una belleza hipnótica que embrutecía hasta el más racional de los hombres, al sentarse junto a ella para colocarle el paño, no pudo ignorar la visión que le dieron sus grandes senos. Anthony tragó saliva y se inclinó para ponerle el paño, Elisa le tomó la mano en cuanto le dejó la toalla fresca y con ella acarició su mejilla, abrió sus ojos y lo vio con melancolía, le regaló una sonrisa triste. El rubio no pudo más y se inclinó a besarla, el beso de inmediato fue exigente, más que apasionado era lujurioso. Anthony de inmediato bajó a su escote y comenzó a besarlo con desesperación, Elisa lo recostó en la cama y se levantó a echar el cerrojo a la puerta en cuanto se acercó se desabrochó el corset y dejó que sus senos se liberaran, se subió a la cama y Anthony volvió a besarla con pasión, ella sin perder el tiempo le quitó el pantalón y se subió la falda, el la veía y aunque sabía que no debía hacer eso la volvió a besar mientras Elisa se introducía su miembro dentro de ella, la pelirroja comenzó una furiosa cabalgata sobre él y aunque todo estaba siendo demasiado rápido ella sintió como lo llevaba al éxtasis, ella volvió a besarlo y después le puso su gran busto en la boca otra vez, y enseguida se tapó la boca con las manos sin dejar de moverse para así juntos llegar al clímax. Ella cayó desmadejada sobre de él, su cabello le cayó de lleno en la cara y aún agitados y recuperando la visión el la observo, la culpa comenzaba a invadirlo.
Elisa se recostó junto a él y fingió que comenzaba a llorar, Anthony trató de agarrarla de los hombros y ella lo rechazó.
-Vete Anthony, todo esto fue un error, tú solo me hiciste el amor porque sientes lástima de mí.
-Elisa solo quiero que sepas que yo siempre estaré para ti, y siempre intentaré protegerte y acudir en cuanto me necesites. - Anthony comenzó a arreglarse la ropa y al ver que Elisa no volteaba a verlo, decidió salir.
Había perdido la noción del tiempo estando en la recámara de Elisa, la casa ya se veía bastante en silencio, se paró frente a la puerta del dormitorio de Cathy pero no se atrevió a tocar, que le iba a decir, además seguramente traería impregnado el aroma de Elisa y no quería causarle tal dolor, la cena de compromiso era al día siguiente y no podía defraudar a nadie. Decidió bajar a tomarse un trago de brandy, esperaba que Neal no hubiera acabado con todos los licores de la casa, al ir bajando vio que alguien salía de la biblioteca, Terry se paseaba por toda la casa como si fuera suya pensó, el inglés también lo vio, llevaba consigo un libro que Anthony reconoció de inmediato era el árbol genealógico de su familia.
-Buenas noches, veo que no soy el único que se trasnocha- dijo Terry ecuánime al pasar junto al rubio, siguió a la puerta del salón pequeño y la abrió para dejarlo pasar.
Al entrar Anthony vio la hora por fin, eran la una menos quince, había tardado con Elisa casi dos horas. Seguramente todos estarían molestos con él. Terry se dirigió al bar y se sirvió un whisky, lo observaba extraño-hey jardinero ¿quieres que te sirva uno?
-Si, por favor ¿me dijiste jardinero?- dijo Anthony un poco extrañado.
-Dice Candy Que eres un genio con las rosas y cuidando el jardín, eso hace un jardinero ¿no?- dijo Terry encogiéndose de hombros.
-Supongo que sí, ¿puedo preguntar que haces tan tarde deambulando en la biblioteca y para que quieres ese libro?- siguió el rubio acerándose hasta el mueble bar.
-Yo soy nocturno y casi no duermo, tengo que entretenerme en algo y ¿porque no leyendo la genealogía de mi novia? quería saber si capturaron la verdadera esencia de ella al describirla y como pensé no le llega ni a los talones su descripción, además es un tanto escueta, supongo que no les interesa profundizar en sus orígenes.
-Yo pensé que justo eso te llamó la atención, saber un poco más de sus orígenes- dijo Anthony un poco molesto.
-A mi no me importan los orígenes de mi pecosa, ella es tan transparente como un riachuelo, desde el principio me contó que era adoptada y lo que más me gusta de ella es que no le da tanta importancia como toda esa gente de alcurnia, se perfectamente que ella ha sido víctima de las injurias de tu prima Elisa, pero Candy es cien veces mejor dama que ella.- dijo Terry hablando de ella con tal pasión que a Anthony puso cara de sorpresa.
-Supongo que la conoces muy bien, para hablar con tanta vehemencia de ella.- dijo Anthony vaciando su copa.
-La conozco tan bien y estoy tan orgulloso de ella, que tengo tanto desasosiego al darme cuenta que tu prima Elisa siempre la trata mal- dijo Terry tratando de llegar a donde quería.
-Elisa no es mala, simplemente le tiene rencor a Candy porque cree que le quitó su lugar en la familia, pero estoy seguro que Elisa no le hará ningún daño grave y si me permites debo ir a mi habitación- Después de eso Anthony dejó su copa y salió del salón.
Terry se quedó pensando o Anthony era demasiado bueno para pensar mal de los demás o su bondad lo había hecho miope o quizá si tenía algún sentimiento hacia Elisa, el no conocía los detalles pero después de ver como trato de que las monjas descubrieran que se salía por la ventana cuando estaba castigada, dejó de fiarse de ella, quizá los primos de Candy no pensaban que fueran a expulsarla por semejante travesura pero tal vez después de ver el castigo que le dieron a Elisa, deberían tomarse más en serio a las monjas.
Cuando Terry subió a acostarse ya eran cerca de las dos de la mañana, tenía mucho que pensar y no le ayudaba agregarle más preocupaciones viendo como se comportaba la pelirroja, escribió una breve nota que le dejó a Candy con el mayordomo y salió temprano de la casa, primero averiguaría qué le pasaba al Duque. Tomo su auto y salió de la mansión Andrey para dirigirse hacia el castillo, la nota que le dejó a Candy decía que volvería antes de la comida.
Otras que madrugaron fueron Annie y su madre, la cita con el médico recomendado y según el mejor médico de damas en todo Londres era a las 10 de la mañana, así que Jane Britter despertó a Annie a las ocho se vistieron pronto y desayunaron algo ligero para partir de la mansión a las nueve en punto, durante el camino Annie se notaba preocupada y tensa, varias veces trato de formular preguntas pero no le salían de la garganta, Jane al notar el nerviosismo de la muchacha le tomó la mano y le comenzó a explicar.
-Debes estar tranquila Annie, este médico es el mejor que pudimos encontrar y es una suerte, el te revisará y podrá dictaminar si lo que pasa contigo es algo grave, pero espero que todo sea un poco de inmadurez, algunas mujeres tardan en desarrollarse un poco más que otras.
Después de esta plática y un rato de silencio llegaron al consultorio, un edificio gris que era más como una clínica, en la sala de espera habían varias mujeres algunas encintan y otras con bebés en brazos. Annie se sentó frente a una muchacha de cabello negro y ojos azules, traía puesto un abrigo pero curiosamente no le cerraba, cuando cambio un poco de posición vio que tenía un prominente vientre, la muchacha no podía ser más grande que Annie y Candy, así que le sorprendió mucho. A su lado había un muchacho igual de joven y con ellos iba una señora con expresión ceñuda. La madre de Annie se había ido al mostrador para preguntar por su médico y mientras Annie escuchaba atenta a la señora que parecía la madre del muchacho.
-Si no la hubieras seducido no estaríamos en esto, pobre Lucia con lo joven que es, será un milagro que sobreviva al parto. Esta es la razón por la que no es bueno actuar como adultos.- dijo la señora que siguió riñendolo hasta que una enfermera llamó a Annie.
-Annie tu madre está hablando con el médico, pero quieren que pases para que cuentes tus síntomas.- dijo la señora amablemente.
-Si- contestó una Annie tan tímida que casi no se le escuchaba.
El doctor la hizo pasar, peso y midió a Annie, le preguntó si hacía deporte y le auscultó el vientre en busca de algún abultamiento. Después le pidió a Annie que se levantara y se sentara junto a su madre.
-¿No la va a revisar internamente doctor?- preguntó Jane.
-No, Annie es saludable en general lo único que tiene es un retraso en su crecimiento, su regla llego tarde y abra que observarla bastante tiempo antes de dictaminar si ella tiene algun trastorno donde no se le presente por meses. El estrés no le ayudará a que se vuelva regular y dado a que su desarrollo como mujer también va lento, le mandaré unos tónicos a base de hierbas como lavanda. Por desgracia no hay mucha información sobre esto aún, pero si Annie llega a los 16 años y su regla no se regula entonces si tendremos un problema y puede causar que nunca tenga un bebé, entiendo que para las familias de su clase es muy importante el tener buenos genes para dejar descendencia, pero yo espero que Annie se regule con el tiempo.- el doctor mando los tónicos y despacho a las mujeres.
En el carruaje Annie por fin soltó el llanto.
-¿Quiere decir que no podré darle a Archie un heredero? Entonces no sirvo para ser buena esposa. - siguió llorando sobre el regazo de su madre, que no supo que decir para consolarla y solo se limitó a acariciarla.
Jane había sufrido algo similar, después de Kasy nunca pudo embarazarse otra vez y por eso decidieron adoptar a Annie, entendía la frustración de su hija y le dolía en el alma que tuviera tan mala suerte.
Al llegar a casa todo mundo había desayunado, Candy se había ido con Stear y Patty al laboratorio, estaba preocupada por Terry pero no podía hacer nada. Annie sintió alivio al darse cuenta de que todo mundo estaba ocupado y subió de inmediato a su habitación para seguir llorando.
Después de un rato Archie la fue a buscar y al escuchar que lloraba abrió la puerta sin llamar.
-Annie querida ¿Qué te ocurre?¿Te dio malas noticias el médico?- preguntó el ojiazul mientras se sentaba en la cama para abrazarla.
-Archie yo no voy a ser buena esposa para ti, el doctor dijo que tal vez yo nunca pueda darte hijos- dijo Annie y se escondió en el pecho del casi rubio.
-Annie mi amor, pero yo no estoy contigo solo para que me des hijos, yo te amo a ti, ya nos preocuparemos más adelante por el futuro por ahora yo solo quiero estar contigo y demostrarte mi amor incondicional. Archie se levantó un momento y puso el seguro a la puerta, volvió a sentarse junto a ella y la acarició del rostro para comenzar a besarla.
-Archie te amo- dijo Annie y dejó que el más joven de los Cornwell la besara apasionadamente.
Los besos iban subiendo de intensidad y cada vez era más demandante.
-Annie permíteme demostrarte mi amor haciéndote mi mujer, te prometo que pediré tu mano a mi regreso, pero no quiero irme sin saberte mía.
-Archie tengo miedo pero si quiero ser tuya y demostrarte cuánto te amo.
Archie al escuchar la afirmación de Annie volvió a besarla y esta vez la comenzó a acariciar más atrevidamente, le sacó el vestido y se deleitó con sus senos que se veían a través de su camisola, la rubia se abrumó y por un momento se sintió poca cosa pues casi era tan plana como él.
-No te avergüences amor mío, me gusta tu cuerpo tal y como es.- de inmediato el se quitó la camisa y se deshizo de sus pantalones, ya solo estaban en ropa interior.
Archie la abrazaba y acariciaba como siempre quiso hacerlo desde hacía meses, sus manos viajaban de sus pantorrillas hasta sus glúteos, lo que más le gustaba de Annie era su trasero definido, no entendía porque ella no veía que tenía partes de su cuerpo hermosas, como su rostro y su cabello. Annie no pudo dejar de observar la entrepierna de su novio que había despertado y dejaba ver toda su masculinidad, tenía pena de tocarlo más allá del pecho y la espalda y aunque el le dirigía la mano hacia su intimidad ella se cohibía, el casi rubio ya no podía más le sacó la última prenda a Annie y la contemplo de todos lados.
-Annie, mi amor intentaré no hacerte daño, pero dicen que la primera vez es dolorosa, pero te prometo que seré gentil y no haremos más hasta que tú estés lista para continuar. - Archie jadeaba mucho por la excitación, colocó a Annie bajo él casi al centro de la cama y le abrió sutilmente las piernas, en ese momento también se desprendió de su última prenda y Annie trató de no ver hacia abajo, después de eso el se posicionó entre sus piernas y fue dirigiendo su miembro lentamente, Annie lo sintió rozarle su zona íntima y a pesar del miedo quiso más, Archie por fin fue introduciéndose lentamente en ella, hasta que encontró su virtud.
-Annie voy a romper tu virtud ahora y se que dolerá, pero yo trataré de cuidarte. - acto seguido empujo más y Annie soltó un alarido de dolor junto con nuevas lágrimas que anegaron sus ojos.
-Archie me duele, me duele mucho. Mejor sal porque es insoportable. - Archie la calló besándola y por fin se hundió de inmediato en ella, la rubia se estremeció y sintió que se desmayaba del dolor.
-Annie no te desmayes ahora, ya pasó te prometo que después de esto vamos a disfrutar los dos.- y la volvió a besar, Annie medio atontada asintió y el al ver que ya no lloraba decidió moverse.
Comenzó un vaivén lento y constante mientras seguía acariciandola, Annie comenzó a sentir un cosquilleo en su interior que no sabía que significaba, Archie también sintió que Annie trataba de acompañarlo en sus movimientos y el se entusiasmo, comenzó a moverse más rápido hasta que ella por un momento tembló y dijo su nombre casi en un grito y el sintió que se inundaba en el interior de Annie provocando que llegara al clímax de su primera vez juntos.
Después de unos minutos donde el elegante americano se desplomó sobre Annie, sintió que la aplastaba y decidió moverse.
-Annie ¿estás bien?¿fui muy brusco? ¿Te duele?- dijo Archie tratando de incorporarse.
-Estoy bien Archie, me duele un poco pero debe ser normal. Creo que debemos apurarnos ya casi es hora de comer y francamente después de esto tengo mucho apetito.- la rubia se sonrojó.
-Si yo también, lo mejor será que nos arreglemos antes de que nos vean, yo me saldré rápido para que no vayan a sospechar.- Archie se levantó y en el momento que se movieron vio una gran mancha de sangre en el cobertor.
-¡Oh no! Annie, te debo haber hecho demasiado daño, la mancha es enorme. Discúlpame tal vez si somos demasiado jóvenes para esto y yo te lastime.
-Archie estoy bien, creo que después de lo que me dijeron hoy, esto fue lo que me devolvió la alegría, el saberme tuya y el saber que tú quieres estar conmigo como tu mujer me hicieron muy feliz.- dijo la rubia con un nuevo brillo en sus ojos.
-Annie te prometo que esta noche seré más delicado, aunque también hay que ser precavidos no vayamos a cometer algún error y salgas en cinta.- dijo el rubio poniéndose nervioso.
-Descuida Archie- los ojos de Annie se humedecieron una vez más- el doctor dijo que no es muy probable que pueda concebir, así que podremos descubrir esto sin miedo.
-Tranquila Annie ya encontraremos la forma el día que queramos ser padres- y corrió a besarla, después de eso else despidió de Annie y se llevó el cobertor a escondidas, diría que se cortó al afeitarse y no se dio cuenta hasta que estaba cambiándose de ropa.
Annie tardo más en su arreglo de lo normal, así que Archie bajó al laboratorio con su hermano, ahí se encontró con Stear que estaba leyendo un manual y con Anthony que al parecer se estaba escondiendo.
-¿Qué están haciendo los dos aquí?- preguntó alegre.
-Yo leo este manual y Tony no lo sé, van dos veces que le pregunto y no atina a darme una respuesta concreta- dijo el de lentes.
-Pensé que estaba aquí Candy y Patty- dijo Archie al ver que Anthony no contestaba.
-Se fueron a arreglar y Candy quería ver si ya había llegado Terry, salió muy temprano y nadie lo ha visto.- dijo el de lentes sin darle mucha importancia.
-¿No la habrá dejado o si?- dijo el rubio por fin.
-No, la yegua de Grantchester sigue en el establo, pero me pregunto a dónde iría, es un tipo de lo más enigmático, solo espero que respete a Candy.- dijo molesto el elegante.
-¿crees todo lo que dicen de él en el san Pablo? Yo no, Terry no es un delincuente como lo pintan, lo que pasa es que le tienen envidia y ya saben la envidia genera chismes, Elisa es experta en inventar chismes de la gente que odia o me lo van a negar- dijo Stear y retomó su manual.
-¿Qué se dice de él en el San Pablo?- preguntó Anthony.
-Que no va a clases, que se emborracha, que soborna a la gente su familia y que es un Don Juan…-comenzó a decir Archie.
-Archie te recuerdo que no es de hombres hablar mal de los ausentes y mucho menos prestar atención a rumores.- dijo Stear regañando a su hermano.
-Dirás que no es de caballeros, porque verdaderos hombres somos Anthony y yo.- dijo Archie muy orgulloso.
-¿A qué te refieres? No me dirás que abusaste de la inocencia de Annie.- dijo Stear y se quitó los lentes por la sorpresa.
-No diré más, solo diré que mi Annie es la mujer más maravillosa de este planeta.- terminó Archie con un gesto de ensoñación.
-¿Annie Britter? De verdad estás enamorado. Sus padres te van a matar si le tocaste un solo pelo a su tesoro.- dijo Anthony sorprendido.
-Bueno no tienen porque enterarse y yo puedo disfrutar de las mieles del amor como lo haces tú.- dijo Archie muy contento.
-Supongo que Tony ya no las está disfrutando tanto si no no se estaría escondiendo aquí.- dijo el de lentes mientras observaban como Anthony se quedaba callado y pensativo.
