Mientras tanto, con Mackenzie, todos estaban muriendo de aburrimiento.

—¿Alguien sabe si Jean-Luc va a venir? —preguntó Jack que tenía un tazón de puff entre las piernas.

—No, dijo que tenía que trabajar —contestó Rusty—. Bueno, él se lo pierde.

Entre los que estaban en la despedida de soltero estaban: Snickers, Pretzel, y nuestros dos amigos homosexuales que se niegan a salir del closet, digo, Jack y Rusty, comiendo y viendo películas de terror a todo lo que queda. Sin embargo, el invitado de honor, Mackenzie, estaba en la habitación, que era de su amigo Rusty, con él había una chica que trabajaba de la misma profesión que Jaen-Luc. Pero no con lo que no contaban era que Mackenzie, en lugar de acostarse con ella, Mack tenía otras ideas…

—Y aquí, estamos en el cine, estamos en el estreno de Sonic, ja, ja, ja, estaban buscando la voz perfecta para María, y le dije: a que no te atreves a hacer casting para el papel de María, y lo logro ¡¿No es increíble mi novia?!

—Guau, sí que amas mucho a tu novia como para rechazar mi servicio —se asombró la Streeper que escuchaba al Border Collie.

—¿Por qué? —preguntó Mackenzie, apagando su dispositivo móvil.

—¿Por qué?, ¿qué?

—¿Por qué decidiste tomar este ofició? —preguntó Mackenzie a la Shetland Sheepdog quien cambió su expresión en el rostro.

Los ojos comenzaron a dilatarse hasta formar lágrimas que empezaron a recorrer sus mejillas, y entre sollozos comenzó a conversar.

—Tengo que cubrir las necesidades de mis hermanos y de mi madre que está enferma, los gastos médicos son muy elevados, tengo que ver por mi familia desde que mi padre murió.

Esto estremeció al border Collie, nunca creyó que hubiera una triste historia detrás del oficio de la chica, se sentía dentro de mujer, casos de la vida real o mejor dicho, tenía el deber de ayudarla, no podía dejarla así, tenía que hacer algo para ayudarla. Fue en el momento en que llegó a su mente una idea.

—¿No te gustaría estudiar y salir adelante para ayudar a tu madre de una mejor manera? —opinó limpiando las lágrimas de su contrario.

—¿Lo dice en serio? —preguntó la chica incrédula de lo que estaba escuchando—, ¿usted me ayudara con mis problemas?

—Así es, yo te ayudaré con eso —respondió Mackenzie con una sonrisa.

—¡Gracias!, gracias, gracias —celebro la Shetland Sheepdog terminando por caer encima del Border Collie para abrazarlo.

—Je, je, je, que bueno que mi prometida no sabe esto, porque sería capaz de matarme —aclaró el Border Collie viendo a la chica a los ojos.

—Lo siento, me emocioné —dijo la chica usando sus brazos para impulsarse quitándose de encima de Mackenzie.

—Bueno, en estos días voy a inscribirte en un programa de apoyo para familias necesitadas o de bajos recursos, ahí podrás estudiar con la beca impartida por el gobierno para que jóvenes como tú puedan seguir estudiando para tener un futuro mejor, y por tu familia no te preocupes, ellos estarán en buenas manos.

—La verdad, no tengo cómo agradecerle —lloró la Shetland Sheepdog.

—Solo salir adelante, y no darte por vencida —sonrió teniendo su atención en ella.

Después de la conversación, Mackenzie y la chica salieron de la habitación para dirigirse a la puerta para que la chica volviera a su hogar.

—Bien, te veo ahí mañana por la mañana, antes de que me case con mi esposa —informó Mackenzie.

—Gracias, señor Mackenzie, no le voy a fallar. —La chica caminó hacia el elevador del departamento del Red Kelpie.

Mackenzie al darse la vuelta vio a los 4 amigos viéndolo haciendo que el Border Collie saltara del susto.

—Oigan, me van a matar de un infarto —se quejó Mackenzie teniendo la mano derecha en su pecho.

—¿Bien? ¿Qué tal lo hace Susana? —preguntó Rusty.

Mackenzie sabía a qué se refería su amigo, él no tenía la intención de tener relaciones con aquella chica, solo quería pasar ese momento de su vida con Bluey el amor de su vida.

—Oh, sí, lo hace muy bien —mintió Mackenzie sabiendo que ellos no se lo perdonarían al dejarla ir.

—Me alegra que lo hayas disfrutado, porque después de esto no volverás a ver a otras hembras que no sean Bluey.

Mackenzie levantó una de sus cejas girando su cabeza 90 sin quitar su mirada al Red Kelpie

—Ay Mackenzie, después de coma, no volviste a ser el mismo —suspiro Rusty al ver la confusión de su amigo.

Aunque fuera mentira, era la verdad, Mackenzie había cambiado mucho desde la última vez que hacían comentarios morbosos con ellos, ya no le gustaba su manera pervertida de pensar. Entonces, solo quería ver por su trabajo y por su prometida que se volvería su esposa, aunque eran sus amigos, no quería decir que compartían las mismas ideas.

—Bueno, chicos, no podemos solo fijarnos en eso, las chicas son más que solo sexo —defendió Mackenzie con una sonrió en su rostro haciendo sentir mal a Rusty.

—Lo que digas, amigo —comentó Jack rotando los ojos hacia la derecha.

Durante la desvelada, siguieron viendo películas de terror y comedia y, ¿por qué no? También de una mezcla de ambos. El día más esperado por Bluey y Mackenzie estaba comenzando. Sin embargo, Mackenzie había salido de su hogar y se dirigió hacia la organización donde se encontraría con Susana y su familia para que ellos se registren en el programa de ayuda para las familias necesitadas. En dos horas, ellos se encontraban en fila para registrarse en el programa de ayuda, y entre añadiendo a la joven a la escuela media.

—Bien, todo está listo.

—Muchas gracias, joven, ahora mi hija ya no tendrá que trabajar en esos oficios mal ávidos —agradeció la madre de Susana.

—Oh, no tiene nada que agradecer, todo fue por hacer el bien, a una chica que aún puede rectificar su camino, y no tendrán problemas aquí, en caso de que ella trabajaba con alguien más —comentó Mackenzie rascándose la nuca con la mano derecha