Durante unos minutos estuvieron ahí brindando su apoyo. A pesar de ser horas, en realidad era minutos, como amigo Mackenzie siempre estará ahí para ella, Bluey no tenía sentimiento alguno por él, noto algo, Mackenzie no solo era un amigo, era algo más, siempre estuvo ahí para ella, incluso lloró con todos los demás cuando dijeron que iba a irse de Brisbane por el trabajo de su padre, estaba con ella, no era nadie más de su clase, en cambio, era él, el Border Collie dueño de sus más profundo sueño. Ahora lo estaba abrazando, con sus brazos acariciaba su pelaje mientras respiraba por su nariz; sin embargo, Mackenzie la alejo un poco para qué tener su mirada puesta en él, sus ojos cristalinos mostraban una imagen borrosa del Border Collie, del ojo izquierdo soltó una lágrima el Border Collie vio aquella lágrima salir corriendo con dirección de su mejilla, más no le permitió correr por toda la mejilla, con su pulgar evito que siguiera corriendo.
—Todo estará bien, ven conmigo. —Con cuidado la tomó de sus brazos para levante, al mismo tiempo que él levantó uno de su pie para ponerse de pie.
—¿A dónde iremos? —indagó confundida.
—Iré por Hielo y de paso pasarás la Navidad en mi casa —contestó Mackenzie sonriendo de mejilla a mejilla.
—¡¿Qué?! No, no, no quiero ser una molestia para ustedes
—Vamos Bluey.
—No, Mack, mejor regreso a mi casa.
—¡Vamos! —Sin darse cuenta entre lazo sus dedos con los de ella, los dos fueron a una tienda de autoservicio donde ellos compraron el hielo, los dos iban tomados de las manos, Mackenzie estaba acostumbrado a ir con su madre de esta misma. Bluey sonreía por ello, no la había soltado desde que Mackenzie la obligo a ir con él a pasar la Navidad con ellos, la familia Border Collie con la que ella ya conocía a sus suegros, digo, a los padres de su mejor amigo, era obvio que era sus padres de ambos eran muy buenos amigos
el trayecto de los dos chicos fue corto, no queda tan lejos, el autoservicio del hogar del Border Collie, al estar en el patio de la casa, una vez que los dos estando delante de la puerta, la Blue Heeler con su mano libre la dirigió hacia la puerta para ponerla sobre la perilla de la puerta haciéndola rotar 90 para empujarla hacia dentro dejando ver a los dos la sala de la familia, un televisor de 58 pulgadas con la sala puesta la vista en ella. En frente de la puerta, el pasillo en un costado de la izquierda estaba la entrada a las escaleras que daba a los cuartos y del lado Derecho donde estaba la entrada a la cocina y al comedor, al final del pasillo, solo se podía ver la puerta de salida al patio trasero donde Mackenzie aún reservaba su neumático colgando del árbol,
Al cerrar la puerta, los dos jóvenes caminaron aún tomados de las manos hacia la cocina donde estaban los padres del Border Collie, quienes esperaban a que llegara su hijo para comenzar a cenar en familia.
—Ya llegué con el hielo —respondió entrando por la puerta, poniendo sus ojos en el comedor donde ya se encontraban sus padres, sentando, esperando a que llegara con el Hielo. Sin embargo, sus padres sonriendo al ver que su hijo estaba tomado de la mano de Bluey—. Oh, hola, Bluey, nos da mucho gusto verte —respondió la madre de Mackenzie.
—Feliz Navidad, señora Border Collie.
—Feliz Navidad nu-Bluey —contestó al saludo de su nuera.
—Gracias. —Bluey había entenado lo que la madre de Mackenzie quería decirle, más no le importa que le llamara nuera, era agradable porque estaba tomada de la mano con el Border Collie que siempre fue su amigo de la infancia, aunque era algo improbable que llegara a ser su novio o esposo. La cena continuó normal y tranquila, los dos chicos se habían soltado para cenar en "familia" pues la Heeler tenía los ojos puestos en todo lo que hacían los Border Collie, y no solo eso, también tenía la mano de su mejor amigo sobre la de ella en la mesa, todo parecía ser perfecto hasta qué.
—¿Hola? —El teléfono fijo de la familia había sonado y el padre de Mackenzie había contestado—. Oh, si ella está con nosotros, viejo, déjala que pase con nosotros la Navidad. Bueno, mi hijo la encontró y ella llegó con él, no quería hacerla sentir mal, pronto será Navidad, se ve feliz al lado de mi hijo. —Bandit al escuchar esto no se lo tomo muy bien, conocía a su hija, podía llegar a sentir algo por el Border Collie, crecieron juntos. Tal vez para muchos solo eran amigos, pero no sabía lo que sentía el uno por el otro, aunque la teoría más acertada era que el chico se terminara enamorado de su mejor amiga, en realidad fue al revés—. Bandit, si no te callas tendré que llevarlos a un registro civil a hacer un acta de compromiso nupcial.
Esto no le gusto para nada a Bandit, entonces, colgó la llamada diciéndole a su gran amigo que cuidara a su hijo de Bluey, ya que la conocía bien y podía hacerle algo a Mackenzie, en cambio, el padre de Mackenzie sabía quién era su hijo, así es, un chico bastante distraído que no sucumbiría ante lo que hiciera Bluey.
Los Border Collie terminaron de cenar viendo que eran las 12 de la noche, ya era otro día, era Navidad, entonces entre los tres jalaron a Bluey con ellos diciendo: «Feliz Navidad», Bluey temblaba des los pies a la cabeza de escucharlos, era como estar en casa, de pronto reaccionó y contestó «feliz Navidad Border Collies», para responder al abrazo que ellos le habían dado. Después de aquel abrazo los Border Collie hicieron un intercambio de regalos, aunque Bluey no había llevado nada para intercambiar con alguien, Mackenzie le regalo unos dulces que Bluey le encaba consumir desde niña.
