Dos meses habían transcurrido desde el fallido ataque de Killbane. Para los Saints, ese tiempo había sido un respiro necesario. El territorio bajo su control se mantenía estable y, poco a poco, comenzaba a prosperar. Harry dedicaba cada día a asegurarse de que las cosas marcharan bien, dividiendo su tiempo entre los Saints, su familia adoptiva y su entrenamiento Jedi. Aunque su vida estaba más equilibrada que nunca, Harry sabía que aquel sosiego no duraría para siempre.

En la superficie, en el hogar de los Solo-Skywalker, Luke y Mara habían estado observando con atención a Harry y a los niños Solo. Habían entrenado en la Fuerza durante meses, mejorando sus capacidades físicas, mentales y de percepción. Ahora, Luke y Mara consideraban que el grupo estaba listo para dar el siguiente paso:el arte del combate con sables de luz.

Era una mañana clara cuando Mara convocó a los cuatro niños al patio trasero, un amplio espacio rodeado de vegetación y protegido con campos de privacidad que aseguraban que nadie los observara. Luke ya los esperaba, con cuatro sables de entrenamiento colocados sobre una mesa baja. Las empuñaduras de los sables eran simples, sin adornos, y emitían un resplandor tenue de luz azul, ajustados para que no infligieran daños reales.

—"Es hora de que aprendan algo nuevo" —anunció Luke con su tono calmado y sabio, mirando a Harry, Jaina, Jacen y Anakin, quienes observaban los sables con una mezcla de emoción y nerviosismo—. "El Shii-Cho, también conocido como laForma I, será su primer estilo de combate. Es la base de todo duelo con sables de luz y un arte que los mantendrá firmes en los momentos más difíciles."

—"¿Un arte?" —preguntó Jacen, con curiosidad.

—"Sí," intervino Mara, cruzándose de brazos y mirando al grupo con su característica expresión severa. "El combate con sables de luz no es solo agitar un arma brillante. Requiere equilibrio, disciplina y respeto. Cada movimiento tiene un propósito, cada ataque, una respuesta."

Harry miró los sables con intensidad. Aunque sentía una gran emoción por aprender, también sabía que era un paso importante en su camino. "Esto no es un juego," pensó, recordando las palabras de Mara.

—"¿Podemos empezar ya?" —preguntó Anakin con impaciencia, su mirada fija en los sables.

Mara sonrió levemente. —"Primero, una lección importante: un sable de luz no es solo un arma. Es una extensión de ustedes mismos, un reflejo de su voluntad y su conexión con la Fuerza. Si no respetan su poder, será más peligroso para ustedes que para sus enemigos."

—"Siempre tan filosófica," murmuró Han desde el umbral, donde observaba junto a Chewbacca y Leia.

Mara le lanzó una mirada fulminante, mientras Luke, sin inmutarse, extendía la mano hacia los sables. Con un suave movimiento de la Fuerza, los hizo levitar y entregó uno a cada niño. Harry tomó el suyo con cuidado, sintiendo el peso sorprendentemente equilibrado del arma.

—"Ahora," continuó Luke, con una leve sonrisa, "enciéndanlos."

Los cuatro niños activaron sus sables al unísono. El suave zumbido llenó el aire, y el brillo azul iluminó sus rostros. Anakin soltó un "¡genial!" lleno de asombro, mientras Jaina analizaba su sable con una mirada crítica, como si ya estuviera planeando cómo mejorarlo en el futuro.

—"Vamos a empezar con lo básico: las posiciones y movimientos del Shii-Cho" —dijo Luke, adoptando una postura clásica con su propio sable—. "Presten atención y sigan mis instrucciones."

Durante las siguientes horas, Luke y Mara guiaron a los niños a través de las seis zonas de ataque y defensa del Shii-Cho. Harry absorbía cada instrucción como una esponja, moviendo el sable con precisión y aprendiendo rápidamente los fundamentos. Jaina, aunque más crítica consigo misma, también mostraba un talento natural, analizando cada posición y corrigiendo sus errores con rapidez.

—"¡No te sobreextiendas, Anakin!" —reprendió Mara cuando el más joven de los Solo lanzó un golpe demasiado amplio y casi perdió el equilibrio—. "El Shii-Cho es sobre control y precisión, no sobre fuerza bruta."

Anakin gruñó frustrado, pero Harry, alzando su voz, le dio ánimos:

—"Concéntrate en los movimientos pequeños, Anakin. Si intentas abarcar demasiado, pierdes estabilidad."

Anakin asintió, respirando hondo y recuperando la concentración.

Mientras tanto, Jacen mostraba un estilo más fluido, siguiendo la corriente de la Fuerza en cada movimiento, aunque a veces parecía distraído. Luke lo corrigió con suavidad:

—"Jacen, el Shii-Cho no es solo movimiento. Debes visualizar tu objetivo y actuar con propósito."

—"Lo intento, tío Luke," respondió Jacen, con una sonrisa avergonzada.

Por su parte, Harry destacó rápidamente, mostrando un nivel de control que sorprendió tanto a Luke como a Mara. Sus movimientos eran simples pero eficientes, sin desperdiciar energía. Mara lo observó con atención y comentó en voz baja a Luke:

—"El tiempo que pasó en los niveles inferiores le dio disciplina. No es como un niño común."

—"Lo sé," respondió Luke, con una mezcla de orgullo y preocupación en su voz. "Pero debemos asegurarnos de que no pierda su equilibrio."

—"¿Eso incluye dejarlo bajar a los niveles inferiores de nuevo?" —preguntó Mara con ironía.

Luke suspiró, pero no respondió.

Al mediodía, Luke decidió darles un descanso. Los niños apagaron sus sables y se desplomaron en el césped, jadeando y riendo. Han y Chewbacca, que habían estado observando con atención, se acercaron con cantimploras de agua.

—"Eso fue increíble," dijo Anakin, bebiendo agua rápidamente. "¡Me siento como un verdadero Jedi!"

—"Todavía te falta mucho para eso, pequeñín," bromeó Han, revolviéndole el cabello.

Jaina se sentó junto a Harry, observándolo con curiosidad. —"¿Cómo lo haces?"

—"¿Hacer qué?" —preguntó Harry, mirando hacia ella.

—"Pareces tan natural con el sable" —respondió Jaina—. "Es como si ya hubieras entrenado antes."

Harry sonrió levemente. —"Creo que es porque siempre estoy alerta. En los niveles inferiores, un segundo de distracción puede ser la diferencia entre vivir o morir."

Jaina lo miró con admiración y algo de tristeza, pero a su vez recordando todo lo que Harry había vivido antes de unirse a su familia.

—"Bueno, no dejes que eso te haga confiarte," intervino Mara, acercándose con los brazos cruzados. —"Este es solo el comienzo. Mañana continuaremos con los bloqueos y las combinaciones."

—"¿Mañana?" —protestó Anakin, dejándose caer en la hierba.

—"Sí, mañana," confirmó Mara con una sonrisa depredadora. "Bienvenidos al entrenamiento Jedi."

Harry miró su sable apagado, sintiendo que este era un paso más en su camino. Aún tenía muchas responsabilidades y desafíos por delante, tanto con los Saints como con su familia adoptiva, pero en ese momento, con el zumbido de los sables aún resonando en su mente, supo que estaba listo para enfrentarlos.

El entrenamiento de Shii-Cho con Luke y Mara avanzaba con un ritmo constante. Los días se habían vuelto rutinarios en la residencia Solo-Skywalker: meditación matutina, entrenamiento de la Fuerza, práctica con los sables y, por supuesto, las eternas discusiones entre Jaina y Harry sobre quién era mejor en qué.

Para Luke y Mara, aquello era casi entretenido. La rivalidad entre Harry y Jaina era tan constante como la luz de Coruscant, pero hasta ahora había permanecido en bromas y pequeños desafíos. Hasta ese día.

—"¡Shii-Cho es la base de todo, pero también el más aburrido!" se quejó Jaina mientras practicaba una estocada simple contra un holodroide.

—"Si te aburres, es porque no estás practicando lo suficiente" respondió Harry con una sonrisa burlona, bloqueando los movimientos del droide que enfrentaba. —"Al menos yo no fallo tanto como tú."

Jaina giró la cabeza hacia él, entrecerrando los ojos con un brillo peligroso.

—"¿Perdón? ¿Dijiste que fallo? ¡Seguro estás soñando, Potter!"

Luke, que estaba al frente ajustando la configuración de uno de los droides de entrenamiento, no pudo evitar suspirar.

—"Cálmense ustedes dos. El entrenamiento no es una competencia."

—"¡Claro que no!" exclamaron Jaina y Harry al unísono. —"A menos que ganemos."

Mara, desde un rincón donde observaba con los brazos cruzados, lanzó una carcajada seca. —"Lo vi venir hace días."

La chispa había encendido una mecha imposible de detener. En un momento, Jaina se plantó frente a Harry, su sable de práctica ya encendido y con la hoja azul vibrando.

—"Muy bien, Harry. ¿Te atreves a un duelo? Solo para ver quién está practicando mejor el Shii-Cho."

Harry, nunca dispuesto a retroceder ante un desafío, sonrió con esa mezcla de determinación y picardía que lo caracterizaba. Encendió su sable de entrenamiento, cuya luz verde iluminó su rostro.

—"Acepto, Solo. Pero no llores cuando pierdas."

—"¡Yo no pierdo!"

Luke intentó intervenir, levantando una mano. —"Esto no es una buena idea..."

—"Relájate, Luke"interrumpió Mara con una sonrisa divertida. —"Es solo un duelo amistoso. Déjalos que lo resuelvan."

Luke frunció el ceño, claramente preocupado, pero asintió. —"De acuerdo, pero manténganlo limpio y respeten las normas."

La sala de entrenamiento de los Solo se convirtió en un improvisado campo de batalla. Harry y Jaina se enfrentaron con sables en alto, dando vueltas como depredadores midiendo a su presa. Jacen y Anakin se sentaron en un rincón, mirando expectantes.

—"Voy a disfrutar esto" murmuró Jacen con una sonrisa divertida.

Anakin asintió emocionado. —"¿Quién crees que gane?"

—"Jaina, obviamente. Es mi hermana."

—"Yo apuesto por Harry" añadió Anakin con una sonrisa traviesa.

El duelo comenzó con movimientos prudentes. Jaina atacaba con fuerza, intentando dominar desde el inicio, pero Harry, con su agilidad natural y sus reflejos potenciados por la Fuerza, bloqueaba con eficiencia. Sus sables chocaban con fuerza, llenando la sala de destellos y el característico zumbido energético.

—"¿Eso es todo lo que tienes, Potter?" se burló Jaina tras un intercambio rápido.

Harry bloqueó otro golpe y giró con elegancia, desarmando el comentario con su tono calmado. —"Solo estoy calentando, Jaina. No quiero que te canses tan rápido."

Jaina gruñó y redobló sus ataques. Luke observaba con una mezcla de orgullo y preocupación, mientras Mara ya reía en silencio desde su lugar.

—"Están más centrados en picarse mutuamente que en la técnica" comentó Luke.

—"Sí, pero tienen estilo" respondió Mara.

Lo que comenzó como un duelo de práctica se fue convirtiendo lentamente en un caos absoluto. Jaina intentó acorralar a Harry con una serie de golpes rápidos, pero Harry, usando la Fuerza para saltar sobre ella, aterrizó detrás con un toque teatral.

—"¡Tramposo!" gritó Jaina, girándose rápidamente.

—"No es trampa si es habilidad" respondió Harry con una sonrisa radiante.

Sin embargo, esa sonrisa fue su perdición. Jaina lanzó un ataque desesperado que Harry bloqueó con dificultad, pero en el proceso perdió el equilibrio y se estrelló contra un estante lleno de holocronas de entrenamiento.

—¡CRASH!

Los objetos cayeron al suelo, proyectando imágenes y grabaciones antiguas que parpadeaban con luces caóticas.

—"¡Por la Fuerza!" exclamó Luke, poniéndose de pie de un salto.

Antes de que alguien pudiera reaccionar, Anakin, incapaz de contener su emoción, decidió unirse a la diversión. Encendió su sable y corrió hacia Jacen, gritando:

—"¡Batalla libre! ¡Todos contra todos!"

Jacen, entre risas, se levantó y desenvainó su sable de práctica. —"¡No me quedaré fuera!"

En cuestión de segundos, la sala se convirtió en un verdadero caos. Jaina intentaba alcanzar a Harry, quien saltaba de un lado a otro esquivándola, mientras Jacen y Anakin se atacaban con entusiasmo juvenil. Los holodroides comenzaron a activarse por accidente debido a los golpes en las consolas, disparando proyectiles de entrenamiento que rebotaban por toda la sala.

—"¡Esto es un desastre!" gritó Luke, intentando apagar las máquinas.

Mara, aunque intentaba mantener la calma, no podía evitar reírse al ver a Harry y Jaina casi tropezar uno sobre el otro.

—"¡¿Qué les dije sobre mantenerlo limpio?!" gritó Luke por encima del ruido.

Finalmente, después de varios minutos de caos, Luke usó la Fuerza para desactivar todos los sables y detener los droides. Un silencio incómodo cayó sobre la sala mientras el polvo flotaba en el aire y los niños recuperaban el aliento.

Harry y Jaina, ambos despeinados y jadeando, se miraron con desafío.

—"Empate" murmuró Harry finalmente, con una sonrisa burlona.

—"¡Ni hablar! ¡Yo gané!"replicó Jaina con fuerza.

Luke cruzó los brazos, fulminándolos con la mirada. —"¿Qué parte de 'entrenamiento básico' no entendieron?"

Jacen y Anakin intentaron esconder sus risas detrás de sus manos, mientras Mara, más relajada, añadió con sarcasmo:

—"Por lo menos no rompieron la casa entera. Solo el orgullo de Luke como maestro."

Harry y Jaina intercambiaron miradas cómplices y, a pesar de la regañina, no pudieron evitar soltar una carcajada.

Luke, aunque frustrado, terminó sonriendo levemente. —"Está bien. Pero la próxima vez, si quieren probar quién es el mejor, háganlo sin provocar un desastre, ¿entendido?"

—"Entendido"respondieron todos al unísono, aunque con poco convencimiento.

Mara, por su parte, los miró con una sonrisa divertida y añadió en voz baja:

—"Saben que lo volverán a hacer."

Luke solo pudo suspirar.

El día había comenzado con calma en la residencia Solo-Skywalker, pero no pasaría mucho tiempo antes de que el caos se desatara. Después del entrenamiento matutino de Shii-Cho, los niños —Harry, Jaina, Jacen y Anakin— no tenían nada qué hacer. Una discusión, como siempre iniciada por Jaina y Harry, rápidamente se volvió el centro de atención.

—"Admite queyosería mejor piloto que tú, Harry," dijo Jaina con una sonrisa de superioridad, cruzándose de brazos.

Harry, quien estaba recostado despreocupadamente contra una pared, sonrió de lado. —"¿Tú? No me hagas reír. He dirigido combates en los niveles inferiores de Coruscant con los Saints. Tú apenas has tocado un simulador."

—"¡Los simuladores son realistas!" exclamó Jaina, sintiéndose atacada.

Jacen, siempre la voz de la razón, suspiró. —"No creo que esto sea algo que deban discutir..."

—"¡Ah, pero sí lo es!" interrumpió Jaina, señalando a Jacen. —"Tú estarías de mi lado, el lado luminoso."

—"¿Y yo qué soy?" preguntó Harry, ofendido.

—"El lado oscuro," dijo Jaina con burla. "Y eso queda claro porque Anakin siempre te sigue como un cachorro."

—"¡Yo no soy un cachorro!" protestó Anakin, aunque luego se acercó más a Harry, reafirmando sin querer lo que Jaina había dicho.

Harry, viendo la oportunidad de encender la competencia, sonrió maliciosamente. —"Bien, entonces, ¿quieres probar quién es mejor piloto? Hagámoslo."

—"¿Cómo?" preguntó Jaina, desconfiada pero intrigada.

—"Robemos el Halcón Milenario."

La idea fue dicha con tal naturalidad que a Jaina se le iluminaron los ojos. Jacen, sin embargo, puso una expresión de horror.

—"¿Robarqué? ¿Estás loco? Han nos va a colgar de la antena más alta de Coruscant si lo hacemos."

—"Eso si nos atrapan," replicó Jaina, ya convencida.

—"No nos atraparán," aseguró Harry con confianza. "Si logramos sacarlo del hangar y dar una vuelta rápida, habremos probado quién es mejor. Anakin está conmigo."

—"¡Sí!" exclamó Anakin, claramente emocionado.

—"Y yo iré con Jaina," aceptó Jacen a regañadientes, resignado a evitar un desastre mayor.

El plan estaba decidido, y la locura había comenzado.

La residencia Solo tenía múltiples niveles y accesos, lo que hizo relativamente fácil para los niños llegar al hangar donde descansaba elHalcon Milenario. Con Harry liderando gracias a su experiencia con los Saints, y Jaina usando su astucia, lograron desactivar las alarmas básicas del hangar, lo cual fue un milagro en sí mismo.

—"¿Sabes cómo encender esta cosa, verdad?" murmuró Jaina, mirando a Harry mientras él observaba los controles.

—"He visto a Han hacerlo varias veces," respondió Harry con seguridad. "Además, tengo un par de trucos bajo la manga."

Harry cerró los ojos un segundo, dejando que la Fuerza lo guiara. Desde su tiempo con los Saints, había aprendido a usarla de formas poco convencionales, incluso para descifrar problemas mecánicos. Los controles respondieron, y con un rugido característico, los motores del Halcón cobraron vida.

—"¡Por la Fuerza, lo logró!" susurró Jacen, asombrado.

—"¡Toma eso,tecnosacerdote! ¡Nos vamos!" gritó Harry, burlándose de Jaina mientras tomaba los mandos.

Jaina rápidamente se sentó en el asiento del copiloto. —"Esto no prueba nada. ¡Muéstrame lo que tienes, Potter!"

El Halcón despegó con un movimiento suave pero algo tembloroso. Harry y Jaina, a pesar de sus piques constantes, trabajaban sorprendentemente bien juntos. Jacen y Anakin, por su parte, se aferraban a sus asientos.

Por supuesto, no pasó mucho tiempo antes de que Han notara lo que sucedía. El rugido inconfundible de su nave saliendo del hangar lo sacó de su tranquila tarde.

—"¡¿Qué demonios?! ¡Chewie, alguien está robando el Halcón!"

Chewbacca rugió furioso mientras corrían hacia el control del hangar. Al verificar las cámaras, Han casi escupió su café.

—"¡Por el amor de la galaxia! ¡Son mis hijos! ¡Y Harry!"

"Rrroooaarrr?"

—"¡Claro que no lo dejaré pasar! Prepárate, Chewie. Vamos a traer esa chatarra de vuelta... y a darles una lección que no olvidarán."

Con un viejo speeder y una conexión al rastreador oculto del Halcón, Han y Chewie iniciaron la persecución.

Mientras Harry y Jaina discutían sobre cuál maniobra debían hacer, una alarma en los sensores los sobresaltó.

—"Eh... Harry, ¿qué es eso?" preguntó Jacen, mirando el radar.

—"Piratas," respondió Harry, frunciendo el ceño. "Nos detectaron."

De repente, dos pequeñas naves de piratas locales aparecieron en su camino, comunicándose a través de la radio.

—"Este no puede ser el famoso Halcón Milenario, ¿verdad? ¡Parece que tiene nuevos dueños! Vamos a ver cuánto vale en el mercado."

—"¡Esto es malo, esto es muy malo!" exclamó Jacen.

—"¡Esto es genial!" gritó Jaina, emocionada por el desafío. "¡Haz algo, Harry!"

Harry tomó los controles con firmeza, su expresión serena pero determinada. Sus días en los niveles inferiores con los Saints le habían enseñado a no entrar en pánico.

—"Sujétense," ordenó.

Con movimientos bruscos y maniobras arriesgadas, Harry llevó el Halcón por una serie de túneles de tráfico aéreo, utilizando la velocidad y la habilidad del legendario carguero para esquivar disparos y perder a los piratas.

—"¡Ja! ¡No pudieron con nosotros!" gritó Jaina, exultante.

—"Todavía no estamos fuera de peligro," advirtió Harry.

Fue entonces cuando otra voz rompió la comunicación.

—"¿Creen que pueden salir impunes de esto?"

El rostro de Han Solo apareció en la pantalla de comunicaciones, con una mirada furiosa y una sonrisa burlona.

—"¡Ustedes cuatro tienen exactamente diez segundos para aterrizar esa nave antes de que les enseñe cómo pilota un Solo de verdad!"

—"¡Papa!" exclamó Anakin, palideciendo.

—"¡Nos atrapó!" murmuró Jacen.

—"¡No pienso rendirme tan fácil!" declaró Jaina, mirando a Harry.

Harry, sin embargo, suspiró y comenzó a desacelerar la nave.

—"Se acabó, Jaina. No puedo contra Han Solo en su propia nave."

—"¡Cobarde!"

El Halcón descendió lentamente hacia un área segura, donde Han y Chewbacca los estaban esperando con los brazos cruzados.

—"¿En qué estaban pensando?" rugió Han tan pronto como descendieron. "¡Robar el Halcón! ¡¿Y pelear con piratas encima?!"

Jaina intentó hablar, pero Harry dio un paso adelante, asumiendo la responsabilidad.

—"Fue idea mía, tío Han. Solo queríamos ver quién era el mejor piloto."

Han miró a Harry, y aunque seguía furioso, no pudo evitar ver algo de sí mismo en el joven líder. Finalmente, suspiró.

—"Eres igual de terco que yo a tu edad, Potter. Pero no lo vuelvas a hacer.Nunca."

Jaina, Jacen y Anakin asintieron también, claramente arrepentidos.

Mientras volvían a casa, Jaina se inclinó hacia Harry y murmuró:

—"Admito que volaste bien... peroyoaún soy la mejor."

Harry sonrió, divertido. —"Lo que digas,tecnosacerdote."

Han, escuchando la conversación, negó con la cabeza y murmuró para sí mismo:

—"Me voy a quedar sin pelo con estos niños..."

Chewbacca gruñó en acuerdo, y juntos, todos emprendieron el regreso a casa con una historia que nunca olvidarían.

El regreso a la residencia Solo-Skywalker fue silencioso, al menos por parte de los niños. La tensión era palpable, y aunque Jaina intentaba mantener su mirada desafiante, hasta ella sabía que esta vez estaban en problemas. Harry, por su parte, caminaba con las manos en los bolsillos, preparado para asumir las consecuencias como líder, aunque internamente se preparaba para lo que Mara diría.

Al cruzar la puerta principal, el silencio se rompió cuandolos adultoslos estaban esperando en la sala. Luke Skywalker y Mara Jade tenían los brazos cruzados y miradas tan severas que podían perforar una pared. Leia, con la expresión propia de una madre preocupada y cansada, se había sentado con calma aparente, mientras Han se mantenía de pie con una mezcla de enfado y resignación.

Chewbacca, por su parte, estaba sentado en un rincón, observando todo con una mirada paternal. No había necesidad de rugir: su sola presencia hacía saber a los niños que estaban enverdaderos problemas.

—"Siéntense. Ahora," ordenó Leia, con un tono tan firme que hasta Anakin dejó de respirar por un segundo.

Los niños obedecieron rápidamente, tomando asiento en el sofá como si fueran prisioneros ante un tribunal. Harry, acostumbrado a lidiar con bandas y líderes en los niveles inferiores, nunca había sentido tanta presión como ahora.

—"¿Robar elHalcón Milenario?" empezó Han, mirando especialmente a Harry y Jaina. "¿En qué demonios estaban pensando? Esa nave no es un juguete, es unaleyenda."

—"Y no solo eso," añadió Leia, con una mirada decepcionada que cortó más profundo que cualquier grito. "Volaron por Coruscant, atrajeron piratas y pusieron sus vidas en peligro. No me importa cuántos entrenamientos Jedi tengan o cuántos 'trucos' de la Fuerza puedan usar; lo que hicieron fue irresponsable."

—"Muy irresponsable," reforzó Luke, su mirada fija en Harry, quien intentó mantener la calma.

Finalmente, Mara tomó la palabra, con su característico tono bajo pero mortal. —"Harry James Potter..." (Harry tembló ligeramente al escuchar su nombre completo). "¿Quieres explicarme qué clase de idea fue esta? ¿Robar una nave? ¿Pelear con piratas? ¿En qué momento pensaste que estoera aceptable?"

Harry tomó una respiración profunda y, con la valentía que lo había convertido en líder de los Saints, alzó la mirada hacia sus padres adoptivos.

—"Lo siento, mamá. Lo siento a todos." Su voz fue firme pero sincera. "Fue una idea tonta, y lo reconozco. Todo empezó como una competencia con Jaina para demostrar quién sería mejor piloto, pero... las cosas se salieron de control."

—"¡No fue solo su culpa!" intervino Jaina rápidamente, no dispuesta a dejar que Harry cargara con todo. "Yo también fui parte del plan. Solo queríamos probar nuestras habilidades."

—"Eso no hace que lo que hicieron sea menos peligroso," dijo Luke con seriedad, su tono calmo pero lleno de autoridad. "Harry, has liderado una organización en los niveles inferiores; deberías saber lo que significa ser responsable de las vidas que te rodean. Y Jaina, como hija de Leia Organa y Han Solo, esperamos de ti una disciplina mayor."

—"¿Y qué hay de nosotros?" murmuró Anakin con nervios, mirando a Jacen. "Nosotros solo los seguimos..."

Leia suspiró profundamente, colocando una mano en su rostro. —"Oh, Anakin... eso no los hace menos culpables. ¿Dónde quedó el sentido común de los cuatro?"

—"Probablemente se quedó en el hangar cuando encendimos el Halcón," murmuró Jacen, tratando de aligerar la situación.

Han lanzó una mirada fulminante a su hijo. —"¡Ni una broma más, Jacen!"

Chewbacca soltó un rugido bajo, una especie de "lo dije", que arrancó una sonrisa involuntaria de Leia.

A pesar de los reproches, Harry no pudo evitar hablar, sintiendo que necesitaba explicar algo más profundo. Se levantó ligeramente de su asiento, ganándose una mirada dura de Mara, pero siguió adelante.

—"Sé que lo que hicimos estuvo mal. Pusimos nuestras vidas en riesgo, y eso no debería haber pasado." Su mirada pasó a Luke y luego a Han. "Pero no fue solo por competir. Queríamos probar algo. Probaralgo de nosotros mismos. Ustedes siempre nos dicen que aprendamos, que entrenemos, que tomemos decisiones difíciles. Pero a veces, lo que necesitamos esviviresas experiencias para entenderlas."

Mara entrecerró los ojos, pero Luke parecía más receptivo.

—"Harry, lo que dices tiene valor, pero hay formas de hacerlo," dijo Luke con un suspiro. "El entrenamiento Jedi es sobre disciplina y autocontrol. Robar una nave y pelear contra piratas no es una experiencia que debas buscar. Eso es peligroso e imprudente."

—"Lo sé," murmuró Harry, bajando un poco la cabeza. "Pero...sobrevivimos. Y aprendimos."

Leia negó con la cabeza, aunque no pudo evitar ver algo de razón en las palabras de Harry. —"Aprender de los errores es parte del proceso, Harry. Pero prométeme que la próxima vez,pensarás antes de actuar. Lo mismo va para ustedes tres."

—"Lo prometo, tía Leia," respondió Harry con sinceridad. Los demás asintieron rápidamente.

—"Muy bien," dijo Han, aún con el ceño fruncido. "Pero quiero dejar una cosa muy clara. Nadie,nadie, toca elHalcón Milenariosin mi permiso."

—"Y sin el mío," gruñó Chewbacca, reforzando el mensaje con una mirada intimidante.

—"Entendido," respondieron los cuatro niños al unísono.

Mara miró a Luke con una ceja arqueada, y sin necesidad de palabras, se entendieron.

—"Como castigo," anunció Luke, su tono firme, "los cuatro pasarán las próximas semanasdoblandoel entrenamiento. Eso significa meditación extra, ejercicios físicos y práctica de Shii-Cho con nosotros."

—"Y sin simuladores de vuelo durante un mes," añadió Han, disfrutando de la pequeña venganza.

—"¡¿Un mes sin simuladores?!" exclamaron Jaina y Harry al unísono, horrorizados.

—"Es eso o limpiar los sistemas de ventilación de la casa," replicó Leia con calma.

Los cuatro niños suspiraron, sabiendo que no había escapatoria.

Más tarde esa noche, mientras los niños se dispersaban para cumplir con tareas menores impuestas por Leia, Mara se acercó a Harry en privado.

—"¿Sabes por qué estamos tan enojados contigo?" preguntó suavemente, su tono ya no tan severo.

Harry asintió. —"Porque nos preocupamos por ustedes. No queremos que nada malo les pase," respondió con honestidad.

Mara colocó una mano en su hombro y sonrió levemente. —"Exactamente. Harry, eres fuerte y has pasado por cosas que ningún niño debería haber vivido. Pero no tienes que demostrarle nada a nadie. Ya eres especial."

—"Gracias, mamá," murmuró Harry, una sonrisa pequeña asomándose en su rostro.

Mara lo abrazó suavemente antes de susurrar: —"Y si vuelves a robar una nave...yoseré quien te dé tu próximo castigo. ¿Entendido?"

—"Entendido," respondió Harry con una risita nerviosa.

Por primera vez en días, se sintió en paz.

El castigo impuesto por los adultos comenzó a surtir efecto casi de inmediato. Las largas sesiones de entrenamiento bajo la guía estricta de Luke y Mara agotaban a los niños hasta los huesos. Los ejercicios físicos parecían interminables, y las meditaciones los hacían luchar por no dormirse. Además, el veto absoluto al simulador de vuelo era un golpe más fuerte de lo que cualquiera admitiría en voz alta.

Al caer el sol ese día, después de otra agotadora sesión deShii-Cho, los cuatro niños decidieron reunirse en la azotea de la residencia Solo-Skywalker. El lugar ofrecía una vista impresionante de las luces de Coruscant mientras se encendían una a una como un mar estrellado.

Jaina se dejó caer en el suelo con un suspiro, cruzando los brazos detrás de la cabeza, aún con la ropa de entrenamiento ligeramente sucia.
—"Si sobrevivimos a esto, prometo que nunca,nunca, volveré a robar una nave sin un plan."

—"¿Eso significa que sí lo harás con un plan?" respondió Jacen con una sonrisa burlona, sentándose junto a ella.

—"Si tú no cooperas, claro que lo haré sin ti," replicó Jaina con sarcasmo, empujándolo suavemente con el codo.

Anakin, siempre el más pequeño y curioso, se sentó al borde de la azotea, balanceando las piernas y observando las luces del tráfico aéreo. —"Igual valió la pena. Nunca olvidaré la cara de papá cuando nos persiguió.Nunca."

Todos soltaron una pequeña carcajada, incluso Harry, quien había estado un poco más callado. Se encontraba sentado con la espalda apoyada en un pilar, observándolos con una sonrisa tranquila.

—"¿Y tú qué, Harry?" preguntó Jaina, volviendo la cabeza para mirarlo. "¿Te arrepientes de lo que hicimos?"

Harry sacudió la cabeza lentamente.
—"No, no me arrepiento."

Los tres Solo se giraron hacia él con sorpresa.

—"¿En serio?" preguntó Jacen, inclinándose hacia adelante. "¿Ni un poco? Nos dieron el peor castigo posible."

Harry soltó una pequeña risa antes de responder:
—"No me arrepiento porque... fue uno de los mejores días que he tenido. Aunque todo salió mal, estuvimos juntos en esto, y sobrevivimos porque nos apoyamos."

Las palabras de Harry cayeron en el aire con un peso inesperado. Jacen y Anakin sonrieron ligeramente, pero Jaina, en particular, lo miró con más intensidad. Ella siempre había admirado el lado fuerte y decidido de Harry, pero en ese momento, pudo ver algo más profundo: su sinceridad y lealtad.

—"Eso es lo que hacemos, ¿no?" continuó Harry, mirando a los tres. "Nos metemos en problemas juntos, salimos juntos, y aprendemos juntos. Eso es lo que significa ser una familia."

—"Vaya," comentó Jacen, lanzando una mirada traviesa a Jaina. "Parece que el discurso lo heredó deti."

—"¡Cállate, Jacen!" protestó Jaina, arrojándole una pequeña piedra que había encontrado junto a ella.

Pero mientras los hermanos intercambiaban bromas, Jaina seguía pensando en lo que Harry había dicho. Se levantó de su lugar y se acercó a él, sentándose junto al pilar. Anakin y Jacen quedaron algo distraídos con una discusión sin sentido sobre qué tan rápido volaría el Halcón si pudieran usarlo en "modo sigiloso".

—"Gracias, Harry," dijo Jaina suavemente.

Harry arqueó una ceja, girando el rostro para mirarla. —"¿Por qué?"

Jaina se encogió de hombros, mirando hacia las luces en el horizonte. —"Por ser tú. A veces olvido que no tuviste la misma vida que nosotros... pero igual siempre encuentras la manera de hacernos sentir que somos mejores cuando estamos juntos."

Harry se quedó en silencio por un momento, sus ojos brillando ligeramente bajo las luces tenues de la ciudad. Finalmente, respondió con una sonrisa:
—"Porque es verdad. Ustedes me cambiaron la vida. Desde que me adoptaron, todo es diferente. Así que gracias ati, Jaina. A ti, Jacen y Anakin."

Jaina sintió su corazón latir un poco más rápido y desvió la mirada, pero no pudo evitar sonreír. Por un momento, no hubo nada más que el suave viento y la luz de Coruscant envolviéndolos.

—"Prométeme algo, Harry," dijo Jaina de repente, con un tono más serio.

—"¿Qué cosa?"

—"Que cuando estemos en la Academia Jedi o donde sea que nos lleve la vida, seguiremos haciendo cosas locas... pero juntos."

Harry extendió su mano hacia ella, su sonrisa suave pero firme. —"Prometido."

Jaina la tomó con fuerza, y ambos sellaron su promesa.

Desde el otro lado de la azotea, Jacen gritó con dramatismo:
—"¡Yo también quiero prometer cosas locas! ¡No me dejen fuera!"

—"¡Yo también!" añadió Anakin, corriendo hacia ellos.

Jaina y Harry se miraron con una carcajada antes de extender las manos para que Jacen y Anakin también se unieran. Los cuatro terminaron sentados en círculo, con las manos unidas en el centro como símbolo de su amistad y su lealtad inquebrantable.

—"A la próxima locura que hagamos, ganaremosde verdad," anunció Jacen con orgullo.

—"Pero con unplan, por favor," añadió Harry con una sonrisa.

—"¿Y si no sale como planeamos?" preguntó Anakin.

—"Entonces lo resolveremos como siempre lo hacemos," respondió Jaina con seguridad, mirando a cada uno de sus hermanos y a Harry. "Juntos."

Las risas y las bromas continuaron hasta que las estrellas brillaron en lo alto del cielo artificial de Coruscant. Por un momento, no eran los hijos de héroes de la galaxia ni un futuro líder de una banda que luchaba en los niveles inferiores. Solo eran cuatro niños que, sin importar lo que el destino les deparara, sabían que juntos podían enfrentarse a cualquier cosa.

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Harry descendió una vez más hacia los niveles inferiores de Coruscant. El brillo de las luces artificiales y la cacofonía de sonidos le eran tan familiares como la calma del hogar que compartía con los Solo y los Skywalker. Sin embargo, en esta ocasión, no llevaba prisa ni urgencia; simplemente quería asegurarse de que todo estuviera en orden con los Saints después de varios días dedicados exclusivamente a su familia y al entrenamiento Jedi.

Caminando por las calles oscuras y llenas de actividad, se percató de cómo la presencia de los Saints había transformado la zona. La gente ya no miraba con temor a su alrededor. Aunque las cicatrices de los niveles inferiores seguían siendo evidentes —paredes desgastadas, luces parpadeantes y rincones inseguros—, había algo distinto: esperanza.

—"¡Miren quién volvió!"
La voz inconfundible de Jonny Gat resonó antes de que Harry pudiera entrar en la base. Jonny apareció desde una esquina, apoyado contra una pared con su típica sonrisa confiada. —"¿Qué pasó, jefe? ¿La familia finalmente te soltó?"

Harry sonrió de lado, encogiéndose de hombros. —"Ya sabes cómo son. No pueden evitar preocuparse."

—"Eh, que no te culpo. Si tuviera una familia así, tampoco los dejaría mucho tiempo," respondió Jonny mientras caminaban hacia la entrada. "Pero tranquilo, todo ha estado... relativamente tranquilo por aquí."

—"¿Relativamente?" preguntó Harry con una ceja arqueada.

—"Ya sabes, lo típico: un par de saqueadores que pensaron que podían meterse con nuestras rutas, problemas menores en algunos refugios. Pero nada que Pierce y Shaundi no pudieran manejar."

Entraron a la base, donde el movimiento habitual continuaba con eficiencia. Jonny abrió los brazos, indicando el lugar con un gesto triunfal. —"¿Ves? La casa sigue en pie, jefe."

Harry no pudo evitar sentir orgullo al ver cómo todo funcionaba sin problemas. Las patrullas de seguridad salían y regresaban puntuales, las reparaciones de los droides avanzaban, y la gente trabajaba con un propósito claro. Pierce estaba inclinado sobre una mesa de mapas holográficos, revisando las últimas rutas de suministros. Shaundi supervisaba un grupo que organizaba cajas con medicinas y herramientas.

—"¡Harry!"
La voz de Pierce lo llamó antes de que pudiera saludar. Al acercarse, Pierce apenas levantó la cabeza del mapa, concentrado como siempre. —"Todo tranquilo en el frente. Los Morningstar están más callados que de costumbre, lo que, si me preguntas, es preocupante. Pero por ahora no hay señales de nada grande."

—"¿Y los otros problemas?" preguntó Harry.

—"Saqueadores al sur del sector nueve. Angel se encargó de eso con algunos de los chicos nuevos. Les dio una 'lección amistosa'," respondió Pierce con una pequeña sonrisa, haciendo comillas con los dedos. —"También tuvimos un problema menor con las rutas de distribución de comida, pero Shaundi lo resolvió antes de que yo pudiera parpadear."

—"Eso suena bastante tranquilo," comentó Harry, sorprendido.

—"Te dije que lo era," intervino Jonny, lanzando una sonrisa burlona. —"Tal vez deberías irte más seguido si todo va a seguir tan bien."

Harry lo ignoró, y su mirada se dirigió a Shaundi, quien se acercó con un registro en las manos. Su actitud relajada habitual contrastaba con la eficiencia con la que llevaba todo bajo control.

—"¿Problemas reales?" preguntó Harry, mirándola con curiosidad.

—"Aparte de Angel intimidando saqueadores y Jonny dando discursos motivacionales que nadie pidió, todo está bajo control," respondió Shaundi con un toque de sarcasmo, antes de mirar a Harry con seriedad. —"La verdad es que estamos bien, jefe. Todo va marchando. ¿Tú cómo estás?"

Harry se detuvo un segundo, sorprendido por la pregunta directa. Por un momento pensó en los días con su familia, en los entrenamientos, en las discusiones amistosas con Jaina, Jacen y Anakin.

—"Bien," respondió finalmente con una sonrisa. —"Todo está bien."

—"Eso es lo importante," comentó Shaundi con una sonrisa ligera antes de volver a su trabajo.

En ese momento, Angel apareció desde el fondo de la base, con su imponente figura destacándose incluso entre las sombras. Se acercó con un gruñido aprobatorio. —"Líder, bien hecho por dejar que tus tenientes se encargaran. A veces, la mejor manera de probar la fortaleza de una organización es permitir que sus piezas funcionen sin ti."

Harry asintió, entendiendo el punto de Angel. Había temido que su ausencia trajera caos, pero en cambio, lo que encontró fue estabilidad. Los Saints no dependían únicamente de él. Jonny, Shaundi, Pierce y ahora Angel y Oleg estaban más que preparados para mantener todo en marcha.

—"Me alegra ver que todo sigue bien," admitió Harry finalmente, mirando a los presentes con un brillo de orgullo en los ojos. "Hicieron un buen trabajo."

—"¿Lo dudas?" respondió Jonny, fingiendo ofensa. —"Sabes que tienes el mejor equipo de la galaxia, Potter."

—"Y con ese equipo, los Saints no solo sobreviven," añadió Shaundi, lanzándole una mirada de confianza a Harry. —"Prosperan."

Mientras el grupo seguía trabajando y la base bullía con actividad, Harry sintió algo que pocas veces había experimentado en su vida: la certeza de que no estaba solo. Los Saints no eran solo una banda o una comunidad; eran su gente, su responsabilidad y su familia extendida.

Y aunque sabía que los días de calma no durarían para siempre, en ese momento, la paz que reinaba en la base era suficiente para darle fuerzas.

Harry aún estaba revisando con Pierce las rutas de suministros cuando el comunicador del cuartel general sonó, la voz nerviosa de uno de los patrulleros emergiendo con urgencia.

"Aquí Patrulla Delta, tenemos un sujeto sospechoso bajo custodia. Insiste en hablar con nuestro líder... dice que trae información importante. No quiere hablar con nadie más."

Pierce y Harry intercambiaron una mirada tensa. Jonny, que estaba en la misma sala ajustando un viejo bláster, arqueó una ceja y se acercó.

—"¿Otro saqueador con delirios de grandeza?" comentó Jonny con sorna.

—"No lo creo," respondió Harry, tomando el comunicador. —"¿Por qué parece tan urgente?"

"Porque no es cualquier sujeto,"dijo el patrullero, tragando saliva."Dice que es Zimos, uno de los líderes de los Morningstar."

La sala entera quedó en silencio. Pierce dejó caer un pequeño destornillador con unclinkmetálico, mientras Jonny dejó de reír y su sonrisa se congeló.

—"¿Zimos?" repitió Pierce incrédulo. —"¿Ese Zimos? El tipo que maneja la parte más "social" de los Morningstar, con contactos en todas partes del bajo mundo?"

—"Eso suena como una trampa," murmuró Shaundi, quien acababa de entrar a la sala.

—"Puede ser," reconoció Harry con seriedad. —"Pero si es él, quiero saber qué tiene que decir. Jonny, trae a Angel. Si alguien puede confirmar su identidad, es él."

Poco después, la patrulla llegó al cuartel general escoltando a un hombre que destacaba incluso entre las sombras de los niveles inferiores. Zimos caminaba con una extraña mezcla de orgullo y despreocupación, vestido con su característico estilo extravagante: un abrigo largo de piel sintética, gafas oscuras y bastón en mano. Sin embargo, el desgaste en su ropa y el rostro demacrado revelaban que no la había pasado bien últimamente.

—"¿Qué tenemos aquí?" gruñó Angel al verlo, deteniéndose en seco al identificarlo. —"Zimos... No puedo creer que hayas bajado al territorio de los Saints por voluntad propia."

—"Ya sabes, grandote," respondió Zimos con su voz ronca y arrastrada. —"Desespero... puede hacer que uno tome decisiones locas."

Harry avanzó hasta quedar frente a él, con Jonny, Angel, Pierce y Shaundi flanqueándolo. La tensión en el aire era palpable.

—"Soy Harry," dijo el joven líder con firmeza. —"Dijiste que querías hablar conmigo. Aquí estoy. ¿Qué hace uno de los líderes de los Morningstar buscando a sus enemigos?"

Zimos lo miró de arriba abajo, sorprendido por la juventud de Harry, pero reconoció en su mirada una seriedad que lo hizo tragarse cualquier comentario sarcástico.

—"Tienes agallas, chico. Me gusta," dijo, señalándolo con el bastón. —"No vine aquí a jugar. Vine porque Phillip Loren y ese animal de Killbane se están pasando de la raya... y alguien necesita detenerlos antes de que nos lleven a todos al abismo."

—"¿Qué quieres decir con eso?" intervino Pierce, cruzando los brazos.

Zimos respiró hondo, su actitud arrogante disminuyendo un poco. —"Killbane está furioso después de que ustedes lo rechazaron en su ataque. Loren no está mejor. Entre los dos, han estado perdiendo terreno, y eso los ha puesto en un estado... peligroso."

—"Define 'peligroso'," exigió Shaundi, con una mirada severa.

Zimos miró alrededor, asegurándose de que nadie más escuchara. Luego se inclinó hacia adelante, su voz más baja pero firme. —"Están buscando tratos con los Hutt, el Sol Negro y el Sindicato Pyke."

—"¡¿Qué?!" exclamó Jonny, golpeando la mesa con una mano. —"¿Esos lunáticos quieren atraer a los carteles más grandes de la galaxia aquí? ¡Están locos!"

—"Eso no tiene sentido," añadió Shaundi. —"Los Morningstar son poderosos, pero nunca han jugado a esa escala."

—"Exacto," dijo Zimos, señalándolos con el bastón. —"Lo normal sería que ni siquiera los Hutt quisieran mirarnos... pero algo cambió. Viola y Kiki DeWynter —ya saben, las gemelas que trabajan conmigo— piensan que un trato con los Hutt ya se cerró. Las cuentas de los Morningstar están recibiendo depósitos gigantescos de créditos de la nada. Alguien está financiando esto."

Harry reflexionó, su mirada dura. —"¿Y por qué vienes a nosotros? Sigues siendo uno de ellos."

Zimos soltó una risa amarga. —"Porque ni yo ni las DeWynter queremos morir con ellos cuando esto explote. Loren y Killbane han cruzado una línea. No es una pelea territorial; están a punto de atraer a la peor escoria de la galaxia a Coruscant. Queremos desertar antes de que sea demasiado tarde."

—"¿Y qué te hace pensar que podemos confiar en ti?" intervino Angel, su voz profunda llenando la sala.

Zimos miró a Angel con respeto. —"Porque vengo con información. Las cuentas, las rutas de envío, nombres de intermediarios... toda la operación. Viola tiene acceso a todo eso y quiere que lo usemos para joder a Loren y Killbane. Lo único que pedimos es que nos dejen unirnos a los Saints."

—"¿Por qué los Saints?" preguntó Harry con suspicacia.

—"Porque ustedes son los únicos que han logrado algo real contra ellos," respondió Zimos, mirando fijamente a Harry. —"Lo que ustedes hicieron a Killbane... eso no es poca cosa. Han cambiado las reglas del juego aquí abajo, y nosotros queremos apostar por el lado ganador."

El silencio llenó la sala mientras Harry procesaba la información. Finalmente, se giró hacia Jonny, Angel, Pierce y Shaundi.

—"¿Opiniones?"

Jonny fue el primero en hablar, cruzándose de brazos. —"Me dan igual los motivos de este tipo, pero si lo que dice es cierto, necesitamos esa información. No podemos dejar que los Hutt y el Sol Negro metan sus narices aquí."

Pierce asintió, ajustando sus lentes. —"Podemos verificar las cuentas y rastrear esos depósitos. Si Zimos nos está diciendo la verdad, esto podría darnos una ventaja enorme."

Angel gruñó, mirando a Zimos con desaprobación. —"Los traidores siempre son traidores. Si los aceptamos, será con la condición de que nos demuestren su lealtad, no solo con palabras."

Shaundi fue la última en hablar, mirando a Zimos con dureza. —"Si Viola y Kiki están dispuestas a jugársela, tendrán que entregarnos todo lo que tienen antes de que demos el primer paso. No voy a dejar que esto sea una trampa."

Harry asintió lentamente. Finalmente, se dirigió a Zimos, su tono firme y decidido.

—"Bien. Si nos das esa información y nos demuestras que realmente están dispuestos a luchar contra Loren y Killbane, hablaremos de su lugar entre los Saints. Pero si nos traicionas..."

Zimos levantó las manos con una sonrisa tensa. —"No será necesario, jefe. No estamos en posición de traicionar a nadie. Créeme, esto es lo mejor para todos."

Harry asintió, pero no bajó la guardia. —"Pierce, comienza a verificar esa información. Jonny, mantén un ojo en Zimos hasta que esto quede claro. Angel, prepárate. Si esto es cierto, lo último que necesitamos es que los Morningstar tomen la iniciativa antes que nosotros."

—"Entendido, jefe," respondieron sus lugartenientes al unísono.

Mientras Zimos era escoltado a una habitación segura, Harry no pudo evitar sentir el peso de lo que acababa de escuchar. El juego había cambiado una vez más, y los Saints estaban en una encrucijada. Pero si había algo seguro, era que no permitiría que los Hutt o los carteles galácticos destrozaran lo que tanto habían construido.

"Esto es solo el comienzo,"pensó Harry, mirando hacia sus amigos. La batalla por los niveles inferiores estaba lejos de terminar.

Tras la salida de Zimos, Harry reunió rápidamente a sus lugartenientes en la sala principal del cuartel general. Pierce desplegó las holopantallas con los datos preliminares, mostrando rutas de suministro, transacciones bancarias y nombres que comenzaban a aparecer con más frecuencia en la red.

Alrededor de la mesa estaban todos: Jonny, siempre con su actitud desafiante; Shaundi, apoyada en la pared con los brazos cruzados; Angel, con su presencia imponente pero silenciosa; Oleg, revisando la información con seriedad y su mente analítica en acción; y Pierce, quien manejaba los datos con precisión.

—"Muy bien, Pierce, dinos lo que tienes hasta ahora," ordenó Harry con calma, pero con una determinación que imponía respeto.

Pierce ajustó sus gafas, ampliando la proyección del mapa de los niveles inferiores. —"He estado revisando los datos que Zimos nos entregó. Y déjenme decirles... el tipo no mentía."

Todos se inclinaron un poco hacia adelante, atentos.

—"Estas cuentas que mencionó están siendo alimentadas con depósitos masivos y constantes de créditos. Los movimientos son demasiado limpios, lo que me dice que esto está siendo orquestado por alguien con experiencia en transacciones clandestinas de alto nivel," explicó Pierce, señalando un flujo de créditos que surgía desde fuera de Coruscant.

Oleg, con los brazos cruzados, inclinó la cabeza pensativo. —"Si los Hutt están detrás de esto, entonces no es solo una alianza territorial. Los Hutt no invierten créditos a menos que estén seguros de un retorno enorme."

—"¿Qué significa eso, grandote?" preguntó Jonny, golpeando suavemente la mesa. —"¿Qué podrían ganar los Hutt con los Morningstar?"

Oleg se giró hacia el grupo, su voz profunda y calmada. —"Control. Si Killbane y Loren logran someter los niveles inferiores con el apoyo financiero de los Hutt, tendrán acceso a toda la economía sumergida de Coruscant: esclavos, armas, drogas, información... Todo."

Shaundi soltó una maldición entre dientes. —"Eso explicaría por qué Killbane está actuando tan desesperado. Necesita consolidar su poder antes de que Loren le quite su parte del trato con los Hutt."

—"Y no olvidemos el Sol Negro y los Pykes," agregó Harry, su voz firme pero serena. —"Si los Morningstar abren la puerta para que entren aquí, los niveles inferiores serán un caos... y todos los que hemos estado protegiendo pagarán el precio."

El silencio que siguió fue pesado. La magnitud de la amenaza estaba quedando clara: no era solo una guerra entre bandas, sino una invasión silenciosa que, de consolidarse, pondría a los Saints y a todos los niveles inferiores bajo el control de fuerzas mucho más grandes y despiadadas.

Pierce volvió a tomar la palabra. —"Pero aquí viene lo bueno."

—"¿Algo bueno en todo esto?" preguntó Jonny, alzando una ceja.

Pierce sonrió de lado y proyectó una nueva imagen en la holopantalla. —"Zimos nos dio una lista de puntos críticos de las operaciones de los Morningstar. Al parecer, ni Killbane ni Loren se fían entre sí, así que están usando depósitos diferentes y rutas separadas. Eso significa que podemos atacar sus líneas de suministro y desestabilizarlos antes de que consoliden sus fuerzas."

—"Divide y vencerás," comentó Angel con un gruñido aprobatorio. —"Me gusta."

—"¿Qué tan seguros estamos de que esta información no es una trampa?" intervino Oleg con seriedad, mirando a Harry. —"Zimos puede estar diciendo la verdad, pero siempre existe la posibilidad de que Loren o Killbane estén usándolo como peón."

Harry reflexionó un momento, su mirada firme y profunda. —"Esa es una posibilidad que no podemos ignorar. Por eso debemos movernos con cautela. Oleg, quiero que tú y Pierce verifiquen cada punto de esa lista. Si hay algo fuera de lugar, lo sabremos antes de dar el primer paso."

Oleg asintió con un gesto solemne. —"Lo haré."

—"¿Y mientras tanto?" preguntó Jonny, ansioso por pasar a la acción.

Harry esbozó una sonrisa que delataba una mezcla de confianza y astucia. —"Mientras tanto, Shaundi, Angel y yo vamos a trabajar en algo más. Necesitamos que Viola y Kiki DeWynter confirmen lo que Zimos nos ha dicho y estén listas para dar su salto. Si quieren desertar, tendrán que mostrarnos algo más que palabras."

—"¿Y qué pasa si están mintiendo?" preguntó Shaundi, arqueando una ceja.

—"Entonces lo sabremos," respondió Harry con frialdad. —"Y se arrepentirán de haberlo intentado."

La determinación en su voz hizo que todos asintieran en silencio. Oleg miró al joven líder con una aprobación silenciosa, mientras Angel apoyaba una mano enorme en el hombro de Harry.

—"Tienes la cabeza fría, chico. Eso es bueno en un líder," comentó Angel con una leve sonrisa.

—"No es solo por ser líder," respondió Harry, mirando a cada uno de sus amigos. —"Es porque no voy a dejar que los Morningstar destruyan lo que hemos construido. Ni a los Saints, ni a nuestra gente."

Jonny se levantó con un golpe en la mesa. —"Entonces, ¿qué estamos esperando? Es hora de recordarles a los Morningstar por qué nadie se mete con nosotros."

Shaundi sonrió, sacando su bláster y girándolo con destreza en su mano. —"Por una vez estoy de acuerdo contigo, Jonny. Vamos a hacer que lo lamenten."

Harry miró a sus lugartenientes y asintió con decisión. —"Entonces pongámonos a trabajar. Esto es solo el principio, y vamos a asegurarnos de que sea el final para Loren, Killbane y cualquiera que quiera traer a los Hutt aquí."

Con los planes puestos en marcha, cada miembro del equipo se puso en acción, la atmósfera de la base vibrando con un propósito renovado. Los Saints se estaban preparando para una guerra diferente a cualquier otra, y Harry sabía que el futuro de los niveles inferiores dependía de que jugaran sus cartas de la mejor manera posible.

"No fallaremos,"pensó Harry mientras miraba el mapa una última vez."No mientras los Saints estén aquí para luchar."