Con los nuevos desarrollos en marcha, Harry comenzó a coordinar a los Saints con una precisión que demostraba lo mucho que había crecido como líder. La información de Zimos había encendido una chispa en la base, y todos trabajaban con una mezcla de urgencia y determinación.

Pierce y Oleg se sumergieron en los datos, aislando cada punto crítico que Zimos había mencionado. Desde depósitos de créditos hasta rutas de suministros, los objetivos comenzaban a tomar forma en el holomapa central de la base.

Mientras tanto, Harry, Shaundi y Angel tenían otra misión:contactar a Viola y Kiki DeWynter. Aunque Zimos había dado su palabra, necesitaban asegurarse de que las hermanas realmente estaban dispuestas a desertar y confirmar la información sobre los tratos de los Morningstar con los Hutt.

El encuentro tuvo lugar en un almacén abandonado de los niveles inferiores, una estructura oscura y desgastada que parecía estar a punto de colapsar. El ambiente era tenso, casi opresivo. Jonny, Shaundi, Angel y Oleg estaban presentes, dispersos por la sala, manteniendo posiciones clave. Pierce, con un datapad en la mano, revisaba información al fondo.

Al centro, Viola y Kiki DeWynter esperaban. A pesar del entorno lúgubre, mantenían una postura impecable: sus ropas elegantes, aunque discretas, daban la impresión de que aún no habían dejado atrás su vida en los Morningstar. Sin embargo, sus ojos reflejaban cansancio y una seriedad calculada.

Harry entró al almacén con Shaundi y Angel, seguidos por Jonny Gat, quien miraba con desconfianza a las gemelas.

—"Entonces, ustedes son las famosas gemelas DeWynter," soltó Jonny, con sarcasmo. —"Pensé que serían más... imponentes."

Viola levantó una ceja y respondió con frialdad. —"¿Y tú debes ser Jonny Gat? Los informes decían que eras una molestia con piernas. Veo que no exageraban."

—"Me están empezando a caer bien," comentó Shaundi con una sonrisa, aunque su tono dejaba claro que no confiaba ni un poco en ellas.

Harry interrumpió antes de que el intercambio escalara. —"Basta. Zimos nos dijo que quieren desertar. Que tienen información que podría ayudarnos. Si es verdad, tienen mucho que explicar."

Viola cruzó los brazos y miró a Harry con seriedad. —"No estamos aquí para perder el tiempo, Potter. Loren y Killbane están destruyendo los Morningstar con su arrogancia. Esto nos afecta a nosotras y a mucha más gente que está harta de ellos."

—"¿Y qué nos están ofreciendo exactamente?" preguntó Shaundi, recostándose contra la pared.

Viola tomó la palabra. —"Un astillero. No cualquiera, sinoun astillero legal, ubicado en los niveles medios de Coruscant. Pertenece a los Morningstar, pero Loren planea venderlo a los Hutt para asegurar su protección. El astillero es clave para mantener operativas las rutas de comercio y reparación en los sectores bajos. Si los Hutt lo obtienen, tendrían un dominio absoluto en esta parte de la galaxia."

La sala quedó en silencio por un momento. Oleg, con su voz profunda, habló:

—"Un astillero legal tiene implicaciones mayores. Controlar una instalación así no solo nos daría recursos, sino una posición legítima desde la cual operar."

Pierce dejó su datapad por un momento y añadió, con una sonrisa interesada: —"Y si es legal, podemos usarlo para mover suministros y droides sin que la República o los grandes sindicatos nos pongan en la mira. Podríamos jugar el juego... y ganarlo."

Jonny resopló, cruzando los brazos. —"Eso suena demasiado perfecto. ¿Qué ganan ustedes con esto? Porque nadie nos regala algo así sin pedir un favor a cambio."

Kiki, más pragmática, habló con un tono controlado. —"Queremos nuestra libertad. Ayudarlos a tomar el astillero es la única manera de separarnos de los Morningstar sin terminar muertas. Nos han puesto entre la espada y la pared, y ustedes son la única alternativa viable."

Viola agregó, con más suavidad: —"No solo nosotras. Hay gente dentro de los Morningstar que piensa igual: mecánicos, técnicos, operadores... Personas cansadas del caos de Loren y Killbane. Si ustedes toman el astillero, muchos estarían dispuestos a desertar y unirse a ustedes. Podríamos ayudarlos a contactar con ellos."

Harry miró a las gemelas con intensidad, evaluando cada palabra. —"¿Qué tanta gente estamos hablando?"

Viola respondió con calma: —"Un contingente importante. Suficiente para mantener el astillero funcionando y convertirlo en una pieza clave para los Saints. Podríamos garantizar que las operaciones actuales continúen y expandirlas."

Oleg asintió lentamente. —"Un astillero legal nos pondría en una posición de poder que no habíamos considerado. Si podemos manejarlo con cuidado, nos daría recursos y credibilidad."

Pierce sonrió con satisfacción. —"Y al mismo tiempo, les cortamos las piernas a los Hutt y a los Morningstar. Un doble golpe."

Shaundi, aunque con una mirada escéptica, comentó: —"Si las gemelas nos traicionan, lo pagarán caro. Pero si esto es real, no podemos dejarlo pasar."

Harry respiró hondo y luego habló con firmeza, dirigiéndose a Viola y Kiki. —"De acuerdo. Nos interesa lo que ofrecen, pero no confiaremos en ustedes hasta que lo demuestren. Si esto es una trampa..."

—"No lo es," interrumpió Viola con frialdad. —"Nuestras vidas están tan en juego como las suyas. Si ustedes fracasan, no tendremos a dónde ir."

—"Entonces prepárense," dijo Harry, con una determinación que resonó en la sala. —"Si ese astillero cae en nuestras manos, no solo destruiremos los planes de Loren y Killbane... crearemos algo más grande."

Jonny sonrió de lado. —"Un astillero, ¿eh? Me gusta cómo suena eso. Hora de enseñarles a los Morningstar cómo se hace."

Oleg, con una mirada firme, miró a las gemelas. —"Pero si esto sale mal, les prometo que no tendrán escapatoria."

Viola y Kiki asintieron con seriedad, conscientes de las implicaciones.

Harry se giró hacia su equipo y habló con calma. —"Jonny, empieza a preparar nuestras fuerzas. Oleg, quiero que estudies cómo defenderemos el astillero una vez lo tengamos. Pierce, asegúrate de que todo esté listo para la operación."

Mientras todos asentían y se dispersaban para comenzar a planear, Shaundi se acercó a Harry y murmuró con una sonrisa irónica: —"Un astillero legal, Potter. Nunca pensé que llegaría a esto."

Harry sonrió ligeramente. —"Tampoco yo. Pero si jugamos bien nuestras cartas, esto será el inicio de algo mucho más grande."

Mientras las gemelas DeWynter observaban la escena, un pensamiento cruzó por la mente de Viola:"Tal vez este chico y sus Saints sean más que una simple banda... Tal vez realmente puedan cambiar las cosas."

La luz tenue del almacén abandonado apenas iluminaba los rostros de Harry y sus lugartenientes mientras estudiaban los planos y esquemas del astillero legal en una vieja mesa cubierta de polvo. Las proyecciones holográficas de Viola y Kiki mostraban rutas de acceso, registros de actividad y detalles sobre las cuentas de losMorningstar. El silencio reinaba mientras todos analizaban la magnitud de lo que estaban planeando.

—"Hay un problema aquí," dijo finalmente Harry, con un tono firme que captó la atención de todos. Se enderezó, cruzándose de brazos. —"Un astillero legal no es como tomar un territorio o un laboratorio olvidado. Esto está bajo la administración de unaempresa registrada, lo que significa que si lo tomamos, habrá consecuencias."

—"¿Qué clase de consecuencias?" preguntó Jonny, sentado en una vieja caja de suministros. Su tono era despreocupado, pero su mirada mostraba que entendía la seriedad de la situación.

—"Investigaciones formales de la República," respondió Harry, mirando a todos sus amigos y aliados. —"¿Creen que ignorarán si unaempresa legalpierde el control de sus activos de la noche a la mañana? Si los Morningstar caen, esa compañía va a levantar sospechas. Y si nos descubren detrás de esto, no solo será un problema para los Saints, sino para toda la gente que hemos protegido."

El almacén quedó en silencio. Shaundi dejó de apoyarse en la pared y exhaló un largo suspiro, cruzándose de brazos.

—"Entonces, ¿qué propones, jefe? ¿Lo dejamos pasar?" preguntó Pierce con su tono pragmático, aunque había un toque de frustración en su voz.

—"No," respondió Harry de inmediato, con una determinación que hizo que Jonny alzara una ceja. —"No podemos dejarlo pasar. Pero si lo hacemos,tenemos que hacerlo bien. Si queremos ese astillero, necesitamos que todo sea legal, al menos en apariencia. No podemos dejar rastros."

—"¿Legal?" repitió Jonny, lanzando una carcajada corta y burlona. —"¡Eso suena como lo más aburrido que hemos hecho hasta ahora!"

—"No será aburrido si tenemos a la persona correcta," intervino Viola, su voz calmada pero segura. Todas las miradas se dirigieron hacia ella mientras colocaba su datapad sobre la mesa. El brillo de la pantalla proyectaba información caótica, llena de códigos complejos y comentarios sarcásticos.

—"¿Y quién sería esa persona?" preguntó Shaundi, arqueando una ceja con curiosidad.

Viola activó un archivo que mostraba la imagen de una mujer joven, de cabello pelirrojo recogido en un moño desordenado y mirada aguda. Junto a su imagen aparecía una serie de logros técnicos impresionantes y un historial complicado con los Morningstar.

—"Su nombre esKinzie Kensington," explicó Viola. —"Es una hacker de primer nivel. Los Morningstar intentaron usarla para sus negocios turbios, pero nunca lograron controlarla. De hecho, ella saboteó sus cuentas como venganza, y desde entonces ha estado huyendo."

—"¿Y qué puede hacer por nosotros?" preguntó Angel, desde una esquina oscura del almacén donde permanecía de pie, con los brazos cruzados.

Kiki tomó la palabra, con un gesto decidido. —"Kinzie tiene el talento parareescribir registros legales. Puede modificar documentos y transferencias para que el astillero —y toda la empresa que lo maneja— pase a nombre de una entidad que ella cree, una fachada que nosotros controlaremos."

—"¿Y por qué no la tienen los Morningstar trabajando para ellos ya?" cuestionó Harry, aún desconfiado.

Viola ajustó el datapad y explicó: —"Porque Kinzie no se deja manipular. Tiene su propio código moral. Los Morningstar querían usarla para negocios con losHutty el Sol Negro, y ella se negó. Cuando intentaron capturarla, les hizo pagar caro. Desde entonces, está escondida, pero no por mucho tiempo."

—"¿Dónde está?" preguntó Jonny, más interesado ahora.

—"En los niveles más bajos de Coruscant," respondió Kiki. —"Casi al borde de la zona controlada por los Death Rats. Es una banda pequeña, pero despiadada. Han estado buscando a Kinzie por órdenes de los Morningstar, y es solo cuestión de tiempo antes de que la atrapen."

—"Entonces debemos movernos rápido," dijo Harry, golpeando la mesa suavemente con la mano. —"Si Kinzie es tan buena como dicen, será la clave para que esto salga bien."

—"Me gusta," comentó Pierce, con una sonrisa satisfecha. —"¿Cómo lo haremos, jefe?"

Harry miró a cada uno de los presentes antes de hablar con voz firme.

—"Jonny y Angel, vienen conmigo. Shaundi, tú y Pierce asegúrense de que todo esté listo aquí y de que los Saints estén en alerta por cualquier represalia de los Morningstar. Oleg, cuida el laboratorio y sigue con tus investigaciones. Viola y Kiki, necesito que sigan recolectando cualquier información sobre Kinzie. Quiero saber exactamente con quién tratamos."

—"Entendido," respondió Shaundi, con un gesto de aprobación.

—"¿Vamos a rescatar a una hacker mientras repartimos golpes?" comentó Jonny con una sonrisa ladeada.

—"Algo así," respondió Harry con una sonrisa cansada, pero decidida. —"Si todo sale bien, no solo obtendremos el astillero,obtendremos toda la empresa que lo maneja."

—"Un astillero y una empresa legal," murmuró Pierce, asintiendo con admiración. —"Eso cambiaría las cosas para siempre."

Viola y Kiki intercambiaron una mirada, con un brillo de esperanza en sus ojos. Por primera vez en mucho tiempo, sentían que estaban tomando una decisión que podía cambiar el futuro, no solo para ellas, sino para todos.

Mientras Harry y los demás salían del almacén abandonado, no pudo evitar sentir el peso de lo que estaban a punto de hacer. Este no era solo un golpe a los Morningstar. Esto era el inicio de algo más grande, algo que podría asegurar el futuro de los Saints y de toda la gente que dependía de ellos.

—"Vamos a encontrar a Kinzie," murmuró Harry para sí mismo, con una mirada decidida. —"Y con su ayuda, vamos a hacer historia."

La atmósfera en los niveles inferiores de Coruscant era opresiva, incluso para Harry y sus lugartenientes, quienes conocían esos callejones mejor que sus propios bolsillos. La luz apenas llegaba, y el zumbido constante de generadores rotos y voces distantes creaba un eco interminable. A su alrededor, los pequeños grupos de gente observaban con desconfianza desde las sombras, acostumbrados a la presencia de bandas y criminales.

Harry, Jonny Gat y Angel avanzaban con determinación, sus siluetas proyectándose bajo las luces parpadeantes de los letreros viejos y dañados.

—"¿Estás seguro de que esta chica está aquí?" preguntó Jonny, ajustándose sus gafas de sol con aire despreocupado, pero sus manos siempre cerca de sus armas.

—"Eso dijeron Viola y Kiki," respondió Harry, mirando un datapad con el último mapa que las gemelas habían preparado. —"Si los Death Rats están buscándola, significa que no tienen idea de dónde está exactamente. Pero Kinzie necesita recursos, comida y herramientas. Se esconderá cerca de algún lugar donde pueda acceder a terminales viejas o consolas de red."

—"Lo que significa que está buscando tecnología antigua" murmuró Angel, su voz profunda resonando como un trueno apagado. —"Este sector está lleno de estaciones abandonadas y fábricas olvidadas. Si alguien puede pasar desapercibido, es una persona como ella."

Harry asintió y detuvo el grupo cuando llegaron a una intersección. Su mirada se cerró, y con los ojos entrecerrados, extendió su percepción en la Fuerza. El mundo a su alrededor comenzó a afinarse: los murmullos, los sonidos de pisadas lejanas, el zumbido de maquinaria. Y entonces lo sintió: un pequeño flujo de energía en el extremo más alejado, un lugar donde las vibraciones de tecnología antigua se volvían más intensas.

—"Por allá" dijo Harry, señalando un callejón angosto que descendía hacia una estructura parcialmente colapsada.

—"¿Estás seguro, jefe?" preguntó Jonny, mirando la oscuridad con desconfianza.

—"Confía en él" intervino Angel, moviéndose hacia adelante con pasos firmes. —"El chico no falla."

Mientras avanzaban por el túnel, el aire se volvió más frío, y pronto llegaron a lo que había sido un antiguo centro de control de tráfico espacial. Consolas rotas y cables colgaban del techo como raíces secas, pero entre todo ese caos, una pequeña luz parpadeaba: una terminal portátil conectada a un sinfín de dispositivos viejos.

Sentada frente a la terminal, con la mirada fija en los datos y las manos escribiendo a velocidad imposible, estabaKinzie Kensington. Llevaba gafas gruesas y una sudadera con capucha vieja que apenas ocultaba su cabello rojizo desordenado. A su alrededor había una pequeña barricada improvisada de chatarra, un indicio claro de que no quería ser molestada.

—"¿Es ella?" susurró Jonny.

—"Sí" confirmó Harry, dando un paso adelante.

Antes de que pudiera hablar, Kinzie saltó de su asiento y apuntó una pistola eléctrica improvisada hacia ellos.

—"¡No se acerquen!" exclamó con voz aguda, claramente alerta y nerviosa. —"Si son de los Death Rats o los Morningstar, les advierto que tengo esta terminal programada para explotar y llevarnos a todos al infierno."

Jonny alzó las manos con una sonrisa burlona. —"Tranquila, pelirroja. No estamos aquí para hacerte daño."

—"¿Y por qué debería creerte?" espetó Kinzie, su mirada aguda estudiando a los tres hombres.

Fue Harry quien dio un paso más al frente, bajando sus manos lentamente en señal de paz.

—"No somos de los Morningstar ni de los Death Rats. Soy Harry Potter, líder de los Saints. Estoy aquí porque Viola y Kiki DeWynter me hablaron de ti. Sabemos lo que puedes hacer, Kinzie. No estamos aquí para capturarte. Queremos ayudarte."

Kinzie bajó lentamente su arma eléctrica, aunque seguía estudiándolos con desconfianza. —"¿Viola y Kiki? ¿Por qué debería confiar en ellas?"

—"Porque quieren salir de los Morningstar, igual que tú," respondió Harry, con calma. —"Y porque si no confías en alguien pronto, esos Death Rats te encontrarán. O algo peor."

Kinzie guardó silencio, pero sus hombros se relajaron apenas un poco.

—"¿Qué quieres de mí?" preguntó finalmente, aún con reticencia.

—"Necesitamos tu talento" explicó Harry. —"Los Morningstar están a punto de vender un astillero legal a los Hutt. Queremos evitar que eso suceda y, en su lugar, hacer que el astillero —y toda la empresa— pase a unanueva administración. Una administración que trabaje para la gente de los niveles inferiores."

—"¿Eso suena muy 'Robin Hood' para una banda como los Saints?" murmuró Kinzie, con una ceja arqueada.

—"No somos como las demás bandas" intervino Angel, cruzando sus brazos. —"Protegemos a nuestra gente. Los Saints no abandonan a nadie."

Kinzie miró de reojo a Harry, luego a Jonny y Angel. Finalmente, suspiró con resignación.

—"Está bien" dijo, ajustándose sus gafas. —"Pero les advierto algo: esto no será fácil. Las cuentas, los registros y las transferencias están bien protegidos. Necesitaré acceso completo a una red central, preferiblemente en una estación cercana al astillero."

Harry sonrió levemente. —"Si tú puedes manejarlo, nosotros te conseguiremos todo lo que necesites."

—"Entonces más les vale no meter la pata" murmuró Kinzie, mientras comenzaba a empacar sus cosas. —"Oh, y si me atrapan, no esperen que vaya a sacrificarse por ustedes."

Jonny rió con una carcajada seca. —"Me caes bien, chica. Vas a encajar perfectamente."

Lo que había sido un silencio tenso y controlado en la fábrica abandonada se rompió de golpe. Voces guturales y pasos apresurados resonaron a través del pasillo oscuro. Desde la distancia, se escuchaban los ecos de armas cargándose y el ruido metálico de cuchillas deslizándose.

—"¡Maldición, nos encontraron!" gruñó Jonny Gat, desenfundando sus pistolas con una rapidez sorprendente mientras se posicionaba detrás de una consola caída.

Angel, con su enorme presencia, tomó posición al frente del grupo, con los puños cerrados y sus músculos en tensión como un depredador listo para la caza.

—"Chico, toma a la hacker y retrocedan" ordenó Angel con voz firme. —"Jonny y yo nos encargaremos de esto."

—"¡Ni hablar!" exclamó Harry, encendiendo un pequeño sable de entrenamiento que había comenzado a llevar en caso de emergencias. Su resplandor verde iluminó su rostro mientras tomaba posición cerca de Kinzie, protegiéndola.

—"¡Santo cielo! ¡¿Eso es un sable de luz?!" gritó Kinzie, escondiéndose detrás de Harry mientras sus ojos intentaban comprender lo que veían.

—"No hay tiempo para preguntas, Kinzie" replicó Harry con firmeza, su voz calmada pero concentrada.

De las sombras emergieron losDeath Rats, un grupo de matones de los niveles más bajos de Coruscant. Llevaban chaquetas gastadas con símbolos de ratas pintados en la espalda, y sus rostros estaban cubiertos por máscaras improvisadas. Armados con blásters viejos, dagas oxidadas y garrotes de metal, avanzaron con gritos de guerra guturales.

—"¡Entréguennos a la chica, Saints! ¡No tienen por qué morir aquí!" rugió el líder de los Death Rats, un hombre alto y delgado con cicatrices cruzándole la cara.

Jonny soltó una carcajada mientras disparaba con precisión a las luces, sumiendo el lugar en un caos aún mayor. —"¿En serio creen que vamos a entregarla así como así? ¡Están más locos que los Morningstar!"

Los disparos resonaron por toda la fábrica. Angel se lanzó hacia adelante como un coloso, esquivando los primeros blásters con una agilidad sorprendente para su tamaño. Con un rugido feroz, arrancó una tubería del suelo y la usó como un bate improvisado, golpeando a los matones más cercanos con una fuerza que los lanzó contra las paredes.

—"¡Angel, cuidado con no aplastarnos también!" gritó Jonny mientras disparaba con precisión quirúrgica a los que intentaban flanquearlos.

—"¡Entonces mantén el paso, Gat!" rugió Angel en respuesta, abriendo un camino entre los Death Rats.

Harry, mientras tanto, se mantenía cerca de Kinzie, desviando disparos con movimientos precisos de su sable de luz. Aunque no tenía la habilidad de un Jedi entrenado aún, su conexión con la Fuerza le permitía anticipar los movimientos de los enemigos y reaccionar con velocidad.

—"¡Quédate detrás de mí!" ordenó Harry a Kinzie, desviando un disparo que rebotó y golpeó una tubería de vapor, creando una nube blanca que desorientó a los atacantes.

Kinzie, agazapada, gritó entre dientes: —"¡¿Por qué rayos no me dijeron que esto iba a pasar?! ¡No soy una maldita heroína de acción!"

—"¡Bienvenida a los Saints!" respondió Harry con una sonrisa tensa, girando para bloquear un garrote que un matón intentó usar contra él. Con un movimiento rápido, el sable de luz pasó a centímetros del arma, desarmando al atacante sin lastimarlo gravemente.

—"¡Ya casi lo tenemos!" gritó Jonny, recargando sus pistolas mientras Angel, ahora cubierto de polvo y con varias marcas de combate, lanzaba al último matón contra una pila de chatarra.

Los Death Rats comenzaron a retroceder, sus fuerzas diezmadas y el miedo claro en sus ojos al ver cómo los Saints, con Harry a la cabeza, habían resistido y peleado con tanta ferocidad.

—"¡Este no es el final, Saints!" rugió el líder de los Death Rats, levantándose entre los escombros con la cara ensangrentada. —"¡Los Morningstar pagarán bien por la cabeza de esa chica y por la tuya, Potter!"

Antes de que pudiera dar un paso más, Angel lo interceptó con un solo golpe directo al pecho, dejándolo inconsciente en el suelo.

—"Hablas demasiado," gruñó Angel, sacudiendo los nudillos.

—"Eso fue... salvaje," murmuró Kinzie, levantándose lentamente con las piernas temblorosas. Sus ojos estaban muy abiertos al mirar a los Saints, y sobre todo a Harry, quien apagaba su sable de luz con un gesto cansado.

—"Te dije que podíamos protegerte" comentó Harry con una sonrisa cansada, ofreciéndole una mano para levantarse. —"¿Sigues pensando en no ayudarnos?"

Kinzie lo observó por un momento, luego sacudió la cabeza con resignación. —"Ustedes están completamente locos. Pero... creo que eso es justo lo que necesito ahora mismo."

Jonny se acercó, dándole una palmada en el hombro a Harry. —"Buen trabajo, jefe. Aunque la próxima vez, tal vez podrías darles un poco de miedo con ese juguete brillante desde el principio."

—"Lo pensaré" respondió Harry con un toque de sarcasmo.

Angel, recogiendo sus cosas, los miró a todos con un gesto serio. —"Debemos regresar a la base antes de que envíen refuerzos. Esto no va a quedar aquí, Potter. Esos Death Rats reportarán lo ocurrido, y los Morningstar no tardarán en responder."

—"Que vengan," respondió Harry con determinación. —"Lo importante es que Kinzie está con nosotros. Ahora tenemos una oportunidad real de adelantarnos a los Morningstar."

Con Kinzie Kensington finalmente segura y convencida de ayudarlos, el grupo comenzó su regreso a la base de los Saints, sabiendo que la batalla estaba lejos de terminar. Pero por primera vez en semanas, Harry sintió que la balanza comenzaba a inclinarse a su favor.

Mientras avanzaban por los túneles oscuros, Kinzie murmuró para sí misma:

—"¿Qué clase de banda de locos es esta? Esto será interesante..."

Cuando Harry, Jonny, Angel y Kinzie regresaron a la base de los Saints, la atmósfera era diferente. Los rostros de los lugartenientes y de los miembros más cercanos reflejaban alivio al verlos entrar, pero también una tensión palpable. La noticia del ataque de los Death Rats se había esparcido rápidamente, y el regreso de Kinzie, la famosa hacker, sólo intensificó la emoción entre los Saints.

Shaundi fue la primera en acercarse, cruzada de brazos, mirando a Kinzie con escepticismo y a Harry con una mezcla de reproche y curiosidad.

—"¿Esta es la hacker que va a ayudarnos a quedarnos con un astillero entero?" preguntó Shaundi, alzando una ceja.

—"Sí," respondió Harry con firmeza, echando un vistazo a Kinzie, que ajustaba nerviosamente sus gafas y cargaba su mochila de equipos. —"Y ha pasado por bastante para llegar aquí, así que un poco de respeto no estaría mal."

Kinzie, con un tono sarcástico pero resignado, añadió:
—"Si esto es el comité de bienvenida, espero que no tengan banners. Soy Kinzie Kensington y, si me dejan trabajar, puedo hacer que sus enemigos lloren."

Jonny soltó una carcajada mientras le daba una palmada amistosa en la espalda a Kinzie, casi haciéndola tambalear.
—"Me gusta tu estilo, chica. Ya eres oficialmente una Saint."

—"Primero debemos asegurarnos de que realmente pueda hacer lo que dice," intervino Pierce, acercándose con una tablet en la mano. —"El astillero no es una instalación cualquiera. Estamos hablando de un complejo legal, custodiado y con un sistema de seguridad probablemente de primera."

—"Por eso la necesitamos," replicó Harry, tomando el mando como líder. —"Kinzie, ¿qué necesitamos para empezar?"

Kinzie suspiró y comenzó a desplegar sus equipos improvisados en una mesa cercana. Sacó cables, dispositivos extraños y pantallas portátiles, conectándolos con una precisión impresionante.

—"Para empezar, necesito acceso remoto a los servidores del astillero," explicó Kinzie, mientras tecleaba con rapidez. —"Si puedo encontrar las vulnerabilidades en sus sistemas, podré reprogramar las identidades legales de la empresa. Básicamente, los Saints serán dueños del astillero sin que nadie lo note... al menos al principio."

—"¿Y cuánto tiempo necesitas para eso?" preguntó Pierce, cruzado de brazos.

—"Depende," respondió Kinzie sin levantar la vista. —"Primero, necesito información: planos del astillero, registros de seguridad, cualquier dato sobre los sistemas operativos que utilicen. Si tienen protecciones avanzadas, será más difícil. ¿Tienen algo de eso?"

Aquí intervino Viola, quien había estado esperando su momento. Acompañada de su hermana Kiki, se adelantó con una sonrisa profesional, aunque un tanto fría.

—"Nosotras lo tenemos," dijo Viola, sacando una holopad de su bolso. —"Hemos estado recopilando información desde hace meses. Los Morningstar planeaban vender el astillero a los Hutt, así que tuvimos acceso a sus registros por razones... 'administrativas'."

—"¿Están seguras de que es toda la información?" preguntó Harry con seriedad.

Viola asintió, su mirada firme. —"Lo suficiente para que Kinzie pueda empezar. Pero si vamos a hacer esto, necesitamos estar seguros de que la operación se ejecutará sin fallos. Si la República o los Hutt empiezan a investigar, será cuestión de tiempo para que todos terminemos en la mira."

—"Entonces tenemos que hacerlo rápido y limpio," intervino Shaundi, mirando a Harry. —"Tomamos el astillero, aseguramos su control y dejamos el menor rastro posible."

Jonny, siempre el más directo, sonrió con emoción. —"¿Y qué estamos esperando? Vamos a patear traseros y a quedarnos con ese maldito astillero."

Oleg, que había permanecido callado hasta ahora, tomó la palabra con su voz profunda y calmada:
—"No podemos subestimar lo que estamos enfrentando. El astillero no solo está protegido por los sistemas de seguridad, sino por las fuerzas armadas de los Morningstar. Si fallamos en la operación, no solo perderemos la ventaja, sino que les daremos una excusa perfecta para atacar con todo su poder."

Harry asintió, reflexionando por un momento. Luego, tomó una bocanada de aire y habló con la firmeza que lo caracterizaba.

—"Bien. Esto es lo que haremos:Pierce, trabajarás con Kinzie para asegurarte de que tenga todo lo que necesita para acceder a los y Kiki, ustedes guiarán a Angel y Jonny para trazar un plan de asalto limpio. Necesitamos entradas y salidas , tú y Oleg supervisarán el transporte y la logística. No podemos perder tiempo moviendo refacciones y materiales una vez tomemos el lugar."

—"¿Y tú qué harás?" preguntó Shaundi con curiosidad.

Harry sonrió ligeramente. —"Yo me encargaré de asegurar que todos los reclutas estén listos. Vamos a necesitar cada mano disponible para esto."

Kinzie levantó la mano desde su mesa, su atención aún fija en su pantalla. —"Ah, y alguien debería traerme una taza de café. Esto va para largo."

Todos asintieron y comenzaron a dispersarse para preparar la operación. Viola y Kiki revisaron los planos con Jonny y Angel, Pierce se acercó a Kinzie para ayudarla con los detalles técnicos, y Shaundi salió con Oleg para asegurarse de que los vehículos y el equipo estuvieran listos.

Harry observó a su equipo con una mezcla de orgullo y determinación. Todo estaba en marcha. Sabía que este sería el movimiento más grande hasta ahora, pero también entendía los riesgos.

Mientras salía al balcón improvisado que daba a las calles de los niveles inferiores, Jaina, que había bajado con él, se acercó y apoyó una mano en su hombro.

—"¿Estás bien?" preguntó ella, mirando su expresión pensativa.

Harry asintió ligeramente. —"Sí. Solo... es mucho. Si esto falla, no sé qué pasará."

Jaina sonrió, dándole un ligero empujón en el brazo. —"No va a fallar, Harry. Has guiado a los Saints hasta aquí, y ahora tienen una oportunidad real gracias a ti. Créelo."

Harry la miró y sonrió con gratitud. —"Gracias, Jaina. Realmente no sé qué haría sin ti."

—"Seguramente algo estúpido," bromeó ella, guiñándole un ojo. —"Pero yo estaré aquí para evitarlo."

Harry rió suavemente, sintiendo cómo el peso en sus hombros se aligeraba un poco. Miró hacia el horizonte, hacia las luces parpadeantes de los niveles superiores de Coruscant, y tomó una decisión firme.

—"Entonces hagámoslo. Vamos a demostrarle a los Morningstar y a los Hutt que nadie se mete con los Saints."

Jaina sonrió y asintió, mientras a sus espaldas, los preparativos comenzaban a tomar forma. La guerra por el astillero estaba a punto de comenzar.

La base de los Saints vibraba con energía. Todos se encontraban en pleno movimiento, preparándose para lo que sería el golpe más grande hasta el momento. Los planos del astillero brillaban en una gran holopantalla improvisada, mientras los líderes del grupo revisaban cada detalle por última vez. Harry, con su aura de calma y autoridad, dirigía la reunión.

—"Está claro entonces", dijo Harry, mirando a todos sus lugartenientes."Nos dividimos en equipos. Cada grupo tiene una tarea específica y ningún margen de error. Esto tiene que salir perfecto."

El grupo asintió, y cada líder repasó su parte.

1. El Grupo de Asalto: Angel, Jonny y Oleg

Jonny golpeó sus nudillos con confianza.
—"Nosotros nos encargaremos de las tropas Morningstar. Me muero de ganas de ver las caras de esos tipos cuando Angel y yo entremos en acción. Con Oleg a nuestro lado, no tienen ninguna posibilidad."

Angel, siempre tranquilo y centrado, agregó:
—"Será rápido y preciso. Necesitamos despejar la zona exterior para que los otros equipos puedan operar sin problemas. El ruido será inevitable, pero debemos mantener la presión para que no tengan tiempo de reorganizarse."

Oleg, con los brazos cruzados, habló con su tono calmado pero imponente:
—"Ya he estudiado el terreno. Los Morningstar usarán defensas automáticas y soldados en puntos elevados. Jonny y yo los sacaremos de las posiciones clave, mientras Angel maneja las líneas del frente."

Harry los miró con confianza. —"Cuento con ustedes. Mantengan su posición y avancen solo cuando sea seguro. No podemos perder a nadie."

Jonny sonrió de lado. —"Tranquilo, jefe. Los Morningstar no saben lo que les espera."

2. Viola y Kiki: Los Desertores

Viola, con su habitual actitud profesional, tomó la palabra.
—"Kiki y yo nos aseguraremos de avisar a los que están de nuestro lado. Ya tenemos identificadas las unidades y sectores donde la resistencia será mínima. Les enviaremos un aviso codificado para que no participen en la defensa o que abandonen sus puestos sin levantar sospechas."

Kiki añadió con un tono más relajado:
—"Si jugamos bien nuestras cartas, los Morningstar no tendrán ni idea de quiénes desertaron hasta que sea demasiado tarde. El caos será nuestra ventaja."

Harry asintió, agradeciendo su apoyo. —"Perfecto. Si podemos reducir las bajas de ambos lados, mejor para todos. Asegúrense de que los desertores lleguen a un lugar seguro después del asalto."

Viola y Kiki asintieron al unísono, con la confianza de que su parte del plan sería impecable.

3. Operaciones Internas: Shaundi, Pierce y Zimos

Shaundi se adelantó, con una sonrisa segura. —"Nosotros vamos directo al corazón del astillero. Necesitamos asegurar las oficinas, las grúas principales y las zonas de control. Pierce y yo coordinaremos las operaciones desde dentro, mientras Zimos se asegura de que no quede ningún idiota de los Morningstar escondido en algún rincón."

—"Por supuesto, querida," respondió Zimos con su peculiar tono y voz distorsionada. —"Déjenme a esos rezagados. Tengo muchas ganas de hacerles entender que están en el lugar equivocado."

Pierce revisó la holopantalla, señalando varias rutas internas.
—"Con las tropas Morningstar ocupadas afuera, deberíamos poder avanzar sin demasiada resistencia. Pero si las cosas se complican, necesitamos movernos rápido. Tomar el control del sistema central será crucial para darle la señal a Kinzie."

—"Buena suerte, Pierce," dijo Harry con sinceridad. "Y Shaundi, confío en ti para mantener a todos enfocados."

Shaundi sonrió. —"Lo tengo bajo control, Harry. No te preocupes."

4. Protección de Kinzie: Harry y Jaina

—"Y nosotros," continuó Harry, girándose hacia Jaina, quien ya estaba de pie junto a él con una expresión decidida, —"protegeremos a Kinzie."

Kinzie, rodeada por su equipo portátil, levantó la vista.
—"Lo ideal sería que no tuviera que moverme de aquí, pero si los sistemas del astillero tienen protocolos de seguridad físicos, tendré que entrar directamente a los servidores."

—"Por eso estaremos contigo," afirmó Harry con firmeza. —"Jaina y yo nos aseguraremos de que nada ni nadie te toque. Si necesitas entrar en la instalación, lo haremos rápido y sin perder tiempo."

Jaina sonrió con determinación. —"Ya escuchaste, Kinzie. Nos encargaremos de que llegues a donde tengas que ir, así que prepárate."

Kinzie resopló. —"Genial. Me encanta tener guardaespaldas adolescentes."

—"¿Prefieres ir sola?" bromeó Jaina, a lo que Kinzie respondió rápidamente: —"No, gracias."

—"El resto de los Saints se dividirán en tres grupos," explicó Harry. —"Elgrupo principalapoyará el asalto con Angel, Jonny y Oleg. Los otrosdos grupos menorestrabajarán con Pierce y Shaundi, asegurando el interior del astillero. Cada grupo tendrá comunicaciones abiertas y reportará cualquier anomalía."

Jonny, entusiasmado, no pudo evitar añadir:
—"Y si algo se complica, me encargaré de que lo solucionemos a la manera clásica: ¡con balas y explosiones!"

Harry rodó los ojos, aunque no pudo evitar sonreír. —"Solo asegúrate de no volar todo el lugar. Necesitamos el astillero intacto."

Harry tomó un momento para mirar a cada uno de sus aliados. Sentía el peso de la responsabilidad, pero también la confianza en cada uno de ellos. Todos habían demostrado ser valientes, leales y capaces.

—"Esta es nuestra oportunidad para dar un golpe decisivo a los Morningstar," dijo Harry con convicción. —"No solo ganaremos el astillero, sino también el control que necesitamos para proteger a nuestra gente. Recuerden: trabajen en equipo, sigan el plan y no subestimen a nuestros enemigos. Esta vez, no habrá margen para errores."

Un rugido de aprobación se escuchó en la sala. Los Saints estaban listos.

Jaina, de pie a su lado, murmuró lo suficientemente bajo como para que solo Harry la escuchara:
—"Vamos a hacerlo, ¿verdad? Vamos a ganar."

Harry asintió, su mirada firme mientras observaba a su gente dispersarse para prepararse. —"Sí. Los Saints van a cambiar todo. Y nadie nos detendrá."

Con los equipos asignados, las armas preparadas y la moral en su punto más alto, los Saints estaban listos para lo que sería su operación más ambiciosa hasta ahora. El astillero sería suyo... y los Morningstar aprenderían que desafiar a los Saints era un error fatal.

El amanecer artificial en los niveles medios de Coruscant apenas iluminaba las enormes estructuras del astillero. Colosales grúas, hangares llenos de naves en ensamblaje, contenedores apilados y rutas de transporte se extendían por kilómetros. El lugar era un símbolo de poder industrial... y ahora, un objetivo crucial en la guerra entre los Saints y los Morningstar.

Harry, acompañado de Jaina y Kinzie, observaba desde una colina improvisada de escombros cercana al astillero. Sus ojos se movían con precisión, analizando los movimientos de seguridad de los Morningstar mientras hablaba por el comunicador.

—"Grupos en posición. Esperamos tu señal, jefe," dijoJonnydesde su posición al frente, ansioso por comenzar.

Harry respiró hondo, apretando su comunicador. —"Bien, señores y señoras... Vamos a tomar lo que nos pertenece. ¡Adelante!"

El rugido de los blásters rompió el silencio cuando Jonny, Angel y Oleg encabezaron el primer embate. Las torres de vigilancia de los Morningstar estallaron en llamas con disparos de largo alcance.

—"¡Atención! ¡Intrusos en el perímetro!" gritaban las tropas enemigas mientras la alarma resonaba por el astillero.

Jonny, con su característico DLT-19, disparaba ráfagas controladas, abriendo paso entre las patrullas que intentaban reorganizarse. Su sonrisa socarrona no abandonaba su rostro.

—"¡Vamos, Morningstar! ¿Eso es todo lo que tienen?" rugió Jonny, cambiando de posición tras una caja de carga.

Angel avanzaba junto a él, su vibrocuchillo brillando bajo las luces artificiales mientras eliminaba con precisión letal a los rezagados. A su espalda, cubriendo con movimientos calculados, Oleg se destacaba como un gigante imparable.

Oleg cargaba un Coañon rotatorio Z-6, un arma tan grande y pesada que solo su fuerza titánica podía manejar. La minigun bláster rugía como un demonio metálico, lanzando un torrente de disparos rojos que borraban cualquier resistencia.

—"¡Este es su fin!" rugía Oleg, su voz retumbando entre explosiones mientras los Morningstar caían ante la fuerza imparable del fuego de cobertura.

Los soldados enemigos intentaban reagruparse, pero la embestida de los Saints era demasiado para ellos. Angel señalaba con rapidez puntos críticos mientras Jonny y Oleg aseguraban posiciones clave.

—"¡Sigan empujando!" ordenó Angel por el comunicador. "La primera línea está rota. Vamos a dirigirlos hacia el almacén principal."

Jonny rió, cambiando de cargador en su DLT-19. —"¿Y qué hacemos cuando lleguen ahí?"

Angel respondió con calma mientras clavaba su vibrocuchillo en un enemigo. —"Los encerramos... y los acabamos."

Dentro del astillero, Shaundi, Pierce y Zimos se movían con velocidad y precisión. Su misión era asegurar la sala de control y permitir que Kinzie tomara el sistema desde el exterior.

Pierce revisaba su holomapa mientras avanzaban por los pasillos. —"La sala de control está al final. Pero cuidado, tienen refuerzos en camino. No podemos ser descubiertos."

—"¿Discreción? Eso no es mi estilo," murmuró Zimos, mientras sostenía una escopeta E-5, un arma letal en combate cercano.

—"¡Pues adáptate, Zimos!" replicó Shaundi con frustración, ajustando su A280 mientras avanzaba con cautela.

Los tres avanzaban con sigilo, eliminando patrullas desprevenidas con tiros certeros o ataques rápidos cuerpo a cuerpo. Finalmente, alcanzaron la puerta de la sala de control, solo para encontrarse con un grupo de guardias armados.

—"No hay tiempo para rodearlos," susurró Pierce.

Shaundi sonrió peligrosamente. —"Entonces los sacamos de nuestro camino."

Antes de que los guardias reaccionaran, Zimos lanzó una granada explosión cegó a los enemigos el tiempo suficiente para que Shaundi y Pierce entraran, disparando con precisión letal.

—"¡Pierce, cierra la puerta y comienza!" gritó Shaundi mientras cubría la entrada.

Pierce se lanzó hacia los terminales, conectando sus herramientas al sistema. —"Kinzie, tenemos acceso. Te estoy enviando todo ahora mismo."

—"¡Perfecto! No toquen nada más," respondió Kinzie por el comunicador.

—"¿Qué pasa si tocamos esto?" bromeó Zimos, señalando un botón rojo enorme.

—"¡Ni se te ocurra!" gritó Kinzie, provocando la risa de Pierce y Shaundi.

Harry, Jaina y Kinzie seguían atrincherados tras un contenedor metálico en medio del astillero. La situación era caótica, con disparos cruzando de lado a lado mientras Kinzie intentaba acceder al sistema en su terminal portátil.

—"¡Necesito más tiempo!" gruñó Kinzie, sus dedos volando sobre el teclado. —"Este sistema es un laberinto, y cada segundo que pierdo me meten más bloqueos."

—"¡Trabaja rápido, Kinzie!" replicó Jaina, asomándose con precaución para observar los movimientos de los Morningstar.

A diferencia de su bláster habitual, en sus manos ahora descansaba un sable de luz de entrenamiento, con su hoja azul brillando tenuemente. Luke y Mara les habían entregado estos sables semanas atrás, y aunque no eran tan potentes como un sable real, sus filos de energía seguían siendo capaces de bloquear disparos y desarmar enemigos.

—"Esto se va a complicar si no despejamos este lugar," murmuró Harry, también con su sable de luz de entrenamiento, cuyo brillo verde iluminaba suavemente su rostro decidido.

—"¿Tienes algún plan milagroso, líder?" replicó Jaina, con un toque irónico, pero firme en su concentración.

En ese instante, apareció un grupo de tropas Morningstar equipadas con blásters pesados y un cañón montado, avanzando por un flanco con la intención de barrer su posición.

Harry miró a Jaina con rapidez. —"Dividimos su atención. Yo los distraigo y tú abres el camino para Kinzie."

—"¿Estás seguro? No podemos perderla de vista," respondió Jaina, sus ojos fijos en el cañón pesado que se alineaba hacia ellos.

—"Confía en mí," dijo Harry con firmeza, su voz más calmada de lo que él mismo esperaba. "Desvío los disparos, y tú te abres paso. Kinzie, prepárate para moverte."

Jaina apretó los labios, su mirada encontrando la de Harry. —"Está bien. Solo no te pongas a jugar al héroe."

Harry sonrió de lado. —"¿Desde cuándo soy yo el imprudente?"

—"¡Todo el tiempo!" gruñó Jaina antes de encender su sable y prepararse.

Harry fue el primero en moverse. Saltó de la cobertura con agilidad, su sable de luz verde vibrando en el aire mientras desviaba disparos de los blásters enemigos con precisión. Los soldados de los Morningstar se quedaron momentáneamente atónitos al ver a un "niño" enfrentándolos directamente con una herramienta Jedi, aunque la hoja no cortaba como un sable real.

—"¡Céntrense en él!" gritó uno de los soldados.

—"¡Oh, sí, sigan centrándose!" murmuró Harry para sí mismo mientras desviaba un disparo hacia una consola cercana, provocando una pequeña explosión que forzó a los soldados a retroceder.

Mientras Harry distraía al grueso de las tropas, Jaina aprovechó el caos. Con un movimiento elegante pero decidido, salió de la cobertura, su sable azul bloqueando disparos con movimientos fluidos que reflejaban las semanas de entrenamiento con Luke y Mara. No atacaba a los enemigos directamente, pero con cada salto y bloqueo, lograba cerrar la distancia.

—"¡Kinzie, sígueme!" ordenó Jaina, lanzando un bloqueo con su sable para proteger a la hacker mientras corrían hacia una de las estructuras más cercanas.

Kinzie, nerviosa pero confiada, corrió tras Jaina mientras esta seguía eliminando obstáculos. Las tropas disparaban frenéticamente, pero los movimientos defensivos de Jaina la convertían en una sombra difícil de alcanzar.

A pesar de su entrenamiento, Harry comenzó a notar el peso de la situación. Desviar disparos de múltiples direcciones con un sable de entrenamiento requería un nivel de concentración agotador. Las descargas de bláster se sentían cada vez más cercanas, y su respiración se volvió rápida.

—"¡Harry, retrocede!" gritó Jaina desde la distancia, preocupada por el desgaste que veía en él.

Harry apretó los dientes, bloqueando un disparo con un movimiento amplio que casi lo hizo perder el equilibrio. Su mirada recorrió el campo de batalla y notó algo crucial: el cañón pesado estaba cargando nuevamente, y esta vez, apuntaba directamente hacia Jaina y Kinzie.

—"¡No!" exclamó Harry.

Con un esfuerzo renovado y canalizando lo poco que sabía de la Fuerza, Harry se lanzó hacia elcañón, corriendo a toda velocidad y desviando disparos mientras se acercaba. El artillero intentó reubicar el arma, pero Harry llegó primero.

Saltó sobre el cañón con un giro ágil, golpeando la consola de control con la empuñadura de su sable de entrenamiento, haciendo que el mecanismo chisporroteara y quedara inservible.

Antes de que pudiera celebrar, un soldado enemigo se abalanzó sobre él desde el costado, golpeándolo y haciéndolo caer al suelo. Harry intentó levantarse, pero el soldado le apuntó con un bláster a quemarropa.

—"¡Hasta aquí llegaste!" siseó el soldado.

Una ráfaga azul atravesó el soldado fue derribado por un disparo certero desde el costado. Harry giró la cabeza y vio a Jaina, jadeando pero con su mirada feroz.

—"¿Qué harías sin mí?" murmuró Jaina, tendiéndole la mano.

Harry tomó su mano con una sonrisa cansada. —"Seguramente morir heroicamente."

—"Idiota" murmuró Jaina, pero con un brillo de orgullo en sus ojos.

Gracias a los esfuerzos combinados de los Saints y el apoyo de Harry y Jaina, Kinzie logró acceder a los servidores desde un terminal cercano.

—"¡Lo tengo!" exclamó Kinzie triunfante, desconectándose. "Control total del astillero... y por extensión, de la compañía."

—"¿Todo listo?" preguntó Harry, aún recuperándose mientras limpiaba una mancha de suciedad de su rostro.

—"Más que listo. Los registros muestran que todo pertenece a una sub-compañía de Loren... pero ahora, legalmente, pertenece a nosotros," respondió Kinzie con una sonrisa victoriosa.

Jaina exhaló, apagando su sable mientras observaba el caos a su alrededor. —"Esto fue una locura."

Harry asintió con una sonrisa. —"Sí, pero funcionó."

Las fuerzas de los Saints finalmente aseguraron todo el astillero, y las tropas Morningstar restantes se retiraron. Jonny, Angel y Oleg llegaron al área central para confirmar la victoria, encontrando a Harry y Jaina exhaustos pero de pie.

—"Buen trabajo, chicos" dijo Jonny, dándole una palmada en la espalda a Harry. —"Aunque, la próxima vez, avísanos si van a jugar a ser héroes."

Harry rió débilmente. —"Lo tendré en cuenta."

Oleg levantó su Z-6 Rotary Blaster y sonrió de manera casi paternal. —"Los pequeños guerreros se están haciendo grandes."

Mientras el polvo se asentaba y la base de los Saints celebraba la victoria, Harry y Jaina intercambiaron una mirada de complicidad.

—"Te debo una" murmuró Harry.

Jaina sonrió. —"Lo sé. Pero no te preocupes, te lo recordaré cada vez que intentes ser el héroe solitario."

La batalla por el astillero había terminado, pero todos sabían que la guerra con los Morningstar estaba lejos de finalizar. Sin embargo, por ahora, los Saints habían dado un golpe decisivo, y su influencia crecía más fuerte que nunca.