El tiempo pasó, y en esos nueve meses, Harry había aprendido a equilibrar las diferentes partes de su vida con una madurez sorprendente para su edad. Con el apoyo de su familia adoptiva, los Solo y los Skywalker, y la firmeza de sus amigos de los Saints, el joven Potter floreció, aunque no sin esfuerzo.

Por las mañanas, el entrenamiento Jedi se había convertido en una rutina constante bajo la estricta supervisión de Luke y Mara. La sala de entrenamiento en la residencia Solo era el lugar donde Harry, Jaina, Jacen y Anakin perfeccionaban sus habilidades con la Fuerza. Luke, como un maestro sereno y sabio, enseñaba los principios fundamentales: la conexión con la Fuerza, el manejo del sable de entrenamiento y el control de las emociones. Aunque Luke solía centrarse en la teoría y la paciencia, Harry encontraba en Mara una enseñanza mucho más práctica y directa.

—"Deja de pensar tanto, Harry" decía Mara con firmeza mientras bloqueaba uno de sus ataques con una agilidad impresionante. —"La Fuerza no es solo meditación, también es instinto. Aprende a escucharla."

Harry admiraba a Mara profundamente. No solo era su "mamá", sino también una guerrera sin igual, alguien que entendía lo que significaba sobrevivir y luchar. Ella no le permitía bajar la guardia y, al mismo tiempo, lo guiaba con una mezcla de dureza y cariño.

—"Gracias, mamá" decía Harry con una sonrisa después de cada entrenamiento, empapado en sudor pero sintiéndose más fuerte cada día.

Jaina y Jacen se habían convertido en sus compañeros de entrenamiento inseparables. Jaina competía con él constantemente, empujándolo a ser mejor, mientras Jacen se divertía con su curiosidad por la naturaleza de la Fuerza. Incluso Anakin, aunque más pequeño, seguía a Harry como su sombra, llamándolo "el mejor hermano mayor del mundo".

Por las tardes, Harry dedicaba tiempo a los Saints. Han Solo, su tío, se había convertido en un aliado silencioso pero confiable para la banda. Aunque Han no aprobaba todo lo que los Saints hacían, entendía la realidad de los niveles inferiores y, sobre todo, confiaba en el juicio de Harry.

—"No dejes que te consuman las responsabilidades, chico" le decía Han, mientras conducía el Halcón Milenario para llevar suministros que Harry había conseguido a través de contactos. —"Ser líder no significa hacerlo todo tú mismo."

Harry escuchaba esas palabras y, poco a poco, empezó a confiar aún más en Jonny, Shaundi y Pierce, sus "lugartenientes". Cada uno se había convertido en un pilar para él: Jonny, la fuerza bruta y la confianza; Shaundi, la diplomacia y el corazón del grupo; Pierce, el cerebro detrás de toda la operación.

Los Saints habían prosperado enormemente bajo la dirección de Harry y la ayuda de sus amigos. Los refugios estaban más seguros, las patrullas mantenían el orden, y la gente veía a la banda como protectores y símbolos de esperanza. Aunque Harry no lo admitía, los Saints lo consideraban su líder indiscutible.

Pierce informaba constantemente de los progresos:

—"La zona segura se expandió otras tres cuadras. Las patrullas están funcionando y tenemos droides de vigilancia reparados gracias a Jaina. Lo que necesitamos ahora son más suministros médicos."

—"Han está trabajando en eso" respondía Harry, siempre buscando soluciones. —"Yo me encargaré de hablar con los comerciantes."

Shaundi, por su parte, disfrutaba de cada oportunidad para estar cerca de Harry, algo que no pasaba desapercibido para Jaina. Aunque la hija de Leia intentaba disimularlo, sus celos crecían cada vez que veía a Shaundi pasarle el brazo por los hombros o hacerle comentarios que provocaban sonrojos en Harry.

—"No entiendo qué le ve a ella" murmuraba Jaina mientras ayudaba a reparar un droide.

—"¿Dijiste algo?" preguntaba Harry, ajeno a la rivalidad silenciosa entre ambas.

—"Nada" respondía Jaina, reprimiendo su irritación.

Por las noches, Harry encontraba consuelo en la tranquilidad de su hogar adoptivo. Leia, con su sabiduría, le enseñaba sobre diplomacia y cómo manejar conflictos. A menudo, pasaban horas conversando sobre cómo ayudar a los niveles inferiores sin causar problemas mayores.

—"La política no siempre es el enemigo, Harry" le decía Leia. —"A veces, el cambio comienza con pequeñas acciones, no con grandes batallas."

Han, por otro lado, le enseñaba el arte de la improvisación y el pragmatismo. Cuando no estaban ayudando a los Saints, Han llevaba a Harry a volar en elHalcón Milenario, enseñándole a pilotar con destreza.

—"Confía en tus manos y en tu instinto, no solo en los controles" decía Han con una sonrisa, viendo cómo Harry tomaba los mandos con creciente confianza.

Incluso Chewbacca había tomado un papel protector en la vida de Harry. El wookiee lo acompañaba en algunas incursiones con los Saints y se aseguraba de que el joven Potter siempre estuviera a salvo. Entre gruñidos y abrazos de oso, Harry encontraba en Chewie un amigo leal y un segundo tío.

A pesar de todo, las noches también eran cuando Harry enfrentaba sus demonios. Había días en los que las sombras de su pasado con los Dursley volvían a atormentarlo. Mara lo encontraba en esas noches, sentado junto a una ventana, mirando las estrellas con los ojos perdidos.

—"No estás solo, Harry" le recordaba ella, sentándose a su lado y pasándole un brazo por los hombros. —"Ya no más."

—"Lo sé, mamá... pero a veces no puedo evitar recordarlo" murmuraba él, apoyando la cabeza en su hombro. Mara lo abrazaba en silencio, comprendiendo que, aunque Harry había encontrado un hogar, las cicatrices de su infancia aún tardarían en sanar.

En esosnueve meses, Harry Potter había crecido más allá de lo imaginable. Equilibraba su papel como líder de los Saints, hermano mayor para los Solo, aprendiz Jedi y un niño que apesar de todo lo vivido aún intentaba encontrar su lugar en la galaxia. Aunque la responsabilidad pesaba sobre sus hombros, su familia y amigos lo sostenían, dándole la fuerza para seguir adelante.

Harry ya no era solo un niño que sobrevivía: se estaba convirtiendo en alguien que inspiraba a otros a creer en un futuro mejor.

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Todo había marchado demasiado bien para losSaintshasta ahora. Las rutas de suministros funcionaban, las zonas seguras prosperaban y la gente comenzaba a recuperar un sentido de comunidad en los niveles inferiores de Coruscant. Quizás por eso, cuando los problemas finalmente llegaron, no fue una sorpresa:la calma nunca dura para siempre.

LaBanda Morningstar, un grupo mucho más agresivo y violento, comenzó a atacar las fronteras de los territorios de los Saints. Sus incursiones eran rápidas y brutales: atacaban patrullas, saqueaban puestos de vigilancia y destruían suministros. Los rumores decían que la banda estaba aliada con comerciantes corruptos y pequeñas mafias del mercado negro, lo que les daba acceso a armas y recursos que superaban en número y calidad a los de los Saints.

Harry observaba los mapas holográficos con el ceño fruncido mientras Pierce y Jonny discutían con seriedad. Shaundi, sentada sobre una mesa cercana, mordía una uña mientras analizaba la situación con ojos críticos.

—"Sabíamos que este día llegaría," murmuró Pierce, señalando con el puntero varias zonas marcadas enrojo. —"Los Morningstar llevan semanas provocándonos, atacando puntos clave. Quieren asfixiar nuestros recursos y meternos miedo."

Jonny golpeó la mesa con el puño, su mirada enfurecida. —"No van a a nuestra casa y se sale con la suya."

Shaundi habló, su tono más calmado pero con un filo cortante. —"Tenemos que ser inteligentes con esto. No podemos igualar su número ni sus armas, pero podemos ser más astutos. Necesitamos una contrafensiva que los haga retroceder sin perder lo que ya construimos."

Harry, en silencio hasta ahora, finalmente levantó la cabeza. Sus ojos verdes brillaban con determinación, y todos los presentes guardaron silencio.

—"No podemos permitir que esto nos destruya," dijo con firmeza. —"Pierce, ¿qué tan rápido podemos reubicar los suministros clave a zonas más seguras?"

Pierce comenzó a trabajar en su holopantalla, ajustando rutas y calculando tiempos. —"Si trabajamos toda la noche, podremos mover el 70% de los suministros. Pero eso dejará las patrullas más expuestas."

—"No importa," respondió Harry, su voz tranquila pero firme. —"Necesitamos proteger lo que mantiene a la gente viva. Jonny, reúne a las patrullas más experimentadas. Quiero que mantengan el territorio centralprotegido a toda costa."

Jonny asintió, golpeando su pecho con un puño. —"Lo haré, Potter. Puedes contar conmigo."

—"¿Y qué hay de nosotros?" preguntó Shaundi, observándolo con interés.

—"Tú y yo nos moveremos entre las fronteras," respondió Harry, trazando un recorrido en el mapa. —"Usaremos rutas secundarias y callejones para identificar las posiciones de los Morningstar y sus líderes. Necesitamos saber quién los dirige ypor quéhan empezado a atacarnos ahora."

Shaundi sonrió levemente, con ese toque de confianza que la caracterizaba. —"Me gusta el plan. Sigilo y precisión."

Pierce observó a Harry con atención. —"¿Y si las cosas se salen de control? Necesitamos unPlan B, Harry."

Harry asintió, dándole la razón. —"Si la situación empeora, moveremos a la gente a zonas de evacuación temporales. Pero confío en que eso no será necesario si actuamos rápido y con inteligencia."

Los tres lugartenientes intercambiaron miradas, asintiendo en señal de acuerdo. Harry sentía el peso de sus miradas sobre él. Los Saints confiaban en su liderazgo, pero la presión era cada vez más grande.

Aunque Harry trabajaba sin descanso para organizar la defensa y la contrafensiva de los Saints, había algo que lo preocupaba aún más:su familia adoptiva. Luke, Mara, Leia y Han lo conocían demasiado bien como para no notar que algo andaba mal. Sin embargo, Harry hacía todo lo posible por ocultarlo, fingiendo que todo era normal.

Por las mañanas, durante el entrenamiento con Luke y Mara, Harry mantenía su concentración, pero a veces su mente vagaba hacia los Saints y los ataques de los Morningstar.

—"Tu mente está en otra parte, Harry" comentó Luke un día, mientras bloqueaba un ataque suyo con facilidad. —"La Fuerza te sigue, pero tus pensamientos te distraen."

—"Lo siento, maestro," respondió Harry rápidamente, recuperando su postura.

Mara, observando desde un lado con los brazos cruzados, lo miró con ojos afilados. —"Estás ocultando algo, Harry. No intentes veo en tus ojos."

—"No es nada importante," murmuró Harry, desviando la mirada. Pero Mara no era alguien que se convenciera fácilmente.

Por otro lado, en la residencia Solo,Jaina, Jacen y Anakintambién notaban los cambios en Harry. Jaina, quien siempre había sido la más observadora de los tres, lo confrontó una tarde mientras trabajaban juntos en un droide de entrenamiento.

—"¿Qué está pasando, Harry?" preguntó Jaina, dejando sus herramientas y mirándolo directamente. —"Has estado raro estos últimos días. Más callado. Más... tenso."

—"No es nada, Jaina," respondió Harry con una sonrisa forzada. —"Solo estoy cansado."

—"Mentiroso" murmuró Jaina, cruzando los brazos. —"Sabes que puedes confiar en nosotros, ¿verdad? Somos tu familia."

Harry se quedó en silencio un momento, sintiendo cómo la culpa crecía en su pecho. Sabía que debía contarles la verdad, pero temía preocuparlos o, peor aún, que intentaran intervenir y ponerse en peligro.

—"Cuando sea el momento adecuado, se los diré," prometió finalmente, mirando a Jaina con seriedad.

Ella lo observó un momento más, sus ojos mostrando una mezcla de frustración y preocupación, pero asintió. —"Está bien. Pero recuerda que no estás solo en esto."

Esa noche, Harry regresó a la base de los Saints con Han Solo y Chewbacca a su lado. Aunque Han no conocía todos los detalles de la guerra contra los Morningstar, entendía lo suficiente como para saber que Harry necesitaba ayuda.

—"Esto no se ve bien, chico," dijo Han mientras observaba los preparativos de los Saints. "Si las cosas se ponen feas, tienes que decírselo a los demás."

—"Lo manejaré, tío Han" respondió Harry con determinación. "Pero gracias por ayudar."

—"Tú eres familia, Harry. Los Solo nunca abandonan a los suyos."

Con la ayuda de Han y Chewbacca, los Saints pudieron acelerar el movimiento de suministros y reforzar las patrullas. Jonny organizó grupos de choque, Shaundi preparó planes de infiltración y Pierce coordinó la logística con precisión.

Mientras tanto, Harry observaba todo desde un punto elevado de la base. La guerra había comenzado, y aunque sentía miedo en el fondo de su corazón, también sentía una resolución inquebrantable.

—"No dejaré que los Morningstar nos arrebaten lo que hemos construido," murmuró para sí mismo, sus ojos brillando con una intensidad que reflejaba su fuerza interior.

Pero en el fondo, Harry sabía que no podría mantener esto oculto por mucho tiempo. La guerra estaba apenas comenzando, y tarde o temprano, su familia lo descubriría.

Harry y Shaundi se movían como sombras entre las ruinas y callejones oscuros del territorio de los Morningstar. La luz tenue de Coruscant apenas alcanzaba estas partes olvidadas de la ciudad, creando una atmósfera opresiva. Shaundi, con su característica confianza, lideraba la ruta mientras Harry mantenía su bláster preparado, atento a cualquier señal de peligro.

—"Se nota que están nerviosos," susurró Shaundi mientras señalaba un grupo de matones Morningstar patrullando una esquina con armas listas. —"Nunca los había visto tan tensos."

Harry asintió, observándolos con cuidado. —"Algo los está asustando. No somos nosotros, aún no saben que estamos aquí."

—"Entonces, ¿qué es?" preguntó Shaundi.

Un comerciante de aspecto nervioso pasó corriendo cerca, susurrando algo a otro hombre antes de desaparecer en un callejón. Shaundi arqueó una ceja y se inclinó hacia Harry.

—"¿Escuchaste eso? Están hablando de un 'Fantasma'."

—"El Fantasma," repitió Harry en voz baja, frunciendo el ceño. —"¿Quién o qué es eso?"

Ambos se quedaron en silencio unos momentos, escuchando más fragmentos de conversación:"Mató a cinco hombres en la arena... nadie se atreve a entrar ahí... está loco, un monstruo".

—"Suena como alguien interesante," murmuró Shaundi con una sonrisa traviesa. —"Si los Morningstar le tienen miedo, podríamos usarlo a nuestro favor."

—"Y si es lo que dicen, podría ser un aliado valioso," añadió Harry, pensativo. —"Vamos a la arena abandonada. Si este 'Fantasma' es real, tenemos que verlo con nuestros propios ojos."

La antigua arena de pelea era un enorme edificio en ruinas, un esqueleto de lo que alguna vez fue un centro de entretenimiento en los niveles inferiores. Las paredes estaban cubiertas de grafitis y sangre seca; el eco de su pasado aún parecía resonar en las gradas vacías. A medida que se adentraban, el sonido de golpes y metal chocando comenzó a escucharse en la distancia.

—"Alguien está aquí" susurró Harry, deteniéndose a observar desde una plataforma alta.

En el centro de la arena, entre los escombros y la arena sucia, un hombre imponente entrenaba en solitario. Sus movimientos eran precisos y brutales: destrozaba viejos droides de entrenamiento con golpes demoledores y practicaba llaves de lucha contra hologramas desgastados que apenas lograban proyectarse correctamente. El hombre tenía un cuerpo musculoso y marcado por cicatrices que contaban historias de un pasado violento y lleno de batallas.

Pero lo más llamativo era su máscara desgastada. Una pieza que parecía haber sido blanca en sus días de gloria, ahora manchada y rota, pero que aún conservaba un aura de honor y determinación.

—"Vaya, parece que encontramos a nuestro 'Fantasma'" murmuró Shaundi, apoyada contra una columna con una sonrisa. —"¿Y ahora qué, jefe?"

Harry tomó un profundo respiro y bajó con calma hacia la arena. Sus pasos hicieron eco en el silencio, alertando al hombre, quien se giró con una rapidez sorprendente. La máscara solo dejaba ver unos ojos duros y llenos de sospecha, y su postura indicaba que estaba listo para pelear.

—"No queremos problemas" dijo Harry, alzando una mano en señal de paz. —"Venimos a hablar."

El hombre no respondió de inmediato. Simplemente se quedó observándolo, evaluándolo con una mirada fría.

—"¿Quiénes son ustedes?" su voz era profunda y rugosa, como si cada palabra pesara. —"Si son Morningstar, no saldrán vivos de aquí."

—"No somos Morningstar," respondió Harry con firmeza. —"Somos Saints."

La palabra pareció captar la atención del hombre, aunque aún no bajó la guardia. Shaundi bajó detrás de Harry con los brazos cruzados, observando al desconocido con interés.

—"¿Saints, eh?" El hombre se enderezó lentamente, sus músculos aún tensos. —"¿Qué quieren de mí?"

Harry, con la calma y el liderazgo que había perfeccionado en los últimos meses, dio un paso adelante.

—"Sabemos lo que estás haciendo aquí" comenzó. —"Estás atacando a los Morningstar. Lo que no sabemos es por qué. Pero si realmente quieres acabar con ellos, te ofrecemos algo mejor:un propósito. Únete a nosotros."

El hombre permaneció en silencio, pero Harry pudo sentir su indecisión, su conflicto interno. Había algo en él que no encajaba del todo con la imagen de un simple luchador solitario.

—"¿Quién eres?" preguntó Harry finalmente.

El hombre respiró hondo antes de responder. —"Mi nombre es Angel. Solía pelear aquí, en esta misma arena, hace años. Era un luchador respetado, un símbolo de honor. Pero eso cambió cuando los Morningstar tomaron este lugar. Lo convirtieron en un sitio de muerte y crueldad. Me quitaron todo."

Harry asintió, comprendiendo más de lo que Angel decía. —"Y por eso los estás cazando. Para recuperar lo que perdiste."

Angel miró a Harry fijamente. —"¿Y qué me ofreces a cambio de unirme a ti, niño?"

Harry dio un paso adelante, su voz firme pero empática. —"Un propósito, Angel. Los Saints no somos una banda común. Protegemos a la gente que no puede defenderse. Hemos creado algo más grande que nosotros mismos: una comunidad, un símbolo de esperanza. Tú puedes ser parte de eso."

Shaundi intervino, con un tono más pragmático. —"Y si nos ayudas a derrotar a los Morningstar, te aseguro que tendrás la revancha que estás buscando."

Angel permaneció en silencio, mirando a Harry con intensidad. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, habló:

—"Si me uno a ustedes, hay dos cosas que deben entender."

—"Dinos" respondió Harry.

—"Primero, no soy un héroe. Hago lo que hago porque es necesario, no porque quiera salvar a nadie. Segundo..." Angel señaló hacia el techo de la arena, donde viejos conductos de ventilación revelaban un mapa mental del territorio. —"Conozco cada rincón del territorio de los Morningstar. Si van a derrotarlos, necesitarán mi conocimiento."

Harry asintió con una sonrisa. —"Entonces tenemos un trato."

Angel extendió su mano, que Harry estrechó sin dudar. El antiguo luchador miró a los dos Saints con un destello de determinación en sus ojos.

—"Vamos a destruir a los Morningstar," murmuró Angel. —"Y cuando terminemos, ellos serán los que nos teman."

Al salir de la arena, Harry sentía que habían dado un paso crucial. ConAngelde su lado y la información que les había proporcionado, los Saints tendrían una oportunidad real de derrotar a los Morningstar.

—"No lo hiciste nada mal, jefe," comentó Shaundi con una sonrisa mientras caminaban. —"Me está empezando a gustar cómo haces las cosas."

Harry sonrió ligeramente, aunque su mente ya estaba en el siguiente paso.

—"Esto apenas empieza," respondió. —"Reunámonos con Pierce y Jonny. Tenemos un plan que terminar."

Mientras se perdían entre las sombras de los niveles inferiores, Harry sintió que el equilibrio comenzaba a inclinarse a su favor. La guerra con los Morningstar estaba lejos de terminar, pero ahora tenían una ventaja: un hombre con fuerza, experiencia y sed de justicia.

ElFantasmahabía encontrado un nuevo hogar entre los Saints, y con él, la esperanza de victoria era más fuerte que nunca.

Harry y Shaundi atravesaron los pasillos delcuartel general de los Saints, con una mezcla de cansancio y determinación en sus rostros. La misión había sido un éxito, pero sabían que el trabajo apenas comenzaba. Al llegar a la sala principal, encontraron aJonny Gat, Pierce y varios líderes menoresreunidos alrededor del mapa holográfico.

—"¿Y bien?" preguntóJonny, cruzándose de brazos al verlos entrar. —"¿Qué encontraron en el territorio de los Morningstar?"

—"Bastante," respondió Shaundi, quitándose la chaqueta y lanzándola sobre una silla. —"Primero, tienen más miedo de lo que muestran. Segundo, encontramos algo... o más bien, alguien."

Harry dio un paso al frente, su voz firme y clara. —"Se llamaAngel. Es un luchador que ha estado eliminando a los Morningstar en la arena abandonada. Conoce sus debilidades y su territorio como la palma de su mano. Lo convencimos de unirse a nosotros."

—"¿Un luchador?" interrumpió Pierce, arqueando una ceja con escepticismo. —"¿Y por qué querríamos reclutar a alguien así?"

Antes de que Harry pudiera responder, Jonny sonrió ampliamente, claramente interesado. —"Porque si los Morningstar le temen, significa que es bueno. Muy bueno." Luego, mirando a Harry con curiosidad, añadió: —"¿Qué más puede hacer este Angel?"

—"Conoce cada rincón de su territorio," explicó Harry mientras activaba el mapa holográfico y marcaba las zonas en rojo que Angel había identificado como vulnerables. —"Nos dio información sobre sus rutas de patrulla, puntos de vigilancia y depósitos. Si nos movemos rápido, podemos tomar la arena y los alrededores sin mucha resistencia. Es un punto estratégico."

Pierce observó los puntos marcados y asintió lentamente, su mente ya trabajando en los detalles. —"Tiene sentido. La arena está justo en medio de dos de sus rutas principales. Si la tomamos, no solo les cortamos el flujo de recursos, sino también su comunicación entre sectores."

—"Exacto," respondió Harry, mirando a los demás con decisión. —"Quiero un grupo listo para tomar la arena y asegurar los alrededores. Shaundi y yo lideraremos la operación, pero necesito que todo sea rápido y limpio. No podemos permitirnos errores."

Jonny sonrió con entusiasmo y asintió. —"Me gusta cómo suena. Finalmente vamos a darles una lección a esos bastardos."

Pierce comenzó a organizar los detalles en la holopantalla, señalando las zonas que cada escuadrón cubriría. Mientras tanto, Shaundi observaba a Harry con una sonrisa leve. —"Tienes un talento para esto, jefe. A veces olvido que solo tienes once años."

Harry sonrió ligeramente, aunque su mente ya estaba enfocada en la siguiente fase. —"Esto es solo el comienzo."

La operación fue rápida y eficiente. Bajo la dirección de Harry y Shaundi, los Saints se movieron como una unidad coordinada. Siguiendo las instrucciones de Angel, atacaron la arena desde varios flancos, eliminando a los guardias Morningstar con una precisión sorprendente. Los hologramas rotos y las paredes destrozadas de la arena se convirtieron en testigos mudos de la caída del territorio rival.

Los miembros de los Saints aseguraron las entradas, colocaron defensas improvisadas y comenzaron a limpiar la zona de cualquier amenaza restante. Lo que había sido un símbolo de miedo bajo el control de los Morningstar ahora pertenecía a los Saints.

Angel, por su parte, observaba desde una esquina con los brazos cruzados. Aunque no decía nada, la sombra de una sonrisa apareció bajo su máscara. Por primera vez en años, sentía que algo cambiaba en los niveles inferiores.

De regreso en la base, Harry reunió a todos en la sala principal para dar el informe final. Laatmósferaestaba llena de entusiasmo y energía renovada. La caída de la arena había sido un éxito rotundo, y los Saints sentían que la balanza finalmente comenzaba a inclinarse a su favor.

Angel, ahora vestido con una chaqueta de los Saints sobre su vieja indumentaria de combate, tomó posición al fondo de la sala mientras Harry explicaba los próximos movimientos.

—"Gracias a la información de Angel, no solo tomamos la arena, sino que también cortamos dos de sus rutas principales," explicó Harry, señalando las áreas rojas que ahora se iluminaban en azul en el mapa holográfico. —"Los Morningstar están debilitados. Es cuestión de tiempo antes de que comencemos a movernos hacia sus otros territorios."

Pierce asintió con aprobación. —"Buen trabajo. A partir de ahora, podemos fortificar la arena y usarla como una base secundaria."

—"Y eso no es todo," intervino Angel finalmente, su voz profunda resonando en la sala. Todos giraron para mirarlo, sorprendidos de que hablara. —"Conozco a sus líderes. Los Morningstar no son como cualquier otra banda. Tienen recursos, conexiones y están dirigidos por gente peligrosa."

—"¿Gente peligrosa?" preguntó Jonny, interesado.

Angel asintió, su mirada volviéndose aún más severa. —"El líder principal se hace llamarPhillip Loren. Es un hombre calculador y despiadado. Pero no está solo. Tiene aKillbane, un luchador tan brutal como yo... pero sin honor;Viola y Kiki DeWynter, dos hermanas gemelas que manejan la parte logística; yZimos, un exaliado convertido en traficante."

—"Vaya, parece que tienen toda una lista de personajes," comentó Shaundi, mirando a Harry. —"¿Qué hacemos con esto?"

Harry observó el mapa con seriedad. —"Los derrotaremos uno por uno. Pero para eso necesitamos estar preparados."

Jonny, con su típica sonrisa desafiante, se giró hacia Angel. —"Oye, Angel. Ya que eres el tipo más duro que tenemos ahora, ¿por qué no ayudas a entrenar a nuestros chicos? Necesitamos que sean más efectivos si vamos a enfrentarnos a tipos como Killbane."

Angel lo miró por un momento, evaluando la propuesta, antes de asentir lentamente. —"Está bien. Pero será bajo mis términos. Si van a entrenar conmigo, aprenderán disciplina. Y eso no será fácil."

—"Perfecto," respondió Jonny, dándole una palmada en el hombro. —"Los Saints no necesitan que sea fácil. Solo necesitan ser los mejores."

En los días siguientes, Angel se convirtió en unafigura centralen la base de los Saints. Bajo su supervisión, los reclutas comenzaron un rigurosoentrenamiento físico y táctico. Aprendieron a moverse en silencio, a luchar cuerpo a cuerpo con eficiencia y a trabajar en equipo.

Harry observaba las sesiones de entrenamiento desde el fondo, impresionado por la manera en que Angel lideraba. Aunque era duro y exigente, su experiencia era invaluable, y los resultados comenzaron a notarse de inmediato.

Durante una de las sesiones, Jonny se acercó a Harry con una sonrisa satisfecha.

—"¿Ves eso, Potter? El tipo puede ser intimidante, pero está convirtiendo a nuestros chicos en guerreros de verdad."

Harry asintió, una sonrisa leve en su rostro. —"Es justo lo que necesitamos."

Mientras tanto, Shaundi, aunque no lo admitía en voz alta, observaba con cierta molestia laconexiónentre Angel y Harry. El luchador respetaba al joven líder de los Saints, y eso no pasaba desapercibido para nadie.

—"No te emociones mucho, jefe," murmuró Shaundi en broma durante una pausa. —"Aún queda mucho trabajo por hacer."

—"Lo sé," respondió Harry con seriedad. —"Pero esto es solo el comienzo. Los Morningstar no saben lo que les espera."

Con Angel entrenando a sus tropas y los Saints mejor preparados que nunca, Harry sentía que la guerra con los Morningstar comenzaba a inclinarse a su favor.

La sala de reuniones del cuartel general de los Saints estaba iluminada por el resplandor de un mapa holográfico, mostrando la ubicación de un almacén de alta seguridad en territorio de los Morningstar. Harry, Jonny, Shaundi, Pierce y Angel estaban reunidos junto a Han Solo, quien proporcionaba información clave.

—"Mis contactos encontraron esta instalación," comenzó Han, señalando una estructura marcada en el mapa. —"Es uno de los centros de operaciones más importantes de los Morningstar. Aquí guardan suministros, armas, y al parecer, tienen una especie delaboratorio secreto."

Shaundi arqueó una ceja. —"¿Laboratorio? ¿Qué hacen ahí?"

Han cruzó los brazos, su expresión tensa. —"No estoy seguro. Pero lo más preocupante es que parece que tienen a alguien retenido. Un hombre llamadoOleg Kirrlov. Según lo que me dijeron, era un antiguo científico y combatiente, alguien con habilidades físicas fuera de lo común. Los Morningstar lo están utilizando para algo... y no es bueno."

Pierceajustó sus gafas. —"¿Retenido? Si es tan valioso, ¿por qué lo tienen encerrado en lugar de trabajar para ellos?"

Han suspiró. —"Porque Oleg no es de los que cooperan fácilmente. Según mis fuentes, lo mantienen prisionero en contra de su voluntad. Si logramos liberarlo, podría ayudarnos. Un hombre como él podría cambiar la balanza en esta guerra."

Harry observó el mapa, con el ceño fruncido. —"¿Qué sabemos de este tipo?"

Angel intervino, su voz grave resonando en la sala. —"He oído de é Kirrlovfue parte de un experimento militar Imperial hace años. Lo convirtieron en un monstruo, una máquina de guerra. Pero no perdió su humanidad. Cuando se dio cuenta de lo que lo habían hecho, se rebeló contra sus creadores y desapareció. Los Morningstar probablemente lo capturaron para usar su fuerza y conocimientos en su beneficio."

Harry respiró hondo y miró a su equipo. —"Entonces tenemos dos objetivos: liberarlo y destruir todo lo que podamos. Si Oleg decide unirse a nosotros, mejor. Si no, al menos habremos quitado a los Morningstar una de sus mayores ventajas."

Jonny golpeó la mesa con una sonrisa feroz. —"Me gusta este plan. Entramos, destrozamos todo y sacamos al tipo. ¿Qué podría salir mal?"

Pierce resopló. —"Todo. Literalmente todo podría salir mal."

—"Por eso vamos a ser cuidadosos," dijo Harry con calma. "Jonny y Angel, ustedes manejarán el perímetro. Mantengan a raya los refuerzos. Shaundi, Pierce y yo lideraremos el asalto al interior. Una vez dentro, localizamos a Oleg y destruimos el lugar."

Shaundi sonrió de lado. —"Hora de patear traseros."

La noche envolvía las instalaciones de los Morningstar, un complejo industrial rodeado por guardias armados y drones de vigilancia. Desde una posición elevada, Jonny y Angel observaban el área mientras los Saints se preparaban para el ataque.

—"Tienen muchas defensas," murmuró Angel, mirando a través de unos binoculares. —"Pero no las suficientes."

—"Entonces, hagámoslo divertido," respondió Jonny, activando su comunicador. —"Harry, estamos listos cuando quieras."

Desde la parte trasera de un vehículo improvisado, Harry, Shaundi, Pierce y un grupo de Saints estaban listos.

—"Jonny, procede," dijo Harry.

Con una explosión controlada, la puerta principal del almacén voló en pedazos. Las alarmas comenzaron a sonar mientras los Saints irrumpían en el complejo.

—"¡Vamos, rápido y con cuidado!" gritó Harry mientras avanzaban por el primer corredor, eliminando guardias sorprendidos.

Los pasillos del almacén estaban llenos de cajas de suministros y terminales de control. Shaundi se adelantó, cubriendo a Harry con precisión mientras Pierce trabajaba en una terminal.

—"¿Tienes algo, Pierce?" preguntó Harry, disparando hacia un guardia.

—"Sí, encontré un mapa del lugar," respondió Pierce, transfiriendo la información a su dispositivo. "La celda de Oleg está en la parte más profunda del ala oeste. Pero prepárense; tienen sistemas de seguridad activos."

—"Entonces vamos a movernos rápido," dijo Harry con decisión. —"Shaundi, cubre el flanco derecho. Yo iré al frente."

Después de abrirse paso entre los guardias y las defensas automatizadas, Harry y su equipo llegaron a una puerta reforzada. Shaundi colocó una carga explosiva y la detonó, abriendo la entrada con un estruendo.

Dentro, encontraron aOleg Kirrlov. La figura que los esperaba era imponente: un hombre musculoso, de casi dos metros, cubierto de cicatrices. Estaba atado a una especie de silla de contención con grilletes reforzados. Su máscara, desgastada y vieja, cubría parte de su rostro, pero sus ojos mostraban una mezcla de fuerza y cansancio.

Oleg levantó la mirada hacia Harry y el resto, su voz grave y profunda resonando en la sala.

—"¿Quiénes son ustedes?"

Harry avanzó un paso, mostrando las palmas de sus manos. —"Venimos a ayudarte. Somos los Saints. Sabemos lo que los Morningstar te hicieron y queremos liberarte. Tienes mi palabra."

Oleg observó a Harry con suspicacia, pero algo en su tono calmado y firme pareció calar en él. —"¿Por qué arriesgarse por mí? No soy su problema."

—"Porque los Morningstar son un problema para todos," respondió Harry con sinceridad. "Y si podemos sacarte de aquí, puedes ayudarnos a acabar con ellos."

Hubo un breve silencio. Finalmente, Oleg asintió.

—"Bien. Pero primero, sáquenme de esta cosa."

Pierce se adelantó y comenzó a desactivar los sistemas de contención. En cuestión de segundos, los grilletes se soltaron y Oleg se puso de pie, su presencia llenando la habitación.

—"Gracias," dijo Oleg, flexionando sus manos. "Si van en contra de los Morningstar, cuenten conmigo. No permitiré que sigan usando mi fuerza contra inocentes."

Después de la liberación de Oleg Kirrlov, el grupo avanzó rápidamente hacia la parte más alta del complejo donde, según las palabras del gigante, se encontraba la oficina central del líder de los Morningstar. El ambiente era tenso mientras Shaundi, Pierce, Harry y Oleg cruzaban pasillos oscuros, iluminados apenas por el parpadeo de luces rojas de emergencia.

—"Si el líder está aquí, será mejor que estemos preparados," murmuró Shaundi, ajustando su arma.

—"No lo creo," respondió Pierce, mirando a su alrededor. "El lugar está demasiado silencioso... es sospechoso."

Harry asintió, sintiendo un extraño zumbido en la Fuerza. —"Algo no está bien aquí."

Al llegar a la oficina central, abrieron la puerta con cuidado. La sala estaba vacía. Ningún líder, ningún enemigo. Solo una enorme mesa, monitores apagados y archivos dispersos por todas partes.

—"¿Dónde demonios está?" gruñó Shaundi, visiblemente molesta.

Oleg, con su mirada fría y calculadora, caminó hacia la mesa y comenzó a revisar los documentos. —"Era demasiado bueno para ser cierto. El líder de los Morningstar no está aquí... pero este lugar aún tiene valor."

Harry lo miró con curiosidad. —"¿Valor? ¿De qué hablas, Oleg?"

Oleg se enderezó, su imponente figura proyectando una sombra enorme bajo las luces parpadeantes. —"Este laboratorio es mucho más que un simple centro de operaciones. Los Morningstar lo usaban para desarrollar tecnología avanzada y coordinar sus defensas. Destruirlo sería una victoria pequeña, pero si lo tomamos para los Saints, podríamos usarlo para fortalecer nuestras propias operaciones."

Shaundi resopló, incrédula. —"¿Quieres que nos quedemos con el lugar? ¡Esto fue tu prisión, Oleg!"

—"Lo fue," respondió Oleg con calma, su voz firme. —"Pero ahora puede convertirse en una herramienta. Si lo destruimos, nos quitamos un problema temporal. Si lo reclamamos, nos aseguramos de que los Morningstar no puedan volver a usarlo contra nosotros."

Harry frunció el ceño, sintiendo el peso de la decisión.¿Tomar el laboratorio o destruirlo?Sabía que, como líder, debía decidir rápido, pero también entendía que no podía hacerlo solo.

—"Voy a llamar a Jonny y Angel," dijo finalmente, activando su comunicador.

—"¿Qué? ¿Por qué?" preguntó Shaundi, sorprendida.

—"Porque esta decisión no me pertenece solo a mí," respondió Harry con tranquilidad. "Ellos también tienen derecho a opinar."

La respuesta tomó a todos por sorpresa, incluido Oleg, quien observó a Harry con nueva curiosidad. No esperaba que el joven líder mostrara tanta consideración por su equipo.

Pocos minutos después, Jonny y Angel llegaron al laboratorio, jadeando ligeramente tras haberse enfrentado a los refuerzos enemigos afuera.

—"¿Qué está pasando aquí?" preguntó Jonny, mirando alrededor. "¿Por qué no estamos explotando esto todavía?"

Oleg, con su tono calmado pero firme, explicó nuevamente su razonamiento: el laboratorio podía ser reprogramado y reutilizado, dándoles una ventaja tecnológica y defensiva importante. Además, mostró varios archivos con esquemas de sistemas desactivados.

—"Miren esto," señaló Oleg, moviendo unos archivos sobre un monitor. "Los sistemas de seguridad y los droides estabaninactivosdurante el ataque de los Saints. No fue casualidad; alguien desactivó todo antes de que llegaran."

Angel frunció el ceño. —"¿Estás diciendo que alguien nos dejó entrar a propósito?"

—"Es posible," admitió Oleg, aunque su tono no mostraba alarma. —"Pero eso no cambia el hecho de que este lugar puede servirnos."

Harry miró el monitor, procesando todo lo que Oleg decía. Finalmente, giró hacia él y habló con seriedad:

—"Oleg, ¿estás seguro de que esto está bien para ti? Este lugar fue el sitio de tu sufrimiento. No quiero que te sientas obligado."

Oleg lo miró con respeto, impresionado por la consideración del joven líder. —"Mi sufrimiento terminó cuando ustedes me liberaron, Harry. Si este lugar puede ser una herramienta para proteger a otros, entonces no debe ser destruido. No permitiré que mi pasado me ate a la inacción."

Jonny soltó una carcajada, golpeando a Oleg suavemente en el brazo. —"Me gusta cómo piensas, grandulón. Vamos a tomar este lugar y convertirlo en algo que los Morningstar jamás hubieran imaginado."

—"Angel, ¿tú qué opinas?" preguntó Harry, aún decidido a escuchar a todos.

Angel cruzó los brazos y asintió lentamente. —"Reclamarlo tiene sentido. Esto no es solo un laboratorio; es una posición estratégica que necesitamos. Si lo perdemos, los Morningstar podrían usarlo contra nosotros otra vez."

Harry exhaló profundamente, asintiendo con determinación. —"De acuerdo. Tomaremos el laboratorio. Pero lo haremos bien: reprogramaremos los sistemas, aseguraremos la zona y utilizaremos este lugar para ayudar a nuestra gente."

Shaundi suspiró, finalmente cediendo. —"Supongo que el plan no está tan mal después de todo. Pero si esos droides se vuelven locos y nos atacan, te lo recordaré."

—"Anotado," respondió Harry con una sonrisa ligera.

Durante las siguientes horas, Oleg trabajó junto a Pierce y algunos técnicos de los Saints para reprogramar los sistemas de seguridad del laboratorio. Los droides viejos fueron reparados y configurados para defender el lugar bajo el mando de los Saints. Las terminales y archivos fueron revisados, y se encontraron datos valiosos sobre otras operaciones de los Morningstar.

Cuando todo estuvo asegurado, Harry y su equipo se reunieron en la sala central del laboratorio, ahora rebautizado como un bastión de los Saints.

—"Esto será un símbolo," dijo Harry, mirando a sus compañeros. "No solo tomamos su territorio; lo convertimos en algo mejor. Los Morningstar pensaron que podían usar este lugar para oprimir a otros, pero ahora lo usaremos para proteger a los nuestros."

Oleg asintió con aprobación, su voz firme. —"Es un buen comienzo. Estoy con ustedes, Saints."

Jonny, apoyado contra una consola, sonrió ampliamente. —"Nunca creí que lo diría, pero esto va a ser divertido."

Shaundi, mirando a Harry con una mezcla de respeto y orgullo, cruzó los brazos. —"Admito que te está saliendo bien esto de ser líder, Potter. Solo no te acostumbres demasiado."

Harry sonrió, aunque en su interior sintió el peso de lo que habían logrado. La guerra con los Morningstar estaba lejos de terminar, pero por primera vez, los Saints no solo resistían:estaban ganando terreno.

—"Vamos a llevar esto hasta el final," dijo Harry con determinación. "Juntos."

Mientras el grupo celebraba su éxito, el laboratorio comenzó a latir con una nueva vida: un símbolo de resistencia, esperanza y, sobre todo, de lo que los Saints podían llegar a ser bajo el liderazgo de Harry Potter.

Harry y el resto del grupo regresaron a la base de los Saints con el ánimo elevado tras su exitoso asalto al laboratorio de los Morningstar. Haber asegurado aquel lugar era una victoria significativa, un golpe certero que desestabilizaba aún más a sus rivales.

Sin embargo, en cuanto entraron en la sala principal, el aire de celebración se desvaneció por completo.

Han Solo y Chewbacca yacían en el suelo, apoyados contra una pared, con moretones visibles y un aspecto claramente derrotado. A su lado, de pie con los brazos cruzados y el ceño fruncido, estaba Mara Jade Skywalker. Su mirada ardía con furia contenida, y su postura era la de alguien que no aceptaba excusas ni tonterías.

Shaundi fue la primera en reaccionar, soltando una carcajada nerviosa mientras intercambiaba una mirada con Jonny y Pierce.

—"Vaya, la mamá de Harry sí que sabe cómo hacer una entrada," comentó Shaundi con un intento de humor, aunque la tensión era evidente en su voz.

—"Ya la conocimos, ¿recuerdan? Pero creo que hoy está menos amigable," murmuró Pierce, mirando de reojo a Jonny.

Jonny cruzó los brazos, intentando disimular su incomodidad, aunque cualquiera podía ver que incluso él preferiría enfrentarse a un ejército de Morningstar antes que a una Mara furiosa.

—"Lo que sea que hicimos esta vez, estoy seguro de que es culpa de Harry," añadió Jonny, con un intento de humor que nadie celebró.

Angel y Oleg, por otro lado, estaban más confundidos que preocupados. Angel inclinó la cabeza con curiosidad mientras observaba a Mara con una mezcla de admiración y cautela.

—"¿Y quién es la dama que ha reducido a Han Solo y a un wookiee a esto?" preguntó Angel en voz baja.

Harry, que estaba en el centro de todo, tragó saliva mientras sentía el peso de los ojos de Mara sobre él. Dio un paso al frente, consciente de que no podía evitar lo inevitable.

—"Ella es Mara Jade Skywalker," dijo Harry finalmente, con un tono lleno de respeto. —"Mi madre adoptiva... y una antigua Mano del Emperador."

El nombre hizo que los murmullos aumentaran. Angel arqueó una ceja, su interés claramente captado.

—"La Mano del Emperador, ¿eh? Eso lo explica todo," comentó Angel. —"No muchos pueden derribar a un wookiee y vivir para contarlo."

—"Y aún menos pueden hacer que Han Solo guarde silencio," añadió Oleg con un tono respetuoso.

Mientras tanto, Mara se acercó lentamente a Harry, su mirada fija en la suya. El silencio se hizo en toda la base, cada miembro de los Saints observando con cuidado, como si cualquier movimiento en falso pudiera desatar un caos absoluto.

—"Harry," comenzó Mara, su voz tan fría como el hielo. —"¿Tienes idea de lo que estás haciendo? ¿De lo que has estado arriesgando?"

—"Mamá, puedo explicarlo," dijo Harry, intentando mantener la calma.

—"¿Explicarlo?" —repitió Mara, su tono subiendo ligeramente. —"¿Quieres explicarme cómo has terminado en una guerra de bandas enlos niveles inferiores de Coruscant? ¿Cómo has estado poniendo tu vida en riesgo mientras lo ocultabas de tu familia? ¿Cómo llegaste tan lejos que Han Solo y Chewbacca tuvieron que confirmarme lo que ya sospechaba?"

—"¡No fue mi culpa!" gimió Han desde el suelo, levantando una mano débilmente. —"Solo... dije lo que había que decir."

Chewbacca emitió un rugido bajo, claramente en la misma línea.

—"¡Silencio los dos!" espetó Mara sin apartar su atención de Harry.

Harry dio un paso más al frente, armándose de valor. —"Mamá, lo hice porque era lo correcto. La gente aquí abajo necesitaba ayuda, y nadie más estaba dispuesto a dársela. Los Saints no son solo una banda criminal; son una comunidad. Nosotros les devolvimos la esperanza cuando todos los demás los olvidaron."

Shaundi, Jonny y Pierce asintieron detrás de él, respaldando sus palabras con orgullo.

Mara entrecerró los ojos, estudiando a su hijo adoptivo. —"¿Esperanza? ¿Crees que esto se trata solo de esperanza, Harry? ¿Sabes lo que pasaría si te atraparan, si algo te sucediera aquí abajo? ¿Tienes idea del riesgo que estás corriendo?"

Harry sostuvo su mirada, firme a pesar del temor que sentía. —"Lo sé. Pero no estoy solo. Tengo a Jonny, Shaundi, Pierce... y ahora también a Angel y Oleg. No estoy solo. Y además... los tengo a ustedes. A ti, a papá, a los tíos Han y Leia. Estoy aprendiendo de todos ustedes."

La intensidad en la sala se redujo ligeramente. Los ojos de Mara brillaron con algo más allá de la furia: respeto. Aunque su postura seguía siendo rígida, la convicción de Harry no podía ser ignorada.

—"Eres tan testarudo como tu padre," murmuró Mara finalmente, dejando escapar un suspiro.

Harry sonrió levemente. —"Supongo que algo se me pegó de ti también."

Detrás de ellos, Jonny no pudo evitar soltar un silbido bajo. —"No sé si eso fue valentía o suicidio, pero el chico tiene agallas."

Shaundi asintió con una sonrisa. —"Es Harry. ¿Qué esperabas?"

Pierce, aún nervioso, susurró: —"Solo espero que sobreviva a esto."

Mara, al escuchar los comentarios, lanzó una mirada cortante a los tres. —"Por si lo olvidaron, estono ha terminado. Volveremos a hablar de esto cuando lleguemos a casa. Y créanme, ninguno de ustedes quiere estar en mi lista negra."

El silencio se hizo nuevamente en la sala. Angel, con una leve sonrisa, comentó a Oleg en voz baja:

—"Ahora entiendo por qué Harry es como es. Con una madre así, no tiene más opción que volverse fuerte."

Oleg asintió con solemnidad. —"Es una líder en todo el sentido de la palabra. Su hijo no podría ser menos."

Finalmente, Mara miró alrededor de la base con ojos calculadores y habló con voz firme:

—"Escúchenme bien. No me importa cuán organizados o nobles crean que son. Si algo le sucede a Harry,ninguno de ustedes tendrá dónde esconderse. ¿Entendido?"

Jonny, recuperando algo de su arrogancia habitual, respondió con una sonrisa confiada: —"No se preocupe, señora Skywalker. Nosotros cuidamos de los nuestros."

Mara levantó una ceja, pero su expresión pareció suavizarse apenas. Volviendo a Harry, dijo finalmente:

—"Vamos a hablar más tarde. Y no creas que te has librado de esto."

Harry asintió solemnemente, aunque una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. Sabía que, aunque Mara estaba furiosa, en el fondo comenzaba a entender.

—"Lo prometo, mamá," dijo Harry. —"Todo esto es por algo más grande."

Mientras Mara observaba a su hijo y a los Saints, no pudo evitar notar algo: a pesar de todo, Harry no estaba solo. Y eso, aunque no lo admitiera, le daba un atisbo de consuelo.