6.- EL NIÑO ENFERMO Y EL NEKO
-Hola Ranma, ¿Cómo has estado?- pregunto la psicóloga al verme entrar a su consultorio.
-Doctora, buenas tardes- conteste mientras hacía una leve reverencia.- Se podría decir que he estado mejor.
-¿Qué fue lo que paso?- pregunta con sorpresa.
-Tuve una pelea con mis papás hace una semana.
-¿Porque se dio esa pelea?- pregunto con interés.
-Bueno... no les he dicho que vengo aquí- digo cansinamente- hay veces en que no los entiendo, primero hacen de todo para hacerme buscar ayuda y cuando la consigo creen que esta pasando algo más y lo peor es que creen que pueden decidir por mi.
-¿Y ya saben que vienes a terapia?
-Pensé en decírselos ese día, pero siempre desconfían de mí...- digo con cierta amargura- a pesar de que hace meses deje de ser perseguido por Shampoo y Ukyo, ellos creen realmente que estoy con alguna otra chica que no sea Kane.
-¿Porque pensarían eso de ti?
-Porque es lo que creen... me lo dijeron a la mañana siguiente. Querían que les dijera el nombre de la mujer que me estaba encandilando- rió con tristeza- Nunca se dieron cuenta de que realmente me molestaba demasiado ser acosado por esas dos y sobre todo ni siquiera puedo pensar en ver a alguien que no sea Kane.
-¿Y ella ya sabe que vienes aquí?
-Si, ese día le dije que estoy viniendo aquí y le explique lo de la universidad.
-¿Y que opina?
-Esta sorprendida y entusiasmada, cree que podríamos optar a la misma escuela, aunque en diferentes facultades.
-¿Y ella que quiere estudiar?
-Kinesiología, dice que necesitamos pensar en lo que necesitaremos para el dojo.
-Me parece interesante que ella también este enfocada en las posibilidades del dojo a futuro. Espero que logré convencerte de ir a la universidad- dice con una sonrisa- Muy bien, veamos que traes escrito para mi esta semana.
.
.
Ranma tenía demasiados recuerdos de su viaje con su padre, viaje en el que aprendió demasiadas cosas, y en donde también por extraño que parece lo obliga a odiarlo y porque no, también a quererlo. Algo que recordaba era justo ese equilibrio, la vez en la que sintió que lo quería y lo protegía, pero también había algo que lo había hecho odiarlo, mucho más que haberlo comprometido varias veces o dejarlo abandonado en algunos restaurantes para pagar sus deudas.
El recuerdo que más lo hacia sentir querido por su padre, ocurrió cuando tenía 8 años, había pasado poco más de un año desde la visita a los Tendo, en ese tiempo su padre se había enterado de la muerte de la tía Naoko, Ranma casi. Había olvidado por completa esa visita, había veces en las que creía que todo había sido un sueño. En esa ocasión ambos se encontraban a las afueras de Kenbuchi, en ese momento no tenían suficiente dinero como para pagar un hospedaje y vaya que les haría falta, se encontraba cerca el invierno y justo en esa remota población habían comenzado a soplar fuertes vientos. Incluso ese día mientras compraban algunos víveres, Ranma escucho a algunos habitantes decir que si el viento seguía así de fuerte no tardarían en llegar a Oz, ¿Que era Oz y que tenía que ver con el viento? No tenía idea, acabo de comprar lo que su padre le había pedido y salio del pequeño Kombini en su búsqueda.
Cuando volvieron a reunirse fueron caminando hasta el lago Sakuraoka, que es donde habían decidido acampar, un poco alejados de la zona correspondiente para dicha actividad. el viento arreciaba con cada minuto que pasaba, por eso cuando llegaron al campamento su padre lo obligaba a refugiarse dentro mientras él intentaba prender una fogata. Ranma quería ayudar a su viejo, pero había ocasiones como esas en las que su padre anteponía su seguridad, aunque esas muestras de cariño no durarán mucho, después de media hora su padre entró sin poder haber prendido la fogata, por lo que esa noche sería . Fría, buscaron entre sus víveres algo que no necesitara ser calentado esa noche, encontraron algunos panes de curry y botellas de agua. Cuando terminaron de cenar, sacaron sus futones, los acomodaron y se dispusieron a dormir, esperando que al día siguiente la fuerza del viento les permitiera poder entrenar y tal vez conseguir prender una fogata.
A la mañana siguiente, el viento les estaba dando una tregua, seguía fuerte pero no tanto como la tarde anterior, así que lo primero que hicieron fue prender una fogata para poder calentar un poco de agua para preparar té, sacaron los sartenes y otras ollas. para preparar el desayuno. Para cuando terminaron comenzaron con su entrenamiento, se acercaron al lago para iniciar una serie de katas, antes de medio día comenzó a llover pero ni así dejaron de entrenar, conforme avanzaba el día el clima se iba haciendo cada vez más frio, hasta que llego el momento de refugiarse en la tienda de campaña, cerca de la hora del almuerzo. Ya para esa hora, Ranma comenzaba a sentirse un poco mal, pero aún así no se quejo en lo más mínimo, llevaba horas con dolor de cabeza y el cuerpo comenzaba a dolerle, después de comer y viendo que el clima no mejoraría pronto, decidió tomar una siesta, esperando que con un poco de descanso pudiera sentirse mejor.
Al anochecer Genma se acerco a ver como seguía su hijo y noto que tenía fiebre, así que sin pensarlo mucho salio de la tienda y fue hasta la pequeña ciudad a buscar algún medicamento que le sirviera a Ranma, lo dejo por un rato, ya que el viento había arreciado de nueva cuenta y parecía que estaban en medio de un huracán. Regreso un par de horas más tarde, al entrar en la tienda, encontró a su hijo sudando por la fiebre, de inmediato saco un pequeño saquito que contenía varias pastillas, al parecer había encontrado a un medico chino que le aseguro que esa era la mejor medicina y que cualquiera que la tomará se recuperaría en tiempo récord. Con mucho cuidado lo tomo en brazos para ayudarlo a tomar la medicina, puso una pequeña píldora, que olía horrible, en su boca y acerco una botella de agua a sus labios. Justo en ese momento el viento comenzó a soplar aún más fuerte, por lo que Genma decidió quedarse con Ranma sobre su regazo, tomo una frazada, la paso por su hombros y de esa manera protegió, por esa noche, a su hijo.
-Tranquilo Ranma, papá esta aquí.
.
.
Acababa de pasar su décimo cumpleaños hacia tan solo 2 días, su padre estaba más que entusiasmado porque decía que estaba a punto de conseguir un pergamino en donde había escrita una técnica que decían que quien la dominara sería invencible. Esa simple palabra habría emocionado hasta la me médula a su padre, esa era una de las finalidades de este largo viaje hacer que su hijo fuera invencible. En esa ocasión se encontraban cerca de Osaka, estaban en uno de los barrios más alejados de la capital, como siempre se la pasaba entrenando por su cuenta cuando el viejo desaparecía, él no podía creer el cuento de esa técnica que lo haría invencible y eso era por la simple razón de que de existir ese pergamino, seguramente costaría una fortuna y era más que obvio que su padre no podría adquirirlo.
En la noche regreso su padre, venía feliz porque por fin había conseguido el secreto de ese pergamino, ahora solo le faltaba estudiarlo para convertir a Ranma en el artista marcial invencible... casi podía saborear todos los torneos a donde podría inscribirlo y ganar los todos los premios. Ya veía como su vida iba a cambiar.
A los dos días su padre había acabado de leer todo sobre esa técnica y ahora si estaba dispuesto a enseñársela, cuando le hablo a su hijo para comenzar se dirigieron a la zona de los muelles, su padre comenzó a comprar algo de pescado, Ranma estaba con mucha curiosidad, no creía que sería capaz de comer todo eso, aunque había algo que le decía que eso no era para su alimentación. Cuando concluyeron con las compras su padre se enfilo hacia la zona industrial, en ese lugar sabía había algunos almacenes y bodegas desocupadas creía que ese sería el lugar donde quería efectuar el entrenamiento, antes de que pudiera darse cuenta todo a su alrededor se puso negro.
Al momento de intentar a abrir los ojos, sin poder enfocar bien su mirada, le llego el olor a pescado, quiso moverse para ver que sucedía, fue ahí cuando noto que se encontraba atado a una silla, ¿Qué estaba pasando? Intento forcejear para aflojar un poco la cuerda que lo ataba, esto ya no le estaba gustando, comenzó a girar la cabeza para buscar al viejo, poco a poco comenzó a escuchar un ruido ahogado, no sabía de que se trataba, pero por primera vez en su vida tuvo miedo. Después de unos minutos apareció su padre, se acerco a él lentamente, lo puso en pie y antes de que pudiera decir una sola palabra, lo levanto de la silla y lo aproximo hasta una parte donde en el suelo se lograba ver una pequeña separación
-Muy bien, Ranma- comenzó a decir Genma- Es hora de que aprendas la técnica de Nekoken, si logras dominarla seras invencible. Esta técnica te proporcionara los sentidos y habilidades de los gatos.
-¿Có... como se supone... que...?- pregunta cada vez más asustado el niño.
-Bueno... esa es la parte difícil- contesta su padre mientras se acomoda los lentes y jala una palanca que abre una compuerta en el piso, justo a pocos centímetros de donde se encontraba Ranma
-Pa... papá...
Ranma escucho que el sonido que había oído antes provenía justo de ese lugar, en un acto de valentía logro dar un vistazo hacia abajo y lo que vio lo dejo completamente asustado, justo en esa especie de bodega, había cientos de gatos que maullaban con gran desesperación, esos animales poco a poco comenzaron a levantar la cabeza viendo al niño con gran intensidad. En ese momento vio como su padre comenzaba a ponerle varios panes de pescado por todo el cuerpo, muy tarde se dio cuenta de que es lo que su padre planeaba hacer.
En menos de un segundo sintió como su cuerpo perdió el equilibrio, sintió como caía y su cuerpo se impactaba contra el frío piso de concreto y ahí empezó, su pesadilla. Todos esos gatos hambrientos se abalanzaron sobre él, peleando por obtener un pedazo de pan de pescado, sintió como cientos de garras se paraban sobre él y rasgaban su piel, siento los colmillos mientras perforaban su ropa, sintió el pelaje de cada animal recorrer su cuerpo, ya para ese momento no podía notar lo suave y agradable que era, lo sintió áspero, el sonido de los maullidos le perforaba el cerebro como s fuera una sinfonía perversa. Sintió como su cuerpo se paralizaba, no era capaz de mover ni un musculo, su respiración se comenzó a agitar, su corazón latía desbocado...
-¡AAAAHHHHHHHHH!- fue el único sonido que salio de su garganta, un grito de autentico terror.
Perdió la noción del tiempo, lo único que vio cuando recupero el conocimiento, se dio cuenta que estaba cómodamente acostado en su futón, ese primer día creyó que lo que había pasado había sido una pesadilla, una horrible pesadilla.
Este acto de tortura, porque no se le podía llamar de otra manera se repitió todos los días durante una semana, una infernal semana, toda para dominar una "técnica" que era prohibida. Después de esa semana, cada vez que Ranma se encontraba cerca de un gato, no importando el tamaño del animal, su cuerpo comenzaba a reaccionar con terror y si el terror que sentía a esos animales (ailurofobia) era demasiado su cuerpo se protegía, digamos que su cerebro se apagaba y sin que el lo supiera se convertía en gato. Actuaba como tal, pero al estar en un estado de pánico era como un gato arrabalero, comenzaba a pelear y a atacar a cualquier persona que se le acercara... Incluso su padre sufrió de las consecuencias de esta técnica, ya que cuando intento detenerlo, su hijo le dio la paliza de su vida.
Cuando Genma quiso comenzar con el entrenamiento de esta técnica, cometió un error, no acabo de leer el documento que había adquirido, ahí decía que era una técnica sumamente compleja que rayaba prácticamente en la tortura psicológica y que por nada del mundo debería ser enseñada a ningún ser humano. En un acto de inspiración a su padre se le ocurrió la "grandiosa" idea de que para curar a Ranma y corregir su error, podía dar marcha atrás al entrenamiento así que por dos semanas más siguió atando a su hijo cubierto, esta vez, de sardinas frescas, saladas, secas y panes de pescado... Cabe decir que esto solo incremento la fobia que su hijo había adquirido.
.
.
-¡Cielos!- dijo demasiado impresionada la psicóloga, tenía los ojos completamente abiertos que hasta parecía que se le saldrían en cualquier momento- ¿Porque...?
-Como dije fue una de las grandiosas ideas de papá- digo sin darle la mayor importancia.
-¿Sabes que eso raya en la tortura?- dice con asombro.
-Lo sé, es una pena que el viejo no haya acabado de leer ese maldito pergamino.
-Y... ¿Porque escogiste esos dos recuerdos?
-Pues...- era extraño, ni siquiera me había detenido a ver que es lo que escribiría, simplemente escribí eso- no lo sé... supongo que quería mostrar lo bueno y lo malo de mi niñez.
-¿De tu niñez o de tu padre?- inquiere de nuevo.
-Es lo mismo, toda mi niñez solo estuvo él- contesto cansinamente.
-Sientes que lo quieres pero a su vez lo odias- afirma sin dudarlo- ¿Porque crees que su relación es tan inestable?
-Porque el siempre ha decidido todo- digo sintiendo la verdad en cada una de mis palabras- él fue quien decidió alejarme de mamá, el decidió a lo que me tenía que dedicar, eligió venderme mil veces para pagar sus deudas, me vendió con varias familias para que me casara con sus hijas, elegio con quien tenia que casarme, ha elegido todo lo que sucede en mi vida... ha elegido todo: lo bueno y lo malo.
-Exacto, ¿Y que planeas hacer?
-Tengo que recuperar el control de mi vida- digo con firmeza- Quiero poder elegir lo que yo quiero, hacer lo que yo quiero, estar con quien yo quiero... Quiero que me dejen vivir en paz.
-Muy bien, es hora de que lo hagas. Así que tus deberes de esta semana posiblemente sean más difíciles- comienza a decir- Quiero que hables con tus padres y con tu tío y les digas justamente eso: que ya no vas a permitir que quieran seguir controlando tú vida. Explícales las cosas y si es necesario que dejes de lado algo que ellos te hayan enseñado u obligado a hacer, hazlo.
-Esta bien- digo con poca confianza, se que esa sera una batalla dura y no se si ganaré al final.
.
.
N/A:
Hola a todos, aquí esta la actualización de esta historia y espero que les guste.
Esta vez como podrán ver me base en la historia en dos partes del manga, el primer recuerdo es cuando Genma le quiere enseñar a Ranma la "Cuna del Infierno" y al principio de la historia se ve esta serie de viñetas de un pequeño Ranma enfermo mientras están en el viaje de entrenamiento y el segundo como es obvio, la parte en donde Genma y sus maravillosas ideas, lo tortura con el nekoken.
Estas dos historias me gustan mucho porque contrastan las dos partes de Genma, la parte cariñosa que si tiene por su hijo y la parte más cínica, en la que solo pensaba en las técnicas que podría enseñarle aunque no supiera que es lo que estaba haciendo... Algo como lo que sucedió al ir a China y no saber leer la guía turística.
No olviden dejar sus comentarios y nos seguimos leyendo.
La Condesa Crawley XOXO
