Bleach pertenece a Tite Kubo.
El Heredero Espíritu
20: Mejor prevenir que tener que lamentar
Ichigo cerró sus ojos por un instante, fácilmente sintió a Aizen. ―Dejaré de jugar al gato y al ratón.
―Ichigo… ―comenzó Rukia.
― ¿A qué te refieres? ―Preguntó Nulliell.
―Shiba… ―comenzó Byakuya.
―Soy más poderoso de lo que te puedes imaginar, pero eso ya lo saben ―le interrumpió ―y no será la primera vez, que vaya contra él. Además, no ha liberado todo el poder de Hōgyōku y no quiero volver a enfrentarlo en ese estado, incluso si sé con seguridad, que no me hará falta el Getsuga Tenshō Final para matarlo.
― ¿Cómo sabes que puedes derrotarlo, actualmente? ―Todos se giraron, encontrándose con Yamamura-Sotaichō, quien esperaba una respuesta.
―Porque ya lo derroté en mi época, usando un poder que mi padre me había enseñado y cuando liberó todo el poder del Hogyōku ―explicó vagamente ―en mi época, lo enfrenté con ese poder entero. Actualmente, no tiene nada de aquel poder e incluso si se implanta actualmente el Hogyōku, este tardará muchísimo, antes de comenzar el proceso de Hollowficación en él.
Yamamoto lo pensó. ―Lo necesito vivo. Tiene que ser sentenciado, según nuestras reglas y leyes, en la Cámara de los 46.
―Entendido. ―dijo Ichigo sonriente, antes de desaparecer en una fusión de Sonido y Shunpō.
―Sotaichō… ―intentó decir Ukitake Jūshirō.
―Sé lo que todos piensan, ―le interrumpió el anciano ―pero Kurosaki ya ha vivido esto y quiere evitar que suframos, como lo hicimos en su Línea de Tiempo.
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Dentro del Palacio de Aizen en las Noches, al antiguo Capitán no le preocupaban los Shinigamis, pues sabía que él iba a conseguir derrotarlos y que todo saldría según sus planes actuales.
Él conseguiría un poder que sobrepasaría a los Shinigamis y a los Hollows. Un poder que sobrepasaría incluso a los Arrancar y así, tomaría el control de la Sociedad de Almas. Él iba a conseguir coronarse, como el próximo Rey Espíritu…
La puerta fue destruida y el Reiatsu negro de aura roja, en forma de medialuna, viajó hasta él. Pero con un rápido Shunpō lo esquivó, mientras que no solo su trono era destruido, sino la pared detrás de él. Entonces, observó con mayor detenimiento y frunció el ceño. ―Las puertas, las paredes, los pilares… cortados como mantequilla en horizontal y aun así… ―una sonrisa apareció en sus labios ―pude esquivarlo. ―un rostro apareció ante él, dejándolo impactado ―Kurosaki Ich… ―entonces, el dolor estalló en su cuerpo, al notar como era atravesado en el plexo solar, solo unos pocos centímetros por debajo del corazón, la Zanpaku-Tō fue extraída y lo siguiente que sabía, era que estaba recibiendo un poderoso puñetazo, que le destrozó el pómulo derecho, lo mandó a volar sin control, destrozando lo que quedaba de su trono y la pared del fondo, antes de retomar el control y liberar su Reiatsu en un estallido ― ¡¿TE ATREVES A ATACARME EN MI PALACIO?!
―Es el palacio de Baraggan Louisenbairn. ―los ojos de Aizen se abrieron, al ver que Kurosaki manejaba ese conocimiento. ―Tu lo convertiste en un Arrancar y él te dio su trono y castillo. ―una de sus Zanpaku-Tōs, fue elevada y apuntada hacia los cielos ―Con este ataque… la identidad de mi padre, te será revelada. ―Aizen entrecerró los ojos, mientras que Ichigo cargaba su próximo ataque.
Pero Aizen no aceptaría la derrota, así sin más. Comenzó a recolectar Reiatsu, hasta explotarlo en un aura violeta, mientras apuntaba con una mano al cielo, decidido no permitir que este humano, a quien Kuchiki le dio su poder de Shinigami, lo humillara. ― ¡La cresta de la turbidez, se filtra hacia fuera! ¡Un buque de la locura insolente, hervido, negar, entumecimiento, parpadeando, obstruyendo el sueño! ¡La princesa de acero que se arrastra! ¡El muñeco de barro, cada vez se desintegra! ¡Unida! ¡Oponiéndose! ¡Llenado de la tierra, conoces tu propia ¡impotencia! ― Usando sus dedos índice y corazón, Aizen generó una chispa negra que rodea al objetivo instantáneamente al este ser visto, tomando la forma de una gran caja, el cual Ichigo no debería de ser capaz de salir ― ¡Hadō #90: Kurohitsugi! (Vía de Destrucción #90: Ataúd Negro)
Desde el interior, se escuchó un ahogado ―Getsuga Jūjishō (Colmillo Lunar Perforador Cruzado) ―El Reiatsu perforó el Ataúd Negro y voló en forma de dos medialunas entrecruzadas. El Ataúd Negro se vino abajo e Ichigo siguió rápidamente a Aizen, mientras que el Reiatsu de Shirosaki explotaba e Ichigo pasaba a su forma de Vastō Lord, con los grandes y largos cuernos, el rostro con forma de cráneo con dos anchas líneas escarlata bajando por las cuencas de los ojos, los cuales brillaban con una luz dorada, su cuerpo ganó musculatura y altura, mientras que se volvía insanamente pálido, como el cuerpo de Ulquiorra ― ¡CERO! ―Un Cero carmesí, voló desde los cuernos.
Aizen apareció unos metros más allá, gracias al Shunpō, solo para gritar, ante las grandes quemaduras de quinto rango, que ahora presentaba en el lado derecho de su cuerpo. ― ¡Maldición! Maldito seas, Kurosaki Ichigo… con que… esto es lo que creó White, ¿Eh? ―los ojos de Aizen se abren, cuando ve desaparecer a Ichigo de delante de él ― ¿A dónde se ha ido?
― "Detrás de ti" ―susurra Shirosaki, con esa voz enloquecida suya.
Cuando Aizen se gira para mirar, ya Ichigo, con el control total sobre la forma Vasto Lorde, está con la Zanpaku-Tō atravesando la espalda de Aizen, justo en el plexo solar, haciéndolo gritar de dolor, baja la mirada y lo ve. ― ¡El… Hogyōku! ―atravesado unos pocos milímetros, por la Zanpaku-Tō de Ichigo, pero se encontraba casi absolutamente intacto. Alguien apareció ante Ichigo y Aizen, asustando al castaño ―Ya… Yamamoto… Sotaichō… ―el anciano de larga barba, recuperó el artefacto.
―Gran trabajo, Kurosaki. ―dijo Yamamoto, sin asustarse ante la transformación de Ichigo, la cual se desprendió de su cuerpo, como hojas al viento.
―Gracias, Sotaichō. ―dijo Ichigo sonriente, mientras extraía la Zanpaku-Tō de Shirosaki del pecho de Aizen, quien cayó al suelo.
Yamamoto extendió su mano hacia el rostro de Aizen. ―Tanma Otoshi (Gota de Tiempo Fuera) ―Este hechizo Kidō, causó que la palma de Yamamoto comenzara a emitir luz, provocando que Aizen cayera inconsciente.
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―Aizen Sōsuke… ―Aizen acababa de salir de su inconsciencia. Y tardó un rato, en entender donde estaba exactamente ―Es sentenciado al nivel más bajo de la prisión subterránea: La Octava Prisión Avici, por no menos de Dieciocho Mil Ochocientos años.
―Ya veo. Lo lamento mucho, acabo de salir de mi inconsciencia. ―explicó Aizen, mientras sonreía arrogantemente ―Seres de su nivel, han declarado mi sentencia, ¿Eh?
―C… ¿Cómo…? ―verdaderamente, el juez no tenía palabras, para la impertinencia arrogante del acusado ― ¡¿CÓMO TE ATREVES A HABLARNOS…?!
― ¿Hormigas sentenciando al león? Eso nunca antes se ha visto, hasta donde yo recuerdo. ―dijo mientras sonreía arrogantemente.
― ¡AIZEN SŌSUKE, ES SENTENCIADO A PRISIÓN POR LOS PROXIMOS CINCUENTA MIL AÑOS! ¡CIERREN SUS OJOS Y SU BOCA! ―Ordenó el juez.
