Las visitas


Este fic participa en el Reto "Multifandom 5.0" del Foro "Alas negras, palabras negras"


Tabla nº2: Objeto


Prompt: Llaves


Advertencia: breve aparición de violación


Albert vigilaba a sus hijos y a sus sobrinos mientras su marido hablaba con sus primas a solas, quienes estaban sentados en un banco apartados para tener su espacio. Todos estaban en un parque en el mundo muggle.

— Me quedaré a vivir con Albert y los niños en Londres… — explicó Leon. — Los Jones también están en Londres y no quiero alejar a Anielka y a Petya de su colegio, sus amigos y los Jones. Mis suegros, mis cuñados y las tías de mi marido tienen más relación con mis hijos que conmigo… — susurró triste. — Y tú también estás en Londres. — le dijo a su prima mayor.

— Pero estás ahora con ellos para remediarlo. — intentó consolarle Verity.

— Sí. Además, Albert quiere que vaya a los sanadores muggles. No tiene muy buen recuerdo de los sanadores y los aurores cuando le hablaron en pronombres femeninos pensando que yo le había embrujado o encantado... Estoy nervioso… nunca he ido a los sanadores muggle.

— Tranquilo, estarás bien. Tu marido nunca te llevaría a un sitio donde te hicieran daño. Yo también estaba nerviosa la primera vez que fui al médico con mis amigas muggles. Al final, no fue para tanto. Esas personas están ahí para curarte y si fueran malos en su trabajo, los muggles se habrían extinguido hace mucho.

Los tres detuvieron su conversación un segundo. Leon y Pansy miraban a su alrededor sorprendidos. Era la primera vez que estaban en el mundo muggle.

— Si necesitas una casa, Pansy, puedes vivir conmigo. Los niños estarán encantados de tener a su tía con ellos. — le propuso Verity a su prima.

— No, eres viuda y madre soltera de cuatrillizos y no quiero que te veas envuelta con las restricciones que me ha impuesto el Ministerio.

— Pero no debes tener dinero para alquilar un piso…

— Knut Black, el hermano de Grace, vino a verme el día que me liberaron y me dio una nota. Mis amigos dicen que quieren visitarme y ayudarme a encontrar una casa y trabajo.

— ¡Eso está muy bien! Sabes que, si necesitas algo, puedes contar conmigo. Aunque no sea tan rica como tus amigos. — le dijo su prima.

— Lo tendré en cuenta.

— Más te vale.

— Hablando de visitas… Albert ha estado en contacto con mis primos de Rusia, incluso han venido a visitar a mis hijos. Vendrán a visitarme en uno de estos días…

— ¡Oh, qué bien! ¡Siempre quisiste conocerlos! — exclamaron ellas.

— Verity, ¿qué ha pasado con los cuerpos de madre y las tías? — preguntó Pansy.

— Siguen en el Departamento Forense. Pronto se cerrará el caso y entonces me los entregarán para que pueda darles la sepultura que merecen.

— ¿Echas de menos a Fred Weasley? — preguntó Pansy.

— Sí. Sobre todo, lo eché de menos cuando supe que esperaba los cuatrillizos y cuando os encarcelaron o ahora que sabemos lo que les ha pasado a madre y las tías. Pero ahora que ya han pasado algunos años, lo llevo mejor. Aunque sigo echándole de menos. Os habría caído bien y vosotros a él. — le contestó con una sonrisa triste. Se abrazaron.

Los tres acordaron volver a verse en ese mismo parque con los niños para acordar hablar de qué hacer con los restos de sus madres.

….

Grace fue a Grimmauld Place con su novio Theodore, propiedad de su primo Deneb Black y su esposa Connie. Allí estaban su hermana gemela Merope y su marido Tiberius, Andromeda y su hermano Knut con Susan.

— Tengo tantas ganas que se celebre ya la boda. Estoy harto de preparativos. — bufó Theodore.

— Quedan pocas semanas… tranquilo. — le animó Merope. Theodore siempre había sido uno de sus mejores amigos de la infancia. Ambos tenían personalidades ariscas y solitarias, además, sus madres fueron amigas en Hogwarts.

— ¿Sabéis quien más se va a casar dentro de poco? Harry Potter. De hecho, ya ha dejado la Oficina de Aurores para su permiso. — explicó Knut.

— El Ministerio nos debe vacaciones a los aurores. Como todavía quedan mortífagos esparcidos por el mundo… — explicó Connie.

— ¡Por supuesto que sabemos de la boda de Potter con la chica Weasley! — masculló Tiberius. — ¡Todos los periódicos van llenos por mucho que sea una boda privada!

Todos rieron.

— Gajes del oficio de ser famoso. — susurró Grace.

— ¿Irás a visitar a tu amiga? — preguntó Andromeda a la hija de su primo favorito.

— Sí, tía.

— Ten cuidado. No quiero que la imagen del orfanato que fundaste se vea empeñada por juntarte con familiares de mortífagos.

— Tranquila, tía. Seré discreta. — Grace iba a decirle que sus primos Deneb y Merope también fueron mortífagos, al igual que Tiberius. Y Corvus y Draco, sus primos segundos. Mortífagos desertores todos ellos, pero mortífagos al fin y al cabo. Además, la propia Andromeda también era familiar de mortífagos: sus cuñados y su primo también lo fueron, y sus sobrinos y sobrinos segundos. Aunque no se relacionara con los hijos de su hermana. Sin embargo, se mordió la lengua.

— No sé si el hijo de esa mujer también saldrá de Azkaban... — susurró Andromeda con rabia.

Todo el mundo contuvo el aliento. Sabían a quien se refería. Corvus Lestrange, el hijo de Rodolphus y Bellatrix Lestrange. Él no era un sádico como sus padres, pero también fue mortífago. Pero creían que era lógico que Andromeda odiara al hijo de la asesina de su hija, por mucho que fueran su hermana y su sobrino.

— Se están abriendo los casos uno por uno en el Wizengamot y tratándolos. Se han empezado por los de Parkinson y Selwyn porque toda esta polémica ha empezado por encontrar los cuerpos de sus familiares. Pero se ha decido extrapolarlo a otros mortífagos y familiares. Era algo que el Ministro Shacklebolt quería hacer desde bastante tiempo, pero se lo rechazaron, aunque ahora finalmente se ha aceptado. Aunque también se liberarán los presos por salud, aunque serán llevados al hospital bajo libertad condicional. — explicó Susan. Eso no tranquilizó a Andromeda.

Connie notó que se estaba caldeando el ambiente. Así que, miró a su esposo, quien asintió; la señora Black se levantó y abrió una botella de champán y una de zumo.

— Buenos, señores. A Deneb y a mí nos gustaría anunciar algo… vamos a tener un bebé.

— ¡Oh! — Grace y Andromeda se emocionó.

— ¡No jodas! — exclamó Tiberius.

— Sí, ya sé que vosotros también lo esperáis. — le respondió Deneb.

— ¿Cómo? Ah, ya. La maldición que os echó Regulus.

Los mellizos Deneb y Merope estaban conectados. Cuando uno sufría una herida, el otro también la recibía en el mismo lugar. Tampoco podían estar mucho tiempo separados, pues se debilitarían. Así que, era normal que Deneb notara los síntomas de embarazo de su hermana.

— Dos bebés en la familia… — susurró Andromeda.

— Tres. — se sonrojó Susan.

— ¡¿Pero si acabáis de casaros?! — exclamaron Tiberius y Connie.

— No, acabamos de volver de un viaje de luna de miel que ha durado más de diez meses. — explicó Knut.

— Eso lo explica todo… — rio Deneb.

Todos brindaron. Las embarazadas con zumo, por supuesto. Grace brindó con champán, pero no bebió, solo se lo llevó a los labios.

Después, se despidieron. Andromeda fue a buscar a Teddy en la Madriguera y cada uno volvió a sus quehaceres.

— Bueno, qué estás embarazada, se lo decimos otro día. — susurró Theodore a Grace.

— Cállate, que nos van a oír. Recuerda. Me quedo embarazada en la luna de miel y el niño es prematuro.

….

Los siguientes en ser liberados fueron Gregory Goyle y su madre Cordelia, Hefest y Helios Farley, los hermanastros de Sebastian, hijos de su madre con su matrimonio con Hesperus Farley. Fue un matrimonio de conveniencia, pero se enamoraron, aunque Hera nunca le relevó que tuvo un hijo antes de casarse. Hesperus supo de la existencia de su hijastro poco antes de ser arrestado tras la Segunda Guerra Mágica cuando le dijeron que su esposa se había interpuesto entre la maldición asesina y su primogénito.

Sebastian y Daphne esperaron a sus cuñados salir. El hombre se quedó algo compungido al ver la delgadez de sus hermanastros.

— ¿Eres Sebastian? — preguntó uno de ellos. — Yo soy Helios y él es mi hermano mayor Hefest.

— Soy Sebastian y ella es mi esposa Daphne. Nuestra hija Hera está en el colegio.

— Le has puesto el nombre de madre… — susurró Hefest.

— ¿Tenéis algún sitio donde pasar la noche? Podéis quedaros en Peverell Manor. — propuso Daphne.

Ambos Farley se miraron. Para ellos era una deshonra quedarse a dormir en la casa de su hermano bastardo, pero tampoco tenían a donde ir, ni dinero.

— Está bien.

Fueron a la mansión.

— ¿Qué planes tenéis a partir de ahora? — les preguntó Sebastian.

— Encontrar un sitio donde vivir y un trabajo. — le respondió Helios. — Pero dudo que se los den a unos ex mortífagos. Y tampoco hemos estado nunca al mundo muggle. No sabemos qué hacer ni que hay allí.

— El orfanato Ocean, fundado por una amiga de mi esposa, ofrece trabajo a los Slytherin y antiguos parientes de mortífagos que no fueron encarceladas. Verity Selwyn, las gemelas Carrow… podéis mandar solicitarlo allí.

— Fueron amigas mías y de mi año cuando estaba en Hogwarts. — le contestó el chico.

— Pues, entonces, os será más fácil.

Hefest se levantó y se fue.

— ¿He dicho algo que no debía? — preguntó Sebastian.

— No. Hefest siempre ha sido algo hosco y solitario. Déjale. Me sorprende que le hayas puesto el nombre de Hera a tu hija. Pensaba que odiarías a madre por abandonarte.

Sebastian suspiró.

— Durante muchos años la odié y amé a partes iguales. Era mi madre, pero me abandonó. Pero después la vi poniéndose entre la maldición asesina y yo. Estoy vivo gracias a ella. Pero después de muchos años de terapia, fui a terapia después de la guerra, — aclaró. — debía aclarar muchas ideas. Entré en el puesto del Wizengamot y todo el mundo sabía quién era. Hasta que no me gané un nombre, todos me llamaron "el hijo de la ramera" y en teoría, eran gente del lado del bien, que no son puristas ni están en contra de los hijos de muggles. Si mi madre hubiera hecho público mi embarazo, ¿la habrían llamado así cuando estaba viva? Cuando Daphne quedó embarazada, no dudé en casarme con ella. No quería que la llamaran de la misma manera que a mí. Ni que el bebé fuera considerado un bastardo, como yo. Decidí vivir mi vida y dejar de lado mi enfado a mis padres, porque ellos eran jóvenes y tomaron decisiones cuestionables con mi embarazo, pero eran jóvenes. Fue culpa de la sociedad mágica misógina y de los mortífagos que mataron a papá que no pudiera ser feliz con ellos y con mis tíos. Quienes me quitaron a mi familia. Así que, dejé a un lado mi enfado a mi madre y decidí estar agradecido por haberme dado la vida pese a que lo tenía todo muy difícil y que se hubiera sacrificado por mí. Después vi el camafeo que llevaba y había una foto mía y vuestra… así que, en el fondo, me quería.

— Siempre miraba el camafeo que llevaba encima, pero nunca nos lo enseñaba. Ahora entiendo por qué.

….

Hefest iba caminando por los jardines de la mansión, cuando se encontró con Daphne sentada en una mesa rodeada de libros. Había decidido dejarlos solos para que pudieran hablar.

— Pensaba que estarías con tus hermanos… — le dijo.

— ¿Por qué?

— ¿Por que qué?

— ¿Por qué hacéis esto por nosotros? Somos los hijos del matrimonio de la madre que le abandonó…

— Eso pregúntaselo a él. ¿Y tú por qué le odias? ¿Por ser el legítimo heredero de las propiedades Peverell y no tú por ser el hijo mayor legítimo?

Hefest se tumbó en la hierba.

— ¿Eres la hija mayor? — le preguntó. Daphne dudó en sí decirle la verdad, pero asintió.

— ¿Sabes lo que es que dirijan tu vida, con quién tienes que relacionarte, lo que tienes que saber, lo que tienes que hablar, con quién? Eso es lo que me pasó a mí. No me hice ilusiones en imaginarme un futuro como mi hermano. Helios. — aclaró. Ahora que sabía que tenía más de un hermano. — Para mí era muy claro que heredaría las propiedades de los Farley y me casaría en un matrimonio de conveniencia con una heredera sangre pura.

— Y ahora eso ya no es posible… — explicó ella.

— No. Y….

— Estás asustado porque está todo fuera de tu control. Al tener que pensar algo que nunca te planteaste. Eso me pasó a mí cuando les dije a mis padres que quería estudiar sanación forense. No lo aceptaron bien y quisieron romper su relación conmigo. Para mí mi familia eran mis amigos de Slytherin y Sebastian, pero saber que me habían repudiado y desheredado, me hizo sentir indefensa al mundo. Pero después, empecé a trabajar y a tener mi propio dinero y ya no necesito la fortuna de los Greengrass. — normalmente Daphne no se abría tanto a un desconocido, pero sintió que el chico necesitaba hablar y ambos tenían en común que eran los primogénitos de una rica familia sangre pura. Y también ella quería expresar como se sintió con alguien fuera de su círculo habitual sobre su repudio.

— Pero tú tenías estudios o un trabajo. Yo ni eso.

— Bueno, cuando dejé a mi familia, todavía no había entrado en la Academia de Sanación ni tampoco un lugar donde vivir. Viví en casa de Sebastian, que en ese momento era mi novio, pero mis padres seguían criticándome por vivir con mi novio sin estar casada. Su opinión me daba igual, pero dolía igual porque eran mis padres, al fin y al cabo. Encontrarás tu sitio, Hefest. Tarde o temprano. Y ahora ve con mi marido antes de que piense que le odias.

Hefest se levantó.

— Nadie puede entender como me siento, solo un heredero. Ni Helios puede entenderme.

— Bueno, las hijas primogénitas no heredamos nada. Pero se espera que nuestro matrimonio sea el más ventajoso para la familia, solo porque somos las mayores. Es algo que tenemos en común. Las altas expectativas. — explicó Daphne.

— ¿Qué estás haciendo? — Hefest se acercó a su cuñada.

— Nada, investigación para una maestría. Estaré muy aburrida los próximos meses. No puedo trabajar estando embarazada, pero hasta los siete meses que la barriga pese, estaré muy aburrida mientras Hera está en el jardín de infancia y Sebastian trabajando. Así que, he empezado una maestría.

— Ah. Bueno, espero que te vaya bien.

— Gracias. Habla con ellos. Astoria y yo estuvimos muchos años peleadas hasta que no nos sentamos a hablar y a echarnos cosas en cara e hicimos las paces.

Hefest volvió su camino hacia donde estaban sus hermanos y les contó lo que sentía.

— Ay, hermano mayor. Yo tendría que ser el que está peor. Antes era un segundo hijo, que ya se quedan con poco, ahora soy un tercer hijo, me hubiera quedado con las migajas. — rio Helios.

…..

— Pansy, ¿seguro que quieres vivir aquí? — preguntó Draco. Todos se habían reunido en el salón de la habitación que ella había alquilado en el edificio del squib que le ofreció una habitación a Verity años atrás. Pansy había pensado en ir primero al Caldero Chorreante, pero era un sitio muy concurrido y no quería ser mal recibida; temía por su seguridad. — ¿No sería mejor que vivieras con alguien que te protegiera? Como tu prima.

— Verity ya tiene suficiente trabajo con los cuatrillizos para ocuparse de mí.

— Pero, ¿y si se lo propones? — siguió preguntándole.

— Lo hizo. Fui yo quien lo rechazó.

— ¿Por qué? — preguntó Blaise sorprendido.

— Hay algo más, ¿verdad? No es solo los críos. — inquirió Daphne.

— Sí, por qué también has rechazado vivir en Malfoy Manor. Mi madre está preocupada por ti. — le dijo Draco enfadado.

— ¡ESTÁ BIEN! ¡NO QUIERO QUE SUFRÁIS LAS MISMAS RESTRICCIONES QUE YO! — explotó.

— A nosotros, eso no nos importa. Tu seguridad y la de Gregory es lo más importante para nosotros. — le rebatió Grace.

— Daphne tiene su familia y no le conviene no tener red flu por si Astoria la visita y para moverse con la cría. Y tú y Theodore vais a casaros. No quiero estar en medio de sujeta velas.

— ¿Y Draco y yo? — preguntó Blaise, era la primera vez que entraba en la conversación.

— Ya he estado bastante tiempo siendo controlada por hombres para tener que estarlo más.

— Nosotros no te controlaríamos. Puedes hacer lo que quieras. Eres adulta. Solo queremos cerciorarnos de que estás a salvo. — le rebatió Draco. — Al menos, sabemos que Gregory tiene una de sus casas en el sudeste de Inglaterra. El Ministerio no se la ha embargado.

— Solo porque está al lado de una playa nudista llena de ancianos. — aclaró Goyle. Gregory había adelgazado mucho en prisión. Ahora estaba casi en los huesos.

— Mirad. Haremos una cosa. Daré una copia de las llaves de mi casa a Grace para que venga a verme de vez en cuando por si pasa algo. — Pansy eligió a Grace porque para ella libertad era estar alejada de un hombre, un padre o marido como la mayoría de mujeres de su antiguo estatus, y Daphne estaba embarazada, no podía aparecerse con regularidad y en su casa no había red flu.

— Bien. — Todos parecieron complacidos con la idea.

…..

Draco, Grace, Merope y Deneb fueron al Callejón Knocturn en la dirección que les dieron Corvus y Renuard Lestrange. Knut no les acompañó, aunque quiso. Estar en el Callejón Knockturn sin estar en una misión, podría alertar a los habitantes y echar a perder misiones de aurores de incógnito.

— Bienvenidos. — les dijeron ambos primos cuando los Black entraron en su piso.

— ¿Cómo estáis? — preguntó Grace sentándose en una silla de la cocina.

— Todo lo bien que podemos estar dadas las circunstancias. — respondió Renuard sirviéndole un té. — Al menos, ya no nos pudriremos en una celda, como nuestros padres y tíos.

Corvus rio. Él era el hijo de Rodolphus y Bellatrix, mientras que Renuard lo fue de Rabastan y Anastasia Lestrange, de soltera Travers. Ambos fueron criados por los Malfoy cuando los Lestrange fueron encarcelados, puesto que Anastasia murió en el parto.

— Hemos encontrado trabajo en una tienda del Callejón Knockturn. — les informó Corvus.

— Una tienda de dudosa legalidad, imagino. — acertó Deneb.

— Es lo único que hay aquí. También es el único sitio donde no nos miran como asesinos en potencia por nuestro apellido. — explicó Renuard.

— Y eso que en la Batalla de Hogwarts ambos desertamos. — masculló Corvus.

Ambos primos creían en la pureza de la sangre, pero les asqueaba la idea de lastimar a alguien.

— Incluso traíamos agua, comida, mantas y medicinas a los prisioneros en Lestrange Manor. — añadió Renuard.

— Mi cuñada me ha explicado que por eso os han liberado. Han contactado con algunos ex prisioneros de Lestrange Manor y han testificado a vuestro favor. — explicó Grace.

— Tendría que haber plantado cara a mis padres como hizo Leon. Fui un cobarde. — se lamentó Corvus.

— Él encontró el amor y tú no. Tenía un motivo por el que luchar. Si tú también hubieras encontrado un chico del que te hubieras enamorado, también habrías luchado. Y, además, ¿de qué le sirvió a Leon si también terminó encarcelado? — le consoló Renuard.

— Os visitaremos de vez en cuando. — les dijo Merope.

— Draco, dile a la tía que estamos bien. — le pidieron los primos.

— Lo haré.

— Y… ¿la tía Andromeda? — Corvus quería expresarle a su tía su pésame por la muerte de su hija y pedirle perdón por lo que hizo su madre.

— Mejor que no vayas. — le contestó Deneb. — Te odia porque eres su hijo.

— Tiene motivos… — susurró triste.

….

— Sufre usted de una inanición severa y ha sufrido de fuertes hipotermias y neumonías. Es un milagro que no haya muerto. ¿Dónde dice usted que ha estado? — le preguntó el médico una vez que Leon se hubo vestido. Antes le había pesado, auscultado y tomado la presión.

— En la cárcel. — respondió Leon encogiéndose de hombros.

— Aun así, no es normal que usted esté con esos síntomas. Ha vivido en condiciones infrahumanas. — le explicó el doctor. — No podrá trabajar en un futuro cercano y vaya usted a saber si podrá en un futuro.

— ¿Podemos solicitar una paga del gobierno por incapacidad laboral? — quiso saber Albert, quien estaba al lado de su esposo.

— Claro que sí. Les daré los papeleos del diagnóstico y empezaré a prepararlo todo ahora mismo. — contestó. — Recuerde beber mucha agua y comer las dietas que le estoy preparando. Su cuerpo debe volver a acostumbrarse a comer cantidades de comida habituales y lleva muchos años sin tomar muchos alimentos. Su estómago ya se ha olvidado de cómo digerirlos, debe volver a tomarlos de forma gradual.

— Gracias, doctor.

— De nada. Y no olvide pedir cita para el mes que viene.

Cuando salieron de la consulta y pidieron cita para el mes siguiente, Albert estaba muy serio.

— Después del trabajo, iré al ayuntamiento a solicitar los papeles para que te den una paga por incapacidad laboral. — explicó Albert.

— No lo entiendo. ¿Me darán dinero por no trabajar?

— No, te darán dinero porque por motivos de salud no puedes trabajar ni tienes forma de ganarte la vida.

— ¡Eso no pasa en el mundo mágico! — exclamó Leon.

— Lo sé, Leon. Lo sé. Por cierto, cariño, ¿Qué pasó en Azkaban? Casi me desmayo al veros a tu prima y a ti tan delgados. Que ya lo erais, pero, cuando salisteis estabais en los huesos. Si no hubieran estado los niños cerca, me habría desmayado.

Mebba era la elfina doméstica de los Parkinson. Cuidó del amo Humphrey y del amo Hubert cuando eran pequeños y del amo Herbert hasta que murió y de la amita Pansy.

Mebba amaba a sus jóvenes amitos, pero el amo Humphrey y el amo Hubert se olvidaron de los cuidados que les dio Mebba cuando eran niños. El ama Pansy cuando creció también tomó distancia con Mebba, pero nunca la pataleó ni ordenó que se lastimara como habían hecho los amos Humphrey y Hubert.

Cuando los malvados hombres del Ministerio embargaron a los elfos domésticos de Parkinson Manor, le dieron la opción a Mebba de trabajar en el Ministerio o en Hogwarts, pero Mebba no quería trabajar para nadie más que no fueran los Parkinson. La amita Pansy estaba en prisión. Los elfos tenían la capacidad de saber en todo momento donde estaban sus amos, las personas a las que eran leales. Mebba sabía la ubicación exacta del ama Pansy. Si el ama se lo hubiera pedido, Mebba se habría aparecido en la celda y la habría sacado de ahí.

Sacó una foto de los amitos Herbert y Pansy de la funda de cojín que tenía. El amo Parkinson, el padre del amito Humphrey y el amito Hubert, había vendido todas las crías que tuvo Mebba. Incluso antes de que pudiera ponerles nombre. El único nombre de una de sus crías que supo fue el de Dobby, nombre que le puso el amo Parkinson antes de venderlo al señor Abraxas Malfoy. Pero no lo volvió a ver nunca más. Por eso amaba al amito Herbert y a la amita Pansy como si fueran sus propias crías.

Notó que el ama Pansy ya no estaba en la celda. Después estuvo en el Ministerio y en ese momento, en un piso.

Se apareció allí.

Pansy estaba intentando cocinarse la comida como le había enseñado su prima cuando vio un elfo doméstico aparecerse en medio de su salón.

— ¡Ama Pansy! ¡Mebba está aquí para servirla!

— ¡Mebba! — exclamó Pansy sorprendida. — Pensaba que estarías sirviendo en el Ministerio o en Hogwarts como el resto de elfos embargados.

— Mebba se negó. Mebba solo servirá a los Parkinson hasta su muerte. Mebba quiere quedarse con el ama Pansy.

Pansy se lo pensó.

— Bien. — Pansy estaba feliz de tener a un ser querido cerca. — Me alegro de que estés aquí. — miró los fogones indecisa. No sabía si su plato saldría bien o no.

— Mebba puede hacerle la comida al ama.

Pansy se apartó de la cocina.

….

— Fyodor, Vasilisa. — les saludó Leon. Un placer conoceros.

— Estás muy delgado. Parrreces un esqueleto. — le comentó Vasilisa.

— Porrr fin te han sacado de allí. Teníamos ganas de conocerrte. — expresó Fyodor.

— Ya sabéis, Azkaban.

Los tres se sentaron, Albert estaba con los niños. Él ya conocía a los mellizos. Se había escrito con ellos y ambos hermanos visitaban a sus hijos con regularidad. Incluso, Albert había ido con Anielka y Petya a Rusia de vacaciones. Ahora era el turno de Leon de estar a solas con sus primos y conocerles.

— Tu padrre contactó con el nuestrrro cuando huyó de Inglaterrra después de vuestrrra guerrrra. Querría pedirrle asilo en Rusia. Perrro nuestrrro padrre le dijo que la única condición parrra que aceptarrra errra que la tía Ayshane y tú viniérrais. Tú padrrre no le rrrespondió y fue allí cuando nuestrrro padrrre supo que su herrrmana había muerrrrto. — explicó Fyodor.

— Nuestrro padrre intentó denunciarrr su desaparición a vuestrrro gobierrrno, perrro no lo escucharon. Murrió de trristeza, poco después. — siguió Vasilisa.

Leon quedó impacto. No sabía que su padre se había puesto en contacto con su tío.

— Que pena. Me hubiera gustado conocerle. — expresó con tristeza.

— Cuando le escrrribiste porrr prrrimerrra vez se puso muy feliz. — le consoló Vasilisa.

— Sí, y cada vez que rrrecibía una carrrta tuya o empezamos a escrribirrnos contigo, se puso muy feliz. — la secundó Fyodor.

— Fue muy durrro leerrr las noticias de la muerrrte de la tía en los perrriódicos. — explicó Vasilisa.

— ¡No sabía que las noticias salieron del país! — se sorprendió Leon.

— Uy, sí. Y vuestrrros juicios. — explicó Fyodor. — Así fue como supimos que estabas en la cárrrcel.

— Cuando leímos que habían encontrrrado los cuerrrpos de la tía y el rrresto de mujerrres de tu familia, nos pusimos en contacto con nuestrrros abogados parrra que te sacarrrran de aquí. — le comentó Vasilisa. — Porrr eso, saliste tan prrrronto de prrrisión, pese a serrrr morrrrtífago.

— Oh, así que fue por eso… me sorprendió que me liberaran tan pronto la verdad. Porque, aunque fui inocente en haber ayudado a escapar a mi madre y a mis tías, sí que cometí otros crímenes como mortífago.

Recordó como le dijeron que su madre había muerto...

Estaba en su celda de Azkaban cuando entró un carcelero con un periódico.

Le plantó el periódico con la primera planta en la cara.

— Mira, escoria. Tu madre y tus tías han sido asesinadas como las rameras que son. Y antes fueron violadas por el hijo puta de tu padre y tus tíos. De tal palo tal astilla. Ya era hora de que pagarás por los crímenes que cometiste.

— Mientes… — masculló Leon.

El hombre le dio una patada en el estómago.

— No me llames mentiroso, escoria. Está todo aquí en el periódico. — se lo tiró. — Léelo tú mismo.

Abandonó la celda.

Leon se acercó a rastras al periódico.

Lloró.

…..

— Nuestrrro abuelo casó a tu madrrre con tu padrrre en un matrrimonio de conveniencia. Nuestrra familia errra seguidorrra de Grrindelwald y crrreían que Voldemorrrt errra su sucesorrr. Ahorrra vemos que fue una decisión equivocada. Lo único bueno que salió de allí, fuiste tú. — susurró Vasilisa.

— Perrrro lo pagamos a un prrrecio demasiado alto. — susurró Fyodor.

— Que sepáis que mi madre tenía fotos vuestras de niños en el camafeo. — explicó Leon.

Todos sonrieron con lágrimas en los ojos.

— Porrr cierrrrto, me caso el mes que viene. La boda serrrrá en Rusia, perro firmarrrremos los papeles de casados en la embajada rrusa del Ministerio inglés. Parrra que puedas venir. — le dijo Fyodor.

— Gracias, ¿quién es la afortunada?

— Una amiga de buena familia, perrro es un matrrimonio porrr amorrrr.

— Me alegro.

A partir de ahí, no perdieron el contacto.

Gregory estaba tranquilo en su casa del sudeste de Inglaterra donde se había instalado con su madre, cuando llamaron a la puerta.

Era Gemma Farley, una hija de mortífagos que también estuvo en Azkaban y fue liberada hace poco tras las nuevas revisiones de casos. Parecía asustada.

— Goyle, estaba en mi casa cuando ha venido un antiguo carcelero a violarme. Como saben donde vivimos porque tenemos que dar nuestras direcciones en el Ministerio… — explicó.

— A nosotros eso no nos ha pasado. — exclamó Gregory sorprendido.

— ¿Y qué quieres de nosotros? — preguntó Cordelia Goyle.

— Quiero pedirte, Goyle, que te cases conmigo. A usted, señora Goyle, no le ha pasado porque vive con su hijo y no la atacan porque hay un hombre en casa. No es mi caso. Solo quiero protección. Haré lo que sea a cambio. — suplicó la joven.

— Sí, mi hijo se casará contigo. — aceptó Cordelia Goyle.

— Madre, podemos hablar un momento. — le pidió Gregory en voz baja a su madre y se disculpó a la chica con la mirada.

Ambos fueron al salón y Gregory le preguntó.

— ¿Qué haces aceptando un matrimonio en mi nombre sin consultarme? — preguntó Gregory.

— Oh, vamos, Gregory. No me digas que no quieres proteger a esa joven.

— Ambos sabemos que no has dicho que sí para proteger a una joven sin dote, madre.

La mujer chasqueó la lengua viéndose descubierta.

— Es la única oportunidad que tenemos de continuar el apellido Goyle. Ya no tienes propiedades que darles a tus hijos, pero tienes el apellido. Y esa joven es una sangre pura de buena familia, aunque no tenga dote. Podrás tener hijos con ella.

— Pero yo no puedo tener hijos, madre… Vincent…

La mujer suspiró.

— Ya sé que estabas enamorado de él. Que te gustaba. — vio la cara de sorpresa de su hijo. — Ambas sabíamos que estabais enamorados. Pero Vincent Crabbe ya no está y no tienes más hermanos varones que se casen y continúen el apellido. Así que, lo siento. Te toca. Os dejaré solos para que podáis concebir vuestros herederos.

— Pero, madre, ¿no has oído lo que ha dicho Farley? Si no vives conmigo, pueden venir carceleros a… a…

— Yo ya cumplí mi parte trayéndote al mundo. Lo que me pase a mí no importa. — respondió la mujer muy convencida recitando el mantra con que la educaron.

Gregory se quedó de piedra. Habían pasado dos guerras mágicas, en una de ellas había muerto el amor de su vida y no había servido de nada. La gente seguía igual pensando las mismas mierdas.

Gregory entró en la sala donde esperaba Gemma y le dijo:

— Sí, Farley, me casaré contigo. ¿Quieres que demos un paseo a solas?

— Claro. Gracias, Goyle.

— Poneos en un sitio donde pueda veros. Recordad las normas del cortejo. — ordenó Cordelia Goyle desde la puerta.

Mientras iban caminando por el pequeño jardín de la mansión, Gregory le susurró.

— ¿Te importa si dormimos en habitaciones separadas y no tenemos relaciones sexuales? — le propuso Gregory.

— Después de lo que ha pasado en Azkaban, te lo agradecería mucho.

Grace había ido a comprar en el Callejón Diagon, como tenía que pasar por el Caldero Chorreante para aparecerse a su casa por red flu, decidió ir a visitar a Pansy, que vivía a pocas calles de allí.

Llamó al interfono de la calle, pero su amiga no abrió.

"Que raro".

Podía ser que su amiga no estuviera. Pero tenía un mal presentimiento.

Abrió la puerta de abajo con el juego de llaves que le había dado.

Subió las escaleras hasta el piso de Pansy y llamó al timbre.

Nadie abrió.

Era muy posible que su amiga no estuviera en casa. Pero entonces, ¿por qué tenía ese mal presentimiento?

Abrió la puerta del piso con el juego de llaves y vio al lado de la puerta una elfina temblando de puro terror.

— ¿Qué…?

La elfina señaló al pasillo con un dedo tembloroso.

Grace avanzó con la varita en alto.

Cuando entró en el dormitorio, vio un hombre encima de su amiga completamente inmóvil violándola.

Apuntó la varita hacia él y pronunció el siguiente hechizo.

Depulso.

El hombre salió disparado hacia la pared.


Me parece más lógico un hijo de Bellatrix con Rodolphus que con Voldemort, aunque no estén enamorados.

En un principio, no iban a aparecer los primos de Leon, pero cambié de idea. Me gustaba que tuvieran una conversación.

Yo tengo el dicho, basado en mi experiencia a lo largo de mi vida, que o conoces a dos mujeres embarazadas o no conoces a ninguna. Siempre me ha pasado. O no hay nadie de mi entorno esperando un bebé o hay dos mujeres o más que lo están esperando. Quizás solo con alguna excepción, pero por norma general.

Contadme vuestras opiniones del capítulo.

Hasta la próxima