Ladies and Gentlemen!
Como en cada inicio de capitulo: Las historias no tienen relación alguna. Que si un capitulo anterior estuvo con Venti y ahora con Albedo, no significa otra cosa más que diferentes mundos, diferentes personajes masculinos principales. Solo es eso.
Una vez que termino la aclaración. Espero que les guste lo que van a leer a continuación. Sin duda, un amor dulce y apasionado es lo que siempre hemos deseado.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Genshin Impact no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
-Albedo-
Aquello no podía ser otra cosa más que una horrible pesadilla.
En el momento que despertó con la respiración acelerada, con el pecho doliéndole por aquel corazón que no dejaba de golpear con desesperación y el sudor resbalando por su frente, tuvo que parpadear varias veces ante aquella tenue luz de las lamparillas.
Alzo el rostro para encontrarse con aquella tormenta nocturna que se crea en Espinadragón.
Tuvo que levantarse a tropezones para poder asomarse un poco y darse cuenta que todo lo que alcanzaba a ver, era el ambiente típico de aquel lugar.
Subió su mano a su frente para poder quitar el sudor, cerrar sus ojos con cierta calma y soltar todo el aire que había estado guardando en todo ese tiempo. No pudo evitar caer con brusquedad al piso.
Realmente se alegraba que todo eso fuera una horrible pesadilla.
Y es que, al ser capaz de recordarla, siente que fue tan real que sus manos no pueden dejar de temblar cuando baja la mirada y siente que puede volver a ver la sangre resbalando de las mismas. Tuvo que cerrar los ojos con cierta desesperación y mover su cabeza de un lado a otro para tratar de olvidar aquello.
Pero por más que lo intentara, era imposible.
Las imágenes de su cabeza volvían a revivir aquel terror.
Era imposible que la ciudad estuviera destruida, que muchos heridos y muertos se encontraban bajo sus pies y que en el momento que miro sus manos, unas horribles garras había tomado la carne de muchos que la sangre no dejaba de escurrir. Los gritos de las personas horrorizadas, el aroma de las cenizas y de la sangre era demasiada notoria que muchas bestias habían aprovechado esa situación y atacaban a su lado.
Todos sus amigos lo miraban con miedo, la pequeña niña que siempre se encontraba a su lado no dejaba de llorar mientras lo llamaba monstruo, mientras le decía una y otra vez que lo odiaba, mientras le decía que era su culpa.
Escuchar aquellas palabras, realmente lo destrozaba.
Pero.
¿Qué fue lo que lo destrozo más?
Aquella viajera de dorados cabellos que no respondía al llamado de la pequeña Paimon. Por más que su compañera intentaba hablar y pedirle que la soltara, era imposible para él querer abrir su mano y soltarla. Un cuerpo frio, un corazón que no era capaz de latir. La tranquilidad con la que había cerrado sus ojos para siempre, quizá, fue aquello lo que lo hizo enloquecer aún más.
Le alegraba haber despertado en ese momento, no quería saber qué hubiera pasado después.
Ahora que podía recordarlo con un poco más de claridad, tuvo que cubrir su cara con sus manos. Su estómago se encontraba tan revuelto que en algún momento vomitaría.
Si fuera posible, en ese momento hubiera soltado grandes gritos. Ya que era imposible que se encontraban personas deambulando por esos lugares y los monstruos tampoco eran tan tontos como para querer salir de su escondite.
Pero recordó a tiempo, que no se encontraba solo.
Tuvo que voltear a sus espaldas para poder encontrarse con dos bolsas de dormir.
En una pequeña, Paimon y Klee se encontraban dormidas mientras se abrazaban la una a la otra. Había sido un día bastante divertido para ambas que no pararon de jugar en la nieve hasta que se dieron cuenta que había caído la noche y solo tuvieron tiempo para regresar al campamento para poder pasar la noche en la montaña. Fue difícil hacerlas dormir, al principio no querían y se veían que tenían bastante energía para continuar. Siguieron hablando y jugando, corrían de un lado a otro e incluso, hacían alguna que otra pequeña broma entre ellas, hasta que, de un momento a otro, el silencio reino en el campamento. Al voltear a sus espaldas se dieron cuenta que ellas habían caído dormidas.
Sonrió un poco. Aquellas dos niñas pequeñas sí que resistían demasiado.
Su vista se dirigió en la segunda bolsa de dormir, justo de la que se había levantado. Ahí se encontraba dormida una hermosa chica de dorados cabellos, aquella viajera que llego al mundo para iluminar el mismo. Un rostro tranquilo y sereno, suaves suspiros que salían de aquellos carnosos labios. Lumine, un nombre que le encantaba tanto pronunciar, tan suave y radiante como la chica misma.
No pudo evitar mirarla con cierta ternura, soltar una pequeña risita porque la había escuchado hablar entre sueños y hasta parecía que era capaz de responder a Paimon que en ese momento también estaba hablando. Podía sentir su pecho llenarse de cariño por ella hasta que las pesadillas volvieron a regresar a él.
En sus sueños, ella había caído en batalla por querer detenerlo.
Una última sonrisa le dedico, unas últimas palabras que no pudo escuchar con claridad.
Y ella, no volvió a levantarse. Era su culpa, todo había sido su culpa.
Fue una horrible pesadilla.
-¿Albedo? -Alzo la mirada en cuanto escucho su nombre de aquella dulce voz. La vio mover su mano por la bolsa de dormir, al no encontrar a nadie a su lado, ella se sentó, rascaba su ojo y trataba de mirar de un lado a otro hasta que al fin dio con él. Una tierna sonrisa apareció en su rostro.- Te encontré
Ver aquella sonrisa, aquellos tiernos ojos que luchaban por no volver a dormirse, tuvo que aguantar un poco la respiración para no temblar, para que aquellos sollozos que todo ese tiempo había querido suprimir, salieran en el peor de los momentos.
Se puso a pensar.
¿En qué momento ella se convirtió en alguien importante para él?
Y él lo sabe muy bien.
Fue desde el primer momento que la vio sonreír que fue imposible querer separar su vista de ella que cuando menos se imaginó, ya se encontraba buscándola en todo momento, cuando ella regresaba se sentía tan bien que era capaz de interrumpir lo que estaba haciendo para saludarla e invitarla a salir hacia algún otro lugar. Pasar un momento agradable a su lado investigando sobre algunas cosas. Escuchar atentamente las historias sobre las demás naciones y pidiendo aquella opinión que en algún momento se volvió importante para él.
Verla jugar con su pequeña hermanita, fue lo que cautivo aún más su corazón. Aquellas risas tan cantarinas que no dejaba de soltar, aquellos ojos brillando de vida misma. Una sonrisa sincera y una presencia que era capaz de otorgarle cierta paz que se le hacía imposible, ahora cree que todo es posible.
Una valiente guerrera que quiere proteger la paz y que siempre brinda su ayuda a las personas.
Las cicatrices de su cuerpo eran tan notorias que no podía evitar preocuparse por cada una de ellas, pero al ver aquella gran sonrisa en su rostro, era más que suficiente para calmar aquella ansiedad. Escuchar con atención las historias de cada una de ellas, le hacía pensar que era demasiado noble, con un corazón demasiado amable. A veces tenía miedo por ella, no podía evitar pensar que, si alguien lastima aquella amabilidad, no sería capaz de controlarse.
La promesa de verse una próxima vez, era capaz de calmar su desesperado corazón y despedirse de ella cuando cree que nadie la ve.
Por esa y muchas más razones, fue que Lumine, aquella misteriosa viajera, se convirtió en alguien mucho más importante para él. Algo más que una hermana como Klee, algo más que una compañera de trabajo como Sacarosa y que una amiga como Jean. Algo más que aquellos caballeros que están bajo su mando o de todas aquellas personas que conoce.
Un sentimiento cálido se había instalado en su pecho, algo desconocido y que solo había leído en los libros o que había escuchado por ahí. Una palabra que le podía traer problemas a muchos, pero que también era capaz de traer emociones maravillosas. Experimentar cada una de ellas a su lado, era más que suficiente para saber que aquello era el tierno amor. Un amor que crecía a pasos agigantados.
Un amor que no quería detener, que tenía curiosidad de saber hasta dónde sería capaz de llegar. Quería saber que tan grande y fuerte podía ser con ella como su hermosa luz que lo ayuda en su camino cuando se encuentra perdido.
Sentía eso y más por ella.
Perderse en ella y aquel delicioso cuerpo que se enreda al suyo como si este hubiera sido moldeado a la perfección únicamente para él, perderse entre aquellos fuertes abrazos que no querían soltarlo y aunque así fuera, él nunca se atrevería a hacerlo. Sentir de primera mano aquellos suspiros que chocaban contra su piel, deleitarse entre aquella suavidad de su interior y la manera en que se entregaba en las caricias donde no era capaz de controlar los pequeños gritos que soltaba y que únicamente podía cubrirlos con su boca en un beso tan apasionado, que era capaz de robarle la respiración y que era capaz de mandar su mente muy lejos de ahí.
Por eso, al verla caer en sus garras en aquella pesadilla, no pudo evitar temblar un poco y desviar su mirada. No estaba listo para mirarla, quería despertar bien para saber que todo se encuentra bien.
Pero al distraerse, no fue capaz de escuchar una suave risita, mucho menos de escuchar aquellos suaves pasos que se acercaban a él y que cuando reacciono, sus mejillas fueron atrapadas en esas dos delgadas y finas manos. Abrió los ojos sorprendido ante aquella cercanía que sus mejillas se incendiaron inmediatamente, estaba acostumbrado a verla incluso sin ropa, pero la situación en la que en ese momento se encontraban, quizá no era la correcta para pensar de esa manera.
Sus ojos verde azulado se perdieron en aquel hermoso dorado que en ningún momento lo perdieron de vista.
-Estoy aquí a tu lado -La escucho susurrar con ternura, como si hubiera adivinado el motivo por el que se encontraba de ese modo. Sentir como había acercado su rostro sonrojado a su pecho y sentir el suave palpitar de su corazón, fue más que suficiente para calmar todos aquellos horribles pensamientos y abrazar aquel delgado cuerpo con cierta tranquilidad. Restregar su frente en su pecho mientras ella acariciaba sus cabellos, era la sensación más calmante del mundo.- No me iré de tu lado
-¿A quién eres capaz de ver en este momento? -Pregunto con cierto pesar.- ¿Al monstruo o…?
-Al único que veo y siempre vere, es a Albedo -Lumine le interrumpió.- Al hermano mayor de Klee, al Capitán del equipo de investigación, a un amigo -Sonrió un poco. Sus mejillas se encendieron con ternura que aquel que siempre ha buscado la verdad, no pudo evitar mirarla con atención.- A mi Albedo
Escuchar esas palabras, fueron más que suficientes para caer en aquella hermosa tentación.
Lumine no sabía cómo reaccionar, el frio había desaparecido de su cuerpo en cuanto aquellos labios cubrieron los suyos con cierta desesperación que poco a poco fueron cayendo en cariño hasta convertirse en un hermoso y tierno amor, un amor verdadero. Poco a poco, cerro sus ojos para dejarse llevar entre aquellas tiernas caricias que Albedo le brindaba sobre su cuerpo. La manera en que era apretada al cuerpo contrario, los suaves besos a sus hombros desnudos, le arrancaban los suspiros de su garganta. Estaba más que segura que sería difícil ocultar las marcas que se encargaría de dejar ahí, incluso empezaba a sentir un poco de vergüenza en el momento que le pregunten, pero en un momento como ese, donde podía sentir que su mente se alejaba de este mundo, realmente poco le importaba.
Se estaban dejando llevar hasta que algo más los puso en alerta.
Se tuvieron que separar acalorados y sonrojados para mirar donde las "dos pequeñas niñas" se encontraban dormidas. Klee se había movido en busca de algo que abrazar y Paimon simplemente se dejó arrastrar sin importar el gracioso hilo de saliva que bajaba de su boca al imaginar que era un delicioso platillo.
Quizá, aquello fue necesario para recordar que no se encontraban solos.
Que aquello no era el lugar ni momento para hacer cosas indebidas.
En cuanto se volvieron encontrar sus miradas, no pudieron evitar sonrojarse, realmente se sentían aliviados de que aquello no paso a más y no morirían avergonzados al día siguiente si es que fueron atrapados con las manos en la masa. Rascar un poco sus mejillas y soltar todo el aire que estaban guardando. Suaves risitas empezaron a salir de ambos y detenerse en el momento al creer que aquellas dos se despertarían, era mejor regresar, pero ante una nueva ventisca, Lumine no pudo evitar cubrirse los hombros con las manos y temblar un poco.
Se le había olvidado que aquel lugar era el campamento arriba de una montaña y que afuera se encontraba cayendo la nieve por todas partes.
Volteo a sus espaldas en cuanto sintió como algo cálido y suave cubría sus hombros desnudos. Albedo se había quitado su chaqueta para ofrecérsela. Una sonrisa mucho más grande se podía apreciar en su rostro. La viajera hizo un pequeño gesto para agradecerle mientras se pegaba un poco al cuerpo de su espalda, quería evitar que el calor se les escapara, aunque eso significara que algo golpeara con su trasero en ese momento.
-Supongo que nosotros también deberíamos regresar a dormir -Hablo con tranquilidad.- Nos espera todo un día lleno de aventuras con ellas dos
-Tienes razón -Dijo Lumine tratando de desviar la mirada. Una sonrisa traviesa apareció en su rostro.- Podremos continuar esto en otro momento, aun estaré una semana en Mondstadt -Bajo un poco aquella chaqueta para mostrar sus hombros desnudos.- Claro, si es que quieres
Albedo jadeo un poco. Aquellas palabras eran como veneno para él y ella lo sabía muy bien al haberlo provocado de esa manera. Apreciar aquella delgada figura que caminaba con cierta sensualidad, trataba de pensar en otra cosa que no fuera ella y los deliciosos suspiros que era capaz de regalarle.
Claro que quería tenerla entre sus brazos.
Claro que quería escucharla soltar suaves suspiros y repetir su nombre una y otra vez.
Pero también debía calmarse. Todo a su debido tiempo.
Después podría amarla como realmente se lo merecía.
Era sorprendente como gracias a ella había podido olvidar aquella horrible pesadilla. Ahora, realmente sentía que solo era eso, un mal sueño. Gracias a su tierna viajera, es que pudo despertar al fin y darse cuenta de la bella realidad en la que vive. Ella se encuentra viva, ella se encuentra a su lado.
Siendo mucho más fuerte de lo que se presume, sabe muy bien que si sucede algo como eso. Las cosas se podrían arreglar de otra manera. Lo sabía muy bien, ahora, no había nada que temer.
No había nada que temer.
Aunque se lo repitiera en su mente, justo ahora podía sentirla.
En cuanto ambos se metieron en la bolsa de dormir, se miraron de frente. Una pequeña sonrisa aparecía en el rostro de la viajera, aquel que busca la verdad, la miraba con atención. No podía creer que existiera alguien que podía ser tierna pero coqueta al mismo tiempo. Albedo abrió sus brazos y Lumine no dudo en meterse en los mismos para pegar su frente contra su pecho. Enlazar sus piernas por debajo y sentir como volvían a entrar en aquel agradable calorcito.
Mirarse una vez a los ojos y compartir suaves besos en aquella tranquila noche. Sonriendo y soltando risitas entre cada dulce beso, acurrucándose en aquellos tiernos corazones que golpean con suavidad sus pechos y quedándose profundamente dormidos cuanto menos se lo esperaron.
Aquellas pesadillas no volverían aparecer, no volverían atormentarlo.
Pues junto a su luz, solo es a ella y esa radiante sonrisa la que siempre encontraría entre sueños.
Porque sabía muy bien que, al despertar, Lumine siempre se encontraría a su lado.
Incluso un monstruo como él, es capaz de amar de esa manera.
Un amor apasionado.
Un amor tierno.
Un verdadero amor.
¡Muchas gracias por leer!
¡Demasiado tierno hasta vomitar arcoíris! ¿Pueden adivinar cual será el siguiente? Hasta este punto, creo que será demasiado obvio quien es el que falta de la ciudad de la libertad. Así que solo les diré que se preparen. Porque será apasionado, será dulce y muy hermoso. ¿No sienten que con cada capítulo empiezan a querer o amar un poco más a nuestros bellos husbandos? A mi si, tanto que en el juego he estado mejorando a algunos. ¿Ustedes que opinan?
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Sábado 7 de Diciembre de 2024
