Salvación desde las sombras

Feliz año 2025, acá les traigo el siguiente capítulo.

-idioma twili-

-idioma hylian-

-recuerdos del pasado-

Los que no pudieron Sobrevivir

La ciudadela del crepúsculo. Aquella magnifica capital de estilo peculiar y utópico bañado por los destellos del infinito atardecer, el hogar de los hijos y nietos de las sombras condenados al ocaso eterno por traición a la corona Hyliana. Quien diría que la belleza y la bondad podría crecer en un lugar bañado por la oscuridad, quien diría que a pesar de las miles de adversidades que los twili vivieron podían llegar a construir aquello a lo que se llama hogar, nadie podría llegar a creer que la venganza y el rencor de todo un pueblo podría transformarse y prosperar hasta convertirse en el corazón de lo que hoy en día es la joya de la corona crepuscular. No obstante, la gente moradora del crepúsculo se veía amenazada por la maldad y por el odio encarnado y hecho persona.

La luz y las sombras son dos caras opuestas de una moneda, sin embargo y a pesar de ser contrarias, lo que le pase a una de sus caras se verá reflejada en su opuesta al estar ligadas. La una no puede existir sin la otra, la luz no puede brillar si no hay oscuridad presente, y las sombras no podrían existir si no hubiera algún destello que las refleje. Al igual que el reino de las diosas de oro, la capital de las sombras en la dimensión del crepúsculo estaba siendo asediada por aquel maleficio que el espectro del heroe reencarnado invoco sobre ambas dimensiones. La energía oscura y aquella inquietante sensación de inexistencia carcomía lentamente cada uno de los hogares y comercios de los twili que, bajo la directriz de su monarca y de su milicia, evacuaban organizadamente por la calle principal de la capital. No obstante, la pequeña sensación que sentían los moradores de las sombras al estar resguardados por su milicia se desvaneció cuando aquel muro oscuro rugió cual demonio haciendo que los twilis se congelaran ante el temor que sintieron.

-por el taiyo- maldijo Kira entre dientes mientras abrazaba a la regente de las sombras –eso no se escuchó nada bien y no creo que sea sabio quedarnos aquí para averiguar qué diablos pasara después-

-es verdad- escucho la de ojos violeta a su aprendiz quien seguía abrazada a ella. De repente la comandante soltó un grito de dolor al sentir como algo frio y afilado la atravesaba a la altura de su abdomen empezando a derramar ríos de sangre al suelo –puede que la sorpresa sea bastante desagradable –respondió la reina de las sombras mientras alzaba su rostro dejando ver una sonrisa enfermiza y unos ojos bañados de locura.

Aun en estado de shock la maestra de la reina vio como esta levantaba su mano buena para chasquear sus dedos haciendo que otro rugido ensordecedor retumbara en el ambiente. Unos segundos después del muro salió una enorme parvada kargarocs y Keeses negros haciendo que el caos se desatara entre los civiles los cuales empezaron a correr con miedo y terror en sus cuerpos.

-¡Kira!- grito Lenox a lo lejos al ver como su amada caía de rodillas al frente de la monarca del crepúsculo, sin embargo, estaba a punto de correr hacia su mujer cuando de repente vio como aquellas sombras que estaban plasmadas en el suelo de los monstruos que había aniquilado se volvían a levantar dejando ver a los demonios intactos –mierda- maldijo esquivando al dinalfo que había destruido minutos antes.

-¡defiendan a los civiles!- ordeno el mayor cargando su alabarda con un hechizo y disparando un enorme rayo crepuscular al cielo desintegrando gran parte de la parvada de espectros la cual, y para mala suerte de los twili, fue reemplazada por mas entidades salidas del muro.

Al ver como la comandante era malherida por la peli naranja, los 2 escoltas se abalanzaron dudosos sobre su reina quien con un ágil movimiento alzo su mano, y haciendo un arco con la misma, libero un tajo de magia crepuscular que decapito a ambos twilis.

-no debes sentirte mal por no haber visto venir esto- dijo Midna con tranquilidad mientras se acomodaba el brazo dislocado sin mostrar el mas mínimo rastro de dolor –ni yo misma me creo lo bien que actué el papel-

-¿Quién demonios eres?- pregunto Kira desde el suelo mientras se tenía la herida del abdomen para no morir desangrada –tú no eres Midna-

-claro que no soy la llorona, berrinchuda y debilucha de mi contra parte- respondió ofendida la impostora mientras lamia la sangre de la daga con la que había apuñalado a la comandante –yo soy mejor- y así Kira vio como la piel azulada empezaba a tornarse tan negra como las sombras mientras la túnica que llevaba se teñía de un blanco puro al igual que su cabellera naranja pasaba a un azulado blanquecino –y mucho más hermosa- respondió el engendro viendo a la peli plateada con sus ojos negros inyectados de sangre mientras de su boca salía una risa estridente y repleta de locura dejando ver los colmillos cual víbora que poseía.

A pesar de los esfuerzos de los guardias del castillo y los hechiceros de elite al intentar de proteger a los civiles, la gente ante los acontecimientos empezó a empujarse los unos contra los otros mientras huían de los Keeses y los kargarocs oscuros que se les abalanzaban en hordas devorando y royendo a los indefensos twilis. Con desespero y temor los hombres, las mujeres y los niños se dirigieron con terror hacia las calles adyacentes que conectaban con la vía principal para poder dispersarse y escapar entre los edificios de la ciudadela.

-niños malos, no pueden irse del salón sin mi permiso- dijo con mofa y voz fingida el demonio de piel negra levantando su mano y conjurando muros de fuego negro que cortaron todas las vías de escape de los twilis. Al ver como sus únicas vías de escape fueron cerradas por las llamaradas oscuras, un silencio gélido y sepulcral emergió entre el gentilicio haciendo que los moradores voltearan lentamente a ver a la contraparte de su reina –es hora de que empiece el juego-sentencio Dark Midna con su sonrisa enfermiza y maquiavélica. Seguido, junto ambas manos al frente e invoco una enorme sombra negra que cubrió todo el suelo de la calle principal haciendo que la gente la viera perpleja y con pánico al no poder escapar gracias a aquellas llamas negras que se alzaban en las calles.

-espera detente- rogo Kira intentando de levantarse, pero cayendo de lleno ante la pérdida de sangre que estaba sufriendo –son personas inocentes, no son soldados déjalos ir- sin embargo, la contraparte de la monarca del crepúsculo solo giro tétrica y muy lentamente su cabeza mirando a la comandante con aquellos ojos enfermizos y llenos de locura

-¿y dónde estaría lo divertido en eso?- respondió con una sonrisa infantil e inocente pero llena de demencia brillando en los labios del engendro. Terminada la frase unió sus dedos índices y pulgares apuntando a un anciano con el circulo formado con sus manos, de un momento a otro una lanza oscura emergió de la sombra del suelo empalando al desdichado twili dejándolo suspendido en el aire –10 puntos por el anciano maltrecho- celebro la impostora con una sonrisa macabra desatando el horror y el pánico entre los civiles.

Así empezaron a salir lanzas negras de la sombra conjurada por el demonio empalando a cada civil al que ella le apuntaba. Las lanzas, los dinalfos, los keeses y kargarocs desataron la masacre sobre los twilis salpicando la sangre de estos en el suelo y las paredes de la amplia calle, y al no tener por donde escapar, los ciudadanos del crepúsculo no podían nada más que correr en círculos intentando inútilmente de escapar del peligro. Los soldados y hechiceros desesperados usaban cada hechizo, conjuro y arma en su arsenal en un vano intento de proteger a su gente viendo desesperanzados que sin importar cuantas veces despedazaran a los seres oscuros, estos volvían a emerger después de unos segundos.

-no se detengan, defiendan con sus vidas a la gente- ordeno el pelirrojo mientras esquivaba con agilidad una de las lanzas que emergían de aquella sombra.

-vaya que eres escurridizo- gruño con fastidio el espectro de ojos rojos intentando de acabar con el mayor que se desintegraba, esquivaba y destruía las lanzas que le mandaba.

-tenemos que acabar con el hechicero del conjuro- gruño Keyton dando la indicación a sus subalternos, no obstante, si intentaban acercarse al demonio de piel negra, este los atacaba con aquellas infernales sombras alejándolos y evitando que pudieran atacarla directamente.

-no, detente- intento de abalanzarse la peliplata en contra del demonio, sin embargo, esta levanto la mano y con una onda de energía oscura la empujo con fuerza desmedida contra uno de los muros sacándole todo el aire a la comandante de su cuerpo quedando inmóvil en el lugar que había chocado.

- no interrumpas, ¿acaso no vez que estoy ocupada? - refunfuño con fastidio al haber perdido la concentración de su hechizo. Y asi impotente, sin energías y sangrando a mares la guardiana de la reina veía como su gente y los soldados a los que respetaba eran aniquilados de manera salvaje, atroz y despiadada por los engendros de las sombras.

awww que tierno- escucho como el demonio de piel negra la veía con mofa y una sonrisa demencial -no te preocupes que ya llegara tu hora, por el momento solo observa cómo trabajan los profesionales- sin embargo, antes de que pudiera unir sus manos negras para volver a invocar las lanzas que estaban masacrando a los twilis, la contraparte de Midna salto con rapidez hacia atrás antes de que el lugar en donde estaba parada explotara agrietando el suelo.

-Lenox- susurro con alivio la guardiana del crepúsculo al ver a su esposo erguido e imponente con su armadura gris y dorada y su espadón envuelto en una llamarada de color verde. El general de las fuerzas crepusculares habia logrado escapar de la batalla contra los peones de Dark Midna y escabullirse por los tejados de las casas llegando hasta su posición, y al esta estar muy ocupada con sus burlas en contra de la comandante, no se dio cuenta de cómo el general saltaba y descendía con fuerza contra ella.

-¿estas bien Kira?- pregunto el general, y a pesar de no girar su cabeza para mirarla, su voz denotaba el cariño y la preocupación que este sentía por su esposa.

-si, estoy bien- respondió ocultando el dolor que la herida le generaba para no angustiar más a su amado.

-ugh- escucharon solo para ver como el engendro oscuro se limpiaba los escombros que le había caído mientras hacia una cara de asco –me va a dar diabetes con toda esa dulzura que desprenden ustedes dos-

-vas a pagar por todo lo que has hecho asquerosa bruja- sentencio con voz fría y sus ojos destellando de enojo el general mientras le apuntaba con su enorme espada al engendro de colmillos viperinos.

-quiero ver que lo intentes anciano- respondió Dark Midna alzando su mano y su daga recubriéndolas de magia negra mientras aquella sonrisa macabra y demencial volvía a aparecer en sus negros labios.

-lo vas a lamentar- y en un abrir y cerrar de ojos el general apareció frente a Dark Midna blandiendo su espadón y obligando al demonio a bloquear el golpe con su daga. Ante la bestial fuerza del ataque el espectro salió volando varios metros hacia atrás hasta chocar contra el muro de uno de los edificios de la ciudadela.

-muy bien- sonrió el engendro escupiendo sangre negra al suelo para después limpiarse la comisura de sus oscuros labios–esto va a ser muy interesante-

Al ver como su marido salía corriendo en contra de la reina impostora, Kira puso sus manos sobre su herida empezando a usar su magia para poder cerrar parcialmente la herida que la tenía incapacitada, sin embargo, la pérdida de sangre y la debilidad de su cuerpo ante el choque contra el muro en el que estaba recostada hacia que aquel proceso fuera lento y muy ineficiente. Sabía que su esposo era sin dudarlo el mejor soldado de la milicia crepuscular, su título de general no solo cargaba con el peso de su fuerza sino también con el valor de su experiencia. A pesar de aquello, sabia también que aquel demonio era un ser al que no podían tomar a la ligera, si había sido ella quien había invocado aquel maldito muro, no cabía la menor duda de que era un ser bastante poderoso.

Mientras tanto una batalla encarnizada se desarrollaba entre el espectro y el general de la milicia crepuscular. A pesar del tamaño del espadón de Lenox, el twili blandía con rapidez inhumana y precisión bestial la enorme hoja plateada que dejaba una estela de fuego verde por donde surcaba el arma. La eficacia, el entrenamiento y la astucia del militar relucían en cada movimiento y ataque que lanzaba, y a pesar del enojo que este sentía, sus movimientos feroces no perdían aquella fría precisión calculada y adquirida a través de los años.

No obstante, la escurridiza contraparte de la monarca crepuscular con agilidad y velocidad igualaba la del general serpenteando su cuerpo en posiciones imposibles para cualquier mortal esquivando cada uno de los tajos del de ojos carmesí. Sus movimientos desenfrenados junto a las risas esquizofrénicas que salían de su boca hacían que su forma de pelear se asemejara a un rito oscuro sacado de lo más profundo del averno. Solo la más tenebrosa pesadilla sacada de la mente más retorcida podría igualar la grotesca y macabra danza que la contraparte de Midna usaba para combatir.

Con rapidez y precisión el militar de armadura gris lanzo un tajo ascendente que paso a milímetros del rostro de la contra parte de Midna cortando unos cuantos cabellos del demonio quien con agilidad devolvió el corte con su daga que al ser más pequeña solo pudo rasguñar con un chirrido estridente el protector del pecho de Lenox.

-tengo que conseguirme un arma más grande que esta- dijo para sí misma cual desquiciada hablando a la nada. Aquellos pensamientos fueron cortados por el twili de cabello grisáceo que volvió a atacar al engendro con su espada en una estocada precisa y mortal, no obstante, el esposo de la guardiana del crepúsculo no pudo ocultar la sorpresa al ver como Dark Midna saltaba en un arco acrobático hacia atrás cayendo y quedando parada sobre la espada encendida en llamas. Sin que pudiera evitarlo, el general recibió una fuerte patada de parte del espectro haciendo retroceder al twili.

La batalla continuó con tajos, hechizos y golpes entre ambos contendientes y a pesar de la experiencia y la habilidad del twili mas condecorado de la milicia, lentamente era evidente como este empezaba a perder la precisión y la velocidad gracias al cansancio.

Fue entonces que en un descuido del de ojos escarlata cuando hizo un corte vertical al suelo que el engendro de piel negra lanzo con precisión su daga encajándosela al general entre la unión de su armadura del pecho y el hombro. Ante el trastabillo que tuvo el de cabello azulado por la herida y sin darle tiempo de responder, Dark Midna con un gesto rápido de su muñeca invoco unas cadenas negras que agarraron al de ojos carmesí del cuello jalándolo hacia atrás y dejando al hechicero arrodillado a la merced del demonio. Cuando el militar estaba a punto de usar su espadón para romper aquellas cadenas que lo apresaban, soltó un grito desgarrador al sentir como su pierna era empalada por tres lanzas negras empezando a formar un charco a los pies del twili.

-¡Lenox!- grito con desespero la comandante de cabello platinado al ver a su amado en peligro.

A pesar de sus heridas y con una voluntad férrea el general corto las cadenas de su cuello, pero a pesar de sus esfuerzos y cuando estaba a punto de liberarse de las lanzas que lo tenían anclado al suelo, sintió como el brazo en el que tenía su espadón se dobló en sentido contrario y antinatural haciendo que soltara su arma junto con un grito desgarrador.

-fue interesante y divertido- escucho a sus espaldas solo para ver como Dark Midna lo tenía agarrado de su muñeca y su antebrazo doblándolo en sentido contrario con su melena azulada moviéndose cual serpiente –sin embargo, debió jubilarse hace bastante tiempo anciano-

-Un engendro horrible, hediondo y putrefacto no va a venir a decirme cuando debo o no dejar de batallar. Y ni las heridas que puedan generar y ni el tiempo que ustedes lleguen a arrebatarme harán que yo deje de luchar- gruño con dolor el militar, pero a la vez con una gran convicción destellando de sus ojos rojos que veían con valentía al demonio de piel negra –tomare mi descanso junto a mi diosa y mis ancestros cuando mi cuerpo este frio y muerto-

-eso es algo que podemos arreglar- respondió con sadismo la contraparte de Midna. Con una sonrisa macabra que dejaba al descubierto los dientes afilados del demonio, está tomo del brazo al general con una de sus manos mientras la otra agarraba con salvajismo el cuello de Lenox. De un momento a otro las manos del engendro de colmillos viperinos se encendieron en una llamarada negra envolviendo la extremidad por completo haciendo que la garganta del twili de más alto rango militar se desgarrara en un grito de dolor ante el fuego que le estaba quemando el brazo y parte de su cara.

-¡No!- grito la twili de ojos violeta que, sin terminar la curación en su abdomen, desenfundo su sable plateado y corrió contra el demonio. Cuando Dark Midna vio el ataque de la guardiana de la princesa esquivo sin mayor esfuerzo la estocada que lanzo la comandante soltando en el proceso al militar el cual cayo pesadamente al suelo con su brazo y su rostro humeando de las quemaduras. Con rostro aburrido el engendro de túnica blanca esquivo cada uno de los tajos que la guardiana de la princesa lanzaba. Era una de las más grandes hechiceras del reino crepuscular siendo superada ligeramente por la misma Midna, sin embargo, la debilidad que recorría el cuerpo de la de ojos violeta por sus heridas hacia que su vista se nublara y que sus ataques fueran predecibles y bastante lentos sin significar un gran peligro para la contraparte de la reina crepuscular. Solo se necesitó de un fuerte rodillazo a la herida para que la peliplata escupiera más sangre de la que había perdido y soltando su arma ante el dolor que sintió en todo su cuerpo. Antes de que se pudiera recuperar o decir palabra alguna, la mano negra del espectro tomo a la comandante del cuello con fuerza para después levantarla del suelo sin mayor esfuerzo mientras era devorada por los ojos inyectados en sangre del engendro.

-sabes, me muero de ganas de ver a la debilucha a los ojos y ver como se hunde en la agonía cuando le cuente que asesine a las 2 únicas personas que le quedaban en su patética vida- dijo con aquella sonrisa enfermiza pintada en su boca mientras pasaba su lengua de serpiente por la comisura de sus labios –ver como esos detestables ojos rojos se llenan de lágrimas para que estas bajen por la cara de niñita mimada que tiene. Deseo escuchar su llanto al saber que perdió a las únicas personas que se preocupaban genuinamente por ella, escuchar como su alma se quiebra ante la desgarradora noticia de que masacré a aquellos a los que ella consideraba sus padres después de la muerte de sus progenitores- y con cada frase que el espectro decía, con cada palabra que de su boca salía su rostro se desfiguraba cada vez más en un gesto sádico y espeluznante que hacia estremecer a la comandante de terror. Con fuerza desmedida el espectro apretaba más su agarre en el cuello de Kira clavando sus negras uñas en la piel de la guardiana quien empezó a sangrar finos hilos carmesi de las heridas generadas por la impostora de Midna - pero no te preocupes, soy compasiva y misericordiosa por lo que acabare con su sufrimiento lo más rápido posible y la mandare al otro lado para que se reúna con ustedes, sus inútiles padres y su patético hermano- y terminada la frase dejo salir de sus labios negros aquella risa estridente y demencial que hizo erizar a la peliplata la cual intentaba de respirar bajo el agarre del espectro. De un momento a otro Dark Midna detuvo abruptamente sus carcajadas para remplazarlos por un rostros serio y desconcertado. Sin soltar a la twili de ojos violeta del cuello y manteniéndola suspendida en el aire giro su rostro y su cuerpo hacia atrás para ver con enojo como el muro negro que había estado persiguiendo a los sobrevivientes dejaba de expandirse deteniéndose por completo unos metros detrás de las féminas –el enano no puede hacer nada bien ¿verdad? un solo trabajo tenia, uno y ni si quiera eso pudo cumplir - chasqueo con fastidio su lengua la contraparte de la regente de las sombras para después soltar y dejar caer con tedio a la guardiana del crepúsculo al suelo. Con aburrimiento y cierto grado de fastidio camino hacia el conjuro de magia negra para así entrar y desaparecer entre el hechizo.

-después de eso las bestias negras continuaron con el asedio- termino de contar la de ojos violeta mientras se tomaba el abdomen sintiendo aun la laceración y el dolor fantasmal que le dejo el demonio de piel negra.

-no íbamos a aguantar por mucho tiempo- continuo Lenox con debilidad mientras se recostaba en su camilla –sin importar que hicieran los de elite no podían destruir a esas criaturas-

-solo el poder de los espíritus y las diosas pueden detenerlos- respondió Zelda con su usual voz regia y llena de sabiduría –esos demonios son sombras vivientes que solo pueden ser exterminados por la luz misma-

-tiene sentido- suspiro derrotado el general al comprender el poder y alcance del enemigo –Keyton tuvo que dar la orden a sus hombres de crear portales durante la batalla para evacuar a los civiles que quedaban-

-¿Cómo?- pregunto Midna con semblante ensombrecido mientras veía con su mirada perdida al suelo –¿Cómo los de elite abrieron más portales si el desgaste de la batalla les debió impedir hacer la invocación?-

-5 de ellos se drenaron- respondió con semblante muerto el general de la milicia crepuscular –y estando en medio de la batalla no hubo nada que pudiéramos hacer por ellos-

-mierda…-

-disculpen la ignorancia- levanto la mano Ashei ya con una nueva venda tapándole su ojo perdido -¿Qué es eso de drenarse?- pregunto la azabache siendo apoyada por la bestia sagrada que giro su cabeza de confusión acompañada de un pequeño gimoteo al no entender de que estaban hablando los twili.

-para los usuarios de la magia drenarse es quedarse sin energía por el uso de la misma- respondió con sabiduría la princesa del destino con su semblante elegante e imperturbable –para usar la magia se usa energía vital del mago o hechicero y los que son capaces de usarla es porque nacieron con una cantidad más grande que la de la gente promedio-

-los twili fuimos bendecidos por nuestra diosa con grandes cantidades de energía sombría cuando aún éramos parte de la luz- continuo la guardiana de Midna con su acento tintando las palabras que decía –el hechizo de los portales crepusculares son uno de los conjuros más complejos de nuestra magia, uno de los más exigentes y desgastantes-

-cuando escapamos 5 de los hechiceros que nos estaban defendiendo llevaron su magia al límite haciendo uso no solo de sus reservas sino también de la energía que su cuerpo usa cotidianamente para vivir- continuo la historia el militar de cabello azulado grisáceo –cuando un mago se drena queda inconsciente en un estado entre la vida y la muerte-

-¿entonces esos soldados…?-

-no pudieron escapar- sentencio con frialdad la regente de las sombras a la pregunta de la azabache - ¿Cuántos twilis murieron ese día? -

-pequeña no tienes que torturarte de esa…-

-le estoy dando una orden general- interrumpió con seriedad la de ojos escarlata mientras imponía su estatus al twili de más edad –deme el reporte de bajas de ese día-

-si majestad- respondió con una reverencia el militar para dejar su cabeza agachada en signo de sumisión a su superior – 106 bajas confirmadas: 74 civiles y 32 soldados entre los que murieron en la ciudadela y los que murieron por sus heridas cuando llegamos al refugio-

-pero estimamos 200 bajas en total teniendo en cuenta los que no pudieron escapar del muro- respondió con tristeza la peli plata sin poder mirar a los ojos de aquella niña a la que cuido y la cual le había puesto su reino en sus manos. El silencio que se estableció en la tienda de enfermería fue frio, incómodo y sepulcral, los únicos sonidos que se podían escuchar era el de los enfermeros al otro lado de la tienda cuidando y curando a los heridos. Aquellos segundos en silencio, fueron eternos para cada uno de los presentes en aquella pequeña reunión.

-discúlpenos majestad-rompió el silencio agachando aún más su cabeza el twili de ojos carmesí con vergüenza y tristeza ante su monarca –le fallamos-

Y así, sin decir ni una sola palabra ni dar una mirada a ninguno de los presentes, la hechicera más fuerte del crepúsculo dio media vuelta y salió de la tienda.

-mierda 200 bajas- susurro con melancolía la coronel del ejército hyliano –y yo creí que a Hyrule nos había toca la peor parte-

-esta guerra tiene que parar de una vez- sentencio la reencarnación de la diosa del tiempo dejando ver como su ceño se fruncía levemente en su inmaculado e imperturbable semblante, seguido miro con determinación a los comandantes twilis los cuales alzaron su mirada encontrándose con los ojos de la monarca –tenemos que acabar a esos demonios antes de que ellos cobren más vidas inocentes-

No sabía a donde iba. Sus pies caminaban por cuenta propia sin rumbo fijo mientras su cabeza daba vueltas cual torbellino intentando de procesar todo lo que acababa de escuchar y de vivir. Aquel día sentía que el peso de los eventos la iban a aplastar con sus tragedias y las miles de calamidades que estaba viviendo en menos de 24 horas. El hecho de saber que también ella tenía una contraparte, la mutilación que sufrió Ilia, el llegar a su reino y ver que ese abominable muro había consumido parte de su reino y ahora la noticia de aquella masacre que había ocurrido en la ciudadela de su nación le estaban pasando una factura demasiado larga para ella. Si alguien le hubiera dicho que una persona podía llegar a ser quebrada en menos de 1 día y ser empujada hasta el punto de llegar a la locura, se hubiera reído estridentemente y sin duda alguna se hubiera burlado de la debilidad de aquel que no pudiera soportar dichas calamidades. No obstante, en aquel preciso momento sabía que en caso de haber sido cierto dicho escenario, no tendría el derecho de hacer tal mofa ya que ella misma estaba sintiendo como su ser se estaba quebrando ante cada uno de los golpes que estaba recibiendo.

No había salido ni si quiera de la carpa y ya las enfermeras y los pacientes heridos, o al menos los que podían, se inclinaban con respeto, aprecio y cierto grado de admiración de tan solo verla. Y solo tuvo que poner un pie a fuera de la tienda para ver como los civiles, a pesar de algunos tener reflejados la desolación en sus rostros, se les iluminaban los ojos de esperanza y fe al verla a ella haciendo que la monarca de las sombras se sintiera miserable. No lo merecía ¿Qué acaso no deberían estar molestos por haber desaparecido? ¿Qué acaso no deberían mirarla con repudio al no haberlos podido proteger? ¿Por qué a pesar de todo ellos seguían tratándola con tanto respeto?

"Desde que nuestro pueblo fue desterrado, la corona se convirtió en el soporte y en el consuelo de nuestra gente. Cada rey y reina de antaño ha velado por la nación y su comodidad en esta condena heredada por nuestros ancestros. La realeza se ganó el aprecio y el respeto de los twilis y así es como se debe mantener de generación en generación" recordó las palabras que alguna vez le dijo su padre Hyarion a su hermano Zant y a ella cuando aún eran unos niños haciendo que la opresión en su pecho creciera al sentirse indigna de tal respeto. Y con aquel recuerdo en mente otra vez sentía como el peso de la corona la asfixiaba lenta y muy cruel mente. En un vano intento de ocultar su dolor, camino con prisa intentando de esconder su rostro de los twilis que pasaban junto a ella para poder escapar de la aldea sin que nadie viera como se derrumbaba por los sentimientos que la agobiaban en ese instante.

Su cuerpo se movía por inercia y su cabeza oscurecida no sabía si concentrarse en seguir caminando, en procesar la información de las últimas horas o si en batallar contra las emociones que le recorrían su cuerpo como un rio desbordado por el cauce. Sentía que el mundo y el destino estaban empeñados en probar su fuerza y su resistencia hasta el límite, sentía que el peso de ambas dimensiones caía sobre sus hombros amenazando con aplastar su cordura en cualquier momento.

La cabeza le daba vueltas y la sensación de querer vomitar se hacía cada vez más presente ante el ataque de ansiedad que estaba sintiendo. Fue entonces que de un momento a otro sus pies cedieron haciendo que la monarca cayera de lleno contra el suelo. No sabe si fue gracias al golpe o el hecho de que el dolor de sus rodillas y sus manos habían opacado parte de sus emociones descontroladas, que pudo recuperar el control sobre su cuerpo y solo fue hasta ese momento que pudo apreciar el olor de aquellas flores a las que tanto le gustaba su madre Arwen. Alzando la mirada se encontró con el mar de lycoris y lirios que destacaban en el valle de Nyx. Y ahí entre las flores, los recuerdos, los sentimientos y la sensación de soledad la hechicera más fuerte del crepúsculo se quebró. Con un grito desgarrador Midna dejo que las emociones la abarcaran haciendo que sus mejillas en poco tiempo se vieran empapadas de lágrimas mientras se acurrucaba aun arrodillada sobre sí misma. Todas y cada una de las emociones que había estado reprimiendo se desbordaron con fuerza dentro de su ser reflejándose en gemidos y estremecimientos ante la fuerza agobiante de todas las sensaciones recorriendo su cuerpo.

-lo siento- repetía una y otra vez intentando de pedirle perdón a las almas que se habían perdido –lo siento tanto, no soy lo suficientemente fuerte- y no solo estaba hablando a las vidas perdidas recientemente, hablaba a las vidas hylianas, a las vidas Zora, Goron y twili que habían perecido desde la invasión hasta la invocación de los espectros de los elegidos. No había podido evitar que su hermano se perdiera en la locura, no había podido salvar a sus padres de la muerte y a su pueblo de la tiranía, al no poder detener estos eventos Zelda y su gente sufrieron la invasión de parte de Zant quedando a merced de Ganondorf quien tomo el castillo y a su amiga junto con este. En su batalla perdió contra el tirano de las sombras y si bien después el heroe del crepúsculo y la princesa del destino lo derrotaron, en su último aliento invoco a aquellos que le estaban haciendo la vida miserable tanto a ella como a sus amados y ambas razas y naciones. Había sido su culpa aquella cadena de desgracias. No se merecía la corona, ni el respeto, ni el amor de su pueblo, les había fallado y sentía el inmenso peso de la culpa de aquello.

Quería sumergirse en su dolor, quería hundirse en su melancolía y en su propia sensación de fracaso y hubiera sido así si no fuera por cierta nariz fría y húmeda que empezó a frotarse contra sus brazos y su cabeza haciendo que saliera de aquel abismo de dolor en el que se estaba perdiendo. Con los ojos bañados en agonía y tristeza alzo la mirada encontrándose con aquella mirada bestial y zarca.

-Lobito- dijo en un susurro inaudible al ver a la bestia sagrada al frente de ella –lo siento yo…- sin embargo, no pudo terminar la frase al sentir como el licántropo le dio un ligero golpe con su hocico en la nariz para evitar que la monarca terminara de hablar. Al ser interrumpida por el heroe vio como este la miraba con sus ojos azules reflejando una mezcla de tristeza, ternura y confort mientras negaba con la cabeza lentamente solo para después pegar su frente con la de ella. Aquel pequeño gesto fue suficiente para que la reina entendiera todo lo que su amado le quería transmitir y sin decir más la de mirada escarlata abrazo con fuerza al canino del cuello mientras dejaba que sus sentimientos tomaran el control de nuevo.

Ahí con su rostro escondido entre el pelaje de su amado lobo lloro sintiendo como el heroe la reconfortaba acariciando con su rostro canino la coronilla de la hechicera. Volvió a dejar salir sus sentimientos y emociones, sin embargo, esta vez las sensaciones fluyeron sin sentir que estaban acabando con su cordura y con su cuerpo. La presencia y el confort del hyliano hecho lobo hizo que sus demonios y problemas se sintieran más ligeros haciendo que por primera vez se sintiera agradecida. Si no hubiera sido por la invasión y todo lo que conllevo después, no hubiera podido enamorarse de aquel al que le había entregado su corazón, no habría podido encontrar a aquella a la que considera una hermana y su mejor amiga y no hubiera podido conocer a cada uno de los que ella en aquel momento considera sus amigos y camaradas. Aquellos eventos crueles y desgarradores por fin tenían un motivo por el cual ella se sentía agradecida y si bien aún le pesaban las vidas perdidas, ahora tenía motivos para seguir peleando con cada una de las fibras de su cuerpo y eso era nada más y nada menos que el futuro que le esperaba después de aquella tempestuosa tormenta.

-¿sabes?- dijo mientras se alejaba del canino para poder verlo directamente a los ojos –extrañaba que fueras un lobo de nuevo. Había olvidado lo suave que podías llegar a ser como almohada- dijo con una sonrisa mientras acariciaba una de las orejas del hyliano. Vio como Link rodo los ojos solo para después sentir como este se acercaba y le lamia las mejillas secándolas de los rastros salinos que habían quedado en ellas sacándole una ligera y tierna risa.

Y hasta aquí el capítulo.