Aquel trote de huída tiraba al suelo el polvo en sus hombros. Cada paso y susurro se marcaba en su presencia, al igual que muchos señalamientos y gritos de ayuda. Cerraba los ojos, por el esfuerzo se escapaban algunas lágrimas, no prestaría atención a nadie ahora, no después de ese golpe en su cabeza con una de sus macetas.

Otra broma de mal gusto.

Cuando las luces se acaban en la escuela Hexside, Willow sabe que puede limpiarse y ocultarse de ella. Ahora en los claustrofóbicos cuartos de la limpieza del campus, lleno de tierra, tamos de tela, hilo, y mucha humedad. Los trapos húmedos y sucios daban nauseas con su color y olor, y una cubeta quebrada con algunas arañas era lo que ofrecía la entidad.

ㅡ¿Cuándo planea parar? ㅡsu vocecilla débil y harta conjugaba con sus dedos enredados entre su cabello. ㅡNinguna vez dio risa esto.

Sus lentes cayeron al suelo entre la oscuridad, es imposible continuar aquella tarea extra sin poder ver.

ㅡMierda, maldita sea, solo esto faltaba.

Apenas se agachó al suelo para tantear el piso, varios bichos se colaron entre su traje intentando picar o explorar aquel cuerpo extraño que los invadía; alaridos y agitación por parte de ella como reflejo natural estuvo algunos minutos, arrancaba pedazos de su ropa para dejarlos caer y no hacerse más daño con picaduras o mordeduras, las arañas brincaban por todos lados del piso.

Willow apenas soltó algunas lágrimas de alivio por dejar a los insectos fuera de su ser; con los ojos borrosos continuó con su búsqueda, hasta encontrar una torcida patilla del accesorio y un pedazo de la lente quebrado, con el tacto, se llevó un pequeño pero nervioso corte en el dedo.

ㅡ¡Ay! ㅡcolocó con cuidado sus lentes, y la lentilla quebrada hacía que todo se viera deforme y derruidoㅡ, Tan caros y ni sirven, no aguantan nada.

Sus manos tantearon de nuevo la puerta del cuarto séptico, abrió la puerta y cercioró de que nadie estuviera cerca para molestarla. Apenas una sombra delgada se acercó no dudó en correr, sin importar que la voz quien la llamaba era su mejor amiga.

ㅡ¡Willow! ¡Willow! Por favor ven, ¿Dónde te metiste? ㅡvociferaba la chicaㅡ, sé que aquí estás, sal.

Entre luces, una jovencita morena de complexión delgada indagaba entre las huellas del lugar y las demás esquinas del sitio para ver los lugares de escondite. No dudó un momento en tocar con suavidad la única puerta, para después patearla: ㅡ¡Ajá, aquí est...?

Oscuridad, humedad y algunas arañas.

ㅡ¿Willow? ¡Oh vamos! ¡Con los hechizos de Gus no valen! ¡Trampa! ㅡpateó la dichosa cubeta con molestíaㅡ, Si no sales, voy a mojar todo el lugar.

ㅡLuz... Aquí estoy... ㅡWillow levantó sus manos y reapareció de entre la transparencia detrás de una de las columnas del lugar, dejando paso a una hilera de hiedra y flores en el lugarㅡ. Mira, no estoy de humor para que vengas a decirme que todo está bien, ¿Sí?

ㅡNo, claro que no está bien. ㅡse acercó a la chica y colocó sus manos en sus hombros. ㅡEsto debe parar.

Willow juntó sus manos, y con varios jadeos apenas pudo pensar en qué hacer ante todo lo que le ocurría, "esa chica" no merecía alguna misericordia con ella y lo más justo era suspenderla de clases o de año por su comportamiento abusivo y grosero. Era bruta e irrespetuosa, y sus acciones encajaban para con ella merecían un vetado.

ㅡNo sé qué hacer... ㅡWillow recibió el reconfortante abrazo de su amiga, quien acariciaba su espalda para calmarla.

Con acusarla ante Bump no resolvería nada, era algo de arrancar desde la raíz sin piedad alguna, tenía que existir algo con lo que podría mortificar su existencia y salir airosa de esa situación, no podía pensar ahora, solo necesitaba ese abrazo tan curativo de su amiga. Tan cerca, tan tranquila... Luz solo se amargaba la existencia con todo lo que ocurría con la triple ojos, pero esta vez, no podía ayudarle en mucho, y esa, su impotencia.

ㅡTú tranquila Willow, voy a protegerte en lo que pueda ㅡLuz le veía con una mirada esperanzadora y luminosaㅡ, eres mi amiga, y voy a hacerlo.

ㅡLuz, aprecio lo que haces por mí, pero tú no puedes arreglar esto, esto es más que una canción de despedida y un "perdóname por lo que he hecho", no Luz, ella ha sido así toda la vida conmigo, o bueno desde que la conocí gracias a Amity, cosa la cual tampoco quisiera recordar ㅡWillow se subió la capucha a su cabeza, para ocultar la vergüenza que tenía y sea lo que fuere que tuviese en la cabeza como golpe.

ㅡLo único que me provoca esa estúpida es querer romperle el brazo con un tubo ㅡLuz solo amenazó de la cólera que almacenabaㅡ, Boscha piensa que porque su madre tiene algunas monedas dentro del bolsillo o del culo puede venir a hacer lo que desee con la gente. Y Amity es igual, o eso pienso, solo veo que es una orgullosa engreída.

ㅡCréeme que no es tan sencillo de la forma que lo dices, ella proviene de una familia muy poderosa ㅡrespondió Willow, resignada al hecho.

ㅡ¿Y quién hace las reglas del juego aquí, chica? ㅡinsinuó Luzㅡ, puedo contra ellas y más querida.

ㅡ¿Quién más? No tiene caso, por favor no sigas ㅡWillow respondió.

ㅡNo seas así de negativa, vamos, te prometo que le encontraremos solución a este problema ㅡLuz dejaba pasar esa amargura de lado, solo tenía que ayudarle, de algún modo.

ㅡBueno, sí tú lo dices.

ㅡNo puedo prometer algo, pero sí luchar. Déjame ver si no hubo alguna herida con esa maceta ㅡLuz procedió a cortar el abrazo y examinar su cabeza al bajar la capucha.

Cómo si de un mono se tratase, buscó entre la cabeza de Willow la herida, al escarbar en su cabello, un tenue olor a fresas y tierra marcaba su cabeza, pero le agradaba más poderle ayudar y tocar ese lindo cabello azulado. Hasta encontrar el golpe con un quejido de su amiga.

ㅡ¡Hey! ¡Duele!

ㅡCreo que ya lo encontramos.

Un buen y doloroso chichón se almacenó en su cabeza con ese cobarde golpe, casi pudo haberla dejado inconsciente o con una herida abierta. Era preocupante lo que tenía que hacer esa chica para en verdad tener su atención y su enojo, Willow era alguien tranquila, pero las últimas bromas estaban siendo muy peligrosas, y debían parar. Hasta que confirmó una leve abertura, que comenzaba a sangrar.

ㅡTendremos que ir a enfermería, una curita no arreglará esto ㅡLuz tomó aquella mano, e incitaba a salir de ese frío lugar.

ㅡEs la única forma, supongo ㅡWillow resignada, aceptó ir.

Después de la espera ansiosa y tardía de la enfermería, ambas chicas salían del área con cuidado de no hacer movimientos bruscos y también encontrar a esa compañera de nuevo en los pasillos. Aunque tendrían que cerciorar más si no querían un percance. Willow solo se concentró en hacer algunas flores para Luz y una liana con su magia y manos para hacer una especie de collar en forma de agradecimiento y cariño, incondicional.

Su única, amiga, en realidad.

ㅡTen. Es para ti, gracias por acompañarme en esto Luz, es un collar que, espero dure un poco más del tiempo que duran, pero, espero te guste, ㅡWillow dejó el presente en sus manos, y un tenue rubor cubrió sus mejillas, era la primera vez que le brindaba un presente en agradecimiento a esa chica humana.

ㅡAyy, ¡Gracias Willow! ㅡal recibir el presente, solo se dio cuenta de lo angosto que era, con suerte, entraría en su manoㅡ, lo único que no sé cómo me lo pondré, ¿Es una cadena o un brazalete de la amistad?

Tal collar pudo haber sido más largo, o estaba cansada para continuarlo.

ㅡAh... No le hice el broche, que tonta...

ㅡNo te preocupes, lo usaré en mi mano.

En la faena, la voz conocida de cierta chica percibió sus sentidos moviendo sus orejas de un lado a otro. Incluso, la voz tan peculiar y despectiva era un arrastre de fatiga para ella.

ㅡVaya, lo de la maceta si era cierto entonces ㅡcomentó la femenina vozㅡ, no eran falsos rumores, uy no, que pena de verdad... ¿Cómo no te puedes defender de ella?

ㅡNo estoy de humor, Amity. Estoy golpeada y molesta, agradecería no tener que golpearte con mis raíces ㅡadvirtió la chica.

ㅡOh vamos Willow, ya te he dicho que con Boscha no puedes, ni podrás.

ㅡEso puede debatirse, y comenzar contigo ㅡWillow apretó con fuerza sus manos, de ellas se extinguía aquellas flores tan bellas que fabricaba para Luz.

ㅡHey, tranquila Willow ㅡLuz trató de calmarla, y con su mano la hizo para atrásㅡ, y tú, perra, deja de molestar, mucho tengo con soportar a Boscha y también contigo sería el puto colmo, a ver, métete con alguien de tu tamaño, a ver si tantas agallas tienes.

ㅡSería un honor, pero, no me gusta ensuciarme las manos con basura ㅡAmity contestó y dio una vuelta para revisar su penstagram e irgnorarlas.

ㅡCobarde, eso es lo que eres ㅡLuz sin pensarlo, le empujó para que le prestara atención.

De hecho, Amity era tan delgada que pudo botarla sin ningún esfuerzo. Y tenía una pegatina con un dibujo en su cuello, que podría significar cualquier cosa, Amity se estremeció con el ardor en su nuca al sentir un poco de vello retirarse con la misma.

ㅡ¡Qué diablos te pasa! ㅡAmity solo se mostraba irritada con su cuerpo débilㅡ, ¿Tú estás bien de la cabeza?

ㅡMe encantaría saber lo mismo de ti ㅡLuz rompió en varios pedazos aquel pegajoso papelㅡ, la próxima vez que intentes lastimarme a mí o a Willow, intenta conmigo primero, para que les cueste.

Willow solo bajó la mirada al pasar a la par de Amity, ni verle a los ojos, ni ofrecerle ayuda, nada. No podría olvidar cómo la cambió, y cómo, destruyó su amistad. Ella solo subió de nuevo su capucha, y se retiró con Luz del plantel educativo, dejando quizá a su suerte a la pelimenta en el suelo rígido y cruel de Hexside.

Luz caminaba un poco más rápido que de costumbre, a Willow le costaba mantener ese ritmo.

ㅡEmm, Luz, ¿Puedes caminar un poco más lento? ㅡWillow incluso realizó un trote de pre entrenoㅡ. Pareciera que recibirás una herencia.

ㅡVámonos de aquí, Willow. Si gustas puedes decirle a Gus que nos busque en la casa búho, porque no me nace estar un segundo más con esa gente. ㅡHoy Luz, si estaba enojada.

ㅡBien, le avisaré, solo ¡Espérame! ㅡacomodó sus quebrados lentes en su nariz y le alcanzó una vez más.

A Luz ya no le gustaba demasiado este lugar, o comenzaba de nuevo esa realidad.

Un casillero, tan escondido entre los demás, tan especial, y tan desigual. Tan lleno de cosas que nadie conocía haber visto, o incluso, sospechado su existencia. No era como los demás con las aberturas llenas de dientes con vida que resguardaban el material de estudio, este tenía algo más. Era una caja, olvidada, vieja, especial...

Retorcidamente especial.

La chica de piel rosácea cerró de nuevo la compuerta al taparla con mover algunos bloques y rociar un poco de pócimas de construcción para dejar todo en la normalidad. Cerilla, tela, un mechón de pelo, una goma de mascar, plumones viejos y algunas varitas para la mezcla de la sala de abominables con su respectiva identificación y ahora, unos trozos de barro infectados con manchas de sangre era lo que resguardaba esa maldita caja de seguridad precaria.

Sus manos ahora temblaron al meter la mano en su bolsillo y confirmar que no tenía un papel en especial: una foto de Willow sonriendo. Una muy bonita foto de Willow, sonriendo, aparte de eso, tenía unos corazones trazados en los bordes blanquecinos de la foto firmada con su puño y letra.

ㅡ¡NO! ¡NO POR FAVOR NO! ㅡalterada, la chica examinó todos los bolsillos de su traje y otras partes de su cuerpo para ver si en alguno de esos se guardaba dicho trozo arrugado y en pésimo estadoㅡ. ¿Dónde lo pude haber dejado? No, me muero me muero.

Boscha agitada corrió con todas sus fuerzas los pasillos de Hexside hacia el huerto de los compañeros del Aquelarre de plantas, azotó la puerta y no encontró nada. Se tiró al suelo, gateó, se arrastró, aventó algunos escritorios, y su cabeza chocó con el filo de uno de los estantes del salón, gruñó furiosa al no tener indicios del bendito papel, y del golpe, claro.

Revisó el lugar de Willow: impecable, sin manchas, ni papeles de dudoso contenido, ni siquiera en las gavetas o a la par o tirado debajo de mera casualidad.

Esto era malo.

Boscha solo hiperventilaba con fuerza, jalándose el cabello con fuerza hasta arrancar algunas hebras por su resultado mediocre e ineficaz, cómo pudo dejar que ocurriera...

Gotas de sudor recorren su frente, su pecho se entumece y contrae repetidas veces, sus manos temblaban y pronto parecía que se lanzaría a llorar en el suelo por no encontrar dichoso papel, tan delicado que podía destruir su vida.

ㅡ¿Dónde lo dejé? ¿Dónde diablos lo dejé? ¡Mierda mierda mierda! ㅡBoscha solo se quejó de tan estúpido acto.

Al levantarse del suelo, intentó recordar si en algún lugar se le cayó, siempre llevaba consigo esa foto, ya fuera dentro de la blusa que tenía, o en su infame escondite secreto, no soltaba la foto, incluso, recordaba las veces en las que besaba el papel calcado encerrada en su habitación, o como le susurraba cosas como llevarla a citas o darle los regalos más caros de las islas, y muchas cosas más.

Ni en el baño, ni en los vestidores, o en su cuarto, o antes de la broma, no lo recordaba.

Incluso la sensación de penetrar su órgano vital con agujas era perceptible a la vista al tan siquiera mover su cabeza a algún lado, la espalda le ardía, el sudor se mezclaba con sus lágrimas, ni su madre ni amigas conocían de esto.

Tan notorio era.

Con la pena, se largó del salón con la esperanza de encontrarlo en algún cuaderno en su casa. Con la pena, intentó borrar de su mente algún escenario en el que se enteraran de esos sentimientos, de ese locker secreto, del motivo real de las burlas. ¿O es que intentaba persuadirlo con un desdén que ni al caso venía?

Desprecio disfrazado de algo muy grave.

«La foto, ¿Dónde está?»

«La foto, ay, ojalá esté tirada en mi cuarto, sí eso, está tirada en mi cuarto.»

«No, no puede estar tirada en mi cuarto, si mi mamá la ve no voy a poder seguir ocultando esto, ¿Por qué carajos le acepté la mendiga idea a Skara? ¡No funciona su estúpido plan!»

«Mi mamá me va a matar si sabe que existe esa foto y por comerme su pay de ojos almendrados»

Topó con alguien, imperceptible a su vista tan enajenada a sus pensamientos e imposible de procesar con todo el caos que en su mente ocurría. Apenas distinguió el color celeste de la unidad de ilusionistas y a tal ejemplar.

ㅡ¡Boscha! ¡P-p-perdón! ¡No quería topar contigo! ¡Digo! Me agradas y todo solo que no vi el camino, no me golpees porf...

ㅡ¿Gus? Ups, disculpa si no te vi, ¿Te ayudo a levantarte? Estoy muy ocupada, pensaba en algunas cosas de mi y alguna amiga que simplemente no te vi, discúlpame.

Le extendió la mano al chico, asustado, el ilusionista se echó atrás para abrir bien los ojos y ver que Boscha, sí, Boscha, le brindaba ayuda para incorporarse de nuevo. Eso era merecedor de una patada y un resabio de insultos que incluían sus tatarabuelos más lejanos por meterse en su camino. Aceptó el moreno, confundido si esto era una broma de cámara oculta o si alguien suplanta la identidad de la capitana.

ㅡ¿No te lastimé o algo? ㅡBoscha al ayudarle, solo sacudió el polvo restante del traje del muchachito.

ㅡP-para nada ㅡGus tartamudeó

ㅡBien. ¿Hay algo más en lo que te pueda apoyar, Augustus?

ㅡN-No ¡Ya me voy adios!

Y corrió lo más rápido que pudo. Y sí, ni ella sabía qué hizo por la foto, hasta después reaccionó con asco al quitarse algo de sudor de su mano en el chaleco del traje. Se topó con aquel niño y ni le había gritado. Todo por pensar en una simple foto .

Pero era distinto. No haberle insultado se sentía bien, ni ser explosiva, tan siquiera arrugar la cara con un gesto hediondo a disgusto por tan siquiera reconocerlo a plena vista del corredor, habrían cosas que no experimentó nunca. Cosas que su madre no le había enseñado. Brindar bondad o ayuda, no existen en su diario vivir.

Pero la pena de su problemita continuó, arrastraba por el plantel su notoria inseguridad mientras algunos compañeros le saludaban con miedo y algunos otros interesados por entablar una conversación con ella para invitarle a salir o preguntar si podían ingresar al equipo de Grugby. Su capucha sería esencial ahora. Salió, tan enajenada del mundo que la rodeaba, que algunos prestaban con alarmante y acosadora atención cada movimiento que ella hacía. Otros solo juzgaban lo orgullosa y engreída que era para con los demás y que consciente de sus actos o no, le hartaba estar entre la gente.

Caminó y caminó de regreso a casa, sus queridas compañeras de grupo decidieron adelantarse o cada quien tomó su camino a casa después de la broma, ya que brillaron por la ausencia. Se alejó de todo, metida en su mundo de cartas y de una única foto robada de aquel mural de estudiantes y de una posible cita con esa chica del aquelarre de plantas. La única aspiración real en la vida, o la que más sentido tenía para ella en ese instante.

Quería estar en casa, necesitaba un abrazo, un poco de paz... Que ella le hablara sin tenerle algún tipo de miedo o de tensión por reflejar quién era en verdad, ahora Boscha era quien sentía miedo por primera vez por la reacción, alguna respuesta, un no... O lo que fuera.

La naturaleza tal vez le charlaba los errores que tenía, remarcaba en rojo todo lo malo que hacía para con ella. La maceta, sin dudas, estaba en otra categoría por ser un atentado en contra de su bienestar o de su vida, recordar el chillido y quejido por el semejante impacto y por cómo quedó aquella cabeza tan sucia solo le hicieron pensar que las consecuencias no eran negativas por extraviar la fotografía, eran pésimas y desalentadoras si el factor realidad jugaba en su ecuación retorcida y distorsionada de un sí inexistente, equivocado y riesgoso.

Las risas de los compañeros de clase y el nulo apoyo que recibía, a lo mejor pensó: Pobre Willow, ignorada por el mundo entero...

Recordar los hirientes comentarios y remarcar que era inútil para los abominables con el apoyo de su amiga Amity la hicieron despertar, eran unas desgraciadas que no medían la longitud de las palabras con sus lenguas. Una mariposa blanca vuela y vuela por encima de su cabeza, la vio en el vivero, antes de hacer la tontería programada correspondiente al día de hoy. Y otras más, migraron a otro lugar.

¿Odio, en verdad sentía odio? ¿Le incomodaba ella? ¿O era quizá la idea que le gustaba y no poder expresarlo? Las mariposas le daban tranquilidad, de no ser por los celos hacia Amity en el primer acercamiento de una amiga en la historia de su brujita botánica. ELLA pudo haber sido una mejor amiga.

«Yo pude ser su mejor amiga, no Amity, ni siquiera le importó el comentario de ella con su familia, solo la cortó»

Hasta sintió rencor hacia su mejor amiga por esta decisión.

Más mariposas, ahora moradas, se desplegaron por el lugar.

—Qué es lo que he hecho... Qué es lo que hago —susurró la capitana decepcionada de todo el historial en el que su mente desplegaba con los recuerdos más recientes hacia ella—, ¿Por qué la sigo lastimando?

No concordaba sus sentimientos con su manera de pensar, ni con su raciocinio, ni con su forma de ser ante el público, con nada. No era nadie ante nada. Ni sabía ella quién era en verdad.

Chicles en la ropa, cortarle un mechón de pelo, ponerle tierra en la comida que iba a degustar, mencionarle que era una inútil casi bruja y entre otras cosas más, desiguales y crueles. No sabía quién era Willow Park, ni ella misma. Así que decidió sentarse en una banca cercana que encontró en el sendero del bosque donde se podía descansar de alguna forma, no sabía qué emoción expresar más que solo una parte de su pierna sintió una gotita de agua caer de algún lugar de su cuerpo, su rostro, cabizbajo, hasta que reaccionó en ese instante con la presión de su garganta que se intentaba desahogar. Ni un intento por contrarrestar tan mortífera fragilidad fue hecho por su cuerpo, quien sólo debitó a llorar.

Nuevamente, una mariposa blanca y una rosada ingresó por la ventana de la residencia Park. Willow solo se percata de esa herida provocada y de que un sector de su cráneo le dolía con solo procesar un sencillo pensamiento. Los lentes serían un problema más tarde, hasta sin ellos veía mejor.

—Capitana más idiota —Willow apenas veía en el espejo alguna costra inicial en el golpe, y tener que explicar que se lastimó casualmente con la puerta otra vez no serviría de nada como excusa o tapadera a lo que en verdad pasaba—, De verdad quiero golpearla, sola no puedo pero daría lo que fuera por apartarla de mi vida.

De su puño, brotaron aquellas raíces tan peligrosas y espinosas. No, no intentaría lastimarse esta vez. Suspiró, y golpeó su mano contra el lavamanos para quitarse el resto viscoso de la planta, tenía que calmarse. Entretanto, ambas mariposas descansaron de su vuelo en su cabeza, y Willow al encontrarlas y saludarlas, hizo crecer algunas florecitas para que pudieran alimentarse, la ira no era una emoción vinculada a ella, por más que la sacaran de sus casillas, tal era el caso de Boscha.

Calma, y su corazón se tranquilizó. Esa chica arruinaba los momentos, pero no su vida, por ahora.

—Ah, igual, tengo tierra en la cabeza —sin prestar tanta atención a esto, su reflejo en el espejo era muy encantador y tierno, y solo tomó una fotografía para recordar algo bueno de ese día.

Se veía encantadora, y muy bonita.

Esto compensaba lo horrible que había sido este día.