CAPITULO CUATRO.
Observa todo lo negro que hay en tu entorno, pero recuerda que el negro no puede existir sin el blanco -Lao-Tse.
Al parecer la súbita aparición de carteles con propaganda un "tanto preocupante", no solo una vez, ni dos si no más de cuatro veces, había sido demasiado para el Ministerio, quiénes decidieron tomar cartas en el asunto y enviar su propio equipo de investigación al castillo. El autodenominado ESH, "Escuadrón de Seguridad de Hogwarts". La primera vez el ministerio no se había preocupado demasiado por la propaganda, denominando los carteles "cosas de niños", pero la continua aparición de estos, había llevado a muchos padres preocupados a quejarse y lo que era aún peor, había dado motivos a la prensa para criticarlos por su inaptitud. Por ende, el ministerio además había expedido una serie de medidas extraordinarias a Hogwarts como recomendación, el consejo escolar no había dudado en imponerlas y aunque los profesores no se habían mostrado contentos de tener que seguir las normas, estaban de acuerdo con estas medidas y ayudaban a que se aplicaran.
Pero la aparición de la lista solo empeoró las cosas para Dumbledore, cuya capacidad de llevar el colegio había sido puesta en duda tras el incidente del primero de septiembre. El Ministerio había intentado desentenderse del rapto de la niña, alegando que se encontraba bajo la custodia y seguridad de Hogwarts, inevitablemente derivando en un intento de desacreditar a Dumbledore. Como siempre, el Ministerio había sido ayudado por "El Profeta", el cuál había llevado acabo una caza de brujas contra el director. Siendo instigada ni más ni menos, que por Rita Skeeter, los artículos de la joven periodista rápidamente se había vuelto ordinarios y descorteses refiriéndose al director como alguien que estaba "viejo y fuera de sus facultades". Y ahora la lista solo hacía crecer las sospechas que Skeeter ya había plantado en la población.
Lily no sabía como se había enterado la periodista de los sucedido en el colegio, pero dudaba mucho que los profesores fueran informando sobre ello. Sin embargo, las descripciones de Skeeter eran sorprendentemente veraces, la pelirroja imaginaba que tenía que tener buenas fuentes. Pero no sabía quién sería capaz de hacer tal cosa. Lily lanzó el periódico a la camilla vacía que se encontraba a su lado en la enfermería, con tan mala suerte que este acabo en el suelo. Sin embargo no se levantó a recogerlo, no merecía la pena. Desde principios del año pasado Lily se había inscrito a "El Profeta", quinto era un año importante en el mundo mágico, el año de los TIMO'S y el año en que los alumnos debían decidir que harían con sus vidas en el futuro. Esto, resultaba especialmente difícil para los hijos de muggles, ya que el colegio no conducía ningún seminario, ni traía magos a hablar de las salidas profesionales que había en el mundo mágico, como pasaba en el mundo muggle. Por eso, creyendo que su mejor fuente de información era el mundo real, Lily se había inscrito al periódico para ver si aclaraba su mente.
Consecuentemente, la pelirroja, sabía que hasta hacía poco tiempo que Rita Skeeter había comenzado a escribir en "El Profeta." De hecho, la primera vez que la prefecta había leído un artículo suyo fue a finales del curso anterior, la verdad es que no le dio mucha importancia, ya que el tema no era irrelevante. Pero a lo largo del verano habían ido apareciendo más artículos de la periodista y poco a poco estos en vez de centrarse en cotilleos superfluos o consejos mágicos para el hogar, fueron tocando temas más transcendentales. De momento no había hablado de mortífagos, ni de quién-no-debe-ser-nombrado, pero estaba claro que la periodista tenía opiniones fuertes. Skeeter no dudaba en expresarlas, criticado abiertamente a Dumbledore, el departamento de aurores, el departamento de leyes y toda persona mágica importantes que se cruzara en su camino. Poco a poco, con esos artículos, había ganando popularidad entre la gente. Sin embargo, la pelirroja sabía que a pesar de decir la verdad en sus artículos Skeeter la retorcía y sacaba de contexto hasta un punto que rallaba lo ridículo. El artículo acerca de los Potter fue la gota que colmó el vaso, bien que Potter y ella apenas se soportaran, pero eso no quería decir que le deseara nada malo, ¡si había un pelo de verdad en ese artículo se comería su brazo!
Sin embargo, había algo que incomodaba mucho a la pelirroja acerca de los últimos artículos de Skeeter. La periodista había descrito con gran precisión lo ocurrido en Hogwarts. En su primer artículo sobre el tema, mencionaba como había aparecido los carteles y alguna que otra reacción, y si bien este tenía detalles reales, no era nada comparado con la descripción exacta de los siguientes números. Skeeter describía con gran precisión la impotencia de la imprevisibilidad de saber el tiempo y lugar dónde se materializarían los panfletos, como las hojas aparecían en un momento fortuito del día, pero siempre mientras el sol estaba en lo alto. Las reacciones reales de alumnos -incluyendo llantos, desmayos y hasta peleas-, e incluso el color y textura de algunos panfletos. Todo esto resultaba bastante inquietante, ya que a menos que vivirías en primera persona debería ser imposible describirlo, pero Rita Skeeter había sido capaz de captar el miedo de los estudiantes en sus artículos.
Aún recordaba una línea en particular del último número de la periodista que había hecho que el corazón de Lily se saltara un latido: "Es como si la realidad del mundo exterior, que siempre ha quedado lejos de las paredes mágicas y protectoras del castillo. Ahora golpeara fuertemente los muros, intentando derribar a los estudiantes con la fuerza del sauce boxeador, filtrándose por los resquicios más fríos, húmedos e inesperados, invadiendo y llenando todo de miedo, dolor, y tensión."
Lo espeluznante para Lily no había sido la frase, aunque tenía que admitir que esta era bastante siniestra, si no el hecho de que Pandora había dicho esas exactas palabras unos pocos días antes mientras estaban en los terrenos. ¿Cómo narices iba a saber Skeeter que era lo que había dicho su amiga? Además, Lily sabía a ciencia cierta que Skeeter no había visto nunca el sauce boxeador, por eso le resultó tan raro que usara una metáfora con el árbol en su artículo. Ya que el árbol había sido plantado allí el verano antes de su primer año, al parecer por lo que le contó su amiga Alice, una simpática bruja rubia de familia de magos un par de años mayor que ella, el sauce había sido un regalo de una tribu del amazonas a Dumbledore por haber salvado la vida de su jefe. O eso contaban las lenguas de Hogwarts.
Sin embargo y a pesar de las vueltas que le daba, Rita Skeeter era la menor de las preocupaciones de la prefecta. Los profesores aun no habían encontrado al responsable de los carteles, y tampoco parecían estar más cerca de hacerlo, en su mayoría los alumnos intentaban continuar con su vida como si nada hubiera sucedido, pero la tensión era evidente en el castillo. Y las responsabilidades de los prefectos se había duplicado, además de las rondas semanales que debían hacer se habían sumado un par más extra. Sin embargo nada parecía tener efecto, porque los carteles seguían apareciendo todas las semanas, generalmente no se repetían, variaban desde algunos que procesaban su apoyo incondicional a quien-no-debe-ser-nombrado, a otros que simplemente pintaban a los muggles como poco más que insectos. Los que peor de todos llevaban la situación, sin duda, eran los hijos de muggles, no solo por lo que decían los carteles, pero el rechazo que habían experimentado desde que entraron en el mundo mágico y que había ido creciendo exponencialmente, había llegado a un punto álgido.
La pelirroja, apenas había visto hijos de muggles andando solos por los pasillos del colegio, siempre iban rodeados de amigos como si estos fueran sus guardaespaldas, y si alguna vez se había encontrado con alguno solo, este parecía tenso y asustado, andaba rápido y no se paraba a hablar con ella ni con nadie hasta estar rodeado de la seguridad que le proporcionaban sus amigos. Lily tampoco era la excepción, parecía que las chicas de gryffindor se habían propuesto no dejar solas ni a Mary ni a ella en ningún momento, igual que Remus y Adam, desde que comenzó todo eso, la prefecta no recordaba haber bajado sola a desayunar. Incluso Pettigrew, con quién apenas había cruzado algunas palabras desde primero, le había estado esperando en la sala común para acompañarla a desayunar un par de veces.
Mary era la única de las dos que estaba contenta con ese arreglo. Tampoco era de extrañar, no es que la castaña fuera una persona dependiente de nadie, más bien todo lo contrario, pero parecía que su inmensa popularidad le había preparado para ese momento. O puede que, Lily estuviera excesivamente frustrada y viera todo desde una posición un tanto hipócrita, pues lo más probable es que Mary solamente tuviera en mente el estado de Heather. El cual había decaído desde que vio el primer cartel. Pero Mary parecía en su elemento, siempre había sido una chica vivaracha y divertida, vivía para entretener a las masas y animar a sus amigas, estar rodeada de gente y siendo acompañada a todos lados no suponía un problema. Mientras que Lily sentía que apenas podía respirar, le parecía estar ahogándose entre tanta gente. Eso y el nuevo toque de queda, estaban volviendo loca a la prefecta.
Lily suspiró hondo, al otro lado de las ventanas de la enfermería ya estaba todo oscuro, lo que seguramente significaba que ya era tarde y su mente le dolía de estar repasando los acontecimientos de los últimos meses durante horas. Apoyó la cabeza en la almohada y se quedó mirando el blanco techo echando de menos su dosel burdeos, ojalá el sanador Apgar le hubiera dejado avisar a sus amigas de que había despertado. No tenía sueño, hambre o nada que hacer más que seguir pensando en todo lo ocurrido, cuando estaba apunto de levantarse e irse a hurtadillas de vuelta a su torre de gryffindor, varios pares de pasos le quitaron la idea. Las cortinas de su cama se corrieron y ante ella aparecieron, el sanador ya mayor y entrado en años y una bruja que llevaba puesto un traje de enfermera.
- ¿Cómo se encuentra señorita Evans? -Preguntó el sanador acercándose a ella, y con la varita dándole unos toques encima de la cabeza como si estuviera comprobando que no estaba rota.
- Bien sanador Apgar, -respondió la pelirroja sin quitar los ojos de la enfermera, quién se le hacía familiar.
Esta devolvía la mirada de Lily con ojo crítico, como si supiera que hace unos minutos la prefecta había pensado en escaparse, la enfermera tenía unos penetrantes ojos azules, la tez blanca y el pelo castaño claro por los hombros recogido en un moño del que escapaban algunos rizos.
- Bien, bien -comentó el hombre distraído mientras seguía dándole toques aquí y allá con la varita.
- ¿Significa eso que me puedo ir ya? -Dijo Lily esperanzada, la mirada de la enfermera se volvió aún más severa, como si pensara que estaba siendo una irresponsable preguntando eso.
- Oh no no no, -respondió el sanador tranquilamente, mientras se alejaba de ella -de eso nada, pasarás la noche aquí en observación, Poppy te dará ahora unas pociones para que duermas bien y no te moleste nada por la noche.
- Pero señor Ap... -la pelirroja calló al instante al mirar a la enfermera que se había adelantado unos pasos y del bolsillo delantero de su delantal sacaba unos botes, y los hacía flotar con un toque de varita.
El sanador se marchó dejando a las dos solas, Lily no recordaba haber visto a la enfermera nunca, sin embargo esta le sonada mucho, por detrás de la delgada silueta de la enfermera vio como el sanador descorría unas cortinas a las que se había acercado. Pero la mujer le impedía ver nada, así que la pelirroja se incorporó ligeramente en su cama e inclinó la cabeza a la derecha disimuladamente, para poder ver mejor lo que ocurría. Poppy debió de darse cuenta, porque se acercó a ella aún más tapándole la vista por completo, Lily tuvo la decencia de ruborizarse un poco y cuando iba a pedir perdón unas voces suaves le llegaron desde las cortinas. Distinguió sin problemas la voz del sanador Apgar, pero la segunda voz era mucho más joven, fuera quien fuera debía ser un chico y parecía recién levantado. Entonces, Lily cayó en la cuenta de quién era, y sus intensos ojos verdes se abrieron grandes ante la sorpresa.
Cuando levantó los ojos y los clavó en la enfermera esta le miraba muy severamente, incluso más que McGonagall a los merodeadores, pero tragando saliva y reuniendo valor, la pelirroja se decidió a preguntar.
- Perdone señora... -los ojos azules le miraban firmes y críticamente, pero aún así contestó "Pomfrey" -señora Pomfrey -continuó Lily -sé que no me puedo ir a mi cuarto, pero me puede decir ¿cómo está mi amigo Remus? Se me ha olvidado preguntar antes, y bueno yo...
El semblante severo pareció suavizarse ante las preguntas de Lily, y la enfermera casi sonrió.
- El señor Lupin esta bien -contestó mientras servía las pociones que habían estado flotando en el aire, en unos vasos pequeños -el sanador Apgar se está encargando de revisarle ahora mismo, y como usted el señor Lupin se irá a dormir inmediatamente.
Sabiendo que no iba a obtener más repuestas, pero aliviada al saber el estado de Remus, Lily se bebió las pociones sin rechistar, y unos segundos después notó como los párpados le empezaban a pesar. Vio entre parpadeos como la señora Pomfrey acomodaba sus sábanas alrededor de ella. Y unos segundos después escuchó unos ruidos ligeros provenir de la cama de Remus, y a la enfermera apresurarse hacía allí, pero para ese instante Lily ya se había quedado profundamente dormida.
Pese a lo temprano que era y a todos los acontecimientos recién relatados tres jóvenes estaban fuera de su cama, incumpliendo con las nuevas premisas. Para ser justo, hay que decir que ellos nunca jugaban bajo las reglas.
Los merodeadores se encontraban apostados alrededor de la cama de Remus en la enfermería, los tres tenían pinta de agotados, pero no dejarían a su amigo solo. Llevaban puesto el uniforme, y este se encontraba descolocado y sucio por todas partes, el de Sirius y James tenía incluso algunos rotos. Y los rostros de los tres estaban excepcionalmente pálidos y con signos de cansancio evidente. El prefecto sin embargo, estaba apostado en la cama, y vestía su pijama de dormir, como sus amigos también estaba inusualmente pálido, grandes ojeras enmarcaban sus ojos, y los cortes de hacía unos cuantos días resaltaban más que otros días.
A pesar de la depravación por la falta de sueño, y el cansancio, era inusual ver a los otros tres merodeadores restantes tan callados. En otras circunstancias normales se hubieran retirado a dormir, y hubieran esperado a despertar unas horas más tarde para visitar a Remus, quién no solía despertar de sus malestares lunares hasta bien entrada la tarde. Pero esta vez no podían, ya que tenían algo importante que contarle, y no podía esperar.
Unas camas más allí, Lily abrió los ojos y lo primero que distinguió fueron las paredes de brillante color blanco, confusa intento enfocar sus ojos pero tardó en ajustar su mirada a la luz que reflejaban las paredes, se percató de que lo que la había confundido era que las paredes de la torre de gryffindor eran rojas y generalmente era incapaz de ver dichas paredes, hasta que descorría los doseles de su cama. Así que, no estaba en su habitación de la torre de Gryffindor, y entonces solo podía encontrarse en la enfermería. La pelirroja hizo memoria de cómo había acabado ahí, y los acontecimientos del día anterior volvieron a ella, se incorporó lentamente, y no pudo evitar que un quejido de dolor escapase de entre sus labios. Con lentitud fue apoyando poco a poco su peso en los codos, hasta que por fin consiguió sentarse en la cama y dejó caer su peso contra el cabezal de la cama, entonces se fijó en que había alguien junto a ella. Sus ojos verdes se habían posado en una mata de pelo rubio ligeramente ondulado que dormitaba sobre su blanca cama.
Su visita se había quedado dormida en la posición más incómoda que podía haber, estaba sentada en una silla con la cabeza apoyada en la cama, y en un rato, la pelirroja estaba segura, su cuello se resentiría por ello. La prefecta sonrió al darse cuenta de quién era, inicialmente pensó que era Marlene, pero no. Las dos brujas tenían un aire, pero el pelo de ambas era ligeramente distinto, su acompañante tenía el cabello unos tonos más oscuro y menos rizado, más fácil de peinar. Era un pelín más ancha que su amiga, aunque eso Lily no podía percibirlo desde ahí, y aunque sus ojos estaban cerrados, Lily sabía que eran de un cálido color miel, en vez del intenso azul de Marlene. Sin embargo, era lógico que la pelirroja no hubiera pensado en ella nada más ver su pelo, puesto que su acompañante había terminado Hogwarts unos meses atrás. Sin embargo, no se iba a quejar, se alegraba enormemente de que estuviera ahí.
Apenas la había visto en todo el verano, por la intensidad de su entrenamiento, eso sin contar el tiempo que llevaba en Hogwarts, y la echaba mucho de menos. Incrédula acarició con delicadeza su pelo, apartándole los mechones que caían sobre su cara. Esto hizo que su compañera se desvelara, sus grandes ojos miel se abrieron y cerraron con rapidez, intentando despejarse, y cuando estuvo lo suficiente lúcida para enfocar, los posó sobre Lily percatándose estaba despierta.
- ¡Lily! -Gritó con fuerza abalanzándose sobre su amiga -menos mal que estás despierta, no sabes cuanto te he echado de menos ¡por Merlín! Y va y resulta que la primera noticia tuya que tengo, desde que volviste a Hogwarts hace meses, es que estas en la enfer…
- Alice, Alice tranquila, parece que vuelves a tener quince años -rio la pelirroja ante la exageración de su amiga y cortándola a mitad de frase -¿que haces aquí?
- ¿No puedo venir a ver a una amiga enferma? -Devolvió ella indignada, mientras le sacaba la lengua infantilmente.
- Alice Sophie Fortescue... -la rubia no se dio por aludida.
- Es la verdad, -atajó la rubia molesta - además como ayer me tocó guardia hoy tenía el día libre, pensaba pasar la mañana durmiendo. Pero cuando llegue a casa me encontré con una carta de Marlene informándome de que estabas en la enfermería, volví al departamento de aurores lo más rápido que pude para usar una de las chimeneas que conectan con el despacho de Dumbledore. No te imaginas el susto que se llevó el director al verme aparecer a las cinco de la mañana en su despacho, aunque mayor fue el mío al ver su pijama... -Lily rio fuertemente ante la explicación de su amiga.
- Me alegro de que estés aquí, -dijo finalmente la pelirroja feliz de tener ahí a su amiga, aunque no quisiera admitirlo, había necesitado eso. -Pero no hacía falta, eres una exagerada Alice, si vienes a Hogwarts cada vez que acabo en la enfermería...
- ¡Lily Evans! Espero que eso no sea una amenaza, porque aquí me tendrás cada vez -reprocho la aprendiz de auror. -Ahora, cierra el pico y déjate querer, hace mucho que no sé de ti -dijo mientras volvía a abrazaba.
- Siento no haber escrito, he estado muy liada este curso y con todo lo que ha pasado me ha sido imposible escribir casi. -Alice no respondió, pero en sus ojos bien quedaba claro que no se creía ni una sola palabra.
- Lily no puedes dejar de escribir solo porque... -pero no le dio tiempo a decir nada más.
- ¿Cómo estás? ¿Cómo te va en la academia? -Cortó la prefecta a su amiga, dejando en claro que no quería tan siquiera mencionar el tema, unos segundos después dubitativa añadió -¿Cómo están todos?...
Una sonrisa pícara se dibujo en los labios de Alice, causando un ligero rubor en la pelirroja. La rubia pareció pensárselo pero finalmente cedió y decidió contestarle en vez de insistir en el tema.
- La Academia es agotadora no te lo voy a negar, pero me gusta mucho, -relataba la rubia -aunque creo que no estamos recibiendo tanta formación como deberíamos... Ya sabes por los tiempos que corren, se necesitan más aurores trabajando fuera que enseñando dentro, aún así hay muchos que se quejan de ello. Creen que justo con todo lo que ocurre necesitamos más formación que nunca, -dijo bajando la voz preocupada mientras se perdía en sus pensamientos, se aclaró la garganta intentando centrarse nuevamente en su conversación. -La verdad, no llevamos ni seis meses de entrenamiento y ya hemos ido a alguna misión, se supone que los aprendices no pueden ir hasta por lo menos haber terminado el primer año de entrenamiento y pasar un examen preliminar, pero ahora todo es distinto... -Volvió a mirar al infinito unos segundos, con una expresión inquietante en su rostro. -Mi mentor, dice que la mejor forma de aprender es con la practica, -había cierto toque de orgullo en su voz- tengo al mejor auror de todos como mentor ¿sabes?, Alastor Moody -ahora el orgullo era más que evidente. -Es toda una leyenda, y ¡nunca antes había escogido entrenar a nadie Lily! ¡Soy su primera alumna! -Su voz se había elevado un par de octavas por la emoción, sus ojos brillaban de felicidad. -Pero no te preocupes, Frank y Benjy tienen a otros que también está bastante bien uno de ellos es Caradoc Dearborn, no sé si te suena, es el primo de James, no es Moody pero está bastante bien -terminó mientras añadía con una sonrisa burlona -los dos te envían recuerdos.
El sonrojo de Lily reapareció ante la burla implícita de su amiga, y es que Alice, Benjy, Elizabeth y Frank se habían graduado ese junio pasado. Lily aún recordaba como a pesar de la diferencia de edad, ellas dos se habían hecho muy amigas en su primer año. Y la siempre simpática y sonriente Alice Fostercue no tardó en presentarle a su grupo de amigos compuesto por dos chicos, una chica y ella misma, Lily encajó a las mil maravillas con ellos. A lo largo de los años, la relación entre ambas fue fortaleciéndose, y como consecuencia de esto los amigos de Alice y Lily acabaron formando parte de la vida de las otras inevitablemente. Pero como a veces ocurre cuando se juntan dos grupos de amigos, unos se llevaron mejor que otros, y el apuesto Benjy Fenwcik no pudo evitar fijarse en la adorable pelirroja dos años menor que él. Los dos mantuvieron durante años una relación estable, hasta principios del curso anterior, cuando las cosas empezaron a complicarse, y fue cuando pasaron a tener una de esas famosas relaciones intermitentes en todos los romances adolescentes. Finalmente, ese mismo verano le pusieron fin, cuando decidieron que preferían conservar su amistad a estropear todo con una relación a distancia. Sin embargo, Benjy había sido y seguía siendo el primer amor de la pelirroja.
- Lily -el tono de Alice se volvió más serio, y su rostro perdió la sonrisa -deberías contestarle a alguna carta ¿sabes? Sé que dices que estas muy ocupada -cortó la rubia antes de oír cualquier excusa por parte de su amiga, -pero Benjy está estudiando para ser auror y encuentra tiempo para escribirte. -Ahora el reproche en su voz era más que evidente -si sigues así, esa amistad que tanto os habéis esforzado por conservar va a desmoronarse.
La pelirroja bajó la mirada a la sabanas y jugó con un hilo suelto de estas, signo inequívoco de su arrepentimiento.
- Lo sé -dijo simplemente, pero eso a su amiga le debió bastar porque asintió con la cabeza dejando el tema.
- Y ahora sí, cuéntame ¿cómo narices has acabado aquí?
- La verdad, no lo sé, -respondió lo más rápido que pudo, aliviada por el cambio de tema -he intentado hacer memoria, pero no me acuerdo. Lo último que recuerdo, es estar de camino al club de encantamientos y de repente todo se volvió negro, horas después me desperté en la enfermería e intenté recordarlo pero no pude.
- ¿Te hechizaron o...?
- No, no creo, no noté nada, ni oí nada raro la verdad. -Respondió aun perdida en sus recuerdos. - Aunque me hubieran borrado la memoria sabría que algo está mal ¿no?, además el sanador Apgar hubiera encontrado trazos de magia en mi mente y hubiera dicho algo... -dedujo haciendo a un lado las sugerencias de su preocupada amiga. -Igual es porque en los últimos días no comí demasiado... -añadió no muy convencida -si, debe ser eso.
- ¿Por qué no comiste Lily? Tu siempre comes, y mucho a decir verdad… -insistió Alice -¿no estarás intentando perder peso de manera absurda y ridícula no? Porque como te atrevas a seguir una de esas dietas rápidas y estúpidas de Mary te mato…
- No Alice no, -cortó, la prefecta a su amiga, antes de que volviera hacer una sugerencia absurda como esa -me ha estado molestando la tripa, sin más y francamente desde el principio de curso no tengo mucho apetito. Toda esta situación me quita las ganas de comer... supuse que me estaba poniendo enferma ya sabes -añadió mirando a su amiga de manera cómplice -o que en unas horas se me pasaría, no me imaginé... -pero no terminó la frase, dejándola colgada en el aire.
Ante esa respuesta la rubia calló, pero miró a Lily de forma intensa a través de sus ojos miel, antes de volver a hablar.
- Lily -dijo ahora suavemente en un tono que Lily conocía bien. -Esperaba que tu sola me contaras lo ocurrido, pero veo que no. -Su voz estaba llena de reproche -si sé porque estás aquí, y tu también. -Declaró, la pelirroja no desmintió ni negó nada expectante a saber qué decía su amiga, -Marlene me contó todo en su carta, sé lo de los carteles, las peleas y que te hechizaron Lily, no, más bien que te atacaron. Lily el dolor de tripa, la falta de apetito, tu desmayo... ¡todo se debe a que tenías una hemorragia interna desde hace días! ¡Y no has dicho nada! -La rubia estaba verdaderamente enfadada -¿sabes si cuando te atacaron te golpeaste la cabeza? Porque tu no eres una niña tonta Lily Joanne Evans, así que sabes perfectamente lo que deberías haber hecho en cuanto ocurrió, -los ojos miel de su amiga desprendían auténtica furia, y un brillo rojizo rodeaba su piel -¡pero no! ¿Tu puedes con todo solita verdad? Pues las cosas ya no son tan sencillas Lily, Hogwarts ya no es seguro, ¡a ver si te entra en la cabeza!
La prefecta no pudo evitar abrir sus ojos verdes de par en par, ante la verborrea soltada por su amiga.
- Si no te llegan a encontrar en ese pasillo, estarías muerta Lily, y no sé si te das cuenta, pero para eso no hay hechizo ni poción que sirva. Así que dime, y no voy a repetirlo más ¿Qué ha estado pasando en Hogwarts? -Su tono había cambiado de una súplica a un tono autoritario, que jamás hubiera imaginado escuchar de su amiga. -Espero una explicación, y más vale que sea buena.
Y la pelirroja supo que de esta no se libraba.
*Unos días antes.*
La salida planeada a Hogsmeade que se había cancelado hacía unos días, no parecía que se fuera a volver a programar. Desde ese 11 de Octubre habían aparecido más papeles en las paredes del colegio, y la gravedad de la situación solo parecía aumentar paulatinamente. Ahora a los prefectos se les habían sumado rondas extras, como siempre estas eran conducidas en parejas, cada casa debía tener apostada a un par de prefectos en una de las alas correspondientes del castillo. En el norte los slytherin, el sur para los hufflepuff, las águilas se encargaban del este y finalmente los leones del oeste. Debían estar atentos a cualquier signo y reportar a los jefes de casa o en su defecto a los premios anuales cualquier evento, cada hora en punto uno de los prefectos debía informar al jefe de casa de la situación.
Lily y Remus se encontraban cumpliendo esa función en ese instante, ahora los prefectos de gryffindor estaban cerca de la biblioteca. La pelirroja estaba nerviosa, andaba de arriba abajo sin parar a la par que murmuraba cosas ininteligibles, mientras que el licántropo se encontraba sentado contra la pared. Su tez estaba pálida y unas profundas ojeras enmarcaban sus ojos claros, hacía días de la luna llena, pero había descubierto que dependiendo del mes la luna nueva a veces podía drenar las fuerzas de los licántropos. Y aunque normalmente el joven no mostraba signos de sufrir este efecto, lo más probable es que los acontecimientos que estaban teniendo lugar en el castillo, se habían llevado mucha energía de él haciéndole mas susceptible a los cambios lunares.
- Esto es como dice la canción de Led Zeppelin -saltó Lily -¿sabes cuál digo? -No espero a que su amigo respondiera -la que dice "The dark lord rides in force tonight And time will tell us all", ¿cómo se llama?
- "The Battle of Evermore" -respondió Remus, apenas escuchándola.
- ¡Si justo!, -dijo la pelirroja extasiada mientras se giraba al licántropo, sin verle realmente -sabía que conocerías Led Zeppelin, por algo somos amigos -divago Lily para volver al tema anterior en un segundo -pues eso y el maldito ministerio no…
La prefecta siguió y siguió hablando, pero el joven castaño no le prestaba atención, no se encontraba nada bien. La cabeza le dolía demasiado, no entendía porque el pasillo tenía que estar tan iluminado, la piel le picaba por todas partes, como si quisiera arrancársela, los olores eran tan intensos que le producían náuseas y el ruido incesante producido por Lily le estaba volviendo loco. Se había ido resbalando contra la superficie helada -que le producía un alivio pasajeramente efímero- de la pared, así que se incorporó como pudo.
Hasta que no escucho un gemido proveniente de su compañero Lily no se dio cuenta de su situación, cuando volteo, esta vez se fijó en él de verdad.
- ¡Remus, por Merlín! ¡Qué mal aspecto tienes!, ¿qué te pasa? ¿Te encuentras bien?- Era una pregunta absurda por su aspecto estaba claro que no.
- Si, solo un poco mareado nada más -le había costado horrores decir eso, tenía los dientes apretados y respiraba entrecortadamente -también me duele la cabeza un poco y …
- ¡Tienes que ir ahora mismo a la enfermería!
- No Lily de verdad que… -el solo quería que se callara un rato y estuviera quieta, y si además pudiera apagar un poco la luz estaría bien.
- ¡Que sí! Vamos -con esfuerzo Lily consiguió levantar a Remus, se había agachado para pasar el brazo por debajo de los omóplatos del joven y servirle de apoyo. -El sanador Apgar te dará algo que pueda servirte seguro, y puede que hasta te toque quedarte ya hasta que estés mejor.
Con tal de no escucharla más Remus accedió, tardaron unos diez minutos en llegar a la enfermería. La prefecta se vio obligada a entrar sin llamar debido a la falta de manos disponibles, depositó a Remus en una camilla al principio de la enfermería y corrió lo más deprisa posible al despacho del sanador. Una vez se aseguró que Remus estuviera atendido y el sanador Apgar la hubiera despachado ya tres veces, volvió al pasillo donde debía estar vigilando. Sin embargo cuando llegó se encontró una sorpresa desagradable.
Mientras tanto, la sala común de gryffindor era un hervidero, se encontraban ahí todos los alumnos desde primero hasta séptimo. El frío había comenzado a llenar los jardines y las medidas recomendadas por el ministerio, animaban a los estudiantes a quedarse en las salas comunes. Así que se habían vuelto el punto de mayor concentración de todo el castillo. Los tres merodeadores restantes ocupaban los sillones delante del fuego, James observaba a Peter y Sirius mientras los dos jugaban una partida particularmente entretenida de gobstones. Junto a ellos se habían apostado Emmeline Toddler y Elea Lynn, las otras dos gryffindor de sexto año, las dos chicas hablaban entre ellas en susurros, de vez en cuando Elea levantaba la cabeza de su conversación para posarla en los merodeadores, reír tontamente y volver a hablar con su amiga. A James esto le desconcertaba enormemente, a penas conocía a Elea aunque con Emmeline tenía más relación, esta no era mala pero tampoco la consideraba su amiga, así que no se había sentido muy cómodo cuando las dos se sentaron a su lado, pero no emitió queja alguna.
Tampoco ayudaba a la incomodidad del chico la excesiva tensión que había, entre las dos chicas sentadas a su lado y sus otras compañeras de año, al parecer la relación entre ellas si que no era muy buena. Debía ser por eso por lo que nunca las veía juntas. Ahora que lo pensaba, el azabache recordaba que una vez Peter había dicho algo de que Jorkins y Toddler evitaban pasar el menor tiempo juntas a toda costa, porque siempre acababa surgiendo un problema. Sin embargo, este curso, parecía imposible hacer eso. Aquel día Blish, Mary, Heather y Adam, estaban sentados cerca de ellos, lo suficiente para escuchar su conversación, pero no tanto como para estar sentados juntos y participar de la misma. Los cuatro tenían una dinámica parecida a la de los propios merodeadores, Adam y Blish jugaban al ajedrez, mientras Mary comentaba de vez en cuando las jugadas y Heather miraba al vacío. James pensó, que una vez más la lista había resultado un duro golpe para ella.
Desde la aparición de los carteles -nadie podía saberlo, solo hacer conjeturas de ello- Heather tenía una imagen en su cabeza que se repetía una y otra vez, constantemente como si alguien estuviera dando al botón de replay. Se trataba de Lissy, la mediana de los Jorkins, no paraba de ver a su pequeña vecina jugando en el jardín y si se esforzaba hasta podía oírla reír mientras daba vueltas con los brazos hacia arriba.
James por primera vez desde que los conocía, había observado aquel año a sus compañeros de casa. No sabía porqué, pero el azabache había hecho sus amigos en primero, y sus ojos en cierta pelirroja, y no se había molestado en mirar más allá. Si bien, es cierto que a Adam lo conocía más por compartir cuarto o que con Blishwick jugaba al quidditch, las demás eran prácticamente personajes secundarios en su vida. Sin embargo, aquella charla que tuvo con su padre en verano había hecho mella, y ahora James estaba dispuesto a lo que no había estado los cinco años previos, conocer a sus compañeros. Por eso, se había dado cuenta de que Jorkins, había progresado lentamente en el último mes, claro, eso fue hasta que vio el nombre de Lissy en la lista y la manera en la que estaba escrito, como si la sangre goteara de él. Eso, sumado al hecho de que dos de sus mejores amigas encabezan la lista que se había repartido por el colegio, había hecho que la joven volviera a sumirse en sí misma.
Por eso nadie se esperaba el arrebato repentino que le dio, y tampoco nadie pudo evitarlo.
Pero parecía que a pesar de todo, seguía habiendo en Hogwarts una persona capaz de hacer salir a flote el carácter de Jorkins, pues en el momento en que la trigueña escuchó como Emmeline Toddler hablaba de los cotilleos de última hora, como si lo que estuviera pasando no importara nada, como si la mitad de la gente en esa sala no se encontrara en esa lista. Saltó. Un tiempo después hasta ella reconocería que se había pasado, sin embargo, en ese momento le dio igual, no comprendía cómo alguien podía ser tan superficial y poco empática.
- ¿Es que no puedes tan siquiera sentir una pizca de empatía, arpía inmunda? - la voz de Heather sonaba extraña, en los últimos meses a penas la había usado. Sin embargo, la joven leona no se dio por aludida creyendo que hablaba a otra persona. -Cierra la boca de una vez Toddler, a mi y al resto de la sala común nos importa una mierda el nuevo esmalte que cambia de color o quien se haya acostado contigo esta vez. Así que ¡cierra la boca de una puta vez!
Emmeline Toddler miró a su compañera de cuarto, sus mejillas se habían vuelto rojas, -cosa muy poco habitual en ella- pero fue solo un segundo. El rubor desapareció tan rápido que parecía que nunca había estado. La sala común habia enmudecido de golpe, y Mary miraba a su amiga con auténtica sorpresa reflejada en sus ojos chocolate, no como Adam, pudo notar James antes de volver la vista a la pelea que se estaba formando. Toddler, No dejo que lo que acababa de decir Jorkins la amedrentaba, formó una sonrisa en sus labios cereza por toda respuesta.
- Jorkins francamente no creo que te importe tan poco, ya que bueno…, -hizo una pausa larga, para añadirle dramatismo a la frase antes de continuar -claramente tu vida no se encuentra en el mejor momento -dijo mirando a la castaña despectivamente de arriba abajo. -Querida eres un desastre.
- Emmeline -advirtió James, cuyos ojos se movían de las dos chicas a los amigos de Heather, intentado conservar la calma en la sala común.
- ¡¿Un desastre?! -La voz de Mary sonó más aguda de lo habitual, su tono teñido de ironía y diversión -puede que nuestras vidas, su vida no sean tan... ¿cuál es la palabra? -Mary imitaba el dramatismo y los gestos despectivos de su compañera con gran facilidad, pasando sus ojos de Blishwick a Robins como si estos tuvieran la respuesta. -Ah si, -hizo una pausa dramática -¡entretenida! Pero por lo menos no es una zorra desconsiderada con el resto -acabo la frase con una firmeza contundente, mientras los murmullos se alzaban por la sala común. -¿Acaso no ves lo asustada que está la gente Toddler? -Continuó Mary ignorando a sus compañeros de gryffindor -no es momento de cotillear.
Pero ya era tarde Emmeline se había enfadado.
- Ja, es gracioso que tú taches de cotilla a alguien Macdonald. -Mary, enrojeció, pero no negó nada. -Dime ¿te han llegado ya los nuevos rumores para ir esparciéndolos por ahí? ¿O no son lo suficiente jugosos y necesitan retoques?
- Zorra -contestó la castaña.
- ¿Acaso se los has oído a alguien o has llegado tu sola a esa conclusión? -Respondió Emmeline sonriendo con superioridad.
- No, -devolvió Mary también sonriendo, -la gente tiende a llamarte guarra no zorra.
Emmeline ya no sonreía, sus ojos azules se habían oscurecido y su espalda tensado, la sala miraba a las dos como si de un partido de quidditch se tratara y la quaffle fuera de lado a lado.
- ¿Yo soy la guarra? Oh Mary querida me parece que no quieres jugar a este juego -había bajado su voz varios decibelios, pero el silencio tenso que se había formado en la sala común permitía a todo el mundo escuchar. -Tu no tienes la mejor fama precisamente.
Una risa falsa escapó de los labios de Mary. - No soy tu.
- No, no lo eres -confirmó la rubia, como si eso fuera algo bueno -¿cómo esta Lyle? ¿Seguís juntos? No me lo pareció ayer por la noche.
Mary se puso de pie de un salto y enrojeció rápidamente ante la insinuación de la chica. James recordaba a Christian Lyle, era un chico de séptimo de ravenclaw y por lo que acababa de oír debía de haber estado quedando con Mary aunque el azabache no creía que fuera nada serio. Aún así estaba seguro que Macdonald no pensaba igual.
- Bien bien, -intervino la voz calmada e indiferente de Blish -no sabemos quien es más fresca, ahora volvamos todos a nuestras cosas.
Ante el comentario de la morocha, surgieron algunas risas por toda la sala común, Mary aun estaba de pie frente a la rubia, todavía parecía dispuesta a pegar a Toddler, pero Blish se interpuso y tiro de ella hacía sus sitios.
- Oh no Blishwick -continuó Emmeline haciendo caso omiso a la advertencia de la cazadora -estas muy confundida. Si, sabemos quien lo es. Yo no salgo con nadie, por lo tanto soy libre de hacer lo que quiera, pero bueno me parece que no todas vosotras podéis decir lo mismo...
- Escupe ya lo que quieras decir Toddler -ladró Mary, enfadándose más cada segundo que pasaba.
- Bien -respondió la chica sonriendo de lado, mientras hacía una pausa más larga de la que debería -bueno pues que no soy yo quien se la está pegando a su novio con Robins.
Un silencio tenso y repentino llenó la sala común, todos los ojos que estaban fijos en las dos jóvenes volaron hacía Heather y Adam, que estaban el uno al lado del otro. El rostro de ella se había contorsionado en un gesto de sorpresa entremezclado con rabia y el parecía simplemente estupefacto ante la acusación.
- ¡Cállate Toddler! Eso no es cierto -saltó Adam, James sabía que decía la verdad.
- O seguro cielo, -replicó con tono condescendiente -yo no os juzgo, solo digo que podrías hacerlo mejor -continuó la rubia totalmente incrédula a las palabras del chico -y francamente Jorkins si vas a hacer que tu novio sea un cornudo, hazlo con alguien como los merodeadores, no con...ese.
- Cierra el pico Toddler, no sabes de lo qué estás hablando -para sorpresa de todos fue Angelina quien salió en su defensa, la joven no se metía en problemas ajenos nunca y si lo hacía, como muchísimo era para defender a Lily. -Y me refería a vosotras dos, no incluía a nadie más en esa frase.
- ¿Qué? Blishwick venga hasta alguien como tú sabe, que Jorkins se está comportando como una zorra auténtica, no es que yo la juzgue.
- ¿Alguien como yo? -El tono de la cazadora era extremadamente peligroso, pero su pregunta quedó olvidada una milésima después.
- ¿Ah no? Porque eso es exactamente lo que parece -comentó Macdonald en un susurro. -Estas metiéndote donde no te llaman como siempre Toddler.
- Bueno en realidad solo se está defendiendo Jorkins ha sido la primera en ata…
- ¡No te metas Black! -Angelina, Mary y Adam gritaron a la vez furiosos.
- Vale yo me callo -asintió el joven ligeramente amedrantado por la imagen.
- A caso me diréis que no os habéis fijado -Mary y Blish compartieron una mirada, ante las palabras de su compañera, aunque solo fueron unos segundos, suficientes para que la rubia se percatase. Los murmullos, de aquellos estudiantes que observaban, dándole la razón no ayudaron a la situación -ah eso es un sí. Vaya, vaya Jorkins hasta tus amiguitas lo reconocen ¿quién es ahora la arpía?
Heather paso sus ojos de Mary a Angelina y viceversa, incrédula de las palabras que habían salido de su compañera, sus ojos verdes mostraban dolor al ver la duda reflejada en sus amigas.
- ¿Mary?… -preguntó en un tono suplicante.
- Bueno, ya vale Emmeline, tengamos la fiesta en paz -intervino esta vez James -ya ha ocurrido suficiente por un día. Jorkins escucha sabemos que no se la estas pegando a Turpin, aunque Robins y tu pasáis más tiempo a solas que nunca. Pero si lo hicieras ¿qué más da? Es tu vida, haz lo que te dé la gana. Toddler no sabes si ha pasado algo o no, así que deja de meter mierda -el intento de consolar por parte de Potter fue todo un desastre. -Y Macdonald, no estas ayudando a la situación así que déjalo.
- ¡Potter, para! -Mary miraba a su compañero sorprendida por su falta de tacto.
- Bueno, bueno… esto si que es divertido-suspiró Toddler, tras haber prorrumpido en carcajadas.
- Eres despreciable -dijo Heather como pudo -no me extraña que no tengas amigas.
Los ojos azules de Emmeline brillaron con intensidad, dejando ver una emoción que ninguno supo distinguir, sin embargo se oscurecieron al instante.
- Prefiero no tener amigas, a que estas acaben muertas.
Heather recibió la frase como quien recibe una maldición, su boca se abrió en un grito mudo de dolor y se quedó sin respiración unos segundos. Su cuerpo se movió de manera inconsciente hasta posicionarse delante de la rubia, y entonces hizo algo que no se esperaba. Le dio una bofetada en la cara, llenando el vacío con el sonido de su mano chocando contra la mejilla de su compañera de habitación.
- Te odio -escupió sin fuerzas la castaña, mientras las lágrimas caían por sus ojos, después subió corriendo a su habitación, sin que nadie pudiera impedírselo.
La sala común se quedó en silencio unos minutos, permitiendo oír el portazo dado por la mediana de los Jorkins, nadie se atrevía a hablar o moverse, todos los presentes sabían que eso había sido un golpe bajo por parte de Toddler ¿de verdad había dicho eso? La línea estaba tan lejos en ese momento que apenas parecía un punto en la distancia.
- Te has pasado Emmeline -finalmente habló Peter -y mucho.
- Eres una zorra -el usualmente taimado Adam prácticamente saltó sobre Emmeline, únicamente siendo contenido por las manos de James sobre sus hombros.
- Suéltame que le voy a dar una lección ¡Blish que me sueltes! ¡Voy a destrozar a esa zorra! -Mary gritaba enrabietada mientras era sujetada por la cazadora para que no pegara a la rubia.
- Macdonald tranquilízate, así no ayudas a nadie -contestó su compañera -Toddler la próxima vez te mando tal maleficio que despertaras en Asia, ¿queda claro?
Por un segundo parecía que la rubia iba a asentir, que asumiría que lo que había hecho estaba mal, sin embargo, su orgullo pudo más. Simplemente se encogido de hombros, dio la vuelta y salió de la sala común como si no hubiera pasado nada.
Cuando parecía que el orden antinatural que se había impuesto en la sala común no podía ir a peor, el cuadro de la señora gorda se abrió de par en par dando paso a Donna Foreman la prefecta de hufflepuff de sexto curso. La chica tenía una expresión de miedo en su cara, su uniforme estaba descolocado, su pelo despeinado y tenía un par de feos cortes ensangrentados en los brazos. Todos los gryffindor miraron confundidos a la tejón, ¿cómo había entrado una hufflepuff en su torre? ¿Y por qué tenía tan mal aspecto? Pero antes de que alguien pudiera preguntar, esta se hizo a un lado dejando pasar a su compañero prefecto. Shafiqs, entró en la sala tropezando en el escalón, sin llegar a caerse, el chico tenía el mismo aspecto que su compañera aunque no había ningún corte visible, y a su lado, apoyando todo su peso en él, iba una pelirroja vestida con el uniforme de gryffindor. La chica en cuestión alzó sus ojos verdes y los clavó en la escena que había estado ocurriendo en su sala común, fue ahí cuando los leones pudieron ver el mal aspecto que tenía.
Y cuando se desato el caos definitivo, siendo los primeros en reaccionar los de sexto curso.
Mary y Blish dejaron de forcejear, al instante, entre ellas y se acercaron rápidamente a Shafiqs intentando ayudarle en lo que podían. Mientras Adam se había quedado estático, a centímetros de donde estaba Toddler unos minutos atrás dejaba escapar una maldición. Los merodeadores, a pasos acelerados se acercaron inmediatamente al hufflepuff y tomaron a su compañera de casa por debajo de los hombros, haciéndose con el control de la situación. Una vez se movieron los demás leones empezaron a reaccionar, se empujaban unos a otros intentando ver lo que sucedía mientras simultáneamente intentaban hacer hueco hasta los sofás. La única persona que no había reaccionado en toda la sala era James.
Potter se había quedado estático en su sitio. El azabache sintió una opresión profunda en el pecho y como los pulmones le pichaban, se había olvidado como respirar. Por segunda vez desde que había empezado el curso olvidó la promesa que se había hecho a sí mismo aquel verano. Los dos prefectos presentes en la sala común tomaron el control, Aidan Sloper y Leslie Fay, intentaban infructuosamente imponer orden, pero solo entorpecían el camino de los merodeadores. Sin esperar nada más Sirius, frustrado, levantó a Lily el solo y la cargó hasta una butaca, cuando hubo sentado a la pelirroja se arrodillo frente a ella y sin esperar un segundo empezó a revisar y curar los golpes que esta tenía.
- ¿Qué ha pasado? -Preguntó Leslie asustada, mientras veía a Black mover la varita y susurrar hechizos -¿Shafiqs, Foreman? -Viendo que su compañera no parecía reaccionar se dirigió a los dos tejones.
- No lo sabemos, exactamente. Estábamos volviendo hacía la sala común por el ala oeste cuando oímos gente gritando... -Donna empezó a contar, pero la mirada de su compañero la obligó a quedarse callada.
- Nos pidió que la trajésemos aquí -respondió Shafigs escuetamente.
- ¡¿Y que os hizo pensar que era mejor idea traerla aquí que llevarla a la enfermería?! -Grito Mary Macdonald a los prefectos histérica, los dos hufflepuffs compartieron una mirada significativa entre sí.
- Fue ella -hablo insistió el chico -nos hizo, me hizo prometer -se rectificó -que no la llevaría a la enfermería, que la traería aquí.
- ¿Pero estaba consciente cuando la encontrasteis? -Preguntó Sirius desviando la atención de la pelirroja un segundo para mirar a los dos intrusos.
- Si, no ha perdido la conciencia en ningún momento -Donna miraba extrañada a Black, pero los amigos del chico habían entendido lo que quería decir.
- Se refiere a sí estaba así o hablaba -aclaró Peter en voz baja, hacía los tejones.
- Estaba normal -afirmó Cedric -pero cuando quise llevarla a la enfermería ya estaba así, vuestro cuadro casi no nos deja pasar.
- Evans -Sirius Black llevó su varita a la chica y estaba a punto de conjurar un nuevo hechizo cuando Peter le detuvo.
- No creo que debas hacer eso aquí -dijo entre dientes lanzando una mirada a su alrededor.
Los ojos grises del mayor de lo Black recorrieron la sala fijándose en la masa de curiosos frente a el y tuvo que darle la razón a su amigo, con reticencia y soltando un gruñido bajo la varita.
- Bien y ¿qué hacemos? -Accedió el pelinegro en voz baja para que solo los más próximos pudieran escucharle -esta claro que a la enfermería no quiere ir y al cuarto de las chicas no podemos subir ahora mismo...
- Esta claro -dijo Sloper, todos los ojos se volvieron hacía el -la llevamos donde McGonagall.
Una risa sardónica escapó de Sirius.
- ¿Crees que si no ha querido ir a la enfermería va a querer ir a donde McGonagall?
- Lo importante no es lo que quiera, -respondió el chico molesto por la condescendencia del mayor -si no lo que le conviene.
Recibiendo nuevamente solo una risa por parte de Sirius.
- Black tiene razón -cortó el inminente argumento Blishwick, su voz sonando extraña -no se porqué Lily no quiere, pero es lista y tendrá sus motivos...
- ¿Crees que no deberían hacer nada? -Saltó Macdonald.
- No, -respondió la negra -creo que deberíamos preguntarle por qué -las dos amigas cruzaron miradas y la cazadora vio la comprensión en los ojos marrones de la hija de muggles.
- Necesita ayuda -gritó en un susurro Leslie.
- Black -él animago que había vuelto a centrar su vista en la pelirroja levanto los ojos y miro a Mary -¿puedes curarla?
El chico lo evaluó durante unos segundos y con el ceño fruncido negó con la cabeza.
- No, -respondió enfadado -los hechizo curativos no son mi fuerte tampoco y aunque conozco unos cuantos avanzados esto se me escapa de las manos.
El silencio volvió a instaurarse en el grupo.
- Creo que ha llegado el momento de romper mi promesa -comentó Shafiqs.
- Aún no, -objetó Peter -Sirius ha dicho que no son su fuerte, porque no lo son. Pero James si puede -los ojos de todos se fijaron en Potter que seguía en la misma postura de antes -es el mejor.
A pesar de tener todos los ojos puestos en él, el azabache seguía sin reaccionar. No fue hasta que Sirius gritó su nombre que consiguió salir del trance en el que se había sumergido.
- James -dijo el pelinegro mirando directo en los ojos avellana de su amigo, incentivando el sentimiento de que algo iba mal en el azabache -¿crees que puedes curarla? Tienes que ser tu. Necesito saber si puedes, si no tendremos que llevarla a la enfermería.
Se tomó unos segundos antes de sacudir la cabeza, como si estuviera aclarando sus ideas.
- Si, -contestó finalmente -pero no aquí, necesito el botiquín de nuestro cuarto -afirmó.
Con un asentimiento Black tomó en brazos a la prefecta, el cuerpo delgado de Lily cabía perfectamente entre ellos, y se dirigió a las escaleras que llegaban a los cuartos de los chicos, a medida que iba andando los leones se movían para abrirle paso. Tuvo que hacer un esfuerzo para no salir corriendo a buscar a McGonagall la butaca en la que había estado Lily estaba cubierta de sangre, esa imagen había enviado escalofríos por todo su cuerpo, drenando al animago de fuerzas. Pero sin mirar atrás e impulsado por su propia entereza, siguió a Sirius y subió los escalones de dos en dos dejando a sus amigos atrás rápidamente.
- Será mejor que os vayáis -dijo Mary girándose hacía los prefectos de hufflepuff -nosotros nos encargamos desde aquí, tenéis que volver a vuestro puesto, gracias por todo.
Los dos hufflepuff asintieron con la cabeza y estaban a punto de irse cuando Cedric detuvo a Mary.
- Macdonald, mantéenme al día ¿vale? -su mirada se perdió en la oscuridad de la escalera -Evans también es mi amiga.
- Tranquilo Ced -interrumpió Adam, mientras pasaba un brazo por lo hombros de su amigo en un rápido apretón -yo me aseguraré de ello.
Desde el segundo en que Shafiqs había aparecido en la sala común con Lily apoyada en el semi-inconsciente James se había sentido completamente confuso, lo primero que sintió fue puro terror, aunque el miedo paralizante había disminuido una sensación heladora persistía en su cuerpo. Por mucho que hubiera intentado moverse no lo había conseguido, había visto a sus amigos juntarse alrededor de Evans. Podía ver como sus labios se movían y a Sirius realizando hechizos de curación, pero parecía que alguien le había lanzado un hechizo paralizante, el tiempo a su alrededor iba más despacio y los sonidos se oían distorsionados. Pero todo eso despareció cuando Sirius le hizo saber que le necesitaba.
Ahora, James, tenía a la pelirroja postrada en su cama, desde que tenía quince años había soñado prácticamente con esa imagen todas las noches, pero ni en mil años se hubiera imaginado que la primera vez que Lily Evans estuviera en su cama sería prácticamente inconsciente y llena de sangre. Un escalofrió le subió por la columna al pensar en ello. Sin embargo, dejó todas las ideas a un lado y se puso a trabajar. No se enteró de cuando todos los demás llegaron al cuarto o sí alguno de ellos le estaba hablando, toda su atención estaba centrada en la chica frente a él. Los hechizos más básicos habían sido realizados por Sirius, y este le había dicho que había comprobado que no hubiera hemorragias internas, pero por si acaso lo revisó una segunda vez. Una vez las heridas de mayor prioridad estaban bajo control o curadas se decidió a hablar con ella, necesitaba que esta le guiara a través de su dolor.
Los ojos verdes de Lily que habían estado siguiendo los movimientos de James analíticamente, no lo miraron como lo hacían habitualmente. Si no que en esta ocasión estaban llenos de curiosidad.
- Lils -Mary se había acercado a la cama de James y estaba reclinada sobre la prefecta por el lado contrario al de él -¿cómo estas?
La castaña no lo pensó y a James no le dio tiempo a avisarle, pero en el segundo en que toco a la pelirroja está no respondió, en lugar de eso un grito de dolor escapó de sus labios y su mano viajo rápidamente a su clavícula izquierda, donde Mary había apoyado su mano. El grito de Lily produjo verdadero terror en Mary, quien intentó ayudar a la pelirroja mientras el pánico se dibujaba en su cara y gritos histéricos escapaban de sus labios, pero los brazos fuertes y firmes de Sirius se cerraron a su alrededor impidiendo que tocara a su amiga. El pelinegro tenía la mandíbula tan tensa que parecía que en cualquier segundo se partiría. El grito de Lily no solo había alterado a Mary y Sirius, todos los presentes habían reaccionado en menor o mayor medida. Blish se retrotrajo a una esquina oscura del cuarto abrumada por todas las emociones, Adam, había empalidecido notoriamente y de igual forma que Mary había intentado ayudar, pero a diferencia de la castaña él solo necesito que Peter, igual de pálido, le agarrara el hombro para que se quedara quieto. Sin embargo, el que peor aspecto parecía tener ante la reacción de la pelirroja era James.
El azabache veía a la pelirroja, llorar y morderse los labios fuertemente, mientras las lágrimas escapaban de sus ojos verdes sin saber como ayudarla, y el pánico empezaba a tomar control de su mente ante esa imagen, verdaderamente aterradora para él. Sin saber de donde sacó fuerzas James se obligó a respirar, y forzó a la pelirroja a estarse quieta y explicarle exactamente que le pasaba. Trabajó durante unos minutos, intentando mitigar el dolor, pero a pesar de conseguir reducirlo no parecía haber parado. Con la máxima suavidad posible, y ayuda de Mary, quién se había repuesto ligeramente, la pelirroja se incorporó hasta apoyar la espalda en el cabezal de la cama.
- Puede que estés desorientada un rato, el dolor entumece la mente -dijo James, más hacía el resto que a Lily.
Pero Lily eligió ese momento para hablar.
- Remus está bien, está en la enfermería -aunque ninguno de los amigos del chico había preguntado se sintieron aliviados al saber eso -no se encontraba bien, dolor de cabeza, así que le acompañé y cuando volví a mi... -se interrumpió a sí misma se había intentado re-colocar y otra vez un dolor intenso le subió por el cuerpo, cambiado su expresión a una de dolor.
- ¿Evans? -Preguntó el azabache adelantándose a todos -¿qué te duele?
- No, nada solo ha sido un segundo -su voz sonaba entre cortada por el dolor.
- ¿Lily que ha pasado? -Leslie Fay había salido de su sitio, al fondo del cuarto oculto por las sombras, y se había acercado para ser visible, sus ojos estaban todavía completamente abiertos de terror -Foreman y Shafiqs nos han dicho que no querías ir a la enfermería pero francamente... -la prefecta hizo una pausa, rememorando lo de hacía unos minutos. -Creo que esto habría que reportarlo, e igual el sanador Apgar puede revisar que todo este bien.
- Estoy de acuerdo con Les, somos prefectos es nuestra obligación velar por los estudiantes cuando los profesores no pueden ¿pero quién lo hace por nosotros si no nos cuidamos nosotros mismos? -Dijo Sloper enfadado.
- No, -se negó rotundamente -sé que suena absurdo, pero tengo mis motivos. No soy tonta, simplemente no lo reportaré y si lo hacéis alguno, negaré todos los hechos.
- Más vale que no sea para defender a... -empezó Mary enfadada.
- No, no lo es -le cortó Evans.
Los dos prefectos de quinto se miraron entre sí, sin saber que hacer.
- Deberíais bajar a la sala común, los estudiantes no deben estar solos ahí -continuó Lily hablando a Leslie y Aidan -es vuestra obligación.
Reticentes, pero comprendiendo que les estaba echando del cuarto ambos alumnos abandonaron la habitación. Esta se quedó en silencio esperando una explicación por parte de la pelirroja.
- Evans, -el primero en romper el silencio fue James -no soy ningún inútil, de hecho soy muy bueno con los hechizos curativos -Lily bufó ante esto, pero Potter decidió ignorarlo y continuó hablando -pero hay cosas que ni siquiera yo sé hacer, y hay algo que no me gusta... -sus ojos avellana retenían una tormenta, sacudió la cabeza -he curado tus heridas. Ahora debes beber mucha agua, las pociones y pomadas que te he aplicado escuecen un poco y hacen que te deshidrates parcialmente, pero no dejan cicatriz alguna y te ayudarán más que los hechizos que podría haberte aplicado Shafiqs o Sirius. -Dijo mientras tomaba asiento en la cama también, obligando ala prefecta a realizar una serie de ejercicios comprobando sus reflejos y fuerza. -Pero no siempre son permanentes, si en los próximos días sientes dolor o algo, búscame o ve a la enfermería, necesitaras una revisión. Aunque parece que todo esta perfecto, ya te he dicho que hay algo que no me gusta, ese dolor...
La pelirroja asintió, sonrojándose levemente, y cortando su frase de paso.
- Bueno ahora cuéntanos qué te ha pasado -Blishwick, había dejado su esquina y ahora la miraba impaciente apoyada en el poste de la cama de enfrente, sus ojos reflejaban preocupación y exigían una explicación.
- No ha sido nada -evitó el tema.
- Mira zanahoria, Shafiqs no me parece un mal tipo y aunque no es como nosotros -el mayor de los Black se señaló a sí mismo y a los otros dos merodeadores -no es un inútil completo, cuando te ha traído estabas básicamente desfallecida, fría y cubierta de sangre. Y ni siquiera te ha podido curar bien todos los golpes, había algunos con los que tan siquiera se atrevía y francamente tus gritos de hace unos segundos... -Sirius no añadió más pero sacudió su cuerpo como si estuviera espantando una idea desagradable, y todos estuvieron de acuerdo con él. -Así que desembucha bonita. Si no lo haces yo mismo iré donde McGonagall y me olvidare de toda esta estupidez tuya.
La pelirroja evaluó la situación y resignada decidió hablar al final.
- Estábamos patrullando el ala oeste, en ese momento estábamos al lado de la biblioteca. La verdad es que estaba todo muy tranquilo y no sé en qué momento Remus se empezó a encontrar mal, pero cuando me di cuenta era tarde, tenía muy mal aspecto y parecía querer vomitar. Así que le llevé a la enfermería, aunque él no quería ir y dejarme sola. -La pelirroja pudo distinguir un resoplido de incredulidad, no vio quien lo emitió pero reconoció el sonido como uno de los de Angelina. -Después de asegurarme que estuviera bien volví a mi puesto, pero me encontré esto en el suelo -continuó ignorando a su compañera de cuarto.
Metió una mano en el bolsillo de su pantalón y sacó una foto, se la entregó a James que era quién más cerca estaba y este la miró. Era una foto de verano, en esta aparecían 10 chicas vestidas con ropa de verano y muy sonrientes, se podía ver como se reían y hacían caras mientras se tomaba la foto. James reconoció sin problemas a las cuatro gryffindor de su año, sus dos amigas ravenclaw, y a dos antiguas alumnas una que reconoció como Alice Fostercue y la otra su amiga, además de dos niñas pequeñas. Lo más curioso de todo era que la cara de una de las niñas estaba tachada con una equis y la de Lily rodeada con un círculo. Con molestia entendiendo que quería decir esto, el azabache se la pasó al resto, y una vez todos vieron la foto, la prefecta continuó.
- Es de este verano, ni siquiera me acordaba de la foto hasta que la vi, nos la hicimos el día que Alice y Elizabeth vinieron a merendar a casa de Heather, las niñas como ya habréis visto son las Quinn. Lissy es la que tiene la cara tachada -esperó a ver si el resto reaccionaba o decía algo -pero eso no es todo, dale la vuelta.
- "Todos aquellos no merecedores deben desaparecer, una fuera la siguiente eres tú sangre sucia" - la voz de Sirius estaba impregnada con asco al leer el reverso de la imagen. Todos miraron a Lily.
- No sé..., -hizo una pausa para respirar, sentía como la voz se le quebraba, odiaba llorar -no sé de dónde han sacado la foto, sé que ninguna de nosotras la tenía aquí, pero estoy segura de que sea como sea que la han conseguido no ha sido porque una de nosotras se la haya dado a nadie. Y menos aún a nadie que pueda escribir eso.
Se hizo el silencio nuevamente tras las últimas palabras de la nacida de muggles, todos necesitaban asimilar lo que eso implicaba. Si ninguna de las chicas de Hogwarts tenía la foto, eso significaba que solo podían tenerla cuatro personas más. Y la única manera en que alguien dentro del castillo la hubiera conseguido, era teniendo contactos fuera, contactos dispuestos a entrar en casas ajenas.
- Esto es una amena…
- Canuto cállate -James le cortó, tenía los nervios a flor de piel como para soportar un chiste de su amigo -¿qué pasó luego Evans? -A Lily no se le escapó el uso de su apellido, pero eso no era importante ahora mismo.
- No me acuerdo muy bien, solo sé que salí volando, un hechizo me dio en la espalda y choque contra la pared. De ahí todo se volvió un poco borroso, empezaron a lanzarme hechizos y yo hice lo mismo, fue ahí cuando Cedric y Donna me encontraron, dicen que escucharon gritos y muchos ruidos, y que por eso vinieron pero cuando llegaron tampoco vieron a nadie.
- Lily deberías ir a ver a McGonagall, Fay tiene razón, todos ellos tienen razón.
- No Mary, -la voz de Lily sonaba firme -no tengo nada que decirle, no sé quién ni cuantos fueron, no sé nada. Y es justo eso lo que ellos quieren, que les temamos. Que vayamos donde los profesores corriendo sin poder más que lanzar acusaciones sin fundamento. Como no pueden con nosotros...
- ¿No pueden con nosotros? Lily te han traído prácticamente inconsciente, hace unos minutos estabas gritando de puro dolor ¡por Merlín! ¡Esto es una locura! -Grito la castaña afectada.
- Sí, Mary no pueden con nosotros ¿por qué te crees que atacan por la espalda? Para herirnos, para que les temamos. Por eso no lo haré, no les daré lo que quieren, no les haré saber que han conseguido hacerme daño, no les proporcionare esa satisfacción -había un brillo de determinación en la mirada esmeralda de la prefecta -me niego.
- Entonces es cierto -se escuchó la voz de Peter -no estas protegiendo a Snive...a Snape.
- No, no estoy protegiendo a Snape -afirmó.
Se quedaron todos ahí un rato en silencio, asimilando nuevamente las palabras dichas por la pelirroja, estaban seguros de que tenía razón, pero eso no quitaba que querían que McGonagall lo supiera y se asegurará de que su alumna estuviera bien.
- ¡Hay que ser cobarde! Atacar por la espalda. ¿Sabes qué zanahoria? Vamos a vengarnos.
- No me llames así Black.
- Vale, vale Pops -respondió como si nada -pero vamos a vengarnos -dijo el chico mirando a Lily a los ojos -nadie ataque a nuestra perfecta prefecta y se sale con la suya -la pelirroja sonrió ante esto.
- Lily no es que no me fie de Potter, ni de Shafiqs bueno de ese no me fio..., pero deberías ir a la enfermería igualmente.
- Blish, créeme sé lo que hago, me he hecho muchas heridas y estos dos idiotas de aquí también.
- Perdone si no me fio de su majestad -contestó la chica sarcásticamente, hasta ahora había mantenido la calma pero su careta de tranquilidad había caído dando pie a sus verdaderas emociones. -Dado que en lo único que no te he visto siendo un inútil total es gastando bromas y jugando a quidditch no me alienta demasiado saber que tú has curado a mi amiga. Así que prefiero que vaya a la enfermería antes de que se desangre esta noche en su cama gracias a tu buen trabajo, además tu mismo has dicho antes que había algo que no te gustaba.
- ¡Oye, oye! Que esto no es culpa de Cornamenta así que no le grites -Sirius salió en defensa de su amigo -por una vez es Evans quién se ha metido en problema y no noso...
- ¡¿Te crees que lo ha elegido?! -Gritó ahora Mary fuera de sí, aun alterada por toda la historia.
- No, yo no he dicho eso -aclaró -solo que si es culpa de alguien aquí, es culpa de vuestra amiga.
- O quizá fue culpa del vuestro -Macdonald continuó enfadada -sino la hubiera dejado sola no la hubieran...
- Remus se encontraba mal ¿no has oído a Evans?
- Si bueno ¿y qué? Hubiera aguantado un poquito, no puedes dejar a una hija de muggles sola en los pasillos cuando ha aparecido una lista con su nombre en cabeza para crucificarla.
- ¿Y que iba hacerle Remus si se encontraba mal? -Dijo esta vez Peter.
- Aguantarse -dijo firmemente Macdonald -tampoco es culpa de Lily ser una "sangre sucia" -escupió con asco y odio las palabras.
- No pongas en nuestra boca palabras que ¡jamás! hemos dicho Macdonald -bramó enfurecido Sirius ante la insinuación. -No entiendes nada de Remus así que mejor no hables -los ojos grises de Sirius brillaban con enfado.
- ¿Qué es lo que no entendemos de Lupin? ¿Qué ha incumplido con su deber de prefecto? ¿O que ha sido un cobarde y un débil que ha dejado a Lily sola y vulnerable cuando su vida estaba en peligro? ¡Yo tengo una semana en la que me encuentro mal todos los meses y no por eso incumplo con mis obligaciones! -La joven castaña también estaba fuera de sí.
- ¡Basta ya! -Gritó Lily, -esto es exactamente lo que quieren, dejad de pelearos.
- ¿Qué has querido decir con lo de todos los meses? -Preguntó Potter, para todos los merodeadores menos para él ese detalle había pasado desapercibido, ahora el azabache estaba extrañamente pálido y sus amigos también palidecieron al escuchar su pregunta.
- ¡Oh venga ya! ¿A caso no pensáis...-Blish, para frustración de los merodeadores fue cortada nuevamente y ellos se quedaron sin saber a que se refería.
- He dicho que ya vale, Angelina -volvió a interrumpir la prefecta -por favor solo quiero ir a descansar me sigue doliendo todo -añadió más bajo, causando preocupación en los presentes.
- Deja que... -intentó James.
- No, -le cortó Mary mordazmente -a partir de ahora nos encargamos nosotras Potter. Vámonos niñas ha sido un día largo debemos descansar, en especial tu Lily.
Así sin más, se adelantó tomó a Lily de la mano y la puso en pie, después se dirigió a la puerta, sin voltearse ni una vez salió decidida, con Blish siguiéndole los talones a la pelirroja. Y como habían llegado se marcharon del cuarto. Dejando a los merodeadores en estado de shock incapaces de asimilar y comprender completamente lo que acababan de suceder, y a Adam sin saber que hacer.
Esa misma noche James daba vueltas en la cama, Remus no había vuelto de la enfermería aún y se quedaría ahí hasta el día siguiente, casi prefería que así fuera porque si lo que había entendido era cierto no sabía cómo le iban a contar que las chicas sabían su secreto. Los ronquidos de Sirius llenaban el aire, el balbuceo incesante de Peter se oía desde su cama y la respiración tranquila de Adam. Sin embargo, y aunque ya se había acostumbrado a eso durante años, esa noche todo eso ruidos se le estaba haciendo insoportable. Olvidando ponerse unas zapatillas bajo las escaleras que llevaban a la sala común.
La habitación estaba casi en penumbras, pero se distinguía una figura en el sofá delante de las brasas. Su pelo rojo brillaba más que nunca simulando sangre que caía en cascadas por su espalda, su piel parecía más pálida que de costumbre, sus pecas resaltaban en ella poderosamente y sus ojos verdes esmeralda brillaban con intensidad. Llevaba un jersey de quidditch puesto con el número cuatro, este le quedaba enorme y le cubría las rodillas que tenía encogidas contra el pecho. Sus ojos estaban fijos en el fuego, pero se notaba que estaba perdida en sus pensamientos. James se sentó en el mismo sofá que ella sobresaltándola sin querer.
- Perdona, no pretendía asustarte.
- Está bien -murmuró con suavidad, sin apartar la mirada del fuego -¿qué haces aquí Potter?
- Debería estar durmiendo, necesitas reposo Evans -ignoró la pregunta el chico, pero la pelirroja no le contestó, si no que siguió con la vista fija en el fuego. -No podía conciliar el sueño, -contestó el despacio -tu tampoco ¿verdad? -Ella solo asintió.
- Gracias por curarme antes, -volvió a hablar ella, después de un rato en silencio -con lo que ha pasado después no he podido ni dártelas. Ignora a Angie puede ser un poco bruta a veces.
- Lo sé, me he dado cuenta -replicó él más serio de lo normal -aunque tiene razón, solo que no nos esperábamos lo de Lunático, quiero decir..., -no le había quedado claro si ellas sabían acerca de la situación de Remus o no, pero si el decía algo ¿acaso no era confirmárselo?
- No, no la tiene.
Se quedaron un rato en silencio, ambos contemplando cómo bailaban las últimas brasas en el fuego.
- Remus no quería irse, pero tenía tan mal aspecto -rompió el silencio Lily, mientras apartaba la mirada del fuego - no quiero que pienses mal de él, sé que jamás dejaría que algo malo me ocurriera aposta, aunque creo que las entiendo. Quiero decir, si les hubiera pasado alguna de ellas en vez de a mí, estaría enfurecida y más asustada, no sería capaz de perdonarle tan fácilmente..., creo.
- Ya, supongo que tienes razón -asintió el azabache pensando en los merodeadores.
Una vez más, sus ojos se desviaron de nuevo al fuego y un silencio incómodo volvió a instalarse, hasta que James lo rompió.
- Te hice caso.
- ¿Qué? -La confusión en el tono de Lily era evidente.
- El año pasado, en el lago cuando te enfadaste conmigo, me dijiste unas cuantas verdades y me vi obligado a reflexionar al respecto. -Otra pausa silenciosa se alzo en el aire entre lo dos, antes de que el azabache continuara. -Si aún no te lo he dicho, siento mucho lo que pasó. -Se detuvo un momento, como si estuviera buscando las palabras -siento haberte hecho perder un amigo.
- Creo que te odie -James no lo hubiera oído de no ser porque la sala común estaba vacía y silenciosa, Lily había dejado de mirar el fuego para mirarle directo a los ojos -pero no fue culpa tuya yo ya le había perdido, tomamos caminos distintos hace tiempo. Te culpe de algo que no era cierto, porque me ayudaba a mi en mi dolor...
Aunque James no negaría que le había dolido lo dicho por la chica decidió dejarlo pasar.
- Aún así lo siento -aunque él no lo entendía podía ver que Snape había sido importante para ella -porque si yo no hubiera hecho lo que hice seguiríais…
- Habría habido otra excusa, otra causa, algo más que nos hubiera terminado alejando para siempre.
- Pero fui yo, yo lo provoqué.
- Tranquilo Potter, no te martirices. Yo ya estoy bien -mintió ella, porque nunca lo iba a estar, pero eso no era culpa de él.
Y nuevamente el silencio hizo presencia, pero como en las anteriores no se trató de algo incómodo, sino que empezaba a sentirse cómodo.
- ¿Cómo lo has hecho? -Habló esta vez Lily, ante la mirada de confusión de él aclaró -antes, cuando me has curado ¿cómo has sabido qué hacer?
No sabiendo bien que responder el chico simplemente se encogió de hombros. -Tengo práctica -dijo -cuando era pequeño me hacía heridas todo el rato, y cuando legué a Hogwarts las cosas no cambiaron.
- Entonces ¿de pequeño te pasabas la vida en San Mungo? ¿Así es como aprendiste los hechizos? -Preguntó ella.
- No, -negó él, -mi madre me curaba y mi padre es pocionista, en casa teníamos los remedios necesarios, cuando entré en Hogwarts me cansé de ir a la enfermería y así aprendí.
La chica no pudo evitar soltar bufido de diversión ante la frase, no era como se hubiera imaginado otra cosa, pero desde luego, era la respuesta perfecta para Potter.
- No te quites mérito Potter -podía notar la mirada avellana de él, intensa, sobre su perfil.
- Cuidado Evans, podría pensar que me estas lanzando cumplidos -vaciló el con una sonrisa sarcástica en sus labios.
Lily rodo los ojos e ignorando deliberadamente al chico dijo -sigo sin saber cómo lo hiciste, yo no hubiera podido mantener la calma en una situación así.
- Bueno, -dijo lentamente -Canuto es un llorón, mejor no se lo digas o me matará -añadió con tono confidencial, haciendo reír a la chica.
Lily, aunque le divirtió la respuesta, no entendía del todo a que venía pero no pidió una explicación tampoco, después el silencio volvió a instalarse entre ellos. Para ser roto un rato después por él.
- Evans -se aclaró la voz, pasó la mano por el pelo y cerró los ojos un segundo antes de continuar -sé que nunca nos hemos llevado bien, o más bien que nunca me has soportado... pero me gustaría poder cambiar eso. Quizá podríamos ser amigos. Si tu aceptas.
- No sé…
- Estamos en sexto, somos los dos gryffindors y tenemos amigos en común. Creo que ya es hora de enterrar el hacha de guerra. Venga tu misma lo has dicho, estoy cambiando, no te voy a molestar más.
- No es eso -le cortó ella, hizo una pausa unos segundos antes de continuar -tenemos mucha historia detrás para hacer borrón y cuenta nueva. No va a ser tan fácil como te imaginas.
- ¿Quién ha dicho borrón y cuenta nueva? Yo no quiero olvidar nada de lo que ha ocurrido en estos últimos 5 años -Lily posó sus ojos verdes con curiosidad sobre él -porque me ha llevado hasta aquí, hasta este momento y a quien sois. Yo hablo de dejar de lado una guerra absurda y pactar una tregua.
- ¿Sin olvidar nada? -Lily se mordía el labio dubitativa.
- Sin olvidar nada -asintió James.
- Una tregua podría ser interesante... -Lily se volvió a morder el labio mientras pensaba, la oferta del chico le parecía tentadora, sus ojos se conectaron durante unos segundos. Verde contra avellana -vale acepto.
Lily giró ligeramente el cuerpo hacia él y extendió una mano, el azabache la aceptó y la apretó.
- ¿Entonces… tregua? ¿Seremos amigos? -La pelirroja negó ligeramente con la cabeza -¿dejaremos de ser enemigos entonces? -una vez más volvió a negar -entonces ¿qué narices somos Evans?
- Nada, -esta vez asintió -por ahora intentemos no sacarnos de quicio el uno al otro
*Actualidad*
Lily acababa de terminar de contarle todo lo que recordaba a Alice. La aprendiz de auror le escuchó atentamente, sin interrumpirla ni una sola vez.
- Ósea que la cosa es más grave de lo que parece -concluyó la rubia, mientras la pelirroja negaba frenéticamente con la cabeza -Lily casi te matan unos alumnos, eso significa prisión permanente.
- No Alice, lo has entendido todo mal.
- Pues explícamelo porque de verdad que no lo entiendo Lily. Si tu y el resto no se lo decís a los profesores lo haré yo.
- No, no puedes. Si lo haces habrán ganado ellos ¿no lo entiendes?
- ¡No, cuando se trata de una vida! -Exclamó la rubia -Lily, tu has tenido suerte ¿y si otro no tiene tanta?
- No volver a suceder Alice, créeme.
- Lily eso no está bajo tu control entiéndelo de una vez. Se lo diré a Dumbledore.
- Alice por favor no -suplicó ella con lágrimas en los ojos.
- ¿De qué tienes tanto miedo Lily? -Pero Alice creía saber la respuesta.
- Yo..., mira los merodeadores y nosotras hemos hecho un pacto para proteger a la gente que sale en la lista -intentó cambiar de tema, pero los ojos miel de su amiga la miraban intensamente.
- ¡TU NOMBRE ESTA EN LA LISTA LILY! -Gritó Fostercue verdaderamente enfadada.
- Lo sé -dijo la prefecta.
- ¿Entonces de qué mierdas sirve ese pacto? ¿Y de qué ha servido eso hasta ahora Lily? -Rio Alice sarcásticamente -esta vez has acabado en la enfermería ¿qué crees qué pasará la próxima vez?
- ¡Dame una oportunidad Alice!
- ¡Ya te la he dado! -Replicó su amiga, -todo el curso, mientras no me escribías y no me contabas que estaba pasando aquí, pero esto... esto es demasiado Lily, tu vida esta en peligro y ¿pretendes jugar a ser auror? -Había muchos sentimientos en las palabras de la rubia, claramente esta no entendía a su amiga, pero Lily tampoco a ella.
- No lo entiendes -dijo finalmente la pelirroja -no puedes hacerlo porque no eres como yo.
- ¿Cómo tú? -Preguntó Alice.
- Nacida de muggles, -replicó Lily -lo intentas, pero jamás lo entenderás, -Alice ahora miraba a su amiga en silencio, seria -no sabes lo que es no encajar nunca en ninguna parte, ser demasiado para un mundo y muy poco para el otro, temer por tu vida constantemente, por la seguridad de tu familia, preguntarte todos los días si alguna vez lo que haces será suficiente...
Las palabras de la pelirroja estaban llenas de impotencia y dolor, y la rubia no sabía que hacer. Era cierto, ella nunca lo sabría, le gustaría poder decir que sí, explicarle que esa era una de las razones por las que había decidido estudiar para ser auror. Pero ella jamás viviría lo que vivía Lily. Así que decidió dejar el tema.
- Entonces ¿los merodeadores? -Preguntó cambiando de tema.
- Bueno Potter y yo pero sabemos que el resto ayudaran.
- Lily me parece muy noble eso pero… -volvió a intentarlo.
- ¡Dame una oportunidad!, solo te estoy pidiendo una. Si no lo consigo, si vuelve a pasar, yo misma iré donde el director y se lo contaré todo -suplicó.
- Vale, está bien -cedió finalmente. -Pero solo una, y, yo misma hablaré con Potter o no hay trato -Lily abrió los ojos horrorizada.
- No Alice -dijo la prefecta con vergüenza.
- No hay discusión posible Lily, quiero saber que me estas diciendo la verdad -miel y verde chocaron nuevamente, retándose mutuamente.
Justo en ese momento la puerta de la enfermería se abrió dando paso a una aún dormida Marlene, que se esforzó en sonreír como pudo al verlas.
- Bueno -dijo Alice -ahora que te dejo en buenas manos, debo irme a descansar un poco de verdad. Lily ten mucho cuidado y siempre estate atenta, tienes muchos amigos en el castillo, pero también enemigos. Ah y Lily -dijo mientras sacaba una carta de su túnica -es de Benjy te la envía, te echa de menos.
- Gracias Alice -la rubia le dio un beso en la frente y se incorporó justo cuando Marlene llegaba junto a la cama -cuida de ella Marls.
- No te preocupes lo haré Alice, no pienso quitarle ojo créeme.
- Bien, así me gusta. Y Lily si no quieres que me enteré cada vez que te pasa algo malo, deberías quitarme como contacto de emergencia y poner a tus padres. Aunque Marlene no me hubiera avisado, Dumbledore me estaba escribiendo una carta, puede que ya sea hora de que tus padres se vayan enterando de lo que sucede en nuestro mundo realmente.
- Eso si que no, pero si te quitare a ti -le sacó la lengua de forma infantil.
Alice se alejó sacudiendo la cabeza entre risas, mientras se dirigía al fondo de la enfermería, Lily se percató que Alice estaba yendo en sentido contrario a la salida, ¿qué hacía?
- Voy donde Potter, no lo he dicho a broma -dijo averiguando sus pensamientos.
Lily se levantó decidida a impedírselo, pero Marlene no se lo permitió, y la obligó a volver a la cama.
- Tu te estas quita -declaró firmemente - y ahora me explicas ¿por qué va a hablar con James?
- No lo sé, esta loca francamente -zanjó Lily el asunto.
- Si…, lo que tu digas -dijo el águila.
Alice se aclaró la garganta antes de mover la cortina para pasar, cuando "entró" se encontró con tres pares de ojos clavados en ella. Si les sorprendió verla allí no lo demostraron, aunque suponía que habían escuchado toda su conversación con Lily ya que ella podía distinguir perfectamente a las dos jóvenes discutir desde allí.
- Perdonad que interrumpa -anunció -pero me gustaría hablar con uno de vosotros.
- Dime preciosa -Sirius se había puesto de pie de un salto y se había acercado a ella felinamente, el tono que había empleado era completamente galán y su mirada intensa incomodó a Alice.
- Contigo no Black, -dijo lo más firme que pudo -Potter si tienes un segundo…
- Si claro -el azabache se incorporó de su silla despeinándose el pelo como un reflejo nervioso.
- Si tu lo dices querida -continuó Sirius -aunque los dos sabemos que se nos da muy bien hablar -levantando las cejas de manera sugerente mientras se volvió a sentar.
- Ignórale, es idiota -declaró James mientras la guiaba fuera del cubículo -dime entonces de qué querías hablar Fortescue.
- Supongo que habréis escuchado la conversación.
- ¿Conversación? -A Alice le parecía imposible que James no se estuviera haciendo el loco, pero fingía tan bien con esa expresión de total perplejidad, que dudó.
- Si la mía con Lily...
- Ah ya ha despertado? ¿Cómo está? -Alice analizó al azabache, su tono y expresión eran controlados, casí indiferentes, pero tan poco naturales que la auror no terminó de creérselo.
- Si ya está despierta…, ¿de verdad no has escuchado nada? -Preguntó asombrada.
- No, lo siento estaba distraído.
- Da igual, no pidas perdón... -empezó lentamente -se suponía que no podías así que mejor -Potter se quedo quieto unos segundos y la miró confusa.
- Entonces ¿si no podía escucharla que quieres de mí?
- Lily me ha dicho que habéis firmado una tregua o algo así, y que queréis pillar a quién está detrás de todo -el chico afirmó. -Me lo temía, -Alice meditó unos segundos lo que iba a decir a continuación -Potter, no conoces a Lily es muy extremista, capaz de hacer cualquier idiotez. Solo… solo te pido que la cuides.
- Lo haré no te preocupes -asintió de nuevo -bien pues si eso es todo me gustaría volver con Remus.
- No espera, -lo detuvo ella -no lo entiendes. Lily no distingue entre grises para ella todo es blanco o negro -dijo muy sería.
- Seguro -Potter había utilizado un tono divertido pero una sonrisa dolorosamente triste y cínica se había dibujado en su cara.
- Va enserio James. -El azabache bufó.
- Ya y lo mío también Fostercue, ¿qué me dices de Snape?
- No sé, -confesó Alice -nunca he entendido esa relación. Es raro... De todas formas, creo que Lily no entiende lo mucho que esto se escapa de tu control.
- Bueno..., -dijo él, después de unos breves minutos de mutuo análisis, continuó -si ahora sí, eso es todo me vuelvo con Remus.
- Si, claro -asintió ella.
- Adiós Fortescue.
- Alice, llámame Alice al fin y al cabo eres amigo de Frank y te conozco de toda la vida.
- Bien, adiós Alice.
- Un placer James.
Y sin esperar nada más James volvió a entrar dentro del cubículo, donde Remus seguía inconsciente y vio a sus dos amigos peleando.
- Que sí Colagusano, te digo que sí.
- Venga ya Canuto no te creo, tu no te las has tirado.
- Claro que sí, fue el año pasado el último día de curso, déjame decirte ¡épico!
- ¡No te lo crees ni tú!
- Eso se llama envidia niño rata… ¡eh! ¿Cornamenta que quería?
- Nada una duda de pociones para su entrenamiento…,ya sabéis mi padre -James no entendió que le llevó a mentir a sus amigos tan descaradamente, -¿de que habláis vosotros dos?
- Nada, este de aquí que se imagina cosas.
- ¡No me lo tengo que creer, es verdad! Ella estaba borracha, lo se porqué dijo algo de Toddler y me pilló con una botella de whisky de fuego y nos la bebimos entre los dos. ¡La puta mejor noche de mi vida, y todo se lo debo a Toddler!
- Ya…, sigo sin creerte, me da a mi que te lo imaginaste borracho.
- Bah, da igual…
- ¿Podéis dejar de gritar tan alto? Me va a explotar la cabeza -su voz sonó casi como un susurro.
- ¡Lunático! -Exclamaron los tres a la vez -estás despierto -continuó Colagusano.
- Ahora vuelvo -dijo James -voy a por el sanador Apgar.
Cuando volvió con el sanador este obligó a los otros a salir del cubículo y dejarle trabajar, mientras revisaba a Remus. Tras el chequeo les dio permiso para entrar, siempre y cuando dejaran descansar al joven.
- Ha pasado algo Remus, y no sabemos..., como decírtelo -añadió Peter.
- Pues muy fácil -empezó Sirius.
- ¡No! Tu tienes el tacto en el culo Canuto -le cortó de golpe James. -Lunático, hace varios días que viniste a la enfermería, no sé si te acuerdas, pero estabas en una guardia y te trajo Evans, pues ese mismo día sucedió algo después.
- Si, al parecer cuando volvió a su puesto la atacaron -dijo Peter con toda la delicadeza posible, mirando tanto a Remus como a James.
- ¿Qué? Pero ¿Lily? ¿Lily esta bien? ¡Oh por Merlín! -empezó a culparse el chico -¡no debí dejarla sola!
- Evans esta bien, tuvo alguna herida pero nada más -intentó calmarle James.
- Además hace varios días de eso colega -añadió Sirius como si estuviera ayudando.
- ¿Y cómo se supone que tengo que saber eso si me lo acabáis de contar? -replicó Remus frustrado.
Sirius se encogió de hombros y le robo al licántropo una bolsita de varitas de regaliz de su mesilla. Mientras daba un mordisco a una continuó.
- No sé, igual te habías enterado, como llevas días aquí en reposo y ayer ingresaron a Evans.
- Se desmayó de camino a su reunión del club de encantamientos -intervino rápidamente Peter matando con la mirada a su amigo.
- No empieces Lunático, esto no es culpa tuya -Se enfadó James, diciendo en voz alta lo que pensaban los tres.
- ¿Pero esta bien? Yo... yo debí...¿y sí el desmayo tiene que ver con...?
- Si, esta bien, simplemente algún malnacido había estado vigilando hasta que tu no pudiste hacer nada y la atacó por la espalda. Y por lo que respecta al desmayo podría ser por cualquier cosa.
- Además el día del ataque, por suerte dos prefectos de hufflepuff estaban por ahí y la ayudaron, pero Lunático no es eso de lo que queríamos hablarte. Discutimos con ellas en la torre -continuó Peter.
- ¿Quiénes son ellas? ¿Qué tiene que ver una pelea con qué atacasen a Lily? -Preguntó Remus confuso.
A partir de ahí ninguno sabía bien cómo continuar, tanto Sirius como Peter miraron a James esperando que fuera él quien hablara. El azabache tragó saliva antes de seguir.
- Remus -respiró hondo -a raíz de la emboscada surgió una conversación y la realidad es que no tenemos ni idea de si es cierto o no. Pero creemos que las chicas, lo saben.
- ¿Qué saben? -Insistió Remus temiendo la respuesta, con el corazón latiéndoles muy deprisa.
- Saben que eres un hombre lobo.
La cabeza de Lupin empezó a dar vueltas sin ningún control, ¿cómo lo sabían? Él no había dicho nada, ni ninguno de sus amigos, ¿y si había sido un sanador de San Mungo? Por Merlín ahora tendría que abandonar Hogwarts después de 5 años, por lo menos había tenido más de lo que esperaba. Había recibido una educación casi completa, pero era tan injusto, el no tenía la culpa. ¿Y sus padres? Sus pobres padres que disgusto se iban a llevar, bueno tendría que irse de casa lo antes posible, antes de que alguien fuera a por su familia por ser el un monstruo.
- ¿Remus? Remus, Remus… -el castaño claro volvió sus ojos miel hacía el único Potter presente -no te preocupes -dijo mientras le ponía la mano en el hombro -vamos a solucionarlo.
¡Hola! Nuevo cap espero que os guste. Ya vamos conociendo más a los protagonistas, a ver qué os parecen. Ya sabéis si tenéis alguna sugerencia, duda o cualquier cosa podéis comentarla.
No os prometo nada, pero intentaré subir un capitulo por mes más o menos. ¿Os gusta el rumbo que va turnando la historia?
B.
