Sola en casa, en su cuarto se aferró a aquella almohada contra su pecho como consuelo helado y siniestro al no tener con quien compartir ese sentimiento tan extraño, todo lo que pensó e hizo en su vida no era correcto, su madre le educó para ser fuerte y grosera ante el mundo que le deparaba con los negocios familiares y con las inversiones, un lugar donde no tendría la aprobación de nadie, ni el respeto o cariño. O se lo ganaba o se los hacía ganar, o en todo caso, los obligaba. Si era necesario intervenir con gravedad, claro, lo haría.
Solo estaba consiguiendo dañar más su nombre e imagen para el mañana, si es que existía uno allá afuera.
No tenía apoyo con nadie, en especial con Amity. Ya no le agradaba tanto tener que ser amiga de alguien quien en primera oportunidad dañó a su hermoso capullo mañanero. Ahora que lo recordaba, ella era quien odiaba a Willow, no su persona.
«Si no la odio, ¿Por qué continuó haciendo su vida imposible?» Los susurros de su mente la carcomía, apretaba más la almohada, merecía una buena explicación.«Ella solo quería una amiga, ¡Una amiga Boscha!»
Hasta recordaba todas las veces en la que la rechazó por ser como era y no estar alineada a lo que los gustos de su madre y amigas de esta en grupo con sus respectivas hijas. Todo lo recordaba a detalle, la burla acerca de la ropa, de sus coletas, algunas veces acerca de su peso o de sus hechizos que ni sabía controlar. Los niños no eran tiernos con Willow, eran crueles.
Se daba cuenta que esas "amigas" solo estaban para ese momento, ninguna colaboraba con el alto a esas bufonadas, o tan siquiera brindaba temor a un castigo menos llevadero dado por algún superior.
Era un mundo desigual. Ahora entendía porqué Luz Noceda le dedicaba bronca en vez de miradas a cada momento en el que se cruzaban por los pasillos de Hexside, también entró en razón de porqué se llevaban tan bien. El conocimiento del mundo de los humanos era nulo por parte de ella, pero era parecido a lo que Luz pudo haber vivido, así que la acompañaba como mugre y uña a todos lados. Pudo haber sufrido el mismo puto infierno.
A todo esto, Luz, no se le hacía la "bicho raro" de la escuela, importaba poco que fuera humana ya que le aumentaba puntos a lo que percibía, de hecho podía entrar en su estándar de "linda" o "atractiva", bueno, ni sabía cuáles gustos podrían entrar en ello.
No conocía ni sus gustos, ni ella se topaba en realidad.
Tanta confusión. Una sola medicina podría calmar esta situación y quizá era afrontar la soledad entre todas las cosas caras que rodeaban su habitación. Recordaba que los adultos consumían algún líquido que al instante les hacía desaparecer la pena y volverse alegres, un poco de ello no cae mal ahora.
Ninguna de sus chicas quiso contestar, entre ellas Amity quien le comunicó explícitamente que se fuera a la mierda, que no tenía tiempo para escuchar sus problemas ni era de su agrado atenderla. Interpretó que eso puede dar inicio al final de esa amistad porque en realidad, le caía hasta mal los compromisos de ambas madres de que sus hijas congeniaran. Mentir por convivir o nada.
No quería a Amity más en su vida siendo sincera.
«¿Cómo sé que hago el bien? ¿Cómo sé qué algo es correcto? ¿Cómo sabré que no lastimé a nadie en un futuro?»Boscha se dio la vuelta y sus ojos cansados se los absorbía el espacio oscuro de su habitación. Su madre no iba a entender esto.
¿A quién decirle?
¿Quién la escucharía?
Es que no había nadie a quien le significase o trascendiera ese bendito problema. Hasta su madre agotada por el trabajo le importaba más idear soluciones a su trabajo en las que le dieran mejor provecho económico y que la colocaran en un mejor estatus, que beneficiarán SU vida, y quizás, la de su hija. A lo mejor iba dentro de ese plan.
Ya eran las 10 de la noche, y mamá no regresaba, deseaba conocer a su padre para conversar con él, a lo mejor comprendía las cosas de las chicas con mayor facilidad, ¡Pero ni siquiera sabía que podría estar vivo o en este lugar! Abandonada por completo, sin que el mundo estuviese tan al pendiente de su solitaria y miserable vida
ㅡBastardo. ㅡgruñó ellaㅡ, estaría mejor si estuvieses aquí.
Lo detestaba por su falta de hombría para poder manejar una familia y huir de esa forma tan cobarde y cruel. Hasta una que otra maldición se pudo haber escapado de su mente, no le haría daño a nadie en particular.
Siempre pensaba que estaba de viaje o que nació por magia oscura de que su madre desease dejar el legado, vamos, era una tierra de ocultismo y fantasía, existía la posibilidad y la ausencia era importante, significativa.
Un cielo negro, que se aclaró un poco al instante que hizo una pequeña bola de luminosidad a su lado, la alejó un poco de su rostro para no lastimar todavía más sus ojos y tener que sacar más lágrimas con cada segundo que respiraba. En su mente algo tendría que cambiar, a lo mejor su apariencia, su actitud, su negativa hacia el cambio o tan solo dejar de ser la compañera de clases que hartaba con su mera presencia sin necesidad de abrir la bocota para opinar.
Algo tendría que cambiar. En su pergamino, al abrirlo identificó algunos contactos que decidió borrar para olvidarse de esto que le estaba haciendo bastante daño, la amargura de cargar delitos en sus hombros, o el hiriente retorcijón de corazón que sentía por los suspiros dichos en contra de su brujita botánica, aunque tuviese que maquillar su verdadero ser, como siempre todos sus días en la escuela.
ㅡQue se jodan.
Al fin un poco de tranquilidad luego de un cargado día de inolvidables experiencias como el huir con tierra en la cabeza, una herida que por poco hace que vaya a urgencias, un encuentro con la insensible y amargada de su antigua mejor amiga que remarcaba cada vez que podía y con un último suspiro, que deseaba resolver algo con ella, por más o menos odio que sintiera.
Ya era bastante tarde para estar despierta haciendo tareas atrasadas de su especialidad favorita en todos los aquelarres: la limpieza de las macetas y el cuidado de las nuevas semillas encargadas a su nombre. Iba a ser un día importante al tener a su cargo el material de toda una clase y poder demostrar que estaba hecha para ser una líder de campo, literalmente.
ㅡBien preciosuras, mañana será un día hermoso y deben estar frescas ㅡles hablaba a sus plantas y estas como si entendieran el lenguaje se movían de un lado a otro emocionadasㅡ, ¡Todas están bonitas! ¡Hermosas corazones!
Hasta algunos botones brotaban de las plantas por la germinación y el cuidado especial que ella tenía para con ellas, mucho mejor que quebrase la cabeza pensando en como darle vida a una masa amorfa y hacer que dijera "mamá".
ㅡMenos mal no tengo que hacer más abominaciones, vaya que pude salirme de allí ㅡsuspiró con mucho alivio, al menos su vida mejoraba de poco a poco.
Lo único en lo que tendría que enfocarse de apartar de su vida sería a Boscha. A ella si le caía como una patada en el hígado sin apenas desayunar, o como una llamada entrante de cobro que era fastidiosa e incesante, tan desesperante que deseaba llenar su cara de golpes, bastantes golpes. Muchos golpes.
O quizás un insignificante besito.
ㅡ¿Agh? ㅡse paralizó una Willow Park asqueada y sorprendida del rídiculo pensamiento que rondaba por allíㅡ, si que me hizo daño esa maceta.
Es que Boscha, no. Que asco.
No.
No permitiría que una abusiva controladora de sus amigas consentida y estúpida dejase ser mínimo una "opción" para salir a conocer o saludar en todo caso. Desventajas traía el sencillo hecho de compartir nación por todo lo que le hizo, bien podría hasta encarcelar por sus actos tan crueles hacia su cuerpo e integridad. A pesar de la cara de asco que formaba por lo irreal que era ese escenario.
Horror, terror, asco, enojo, odio, tristeza, algo de nostalgia, o una oportunidad de hacer algo macabro.
Sonaba tentador cobrar aunque sea, un poquito, lo que le había hecho por tantos años. ¿Cómo no se le ocurrió con anterioridad? ¡Tan facil que estaba! Solo era necesario conectar unos cuantos cables y dar energía a una idea maquiavélica para su disfrute personal, una venganza tortuosa y fría. Tenía un plan para el día de mañana y ese era poder encontrar algún punto de equilibrio para poder atacar en lo más débil que Boscha tuviese, solo era cuestión de planearlo bien en el camino a la escuela.
Luz le dijo que tomara acción por mano propia un día de estos para interrumpir eternamente las agresiones en contra suya. Está era una excelente oportunidad.
ㅡOjalá y las plantas no lean la mente ㅡWillow se detuvo por un instante para analizar una vez más la situaciónㅡ, no, no soy así. Yo no soy así. Y no puedo convertirme en algo que sé que daña a la gente.
«Oh vamos, diviértete una vez en esta vida chica, mereces regresarle un poco de mierda a esa desgraciada. ¿Qué te podría pasar?»
ㅡCreo que lo puedo intentar.
Se recostó en su cama para descansar, quizá mañana la idea se esfumaría por arte de magia, y sus bajas emociones quedarían al resguardo de la razón, y no por la furia, un recuerdo áspero con el que cargaría toda la vida no era especial ni algo que presumir. Pero era tan tentador... Tan jodidamente tentador...
«Hay vamos, no te va a pasar nada Willow, vas a salir incluso mejor de lo que imaginas, si eres fuerte y bien puedes contra todas ellas».
ㅡ¡Ya pues! Mejor me dormiré, es mejor ver con la enfermera si estoy mal después del golpe ㅡla chica solo sacudió su cabeza a los lados, para olvidarse del problema.
O a lo mejor, no... Porque si necesitaba por lo menos un besito para poder dormir.
. . .
«Maldita decepción me llevo después de querer ver a través de los años que no he sido alguien de cortesía para los demás, pero, es que la gente es tan mala que necesito estar al nivel, o comprender la situación. Mamá dice que esto es bueno, y que debo seguir sus pasos y ser una mujer fuerte para no dejarme vencer por cualquier idiota que intente pisotearme, que eso es una buena educación».
«Pero ella no sabe que me muero por ella, no sabe ni siquiera quién es Willow».
«Si supiera que tengo a alguien a mis pies pero es por un golpe sé que no le va a gustar, y no creo que le vaya a gustar que tenga una novia cuando hasta he escuchado de ti que Amity sería una buena acompañante de mi vida, vamos, eso es ridículo mamá. Yo no quiero eso más cuando ella es tan... Horrible con los demás, es igual a mí».
«No somos compatibles, mamá. Además te vas tanto tiempo que hay veces que no te veo; quiero una amiga de verdad y tú no estás. Amity solo sigue ocupada en sus asuntos y en cómo ser una señorita excelente y perfecta, no soy parte de la guía. Y espero no encuentres la foto de mi niña. Me moriría».
«Quizás también me tenga que ir a trabajar contigo para poder entablar una conversación real. Que sepas que aquí vivo y que aquí te espero fielmente todas las noches esperando un abrazo tuyo. Me está haciendo mucha falta la verdad».
«Por el momento, quiero cambiar y no te va a gustar, tengo miedo mami, de verdad».
«Te quiero y espero una noche más».
¡Hola! ¿Qué tal? Les saluda nuevamente UnderShadow con una nueva actualización, tardé un poco en subir esta parte por una complicación de tiempo y salud con las del trabajo se me juntó todo. Al igual que una factura para el pago de tarjeta de crédito que no entraré en más detalles jeje.
En fin, trataré de estar un poco más activo ahora. Es un gusto escribirles por acá. Saludos a la distancia. :-D
