Entre Líneas
Capítulo 20
El corazón de mamá
¡Especial de Navidad!
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-
Summary: ¿Qué harías si pudieras volver a empezar? Sasuke despierta de un largo sueño a punto de tomar una decisión que podría cambiar el destino de todos. SasuSaku. Fluff Romance. Lemmon.
Advertencia: Lemmon intenso
Agradecimientos especiales a Gimme More de Britney Spears.
•••
-Esp..uhmm…- calló abruptamente sintiendo los labios de ella moverse sobre los suyos con fogosidad mientras deslizaba las manos por debajo de su camiseta prácticamente arrancándosela y mandándola a volar un par de metros cerca de la puerta del balcón de la habitación empujándole hasta la cama, tropezaron cuando sus pantorrillas tocaron el borde del colchón, sería rápido, fogoso y apasionado, de eso estaba seguro.
El aire escaseaba, pero no quería despegar sus labios de los suyos ni sus manos de sus firmes glúteos. Cargando con ella recargada en sus caderas se sintió ansioso por arrancarle la ropa con la misma fiereza con la que ella estaba devorando su boca, rodaron por el colchón sin dejar de besarse intercambiando suspiros placenteros cuando se separaron para recuperar el oxígeno, vio el deseo oscurecer sus jades y su provocativa sonrisa mientras deslizaba sus manos por sus muslos hasta acariciar sus abdominales con sus dedos haciéndole temblar bajo su tacto, un jadeo escapó entre sus labios cuando su boca viajó a su cuello estremeciéndose con la sensación de su lengua cálida descendiendo con sensualidad por su pecho, atrevida ella jugó con el elástico de sus pants recorriéndolo con su dedo antes de descender del todo por su cuerpo lentamente llevándose su ropa interior en el proceso.
Tres segundos.
Es lo que le había tomado a sus habilidosas manos de kunoichi desnudarlo por completo sin un atisbo de vergüenza, se plantó frente a él contemplando su cuerpo desnudo mordió su labio inferior deseosa reprimiendo un suspiro haciéndole sonreír arrogante, se recargó sobre sus brazos desvergonzado y orgulloso observándola deslizar el cierre de su camiseta quitándosela con lentitud.
Amaba la forma en la que ella recorría su esbelta figura deslizando sus manos con sensualidad desnudándose para él concentrada en sus ojos recorriéndose muy despacio, sus ojos jade eran fuego y permanecían enganchados a su mirada como el carbón, su senos rebotaron ligeramente al ser liberados del sujetador rojo oscureciendo aún más su mirada hambrienta y sin poder resistirlo terminó con el espectáculo tomándola por la cintura y estampándola contra la cama con algo más de fuerza de la necesaria pero ella gimió gustosa su espalda se arqueó al rebotar contra la mullida superficie rozando sus rosados pezones contra su pecho sugerente, la observó con sus ojos ardiendo en deseo antes de volver a devorar su boca transmitiéndole toda su pasión contenida.
Ah… si… él quiso ser delicado.
Quiso.
Cuánto había fantaseado con aquello, pero para este momento le había hecho el amor tantas veces que podía jugar sus manos y su mente se habrían grabado a fuego cada curva y cada gramo de piel en su cuerpo.
Las manos de ella se escabulleron desinhibidas hasta su entrepierna tomando su miembro e iniciando un lento movimiento tortuoso con su mano a lo largo de su falo masturbándolo sus deliciosas caricias le provocaron morder su pezón con fuerza arrancándole un gemido y regresó su mirada ónice hacia su rostro sonrojado decorado por sus verdes ojos que le observaban con un atisbo de diversión inundados en deseo, ella empujó su lengua en la cara interna de su mejilla con un gesto obsceno que le provocó una leve carcajada antes de darle un pequeño mordisco en el cuello ascendiendo con húmedos besos hasta el lóbulo de su oreja arrancándole suspiros de placer.
-Quieta- ronroneó en su oído tomando sus manos aferradas a su miembro y elevándolas sobre su cabeza con una libidinosa sonrisa apareciendo en sus labios al contemplar su lujurioso rostro sonrojado y su respiración agitada subiendo y bajando su pecho desnudo sensualmente, le quitó le bandana ninja de la cabeza con agilidad atándole las manos y ella soltó una pequeña carcajada ansiosa, el primer Hokage estaría muy decepcionado del uso que le estaban dando a la honorable pieza distintiva de los shinobi.
- ¿Me harás cosas sucias Sasuke-kun? - preguntó fingidamente temerosa.
- Muy sucias- murmuró contra sus labios y deslizó sus manos hasta sus caderas arrancándole la falda y la ropa interior de un tirón.
Adiós a sus braguitas favoritas.
Sus pensamientos graciosos se vieron interrumpidos por ciertas incoherencias que luchaban por escapar de entre sus labios cuando Sasuke siendo tan absolutamente dominante como se esperaría de una dulzura sensual como él le abrió la piernas y jugó con su lengua en su entrada deslizándola entre sus pliegues arrancándole un grito de placer cuando su se paseó descarado por el punto más sensible de su anatomía, el cosquilleo intenso en su bajo vientre le anunciaba que si seguía succionando su clítoris de esa manera se iba a correr muy pronto entonces sintió sus paredes contraerse alrededor de sus dedos de ensueño a punto de tocar el cielo y en realidad como cada vez que Sasuke la llevaba al cielo con sus atentas y generosas caricias no quería saber cómo es que había aprendido a hacer algo como esto porque temía que la respuesta sea que hubiese estado practicando con alguna zorra del país de las tetas y todo el cuento de amor en el que tanto creía fuese una vil mentira.
Así que solo se concentró en el vaivén de sus dedos y su lengua dándole el mejor sexo oral de su vida retorciéndose de placer sobre la cama del hotel en el que estaban pasando sus vacaciones de invierno familiares aunque poco tenga de familiar lo que le estaba haciendo su lengua a su intimidad.
-¡Ah! ¡Sasuke!- No pudo evitar mover sus caderas restregándose por reflejo, el mordió sus labios delicadamente con una mano apoyada sobre su bajo vientre inmovilizándola hasta desesperarla la ansiosa pelirosa agitó sus piernas temblando, gimió atormentada y no podía estar más agradecida de que la habitación de sus padres esté un par de pisos arriba porque la estaba matando de placer se sentía una prisionera con las manos atadas sin poder tocarlo, estaba torturándola muy obviamente y en serio necesitaba llevarse ese delicioso trozo de carne entre sus piernas a su boca para devolverle la tortura por la que estaba haciéndole pasar, mordió sus labios imaginando las maravillas que podría hacer su lengua alrededor de ese glorioso…
-¡Cógeme ahora o te voy a matar!- amenazó y casi lloró suplicándole que terminara con aquel juego infernal sintiendo la adrenalina dispararse por su cuerpo.
-¿Qué? Creo que no te escuché…- se mofó y sonrió ladinamente besando la cara interna de sus muslos y mirándola con intensidad desde su posición, Sakura sintió que iba a correrse solo con la forma en la que esos ojos estaban mirándola, sus afiladas perlas negras estaban comiéndose hasta su alma porque se había vuelto malvado.
Su tierno y dulce Sasuke-kun se había convertido en una entidad oscura llena de pensamientos libidinosos que desataba en soledad sometiendo a su frágil cuerpo a sus deseos y ella…
Ella lo estaba disfrutando demasiado.
-¡Hazlo Sasuke! ¡Ya! - quiso patearle la cara para vengarse por lo que le estaba haciendo, se detenía cada vez que sentía que se iba a correr frustrando sus orgasmos por completo.
No entendía por qué estaba castigándola así.
Sasuke largó una carcajada divertido y como si de una muñeca se tratase le dio vuelta tomando la atadura de sus manos y echándole los brazos hacia atrás.
-Venga, arriba- ordenó sujetando sus caderas y levantándolas con firmeza, su voz profunda le provocó un cosquilleó y relajada dejó caer la mitad superior de su cuerpo sobre el colchón posicionándose para él suspiró eróticamente cuando Sasuke rozó su miembro en su entrada despacito deslizándolo por su pliegues jadeando de placer - ¿Quieres esto?- murmuró cerca de su oído sin dejar de embestirla entre los labios rozando su botón de placer con la punta de su miembro desde su posición, era irreal iba a desmayarse, otra vez se sintió a punto de correrse y la invadieron las ganas de llorar gimiendo suplicante.
¿Cómo podía Sasuke ser tan frío en su vida diaria y se tan ardiente como el infierno en la intimidad?
-Si cielo, por favor… hazlo ya…- susurró largando un profundo gemido aliviado cuando Sasuke sin ningún tipo de delicadeza entró en ella de una estocada, todo su cuerpo se relajó con un profundo estremecimiento sintiendo el profundo movimiento de su miembro en su interior expandiendo sus paredes -¡Hmm! ¡Joder gracias! Si cariño así… vamos… por favor hazlo más fuerte… me voy a correr…- masculló contra la cama rendida en la sensación de profundas embestidas y los excitantes tirones que le daba en sus rosados cabellos, Sasuke aminoró la fuerza nuevamente cuando estaba gritando a punto de correrse volviendo a su tortura, gimió frustrada y casi sintió ganas de llorar- ¡¿Por qué me haces esto?!- Lloriqueó y movió con fuerza sus caderas contra las suyas escuchando su risa mientras murmuraba burlonamente – Porque eres ruidosa, molesta, caliente y me encanta que lo seas…- sus jadeos entrecortados en su oído le provocaron una nueva corrida intensa seguido de un arranque de fuerza que le permitió zafarse las manos arrancándose la bandana y le dio vuelta con un brillo sádico en sus ojos.
- ¿Por qué tengo la impresión de que vas a abusar de mí? - se burló Sasuke dejándose tumbar sobre el colchón y viéndola subirse sobre sus caderas a horcajadas con una risilla sardónica escapando entre sus labios antes de gemir y auto penetrarse con fuerza cabalgando sobre él extasiada, jadeó y llevó las manos a sus glúteos apretándolos antes de ascender por su cintura hasta acariciar su senos y llevarse uno a la boca empezando a embestirla con fuerza desde su posición perdido en los improperios que ella profería embebida en la mágica sensación de sus cuerpos unidos.
-Ah… ah… porque me has torturado- susurró- eres un chico malo Sasuke y ahora tengo que castigarte- lamió el lóbulo de su oreja y acarició sus preciosos senos sintiendo el vaivén de sus caderas restregándose apasionadamente contra las suyas y luego el pequeño gritillo que emitió ella cuando aceleró los rebotes con ferocidad y por fin logró correrse aliviada.
- ¡Ah! ¡Si! Joder… Podría hacer esto toda mi vida…- gimió y se dejó caer exhausta en su trabajado pecho desde su posición Sasuke aprovechó para acelerar sus embestidas con fiereza haciéndole gritar e hincarle los dientes en el hombro arrancándole un gruñido cuando él también alcanzó el orgasmo corriéndose en su interior, se hundió en el colchón y abrazó con fuerza el cuerpo femenino que reposaba sobre el suyo.
-Sakura- jadeó- sigo creyendo que cuatro malditos años sin esto suenan como un crimen…-suspiró- no puedo superarlo ni siquiera porque lo hacemos prácticamente a diario…- rio cansado.
-Creo que tendré que ir a terapia…- suspiró- aún no puedo asimilar del todo que haya podido vivir cuatro años sin ti…- se estiró un poco para alcanzar sus labios dándole un casto beso apenas rozándolo con extrema suavidad- Fue un buen calentamiento, pero ahora quiero que me hagas el amor… muy despacio… -susurró y eso bastó para que la sangre se disparara hacia su pene volviendo a endurecerlo, ella atrapó sus labios en un beso lento y aprovechó para voltearse llevándola consigo y dejándola bajo su cuerpo, aún con la tenue luz de la mesita iluminándolos sus ojos verdes resplandecían llenos de amor tal como los recordaba, sus ojos se prendaron de los suyos y una suave sonrisa se expandió por sus labios sintiendo como si finalmente se reencontrara con ella.
-No puedes imaginar cuánto te amo… - susurró la pelirosa deslizando su mano delicadamente por su rostro, sus ojos brillaron y dos cristalinas lagrimas escaparon de sus comisuras sin dejar de observarle fijamente, se inclinó sobre ella reclamando sus labios con pasión intentando transmitirle todo lo que sentía en ese beso, mordió suavemente su labio inferior con un muy ligero tirón antes de separarse y murmurar contra sus labios.
-No… eres tú quien no puede imaginar cuánto te amo…- susurrando esto contra su boca descendió lentamente por su cuello al tiempo que volvía a introducirse en ella empezando un lento y profundo vaivén relajado se incorporó ligeramente para poder mirarla a los ojos sin dejar de moverse ella suspiraba despacio y cerró los ojos solo concentrándose en sentir todos los sentimientos que Sasuke se transmitía en su manera tan dulce de hacerle el amor.
-Sasuke-kun- suspiró absolutamente enamorada y rendida abrazando su cuello y él se dejó acunar en su pecho sintiendo las caricias en su cabello que tanto le encantaban escuchándole gemir su nombre con sensualidad, besó sus senos preguntándose muy honestamente ¿Qué sería de su vida sin ella a su lado? Sakura siempre había estado ahí para apoyarlo desde niños, su raro cabello rosa siempre le había llamado la atención, y al ir creciendo no pudo evitar prendarse en silencio de sus ojos verdes hasta enamorarse hasta las trancas.
La amaba tan profundamente que no podía imaginar una vida en la que no amara a Sakura Haruno.
El deseo por protegerla no tardó en nacer en su corazón y al crecer el deseo por poseerla solo se incrementó pensó acelerando su movimiento aferrado a sus glúteos elevándola con ligereza sin dejar de embestirla entre suaves jadeos y suspiros.
Sasuke rió con la cara escondida entre sus senos y frotándose contra ellos sintiéndose un idiota pervertido y feliz, había vuelto a casa con la mujer que amaba y con la que había decidido formar algún día su propio hogar.
- ¿Por qué estás llorando eh? - rio elevando su cara para poder mirarla risueño, sus ojos negros como ónices brillantes fijos en sus jades llorosos que lo contemplaban con absoluta devoción- Si lloras mientras hacemos el amor me harás sentir que lo estoy haciendo fatal- besó su cuello despacito y le sintió suspirar.
-Porque me da tristeza estar a punto de correrme mientras siento miedo de volver a perderte…- Sasuke quiso reír ante aquella afirmación, pero ella suspiró y encontró genuino temor en sus ojos- me da miedo despertar sola por la mañana y que me digan que volviste a irte en una misión, tengo miedo de estar soñando y despertar con cuarenta años aun esperando por ti…
-No iré a ningún lado, molesta, lo prometo y si algún día tengo que irme entonces voy a llevarte conmigo- rio bajito acelerando sus embestidas y se corrió sintiendo las paredes de ella contraerse deliciosamente alrededor de su miembro viéndola disfrutar de su propio orgasmo- ¿Qué puedo hacer para demostrártelo señorita pechos perfectos?
- De hecho, soy la señorita piernas sexys, pero agradezco el nuevo reconocimiento…- bromeó jadeando- ¿Y si nos mudamos juntos? - preguntó bajito sus ojos verdes parecían ver directamente en su alma brillaban con un atisbo de inseguridad en su interior, temió por un momento ser rechazada- quiero dormir a tu lado cada noche y que tu rostro sea lo primero que vea al despertar, no creo que pueda soportar estar un día más sin ti…- declaró sonrojada, una cálida sonrisa se extendió por sus labios deslizado los despeinados cabellos rosas detrás de su oreja con cariño.
-Está bien, prácticamente vivo en tu casa y tu en la mía- rio suavemente- he ahorrado una buena suma en estos años, podemos mirar algunas casas cuando hayan pasado las festividades- le besó cariñosamente cerca del pómulo antes de tumbarse dejando que ella se acurruque en su pecho.
- ¿Una casa? ¿Por qué no un piso? - inquirió ilusionada observándole con sus grandes jades iluminados.
- ¿Por qué un piso cuando podemos comprar una casa? – sonrió arrogante- así cuando nos casemos nos evitaremos volver a pasar por todo el rollo de mudarnos.
-Te he dicho de mudarnos no de casarnos, burro- le apretó la punta de la nariz con sus dedos juguetonamente- No veo el anillo en mi dedo- rio.
-Es muy obvio que vamos a casarnos, aunque tenga que obligarte a firmar Sakura Haruno, además en cuanto nos mudemos nuestras madres, abuelas e Izumi comenzarán a organizarlo todo, ya las conoces… - rio suavemente robando un suave beso de sus labios rosas y descendiendo por su cuello con su lengua arrancándole un gemido con intenciones de reanudar su fogosa sesión- pondré un anillo en tu dedo cuando menos te lo esperes y así nunca podrás escapar de mi- bromeó con una sonrisa maliciosa.
- ¿Por qué querría escapar de ti? - suspiró Sakura echando su cabeza hacia atrás dándole más acceso a su piel sintiendo los húmedos besos y succiones que dejarían pequeñas marcas que tendría borrar con chakra por la mañana.
-Porque pienso atarte a la cama y no dejar que te muevas de ahí- jugó arrancándole una graciosa carcajada a su pelirosa novia.
•••
La pala para recoger nieve cayó con un sonido sordo contra la pared cuando Mikoto la apoyó allí disgustada, cruzando los brazos sobre su cintura, su mirada oscura se ciñó sobre él con severidad, con el ceño fruncido y los labios apretados enfurecida como pocas veces le había visto pronunció intrigado por su postura:
-Ya estoy en casa- encorvo una de sus finas cejas azabaches clavando en ella una mirada fría, casi divertida por verla tan enojada.
-¡Ya lo veo!- le espetó su madre con una mezcla de ironía y furia en la voz- A buenas horas decides aparecer, jovencito.
Antes de que pudiera reaccionar, Mikoto avanzó hacia él con la agilidad que la destacó en sus días de servicio como kunoichi y le tomó de la oreja como cuando era un niño. Ignoró sus protestas y lo arrastró hacia el interior de la casa tirando de él.
-¡Argh! ¡Mamá! ¿Qué diablos te pasa? - gruñó Sasuke, forcejeando para liberarse, pero Mikoto no cedió en su feroz agarre.
-¡Desapareciste una semana entera! ¿Dónde demonios estabas?
-Tuve una misión —respondió él, sacudiendo la cabeza como si eso bastara para zanjar el asunto- Y al volver fui con Sakura y su familia a esquiar todo el fin de semana.
La confesión encendió una chispa en los ojos de Mikoto, una mezcla de incredulidad y rabia.
-¿¡Y no pudiste enviarme un mensaje!? ¿Por qué no llamaste a casa? - el tono de su voz incrementó volviéndose agudo por la frustración- ¿Compraste el móvil para tenerlo de adorno?
Sasuke frunció el ceño, ofuscado por el reproche.
-Yo no tengo el número de casa…
El aire se congeló por un instante en los pulmones de Mikoto quien lo miró como si no pudiera creer lo que acababa de escuchar.
- ¡¿Cómo no tienes el número de tu propia casa?!
Sasuke alzó la voz, cortante como su propia espada.
- ¡Pues tú no me lo diste!
- ¡Ni siquiera lo pediste! - el coscorrón cayó en su coronilla rápido, directo y sin piedad, el joven pelinegro trastabilló con un paso hacia atrás, llevándose la mano a la cabeza mientras la furia bullía en su interior.
- ¡Deja de tratarme como un crío! - exclamó su voz elevándose acalorada y sus ojos entrecerrados de rabia.
Mikoto retrocedió un paso viéndose herida, no estaba intimidada por el repentino acto de rebeldía de Sasuke al levantarle al voz. Algo en su expresión se tiñó de tristeza enmascarada con el enojo.
- ¿Cómo quieres que deje de tratarte como a un niño si te comportas como uno? - reprochó su tono de voz disminuyó ahogada por el nudo que se empezaba a formar en su garganta, se sintió abrumada sin poder reconocer del todo al hombre de pie frente a ella- ¿Desde cuando eres tan insolente? No te críe de esa manera…
-Madre, ya no soy el niño de trece años que viste partir a una misión, tienes que aceptarlo de una vez- declaró fríamente.
-Eso lo tengo claro… pero no borra el hecho- inspiró con dificultad- de que sigas siendo mi hijo…- pronunció, su voz cargada de dolor- Desapareciste durante años y… no sabes cuánto tiempo me pasé imaginando como serías hoy, sin saber si estabas vivo o muerto, años sin escuchar tu voz… y te plantas aquí desapareciendo de vuelta durante días y semanas sin siquiera anunciar donde estarás o si volverás ¿Es que no te importo? ¿No te importamos Sasuke? Te alejas de casa como si te estorbáramos…- susurró con dolor- solo intentamos recuperar un poco el tiempo perdido y tú te alejas como si… como si no significáramos nada ¿Es que no lo ves?
Sasuke abrió la boca para responder, pero las palabras se le atascaron en la garganta sintiéndose un poco canalla cuando vio los ojos de su madre aguarse, si, el peso de sus palabras le dolía, lo entendía ¡No es como si no quisiera a su familia! pero su orgullo no le permitía ceder ¡Ella tenía que dejarlo ir!
- ¡No pedí ir a esa misión! ¡Mi padre me envió! - soltó de repente alzando la voz más de lo que pretendía sin querer destilando un poco su resentimiento- ¿Crees que no es difícil para mí? Regresar y ver que todo ha cambiado… ver que mi novia no es la misma que en mis recuerdos, que mis amigos ya no son como solían ser, que incluso mi familia ha cambiado… ¡Y tengo que adaptarme a todos! ¿Pero quién me entiende a mí? - replicó su herida finalmente se abrió- no me he alejado porque quiera es solo que me cuesta entender al resto… y ahora mismo siento que Sakura es la única que no me trata como a un niño idiota ¿Por qué todos son tan condescendientes? ¡Solo trátenme como si no me hubiera ido!
El silencio cayó como un manto pesado entre ellos. Mikoto parpadeó, sus ojos brillando con lágrimas que no quería dejar escapar. Dio un paso hacia él, pero el menor de los Uchiha se apartó esquivando su caricia maternal como si un muro de hielo se hubiese levantado repentinamente entre ellos.
- ¿Eso es lo que piensas? - preguntó Mikoto, su voz quebrándose- ¿Piensas que sentimos lástima por ti? Que no te tomamos en serio…
Sasuke apretó los dientes, incapaz de mirarla directamente.
-Todos son chunin ahora, yo tengo que esperar al examen… y mi padre me ve como a un niño a quien proteger, me ha quitado mi rango en la policía militar… sugiere que debería de entrenar con el equipo siete, ponerme al día y "disfrutar mi juventud" antes de llenarme de trabajo… ¿ves? Nadie en esta familia me toma en serio a mi edad Itachi ya era el vicecapitán… todos me ven como aun estúpido bebé sobreprotegiéndome innecesariamente y tal vez…- tragó grueso apretando sus puños con frustración y la mirada atormentada clavada en el suelo- tal vez no debí haber vuelto, tal vez debí dejar que siguieran pensando que estaba muerto obviamente en esta casa a todos le fue mucho mejor sin mi…
Las palabras salieron más crueles de lo que pretendía, pero no se retractó, Mikoto llevó una mano a su boca ahogando un jadeo adolorido como si hubiera recibido un golpe directo en su corazón y sus lágrimas finalmente llenaron la represa corriendo furiosas por su rostro, el sonido de su mano impactando contra la mejilla de su hijo llegó a sus oídos demasiado tarde, ella jamás le había levantado la mano miró hacia la mejilla roja de su pequeño casi horrorizada por lo que había hecho y el dolor le arrancó un sollozo acongojado que resonó en su pecho.
-J-jamás vuelvas a decir algo como eso…- susurró herida sus labios se apretaron en una fina línea hasta perder todo rastro de dolor intentando suprimir las lágrimas y el dolor que la inundaban.
-Yo solo quería que él confiara en mi… ¿sabes? Estoy cansado de ser "el pequeño" de esta familia…- se dio vuelta y sin más dirigió sus pasos hasta su habitación encerrándose ahí con un portazo dejando tras de sí un silencio cargado de emociones arremolinadas.
Mikoto se quedó inmóvil en el pasillo con sus ojos en la imagen estática de la amplia espalda de su hijo más pequeño perdiéndose en lo alto de la escalera sintiendo que le estaba fallando.
El portazo hizo eco en la habitación y se deslizó al pie de la cama con los ojos fijos en los copos de nieve que eran arrastrados por el viento invernal en el exterior, hace meses que había vuelto a la aldea y la tensión entre él y su familia parecía solo ir en aumento fastidiándole de sobremanera, pensó varias veces en irse de una vez de esa casa, la idea de mudarse con Sakura había rondado por su mente el último mes en el cual su relación con su madre parecía haberse deteriorado irremediablemente, de normal solía estar algo enfadada cuando no volvía durante días a casa o no le decía que iría de misión, no lo entendía ¿Por qué estaba todo el tiempo sobre él? Lo asfixiaba… Itachi raras veces justificaba sus ausencias cuando vivía en casa y nunca nadie se quejó por ello pero a él… simplemente parecía haber adoptado una irritante actitud de madre sobreprotectora que la volvía insoportable, ahora no estaba seguro de que tan bien recibida sería la noticia de que se mudaría con Sakura, estaba convencido hasta la noche anterior de que su familia acogería el acontecimiento tan bien como los padres de Sakura lo habían hecho, había hablado del tema con Kizashi y Mebuki en un momento a solas en el que Sakura curaba la rodilla lastimada de un niño en la estación de esquí sobra decir que la primera reacción de Mebuki con el anuncio de sus nupciales intenciones fue un emocionado abrazo asfixiante, pero acordaron no decirle nada a Sakura para que su proposición sea una sorpresa cuando llegara el momento, eran sus primeras vacaciones familiares con los Haruno para aprovechar el puente festivo de invierno y año nuevo y realmente lo había disfrutado, precisamente habían regresado ese día para la cena e intercambio de regalos para celebrar el solsticio juntos, su madre debería de estar feliz, no enojada.
Era un adulto joven, pero un adulto, a fin de cuentas, a diario arriesgaba su vida en misiones de rango A y superior, su futura esposa era la jefa de cirugía en el hospital claramente sus vidas eran estables y podían permitirse independizarse y tener una vida juntos con libertad y comodidad entonces ¿Por qué? ¿Por qué el tiempo simplemente parecía haberse detenido para ella? Incluso su padre le hablaba con amabilidad atípica como cuando era pequeño y no los soportaba, no soportaba no ser tomado en serio como shinobi, no soportaba su irritante actitud condescendiente, la aldea respetaba su profesión y le reconocía aún más que su propia familia, quizás acabaría por aceptar la oferta de Tsunade de unirse directamente al ANBU y se olvidaría de la policía… Aún tendría que esperar a enero para tomar el estúpido examen chunin en Suna en su primera fecha…
Largó un suspiro cansado.
Su teléfono vibró en el bolsillo delantero de sus pants y lo sacó encontrándose con el bonito rostro de su novia abrazando un gato del refugio adornando el fondo de pantalla.
Naruto: ¿Compraste el regalo de Sakura-chan? Iré a conseguir el regalo de Hinata para esta noche, me han invitado a cenar con los Hyuga *sonrisa*
Una sonrisa suave se extendió por su faz y sus ojos se desviaron hacia una larga caja de terciopelo rojo sobre el escritorio que aún necesitaba ser envuelta por lo que respondió:
Si, encontrémonos en la papelería del centro necesito envolver su regalo.
•••
-¡Sasukeee!- el grito estruendoso de Naruto se escuchó a lo largo de la calle lo divisó una cuadra por delante encogiéndose ligeramente en su chaqueta por la vergüenza ajena que sintió al verle saltar emocionado con sus manos en el aire como un crio.
-Tarado- "saludó" y Naruto le echó los brazos al hombro riendo como siempre antes de entrar en la papelería, el aroma a canela, tinta y papel nuevo golpeó sus fosas nasales agradablemente, en seguida Naruto se entretuvo con una percha que exhibía algunas figuras coleccionables de alguna caricatura que seguramente él veía mientras señalaba hablando en voz demasiado alta para su salud mental que una de esas sería un regalo perfecto para Sakura encorvando una ceja le dejó ahí fingiendo no conocerle y avanzando hasta el último pasillo en el que relucían algunos coloridos papeles para envolver, tomó el papel rosa claro adornado con pequeños pétalos plateados para Sakura, un papel naranja con el símbolo de la aldea para Naruto y tomó otros papeles de distintos colores para su familia, esa sería una larga tarde envolviendo regalos, suspiró mortificado.
Escuchó la estruendosa voz de Naruto llamarle desde otro pasillo y volteó irritado chocando de frente con un cuerpo menudo encontrándose con un largo cabello platinado y un par de ojos carmesíes que le observaban desde el suelo abrazando un oso de peluche.
-P-perdón…- se disculpó la chiquilla, sintió deseos de poner los ojos en blanco al encontrarse con su rostro sonrojado y le tendió la mano para ayudarla a incorporarse por pura cortesía.
-Hn- masculló pasando de ella y encontrándose con los azules ojos de Naruto observándolo intrigado.
- ¿Quién es? - le preguntó siendo tan entrometido como siempre
- No lo sé, ella chocó conmigo- se encogió de hombros restando importancia al asunto y se dirigieron juntos hacia la caja en medio del parloteo de Naruto quien volteó brevemente sobre su hombro para encontrarse con esa extraña chica observando fijamente a la espalda de Sasuke como hipnotizada.
-¿Vamos a tu casa para envolver los regalos? Traje todos en mi mochila- sonrió ampliamente girando de un salto para mostrarle el pesado objeto en su espalda- así los dejamos bajo el árbol de una vez.
Sasuke asintió poniéndose en marcha, había sido una larga tarde pero había conseguido algunos objetos interesantes, un libro de mapas para su padre, una agenda nueva para Itachi, el secador de cabello que había apuntado Izumi en su lista de deseos pegada en el refrigerador y que aún no estaba pillado, unos bonitos aretes que su madre había estado viendo hace un par de días y lo que consideraba la peor humillación de su día, la trilogía de Icha Icha en películas que Naruto le había "sugerido amablemente" (Obligado) a comprar para Kakashi porque de esa forma sus regalos harían juego ya que había logrado sacarle a Jiraiya su cuarto libro de Icha Icha aún no publicado.
-¡Espera!- escuchó una vocecilla delicada tras él.
-¿Quién? ¿Yo? - se volteó Naruto sonriendo nervioso- siento decepcionarte, pero tengo novia y…
-No tu no, tu amigo…- señaló coqueta y Sasuke observó a la chiquilla encorvando una de sus cejas antipáticamente.
-¿Te gustaría salir conmigo?- preguntó yendo directo al grano, la quijada de Naruto cayó al piso y observó desesperado a su alrededor aguardando por la asesina presencia de Sakura y un tic se instaló en su ojo derecho irritado de tener que lidiar con ese tipo de proposiciones casi a diario, por suerte a Sakura no parecía afectarle en lo más mínimo, tenía la vaga idea de que quizás cuando se casaran por fin todo aquello terminaría, sin embargo por la reacción de Naruto esa información sobre Sakura y sus inexistentes celos era desconocida pues se veía visiblemente nervioso de verse involucrado en un doble asesinato perpetrado por la pelirosa y su fuerza monstruosa.
-No- se limitó a responder.
-¡¿Por qué?! ¿Acaso no sabes quién soy? - con arrogancia la chiquilla dio un pisotón en el suelo plantándose frente a él para impedir su escape con los brazos en jarra y expresión caprichosa ganándose una irritada mirada arrogante de Sasuke que la hizo estremecer.
-No y tampoco me interesa así que piérdete niña- masculló irritado, bien, lo sabía estaba siendo en extremo grosero, pero no estaba precisamente de humor esa misma mañana le había dicho a su madre que le hacía sentir deseos de estar muerto y no volver a verlos llevaba todo el día sintiendo el peso de la culpa de haberle roto el corazón a la mujer que lo trajo al mundo y no tenía una idea precisamente buena para arreglar las cosas sin verse como un idiota porque sabía que "lo siento" no iba a bastar esta vez, así que esperaba que su regalo la contente y todo vuelva a la normalidad para poder mudarse con su novia sin sentir que su madre haría un drama para generar tensión innecesaria aunque ella en realidad no era ese tipo de persona, no podía entenderla.
Ella no era así.
La chiquilla con apariencia de muñeca antigua apretó los volantes de su ostentoso vestido viéndolo con frustración en sus ojos carmesíes a punto de llorar.
-¡Señorita Shiranami!- un hombre ataviado en un elegante haori tradicional apareció junto a ella cerciorándose de que estuviera bien.
-¡Hakuto! ¡Este hombre me ha rechazado! ¡Fue muy grosero! ¡Quiero que lo arresten! - le acusó señalándole ofendida y el hombre le dio un sonrisa nerviosa y una leve reverencia.
-Se-señorita, por favor… sus modales- regañó suavemente el hombre que asumía era su cuidador o guardaespaldas, lo que le faltaba una niña rica encaprichándose con él- Discúlpela, por favor, es la primera vez que le permiten salir de casa…- susurró nervioso.
Sasuke asintió y pasó del berrinche que había iniciado la chiquilla alejándose a paso rápido.
-Eso fue muy extraño…- masculló Naruto volviendo su mirada hacia atrás donde la chica seguía gritándole a ese pobre hombre.
-La gente está cada día más loca…
El parloteo de Naruto se convirtió en ruido blanco dentro de su cabeza meditando en que quizás debería de pedirle consejo a Sakura acerca de su últimamente turbulenta relación con su madre, era una mujer quizás podría entenderla mejor e iluminarlo al respecto, no es como si no quisiera a su madre.
Simplemente ya no aguantaba su pesada actitud.
Detuvo sus pasos abruptamente, sobre sus cabezas el sol había alcanzado su punto más alto gracias al solsticio de invierno, pero algo llamó su atención, un halo rojo rodeó al astro fugazmente llamando su atención y desapareciendo enseguida.
- ¿Viste eso?
- ¿El qué? ¿El sol? Pues está como siempre ¿No?
Reanudó su caminata y Naruto su parloteo incesante sobre sus nervios de ir a cenar con los Hyuga mientras explicaba que quizás llegue un poco tarde a la cena de su familia, aunque los Uchiha cenaran mucho más tarde, quizás solo fue su imaginación…
- ¡Tía Mikoto! - saludó el rubio echándose a los brazos de la mujer pelinegra quien le recibió con una amplia sonrisa antes de abrazarle cálidamente y le dio una mirada fugaz a él antes de desviar sus ojos apagados hasta la puerta de casa haciéndole sentir incómodo.
Ingresó tras ellos silencioso como un fantasma caminando directamente hacia la escalera para desaparecer con las bolsas en sus manos.
- ¿Qué le pasa? No ha dicho ni pio en todo el camino y parece… raro… incluso para ser él- inquirió Naruto observando la huraña actitud de Sasuke en incremento y los ojos tristes de Mikoto que le anunciaban que algo había pasado entre ellos.
Mikoto suspiró profundamente.
-Hemos discutido en la mañana, pero ya se le pasará…- le dio una pequeña sonrisa amable instándole a subir tras Sasuke mientras ella alistaba todo para la cena recordándole que aún tendría que ir a cambiarse para esa noche.
- ¡Es verdad! Se hará tarde si no me apresuro ¡No quiero perderme tu comida Mikoto-baachan! - sonrió zorrunamente y subió las escaleras de dos en dos llamando a Sasuke alegremente.
-¡Voy a entrar!- anunció abriendo la puerta de la habitación de Sasuke en el momento en el que Izumi asomó su castaña cabeza por la puerta contigua, su rostro cansado le observó con un atisbo de desesperación viéndose a punto de llorar y haciéndole una mortificada señal de hacer silencio, Naruto rio bajito nerviosamente y en silencio atemorizado, había visto a Itachi esa misma mañana con una expresión similar parado en medio de la calle como un zombi con la mirada perdida en la acera y la cara larga reflejando lo días que llevaba sin dormir.
Rogaba a cielo nunca tener gemelos.
-Vaya que lo están pasando mal con los gemelos ¿Verdad?
-Tuve que conseguir tapones para la primera semana, pero últimamente Katsuro ha estado más llorón de lo usual- comentó cansinamente el pelinegro rebuscando en su escritorio en búsqueda de unas tijeras y cinta adhesiva, el rubio hiperactivo se sentó en el suelo cruzando sus piernas y sacando los regalos de uno en uno de su mochila y el papel en las bolsas, había conseguido un bonito collar de perlas para Hinata convencido por Sasuke quien le había golpeado exclamando que un paquete familiar de ramen instantáneo no era un buen regalo para una chica y que no sabía nada de mujeres a lo que él había mascullado que sus únicas referencias eran su madre, su cuñada y su novia de toda la vida por lo que no debería de creerse un experto ganándose otro puñetazo.
- ¿Por eso están en casa?
-No sé si lo escuchaste, probablemente no porque eres un tarado, pero en el último mes el movimiento de una organización que al parecer ha estado intentando cazar a los jinchuriki se ha incrementado, reportaron que la jinchuriki del dos colas fue capturada ¿No te habías preguntado por qué la bruja no nos ha dado una sola misión fuera de la aldea en meses? - encorvó una ceja y una arrogante sonrisa se pintó en su rostro.
-Pensaba que lo de las misiones era culpa tuya, Teme- entrecerró la mirada ofendido- ¿Y eso que tiene que ver con Itachi?
-Itachi, Shisui y Jiraiya-sama han estado tras los pasos de algunos miembros, al parecer hay algunos avistamientos en aldeas cercanas, temen que la aldea pueda estar en peligro de ser atacada para capturarte asi que Itachi ha estado demasiado ocupado con el nuevo plan de seguridad, Izumi está aquí porque obviamente no puede sola con dos bebés de pocos meses- comentó sin mirarle- también está aquí por seguridad, aún no es sabido con qué clase de personas estamos enfrentándonos, ellos podrían haberse infiltrado en la aldea y tratar de dañar a Izumi o los niños para coaccionar a Itachi ¿Sabes? Él es el comandante de la policía ahora- mencionó dándole un tono de obviedad al asunto.
-Deja de tratarme como si fuera un idiota, teme- reclamó.
-Entonces no preguntes idioteces- replicó divertido terminando de envolver el regalo de Sakura, ya envolvería el de Naruto cuando el tarado se largase.
•••
-¡Holaa!- canturreó Sakura abriendo la puerta de su habitación sin tocar encontrándole sin camiseta- tenía la esperanza de encontrarte desnudo pero no hemos podido llegar más temprano- declaró fingiendo un tono lastimero.
-Eso puede arreglarse fácil- sonrió ladinamente sintiendo sus suaves manos acariciar sus pectorales antes de besarlo despacio.
¡Sakura!
La pelirosa se separó de él con un mohín fastidiado en los labios escuchando la voz de Mebuki llamándola desde el piso de abajo.
-Lo siento, mamá llegó antes para ayudar a montar todo para la cena y ahora está insoportable - suspiró- por cierto ¿Te gusta? – sonrió ampliamente girando sobre si misma luciendo su delicado vestido de satén rosa y su peinado recogido con finos mechones enmarcando su rostro angelical- me lo regaló Izumi el otro día y me pidió usarlo esta noche- confesó risueña.
Le sonrió con una mezcla de ternura y lujuria antes de responder con aire pensativo:
-Te ves hermosa, pero te verías mejor sin el- rio tomándola por la cintura para acercarla hacia su cuerpo haciéndole reír- ¿Te quedarás a dormir? - preguntó en un susurro en su oído.
-Idearé un plan- sonrió traviesa- mis padres llevarán a mi abuela a casa después de cenar, quizás pueda quedarme- jugueteó con los cabellos azabaches de su nuca inspirando su aroma y se separó con un paso hacia atrás- te veo abajo ¿sí? - se despidió con un guiño y una sonrisa traviesa bailado en sus apetecibles labios rosas.
Al principio no pensaba hacerle ningún caso, pero dadas las circunstancias creyó que lo ideal para demostrar sus intenciones de reconciliación con su dramática madre sería simplemente obedecerla así que tomó la camisa pulcramente planchada que colgaba de la puerta del armario y se la puso sintiéndose extraño, odiaba usar camisas de mangas largas, vale, tendría que reconocer que esta era bastante cómoda y no se sentía aprisionado como creyó, contempló su reflejo satisfecho, pantalones de color azul oscuro, camisa blanca y la corbata… al diablo la corbata, tenía suficiente con esa estúpida camisa, se echó el saco a juego con los pantalones sobre los hombros sin ponérselo del todo y bajo las escaleras, al pasar por la cocina encontró a los padres de Sakura ayudando a su madre con la cena mientras Kizashi era regañado por la madre de Sakura haciendo que una ligera risa se le escapara.
- ¡Sasuke-kun! Llama aquí a esa holgazana dijo que vendría a ayudarnos y se escapó a la menor oportunidad- reclamó Mebuki con una palpitante vena en su frente haciéndole sonreír nervioso y asentir repetidamente alejándose a paso rápido hasta el salón principal, definitivamente no estaba de humor para ser víctima de la ira de su suegra esa noche.
- ¡Si es Sasuke-kun! Ven aquí hijo- palmeó el asiento a su lado emocionada una anciana de cortos y pálidos rosados cabellos fusionados con las canas que le habían dejado los años.
-Abuela Tsubaki- sonrió con suavidad acercándose a la anciana mujer sentándose junto a ella parsimoniosamente.
- ¿Es cierto lo que me ha contado mi Sakura-chan? ¿Están buscando una casa para mudarse?-casi celebró y las arrugas cerca de sus ojos se acentuaron cuando sonrió con emoción- supongo que pronto celebraremos una boda- rio tomándole de las manos tiernamente, Sasuke intentó reprimir la sonrisa que quiso escapar de sus labios, la abuela de Sakura era una de las pocas personas ajenas a su familia de cuyo contacto no rehuía, la conoció poco después de volverse amigo de Sakura cuando ella tuvo que ir a su casa a dejar un recado, ya desde ese tiempo la abuela de Sakura predijo que él se enamoraría de su nieta a lo cual reaccionó con un sobresalto nervioso y una caída de sentón en su jardín.
Desde ese humillante momento Tsubaki Haruno se había autodenominado su abuela.
- ¡Shhh! ¡Abuela! - exclamó con voz ahogada- es un secreto, aún no puede enterarse nadie…- murmuró Sakura cerca de ella y una expresión de asombro y pena se dibujó en el rostro de la anciana ahora ruborizada que agitaba su mano como si el movimiento pudiese borrar las palabras.
-Vale vale un secreto…- canturreó con una mirada significativa hacia Sakura.
-Sakura, Mebuki me ha pedido decirte que dejes de holgazanear y vuelvas a la cocina- le dijo burlón.
- ¿Por qué no vas tú? - replicó enfurruñada y le mostró la lengua infantilmente- que sepas que no voy a cocinar cuando nos casemos, soy una doctora muy ocupada- se echó los cabellos hacia atrás orgullosa haciéndole soltar la carcajada finalmente viéndola alejarse por el pasillo.
- ¡Esa niña insolente! - exclamó frunciendo el entrecejo reprobatoriamente- Siento lástima por ti ahora que serás su esposo…- negó suavemente con su expresión resignada - ¿Y bien? Veo que Sakura ha ganado algo de peso, dime la verdad Sasuke-kun ¿Está embarazada? Su rostro tiene cierta… luz…- rio- y ahora están buscando comprar una casa… es sospechoso- sonrió cómplice- puedes decírmelo prometo guardar el secreto.
- ¿Crees que lo esté? – inquirió pensativo con la vista fija en el marco de la puerta por donde había desaparecido Sakura, sus oídos atentos a la riña que se había desatado en la cocina entre ella y su rubia progenitora.
- ¿Es que no lo saben aún? ¡Y dice ser medico! - exclamó indignada haciendo reír a Sasuke nuevamente, ella le tomó desprevenido tironeándole la mejilla mientras lo regañaba por no ser lo suficientemente atento.
- ¡Estamos en casa! - se escucharon desde el genkan tres voces al unísono llamando la atención de ambos, el rostro de Tsubaki se iluminó al reconocer una de las voces.
- Me encontré a este vagabundo y decidí traerlo a cenar con nosotros- bromeó Fugaku señalando un tembloroso Naruto mojado con algo de nieve aun cubriéndole los hombros y el cabello.
-¡Bienvenidos!- Sakura fue la primera en asomar la cabeza por el marco de la cocina con una enorme sonrisa alegre- ¡Naruto!- ¡¿Qué te pasó?!- inquirió preocupada acercándose al genkan.
-¡Sakura no te escaquees! ¡Esa col no va a picarse sola! - se escuchó la exclamación de Mebuki desde el interior de la cocina seguido de las risas de todos los que estaban ahí, Sakura puso los ojos en blanco mortificada.
-¡Querida! ¡Que gusto verte! - exclamó con genuina alegría una anciana menuda en medio de Naruto y Fugaku.
-Hola Sakura- saludó Fugaku con una pequeña sonrisa- tranquila, seré tu relevo- rio discretamente tras recibir el saludo respetuoso de su nuera antes de internarse en la cocina con los demás, alegres saludos inundaron el ambiente seguido de un par de bromas del padre de Sakura que hicieron reír a las cuatro personas en la cocina.
-Pues este año cocinan los padres- bromeó Sakura sintiendo los brazos frágiles de la anciana rodearle con cariño- Abuela Satsuki no ha ido a su revisión en el hospital este mes ¿Cómo sigue de ese dolor de espalda que me dijo la última vez?
-Mucho mejor querida, la medicina que me diste es maravillosa- rio la mujer dándole un par de palmaditas en la espalda con suavidad- Has ganado peso ¿De cuantas semanas estás, cariño? – Inquirió directamente como si nada.
Los colores subieron por el rostro de Sakura ignorando por completo al rubio que detuvo sus ruegos por una toalla limpia para gritar impresionado por la "revelación" antes de exclamar:
- ¡Abuela! - protestó con voz ahogada- No estoy embarazada- admitió riendo nerviosa y ocultó su rostro sonrojado tras sus palmas escuchando la risa de la anciana y el suspiro de Naruto- Por Dios, la abuela Tsubaki ha tratado de sonsacarme lo mismo- enganchó su brazo al de la anciana antes de caminar juntas hacia el salón principal pasando del tembloroso rubio.
Sasuke observó intrigado en dirección al genkan sin poder ver que estaba pasando realmente mientras escuchaba con curiosidad la discusión que se desataba entre su abuela materna y su novia.
- ¿Qué ocurrió? - preocupados Izumi e Itachi aparecieron bajando con cuidado la escalera con un bebé en los brazos cada uno- ¡Por Dios Naruto! ¡Te va a dar hipotermia! ¿Quién te dejó así? - protestó preocupada la castaña.
-S-ss-Sakura y Fff-Fugaku-jjj-jiichan- pronunció con dificultad.
Itachi soltó la carcajada acercándose a su cuñada a la entrada del salón para pasarle a la pequeña Amane que estiraba sus bracitos emocionada hacia la tía Sakura mientras veía a Naruto temblar como una gelatina siendo ignorado por cada alma en esa casa.
-Gr-gracias Itachi-niisssan, e-ess bueno ss-saber que al menos exisssto pa-para doss personass- masculló con fingido rencor y Sakura le mostró la punta de su lengua juguetona.
-No te vas a morir, no seas dramático solo ve a secarte al baño y róbale algo a Sasuke del armario para cambiarte- rodó los ojos fastidiada y en seguida su atención fue robada por la bebé en sus brazos haciéndole carantoñas- Hola preciosa- canturreo escuchando la risa infantil derritiéndose de amor.
-¡Satsuki!
-¡Tsubaki!
Los rostros de ambas ancianas se iluminaron con enormes sonrisas emocionadas y Sasuke se puso de pie para saludar a su abuela con un abrazo.
-Hola Abuela- saludó con su habitual tono sereno y una sonrisa cálida ayudando a la mujer a tomar su asiento.
-¡Mi pequeño y dulce Sasuke-chan!- sonrió enternecida volviendo a rodear al joven con sus brazos cuando este se sentó a su lado- Felicidades por el pequeñín- le tiró del moflete.
-¡Lo sabía!- exclamó Tsubaki aplaudiendo emocionada.
-¡¿Qué?!- Se sobresaltaron al unísono tres jóvenes voces en la sala.
-¡Abuela no estoy embarazada!- protestó finalmente Sakura roja como un tomate.
-¡¿Sakura está embarazada?!- Itachi entró al salón con expresión atónita.
-¡No lo estoy!- prácticamente gritó desesperada la joven y sintiéndose derrotada se dejó caer en el sofá junto a Sasuke meciendo suavemente a Amane en sus brazos para calmarla, había empezado a llorar asustada cuando subió la voz sin querer, Sakura observó enfurruñada a ambas abuelas que le miraban altivas como si supieran algo que ella no y entrecerró los ojos sospechosa.
Sasuke rio por fin libre de las garras de su abuela materna cuando ambas mujeres mayores decidieron que era buen momento para ponerse al día y besó la coronilla de Sakura haciendo que ella se ruborice y relaje instantáneamente antes de juguetear con Amane dejando que la pequeña bebé tomase su dedo, los tres formaban la estampa de una hermosa familia y se ganaron la mirada cargada de ternura de Itachi e Izumi antes de que ambos se sentaran en el sillón frente a ellos sintiendo como si contemplaran una escena del futuro próximo.
- ¿Cómo has estado Izumi-chan? - preguntó la abuela Satsuki extendiéndole los brazos para poder cargar a su bisnieto acción a la que Izumi accedió con una sonrisa encantada- ¿Se han portado bien estos pequeños diablillos?
-Algo así- suspiró- estas criaturas adorables no dejan de llorar ¿Saben?
-Tengo que dormir usando tapones- Sasuke puso los ojos en blanco- si no seguramente estaría como Itachi- señaló al pelinegro que había echado la cabeza hacia atrás en el respaldo del sofá y aparentaba estar durmiendo la siesta.
-¡Itachi!- llamó la anciana Uchiha.
-¿Si abuelita?- murmuró adormilado y entreabrió los ojos incorporándose solo un poco.
-¿Estás cuidando bien de Izumi-chan? ¿Piensas que es fácil ser madre de gemelos? – la abuela estaba a punto de quitarse su zapatilla y lanzársela a la cabeza, emocionado Sasuke se inclinó un poco hacia adelante a la espera de algo de acción, su abuela Satsuki siempre regañaba a Itachi por todo.
-No, no es fácil, es tan difícil como ser padre de gemelos- recalcó la palabra lanzándole una mirada resentida a la anciana que le observaba enfurruñada.
-Pues entonces más vale que se estén cuidado, no querrán lidiar con un tercero siendo estos dos tan pequeños aún- la anciana perlirrosa largó una carcajada viendo los rostros de terror de Izumi e Itachi palidecer siendo secundada por la abuela Uchiha- los chicos de hoy no soportan nada, cuando tenía tu edad- miró a Sakura directamente- estaba embarazada de mi segundo hijo y cuando tenía la edad de Izumi estaba dándole el pecho al quinto- la mujer rio viendo las caras de pánico de Sakura e Izumi palideciendo con solo imaginarlo.
¡Sakura!
-¡Argh! ¡No otra vez! ¡Mamá no quiero picar col! – hizo su berrinche viéndose totalmente infantil con sus puños apretados y un mohín molesto en sus labios echando humo por las orejas, después de dejar con cuidado a Amane en los brazos de Sasuke quien negaba con una sonrisa divertida plasmada en su rostro viendo nuevamente a su pelirosa novia desaparecer por el corredor enfurruñada.
-Di la verdad… ¿Están embarazados? - inquirió Izumi en voz baja con una sonrisa emocionada y vio a su hermano mayor entreabrir un ojo atento a su respuesta.
-Si ella dice que no lo está, es que no lo está- tres suspiros femeninos decepcionados se extendieron por la estancia- ¿Por qué quieren que lo estemos? Ni siquiera nos hemos casado aún- soltó como si nada.
-¿Aún?- Itachi incorporó su cabeza como un robot impulsado por propulsión y su intensa mirada idéntica a la suya se clavó en su faz como leyéndole la mente, Sasuke se ruborizó sintiendo que se le había escapado algo que no debía y entonces…
-¡Pediste su mano!- su hermano mayor se incorporó de un salto adivinando y riendo como un tonto mientras le señalaba en seguida Izumi se levantó a abrazarle felicitándolo con una enorme sonrisa bobalicona diciéndole lo orgullosa que estaba de él y Sasuke se sacudió rápidamente de ellos con el rostro ardiendo aun sujetando a la pequeña bebé quien comenzó a llorar estruendosamente antes de ser acunada por su bisabuela.
-Lo hablé con Kizashi y Mebuki, pero Sakura no lo sabe así que ¡No digan nada o lo van a lamentar! - amenazó sombrío a los cuatro adultos en el salón arrancando una mezcla de carcajadas y felicitaciones en voz baja hasta que fueron interrumpidos por las quejas de Naruto sobre la crueldad de Hanabi Hyuga ingresando en el salón usando una camiseta y pantalones suyos.
- ¿Por qué usas mi ropa? Más te vale no haber arruinado el traje que te presté, Dobe- sus ojos despidieron rayos cuando se posaron en la faz relajada de Naruto quien le observó resentido antes de pronunciar:
-Cóbraselo a Hanabi, Teme.
•••
-Mamá – llamó saliendo del salón para alcanzarla al pie de la escalera viéndola abrazar dos grandes cajas envueltas en papel azul cielo contra su pecho apenas pudiendo ver sobre estas.
- ¿Si cariño? - su mirada curiosa se posó sobre él y sintió su cara arder ligeramente empezando a sentirse contrariado.
-D-déjame ayudarte- masculló repentinamente acobardado, Mikoto le observó con dulzura y sentó las cajas sobre un escalón antes de inquirir con voz suave:
- ¿Pasa algo Sasuke? ¿Es por lo de esta mañana?
Sasuke asintió en silencio antes de entreabrir sus labios para hablar, Mikoto le contempló atenta.
-Yo…-rebuscó las palabras en su mente sin saber por qué le costaba tanto disculparse con la mujer frente a él- e-estoy usando la camisa…- masculló antes de mirar el rostro ladeado de su madre observarle tiernamente confundida, un brillo suspicaz cruzó sus ojos y sintió las mejillas arderle ¿Por qué era tan difícil decir lo siento? ella se acercó y con delicadeza acomodó el cuello de la dichosa camisa con delicadeza maternal.
-Estas usando la camisa- le secundó con suavidad- te ves realmente guapo así- halagó- si es lo que quieres escuchar- rio despacito muy discretamente y le rodeó con los brazos transmitiéndole su calidez materna- ¿Todo bien?
-Lo siento mucho- soltó finalmente correspondiendo a su abrazo tímidamente- siento haberte lastimado con lo que dije, en realidad estoy feliz por haber regresado a casa, gracias por siempre estar conmigo, no sé quién sería sin tu voz chillona regañándome todos los días, mamá.
Mikoto suspiró y pestañeó rápidamente espantando las pesadas lagrimas que empezaban a formarse en las comisuras de sus ojos conmovida por aquella rarísima muestra de afecto de su hijo que por alguna extraña razón le dolió como si fuese una despedida.
Sintió miedo, pero también mucho amor.
-Yo también lo siento cariño, sé que he estado siendo un poco pesada últimamente…- suspiró y se alejó para tomar su rostro entre sus manos con suavidad y observarle embelesada- simplemente me cuesta aceptar que mi bebé ya no es un bebé y ya no me necesita…
Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de Sasuke viendo los ojos brillantes de su madre cargados de amor.
- ¿Ahora soy un bebé grande? - bromeó como pocas veces lo hacía sacándole una sonrisa enternecida.
-Ahora eres un bebé grande, tan grande que quizás pronto tengas tu propio bebé y entiendas como me siento- coincidió riendo, pero su mirada se tornó sabia y maternal antes de tomar sus manos y pronunciar en voz baja- Mebuki me ha contado que les has pedido la mano de Sakura-chan- sus ojos negros intensificaron su brillo y su rostro se iluminó de felicidad cuando su hijo asintió en silencio- estoy muy orgullosa de ver el hombre en el que se ha convertido mi pequeño- suspiró.
Por alguna razón desvió la mirada oscura hacia la sala y contempló agradecido a todas las personas a quienes consideraba su familia reunidos, algunos tios y primos que habían llegado a cenar atraídos por la presencia de la abuela e incluso Kakashi se había aparecido un poco tarde como siempre y ahora se encontraba payaseando con Kizashi y Naruto mientras cantaban desafinados ya muy afectados por el sake y su padre, Itachi y Shisui en igual o peor condición se carcajeaban de ellos, sus ojos se encontraron con los de Sakura quien le dio una sonrisa tierna desde el salón con su mejilla apoyada en el hombro de su abuela Satsuki que hablaba animadamente con Izumi, Mebuki cargaba a Katsuro y la abuela Tsubaki a Amane mientras estaban enfrascadas en su propia conversación intentando sacarle a Sakura información sobre su posible embarazo para picarla mientras ella volteaba a negar todo avergonzada y era apretujada por los asfixiantes brazos de la cariñosa abuela Uchiha, fue en ese momento que se permitió reconocer con calidez lo grande y hermosa que era su familia y como parecía ampliarse rápidamente, Itachi e Izumi tenían dos hijos, pronto una de sus primas daría a luz también y quizás próximamente Sakura y él podrían unirse también al equipo de padres primerizos y criar juntos a una nueva generación de Uchihas.
Sonrió completamente en paz.
-Ella es la única- pronunció sin perder la sonrisa y clavó su mirada oscura en un par de ojos idénticos que le observaban con cariño- no hay otra mujer en el mundo a quien desee ver sentada en ese lugar siendo asfixiada por mi abuela- confeso con una risilla interna.
Mikoto sonrió satisfecha y riendo saltó a su cuello emocionada dos lágrimas de felicidad rodaron por sus mejillas antes de tironear de Sasuke a la cocina riendo jubilosa.
- ¿Qué pasa?
-Conoces la tradición- rio su madre- el anillo de compromiso pasa de madres a hijas en el clan Uchiha, Izumi-chan tiene una madre, pero yo no tengo una hija, además mi madre me ha pedido durante la cena que te de esto para Sakura– le dio un suave tirón en su oreja antes de quitarse su anillo dejándolo en las manos de Sasuke quien le observaba con sorpresa- Lleva seis generaciones en esta familia y me harás muy feliz el día que se lo vea puesto- sonrió con ternura- ¿Harás feliz a mamá? - le picó.
-S-si… yo… gracias, mamá… t-te quiero- admitió por primera vez, su voz baja y apenada, rodeó los hombros de su madre con los brazos atrayéndola hacia si y relajada ella le rodeó el torso inspirando su aroma familiar, sintió la calidez de las lágrimas de emoción rodar por sus mejillas observando dentro de su mente a su pequeño crecer enternecida, el tiempo pasaba demasiado rápido.
-Yo a ti cariño- le sonrió llorosa y Sasuke sintió sus ojos arder ligeramente antes de inflar los mofletes avergonzado y guardar el anillo en su bolsillo huyendo de la cocina dejando atrás a su madre riendo entre lágrimas.
•••
- ¿Estabas llorando hace rato? Te noté un poco distraído cuando nuestros padres se pusieron con lo del karaoke ¿Pasó algo? - le preguntó Sakura sentada sobre su cadera acariciándole bajo los ojos con sus pulgares delicadamente, el hermoso collar que había elegido como regalo para ella era lo único que adornaba su cuerpo desnudo y sudoroso después de una de sus placenteras sesiones de darse amor antes de dormir.
-Yo no, pero mamá se puso sentimental- dio por toda explicación, sus ojos ónices se desviaron al plano vientre de su mujer y lo rozó con sus dedos haciéndole cosquillas, ella se estremeció y rio suavemente bajo su tacto.
- ¿Qué pasa? - giró levemente su rostro sonrojado observándole intrigada y entonces pareció adivinar sus pensamientos respondiéndole- no lo sé- suspiró- sé lo que estás pensando, no me he hecho una prueba y mi periodo suele ser muy irregular porque a veces me estreso con el trabajo y mis exigentes entrenamientos así que no lo sé…
- ¿Tú quieres? – inquirió, la curiosidad y emoción contenidas en sus ojos como el carbón.
El estruendoso llanto de un bebé seguido de otro y pasos apresurados recorriendo la habitación contigua les hicieron voltear a mirar hacia la pared preocupados.
-Quiero… pero no sé si estoy lista para eso- rio nerviosa- Mi trabajo es demandante Sasuke-kun y no estoy segura de querer darme de baja como hizo Izumi-chan ¿sabes? Mi carrera en este momento es muy importante para mí- admitió despacito sintiéndose avergonzada- ¿Tú quieres?
-Honestamente también me preocupa eso- señaló con un suave movimiento de su cabeza hacia la pared tras Sakura- pero si estamos esperando un bebé ahora entonces por mi parte es bienvenido, cuentas conmigo para todo cariño- le dio una pequeña sonrisa gentil deslizando las yemas de sus dedos por su pómulo en una caricia.
Sakura sonrió inclinándose sobre su rostro para besarse con suavidad- si viene, es bienvenido- repitió con ojos brillantes- después de todo una pausa en mi trabajo no tiene por qué arruinar mi carrea- suspiró emocionada.
-Estamos juntos en esto, Sakura- la abrazó contra su pecho inspirando el aroma de sus rosados cabellos.
-Me haré la prueba mañana, así comprobaremos si el instinto de las abuelas es real -rio divertida y volvió a buscar sus labios esta vez con más profundidad, Sasuke sintió la excitación recorrerle el cuerpo ahondado su lengua en la boca de su amada antes de pronunciar:
-Bueno podemos seguir practicando eso de fabricar bebés ¿no? - pronunció con su voz baja y profunda contra los labios rosas sintiendo el cuerpo femenino estremecerse entre sus brazos.
Tres suaves toques en la puerta los sobresaltaron, Sakura estiró sus manos sobre el colchón y tomó la camiseta de Sasuke y sus shorts vistiéndose rápidamente viendo a Sasuke ponerse sus boxers y pants antes de levantarse a abrir la puerta encontrándose con el rostro preocupado y asustado de Izumi.
-¡Lo siento Sasuke-chan, es una urgencia!- su voz tembló preocupada y nerviosa haciendo que Sakura se levante de un brinco asomando tras Sasuke preocupada, Sasuke abrió un poco más la puerta dispuesto a salir omitiendo completamente la manera en la que su cuñada le había llamado.
-¿Qué ocurre?
-Son los niños, están ardiendo, su fiebre es muy alta ya no sabemos que hacer…- Izumi se veía genuinamente asustada y temblorosa, la puerta de la habitación de enfrente se abrió y Mikoto salió de ella con sus ojos preocupados observando la reunión en el pasillo.
-¿Qué pasó?- masculló adormilada.
-Los bebes tienen fiebre alta- explicó Sasuke observando a Sakura entrar en la habitación de su hermano y su cuñada a paso rápido, entraron tras ella observándola iluminar su palma con chakra verde sobre la frente perlada de Katsuro y luego sonreír enternecida.
-Están bien, solo les están saliendo los dientes, es normal que tengan algo de fiebre y dolor- sonrió con dulzura a Itachi e Izumi quienes suspiraron aliviados, el chakra cálido de Sakura se movió sobre los pequeños cuerpos aliviando los síntomas, los ojitos negros de Katsuro empezaron a cerrarse adormilados emitiendo un tierno bostezo, repitió su acción con Amane y sin poder resistirlo se inclinó para besar la frente de ambos bebes antes de pronunciar- Dormirán tranquilos el resto de la noche, pero estarán así un tiempo hasta que sus dientes salgan, le traeré un medicamento mañana para aliviarlos cuando les suba la fiebre.
Izumi asintió agradecida asomando sobre la cunas contemplando con amor a sus pequeños angelitos dormir.
-Gracias Sakura- sonrió genuinamente aliviada, Itachi los acompaño hasta la habitación de Sasuke y Mikoto se retiró a seguir durmiendo.
-Qué bueno es tener una doctora tan talentosa en la familia- comentó el Uchiha metiéndose bajo las mantas suspirando con una mezcla de cansancio y alivio.
-Estaremos bien- admitió Sakura con una sonrisa acurrucándose contra su pecho- puedes estar tranquila Sarada- habló desviando la vista a su vientre- papá dice que mamá es una buena doctora- rio.
-La mejor doctora de todo el país - masculló adormilado abrazándola protectoramente contra su cuerpo y sonrió, nunca lo admitiría en voz alta pero realmente amaba a su familia, amaba escuchar sus risas y su hogar lleno de vida, amaba la convivencia entre todas las personas que le eran importantes, la forma en la que todo se daba con tanta naturalidad, sus padres, sus tíos, su hermano, su cuñada, sus sobrinos, sus abuelas, sus suegros, sus amigos y su gran amor no podía imaginar un mundo en el que no estén a su lado y odiaba pensar en lo mucho que había extrañado a todos estando enclaustrado en ese monasterio durante años sintiéndose tan solo- espera ¿Has dicho Sarada? Es un Daisuke- afirmó con seguridad.
-Es una Sarada.
-Es un Daisuke.
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Notas de autora:
¡Feliz navidad! Wow creo que este será el capítulo más largo, espero les hay gustado mucho este especial navideño, quise enfocarlo mucho en el tema de la familia y que incluso cuando no se está tan bien, a veces un abrazo y un lo siento pueden hacer la diferencia, quedó larguisimo pero no quise partirlo en dos.
Y por supuesto como regalo el capitulo tenía que incluir lemon muy cochino y muy pasional como nos gusta a todos aquí ¿No? (¿
Son como las 3AM aquí y mañana tengo que trabajar así que estaré como un zombi, simplemente no podía desperdiciar este atacazo de inspiración que estaba esperando para terminar de escribir este especial de navidad, al momento de escribir este capi quedan 12 días para navidad ¡JO JO JO!
Quiero desearles a todos una feliz navidad y año nuevo, espero el año los haya tratado muy bien, que hayan aprendido mucho y reído mucho también, estoy muy agradecida por el apoyo que le dan a esta historia con sus likes, follows y por supuesto sus reviews que me emociona tanto leer y me inspiran a seguir escribiendo, me emociona muchísimo estar un año más aquí con ustedes compartiendo mis ideas locas de fan delulu.
Gracias por estar aquí queridísimos lectores ¿Me dejan un review como regalito? :)
Con cariño,
Azulen.
