Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.
La mirada de Ted fue de inmediato a Lily, el hecho de estar ayudando a la joven a aprender a leer y escribir no era nada malo, pero hacerlo encerrados en los aposentos de la princesa en lugar de la biblioteca, eso en algún momento comenzaría con los rumores, que terminarían en los oídos de James, y que a él no le importara para nada su hermana, no significaba que fuese a dejar pasar aquello.
—Es bastante lejano, ¿no lo crees? –Cuestionó la princesa, observando la puerta cerrada.
—James no confía ni siquiera en su sombra –aceptó Edward.
—Supongo que ser rey es complicado, la mayoría de las personas en las villas, sueñan con ser parte de la realeza, pero es porque realmente desconocemos todo lo que hay detrás de la familia real –observó al hombre –un montón de hombres queriendo estar en un puesto de ventaja, y haciendo de todo por lograrlo, creo que no deja a nadie a salvo.
—La verdad, lo desconozco –aceptó el varón –siempre he tenido esta vida, no sé lo que puede desear o soñar un simple campesino, pero sí, supongo que una vida buena es algo a lo que ellos podrían aspirar.
Ninguno dijo nada más, se limitaron a terminar con la lección del día, ya que James había solicitado la presencia del hombre, trató de no retrasarlo tanto, y una vez que terminó con ello, se dispuso ir al salón, a reunirse con Pansy, no es que la mujer le cayera del todo bien, pero no tenía nadie más con quien hablar en aquel inmenso lugar, las chicas del servicio evitaban hablarle, y las mujeres de la corte, no le querían mucho.
—Supongo que esa mujer tiene suerte –dijo la voz suave de Druella Malfoy.
—Claro, si suerte es que te toque desposar al hombre que te desvirgó a la fuerza, supongo que sí –habló Pansy, en un tono frío.
Lily se detuvo en la puerta, la mujer de cabellos oscuros, estaba de pie, junto a la ventana, observando sin prestar realmente atención a lo que había fuera, Druella Malfoy, estaba sentada en el sillón más amplio, mientras bordaba, al ver a la rubia, la joven pelirroja quiso irse, pero para su desgracia, Pansy la saludo, haciendo que la futura reina la observara.
—Lamento interrumpir –comentó.
—Oh, descuida, Lily –sonrió Druella –no interrumpes, Pansy y yo, charlábamos sobre la boda del único hijo no juramentado de los Scamander y su próxima boda, la siguiente semana.
—Ah –comentó, no estaba todavía familiarizada con todos los nombres de los nobles, y sus hijos casaderos o no.
—Ya que Lorcan, va a casarse, nos preguntábamos, con quién el rey James, decidirá que va a desposarte a ti, ya que él era una buena opción –sonrió.
—Eso jamás pasaría por la mente del rey como una posibilidad, Druella –comentó Pansy –es bien conocido por todos que los Scamander están por caer en la miseria, él no daría a su única hermana en matrimonio a una familia que no podría darle apoyo a la familia real.
—No es como si la corona tuviese amenaza alguna, Pansy –comentó Druella.
—Es así como lo ves –sonrió la morena, girándose a la rubia.
—Me encantaría que aclararas eso –la retó bajando el bordado, mientras la observaba directamente.
—Bueno, el reino de tu padre –comentó.
—El reino de mi padre ahora pertenece a mi futuro esposo –le recordó ofendida Druella –él no orquestaría algo como lo que sugieres –arrojó al piso la tela.
—Nosotras conocemos a tu padre, Druella –avanzó hasta el sillón –por lo mismo, sabemos la razón por la cual tu hermano está aquí, y no es para otra cosa que para desposar a Lily.
—Scorpius no está aquí por eso, él solo quería escapar del yugo de mi padre, eso es todo.
—Quizás esa sea la intención de tu hermano, pero no la de tu padre, conozco a Draco de años atrás, pude haberlo desposado, sin embargo…
—Prefirió ser la cortesana del rey Harry, lo sé, mi madre me lo informó antes de venir aquí –confesó.
—Puedes creer lo que quieras –aceptó –sí, el rey Harry y yo nos amábamos, pero de eso a ser su cortesana…
—Ah, es que no hay otra forma de referirse a una mujer, que a sabiendas de que el hombre que ama pertenece a otra mujer, y, aun así, decida yacer con él…
—Vamos, princesa Druella, ¿es acaso que usted ama al rey James o cree que él le ama a usted? –Sonrió la mujer.
—Confío que, con el tiempo, él logre quererme a mí –aceptó.
Lily observó a Druella, la forma en que sus mejillas se sonrosaron, le dijo que era sincera, sin duda la rubia no estaba enamorada como tal del rey, pero no era ciega, James era bastante atractivo, de cuerpo fornido, podría atraer a cualquier mujer a él, con tan solo verlo.
—Si crees que el rey es de los hombres que tienen esa debilidad, estás perdiendo el tiempo, querida, él jamás va a amarte a ti, y no hay nada que puedas hacer para que él vea en tu dirección de esa manera –le sonrió triste –el amor para él es una pérdida de tiempo, y, si en algún momento llegara a desarrollarlo –observó a Lily –no sería para ti – ¿qué se le ofrece, ser Malfoy?
Lily observó a Pansy, que desvió la vista de ella para observar al rubio que había irrumpido en la corte la vez pasada, la joven no lo había vuelto a ver, por un momento, pensó que se había ido del reino, pero todo indicaba que había cosas que tenía que hacer ahí.
—Solo vine a ver qué todo con mi hermana estuviese bien, señorita Parkinson –sonrió.
—Creí que el rey te había invitado a una reunión –comentó Druella.
—Sí, pero eso será por la noche, en estos momentos está hablando con Edward Lupin –se sentó junto a su hermana –oh, mis disculpas, princesa Lily –creo que me he visto como un completo maleducado.
La pelirroja negó con la cabeza, sin atreverse a pronunciar palabra alguna, aun meditando lo que Pansy había dicho, que James fuese un hombre despiadado y sin corazón, era algo con lo que toda la gente lo relacionaba, y por una extraña razón, aquello no le gustaba, que lo creyeran incapaz de amar a alguien, tenía que ser la cosa más triste que pudiese existir.
—Dime, Scorpius ¿conoces a la prometida de Lorcan Scamander? –Cuestionó Druella.
—No, solo escuché que es una campesina de una villa cercana aquí –informó sin prestar mucha atención a su alrededor.
—Una campesina –repitió Druella con mala cara –las demás mujeres dijeron que debía tratarse de una noble que él obligó a yacer con él.
—Dudo que una mujer se resista a yacer con un caballero no juramentado si puede obtener un beneficio, siendo una simple y vulgar campesina –sonrió.
—Le sorprendería cuantas mujeres se niegan a yacer con hombres, tengan o no, el título de caballero –soltó fríamente Pansy.
—No se ofenda, señorita Parkinson –se burló Scorpius –pero incluso una simple moneda de oro, que pudiese obtener, o un simple penique, es más de lo que un buen mozo pudiese darle en toda su vida, en un feliz matrimonio –además, esta mujer, obtuvo algo mucho mejor por lo poco que vale, la piedad del rey, y su matrimonio con un heredero, como lo es Lorcan Scamander.
—Bueno, supongo que, para ustedes, es todo lo que somos…
—No todo lo que son, para todo lo que sirven, quizás –se encogió de hombros Scorpius.
—Bueno, a unas las cambian por una simple moneda de oro, y a otras, por un castillo y un reino, pero al final del día, ninguna servimos para nada, supongo.
La mirada de Scorpius fue furiosa, que dijera que su hermana había sido vendida como si fuese una simple cortesana, o como si fuese tan vulgar como una campesina, sin duda lo ofendía, y por la sonrisa de Pansy, la pelirroja supuso que había logrado herir el orgullo del rubio, ya que era un Malfoy, y por lo que todos decían, se creían mejores que todos.
—Iré a ver si el banquete estará listo pronto –informó Pansy, avanzando hasta la puerta.
—Yo, iré con usted –comentó Lily, que no se había quitado de la puerta.
—De acuerdo.
Las dos mujeres se disculparon antes de salir del lugar, haciendo que claramente Lily se sintiera visiblemente más relajada de lo que había estado.
—Diré que el hecho de que él esté aquí, no me deja tranquila, y que tu hermano esté invitándolo a reuniones por la noche, me inquieta aún más, es un Malfoy ¿Qué no es capaz de ver eso?
—El rey es un hombre inteligente –lo defendió –que esté invitándolo, no significa que esté confiando en él, quizás solo quiere tenerlo vigilado.
—Espero que así sea, princesa.
—Pero, ¿quién es la campesina que desposará a Lorcan? –La observó.
—Oh, es que olvidé el detalle de la historia entre Lorcan Scamander y usted –sonrió –pero dígame ¿le sigue interesando el chico?
—No, pero… dijeron que era de una villa cercana, y creo que es de la villa donde vivía.
—LHR—
Edward Lupin avanzó hasta la oficina del rey James, una extraña sensación le oprimía el pecho, pensar que alguien había ido con él a inventar cosas sobre sus encuentros con la princesa Lily, le hacía temer un poco por su integridad física, aunque no podía mentirse a sí mismo y negar que un par de pensamientos insanos habían ocupado su mente al ver a la joven, y es que tendría que ser ciego, para no comprender que era hermosa, ni siquiera su esposa, a quien había amado con todo su corazón, despertó en su momento esos pensamientos insanos, quizás porque su matrimonio había sido arreglado, y con el tiempo había llegado a amarla.
Los soldados abrieron la puerta para él, el hecho de que ninguno de ellos fuese Lysander lo ponía más nervioso, la ausencia de ese hombre tenía muchas connotaciones y todas ellas negativas para los demás.
—Tardaste menos de lo que pensé que tardarías –informó James.
—Bueno, majestad, su hermana aprende demasiado aprisa, es una princesa muy inteligente.
—Entonces no se parece a mi padre tampoco –levantó la vista hasta Edward.
—Yo…
—Descuida, Ted, por lo que puedo ver, crees que voy a cortarte lo que tienes entre las piernas o algo parecido –se puso de pie y avanzó hasta él.
—Bueno, yo, la verdad no sé…
—No sabes para qué querría verte ¿no es así? –el castaño asintió ante lo que el rey preguntó –sencillo –después de que me desobedecieras y dejaras que tu padre presentara a Lily Luna ante la corte, las personas no dejarán de preguntar ¿quién será el afortunado que se unirá a la familia real por desposarla?
—No era mi intención, ni la de mi padre que esa presión recayera sobre sus hombros, su majestad, además…
—Sí, ya sé que no lo pensaste, porque claramente tu padre sabía que Lily Luna no iba a permanecer sin la carga de un matrimonio forzado, y que en cuanto la corte y los nobles supieran oficialmente de ella, tendría que encontrar una nueva alianza.
—Bueno, si desvincula a Lorcan con…
—No voy a quitarle el castigo que le puse a Lorcan Scamander, solo porque un montón de idiotas de la corte me presionarán, pero ciertamente, no quiero dolores de cabeza, así que ya encontré la solución.
—Me alegra que…
—Ya que fueron ustedes, los Lupin quienes apresuraron esto, serán ustedes quienes sacarán esa presión de mis hombros.
—Majestad, Lyall está a poco de desposar a…
—No será Lyall quien despose a Lily Luna, Edward, serás tú.
La noticia que le dio James provocó un intenso escalofrío en el hombre, apretó la quijada ante la información procesada en su cabeza, el hecho de que fuese a desposar a la princesa Lily Luna, activó un pensamiento inapropiado nuevamente.
—Ya lo hablé con tu padre –informó James –y estoy al tanto de tu tonto juramento, pero los dos sabemos, que no ibas a poder cumplir eso por siempre ¿no es así? Tu hermano tiene un compromiso por formalizar pronto, y tu madre sigue viva, sino, mi primera opción para Lily Luna hubiese sido tu padre, y no tú –aceptó –pero si tan interesado estás en cumplir tu promesa, te diré lo mismo que a tu padre, encuentra una mejor opción y que no sea Scorpius Malfoy, para que despose a mi hermana y te dejaré fuera de esto, y hablo de política, no de estupideces sentimentales como la tuya.
—No, su majestad –habló, tragando saliva –no voy a buscar salir de esto, como ya lo ha dicho usted, sabía que en cuanto hubiese una posibilidad de asegurarnos de que el reino siguiese siendo próspero y beneficiarlo, mi padre sería el primero de ponerme sobre la mesa a negociar, fuese con usted o con otra familia noble.
—Lo estás tomando bien –se recargó en la silla, observando con atención al hombre –ah, ya veo porque no estás peleando mi decisión.
El rey se puso de pie y avanzó hasta Edward, que se tensó todavía más ante la cercanía del castaño, que no tenía ni una simple emoción reflejada en el rostro, lo observó con atención, por un largo momento.
—Te gusta ¿no es cierto?
—Majestad…
—Te acabo de comprometer a mi hermana, ¿por qué te mataría por decirme que te agrada la idea? –Elevó una ceja –o porque la encuentres llamativa.
—Bueno, majestad, su hermana es simplemente hermosa, pero…
—No busques excusas, la boda de Lorcan Scamander será dentro de unos días, será su aparición oficial de pareja.
—Pero ¿no irá usted? –Cuestionó sorprendido.
—Claro que iré –sonrió –no voy a perderme el rostro de ese imbécil, cuando esté unido a una mujer que no le gusta ni un poco, y que su hermano se encargó de desflorar.
—Majestad, eso es muy…
—¿Cruel? –Chasqueó la lengua –es un hombre, que lo supere, no estaría mal, que, para variar, sienta lo que las mujeres sienten –se giró a ver a Edward –yo le diré a Lily sobre su compromiso.
—De acuerdo, majestad –se inclinó y se dio media vuelta.
El rey regresó a continuar avanzando con sus pendientes, en unas horas tendría una reunión y tenía a Lysander organizando todo, así que terminaría lo que tenía avanzado y después iría a ver a su hermana.
—Majestad –lo interrumpió una joven sirvienta –el banquete está listo.
—Trae comida aquí, no iré y dile a mi hermana que después del banquete quiero que venga aquí, tengo que hablar con ella.
—Sí, majestad –hizo una reverencia y salió.
Desde que Druella había llegado al castillo, se negaba a verla, no huía de ella, simplemente quería ahorrarse problemas con su conducta, realmente no toleraba a esa mujer y mientras menos la viera, para él mejor.
—No ha tocado su cena, majestad.
La vista de James se levantó de los pergaminos, se había concentrado tanto en el trabajo que no notó cuando la joven pelirroja entró a la habitación.
—Me dijeron que quería verme.
—Ah, sí.
James se puso de pie, para estirar un poco las piernas, y ya estando de pie, aprovechó para acercarse a la joven, que, aunque se removió nerviosa, no hizo nada por retroceder de su cercanía esta vez, haciendo que sonriera para sus adentros, era más valiente de lo que había supuesto cuando la conoció.
—Veo que la ropa sigue quedándote floja, creo que, por eso, Lupin busca acercarse tanto, para ver si tiene suerte y logra ver un poco de más.
—Yo –la joven se cubrió el pecho con las manos, bastante sonrojada ante las palabras de su hermano –no tenía…
—Creí que te había dicho que compraras ropa ¿por qué no lo has hecho?
—Bueno…
—Espera, no me importa –la detuvo –no te hice venir aquí por eso, sino porque bueno, te he comprometido ya.
—¿Comprometido? –Dio un paso hasta James cuando él se alejó, para ocupar su lugar.
—Sí, eres mi hermana, es obvio que voy a usarte como se me plazca, y si tu matrimonio me trae ventajas políticas, te casarás con quien yo lo disponga.
—Pero… majestad…
—Tranquila –le sonrió, regresó en sus pasos hasta ella, llevó su mano hasta su mentón y la sujetó acercándola a él –no creo que te disguste mucho tu futuro esposo –sonrió cruel –después de todo, te encierras con él en tus aposentos, donde todo lo que te enseña, lo aprendes muy rápido, según tengo entendido.
—No sé de lo que habla –comentó enfadada.
—Bueno, eso fue lo que Edward Lupin me dijo, que eres inteligente, que aprendes rápido.
—Si con eso refiere a leer y escribir, sí, pero si intenta insinuar otra cosa…
—Eres mi hermana, nadie divulgará el hecho de que yazcas con él y menos si terminarás desposándolo al… -James sujetó la mano de la joven cuando quiso abofetearlo.
—Te diré esto solo una vez, y espero que seas inteligente y lo aprendas rápido –la acercó a él con fuerza –si lo intentas de nuevo, voy a cortarte la mano ¿te queda claro? –gruñó.
