Bobo se detuvo por un momento, a la joven Heeler se le iluminaron los ojos al ver a su nueva escuela.
Estaba maravillada de ver cómo era, un salón grande con un gran campo para salir corriendo y ser uno con la naturaleza, la pequeña Heeler azul se desabrochó los cinturones de seguridad de su asiento para bajar del vehículo tomado su mochila, su padre vio qué había bajado del auto sin que él lo hiciera, esto lo preocupo mucho, no era normal que la pequeña salió corriendo hacia su nueva escuela, cuando sé la vuelta viendo a si a su padre detenerse tomando aire por correr detrás de su hija.
—Lo siento, papá.
—Ten, más, cuidado —respondió el padre, que jadeaba del cansancio.
—Está bien, voy a ver a mis nuevos compañeros —contestó para salir corriendo hacia su salón.
La pequeña Heeler corrió hacia donde estaba el salón de clases, estaba esperando a conversar con alguien nuevo, dejó sus cosas en un armario especial para las pertenencias de los alumnos. Que asistían a la clase de Calypso, aunque la maestra todavía no se presentaba, la niña vio que no había nadie en el salón, dedujo que tenía que salir a buscar con quién jugar, aunque esto podía traer como respuesta un "no quiero jugar o estamos jugando y no hay más lugar" Bluey quería saber si había con quién jugar, aunque había uno que otro que la hizo de lado, otros le decían amablemente que no había otro lugar para ella, la niña siguió caminando miraba por todos lado buscando algún niño con quien jugar, era extraño que todos los niños no quisiera jugar o no le invitaran a jugar, y jugar al ejército con Rusty no sería algo que le guste mucho. Parecía ser que no había nadie con quien jugar. Bluey llegó hasta donde estaba la dirección sin mirar donde se había sentido el Border Collie y la Heeler azul estaban sentados en el mismo sitio mirando hacia donde la mayoría de los niños estaban jugando.
—Veo que no tuviste con quién jugar —habló Mackenzie.
—Sí, nadie quiso jugar conmigo y no teniendo nada de lo que juegan.
—Qué mal por ti.
La Heeler suspiró teniendo los ojos caídos junto a su seño, mientras que sus labios iban al contrario de una sonrisa. La pequeña Heeler estaba sola, hasta qué.
—Un momento, ¿tú eres nuevo?, ¿no?
—Eh… sí, pero tengo que esperar a que salgan mis papás.
Bluey sonrió ansiosa por hacer un nuevo "amigo" y no solo esto, sino que también lo invitaría a jugar con ella, y si no se aburriría antes de que comience la clase que su maestro debía impartir. Podía ser que el chico no quisiera salir a jugar con ella, pero teniendo en cuenta que el Border Collie estaba esperando a sus padres, sabía que esto atrasaría lo que ella había planeado.
—¿Desearías jugar conmigo? —preguntó.
—Bueno, hace rato que estoy aburrido, pero siempre y cuando no me aleje mucho de aquí, estará bien —contestó.
—Perfecto, ¿con qué comenzamos?
—¿Conoces el juego del escondite?
La niña sonrió al escuchar cómo su nuevo amigo estaba proponiendo una idea de esconderse y buscar. El chico entonces el caso de sus pensamientos para comenzar su juego.
—¿Quién de los dos contará? —preguntó.
—¿Quieres contar?
—Muy bien, yo cuento y tú escóndete.
El Border Collie comenzó a contar haciendo que Bluey saliera corriendo a buscar a dónde esconderse. Mientras tanto, los padres de Mackenzie conversaban con Calypso para que su hijo fuera ingresado a la clase, la clase se basa en promover el desarrollo integral, físico, emocional, mental y espiritual de los niños que asisten a estas clases; todo esto a fin de que los chicos puedan tener desarrollo de personaje, digo, tener desarrollo personal y social y físico además de recocer la individualidad de cada alumno a lo largo del ciclo escolar.
—Ahora que todos sabemos cuál es nuestro plan estudiantil, ¿tienen alguna duda? —preguntó Calypso al ver a los Border Collie firmar.
—Sí, ¿qué materiales se van a necesitar? —preguntó el padre de Mackenzie.
—Ninguno de estos no es Latinoamérica. Todos los materiales se son dados por el gobierno, por el material no se preocupen, solo deben pagar la inscripción del niño. «No vuelvo a ir al Caribe, me robaron mi teléfono inteligente».
Lois padres de Mackenzie estaban sorprendidos de la escuela en la que iba a estar estudiando su hijo, aunque ya tenían ahí una hora porque Calypso no les había dado un resumen rápido, no, les dio una hora de exposición hablando de las escuelas Waldorf y todo para que los recién llegados al país estuvieran al tanto de este tipo de escuela en la que Mackenzie iba a estar asistiendo. Al terminar de firmar los padres querían presentar a su hijo por lo que salieron sabiendo que su hijo lo podían encontrar sentado, vieron que no era sí y que había una pequeña Heeler contando del uno al diez para buscar a barrios de sus compañeros que se habían unido a ellos cuando los vieron jugar y como eran niños todo era sin rencores, pues, algunos de ellos eran lo que no quisieron jugar con Bluey o incluirla, hasta Rusty le entro al juego olvidando el juego del ejército. Bluey corrió en búsqueda de sus amigos, pero no podía usar su nariz para olerlos, debía encontrarlos sin ayuda de su olfato solo usar sus manos y pies para hallarlos; en el proceso encontró a Rusty, pero el que sabía que no podía encontrar sería Mackenzie quien al final ganaba al no ser encontrado por Bluey, Mackenzie era algo que este sabía hacer bien, y aunque hiciera trampa no lo encontraría. Durante este el trayecto encontró a sus compañeros escondidos por todos lados, aunque Mackenzie no aparecía para nada, pero cuando se daba cuenta Mackenzie ya estaba sentado otra vez en el asiento, en este caso estaba llegando con sus padres, la niña corrió hacia él para atraparlo por unos milímetros podía hacerlo perder, pero no podía correr más de lo que ella podía, entonces, dio un salto para atraparlo.
