Andre se levantó temprano para hacer el desayuno y llevárselo a Oscar en la cama. Le preparo fresas con crema, pancakes con miel y un vaso de leche. Con cuidado Andre llevó el desayuno de Oscar a la habitación donde dormía, al entrar dejó la comida en la mesita para despertar a su esposa.

Andre: Mi amor, Oscar. Despierta amor.

Oscar: Mm.. Buenos días, cariño.

Se levantó un poco para poder sentarse y acomodar su espalda en la cabecera de la cama.

Andre: Amor te traje el desayuno a la cama.

Oscar: Gracias, mi cielo.

Andre le dejó la charola en la orilla de la cama para que pudiera comer. Y ella, agradecida, compartió una fresa con Andre convirtiéndola en un beso dulce y jugoso. Después de eso comenzó a desayunar aunque aún Oscar seguía de coqueta compartió el desayuno con Andre. De a poquito corto cachitos de pancake con el tenedor, y le dio de comer a Andre en la boca.

Cuando terminó de desayunar Andre se llevó la charola devuelta a la cocina y cuando volvió compartieron juntos las fresas con crema que sobraban.

En la cama Andre le hizo cosquillas a Oscar con sus besos.

Oscar: (Risa) Para Andre, me haces cosquillas.!

Andre: Por ser hoy el último día de tu regalo de aniversario, hay que aprovechar todo el tiempo que tenemos.

Oscar: ¿Qué quieres que hagamos?

Andre: Quiero hacerte cositas.

Dijo Andre. Acomodando el cabello de Oscar al lado de su oreja.

Oscar tomó el rostro de André con las manos y le dio un suave beso en los labios, luego se fueron desvistiendo. Esta vez lo harían de una forma tierna y apasionada.

Andre: Ponte cómoda amor.

La rubia se acomodó boca abajo, Andre le dio un masaje en la espalda para hacerla sentir bien. Masajeo la espalda de Oscar moviendo sus manos hacia arriba y abajo.

Oscar: Oohh.. se siente bien, Andre. Me gusta como masajeas mi espalda, amor.

De pronto sintió un camino de besos por la espalda hasta el cuello.

Se dio la vuelta y estos se dieron muchas caricias, Andre la colocó en posición cuchara y dio embestidas lentas pero a la vez placenteras. No había ningúna necesidad de hacer el amor rápido, si era una mañana tranquila, habían desayunado a gusto, estaban en una cama cómoda, disfrutando del momento, no hacía falta pedir más.

Oscar: Aahh.. aah! (Gemidos)

Podían tomarse el tiempo que quisieran, cambiando de posición Andre se puso encima de Oscar y tomándola de la mano presionando juntos la cama.

Andre: Ahora un beso de postre, sabor a mi.

Oscar: Son los besos que más me gustan, Andre.

Andre: Siempre te daré los que quieras, mi vida.

Oscar: Mmn..

Después de terminar su pasión, jugaron a la guerrera por petición de Andre. Oscar se acomodó encima de Andre, y él la rodeó con sus brazos.

Oscar: Te amo tanto Andre.

Andre: Yo también te amo mi amor.

Oscar: ¿Qué crees que Alan y Gabriel están haciendo ahora?

Andre: Posiblemente están pasando un rato agradable.

Oscar: Creo que sí. Igual mañana temprano regresamos a la casa.

La rubia se levantó de la cama y fue directamente al baño a llenar la tina con agua caliente. Andre también se levantó y fue a seguirla.

Oscar: Me acompañas a bañar, Andre?

Andre: Si amor.

Ambos se metieron juntos a la tina y se bañaron. Después del baño Oscar y Andre se vistieron, aprovechando que iban de salida Andre se roció con su nuevo perfume, salieron a pasear fuera del hotel, quisieron ir a explorar las tiendas de ropa y otras más. Mientras paseaban entraron a una tiendita en donde vendían ropa, al entrar a Oscar le llamó la atención algunas blusas y aparte unas camisas para Andre.

En lo que ella se entretenía, Andre iba pasando por la zona en donde estaba la ropa de niños, justamente fue cuando vio mamelucos para bebés recién nacidos.

Entre todos los mamelucos los de niña eran los más lindos, también había cobijitas. Andre no pudo evitar agarrar una cobijita que tenía un diseño de rositas. Le encantó tanto que fue a mostrarla a Oscar.

Andre: Oscar mi amor, mira esta cobija para bebés. Me encantan estos detalles.

Oscar: Está muy linda, mi cielo.

Andre: ¿Qué te parece si la compramos?

Oscar: No lo sé amor, es bonita pero apenas llevo dos semanas, falta mucho para saber si el bebé va a ser niño o niña.

Andre: Lo sé Oscar. Pero, al ver esta cobija me hace pensar que quizá vamos a tener una niña.

Oscar: A veces yo llego a pensar lo mismo, porque si me gustaría tener una niña.

Se tomaron de la mano.

Andre: Compremoslo, en verdad sería tierno ver al bebé envuelto en esta cobijita.

Oscar: Está bien mi cielo. Ahorita lo compramos. Mientras encontré unas camisas para ti.

Después de comprar ropa siguieron explorando el lugar. Mientras tanto en Caen, Alan cuidaba de Gabriel afuera de la casa, el niño jugaba con sus juguetes en el porche de la casa. Sus juguetes, un carrito, y animalitos de madera. Los juguetes de animalitos eran sus favoritos los tenía desde que nació, podría decirse que de ahí vino sus gustos por los animales.

Alan lo observaba, de pronto se le vino a la mente recuerdos de su infancia. El solía jugar mucho con su hermana menor Diane, también a veces cuidaba mucho de ella. Gabriel le llamaba pero este se había perdido en sus pensamientos, hasta que el niño gritó fuertemente, Alan reaccionó.

Andre Gabriel: Padrino te estoy hablando. PADRINO!

Alan: Aah!

Andre Gabriel: Estás bien padrino?

Alan: Sí Gabriel. Disculpa, mi mente estaba en otra parte. Vamos adentro, te ayudaré a recoger tus juguetes.

Andre Gabriel: Ok.

Cuando entraron fueron al cuarto del niño a dejar todo en el baúl de juguetes. En lo que Alan cerraba el baúl Gabriel le comentó que iba a tener un hermanito.

Andre Gabriel: Padrino sabías que voy a tener un hermanito?

Alan: Oh enserio?

Andre Gabriel: Si mi mami me lo dijo.

Alan: Ya veo. Créeme que te gustará tener un hermanito. Yo sé cómo se siente eso.

Andre Gabriel: Como lo sabes padrino?

Alan: Porque cuando tenía más o menos tu edad, yo tuve una hermanita.

Andre Gabriel: No sabía que tenías una hermana padrino.

Alan: Es que no te he contado sobre ella.

Alan y el niño se sentaron en la alfombra y le empezó a contar sobre Diane. Le contaba sobre sus días de infancia, que desde que Diane era una bebita Alan la cuidaba, decía que cuando él supo que iba a tener un hermano se emocionó mucho. Cuando nació, le sorprendió al saber que su esperado hermano resultó ser una niña, al principio le tomó un tiempo acostumbrarse, porque cuando Alan era un niño no le gustaba estar cerca de las niñas, él prefería estar con los niños y hacer cosas de niños.

Con el paso del tiempo Alan tuvo que aprender que no era tan malo tener una hermanita, es cierto que era un niño rudo, pero a pesar de que no le gustaba la compañía de las niñas, él aceptaba que no era correcto molestarlas.

Porque cuando Diane era una niña algunos niños llegaban a molestarla, y era ahí donde Alan se comportaba como un buen hermano mayor y la defendía.

Ya en la adolescencia Alan se volvió un hermano sobreprotector con Diane, y ahora de adultos han tenido discusiones sobre el comportamiento de Alan, su hermana ya no necesitaba que la siguiera cuidando. En estos momentos Diane se encontraba en Lyon, muy lejos de París. De vez en cuando Diane le llama diciéndole que está bien para calmar su preocupación. Terminado la historia los muchachos se pusieron de pie.

Salieron de la habitación del niño, para pasar el rato, se entretuvieron jugando y después comieron algo. Después de comer limpiaron los platos.

Andre Gabriel: Padrino. Tú sabes de dónde vienen los bebés?

Alan: Si.. lo sé. ¿Por qué?

Andre Gabriel: Porque mi mami me dijo que mi hermanito está en su estómago.

Alan: Aahhh.. Seguramente se tomó una semilla que le trajo la cigüeña del cielo.

Regresando con Oscar y Andre ellos ya habían regresado al hotel con sus compras. Tomaron al elevador y fueron a su cuarto.

Oscar: Voy a guardar la ropa nueva en las maletas. Hay que tener todo listo para mañana.

La esposa de Andre sacó la ropa de las bolsas para acomodarla en las maletas incluyendo la cobija que compraron para el bebé. También habían comprado un regalo para Andre Gabriel.

Oscar: Andre, hay algo que te falte?

Andre: No amor, tengo todo listo.

Oscar: Vale.

Salieron del cuarto para ir a descansar en la sala, se sentaron en el sofá. Y prendieron un rato la televisión. Una hora después fueron a caminar a la playa. Durante la caminata Oscar tomó algunas bonitas conchas de mar para llevarse las, antes de seguir caminando vieron una tortuga de mar nadando por una orilla, fue bonito ver vida marina. Con el paso de las horas disfrutaron su último día, al caer la noche empacaron lo último que les faltaba.

Oscar: Mi amor, ven a dormir.

Andre siguió a Oscar al cuarto, ahí la luz de la lámpara seguía prendida y la cama estaba lista. Su esposa se sentó en la cama un poco cansada.

Andre: Acuéstate para que puedas descansar mejor, Oscar.

Oscar: Si amor, en un momento.

La rubia se acostó en su lugar esperando a que Andre también lo hiciera, en unos segundos apagó la luz de la lámpara, después fue a acostarse con ella.

Oscar: Buenas noches, mi amor. Te amo.

Andre: Buenas noches, mi bella Oscar.

Ya en la mañana Oscar y Andre estaban listos para volver a casa, bajaron a la recepción para terminar unas cosas, después de eso salieron del hotel, y subieron a un taxi.

Después de una hora de viaje, llegaron a su casa en Caen. Andre bajó las maletas de la cajuela del taxi mientras Oscar le pagaba al taxista, dejando las maletas en el porche de la casa Andre sacó las llaves de su bolsillo para abrir la puerta.

Cuando entraron fueron recibidos por su hijo quien estaba feliz de verlos.

Andre Gabriel: Mami, Papi!

El niño corrió a abrazarlos, Alan estaba detrás de él.

Oscar: Hola, mi amor. Te extrañamos mucho.

Alan: Hola! Oscar, ¿cómo les fue?

Oscar: Nos fue muy bien. Verdad Andre?

Andre: Si, nos fue tan bien que casi pasamos todo un día en la playa.

Alan: No pues si.

Oscar: Y ustedes cómo la pasaron?

Alan: La verdad, la verdad nos la pasamos jugando juegos y contando historias. Gabriel es un niño obediente, así que todo estuvo bien.

Unas horas más tarde almorzaron todos juntos y por la tarde Alan se preparó para regresar a París. Con su maleta lista bajó a la sala para despedirse de Andre y su familia.

Andre: Adiós Alan, cuídate. Y gracias por cuidar a mi hijo.

Alan: De nada Andre, siempre podrás contar conmigo.

Entre amigos se dieron un abrazo, también Oscar le dio un abrazo de despedida. Gabriel se puso triste porque su padrino se iba, pero Alan lo consoló.

Alan: No te pongas triste Gabriel, ya verás que pronto volveré a quedarme conmigo.

Andre Gabriel: Yo no quiero que te vayas padrino.

Alan: Ánimo! Para la próxima te mostraré mi motocicleta. Y para que ya no estés triste, te regalo mi linterna, así podrás usarla cuando no tengas luz en tu cuarto.

Andre Gabriel: Gracias padrino! Te quiero mucho.

Con ese último adiós Alan subió a un taxi que lo esperaba para llevarlo a París, luego Andre llevó a su hijo a la casa.

Continuará