Mackenzie y el ángel caminaron hasta llegar nuevamente a GlassHouse donde Mackenzie dudo preguntado qué era lo que hacienda de nuevo en la escuela de Calypso, lo que el ángel le sonrió.
—Oh, venimos a ver un recuerdo perdido por el tiempo.
Mackenzie tragó saliva, no entendía lo que tenía que hacer ahí, si ellos ya habían estado ahí. Cuando sus ojos se lo hicieron saber.
La familia Border Collie eran recién llegados a Nueva Zelanda, el padre de familia había tenido una buena propuesta de trabajo, además de que le habían comentado de una buena escuela para su hijo. Al parecer, Australia les recibió con los brazos abiertos.
—Es hora de llevar a Mackenzie a su nueva escuela —sonrió viendo el camino, estaba feliz de estar en Australia.
La familia Border Collie estaba emocionada de ver su nuevo hogar, pero el padre más que nada estaba emocionado de volver a ver a un amigo que había hecho en un viaje a Londres, Reino Unido. El tiempo había pasado y no lo había vuelto a ver en mucho tiempo que no veía era algo impresionante para ellos estar en aquella ciudad. Los Border Collie no tardaron mucho en llegar a la escuela GlassHouse donde la maestra Calypso daba sus clases a los niños que vivían cerca de ellos, podía ser que El Border Collie adulto se encontraba con su amigo. El auto que había rentado al salir del aeropuerto llegó a la escuela Waldorf, los tres estacionaron el vehículo para llevar los documentos que se requerían para que el chico fuera inscrito en la primaria. Mientras que ellos fueron a la oficina de la maestra Calypso, alguien se le acercó a él. Un red Kelpie había sido dejando en la entrada de la escuela por su madre, tenía que cuidar a su hermana menor. Su hermano mayor no tardaría mucho en la primaria, era su último año y pronto entraría a la secundaria junto a sus compañeros Capitán y Mia.
—¿Tú también eres nuevo? —preguntó el Red Kelpie—. Me llamó Rusty, mucho gusto.
El Kelpie sonrió mientras hacía el saludo militar: el chico estaba confundido, ¿acaso este niño era una clase de recluta militar?, tal vez su padre era el militar y él también estaba a punto de ingresar en el ejército, ¿no?, las preguntas eran muchas, ya que Mackenzie nunca había visto persona estar tan entusiasmada en ser capitán del ejército.
—Oh, mucho gusto, soy Mackenzie, si soy nuevo en todo —respondió mientras sonreía.
—Mucho gusto Mackenzie, mi nombre es Rusty, soy nuevo también, espero llevarnos bien en esta escuela, espero verte pronto, iré adentro —contestó el red Kelpie para entrar al aula de clase donde ellos podían jugar con sus demás compañeros. El Border Collie quería ir con ellos, pero no podía ir para allá, algo le decía que debía esperar a sus padres. El cachorro no tenía nada mejor que hacer. Solo miraba a sus alrededores como los niños de la escuela jugando entre ellos. Él solo podía verlos correr y reír entre ellos. El aburrimiento lo mataba. El Border Collie tenía la cabeza agachada y los ojos decaídos tocaban los codos de sus piernas, hasta que...
—Sí, esta era mi vida antes de entrar a la escuela primaria en una escuela Waldorf —se entristeció.
—Oh, no es tan malo, de hecho, te puedes llegar a acostumbrar, mira el lado bueno, hiciste amigos, amigos que se toman tiempo para visitarse mientras estás en coma.
—¿En serio?
—Claro, ellos Capitán, Mia, Jack, Rusty, Indy, Coco y Bluey han ido a verte, y no son solo ellos, aún hay más amigos tuyos que pronto te irán a visitar, todos esperan a que despiertes, y yo sé que lo vas a lograr.
—Gracias. —Mackenzie, al dirigir su vista a la parte derecha de su hombro, se dio cuenta de que el ángel había desaparecido—, bien, creo que debo luchar otra vez con la muerte, bien, lo estoy esperando.
Mackenzie estaba esperando a que la muerta apareciera, pero no estaba ahí, estaba atento a su aparición, no obstante, la muerte estaba en otro lugar.
—Veo que este universo es diferente al de A.O-13, siento que no debería estar comiendo aquí en Little chihuahua.
La muerte se comió la última rebanada de pizza para salir por la puerta donde se encontró con su hermano.
—¿Está satisfecho? —preguntó burlonamente.
—Ah… ¿Sí? —respondió.
—Ja, ja, ja, haces lo mismo, y por favor, siempre usa, cambia tu aspecto a uno más civil, no queremos llamar la atención, ¿verdad?
—Lo siento.
—Mejor ve, que Mackenzie está atento a tu ataque.
El ángel de la muerte sonrió, sabía que su hermano lo estaba regañando, por eso mismo se fue para desaparecer detrás de un poste al estar otra vez en el mundo espiritual, tenía de espaldas al Border Collie, con una sonrisa que reflejaba confianza, por lo tanto, lo pateo hacia el suelo.
—Ja, ja, ja, Ay, no puedo creer que no lograras notar que estaba detrás de ti.
—No te sientas tan confiado de que esto vuelva a pasar.
—Veamos que sucede primero, ja, ja, ja.
Entonces Mackenzie empuño su espada y escudo para pelear contra la muerte, sonrió para partir su hoz a la mitad creando dos más pequeñas.
—Gracias, Lobito, esto será divertido.
La muerte con una hoz choco con la espada haciendo que la otra golpeara el escudo, el polvo se alzó y un aro de aire se formó para expandirse por todo el lugar. El Border Collie no estaba dispuesto a negociar con la muerta, no pensaba irse a visitar a mamá coco, ahora más que nada, quería ir a ver a Bluey y a sus amigos. Mackenzie se defendía de todo ataque de la muerta, pero no debía confiarse en esto, podía fallar y volver a ser derrotado, pero la muerte se desapareció para aparecer detrás de él para cortarle la cabeza en dos.
—Border Collie, es tan divertido jugar contigo, oh, pero no te sientas mal, pronto te reunirás con tus seres queridos en el más allá.
