Capitulo 64
Mientras Seiya comenzaba su lucha contra Issei poseído con la Juggernaut Drive, choques en las Doce Casas ocurrían.
Ikki se hizo a un lado, esquivando la palmada del Tauro traidor y dándole un golpe en el estomago que hizo que su enemigo doblara un poco el cuerpo de dolor y la zona de la armadura donde golpeó se resquebrajaba, pero no retrocedió y en su lugar, Ikki recibió un manotazo de la otra mano que apenas pudo cubrirse levantando su brazo, pero la fuerza del golpe lo mando a volar con uno de los pilares de su templo, rompiéndolo y haciendo que colapsara.
-Como se esperaba de un ex-Tauro... su fuerza física es asombrosa- dijo Ikki, levantándose de los escombros.
-Levantar letras pilares de roca con una mano es un requisito para la armadura de Tauro- dijo Nath. -Pero tu no lo haces nada mal. Un desafío es lo que esperaba-.
-¿Desafío? ¿Por eso haces esto?- Pregunto Ikki, caminando hasta estar de nuevo frente a Nath, con una distancia de diez pasos.
-Durante mi tiempo como caballero, las cosas fueron muy aburridas. Solo hacía misiones para el Santuario como si fuera un mensajero o mercenario. Era aburrido. Yo me uní a los Caballeros para pelear, porque escuche que libraban batallas contra los Dioses y quería enfrentar a esos oponentes, pero parece que nací muy temprano para eso. El único gran conflicto que tuve fue contra una secta que adoraba al Dios Ares, en las que estaban algunos Berserkers. Fue... estimulante...- la sonrisa que dio le dio asco a Ikki. -Y al final de mi vida, Ares se me acerco y me ofreció que a cambio de servirle, podría tener batallas emocionantes y sangrientas como quería. Y déjame decirte algo... fue el mejor trato que he hecho-.
-Solo eres un loco por las batallas que vendió su alma por una razón estúpida. Los Tauro que conocí se sentirían avergonzados de tu actuar- espeto fríamente Ikki, mirando mordazmente a Nath.
-Para ti es fácil decirlo. Luchaste contra muchos oponentes poderosos: Caballeros Dorados, Dioses Guerreros, Marinas, Guerreros de la Corona, Gigas y Espectros- nombro a cada oponente que Ikki y sus amigos enfrentaron. -No sabes la envidia que te tengo por haber librado esas luchas. Por eso vine de inmediato a luchar contra ustedes. ¡Gozamos de esta batalla!-.
¿Envidia? ¿Gozar de la batalla? Ese tipo, y seguramente todos los demás traidores escupían en todo lo que significaba ser un Santo. Sabía que su generación no debió ser la única con luchas internas y traidores, pero era asqueroso ver que era cierto. Esperaba que el número de traidores no fuera tan grande.
Viendo que luchar cuerpo a cuerpo sería inútil, Ikki encendió su Cosmos, que lo rodeo como una capa dorada que parecía imitar a las llamas de una fogata.
-Así que iras por las técnicas, ¿eh? ¡Bien! ¡Llevemos esta batalla de los mil días a su máximo!- Grito Nath de emoción, encendiendo su Cosmos que lo cubrió como una capa roja, igual que la armadura que usaba.
-¿Una batalla de los mil días? No me hagas reír- dijo Ikki de manera despectiva. -Solo sería una batalla de los mil días si nuestros poderes fueran iguales-.
-¿Dices que eres más fuerte que yo?-.
-Ahora te lo demostraré. Más te vale que pongas todo tu poder en tu ataque, porque será el último que hagas-.
El Cosmos de ambos se encendió con fuerza, las baldosas del templo temblaron y amenazaron con ser arrancadas del suelo, las piedras y escombros se rompieron. Detrás de Nath, un toro embravecido se manifestó y por encima de Ikki, un león con mirada feroz y su melena envuelta en llamas también se vio.
-¡Gran Cuerno!-.
-¡Núcleo de Voltaje Ardiente!-.
Nath descruzo los brazos y los extendió adelante, liberando una onda de Cosmos al mismo tiempo que Ikki, que había concentrado todo su Cosmos en su puño izquierdo, lanzo un golpe hacía adelante con es puño, lanzando una bola de fuego con electricidad rodeándola. Ambos ataques colisionaron, generando una presión que hizo temblar la entrada del templo de Leo, rompiendo parcialmente el suelo y agrietando los pilares cercanos.
Un choque técnicas entre dos Caballeros Dorados podría durar para siempre o hasta que los dos murieran; pero como dijo Ikki, esa situación solo aplicaría si ambos tuvieran el mismo nivel.
La esfera atravesó la onda de Cosmos de Nath, quien vio con miedo e incredulidad como el ataque se dirigió hacía él hasta impactarlo. Un grito de dolor mientras su cuerpo era cubierto de llamas fue lo último de él, ya que su cuerpo se hizo cenizas.
-Patético- se burlo Ikki, bajando su brazo. -Pero al menos serviste para probar esta técnica-.
El Núcleo de Voltaje Ardiente era su versión del Relámpago de Voltaje de los Leo. Era la primera, y por ahora, única técnica que tenía algo de electricidad incluida. Por eso mismo, fue de las que más tiempo tardo en desarrollar y era la que menos usaba. Si quería una técnica de un solo golpe, las Alas Ardientes de Fénix eran un mejor uso.
-Con eso, solo quedaría...- miro al Templo de Cáncer, donde sentía el choque de Cosmos de Mei y su oponente, que era más poderoso que el que enfrento. -No bajes la guardia, Mei-.
Mei y Zaphiri corrían por el interior del templo entre los pilares, el primero esquivando las agujas que el segundo dispara como proyectiles.
El Santo de Cáncer había escuchado las historias de Shiryu y Hyoga sobre la técnica y lo complicado que fue. La Aguja Escarlata no era una técnica con un poder destructivo como otras, pero eso es lo que la hacía letal: era un pinchazo directo al sistema nervioso que causaba un gran dolor que llevaba a la locura a quien la recibe, y si un guerrero es lo suficientemente poderoso para resistir el dolor, la perdida de sangre que sufre por la técnica sería suficiente para que un Santo, sin importar lo poderoso que sea muriera y perdiera la sensibilidad de sus sentidos. Antares era algo así como el golpe de gracia para rematar a un moribundo enemigo. Si Hyoga y Shiryu sobrevivieron, fue porque los Escorpio que enfrentaron le salvaron la vida.
Mei solo había recibido dos de las agujas y fue suficiente para que no quisiera recibir más.
Zaphiri salto y aterrizo frente a su enemigo, lanzando un golpe con la palma abierta, los dedos juntos y extendidos como una daga a la cabeza de Mei, que esquivo el corte mover la cabeza hacía la derecha, aunque alguno de sus mechones fueron cortados. El peliazul teñido lanzo un puñetazo que su enemigo esquivo al dar un paso atrás. Zaphiri inclino su cuerpo adelante, sujetando la cintura de Mei con sus manos y levantando su pierna por detrás con una gran elasticidad, pateando a Mei en la cara, lo que lo hizo retroceder lo suficiente para que Zaphiri lanzara otro golpe en el rostro antes que la uña índice de su mano derecha creciera y brillara en rojo.
-¡Aguja Escarlata Quattro!- Movimiento velozmente el brazo, ejecuta cuatro golpes con el dedo, produciendo cuatro picaduras de la Aguja Escarlata normal.
Mei gruñe ante el intenso dolor que las cuatro agujas producen en su cuerpo. Tanto es el dolor, que la sangre empezó a salir de esas cuatro picaduras que rápidamente cerró con su Cosmos.
-Con esas ya son 6 agujas que me impacta- pensó al contar las cuatro que le dio, más las otras dos que le impacto de sorpresa cuando permitió a su compañero avanzar hasta Leo. -¡Niños Perdidos!-.
Zaphiri sintió como sus extremidades comenzaron a ser tiradas por los hilos de Cosmos, pero antes que pudieran tensar su cuerpo lo suficiente como para impedir su movimiento, la aguja de su uña creció más y con un estallido de Cosmos, corto los hilos disparando agujas escarlata como si fueran dagas.
-Estos trucos no funcionaran- declaro Zaphiri impasible. -¡Aguja Escarlata!-.
Disparo tres agujas que impactaron en el cuerpo de Mei, que gruño para no gritar. Con ese ataque, eran nueve agujas que recibía. La sangre volvió a salir debajo de su armadura, manchando su cuerpo y derramándose al suelo.
-¡Ya me arte!- Grito Mei, dejándose de tonterías. -¡Ondas Infernales!-.
A cambio de recibir otras dos agujas, Mei separa el alma de Zaphiri de su cuerpo y transporta las almas de los dos a Yomotsu.
El predecesor de Ecarlate aterrizo en las oscuras tierras al pie de Yomotsu, la única iluminación eran los fuegos fatuos que flotaban aleatoriamente en el lugar. Más adelante, estaban las almas de los muertos que caminaban en fila a la colina sin detenerse.
-Bienvenido a mis terrenos- dijo Mei, aterrizando suavemente. -Te traje para colocarte en la fila hacía Yomotsu. Alégrate por eso- dijo con cinismo.
-Aun si soy solo un alma, mi Cosmos es suficiente y, aunque soy consciente de que controlas el fuego fatuo, no será suficiente para ganarme- dijo Zaphiri. Mei había recibido 11 Agujas Escarlata, solo faltaba repetir Quattro y lanzar Antares para ganar. -Te felicito que hayas sabido soportar mi aguja, no muchos han soportado el dolor-.
-Esta generación de Dorados es experta en recibir y soportar el dolor- respondió Mei.
Zaphiri disparo Aguja Escarlata Quattro... pero las agujas atravesaron a Mei, impactando con unas rocas detrás, destruyéndolas.
-¡¿Qué?!- Zaphiri quedo sorprendido al ver eso.
-Tu técnica es una muy letal, pero me di cuenta de algo al recibirla: es una técnica que solo afecta al cuerpo- dijo Mei, comenzando a explicar. -Así que para vencerte decidí no pelear con mi cuerpo-.
-Pero eso que dices...- la mente de Zaphiri unió cada punto de las palabras de su enemigo hasta encontrar una explicación. -Separaste tu alma de tu propio cuerpo- murmuro, sorprendido por tal táctica. -Eso es...-.
-¿Arriesgado? Si. Pero sabía que era la mejor forma de ganar sin caer en una batalla de los mil días- respondió Mei, encendiendo su Cosmos, materializando una llama azul en su mano que aplasto al formar un puño. -Y aquí, todas las almas son vulnerables ante mi. ¡Como Caballero Dorado, responderé a la determinación que diste durante la batalla con todo mi poder! ¡Llamas Infernales!-.
Lanzo la llamas azules como agua que es disparada de una manguera de bomberos. Zaphiri grito de dolor mientras las llamas lo consumían. Movió los brazos en un intento de apagarlas, pero era en vano. Sus gritos de dolor siguieron por unos segundos hasta que lentamente bajaron de volumen, hasta simplemente quedarse callado.
Mei suspiro, apagando las llamas de su técnica. Lo único que quedada del alma del ex-Escorpio era una pequeña luz que titilaba como una flama contra el viento. Con sus poderes, Mei arrastro el alma hasta su mano.
-Ya estas libre de la influencia de Ares. Reúnete con tus antiguos camaradas y ve a descansar- con un movimiento, llevo el alma de Zaphiri a la fila de Yomotsu.
El Inframundo había recibido muchos cambios en su propia estructura y leyes desde la derrota de Hades. Una de las más importantes es que ahora, las almas que caían por el agujero que estaba en la cima, ya no quedaban en el olvido o iban a una de las prisiones de forma indiscriminada. Ahora, se reunían en el pozo para luego de un tiempo, dependiendo de que alma fue y como vivió, renacer en un nuevo ser que no tendrá recuerdos de quien fue.
Si ese cambio en el Yomotsu se debía a que la autoridad de Hades en sus dominios desapareció, por algún cambio de Zeus o Persefone, o por la ley natural misma del ciclo de la vida y la muerte, es algo que Mei no entiende. Lo dejara como la voluntad de algo que esta más allá del entendimiento humano y punto.
Con su batalla concluida, devolvió su alma a su cuerpo. Necesitaba curar las heridas antes de que muera desangrado.
Ya habían pasado un par de semanas desde el ataque de la Brigada del Khaos y los traidores al Santuario. La situación con el Clan Gremory era igual que siempre, aunque con ligeros cambios: la relación entre Issei y Asia cambio, o se podría decir que se fortaleció. Antes parecían un par de hermanos, pero ahora se ven más como una pareja romántica. También, se puede ver un cambio en Issei, una determinación en hacerse más fuerte, como lo mostraba sus constantes sesiones de entrenamiento con Kiki.
Durante ese lapso de tiempo, el programa que Serafall había creado en base a las historias y aventuras que Seiya y sus hermanos ya había salido en emisión en el Inframundo. Lo único que saben de ese programa es que se llama "Los Caballeros del Zodiaco", y que Milicas vio la primera temporada como una especie de publico beta para saber si sería un éxito para los niños del Inframundo. No saben que opino el hijo del Maou o si el programa es bueno o malo, Serafall dice que deben ser pacientes con esas cosas, aunque están transmitiendo los capitulos de forma diaria desde que sacaron.
Hasta ahora, las cosas eran normales en el Mundo Humano y Sobrenatural. Cuando duraría esa normalidad, estaría por verse.
En Kuoh, era de noche en el Mundo Humano. En la residencia donde se quedaban los Santos y sus acompañantes Demonio, una persona no dormía bien.
Akeno se removía en su cama en sueños, soltando quejidos mientras el sudor recorría su cuerpo.
En el sueño de la Reina de Gremory, ella estaba teniendo un recuerdo que quería olvidar. Era antes de conocer a Rías, cuando solo era una niña que vivía de forma humilde y feliz con sus padres. Cuando la vida era perfecta.
Hasta que un día, su padre tuvo que salir por una misión. Hasta que los asesinos de la familia de su madre vinieron para tomar su vida por considerar su existencia una aberración. Hasta que su madre la protegió... y murió por eso.
-¡MAMA!- Akeno se despertó de forma abrupta, todo su cuerpo sudaba y su yukata blanco para dormir estaba empapado, respiraba de manera agitada. Se llevo las manos a la cara para dejar salir las lágrimas y sollozar sin que nadie la oiga.
Tras dejar salir todo el sentimiento en forma de llanto por unos minutos, quito las sabanas, se sentó en su cama y vio la hora: 3:15 AM. Se levanto y salió de la habitación, ya que no creía poder dormir de nuevo.
Camino descalza por los pasillos de la habitación hasta detenerse en la puerta de la habitación donde se había hospedado Kiki. Ahora él no estaba, tuvo que volver al Santuario por un evento que tienen llamado "Torneo Galáctico", que es donde los aprendices obtienen sus armaduras. Él volvería mañana en la tarde con otro de sus camaradas.
Pero Akeno lo quería ahora a su lado, que le sonría y le hable con esa voz tranquila y confiable que tiene, ver sus ojos y adorar en secreto las hermosas pecas que tiene. Ella quería que él la ame. El tiempo que estuvieron separados no apago el sentimiento que había comenzado a despertar en su pecho, sino que lo incremento. Escucho que la distancia ayuda a avivar el amor y este fue su caso.
Pero a pesar de que lo quería, no podía tenerlo. ¿Cómo podría? Su sangre, su mente... ella sentía que todo su ser era impuro, incorrecto. ¿Cómo podía anhelar a alguien tan correcto, perfecto y valiente como Kiki? ¿Cómo siquiera podía aspirar a que él la vea como algo más? Ella no era digna de él.
Pero aun con esos pensamientos, su mano se encontró posada en la manija de la puerta. Aun si Kiki había salido hace horas, su presencia aun debería sentirse en la habitación, aun debía tener su esencia, su olor. Si ella lava las sabanas, nadie se daría cuenta que durmió ahí, solo para tranquilizarse, solo...
-No- detuvo esos peligrosos pensamientos de inmediato antes que fueran a más. -No así... no como estoy-.
Esta desesperada y lo sabe, su mente y corazón buscan un medio para protegerse, para sentirse segura, pero ella no debía hacer eso. No debía ver a Kiki como una especie de salvaguardia o zona de confort. No era justo para ella y menos para Kiki, quien ya debía preocuparse por proteger el mundo entero de Dioses y otros seres malvados. Además... no quiere que él la vea así: rota, decaída, débil. Ya fue suficiente ese momento de debilidad cuando él le dijo que sabía que era mitad Caída, no quiere que la imagen positiva que tiene de ella cambie.
Con un suspiro, se alejo de la puerta y camino a la sala principal, donde encendió la televisión. Xenovia tenía el sueño profundo, así que esperaba no molestarla con su repentina maratón nocturna de películas.
(En el Santuario)
Eran las 9:00 AM en Grecia. El coliseo principal de entrenamiento del Santuario estaba lleno de soldados, Santos y aprendices, donde la algunos de estos últimos lucharan por el derecho de tener una armadura.
En una plataforma elevada de roca, estaban Kiki, Mei, Ikki, Shun, Shiryu y Seiya. Un poco más arriba, en otra plataforma con escaleras, estaba Athena. Todos ellos estaban presentes para la inauguración del Torneo Galáctico, el torneo que había comenzado con varios de ellos como un engaño para atraer a los enemigos de Saori, ahora era un evento para los aprendices y Santos para hacerse más fuertes.
-¿Estas nervioso por tu aprendiz, Ikki?- Pregunto Seiya con burla a Leo. -Por que le toco un reto difícil con Marín-.
-No digas estupideces. Si Integra falla en la prueba resulta que no estaba lista para la carga de un Caballero Dorado. Si triunfa, entonces probara que el entrenamiento no habrá sido una perdida de tiempo- fue la respuesta seca de Ikki.
-Tan cara dura como siempre...-.
-Es una pena que Hyoga se pierda esto. No todos los días vemos como se une otro Dorado- dijo Shiryu.
Hyoga había tenido que faltar al torneo porque iba como representante del Santuario a Asgard, para hablar en favor de las Facciones sobre la alianza que el Panteón Nórdico esta haciendo con ellos.
-Espero que le vaya bien. Se que tenemos una buena relación con Asgard y el Dios Odín parecía llevarse bien con Azazel, pero no sabemos que pasaría en este tipo de situación- dijo Kiki, algo nervioso por el tema.
-Estoy seguro que estará bien. De seguro se alegrara de estar con la hermosa Fler- dijo Mei con una sonrisa picara, bien consciente de la tensión sexual y amorosa que había entre su medio hermano y la hermana de la representante de Odín.
-¿Cómo tu lo estas de finalmente estar en paz con Erda?- Pregunto Shun con cierto toque de burla que no combinaba con su cara de niño bueno.
Después del ataque de los traidores a las Doce Casas, Erda se había acercado a Mei para disculparse sobre su arrebato anterior. Ambos hablaron y terminaron en buenos términos, tal vez muy buenos, ya que Erda le lanzaba miradas dulces muy pocas veces vistas en la marimacha cada vez que se veían, para diversión de sus cercanos.
-...Sabes dar golpes, Shun- murmuro Mei, pasándose una mano por el cabello. -Parece que ese viaje que hicimos en el Inframundo te corrompió, ¿no crees, Ikki?-.
-En el momento que mi hermano tuvo una novia supe que se había corrompido. Lamentablemente, parece que no hay vuelta atrás- respondió Ikki con un suspiro exagerado.
Eso saco risas de todos.
Shoko veía a la aprendiz de Saintia de pie dentro del túnel que sirve como entrada para el interior del coliseo. Como líder de las Saintias, era su deber apoyar y animar a una de las aprendices cuando iban a pelear por la armadura. En esta ocasión, solo Integra iba a pelear por una armadura como Saintia, y una de las más importantes más encima. Aunque la peliceleste estaba tratando de parecer calmada, era obvio que estaba nerviosa.
-Si estas tensa durante el combate, tus golpes carecerán de fuerza suficiente y tendrás poca movilidad- aconsejo, sacando a Integra de sus pensamientos. -Esta bien estar nerviosa, pero no debes dejarte intimidar por eso. Lo harás bien. Estoy segura que pasaras la prueba y obtendrás la armadura-.
-Pero... ¿y si no lo hago bien? Me voy a enfrentar a Marín de Piscis, quien es una de las maestras más duras y estrictas del Santuario. Estoy seguro que no tendrá nada de piedad en mi- hablo Integra llena de nervios. -No quiero que Ikki se sienta avergonzado, ni quiero darle mal nombre a las Saintias. Tampoco quiero fracasar y con todas esas personas reunidas en el coliseo... es demasiada presión-.
-Lo entiendo, créeme. Me sentí similar cuando pelee por la armadura de Águila- dijo Shoko con nostalgia, cruzando los brazos.
-¿La señorita Marín no se la lego?- Pregunto Integra curiosa.
-Hablamos de Marín. Ella no me iba a dar su armadura así de fácil. Tuve que pelear por ella contra Mii y June. No había tanta gente reunida como ahora porque aun estábamos reclutando en ese momento, pero igual sentía presión ante la posibilidad de perder frente a la señorita Saori y los demás- narro Shoko su experiencia para poder simpatizar con Integra y que la joven estuviera más relajada. -¿Quieres la armadura?-.
-¿Eh?-.
-Te pregunto si quieres la armadura. La prueba será difícil, y hay muchas cosas que están pasando actualmente: Ares, la Brigada del Khaos y los Dioses que odian a Athena. Te enfrentaras a muchos enemigos y algunos de ellos son tan poderosos como un Caballero Dorado. La carga que conlleva la armadura será enorme- dijo Shoko seriamente. No quería asustar a la joven, pero debía saber en lo que se metía, porque después no habrá vuelta atrás. -No es vergüenza retirarte. Por eso debo hacerte la pregunta: ¿Estas preparada para soportar esa carga?-.
Integra cerró los ojos, meditando internamente. Sabía que su líder no lo decía por intimidarla, sino a que se preparara mentalmente para lo que vendría si superaba la prueba. Ikki le había dicho lo mismo durante su entrenamiento, que las cargas que soportan los Caballeros Dorados eran mayores que las de un Caballero normal, al punto de incluso cometer acciones atroces en nombre de la justicia y la paz.
Integra admitía estar un poco asustada. A todos los aprendices les dejaban en claro que esperar si decidían convertirse en Caballeros, pero oírlo de un Dorado generaba un impacto diferente a oírlo de un instructor o soldado raso.
Aun con eso... ella deseaba ser un Caballero. No por admiración o amor a Ikki, ella no era esa persona superficial. Deseaba ser una porque sentía que era lo correcto, porque así podía ayudar al mundo de las amenazas que afrontaban a destruir todo y proteger a las personas, tal como ella y su hermana fueron salvadas por los Caballeros. Aunque le daba algo de miedo las cargas, ella los soportaría y aprendería a manejarlos.
-No estoy segura si lo estoy, pero aceptaré esa carga y aprenderé a llevarla. Si me tropiezo, me levanto, ¿no? No me importa caer, pero seguiré adelante, firme en lo que creo- dijo Integra con determinación.
Ella seguiría adelante por Athena y por lo que creía. Le demostraría a su hermana que no era una ingenua por seguir a Athena. Cuando se reencuentren, le mostrara la armadura dorada y luego le dará una paliza.
Shoko asintió ante el fuego que veía en sus ojos. -Pues como ambas despertamos el Séptimo Sentido, espero que entrenemos juntas para hacernos más fuertes y dar un buen ejemplo a las Saintias, Integra-.
-¡Si!- Asintió firmemente la peliceleste.
Notaron que afuera en el coliseo las voces de los espectadores se silenciaron. Poco después, escucharon la voz de Athena.
Viendo la cantidad de sus soldados y Santos reunirse para el evento, Saori sonrió antes de adoptar su papel como la Diosa y líder del Santuario. Se levanto del trono de piedra, ocasionando que todos los espectadores se callaran inmediatamente. Espero unos segundos a que no hubiera más ruido antes de hablar.
-Saludos, a todos mis guerreros. Estamos reunidos hoy para comenzar el torneo que yo y los Caballeros de Bronce comenzamos como una farsa para atraer la atención del falso Patriarca, y ahora se ha vuelto un evento para que los aprendices y Santos a mi servicio demuestren su valía y habilidad ante todos con la fuerza de sus corazones y sus puños- Levanto a Nike, que genero un brillo divino que ilumino por segundos el coliseo, maravillando a todos. -Qué los Dioses bendigan este día. ¡Ya comenzó!-.
De una de las entradas del coliseo, Marín de Piscis salió, mostrándose poderosa y orgullosa mientras su capa que había decidido usar como una bufanda con dos extremos cayendo a los lados se balanceaba con cada movimiento y el ruido de su armadura al avanzar se escuchaba. Varios murmullos se generaron en los espectadores al ver a un Santo Dorado en la arena y no en su lugar en la plataforma justo debajo de Athena.
Saori miro a Kiki. Aries chasqueo los dedos y con un brillo de la teletransportación, apareció la Caja de Pandora de la armadura de Géminis.
-La primera pelea del Torneo Galáctico será una contienda para heredar la armadura de Sagitario- Shiryu, dando un paso al frente, anuncio. Su voz siendo escuchada en todo el Coliseo. -Quien tomara la prueba será una aprendiz de Saintia que ha despertado el Séptimo Sentido y se gano el derecho al reto: ¡Integra!-.
Integra salió por la entrada de su lado. La charla con Shoko la ayudo a calmarse, pero al ver la cantidad de personas en las gradas, hizo que volviera a ponerse nerviosas.
-Si te pones nerviosa con solo unas cuantas personas, entonces ya empezamos mal- dijo Marín con aburrimiento, con una mano en la cadera.
-Y la persona que se encargara de evaluarla, será la primera Amazona Dorada de la historia y la actual guardiana del Duodécimo templo del Zodiaco: ¡Marín de Piscis!- Presento Shiryu a su compañera de rango antes de explicar las reglas de la contienda. -No hay limite de tiempo para la pelea. La batalla terminara cuando la retadora sea incapaz de continuar o logre asestar un golpe a su rival. En caso de darse el segundo caso, Integra habrá pasado la prueba. ¿Alguna pregunta?-.
-No- respondieron Integra y Marín al unísono.
Shiryu levanto el brazo derecho. -¡Entonces comiencen!- Bajo el brazo rápidamente como señal de inicio.
-Veré si el régimen al que te sometió Ikki sirvió de algo. ¿Por que no me enseñas lo que tienes? Igual, esto no durara mucho- provoco Marín a la joven para que atacara.
Integra sabía que la estaban provocando, pero atacar era su intención del inicio. Encendió su Cosmos y lo concentro en su brazo derecho, acortando la distancia en un par de pasos, lanzando un golpe al rostro de Piscis. Marín levanto la mano y bloqueo el puño de la chica con su Cosmos. El puño de Integra ni siquiera era capaz de tocar la mano de Marín.
-¡Era de esperarse! Ni siquiera puedo tocarla- pensó Integra, saltando hacía atrás antes que su rival hiciera algo. Corrió en círculos alrededor de Marín a una velocidad superior del sonido, levantando un poco de polvo y tierra, antes de detenerse y lanzar un golpe desde el costado izquierdo de su oponente. -¡La tengo!-.
-Me aburres- sin verla, Marín atrapo a Integra desde la muñeca, deteniendo el puño y usando la fuerza del golpe para lanzarla al otro lado. Integra aterrizo en el suelo con un golpe seco, pero rodo y se puso de pie antes de impactar con la pared. -Tu táctica no fue mala, pero eso no basta contra enemigos de mi nivel-.
Encendiendo y elevando su Cosmos, Integra se concentro en que alcanzara su punto más alto antes de lanzar esferas de Cosmoenergía hacía Marín mientras corría hacía ella. Marín, con solo la presión de su Cosmos, deshizo las esferas antes que la tocaran. Era claro que por su postura no estaba impresionada con lo que hacía Integra hasta ahora.
Cuando la joven estuvo frente a Piscis, lanzo otra esfera de Cosmos, pero esta vez al suelo, generando un destello que hizo que algunos soldados y Santos de Bronce tuvieran que cerrar los ojos de momento. Integra aprovecho ese destello para girar alrededor de Marín y posicionarse detrás de ella para lanzar un puñetazo a su cráneo: pero igual que la primera vez, Marín giro y bloqueo el puño, aunque esta vez el puño de Integra toco la palma de la pelirroja.
-Bonitos trucos, servirían contra oponentes más débiles o más tontos que tu, e incluso contra numerosos oponentes- dijo Marín. -Y tienes músculos en forma para verte delgada... pero no es lo suficiente para estar a la altura de una armadura dorada-.
Desde la palma de su mano, Marín arroja un poderoso Cosmos a Integra, que hace cortes en su ropa y despedaza las protecciones que tiene. Integra exclama de dolor, pero ni un grito puede dar porque la sangre sale de su boca y su cuerpo sale volando y caía al suelo, rompiendo algunas rocas y placas. Su brazo derecho es la parte que más esta dañada al haber sido la parte con la que tenía contacto físico.
Los aprendices y soldados ven sorprendidos todo el daño que sufrió Integra con solo la presión del Cosmos de Marín, algunos Caballeros novatos también ven impresionados tal hazaña, pero los Caballeros y soldados que llevan más tiempo en el Santuario lo ven como un resultado esperable.
-Si solo buscas la armadura por atención, por querer superar a alguien o por simple terquedad, será mejor que desistas- le dijo Marín a una tendida y ensangrentada Integra, dándole la espalda y caminando hacía donde ingreso.
-¿Terquedad?- Repitió Integra débilmente, pero Marín la escucho y se detuvo. -Puede que... estés en lo cierto...- puso una mano contra el suelo como apoyo para poder reincorporarse. -Pensaba... en que debía convertirme en un Caballero para probarle a mi hermana que se equivocaba al irse... pero...- con su cuerpo temblando por lo débil que se sentía y el esfuerzo, se reincorporaba lentamente. -Comprendí que mi hermana y yo... somos diferentes-.
Marín se giro un poco, viendo como la chica estaba de rodillas y luchaba para ponerse de pie.
-Aunque somos gemelas, nuestros valores, formas de ser y visión del mundo es diferente- apretando lo dientes manchados de su sangre, Integra se ponía de pie con sus piernas temblando. -¡Es por eso que necesito esa armadura! ¡Por que es el camino que elegí!-.
Integra se puso completamente de pie, parándose derecho y liberando un Cosmos tan fuerte que parecía brillar como la estrellas. Todos podían sentir como el Cosmos de la aspirante a la armadura iba creciendo cada vez más, respondiendo a su voluntad, logrando traspasar la barrera del Sexto Sentido, llegando al Séptimo Sentido.
-Interesante- murmuro Marín volteándose por completo al sentir el Cosmos de Integra y como se acercaba a igualar al suyo. -¡Entonces demuéstrame hasta donde llega ese sentimiento!-.
Sabiendo que le quedaban pocas energías, Integra puso todo su Cosmos, todas sus energías en su puño derecho, y se lanzo en contra de Marín.
Ambas mujeres chocan sus ataques. El choque fue tan veloz que solo Athena, los Dorados y Shoko, que estaba al nivel de ellos, vieron lo que ocurrió. Para todo lo demás, se vio que Integra paso de largo a Marín hasta detenerse y quedar a espaldas de la pelirroja.
El silencio inunda el coliseo por unos segundos, hasta que Integra colapsa y cae al suelo bastante herida.
-Que alguien llame a un médico pronto- dijo Marín, levantando su mano derecha. -Puede que el veneno de mi sangre ya la haya tocado-.
Todos vieron como el dedo índice y el del medio de la mano derecha de Marín estaban sacando sangre. Aunque solo fueron los dedos, Integra había golpeado a Marín. La regla era golpear a su oponente, nada más. El daño que hiciera no importaba.
Sabiendo bien eso, Shiryu levanto la mano derecha en favor de Integra. -¡La aspirante Integra ha pasado con éxito el reto! ¡Ha nacido un nuevo Caballero Dorado! ¡La Saintia de Oro: Integra de Géminis!-.
El coliseo se lleno de gritos de sorpresa y admiración por la ganadora. Shoko rápidamente salió y apoyo a Integra en ella para que pudiera levantarse.
Ikki tomo una de las correas de la Caja de Pandora de Géminis y comenzó a bajar las escaleras hacía Integra, para hacerle entrega de la armadura que se gano limpiamente. De camino, se cruzo con Marín, que subía las escaleras para unirse al resto de sus compañeros de oro.
-Lo hiciste bien- elogió Marín a Ikki, ya que fue él quien la entreno y preparo para este momento. -Tiene un buen futuro por delante-.
Ikki no respondió y Marín tampoco esperaba una respuesta, solo siguieron su camino.
Entre Shoko e Ikki sacaron a la malherida Integra a un área interna del coliseo fuera de la arena, donde la esperaban médicos que empezaron a curarla. Estos médicos no eran normales, obviamente, sino que eran practicantes de medicina entrenados en el arte del Cosmos, pero a diferencia de los Caballeros, ellos tenían y usaban el Cosmos más como una herramientas que servía para curar rápido las heridas y usar sus propios conocimientos para curar lo demás.
-Lo hiciste bien- dijo Ikki cuando Integra pareció recuperar la consciencia.
-¿En serio?- Pregunto con algo de duda la chica, mientras un doctor de unos cincuenta le revisaba el brazo y usaba su Cosmos para cerrar las heridas.
Como respuesta, Ikki dejo la Caja de Pandora de Géminis frente a ella. Los ojos de Integra se abrieron al contemplarla. La armadura estaba dentro de la caja, pero el solo ver la caja y saber que iba a usarla la dejo con una sensación de incredulidad. Se le llenaron los ojos de lágrimas de emoción que no pudo evitar derramar.
Ikki y Shoko la dejaron hacerlo. Tenía todo el derecho de emocionarse por el esfuerzo recompensado. Ni siquiera Ikki era tan duro como para impedir o ridiculizar eso.
Tras unos segundos, Ikki dijo: -Aunque ganaste la armadura, no puedes bajar el ritmo. Aquí es donde empieza el verdadero entrenamiento-.
-¿No puedes dejar que disfrute su momento?- Se quejo Shoko con una mueca de fastidio.
-N-No, señorita Shoko. Ikki tiene razón- dijo Integra, limpiándose las lágrimas con su mano izquierda. -Ahora que gane la armadura, debo probar que me la gane por mi propio mérito y no por suerte, además que debo entrenar para ponerme al nivel del resto. Se que por ahora seré la dorada más débil de todos, pero me esforzaré para ser tan fuerte como ustedes-.
-Bien dicho; pero no me refiero solo a eso- dijo Ikki.
Tanto Integra como Shoko vieron a Leo confundidas.
-Cuando portes la armadura por primera vez, esta te transmitirá los conocimientos de sus técnicas directamente a tu mente. Tu entrenamiento consistirá en aprender a realizar correctamente las técnicas de Géminis. La Otra Dimensión y la Explosión de Galaxias son técnicas muy poderosas que te tomara mucho dominar, pero se que lo lograras-.
-Entonces...- mirando hacía otro lado, Integra hablo lentamente. -¿Podría ayudarme con las técnicas? Con las amenazas que hay por todos lados, no creo que tenga el tiempo para desarrollar las técnicas, y como usted a enfrentado a los Caballeros de Géminis anteriores, me gustaría su guía y consejo para desarrollar las técnicas más rápido, para estar lista cuando tenga que luchar-.
Shoko parpadeo una vez, luego dos. Parpadeo tres veces antes de mirar con sospecha a Integra, que miraba a cualquier parte. Ella estaba... ¿sonrojada?
-No puede ser-.
-Supongo que podemos hacerlo- viendo la lógica en las palabras de Integra, Ikki no tuvo problemas en seguir entrenándola. -Como dices, en cualquier momento te pueden necesitar y con Ares y otros enemigos en el horizonte, no tienes el tiempo para entrenar correctamente. Pero te repito que no seré blando-.
La respuesta de Ikki trajeron una sonrisa feliz al rostro de Integra.
-¡Claro!-.
-Aunque solo te puedo ayudar con la Explosión de Galaxias. No soy usuario de técnicas dimensionales, aunque soy capaz de moverme a través de ellas. Mi hermano y Mei pueden ayudarnos con el tema de la Otra Dimensión- murmuro Ikki, ya formándose un plan de entrenamiento en su mente.
La sonrisa de integra flaqueo al escuchar que otros se sumarían al entrenamiento, pero aun así se mantuvo y trato de que no se notara lo decepcionada que estaba al no poder pasar tiempo con su enamorado a solas.
Shoko noto esos sentimientos y vio incrédula que, existía una chica que estaba interesada románticamente en Ikki… guau.
-Hoy es la era de lo imposible-.
El resto del Torneo Galáctico paso tranquilo, dentro de lo que cabe en el Santuario. Los siguientes enfrentamientos y retos no fueron tan espectaculares o causaron tanta emoción como el de Integra vs Marín, pero lo que importaba era ver el potencial y desarrollo de los Santos de Athena.
Al final, el torneo termino a las 16:00 PM, con varios resultados. Algunos aspirantes se volvieron Santos, ningún Santo de Bronce ascendió a Plata y tampoco uno de Plata ascendió a Plata Superior.
Aunque uno de los aspirantes destaco, por la armadura que gano.
-¡Saluden a Perseo de Andrómeda!- El antiguo miembro de la Facción de los Héroes no podía evitar presumir ante la armadura que gano. Era la armadura que había usado uno de los Santos Legendarios durante las Guerras Santas, así que fue la más peleada del torneo, pero Perseo se sobrepuso a todos los demás y gano. -Siento que estoy cerrando algún círculo espiritual y mitológico. Espero que mi antepasado, el héroe Perseo original, este orgulloso-.
-No se él, pero yo si lo estoy. Ahora comienza tu camino como Caballero de Athena- dijo Julián, orgulloso por el progreso de su aprendiz.
El diseño de la armadura de Andrómeda que usaba Perseo era igual al primer diseño de la armadura cuando la Shun la porto desde que la gano en la Isla Andrómeda hasta la batalla de las Doce Casas, salvo que no tenía el casco, sino la tiara que Shun empezó a usar a partir de que fuera reparada por la sangre de Shaka de Virgo.
Cuando Seiya y los demás dejaron sus armaduras de Bronce para ascender a Dorados, Kiki, al momento de repararlas, tuvo que, por así decirlo, "nerfearlas", quitando todos los beneficios y resistencia que habían ganado por la sangre de los anteriores Dorados y por la sangre de Athena. Eso era porque como cualquier armadura sin portador, un día debería ser dada a alguien que la ganara, y si esa persona recibía una armadura que tuviera tantos beneficios como las que recibieron, entonces podría ser demasiado para él y en vez de que el usuario porte la armadura, la armadura porte al usuario, haciendo que la persona se vuelva dependiente de la armadura, algo que lo haría débil.
El joven de cabello castaño se sentía satisfecho con la armadura. No le importaba si la armadura representaba a una mujer o parecía un poco afeminado, lo que importaba es que la había obtenido, siendo ahora un total Caballero de Athena. Ahora Perseo podía sentir que finalmente se había desligado de Cao Cao y su Facción de los Héroes.
-Felicidades- Julián y Perseo se sobresaltaron al ver a Shun de Virgo dirigirse a ellos. -Estoy seguro que las Cadenas de Andrómeda te protegerán tan bien como me protegieron a mi en su momento-.
-¡Se-Señor!- Exlcamo Perseo con un poco de pánico. Era la primera vez que estaba delante de un Caballero Dorado, y más encima era el caballero que uso la armadura que ahora él porte. -¡G-Gracias por sus palabras, señor!-.
-No tienes que estar nervioso- dijo Shun para aliviar al joven. -Vi como te ganaste la armadura con tu propio esfuerzo y esta te reconoció. No hace falta nada más. Espero que la cuides bien y que te sirva. Te deseo suerte en las batallas que tendrás-.
-¡Prometo que la cuidaré con mi vida y la limpiaré todos los días!- Dijo Perseo exaltado. -¡Gracias por el apoyo, señor!-.
Shun asintió y pareció marcharse, pero pareció cambiar de opinión. -Si estas dispuesto... no me molestaría ayudarte a entrenar con las cadenas para que te acostumbres. Te puedo dar uno o dos consejos sobre como aprovecharlas de manera fuera de lo convencional. Considéralo la ayuda de un Senpai a un Kouhai-.
-¡Lo agradezco mucho, Senpai!-.
Shun asintió, y tras acordar una hora de reunión, el Santo de Virgo se retiro hacía donde estaba su novia esperándolo.
Al verlo alejarse, Perseo se permitió suspirar de alivio. Shun había sido muy amable, pero el aura que tenía era muy fuerte y Perseo sentía que debía exigirle el mayor respeto posible. Tal vez sea el aura y rango que Shun posee, o tal vez era una forma de la armadura de Andrómeda de decirle que tratara con respeto a su antiguo portador.
-Primero una armadura y ahora recibirás guía de un Caballero Dorado. ¡Ese es mi discípulo!- Exclamo Julián, dando una palmada en la espalda a Perseo. -¡Esto amerita una celebración! Voy a ver si puedo traerme a George y Jabu. Puede que incluso invitemos a un par de Amazonas en el camino-.
Perseo solo pudo reír.
-¿Ya están tus cosas listas?- Pregunto Kiki a Shiryu.
Libra asintió. Ahora era su turno de ir a Kuoh con Kiki. Le había avisado a su familia con anterioridad. Shoryu quería ir con su padre, pero su madre no se lo permitió, alegando que debía seguir con sus estudios y que su padre viajaba por trabajo.
En otro momento, a Shiryu le hubiera gustado llevar a su hijo, pero con la amenaza de Ares y la Brigada del Khaos, no quiere exponerlo a ningún riesgo. Aunque Shoryu ya tiene el nivel de un Santo de Plata Superior y estaría cerca de despertar el Séptimo Sentido, aun es solo un niño de diez años. No quiere involucrarlo a la vida de Santo tan pronto.
-Iré a buscar mis cosas y nos vamos. ¿Te parece?- Pregunto Shiryu. Kiki asintió.
-Cuanto antes mejor-.
Shiryu asintió y ambos subieron por las Doce Casas. Kiki se quedo en Aries mientras Shiryu corría ascendiendo para llegar a Libra. Aprovecho el tiempo que tomaría esperar a Shiryu para ordenar un poco el interior del Templo. Las criadas han estado haciendo un buen trabajo ordenando y limpiando todo, pero le gustaba guardar sus propias cosas él mismo.
Al ordenar un poco de cosas, encontró algo de su interés que se le había olvidado que tenía: era un libro sobre el país de Mü, el país donde provienen todas las personas de Jamir, de quienes descienden él y su maestro Mü, cuyo nombre es honor a esa nación. Era una de las pocas cosas que su maestro le había dado antes de su muerte, para que él aprendiera sobre la cultura de la que provienen.
Al final de la Primera Guerra Santa, Poseidón, como castigo y venganza, hundió toda la nación de Mü y a la mayoría de sus habitantes por haber sido sus artesanos y herreros los que crearon las Cloths. El 90% de la población de Mü murió, y junto con ellos se llevaron todo avance tecnológico que podría haber beneficiado a la humanidad. Athena y el Santuario puso a su resguardo el 10% de la población que habían logrado evacuar o no habían estado en el país cuando se inundo; pero con el pasar del tiempo, el pueblo se disperso alrededor del mundo, algunos olvidando hasta sus costumbres. Kiki es de los pocos Mübianos que conocen claramente su origen de su gente.
Muchas veces se pregunto como sería ir al país de Mü, como sería conocer sus raíces y su gente. Es una lástima que nunca tendrá esa respuesta.
Se paso ordenando unos minutos hasta que Shiryu llegó, y así, los dos decidieron ir a Kuoh.
-¿Seguro de esto, padre?
-No. Pero no hay de otra. No me gusta negociar con él por ayuda, pero no queda de otra. Los Caballeros de Athena sin duda participaran en lo que viene y él ayudara a mantenerlos fuera-.
-Aunque es poderoso, no se si sea rival para enfrentar a estos mortales. Él es más débil que Thanatos e Hypnos y estos mortales lograron vencerlos-.
-Si al menos mata a uno de ellos o los incapacita para que no sean un estorbo, me estaré satisfecho. Aun más si muere en la pelea-.
-¿Y lo que dijo ese ser es confiable, querido?-.
-Claro que no. Es obvio que ese Primordial quiere usar mis planes para su beneficio. Él trama algo grande, lo se. Pero por ahora, tendré que seguirle el juego. Ni siquiera yo podría ganarle. Además... la asistencia de Ophis es útil-.
Las dos figuras dejaron de hablar al detenerse frente a una enorme cueva.
La cortina de una gran batalla se estaba levantando.
N/A: Hasta aquí el capitulo. Esto es una preparación para el arco de Loki que viene y el desarrollo que tendrá la relación de Kiki y Akeno, así como la batalla contra Loki.
Integra se gano el derecho de portar Géminis, pero aun le falta mucho para estar al nivel de los demás. Tiene que empezar a entrenar las técnicas. Se volverá más fuerte que su homologa del anime sin duda, pero aun falta mucho para eso.
Y vimos los traumas y conflictos que tiene Akeno y serán desarrollados a su ritmo durante los capitulos.
No hay nada más que decir. Voy aprovechar para dejar la lista actualizada de que Caballero tendrá que chica.
Tras un debate, decidí dejar que Shiryu y Shun no tengan Harem. Son felices con sus parejas, así que no voy a revolver esas aguas solo por fanservices. Hay que tenerle respeto y cariño a los personajes y lo que vivieron dentro de sus obras. Tal vez uno que otro coqueteo divertido de otras chicas, pero nada más.
La lista sería de esta forma, y voy a incluir a Issei y Vali también.
Seiya: Shoko, Amaterasu, Penemue.
Ikki: Integra, Raia (Lady Phenex), Hipólita, Yasaka.
Mei: Erda, Gabriela, Ryogun Belphegor.
Hyoga: Serafall, Fler, Rossweisse.
Kiki: Akeno, Xenovia, Tiamat.
Issei: Rías, Asia, Koneko, Ravel, Irina, Ingvild.
Vali: Paradox, Le Fay, Kuroka.
Por ahora serán todas. Si quieren agregar alguna para uno de estos, díganlo y puede que lo considere.
Sin nada más que decir me despido. Visiten y comenten el resto de mis historias también. CHAO.
