Bluey estando en el aire trazando su trayectoria para caer sobre el Border Collie, el chico, desde el suelo, podía ver una sombra enorme que se iba reduciendo. Mackenzie sabía que algo se acercaba y girando su mirada hacia sus espaldas, donde la vio, su esposa, digo, la niña con la que estaba jugando a las escondidas

—¡Te voy a atrapar! —dijo cayendo sobre él.

Bluey descendió rápidamente para estirar sus brazos y ponerlos sobre los hombres del Border Collie, tumbándole y terminado por estar en su espalda.

—Uh, eres muy suavecito —dijo la Heeler mientras tallaba su rostro contra el pelaje del chico.

—Vaya, ¿tan rápido conseguirse novia? —se burló su padre al ver dicha escena.

—Ella no es mi novia, es solo una amiga que acabo de hacer hace unos minutos —respondió molesto con su padre.

—Bien, nosotros tenemos que volver a casa, para desempacar, mientras que tú haces amigos nuevos y estudias.

Los padres de Mackenzie se fueron dejando a su hijo con la maestra calypso. El chico vio a la niña con la que jugaba—. Aunque tenemos que buscar a los demás —comentó mirando a Bluey quien sonrió al verlo—, bueno, lo que más me importaba era encontrarte a ti, y lo conseguí. —La niña se acercó a su mejilla para besarlo, sorprendiendo a Calypso y teniendo a un Border Collie con la cara en un tono marrón y rosa—. Iré a buscar al resto de nuestros compañeros.

Mackenzie estaba estático, no podía moverse, no se podía oír, solo veía cómo la niña correr mientras que la maestra corría detrás de ella pidiendo explicaciones de lo que la niña había hecho—. A-adiós —sonrió nervioso de lo que estaba sucediendo, pero no duro mucho, ya que alguien le habló—. ¿Son amigos o son novios? —El Border Collie, al escuchar eso, se molestó. No le gustaba la idea de tener novia, solo eran amigos, apenas se conocían—. Solo somos amigos, soy nuevo en la escuela, espero que seamos amigos —contestó prestando su atención al Red Kelpie que aún estaba imitando a un general del ejército australiano—, y por lo que veo sigues vestido como militar.

—Sí, aún estoy buscando a alguien con quien jugar al militar.

—Buena suerte con eso —respondió Mackenzie, que comenzó a caminar con dirección al aula de Calypso.

Por otro lado, Bluey buscaba a sus demás compañeros que se escondieron de ella, mientras que Calypso agitada y jadeando, fue hacia ella a preguntarle.

—Bluey, ¿hay algo que me quieras compartir?

—¿Cómo qué?

—¿Cómo el beso que convirtió en príncipe a Mackenzie? —La niña se detuvo, sabía a lo que se refería su maestra—, oh, eso, ¿se lo dirás a mis padres? —preguntó dejando los arbustos y prestando su mirada a su maestra—. Te prometo que si me dices la verdad, no les dirá a tus padres.

Bluey, se sentía que podía estar comentando un error, pero no podía hacer nada. Aun así, sin decir la verdad, sabía que podía ser que sus padres se enteraran de lo que había hecho—. ¿Es normal que sientas mariposas en el estómago por alguien a quien no conoces? —Esa pregunta hizo eco en la cabeza de Calypso. La niña estaba experimentando amor a primera vista; no era común que en el primer día de clases un alumno sintiera algo por un compañero que no fuera una amistad. Con toda la calma del mundo, calypso doblo su rodilla izquierda para estar a la altura de la niña y hablar con ella—. Bluey, estás enamorada, pero lo mejor es que por el momento no le digas a Mackenzie lo que sientes por él. Puedes traer problemas tanto para Mackenzie como para ti. Lo mejor será que sea un secreto entre las dos, ¿de acuerdo? —explicó para mostrarle su dedo meñique para sellar su acuerdo—. De acuerdo —dijo dándole su dedo meñique—. Pero ¿qué haré si quiero estar con él?

—Lo mejor que puedes hacer es volverte su mejor amiga. El futuro de los dos aún no está escrito y solo ustedes pueden trazar el trayecto.

—Gracias, Calypso. —Bluey salió corriendo para buscar a sus compañeros.

Fin del Flashback…

—Sí, recuerdo haberme topado con los padres de Mackenzie al volver por ti —contestó Bandit con una sonrisa, volviendo a pasar por su mente ese día en que se encontraron el estacionamiento de GlassHouse, de pronto Bandit salió de sus pensamientos, por lo que se le borró la sonrisa y volvió a su seriedad añadiendo—: Pero eso no te justifica que esté enamorada de Mackenzie. Y aunque el chico no es malo, no lo quiero cerca, mejor te meto en un convento.

—Creí que me entenderías, papá, pero no, veo que no.

Bluey terminó su desayuno para salir pronto de casa con dirección al hospital, donde cuidaría a Mackenzie durante todo el día. De pronto, Chilli entró a la cocina donde se encontraba su esposo y sus hijas que ya se encontraban desayunado. Chili fue por una taza de café para tener algo de energía durante el día, sin embargo, se sentía la tensión en el aire. Algo no estaba bien esa mañana, algo lo había de sentir diferente—. ¿Qué sucede esta vez? —preguntó a su familia, sabía que algo había pasado esa mañana—. ¿Otra vez voy a tener que hacer un juicio para que me digan lo sucedido? —cuestionó la Red Heeler dirigiéndose a sus hijas. Bluey y Bandit se señalaron diciendo que el conflicto lo comenzó la otra persona, aunque el conflicto era por culpa de ambos. Bluey y su padre eran los únicos responsables—. Ah —suspiró—. Este día va a ser largo. —Chilli se golpeó el rostro con la mano derecha, viendo como su esposo y su hija parisina niños a quienes aún tenía que cuidar.

En el limbo, Mack intentaba recuperar su cabeza, ya que se le había cortado cuando la muerte se la cortó. No pudo ver sus recuerdos o seguir peleado con la muerte, había perdido otra vez, aún no tenía tanta experiencia con la armadura para pelear.