Capitulo 69
Ya era de mañana, aunque el sol todavía no salía en Kuoh.
Akeno se había levantado antes que el resto y caminaba por los pasillos para preparar el desayuno. Por la gran cantidad de personas que eran, el desayuno tardaba mucho en hacerse y por eso se levantaba temprano.
La tarde anterior fue incómoda, no solo por la amenaza de Loki, sino porque los jóvenes Demonios fueron descartados como débiles.
Eso golpeo el orgullo de cada uno. Todos se habían esforzado por ser más fuertes, por mejorar y ser más de lo que esperaban... solo para que al final fueran dejados de lado como niños.
Akeno sabía cuanto le dolió a Rías eso. Ella se había esforzado más que nadie para demostrar su valía y poder, para demostrarles a todos que era más que la hermana del Maou Lucifer y su apellido. Tampoco ayudaba que fuera demasiado testaruda y orgullosa.
Akeno también le dolió, sobre todo que Kiki no los apoyara, pero a diferencia de su amiga, al no tener tanto orgullo, veía mejor las cosas.
Y es que, ¿qué podían hacer ellos contra guerreros de la talla de Kiki y los demás? Una Cadre que era más poderosa que Kokabiel apenas derroto a un Espectro que estaba al nivel de un Santo de Plata. Cuando Rokudo los embosco y enfrento, ninguno pudo hacer algo en su contra, salvo Issei que llevo su cuerpo al borde de la muerte y gano apenas. O cuando a pesar de todo lo que entrenaron, ninguno pudo hacer algo por Issei cuando uso la Juggernaut Drive incompleta y tuvieron que quedarse al margen y ver como Seiya lo detenía.
Desde que comenzó a acercarse a Kiki, Akeno había entendido que el poder de los Caballeros de Athena, de los usuarios del Cosmos, estaba más allá de lo que todos los Panteones conocían. El poder mismo del universo dentro de humanos que podían derrotar a Dioses con sus puños. Los Dioses que cayeron por los Caballeros de Athena eran un buen ejemplo.
Era aterrador pensar que existen gente muy poderosa allá afuera. Gente que si se lo propone, podría eliminar a todos los seres que se interpusieran en su camino sin problemas. Dioses tan poderosos que, si creía las historias, podían mover los planetas del sistema solar para alinearlos y hacer que la Tierra sea un paramo oscuro y frío sin vida.
Era una suerte que Athena y sus Caballeros estuvieran del lado del bien, y que los Demonios hubieran dejado sus prácticas malvadas. De lo contrario, podrían haber sido exterminados, y lo doloroso es que serían exterminados fácilmente.
Cuando llegó a la sala de estar, se detuvo al ver un pequeño brillo surgir. Las cortinas estaban cerradas y el sol aún no salía, además que las luces de la casa no estaban encendidas, así que claramente le llamo la atención.
Al acercarse más, vio a Kiki sentado en el suelo, con un escudo dorado con marcas de garra en la superficie. Le estaba rociando una especie de polvo dorado al escudo. Tras que ya no cayera polvo de su mano, el escudo libero un gran brillo dorado que lo cubrió por unos segundos. Cuando la luz se apago, el escudo se mostró sin ningún rasguño.
-Buenos días- saludo Kiki, sin darse la vuelta. Akeno se sobresalto al ser atrapada. -¿No podías dormir?-.
-No mucho, así que decidí preparar el desayuno antes que ustedes partieran. Creo que al menos desearán desayunar antes de ir a luchar- dijo Akeno.
-Gracias- Kiki se puso de pie, tomando el escudo en sus manos.
-¿Qué es ese escudo?-.
-Es uno de los escudos de Libra. Fue dañado durante la batalla contra Fenrir y lo estaba reparando antes de irnos- respondió Kiki, girando el escudo. -Es increíble y preocupante que un golpe de sus garras pudiera dañar un escudo que es tan resistente como una armadura dorada. Fenrir hace honor a su reputación-.
-Hm...-.
Un silencio incómodo los cubrió, ambos tenían bien claro en sus mentes su última interacción en donde Kiki dio el último clavo al ataúd para impedir ir a la batalla. Era casi tonto que los jóvenes Demonios estuvieran molestos por no ir arriesgar sus vidas a una batalla mortal.
-Yo...- Kiki fue el primero en hablar, pero quedo en silencio tan pronto pronunció algo. ¿Qué podía decir para aliviar la situación? Nada. Aunque era por su bien, Akeno tenía derecho a enojarse.
-Tienen razón- dijo Akeno de repente, sorprendiendo a Kiki por sus palabras. -Entiendo que Loki es un Dios igual de poderoso que Athena, y que sus siervos son tan poderosos como ustedes, y que... nosotros no tenemos ninguna oportunidad contra ellos y solo estorbaríamos. Lo entiendo, al igual que Rías y los demás lo entienden, es solo...-.
-¿Solo...?-.
-No pueden creer que realmente nos quedemos sentados mientras el mundo esta en peligro. Se siente como si fuéramos inútiles. Es... frustrante- confesó la chica.
La expresión de Kiki se suavizo mientras dejaba el escudo dorado en la mesa y se acercaba a ella. -Entiendo que no debe ser fácil para ustedes, y realmente lo lamento porque se sientan así, pero es por su bien. No los considero débiles, pero los enemigos a los que nos enfrentaremos son muy poderoso. Ni siquiera es garantía que nosotros saldremos vivos contra ellos. Por eso les pido que por esta ocasión, se mantengan al margen por favor. Dejen esta lucha a nosotros-.
Akeno tembló. De verdad lo entendía y podía aceptarlo. Sabía que había luchas en las que ella no podría participar, ya sea por su falta de fuerza u otros motivos, pero esta vez temblaba por otro motivo: por las palabras de Kiki.
Este se notaba un asunto demasiado serio. Nunca había visto a Kiki u otros Santos Dorados tan preocupados y en alerta por una amenaza. Eso detonaba lo verdaderamente peligroso que era Loki.
Pero la sola idea de que Kiki pudiera morir... era algo que le aterraba. Qué la persona que había llegado a amar pudiera morir la asustaba. No quería eso.
Akeno alzo la cabeza y Kiki se sorprendió de ver lágrimas en la comisura de sus ojos.
En ese instante, Akeno quiso rogarle a Kiki que no fuera, que no se arriesgara, que se quedara a su lado para siempre... pero no pudo hacerlo. Eso sería demasiado egoísta de su parte. Kiki nació para ser un guerrero, un Santo de Athena que protege a todo el mundo. No puede anteponer su felicidad sobre la de otros.
-Sé que no puedo acompañarte al campo de batalla... lo entiendo, así que...- ella tomo suavemente la mano derecha de Kiki entre sus manos. -Por favor, prométeme que volverás a salvo. No importa que tan herido estés, solo... vuelve a mi por favor-.
Kiki quedo cautivado ante los hermosos ojos violeta de Akeno que brillaban más por las lágrimas. La petición que ella le hacía era la misma que las jóvenes doncellas les pedían a sus amados cuando iban a la guerra en las historias. Una promesa que no esta seguro de cumplir.
-De acuerdo- puso su otra mano encima de las manos de Akeno. -Te prometo que volveré- aseguro con una sonrisa. -Así que no llores, por favor. Una sonrisa te queda mejor-.
Akeno sonrió con las mejillas sonrojadas y abrazo a Kiki, quien poco a poco correspondió el abrazo. La pelinegra se sintió tentada a besarlo, pero decidió no hacerlo. No era el momento. Además, lo guardaría como una recompensa de victoria.
Pero el momento se rompió cuando Rossweisse entró, abriendo las puertas de golpe. Los adolescentes se separaron rápidamente, notando enseguida la sonrisa demasiado grande y las ojeras en la valquiria.
-¡Ya se como detener a Loki!-.
(Una hora después)
Tras que todos se despertaran correctamente, Rossweisse reunió en una habitación aparte a los tres Santos Dorados y Dioses Guerreros. Se había pasado toda la noche sin dormir a base de café estudiando los planos que Odín le dio. Bendito sea quien invento el café.
-¿En serio sabes como detener a Loki?- Pregunto Utgard.
-Bueno... algo así- dijo la valquiria tímida. -Como Athena dijo, el Círculo Mágico que usara Loki para dañar la atmosfera terrestre usa el Cosmos de Loki como fuente de energía y lo amplificara y expandirá en todo el planeta, pero hay un pequeño fallo- comenzó a explicar con seriedad. -El círculo esta regido por 7 gemas mágicas conectadas a 7 salones que dominan la energía y la controlan- a través de una imagen mágica, mostró 7 puntos. -Si logran destruir esas 7 gemas, Loki no podrá usar el Círculo Mágico-.
-Siete salones... y si debo adivinar, habrán 7 Dioses Guerreros en total- murmuro Hyoga, analizando la información. -Casi parece que seguiremos un patrón similar al de la Batalla de Asgard-.
-¿Estás segura que destruyendo esas gemas detendrá el plan de Loki?- Preguntó Shiryu.
-Como mínimo, frenara sus planes por un momento. No puedo asegurarlo por completo- dijo Rossweisse, mostrándose un poco frustrada por eso. Aunque odiara admitirlo, Loki fue un genio al crear este Círculo Mágico.
-El que pudieras descifrar el Círculo Mágico cuando los investigadores del Señor Odín no pudieron ya es suficiente- dijo Frodi.
Bud asintió. -Frodi tiene razón. Gracias a tu ayuda, ya sabemos a que objetivos debemos apuntar-.
-¿Pero no pudiste averiguar para que quiere Loki a Hilda?- Preguntó Hyoga.
Rossweisse negó con la cabeza. -Lamentablemente no. Aunque...- la valquiria hizo una pausa mientras mostraba el Círculo Mágico y señalaba la parte del centro con el dedo. -Esta es la única parte del círculo que no alcance a descifrar. Si tengo que adivinar, esa parte puede ser la más importante y será la razón por la que capturaron a la Dama Hilda-.
-Así que al menos es seguro decir que la Dama Hilda esta viva- dijo Bud, sintiéndose un poco más aliviado con eso.
-Aunque ya sabemos como detener el Círculo Mágico de Loki, que seguramente estará protegido por los Dioses Guerreros que le sirven, no sabemos como derrotar a Fenrir, o a sus hijos, que parece que están con él. Ni siquiera como vamos a derrotar a Loki- señalo Utgard con seriedad.
Era cierto. Los Dioses Guerreros eran unos enemigos que, aunque serían poderosos, tenían posibilidades de vencer, pero Fenrir y sus hijos serían una grave amenaza, y sin contar al propio Loki, cuyo Cosmos sería superior a todos juntos.
La única solución que tenían contra el Lobo del Ragnarok y su descendencia eran las armas que Odín les traería.
Un Círculo Mágico de comunicación se manifestó en la oreja de Rossweisse. -Chicos, Lord Odín se va a comunicar con nosotros-.
Un Círculo Mágico Nórdico se materializo en el suelo, mostrando la proyección del Dios Supremo del Norte.
-Lord Odín- Rossweisse y los Dioses Guerreros hicieron una reverencia a su Dios.
-"Los saludos pueden esperar. Tengo graves noticias"- dijo Odín con seriedad. -"Baldur me informo que la replica de Mjolnir fue robada ayer por un humano"-.
-Uno de los servidores de Loki- afirmo Shiryu, entrecerrando sus ojos.
Odín asintió. -"También lo creo. Loki debió anticipar que usaríamos la replica en su contra y se la llevo para evitar eso, lo que podría ser un problema. Al menos no pudieron llevarse las Cadenas de Gleipnir, aunque puede que tarden un poco en llegar, porque los Enanos están molestos debido a que muchos de los suyos fueron heridos por el ataque del Dios Guerrero de Loki y nos culpan a nosotros"-.
-Este no es momento para disputar internas...- murmuro Kiki.
-"Lo sé, por eso iré ahora mismo con ellos para acelerar el proceso. Mientras tanto, les envío esto..."-.
Un Círculo Mágico apareció delante de Bud, del cual salió una caja que este tomo en sus manos. Bud abrió la caja, viendo que en su interior había una nudillera con forma de media luna de color dorado.
-¿Qué es esto, señor Odín?- Preguntó Bud.
-"Un arma especial con la que podrán sellar a Loki: Draupnir"- dijo Odín. -"Así como Athena tiene sus armas para usar contra Dioses, yo tengo las mías. Si uno de ustedes eleva su Cosmos al máximo y logra golpear a Loki con Draupnir, podrán sellarlo en su interior"-.
-¿En serio?- Preguntó Kiki con cierta esperanza en su voz.
-"Claro que no será tan fácil. Para que el sellado funcione, quien porte Draupnir, aunque sea por un instante, debe elevar su Cosmos lo suficiente para superar al de Loki. En dicho caso, lo mejor sería debilitar a Loki antes de usarlo para hacer la tarea más sencilla"- dijo Odín. -"El futuro de Asgard, y de todo Midgard esta en sus manos. Por favor, detengan a Loki y terminan con la pesadilla del Ragnarok para siempre"-.
-¡Si!- Gritaron los seis guerreros que irán a luchar.
Odín sonrió al ver la determinación en los ojos de cada uno de ellos, sin encontrar ningún rastro de temor.
A pesar de que iban a ir a luchar contra un Dios, no tenían miedo y pensaban enfrentarlo con todo lo que tenían, por las personas de este mundo. Los humanos no dejaban de sorprenderlo.
(Con Loki)
En su salón del trono, Loki vio a sus guerreros arrodillarse delante suyo. Los siete que él había escogido personalmente para esta lucha.
En el centro estaba Derbal, a su derecha estaban Sigmund, Rung y Ullr. A su izquierda estaban Surt y los otros dos Dioses Guerreros restantes.
Uno de ellos era un hombre joven de veinte años de piel pálida, muy alto, cabello gris largo que le caía hasta el pecho que era cubierto por su casco y ojos rojos con un cuerpo de complexión mediana pero atlético. La armadura que usaba era de color azul oscuro con protección que incluye como unas alas doradas en su pecho y hombros, en el abdomen se puede ver el Zafiero de Loki ubicado en la parte del abdomen o boca del estomago. También posee hombreras grandes de color azul, mucha protección en los hombros, pecho, cabeza, brazos, manos, rodillas, piernas, tobillos, pies y muslos.
El otro era un hombre en sus cuarenta, e tez clara, ojos color marón rojizo y posee el cabello color gris claro o plateado. La armadura es de color gris con detalles en blanco y rojo oscuro, posee una vasta protección que incluye un peto que cubre completamente su peto y el cuello, con el Zafiro de Loki ubicado en el centro del peto. La armadura también cuenta con dos protecciones que se extiende a los largos de los brazos, codos, antebrazos y hombro, y una vez que llega a las muñecas esta protección se asemeja a la manga de un abrigo, y bajo esta manga se encuentra dos protecciones que abarcan las muñecas y los codos completamente, además la armadura cuenta con protecciones para las rodillas, piernas, tobillos, pies, y cuenta también con dos hombreras con dos grandes cuernos que sobresalen de ellos.
El casco de la armadura se asemeja a la cabeza de un dragón que posee dos pequeña cuernos y posee dos ojos de color rojo oscuro y el casco se extiende a lo largo de todo la cabeza del hombre hasta llegar hasta el mentón dando la impresión de ser un mandíbula. No tiene protección en las piernas, pero en su lugar posee varias piezas que extienden desde la cintura proporcionando protección a los muslos, y en la parte trasera de dicha protección se encuentra una pequeña cola.
Estos dos hombres son Balder de Hraesvelgr y Fafner de Nidhogg respectivamente.
Detrás de los Dioses Guerreros estaban Fenir sentado, y a cada lado suyo, había un lobo de tamaño colosal, pero más pequeños que el propio Fenrir. Eran iguales en apariencia al lobo más grande, pero uno tenía ojos amarillos y el otro tenía ojos azules.
Estos eran Skoll y Hati, los lobos que están destinados en el Ragnarok a devorar el sol y la luna respectivamente. Son hijos de Fenrir, nietos de Loki y bisnietos de Odín. Al igual que su padre, eran leales a Loki y seguirían su plan. Y no hace falta decir que también usan el Cosmos.
-Me alegra que hayan llegado temprano- dijo Loki. -Todos están conscientes que dentro de unas horas, los Caballeros de Athena, así como los Dioses Guerreros que sirven a Odín llegaran. Quiero que preparen a las copias, que estén en posición fuera de la barrera-.
-Se hará enseguida, señor Odín- dijo Balder.
-Fafner- Loki miró al Dios Guerrero en cuestión. -¿Los siete salones ya están terminados?-.
-A tiempo, aunque no pude deshacerme del punto débil que son las gemas, pero servirán para su propósito- respondió el hombre con mucha confianza.
-¿Qué pasa con el otro proyecto que te pedí?-.
-Ya estoy en eso. Usaré todo el tiempo que quede hasta que lleguen nuestros enemigos para terminarlo-.
-Bien- Loki se mostró satisfecho. -¡Hoy es el día que el viejo mundo será destruido y renacerá uno nuevo! El Ragnarok limpiara las impurezas y eliminará a los pecadores para que solo queden los dignos para el nuevo mundo. Ustedes, mis guerreros elegidos para esta noble causa, serán la punta de lanza para que ese objetivo se cumpla. ¡Esta es la última batalla del Ragnarok!-.
-Nosotros, los Dioses Guerreros que hemos elegido servirle, juramos acabar con los Caballeros de Athena y los Dioses Guerreros que sirven a Odín- prometió Derbal con solemnidad. Un sentimiento que fue compartido por el resto de los Dioses Guerreros.
-Entonces vayan a prepararse para la llegada de nuestros enemigos. ¡El futuro del mundo esta en sus manos!-.
-¡Si!- Gritaron todos al unísono, levantándose y comenzando a retirarse.
-Derbal, tú quédate. Quiero hablar contigo de algo-.
El mencionado se detuvo y se giro hacía Loki mientras el resto salía de la sala. Esperaron hasta que hubieran salido y se hubieran alejado lo suficiente para no ser escuchados, quedando solo él, Loki, y su descendencia.
Cuando estaban seguros de que no podrían ser oídos, una sonrisa cínica se formo en los labios de Derbal. -Déjeme decirlo, señor, que no puedo creer que haya mantenido esa faceta de Dios benevolente y salvador tanto tiempo-.
Loki sonrió ante esas palabras como si fueran un halago.
-Actuar como un Dios de ese tipo es un buen modo de tener siervos leales. Ahora entiendo porque los Santos de Athena son tan leales a ella- se río.
-No me importan esos humanos, ¿pero cuánto más tengo que esperar para cumplir mi destino?- Preguntó Fenrir, quejándose de tener que esperar tanto.
-Paciencia, hijo mío. Pronto tu destino, así como el mío, serán cumplidos. Hasta que puedas comerte a Odín, los Santos de Oro tendrán que ser un buen aperitivo- le dijo Loki a su hijo lobo. -Algo que he llegado a aprender con los siglos, es que el éxito le llega a los pacientes y perseverantes-.
Fenrir bufo, pero acepto las palabras de su padre antes de retirarse, siendo seguido por sus hijos.
-Puede que sea una Bestia Divina con la capacidad de matar a los Dioses, pero no deja de ser un animal- se burlo Derbal cuando Fenrir estuvo lo bastante lejos como para no oírlo. -¿Y que cree que pasara ahora?-.
-Para este punto, ya habrán descifrado los planos de mi Círculo Mágico y su objetivo será destruir las gemas de los siete Salones. Los mortales son tan simples que es casi aburrido- dijo Loki con poca importancia al asunto. -Al menos espero que me den un buen espectáculo antes del final-.
-Pensar que finalmente llegaría el día...- hablo Derbal de manera soñadora y con algo de nostalgia.
-Así es, Derbal. Finalmente llegó el día en que este patético mundo desaparezca. Un mundo estancado y estúpido… debe desaparecer en el caos…-.
(Con los demás)
En una parte del Océano Pacífico, En una plataforma creada por magia, un círculo de trasporte se hizo presente. El Círculo Mágico transporto a los seis guerreros de Cosmos, manteniéndolos en el aire por una plataforma mágica.
-Ya llegaron- dijo Sona, reunida con su séquito.
Aunque no iban a ir a luchar directamente, al menos ayudaría a los guerreros que irían a luchar para que llegaran con éxito a su destino.
Detrás de Sona y su nobleza había unos seis barcos que parecen ser pequeños dirigibles de juguete que tienen diseños detallados similares a los que aparecen en los juegos de rol de fantasía.
-¿Qué son esos barcos?- Preguntó Kiki.
-Son los que los llevaran a donde esta Loki- dijo Azazel, apareciendo junto con Sirzechs y Michael. -Como sabrán, la isla donde está Loki está encima de la zona donde se conectan América y Asia, pero hay un truco… es una isla elevada por el Cosmos de Loki, ayudado un poco por su magia-.
-¿Es eso posible?- Preguntó Shiryu.
-Ustedes son los expertos del Cosmos, así que díganmelo- replico Azazel. -Pero Loki lo hizo posible, aunque la isla solo esta flotando a unos niveles del suelo y no esta en el cielo. Hay una barrera alrededor de la isla y lo mejor es que ahorren energías, así que hay entran en juego estos barcos-.
-¿Qué son estos barcos?- Preguntó Frodi.
-Son réplicas de Skidbladnir- respondió Michael. -Si bien están lejos de acercarse a los originales, servirán a su propósito. El Dios Odín las envío para ayudarlos-.
-Nuestro Dios nos esta dando todas las herramientas posibles para ganar...- dijo Frodi, sin ocultar la admiración en su voz. Con tanta ayuda, su determinación para la victoria solo aumentaba.
Skidbladnir son unos tipos de barcos creados por la misma tribu que creó a Mjolnir, el martillo de Thor: la tribu Ívaldi. Al parecer, solo crearon unas pocas de estas embarcaciones y las que ellos tienen en frente son simples réplicas que carecen de las habilidades de las originales, ya que se dice que las originales crecen de acuerdo al crecimiento de su dueño.
-¿Y porque tenemos que ir en barcos? ¿Y para que tantos?- Preguntó Utgard al no verle sentido.
-Hay que mantener las apariencias hasta estar cerca a la zona donde será la batalla, el Mundo Humano no debe saber de esto y por ello es que estamos tomando medidas- respondió Sirzechs. -Estamos usando todo nuestros contactos para controlar la información de lo que sucede en coordinación con las fuerzas de Athena, pero es mejor ser precavidos que imprudentes-.
-Y la razón de porque sean tantos es porque si el enemigo ataca, será más difícil saber cual es el barco en el que van- agrego Azazel.
-Hablando de imprudentes... ¿cómo esta tu hermana y su nobleza, Sirzechs?- Preguntó Hyoga.
Sirzechs suspiro. -Rías sigue molesta, pero deje a Grayfia con ella para vigilarla y que no hiciera ninguna tontería como meterse a escondidas en los barcos- respondió. -No se preocupen, estoy seguro que entenderá que esta fue la mejor decisión. Espero- lo último lo dijo para sus adentros.
-¿Y como atravesaremos la barrera?- Preguntó Shiryu.
-Eso déjenmelo a mí- Azazel se señalo con el pulgar. -No los acompañaré todo el viaje, pero al menos puedo hacerles las cosas un poco más fáciles-.
Una de las réplicas de Skidbladnir se acerco hacía donde ellos estaban para abrir la gran puerta de abordaje. Los seis guerreros, más Azazel, entraron en una de los dirigibles. El interior era bastante común y rustico para algo construido por enanos.
Con todo listo, el barco se empezó a mover en el agua de forma inmediata. Al verse unos metros adelantados, los otros barcos fueron tras este como siguiendo su liderazgo. Ver eso, hizo que el Maou suspire.
-Me siento patético. Saber de la amenaza que ahí, pero no poder hacer nada para ayudar... no puedo decir que soy mejor que Rías-.
-Sabes que por como están las cosas en nuestras Facciones, estamos atados de manos- dijo Michael de forma reconfortante. -Y este es un enemigo que ninguno de nosotros esta preparado para enfrentar. Ellos si lo están y saben lo que estamos pasando. Como líderes, lo mejor que podemos hacer es delegar ciertas responsabilidades a quienes pueden manejarla, y esto es de ellos-.
-Supongo que tienes razón- suspiro Sirzechs, para luego sonreír. -¿Quién diría que un Arcángel le daría palabra de ánimos al Rey Demonio? ¿Cuándo se volvió tan loco el mundo?-.
-Quiero creer que son señales de cambio positivas- sonrió el rubio.
Mientras tanto, Sona y el resto de su nobleza miraba con una mezcla de sentimientos a los barcos que se alejaban. La mayoría se sentía humillado y derrotado al haber quedado fuera sin posibilidades de ayudar, pero todos entendían que esto no era como las batallas contra la Brigada del Khaos, sino que era un combate contra un Dios con un poder superior a todo lo que comprenden. Sus orgullos heridos no importan en esta ocasión, ya que lo más ameritaba era salvar el Mundo Humano.
-Suerte...- les deseo Sona en su mente.
(Con el Clan Gremory)
Al haber sido relegados, la nobleza de Rías y la propia pelirroja estaban en el sótano de la mansión entrenando con mucha más intensidad de lo acostumbrado.
Koneko en su forma Nekomata atacaba a Xenovia, que evadía o bloqueaba con Durandal mientras daba tajos con su espada. Ambas Torres parecían estar en igualdad de condiciones, ya que con su nueva fuerza, Xenovia era capaz de resistir los puños potenciados de Koneko.
Rías ataca con magia y su poder de la Destrucción a Ingvild, que acepto ser su compañera de práctica como forma de pagarle la estadía. La descendiente de Leviathan creaba criaturas de agua y lanzaba hechizos explosivos que ponían contra la cuerdas a la heredera Gremory, demostrando que Rokudo no tuvo nada que ver con su poder cuando la controlaba mentalmente, y que la chica era más que capaz de si misma.
Kiba, que se había recuperado casi a la totalidad de sus heridas gracias a Asia, chocaba espadas con Irina para tener un cambio de oponente, ya que usualmente práctica esgrima con Xenovia. El Caballo y la As chocaban sus espadas a gran velocidad, aunque se notaba que Yuuto era más rápido, los cortes y ataques de luz de la Ángel reencarnada lo hacían retroceder para no sufrir ante la debilidad de los Demonios.
Issei, también recuperado, tenía un combate cuerpo a cuerpo con Rossweisse, que portaba su armadura de valquiria. El Dragón Emperador Rojo arremetía con golpes fuertes y potentes, pero que carecían de precisión y complejidad, lo que hacía fácil a la valquiria bloquearlos y desviarlos para luego contraatacar con patadas o magia que dejaban fuera de balance a Issei.
Asia y Akeno estaban en su propia sesión de entrenamiento mágico, aunque era más bien Akeno quien le enseñaba a Asia como usar ciertos hechizos para la defensa, o como podía mezclarlos con otros hechizos para potenciar ciertas habilidades, como las de su Sacred Gear. La ex-monja escuchaba todo con mucha atención.
Todos entrenaban bajo la atenta mirada de Grayfia que los observaba en silencio.
Mientras seguían entrenando, con magia y rayos volando, Baraquiel entró. Vio como todos entrenaban, y aunque le gustaba ver como los jóvenes se esforzaban, podía notar la tensión que había, así como la intensidad de los entrenamientos.
-¡Es suficiente!- Gritó Baraquiel tan fuerte para ser oído en todo el sótano, haciendo que todos detuvieran sus entrenamientos. -Entiendo que estén frustrados y molestos, pero entrenar así no les dará ningún beneficio-.
-Con todo respeto, señor Baraquiel, así es como nosotros entrenamos- replico Rías.
-No te burles de mi, jovencita. Yo soy el entrenador de la fuerza militar de Grigori, y solo Azazel y Penemue me igualan en ese lado. Puedo notar cuando alguien entrena para liberar frustración, y es lo que están haciendo todos ustedes-.
Los jóvenes apartaron la mirada cuando los ojos entrecerrados de Baraquiel los recorrió a todos, como un profesor regañando a sus estudiantes por hacer un escandalo en el aula.
-Es solo que... no entiendo porque no nos dejan acompañarnos- dijo por fin Rías. -Entiendo que son fuertes y los enemigos que enfrentaran son peligrosos, superando a Demonios de Clase Suprema, pero por eso mismo, ¿no sería mejor que fuéramos todos para ir ayudar? ¿No dicen que la unidad da el poder?-.
-Esto es diferente, Rías Gremory, diferente a todo lo que has visto- espeto Baraquiel. -Ya has visto el poder de los Caballeros de Oro en primera fila, ¿no? La lógica que nosotros usamos para el combate no se aplica para ellos. Como se dijo antes, los números no ganan la batalla entre usuarios de Cosmos, sino la fuerza de los números, y solo esos seis tienen la fuerza para pelear-.
-Pero...-.
-¿Qué es lo que realmente te molesta?- Cuestiono el Caído. Paso a mirar a todos un segundo -¿Qué es lo que realmente molesta a todos? ¿Qué los hayan dejado fuera del combate, o que la situación claramente muestre que no están al nivel?-.
Todo el Clan Gremory quedó en un silencio amargo, donde Rossweisse, Grayfia e Ingvild notaron que las palabras del Caído atinaron.
Para los jóvenes Demonios, había estado creciendo dentro de ellos un sentimiento desde que vieron a Seiya derrotar a Vali con facilidad, un sentimiento que se hacía molestamente presente y solo crecía y se hizo más palpable ayer: el sentimiento de estar en desventaja, de no ser lo suficientemente fuerte.
¿Cuántas veces Rías y los demás lo habían sentido? No cuando enfrentaron a Kokabiel, ya que aunque fue Kiki quien lo derroto, la mayoría tuvo cierta participación en aquella lucha, sobre todo Yuuto y Xenovia al derrotar juntos a Valper; pero después de conocer a los Santos de Athena y todo lo que vino después, el sentimiento nació y creció.
Vali, Rokudo, Shalba, Issei corrompido por la Juggernaut Drive, y en el futuro, más enemigos con un poder monstruoso que todavía estaban ahí afuera, esperando su turno de salir.
Por eso, ser dejados de lado, ver como a pesar de sus deseos y esfuerzos, sintieron su "orgullo" herido. Habían estudiado, entrenado, practicado, luchado, sudado y sangrado, y aún así, en los momentos más importantes, en cuando deben enfrentar a los enemigos más fuertes, todos sus esfuerzos no servían de nada. Podían derrotar a enemigos menores, pero a los más fuertes e importantes, simplemente no parecían estar a la altura del reto.
No pudieron hacer nada cuando los Berserkers de Ares atacaron la mansión de Rías, y Shoko tuvo que defenderla.
No pudieron hacer nada contra Rokudo e Issei tuvo que salvarlos.
No pudieron hacer nada contra Shalba, quien claramente era superior a ellos, y eso provoco que Issei se volviera loco.
No pudieron hacer nada para calmar a Issei y tuvieron que ver como Seiya llegaba a salvarlos.
Y ahora, ante la amenaza de fin de mundo de Loki y sus siervos, otra vez no pueden hacer nada más que sentarse y mirar como otros van a luchar.
Baraquiel, como un guerrero experimentado que sobrevivió a miles de conflictos y entreno a muchos jóvenes de su facción, pudo reconocer todas esas emociones en el rostro de los jóvenes Demonios. Todo guerrero, tarde o temprano, llega a un momento en su vida que cuando cree que es muy fuerte, se da cuenta que solo es un pequeño pez en un mar más grande con peces y depredadores mucho más grandes que él. Él mismo a pasado por eso. No es un sentimiento agradable, pero es necesario para que uno madure como persona y guerrero, porque de lo contrario, el fracaso y la muerte es lo único que le espera.
-Son jóvenes, apenas están comenzando a ver el mundo. Es natural que deseen ayudar ante la amenaza que se cierne sobre todos y se sientan frustrados e impotentes al no poder hacer nada. Realmente entiendo como se sienten- dijo Baraquiel con comprensión. -Pero eso es lo que significa ver el mundo y darse cuenta de lo pequeños que son ante otros poderes-.
-No somos débiles...- se quejo Rías, pero sonó más al quejido de una niña molesta.
-Y no digo que lo sean. Puedo ver como han tenido un crecimiento exponencial. No dudo que de seguir así, en poco tiempo todos en esta habitación me van a superar- declaro el Caído. -Pero hay seres que sin importar cuanto se entrenen o esfuercen, siempre estarán por encima de ustedes. Los Santos de Athena y cualquier otro que domine el Cosmos están en esa lista- señalo. -El mundo es un lugar realmente grande y diverso, ¿verdad?-.
Si lo era. Rías y los demás jamás se imaginaron conocer a seres tan poderosos. Sabía que existían seres más allá de sus poderes como los Dioses u otros como los líderes de las Facciones, pero ver de primera fila el despliegue de poderes de los Santos de Athena les dejo ver cuanta era la diferencia que había entre ellos... era tan grande como la diferencia que hay entre el cielo y la tierra.
Era abrumador y atemorizante. Y muy frustrante.
-Como un consejo de alguien que ha vivido mucho y ha estado en diferentes campos de batalla: desháganse de ese orgullo barato, que no les hará ningún bien, o al menos hagan que no les estorbe cuando realmente importe- dijo Baraquiel. -Fue ese orgullo barato que provoco que los descendientes de los antiguos Maou terminarán muriendo-.
Nadie pudo dar con una respuesta antes esas palabras.
-Pero que no puedan igualar al poder de los Caballeros, no quiere decir que deban rendirse- agrego con simpatía en su voz. -Ellos están en una liga diferente, pero ustedes pueden seguir haciéndose fuertes dentro de su propia liga. Aunque Loki sea derrotado, aún vendrán muchos enemigos a los que tendrán que hacerles frente y deben estar listos. Su momento llegara-.
Aunque aún seguían algo decaídos, las palabras de Baraquiel les subió un poco el ánimo a todos.
Aunque tal vez nunca podrían alcanzar los poderes de Kiki y los demás... eso no quería decir que no podían seguir haciéndose más fuertes. Aunque esta batalla no fuera una en la que puedan participar, habrán otras que sin duda deberán enfrentar.
Rías miró agradecida al Caído. -Muchas gracias, Baraquiel-san. Tiene razón, deje que mi estúpido orgullo me controlara-.
Cuando vuelvan, ella tiene que disculparse con los Santos por su comportamiento grosero de ayer. Así no es como debe comportarse la siguiente cabeza de la Casa Gremory.
Baraquiel dio una pequeña sonrisa. -Todos ustedes son jóvenes, aprendan todo lo que puedan para no cometer los errores que los adultos cometimos en el pasado-.
Grayfia sonrió al ver como el estado de ánimo de todos cambiada por uno mejor.
-Un Ángel Caído animando a los Demonios... jamás lo hubiera creído hasta ahora- pensó con ironía.
El Clan Gremory volvió a entrenar, pero esta vez a un ritmo más normal y menos estresante.
Akeno miró a su padre retirarse del sótano. Dio un paso hacía él... pero no se movió más ni emitió un sonido.
Ella realmente quería hablar con sus padres, hacer las paces con él, intentar volver a ser una familia, aún sin su madre... pero no puede. A pesar de que esta siendo mesquina, los años de dolor y culpándolo de la muerte de su madre no pueden desaparecer tan fácil.
-Akeno-senpai- la pelinegra giró, viendo a Xenovia acercarse a ella. -¿Le gustaría entrenar conmigo?-.
-¿Contigo, Xenovia?- Exclamo Akeno, sorprendida por la petición de la Segunda Torre de Rías.
-Me he dado cuenta que no se bien como enfrentar a oponentes que usan magia como ataque. Creí que simplemente debería abrirme paso hasta golpearlos con Durandal, pero me he dado cuenta que no es tan fácil como suena, así que me gustaría mejorar en ese lado- argumento Xenovia.
-Bueno... supongo que no es mala idea, y también me ayudaría a enfrentar a combatientes cuerpo a cuerpo- dijo la Reina Gremory, aceptando la idea.
Ambas caminaron hasta llegar a una parte del sótano para entrenar. Akeno inmediatamente cambio sus ropas por las de sacerdotisa que usa.
Xenovia tomo su espada con ambas manos. -Antes de empezar, Senpai, quiero decirle algo...-.
-¿Si?-.
La expresión de Xenovia se volvió de una férrea decisión, como si fuera a enfrentar a un poderoso enemigo del que no estaba segura de vencer, pero que igual enfrentaría sin miedo o vacilación.
-Pienso volverme en una mujer fuerte y digna para estar al lado de Kiki, para ser digna de él. Por eso estoy dispuesta a luchar contra quien sea-.
Akeno abrió ampliamente sus ojos al escuchar esas palabras que eran, básicamente, una declaración de guerra por el corazón de Aries. Sabía que Xenovia tenía gran interés en Kiki, no lo había ocultado, pero no espero una declaración como esa.
En los labios de la pelinegra se formo una sonrisa demasiado dulce mientras descargas bailaban en sus dedos.
-Ara, ara~. No puedes hacer eso, Xenovia. No me importar compartir a Kiki contigo, pero yo lo vi primero-.
-No me importa si soy la primera o segunda, pero haré todo para que Kiki me vea como mujer y yo sea digna de estar con él, solo se lo quería hacer saber-.
-Veo que ambas tenemos intención de compartirlo. Eso es bueno. Pero aún así no creas que lo tendrás fácil solo por eso, mi linda kouhai-.
Y así, ambas mujeres comenzaron su combate, que desde el inicio fue más intenso por obvias razones. Aunque tenían la disposición de compartir, no se dejarían superar por la otra.
-Qué miedo...- pensó Issei viéndolas a ambas. Ahora él estaba descansando mientras Koneko paso a entrenar con Rossweisse.
-Oye...- el castaño volteo para ver a Ingvild acercarse a él. -Yo... nunca tuve la oportunidad de disculparme contigo-.
Issei parpadeo, confundido. -¿Disculparte porque?-.
-Ya sabes... en aquella pelea...-.
Ahora Issei entendió. La razón por la que no peleo contra Rokudo al inicio es porque Ingvild lo mantenía débil e inmóvil con su Sacred Gear.
-Eso no fue tú culpa, sino del desgraciado que te controlaba, así que no hay nada que perdonar- dijo Issei para calmarla. -No fue tu culpa, así que no te martiries-.
-Ya veo. Gracias- dijo Ingvild, luciendo aliviada. Había tenido ese peso al escuchar de sus acciones bajo el control mental de Rokudo y había querido disculparse, pero no había tenido el valor hasta ahora. -Y también te agradezco que me dejarás quedarme en tu casa, espero no ser una molestia-.
-No te preocupes, con todas las habitaciones que hay, el espacio no es problema- dijo Issei sin tomarle importancia.
-Yo... ehm…- de repente, Ingvild se volvió un poco tímida. -¿Te gustaría... entrenar conmigo? La verdad, no tengo mucha experiencia en peleas, y con todo lo que parece suceder, bueno... me gustaría poder defenderse si es el caso-.
-Claro- acepto Issei de inmediato. -No se si seré el adecuado, pero con gusto te ayudaré-.
-Gracias. Por favor se amable-.
Rías, Asia, Irina y Koneko miraron molestas a Issei, y se aseguraron de prestar atención a Ingvild. No había nada de malo en que le pidiera a Issei ayuda para entrenar, o que le agradeciera quedarse en su casa... pero hay que ser precavidas.
Ninguno tenía idea de que su deseo de luchar se cumpliría antes de lo que esperaban.
N/A: Lo lamento, pero el desarrollo de personajes vino antes de la acción.
¿Qué les pareció? Ya esta todo listo para la batalla que viene, los Dioses Guerreros presentados, los guerreros están listos y los jóvenes recibieron desarrollo de personaje, y también hubo un pequeño avance de la relación de Kiki y Akeno.
¿Qué combates esperan en este arco? ¿Les esta gustando como esta hasta ahora?
En algo menos relevante para la historia, el 24 de Enero fue mi cumpleaños. Un año más viejo y un año menos en este mundo. Vamos por otro.
Sin nada más que decir me despido. Visiten y comenten el resto de mis historias por favor. CHAO.
