CAPÍTULO ONCEAVO.

La embriaguez no es más que la locura voluntaria -Seneca.

Estaba de pie sobre la barandilla de la torre de astronomía, la sensación de vértigo le producía mil cosquillas en su estómago, pero la adrenalina que corría por sus venas ante el peligro inminente no le permitía ser consciente de que la situación en la que se encontraba podía volverse mortal. La embriaguez le hizo tambalearse sobre sí mismo, su cuerpo se reclinó en un ángulo de 75 grados hacía delante sin nada más allá que sus pies sujetándolo a la torre por si caía al vacío de la noche. Su mirada avellana quedó clavada en la hierba cientos de metros por debajo, y una carcajada se escapó de entre sus labios, el sonido llenó el silencio perdiéndose en la oscura densidad de los jardines y colándose entre los huecos de los árboles del bosque prohibido. Incorporándose lentamente, volvió a poner su cuerpo en un ángulo de 90º, para posteriormente llevar sus ojos arriba, hacía donde las estrellas que iluminaban el firmamento y sintió la brisa helada de diciembre golpearle la cara. Pero incluso esta, no fue suficiente para liberar su pensamiento del embotellamiento que sufría por el alcohol que corría en abundancia por sus venas, nublándole el juicio.

Inconsciente como era, dio un salto girando en el acto y aterrizando nuevamente con sus pies sobre la barandilla pero esta vez su cuerpo apuntaba hacía la torre de astronomía y no los jardines. Su mirada esta vez fue a parar al suelo dentro de piedra y se posó sobre el cuerpo inconsciente de su compañero de cuarto, Adam Robins, quién había caído rendido hacía un rato bajo los efectos embriagantes del alcohol, el sueño acumulado y el cansancio que le había supuesto haber estado antes llorando como una niña pequeña de 5 años. Sin embargo el joven le ignoró, y dio un trago más a la botella de whisky de fuego que tenía en su mano derecha, el sentimiento de ardor pasó por su garganta quemándole y deseo en ese momento tener un cigarro a mano para darle una calada, a pesar de que él no fumaba, nunca lo había hecho realmente. Un chirrido proveniente de la puerta le distrajo, sus ojos avellanas se clavaron en la entrada de la torre, pero lo único que fue capaz de vislumbrar fue una sombra.

Llevado por el patetismo del momento alzó su voz.

- ¿Quién va ahí? -Pregunto dramáticamente.

De entre las sombras pudo ver como salía un chico, este probablemente tendría su misma edad o tal vez un poco menos. El adolescente portaba el uniforme de la casa de los tejones y su cara recordaba graciosamente a la de un roedor, al león le recordó a su amigo Peter. En los ojos del hufflepuff se podía distinguir una mirada de asombro ante la escena pintada delante de él, y tal vez miedo.

- Yo... lo siento -la voz se le hizo conocida -ya me iba.

- No tienes porqué -replicó el gryffindor -no es como si fuera a hechizarte -añadió con sorna, pero la mirada del hufflepuff reflejaba escepticismo y esta había volado a su mano izquierda. Donde el león tenía la varita sujeta, para darle confianza el adolescente bajó de un saltó de la barandilla y se acercó a él extendiendo su mano - soy James Potter, creo que no nos conocemos.

- Reginald Cattermole -aceptó finalmente, después de unos segundos de vacilación -y si. Si nos conocemos, -afirmó el tejón con una seguridad que no sentía, para añadir -solías hechizarme.

- Ah -el azabache se llevó una mano a la nuca incómodo -irónico ¿no crees? -Reginald le miraba incrédulo. -Verás pase por esta fase... es que tuve una época muy mala en cuarto curso.

- Fue en quinto -replicó nuevamente el tejón.

- Fue una fase muy larga -devolvió James.

El joven hufflepuff volvió a hacer el amago de marcharse, pero nuevamente fue frenado por el león.

- Mira -comenzó Potter, sin saber bien qué decir -soy un capullo, no tengo remedio..., lo siento -dijo sinceramente. -Déjame compensarte, te invito -le extendió la botella para que tomase un trago.

- ¿Qué es? -Preguntó desconfiado.

- Venendo -replicó Potter tomándole el pelo, pero el hufflepuff que había alargado la mano a punto de aceptar la mano la alejó rápidamente. -¡ Es whisky de fuego! -Exclamó James incrédulo, mientras rodaba los ojos -puedes beber, de verdad que no lleva nada -añadió ante la mirada suspicaz del joven.

- ¿Qué le ha pasado a Adam entonces? -Reginald acababa de darse cuenta de la presencia del otro león y apuntaba al cuerpo desvanecido de Robins.

- ¿Sabes su nombre? -Preguntó Potter sorprendido, Cattermole asintió con fervor.

- Somos amigos -explicó el hufflepuff.

- Es verdad -murmuró el azabache mientras movía la cabeza de arriba abajo, el alcohol le hacía difícil pensar, pero le sonaba que el grupo de amigos de su compañero de cuarto pertenecía a la casa de los tejones.

- Bueno, ¿y qué le has hecho a Adam? -Volvió a preguntar Cattermole con voz desafiante.

- Nada -replicó James con una sonrisa ladina en su rostro -ha caído en combate -contestó misteriosamente - ¿vas a beber o no?

Reginald le miró entrecerrando los ojos mientras analizaba la situación, hasta que se encogió de hombros y aceptó la botella, para después sin aún haber tomado ni un trago sentarse en el suelo de la torre, apoyando la espalda contra la pared.

- ¿Y qué haces aquí Catt?

- Es Reginald.

- No que va, no pienso llamarte eso -el azabache sonreía de manera amistosa al tejón, quién nuevamente resignado se encogió de hombros.

- Quería salir un rato de mi sala común, había mucho barullo.

- ¿Fiesta de fin de exámenes? -Reginald asintió con la cabeza -sí yo también… no sabía que los tejones sabían montar una fiesta -Cattermole dejó escapar una risa incrédula.

- ¿Acaso crees que los gryffindor son los únicos que saben pasárselo bien? -preguntó el chico divertido, James se rascó la nuca incómodo, sabiendo que efectivamente eso era lo que pensaba.

- Pues… ¿si? -Preguntó aún confuso y avergonzado.

- Potter -empezó el hufflepuff -todos somos adolescentes hormonados, incluso los ravenclaw saben montárselo bien.


¡Ridículo!, ella se encontraba sentada en uno de los sofás de la sala común rodeada de todos sus amigos, quienes estaban riendo y charlando de nada en concreto, mientras sus ojos recorrían la habitación analizando el comportamiento de los adolescentes, y su único pensamiento era: "lo ridículo que resultaba todo aquello". Simplemente ridículo. La verdad que no entendía esa necesidad que tenían los adolescentes de quedar mal sin que nadie les lanzara un maleficio ridiculizante.

¡Paf!, un golpe seco cortó su línea de pensamiento como si buscara confirmar sus ideas. Dado y debido a que, el ruido había sido producido por el cuerpo de un adolescente al caer, bajo el peso del alcohol, por sorpresa a sus pies. Con la punta del zapato alejó de una suave patada el cuerpo inconsciente del adolescente mientras que los amigos del muchacho reían embriagados a carcajadas al ver toda la escena.

- Angie no hace falta que lo trates como si tuviera la peste -le llegó la voz divertida de la pelirroja sentada en el suelo frente a ella.

- Si solo fuera la peste -replicó la negra arrugando la nariz.

- Tu si que sabes divertirte ¿no Blishwick? -El comentario sarcástico de Sirius fue acompañado de risas.

- No veo qué tiene de divertido emborracharse hasta perder la capacidad de razonar.

- Ahí está la diversión -dijo Black mientras le guiñaba un ojo -no todo el mundo piensa.

- Está claro que tu no Canuto -las risas no se hicieron esperar ante el comentario mientras Remus Lupin sonreía a su amigo con superioridad desde el sofá sentado al lado de Angelina.

- Ah pero es que no me hace falta Lunático -contestó Black con calma como sí nada -soy extremadamente apuesto.

- ¿Y qué tiene que ver eso con pensar? -Preguntó una divertida, pero confundida Lily, mientras el prefecto solo rodaba sus ojos.

- Todo Pops -dijo el pelinegro en dirección a Evans -cuando eres guapo como yo no te hace falta pensar. -Con un movimiento rápido pego su cuerpo al de ella dejando sus rostros a escasos centímetros -Basta con tener encanto, ¿ves?

Una risa divertida escapó de los labios cerezas de la pelirroja, mientras que Lupin y Blish observaron con asombro como la prefecta no hacía nada por alejar al mayor de los Black de su lado. Puede que esto se debiera al ambiente que los rodeaba o quizá era porque las tres cervezas que Lily había tomado comenzaban a surtir efecto, incluso podía culparse a las hormonas revolucionadas de Evans, que podían ser las que encontraban la cercanía de Sirius excitante. Pero Lily Evans estaba experimentando en ese momento una sensación que hacía tiempo que no sentía, y eso le gustaba. Los ojos esmeralda de ella se posaron en los labios del pelinegro, que estaban tan cerca que casi podía tocarlos, un temblor recorrió el cuerpo de Lily al pensar que Sirius Black estaba a solo unos milímetros de ella. La pelirroja sintió como el calor que nacía de su bajo vientre se expandía al resto de su cuerpo calentándolo, y cuando pensaba que no podía perder más el juicio él se inclinó hacía delante.

En ese momento una fuerza sobrehumana levantó a Sirius del suelo y sin ningún tipo de delicadeza le arrastró fuera de la sala común, al llegar a la puerta la dama gorda se hizo a un lado y Black literalmente fue lanzado fuera. Trastabillo un poco ante la fuerza del golpe, pero consiguió mantenerse en pie y giró enfadado para enfrentar a su agresor. Pero cuando sus ojos grises chocaron con unos marrones amarillentos que tenían un brillo animal en ellos, el adolescente quedó instantáneamente amedrentado.

- ¿Se puede saber a qué coño juegas Canuto? -Black pocas veces había escuchado a Remus utilizar un tono tan frío y duro, y nunca hacía uno de ellos tres.

Sin embargo, en lugar de responder a su pregunta, Sirius se quedó mirando los ojos del licántropo, ese brillo que había visto segundos atrás seguía ahí, ni siquiera se había mitigado un poco. Dando al prefecto un toque peligroso, casi salvaje.

- ¡Ibas a besar a Lily! ¡A Lily! -Exclamó enfurecido dos veces como si con una no bastará para comprender la gravedad del asunto.

- ¿Y? -Contestó por fin.

- ¿Cómo que y? No puede besar a Lily, Sirius -declaró el castaño.

- ¿Por qué no? -No era una pregunta, si no más bien un desafió -¿a caso te interesa Lunático? -Añadió con sorna.

- Basta ya Sirius -la frialdad en su voz seguía presente -estas haciendo el ridículo. No sé qué coño te pasa o por qué James y tú os habéis peleado, pero sí sé que si sigues con esto no hay vuelta atrás. La habrás cagado y esta vez no habrá forma de remediarlo -el prefecto se había girado y volvía a la sala común.

- Le da igual -el grito de Sirius hizo que Remus se parase a medio camino de regreso a la sala -a James, le da igual. Pasa de ella -declaró.

- ¿Y eso quién lo dice? -La ironía en la voz de Remus era obvia.

- Él, me lo dijo él. Que había pasado página.

- ¿Y tú te lo creíste? -Preguntó el prefecto entre risas justo antes de que el retrato de la dama gorda se cerrase detrás de él.

El cuadro miró a Sirius con curiosidad, pero este no se dio por aludido y de mal humor le obligó a hacerse a un lado antes de entrar en la sala común y buscar a alguien con quien desahogarse.


Mary observaba a Heather con una sonrisa en los labios mientras tomaba otro trago de su copa, las dos chicas se encontraban cerca de la mesa de bebidas que alguien había organizado en la sala común. Estaban sentadas en un grupo grande de alumnos de todos los cursos que pertenecían a gryffindor, todos felices y relajados con el fin de exámenes. Involuntariamente sus grandes ojos marrones volaron nuevamente hacía su mejor amiga, quién hablaba animadamente con un chico de séptimo, los dos un poco apartados del grupo, lo suficiente para que su conversación fuera privada, pero no tanto como para atraer la atención de todos los presentes.

- No les viene mal a ninguno de los dos -escuchó que le susurraba una voz grave que procedía de alguien situado detrás de ella.

Mary giró la cabeza y se encontró con Paul Nox, uno de los alumnos de séptimo de gryffindor y el mejor amigo del chico con el que Heather estaba hablando. Aunque Mary conocía a Paul desde que entró en Hogwarts apenas sabía nada de él, ya que era uno de los más calmados y callados de su curso, y un año más que ella. Paul con un gesto de su mano señaló a la pareja para asegurarse que la castaña sabía a quienes se refería.

- ¿De qué hablas? -Preguntó Mary.

- A Andrew y a tu amiga, ninguno de los dos ha tenido un buen año -declaró el adolescente, Mary observó al chico detenidamente.

- ¿Qué sabes tú del año de Heather? -Preguntó suspicazmente.

- Lo que sabe todo el mundo -dijo encogiéndose de hombros restándole importancia.

- ¿Y qué es eso? -Insistió la chica, ahora era Paul quien la evaluaba con la mirada.

- Pues que no ha sido fácil -declaró él finalmente, la castaña dejó de mirarle de manera sospechosa al fin y al cabo las noticias en Hogwarts volaban y Heather no había sido demasiado discreta tampoco.

- Tienes razón -dijo ella con una sonrisa triste -¿el de Blythe tampoco? -Preguntó ella curiosa, pues no había oído nada al respecto.

- Digamos que no -Paul parecía triste.

- ¿Por qué?

- Te gusta saber las cosas eh -contestó el chico con una risa suave y una sonrisa adornando sus labios, Mary simplemente se encogió de hombros pero mantuvo sus grandes ojos marrones con toda la intención de presionarlo hasta que contestara a su pregunta. -Su hermano y su padre son aurores... y bueno ya te puedes imaginar que no es fácil.

Mary asintió, un escalofrío le subió por la espalda solo de pensarlo, no sabía cómo tenía que ser tener a tu familia peleando todos los días en primera fila contra esos malditos lunáticos, si ella ya temía por sus padres porque estos eran muggles.

- Así que no les viene mal ligar un rato -volvió a declarar Paul con una sonrisa sincera en sus labios.

- No, -estuvo de acuerdo Mary -no les viene nada mal.

Su mirada volvió a posarse en su amiga trigueña, no le parecía para nada mal que la ojiverde ligase un rato, hacía más de un mes que había cortado con Edward, con quién llevaba saliendo desde hacía años. Pero aún así Mary no podía evitar estar embargada por la sorpresa de lo bien que se la veía, y por la preocupación de que no estuviera lista para dar ni uno solo de esos pasos.

- ¿En que piensas? -Volvió a interrumpir la voz de Paul sus pensamientos, la castaña sonrió para sí.

- ¿ No se suponía que eras tímido? -Le respondió con otra pregunta ella, el chico inmediatamente se sonrojó haciendo reír a Mary.

- Yo..., -balbuceó sin saber que decir -¿el alcohol ayuda? -Medio preguntó, medio afirmó.

- Ya lo creo...

- ¿Entonces? ¿En qué piensas?

- En Heather -replicó ella simplemente -en lo bien que se ve -continuó ante la cara de no comprender de Paul -hace dos mese parecía básicamente un zombie, vamos un inferi -se corrigió ella sabiendo que el chico no entendería el término muggle. -Heather parecía un cascarón vacío, como si la Heather de siempre hubiera muerto en vida y algo distinto ocupara su cuerpo. Pero ahora es diferente, no ha vuelto a ser ella, pero está mejor. Ha recuperado peso y está fuerte, lleva puesto un poco de maquillaje, las ojeras han desparecido de su cara y sus ojos vuelven a brillar, su cabello está limpio y reluciente y sobretodo -la castaña hizo una pausa como sí le costara creer lo que iba a decir a continuación -sonríe y se ríe, y eso es algo que durante un tiempo pensé que no iba a volver a ver. -Paul buscaba en Jorkins cada detalle que Mary había mencionado, y a cada palabra parecía asentir. -Es como sí lo ocurrido meses atrás hubiera sido una pesadilla que nunca ha existido, como si se hubiera olvidado, y en verdad no sé hasta qué punto es eso bueno, pero a la vez no quiero decir nada.

- No creo que sea eso -dijo Paul pensativo -más bien creo que se sentía pérdida, que no sabía cómo seguir o qué hacer con su vida. Pero algo ha cambiado, y Jorkins ha recuperado las ganas de vivir, ha encontrado una razón, algo que le ha dado sentido a su vida. Sin embargo no creo que nunca olvide lo que ha sufrido al fin y al cabo, marcó un antes y un después en ella. Creo que lo que necesitaba de verdad era tiempo para entenderlo.

Mary miraba al chico que estaba a su lado sorprendida, ella se había pasado meses intentando animar a su amiga, hacerle reaccionar para que volviera en sí. Y en todo ese tiempo ¿lo único que Heather había necesitado era que alguien le diera una razón para continuar?, que le explicara que la vida no empezaba ni se terminaba en Lissy. Pero eso Heather siempre lo había sabido ¿no?, entonces ¿por qué había tardado tanto tiempo? Quizá Paul tuviera razón y conocer algo no significaba comprenderlo, entonces y solo entonces cuando vivías aquello que creías conocer verdaderamente llegas a comprenderlo. Una nueva incógnita se formó en su cabeza ¿habría Paul Nox pasado por aquello para poder saberlo?


La risa de su novia inundó el pasillo, y él rápidamente la intentó acallar con un gesto de su mano, pero sus gestos nerviosos no hicieron más que provocar más risas en la joven que le miraba con ojos brillantes, rebosando alegría. Peter no pudo evitar sonreír embobado al ver a su preciosa novia feliz, quizás, objetivamente Charity Burbage no fuera la chica más guapa del mundo.

Su pelo era ondulado de un castaño casi rubio, siempre se encontraba ligeramente encrespado, sus ojos eran azules pero no de ese azul brillante e intenso como los de Marlene o Pandora, sino uno más mitigado, pero a Peter le gustaba mucho más porque eran distintos a todos los demás. Su nariz era un poco chata, y su mentón estaba un poco salido, Sin embargo tenía una boca preciosa, todos sus dientes eran grandes, brillantes y estaban perfectamente alineados, sus labios ni demasiado grandes ni demasiado finos siempre se encontraban hidratados y cuando sonreía iluminaba toda la sala. Puede que no fuera la chica más perfecta del mundo, y que Sirius dijera que había otras que le daban mil vueltas, pero a Peter le encantaba.

- Charity calla -susurró él sonriente -vas a hacer que nos descubran y nos meterás en un buen lío.

- Hoy era el último día de clase del trimestre Pet.

- Bueno ya, pero nos pueden poner el castigo para la vuelta de Navidad y tu no obtendrás tu puesto de prefecta el curso que viene -la chica pareció centrarse un poco con ese último comentario.

- Entonces saca uno de tus trucos de merodeador Peter Pettigew -dijo mientras que sonreía de lado y le miraba con admiración.

- Los que tienen trucos son James y Sirius, no yo -contestó el rubio con un poco de envidia.

- Pero tú también eres un merodeador -refutó Charity, Peter posó sus ojos azules sobre los de ella ¿era acaso un merodeador? -¡Pet! ¡Pet! ¿En qué piensas? Pareces triste -dijo ella preocupada mientras le acariciaba la mejilla con la derecha y le peinaba el pelo con la mano izquierda.

- En nada -le restó importancia él, mientras volvía sus ojos al pasillo para apartarlos de ella.

- Peter -la ravenclaw le tomó de la barbilla para obligarle a juntar sus ojos -eres un merodeador, tus amigos te quieren y te necesitan, que no se te olvide. Sois cuatro y sois un equipo, si falta uno no funciona. No te menosprecies.

Entonces le beso, transmitiendo en ese beso todo lo que significaba para ella, lo extraordinario que era. Intentaba borrar todas las inseguridades que sabía que su novio tenía, por mucho que él nunca se lo hubiera dicho, pero ella lo había escuchado, lo había escuchado en sus historias, cuando le contaba anécdotas, incluso lo veía a veces cuando la invitaban a ir con ellos y veía el anhelo y deseo de ser aceptado en esos ojos azules. Peter parecía no darse cuenta de lo importante que era para sus amigos, y ella no podía entender el por qué de esa inseguridad. Pero Charity veía el amor, el respeto y la aceptación que tenían el resto de merodeadores hacía su novio, al menos dos de ellos.

Él le devolvió el beso con entusiasmo, agradecido por todo lo que Charity hacía por él. No hacía falta que le contara las cosas ella parecía entenderlo, siempre sabía lo que estaba pensando y como hacerle sentir mejor. Y después de estar con ella se sentía un merodeador, se sentía uno más, como si él fuera igual de importante que él resto. Pero al cabo de un rato sus inseguridades volvían, y se repetían a todas horas: cuando las chicas no lo miraban a él en los pasillos, cuando no le salía un hechizo en clase, cuando sacaba peor nota en un trabajo, cuando los profesores no parecían pensar que él hubiera formado parte de la broma...


- Eres increíble -declaró la voz de James Potter como si estuviera dictando sentencia, mientras sacudía su cabeza entre risas -no eres para nada un inútil Reginald Cattermole, y eso que eres hufflepuff y te llamas Reginald.

- Soy increíble -dijo el tejón entre risas, quien había cedido hacía un rato largo a beber con James y a quién el alcohol parecía afectarle mucho más rápido al ser más pequeño y tener menos experiencia -soy... soy incre... -pero no pudo continuar porque volvió a doblarse de la risa y James con él.

- ¿Qué eres Catt? -Interrumpió James entre risas.

- Soy un hufflepuff -contestó, y los dos volvieron a explotar en carcajadas.

- No puedo creerme que nunca hayamos hablado hasta hoy -volvió a hablar el azabache -es verdaderamente sorprendente, sobre todo porque eres increíble.

- Tu y yo ni siquiera existimos en el mismo... -Reginald paró intentando acordarse de la palabra -¡planeta!

- No -replicó James negando con la cabeza -eso no es cierto, obviamente existimos en el mismo... ¿cuál era la palabra de nuevo? ¿Quieres otro trago? -Se interrumpió Potter así mismo viendo como el hufflepuff intentaba alcanzar la botella que tenía él en la mano.

- De hecho solo dices eso porque estás borracho -dijo Reginald tras agradecer con la cabeza a James y dar un nuevo trago al whisky de fuego -mañana volveré a ser aburrido y tú volverás a olvidarme.

- ¡Basura! -Exclamó el capitán de quidditch - yo no soy así.

- ¿No?

- No, -se reafirmó sobre su idea -se que tengo muchos otros defectos, pero nunca me ha importado una mierda lo que piense la gente.

- ¿No te importa lo que piense la gente? -Preguntó asombrado el castaño, James negó con la cabeza -¿nadie?

- No -dijo de nuevo negando con la cabeza, pero frenó -bueno quizá lo que piensen una o dos...

- ¡Ah ahí y lo tienes!... O ahí lo tengo... ¿o lo tenemos los dos? -Preguntó confuso el tejón

- Tú no has llegado aún -declaró el azabache riendo.

- Todavía mejor -replicó Reginald mientras reía también con él y posteriormente volvía a beber.

- No es así ¿sabes? -Dijo James frunciendo el ceño -dos personas en el mundo entero..., son las únicas personas que me pueden afectar. Y a ellos no les importa, no les produce ninguna diferencia quién yo crea que pueda ser o es, increíble.

- ¿Por qué? -Preguntó Reginald fijando su vista en el firmamento, y James sintió un ardor en su pecho que nada tenía que ver con el whisky, al darse cuenta de la respuesta.

- Porque a uno de ellos le voy a seguir gustando sin importar lo que pase o lo que yo haga, y a la otra le voy a seguir sin caer bien sin importar lo que pase o lo que yo haga -comentó con amargura.

A pesar del alcohol Reginald se dio cuenta que era un tema complicado para el gryffindor y sin saber qué más hacer apoyó su mano sobre el hombro del capitán brindándole su apoyo.

- Vale Catt -de repente el león reanudó la charla con una energía renovada -como estás bastante ebrio sé que me dirás la verdad -el hufflepuff le mira con curiosidad mientras aceptaba el comentario -tu... tu, bueno ¿tu no me odias por ser... un capullo contigo y haberte hechizado en quinto? -Acabó finalmente su pregunta, evitando mirar en dirección al tejón por miedo a su reacción.

- No lo sé -contestó Reginald -quiero decir no..., la verdad es que nunca lo había pensado ¿tú lo haces? -Había una expresión de confusión en la cara del castaño -¡Merlín! Quiero decir -clavó sus ojos en los de Potter -¿tú lo haces, tu te odias a ti mismo? Porque yo sinceramente no le he dado más importancia, estuve un tiempo rehuyéndote por los pasillos y ya.

La pregunta tomó por sorpresa a Potter, y sus ojos avellana se quedaron clavados en la cara del hufflepuff que nuevamente había vuelto su atención a la botella. Con horror se dio cuenta que tal vez la razón por la que había sido un capullo tantas veces era porque así era, pero no estaba seguro. ¿Podía alguien odiarse a sí mismo?

- No lo sé -dijo finalmente -quiero decir, sé que no estoy orgulloso de todo lo que he hecho, tengo apenas 16 años y ya he cometido muchos errores. Pero si no hubiera cometido todos esos fallos, si no hubiera sido un capullo todas esas veces..., ahora no sería quien soy. Y la verdad es que a veces soy increíble -vio como su interlocutor sonreía y sacudía la cabeza ante ese término. -¿Y sabes? Si ha habido mucha mierda, pero también han existido muchas cosas buenas, y no sé sí todo lo bueno seguiría existiendo sin las cosas malas...Y luego está el hecho que no sé si podré superar alguna vez toda esta mierda, no sé si podré ser como tu Catt -el hufflepuff le miraba fijamente -y no sé si la gente a la que le he hecho todo eso podrá superarlo alguna vez, ¡por Merlín! Puedo haber creado traumas duraderos a cualquiera, y ni siquiera lo sabría -James alterado ante esta idea se puso de pie de golpe y comenzó a dar vueltas por la torre -no sería consciente del daño que he causado. ¿Y qué hay de mis amigos? ¿Acaso soy una buena influencia para ellos? Peter es tan inocente y tan bueno y yo podría estar haciéndole tanto daño si no fueras amigos, pero claro como lo somos me aseguro que Pet no sufra nada de eso, que nadie lo use como un saco de boxeo. Pero quizá es un error, quizá lo que estoy previniendo no excusa el mal que le inflijo -el azabache cada vez parecía más derrotado ante su pensamiento y más agobiado. - Y Lunático, siempre pienso que todo lo que hemos hecho lo hemos hecho por él, pero ¿y sí no es cierto? Sí solo han sido actos egoístas de un niño que quería demostrar que era mejor que el resto. Si las cosas hubieran salido de otra forma Lunático podría haber acabado muy mal -los ojos de James volaron hacia Reginald como esperando una respuesta por parte de este. -Y a Canuto y ¿sÍ soy la única razón por la cual él no se habla con su familia? Sí soy el culpable de alejarle de ellos, ¿eso me convierte en alguien bueno por salvarle de una familia purista o en el malo por dejarle sin esta?... -Cattermole seguía sin decir nada, cada vez parecía más confundidos ante el rumbo que estaba teniendo esa conversación de borrachos. - A veces pienso que Evans tiene razón..., que solo he cometido errores y debería pedir perdón...a ti Catt a Snape esos cualquiera que haya herido en esos cinco años... , pero es que odio a ese tío, no me fió de él. Y alguien tiene que hacer algo para pararle, alguien tiene que decir algo, si no algo muy malo va a suceder y nuevamente todo será mi culpa -parecía estar sacándose años de miedos en un segundo -¿sabes lo que quiero decir Catt?

- No exactamente -confesó el tejón, luego extendiendo sus manos hacía delante como sí estuviera intentando concentrarse dijo -¿qué significa Lunático? ¿Y Canuto? -Fue todo lo que atinó a preguntar el tejón.

- Déjalo -contestó James resignándose.

Reginald fijó nuevamente los ojos en Potter, quien había vuelto a caer rendido a su lado.

- ¿Todo esto tiene que ver con una chica no? -Preguntó el castaño.

- ¿Qué? -Ahora el confundido era James.

- Una chica, es acerca de una chica ¿verdad? -Potter le miró fijamente -los discursos dramáticos y sin sentido son siempre acerca de una chica.

- Si -aceptó el azabache finalmente.

- Lo sabía.

- ¿Pero qué significa? -Preguntó molesto el azabache ante la carencia de respuesta.

- No lo sé -se encogió de hombros el castaño -creo que significa que estás listo.

- ¿Listo para qué? -Ahora sí que estaba verdaderamente confundido.

- Para decirle cómo te sientes, para ir detrás de ella, para conseguirla. Para decirle todo lo que piensas -James dejó escapar una carcajada amarga.

- Ella jamás me aceptará -dijo con dolor -es demasiado buena para mí.

- No, no lo es -negó Reginald, el gryffindor le miró sorprendido.

- ¿Por qué dices eso?

- Simplemente lo sé -se encogió de hombros él.

- ¿Cómo lo sabes? -Insistió.

- Porque eres James Potter -dijo el hufflepuff dedicándole una sonrisa sincera.

- Pero no sabes quién es ella -insistió el león.

- No me hace falta -contestó Reginald -además, -añadió intentando ser misterioso pero fracasando estrepitosamente debido al alcohol -me hago una idea de quién puede ser. -Los ojos avellana de James se posaron en los del tejón quién parecía estar siendo muy franco -y creo que sois perfectos el uno para el otro.

- Tengo que irme -dijo el azabache poniéndose de pie de golpe, un gemido llegó desde unos metros más allá.

Como si Adam hubiera notado que había llegado el momento de dejar el duro y frío suelo para cambiarlo por una cama, hizo notar su presencia. Los otros dos adolescentes que se encontraban en la torre compartieron una mirada de diversión entre ellos. Entonces Potter se cargó al cazador al hombro y con un último gesto de despedida hacía su nuevo amigo abandonó la torre de astronomía para dirigirse a la de gryffindor.


Mary, Peter, Remus y Blish eran de los pocos que quedaban aún en pie en la sala común, muchos de los alumnos se habían ido ya a dormir y otros tantos se habían escapado hacer otras cosas. Peter hacía un rato ya que había dejado a Charity en la puerta de su sala común para volver a la suya propia, se sorprendió al encontrarse a algunos de sus amigos aún ahí pero no dudó en unirse a ellos a pesar de su cansancio, puede que las endorfinas que sentía cada vez que pasaba un rato largo con Charity tuvieran algo que ver con eso. Los cuatro estaban hablando tranquilamente y comentando lo que harían en vacaciones cuando James irrumpió en la sala común cargando a un inconsciente Adam en hombros, todos posaron sus miradas en él, dónde se quedaron fijos con gran confusión.

- ¿Qué le ha pasado? -Se animó a preguntar Mary por todos.

- Ha sido un día largo -contestó James sonriendo ladinamente -¿vosotros? ¿Cómo es que seguís aquí?

- No sé, simplemente estábamos hablando -respondió Peter -mañana tenemos todo el viaje para dormir si queremos.

- Dudo mucho que tu duermas algo -dijo el licántropo mientras sonreía divertido, haciendo sonrojar a su rubio amigo y reír al resto.

- Calla, Lunático.

- ¡Ticooo mmhhh...! -Todos los ojos se posaron en Adam que había murmurado aquello entre sueños.

- Será mejor que suba a este -dijo James mientras se ajustaba el peso de su cazador sobre sus hombros, todos asintieron -Colagusano, Lunático os veo arriba, buenas noches señoritas.

- Buenas noches Potter -dijeron las chicas, una con tono divertido y la otra frunciendo el ceño ligeramente.

- Creo que yo también me voy a retirar -dijo entonces en ese momento Blish -¿vienes Macdonald?

- Claro -asintió la castaña, luego mientras se dirigía a las escaleras se volvió a los dos merodeadores restantes -hasta mañana chicos.

- Adiós -contestaron ellos a la vez.

Remus espero a escuchar como la puerta de la habitación de las chicas se cerraba para girarse a Peter, la verdadera razón por la qué aún no se había ido a dormir a pesar de su cansancio es que tenía que preguntarle algo.

- Pet, tenemos que hablar -dijo seriamente el prefecto -es acerca de James y Sirius.

El rubio le miró curioso y un poco asustado pero asintió con la cabeza.


- ¡Adiós Dora, nos vemos a la vuelta! -Mary, Heather y Lily tenían la cabeza fuera de la ventanilla del tren mientras se despedían de su amiga ravenclaw.

La rubia no había cogido el tren con ellas ya que volvería a Londres por medio de la aparición junto con su hermana, si bien la noche anterior no había asistido con ellas a la fiesta de los leones para despedirse de sus amigos de casa, esa mañana se la había dedicado enteramente a sus amigas de gryffindor. Y aunque sabía que era una tontería, ver partir el Expreso de Hogwarts con todas sus amigas dentro, la había llenado de tristeza pero eso solo duró unos segundos pues Dorcas no tardó en llegar para llevársela a casa.

Las tres gryffindor se dejaron caer sobre sus asientos del tren con una sonrisa en sus labios y unas suaves risas inundaron el compartimento, un bufido proveniente de la cuarta integrante hizo que las tres primeras se mirarán y volvieran a reír esta vez más fuerte.

- No entiendo dónde está la gracia, veremos a Meadowes en dos semanas -dijo Angelina ligeramente irritada ante el comportamiento infantil de sus amigas.

- Dos semanas es mucho tiempo después de pasar meses de continua convivencia -señaló Mary.

Un quejido proveniente de Lily distrajo a todas de la contestación que Blishwick tenía ya lista para la castaña hija de muggles, la pelirroja se llevó las manos a la cabeza sujetándose está entre ellas. La verdad es que Lily no se encontraba muy bien, se había levantado con un dolor de cabeza tremendo y la garganta seca, su estómago se encontraba revuelto así que no había desayunado nada. Tampoco había bebido tanto, pero todo el mundo decía que la resaca de cerveza era la peor y ella lo estaba corroborando, además su aspecto lo apoya, porque su tez que por lo general únicamente estaba pálida tenía un toque verdoso y su expresión dejaba ver su mareo.

- Vaya, está claro que alguien no sabe beber -dijo Heather con una sonrisa piadosa.

- No está claro que no -el comentario ácido de Blish, hizo que todas llevaran sus ojos a ella -¿acaso sabes lo qué hiciste anoche?

- No me lo recuerdes -susurro la pelirroja sin saber realmente a qué se refería su amiga.

- ¿Por qué? ¿Qué pasó? -Preguntó Mary curiosa, alternando su mirada entre una y otra.

- Nada realmente -dijo Lily quitándole importancia, pensando que realmente no era nada grave.

- Eso no es cierto -la prefecta miró asombrada a su amiga, y es que la cazadora no era de las que se metía en esas cosas. Pero si había alguien a quién Angelina Blishwick respetaba en Hogwarts ese era James Potter.

- Angie ¿de qué diablos hablas? -Preguntó Evans verdaderamente confundida y empezando a asustarse un poco.

- Pues de ti y Black -los ojos esmeralda de Lily se abrieron ampliamente, mientras que las otras dos castañas presentes en el compartimento se miraban entre sí confundidas.

- Te juro que no tengo ni idea de qué estás hablando -dijo la pelirroja comenzando a asustarse de verdad -pensaba que había dicho alguna tontería o no sé, pero ¿Black? ¿Qué pasó Angie?

- ¿Qué te traes con Black, Lily? Últimamente os lleváis muy bien -los ojos brillantes de la cazadora estaban posados sobre ella con preocupación.

- Somos amigos -declaró ella -nada más -añadió posando su mirada de una en una en todas las presentes.

- Pues ayer parecíais algo más -replicó la negra -Lily -comenzó lentamente como pensando la manera más delicada de decir aquello -si no llega a ser por Lupin os hubierais besado en medio de la sala común delante de todo el mundo, como unos adolescentes hormonados.

Un sonido ahogado escapó tanto de Mary como de Heather quienes miraban incrédulas a la prefecta, mientras Lily negaba repetidamente con la cabeza.

- No, no -comento riendo ligeramente ante tremenda tontería -eso no es... -Pero frenó a mitad de la frase -¡oh mierda! ¡Mierda, mierda, mierda, mierda!

- Bueno en tu defensa… diré que ¿si qué eres una adolescente hormonada?, -dijo Heather muy dubitativa sin saber realmente sí eso ayudaba, la mirada mortal de Evas le dejó claro que no.

- Lily tranquila -intentó calmarla Macdonald, la pelirroja se había llevado nuevamente las manos a la cabeza pero esta vez por la sorpresa.

- No, no, no... -negó haciendo caso omiso de su amiga -¿cómo ha podido pasar esto?

- Bueno lo importante es que no pasó Lily, ¿recuerdas lo que ha dicho Blish? Remus no lo permitió -entonces Lily se giró hacía Mary.

- ¡¿Qué si lo recuerdo?! -Preguntó gritando -¡ahora lo recuerdo todo! ¡Joder! Tengo que encontrar a Black -dijo mientras se ponía en pie.

- No creo que sea la mejor idea -Heather se había puesto de pie de un salto y se había interpuesto entre ella y la puerta, impidiéndole el paso.


El silencio reinaba en el compartimento, Peter no recordaba la última vez que había estado en un espacio tan pequeño con una sensación como aquella, pero estaba bastante seguro que tuvo que ser durante el funeral de su tía Margarita y de eso hacía ya por lo menos 10 años. Sus ojos azules pasaban de James a Sirius rápidamente, los dos muchachos se encontraban sentados los dos en el mismo lado del compartimento pero ninguno de los dos hablaba, ni se miraban o se tocaban. Pettigrew no sabía sí se estaba imaginando aquella sensación de incomodidad por lo qué le había contado Remus anoche o si de verdad existía y sus amigos se comportaban como siempre.

Querido lector, aunque el adolescente rubio no estaba completamente acertado, tampoco estaba muy lejos de la realidad. Remus había sacado un libro y se había puesto a leer, pues se había negado a hablar con Sirius hasta que este le contara a James lo que había pasado anoche, y el mayor de los hermanos Black se había negado en rotundo reafirmándose en su postura. Pero Sirius en el fondo no podía negar que el sentimiento de culpabilidad le había estado azotando desde que Lupin le hizo aquella pregunta "¿y tu te lo creíste?", había dicho el licántropo. Y Sirius sabía que la única razón por la cual no había aceptado contárselo a James era por su orgullo Black, no era propio de estos admitir que se habían equivocado. Sin embargo James era el único ignorante de toda la escena, si bien el joven azabache se veía más pensativo y taciturno aquella mañana, esto se debía a su charla con Reginald Cattermole la noche anterior en la torre de astronomía, no a ninguna pelea que hubiera tenido a principios de mes con Sirius.

Peter observó a sus amigos preocupado ¡ellos eran los merodeadores! Eran más que amigos, eran prácticamente hermanos, lo compartían todo, habían vivido ya demasiadas cosas y compartían demasiados secretos para echarlo todo a perder. Y entonces la voz de Charity llegó a su mente clara "te necesitan, que no se te olvide", y era cierto ahora más que nunca sus amigos le necesitaban alguien tenía que poner orden y sí esta vez le tocaba a él ¡pues que así fuera!

- ¡Bueno basta ya! -Exclamó molesto -somos los merodeadores, no podemos estar así -los tres chicos le miraban algo sorprendidos por la repentina reacción.

- ¿Así cómo Pet? -Inquirió el joven Potter verdaderamente intrigado, pues a él se le había olvidado que no estaba en los mejores términos con Sirius desde el día que le acompañó a fumar.

- Así, sin hablarnos, molestos y peor aún incómodos -continuó el rubio, entonces Remus cerró su libro y lo hizo a un lado sonriendo a su rubio amigo.

- ¿Incómodo, molestos? -Insistió el azabache.

- Si Potter, incómodos, molestos, enfadados, sin hablarnos, siendo unos mamones, peleados por una tía -estalló finalmente Black, mientras se alzaba recto en toda su estatura, clavando su mirada gris en su mejor amigo.

James permaneció en silencio asimilando lo que acababa de pasar y lo que le acababa de gritar el pelinegro. Con los ojos expectantes de todos puestos en él.

- ¿Desde cuándo me llamas por mi apellido?

- No sé -replicó sarcástico Sirius -¿desde cuándo peleamos por una tia?

- Oh -dijo finalmente James.

- ¿Oh? ¿Eso es todo lo qué tienes que decir? -Preguntó incrédulo Black -"oh" -dijo con sorna nuevamente.

- Mira si esto es por lo que pasó en la torre de astronomía -empezó el azabache -no pasa nada, francamente se me había olvidado que estábamos molestos por aquello.

- ¿Qué? -La mirada de Sirius era de total incredulidad, pero se podía notar irritación en sus palabras -¿se te había olvidado? Entonces ¿por qué cojones no hablas Potter?

- Estaba pensando en algo -replicó esquivamente, empezando a molestarse por la dureza en la voz de Black, sus otros dos amigos observaban todo como dos espectadores ajenos -además de que tengo una puta resaca de mierda ¡jodido whisky de fuego!

- ¿En qué? -Insistió el ojigris, ignorando la segunda parte de la frase.

- En un hufflepuff -contestó finalmente Potter.

- ¿En un hufflepuff? -Preguntó incrédulo el mismo de antes.

- Si, en un hufflepuff -le devolvió la mirada desafiante -Reginald Cattermole.

- Ah -esta vez fue Sirius quién no supo qué decir.

- ¿Espera Cattermole? -Preguntó Remus sorprendido.

- Si, ¿por qué? ¿Lo conoces? -Preguntó el azabache en dirección al prefecto.

- Si, claro va a nuestro curso -declaró.

- Vaya..., por eso me sonaba su voz -pensó en voz alta, no sabía cómo después de haber pasado con él la noche no había deducido que Catt era de su curso y no simplemente un amigo de Robins de la casa de los tejones.

- ¿Y por qué piensas en él? -Preguntó Peter que aún no había entendido esa parte de la historia, los otros asintieron también confundidos.

- Puff... -comenzó Potter soltando un bufido -anoche durante la fiesta estaba hablando con varios del equipo, cuando de repente vi como Robins empalidecía, pensé que algo le había sentado mal o yo qué sé. Y como la buena persona que soy fui a ayudarle -una risa irónica se escapó de Remus, ganándose una mala mirada por parte del azabache -y tenía algo le había sentado mal, pero no era nada que hubiera tomado.

- ¿Y qué era? -Le interrumpió Peter confundido.

- Si no me interrumpes lo sabrás Pet -dijo James frunciendo el ceño -me fije qué es lo que estaba mirando y bueno..., resulta que vio a cierto alguien ligando con otro y ya sabéis...

- ¿A Robins le gusta alguien? -Preguntó asombrado Black, todos sus compañeros le miraron incrédulos -vale, vale.

- Entonces le ofrecí ir a dar una vuelta para que se despejara, y de camino me llevé dos botellas de whisky de fuego -continuó el capitán solo para verse nuevamente interrumpido.

- Así que fuiste tú quien acabó con el whisky -le cortó esta vez Lupin -lo siento -agregó ante la expresión exasperada de James -continua.

- ¡Bien! Como iba diciendo..., fuimos a dar una vuelta y acabamos en la torre de astronomía, después de llorar durante una hora y acabarnos entre los dos la botella se quedó inconsciente y yo solo y aburrido. ¡Entonces! -Dijo alzando la voz al ver que Peter le iba a interrumpir nuevamente -apareció Catt y estuvimos hablando y bebiendo también.

- ¿Y fue ahí cuando te enamoraste de él o de eso te has dado cuenta hoy? -Preguntó Sirius mordazmente, Potter le dirigió una mirada de pocos amigos.

- Imbécil, Catt me confesó que él había sido uno de los chicos con los que yo solía meterme -dijo James repentinamente serio, su voz estaba llena de incomodidad -y eso me ha hecho pensar ¿tú lo sabías? -Sus ojos avellanas se habían posado en el prefecto.

- Si -asintió este con incomodidad.

- ¡Menuda basura! -Exclamó Black con su característica carencia de empatía -vale sí solías hechizar y meterte con algunos perdedores ¿y? No es que sea el fin del mundo.

- Ni siquiera lo reconocí Canuto -argumentó Potter con la nariz arrugada, aunque esa no era toda la historia, pero Potter prefería guardarse para sí el resto.

- ¿Y? -Volvió a preguntar.

- ¿Cómo no puedo reconocer a alguien al qué he torturado durante años?

- Mira Potter, tú no has torturado a nadie ¿vale? Igual sí has lanzado un hechizo ahí y otro aquí, pero ¡jamás! Has causado dolor a alguien voluntariamente, así que sácate esas ideas de la cabeza. Los únicos que torturan son esos asquerosos puristas de sangre -vaticinó Sirius seriamente.

- Canuto tiene razón James -añadió Remus -puede que algunas veces hayas sido un capullo pero eras solo un crío y lo importante es que te arrepientes ¿acaso Cattermole te guarda rencor? -El azabache negó con la cabeza -pues ya está, déjalo en el pasado. No lo olvides nunca, pero no te tortures por ello.

- Si no estábamos molestos por lo de la torre de astronomía ¿por qué lo estábamos Canuto? -Tras un rato en silencio el capitán, había caído en la cuenta qué sus amigos no se referían a eso y además quería cambiar de tema porque no estaba enteramente seguro de que sus amigos tuvieran razón.

Los tres presentes intercambiaron una mirada, Peter y Remus miraron a Sirius como animandole a hablar.

- Verás..., anoche pasó algo ¡bueno no! No pasó, pero estuvo a punto y yo... -comenzó Black nervioso.


Habían pasado 20 minutos desde que Sirius comenzó a relatar la noche anterior, durante todo ese tiempo Potter había guardado un silencio absoluto sin interrumpirle ni una sola vez. El pelinegro le había contado lo mejor que había podido lo sucedido con ocasionales aportaciones de Lupin. Una vez había terminado, aguardó pacientemente la reacción de su mejor amigo, pero desde que había terminado de contar la historia habían pasado 10 minutos y este seguía sin hablar.

- ¿Cornamenta? -Preguntó finalmente incapaz de aguantarse un segundo más -¿estás bien?

El azabache clavó su mirada avellana en la de su amigo, en esta había un sin fin de sentimientos encontrados que Sirius era incapaz de descifrar. Finalmente habló.

- No pasa nada, todo está bien -dijo ante las miradas incrédulas de todos.

- ¿Qué? -Black parecía no creérselo -¿me perdonas? ¿Así sin más?

-Sí -asintió, sorprendiéndose a sí mismo -así sin más.

- Pero no puedes -declaró.

- ¿Por qué no? -Preguntó Potter con un amago de sonrisa.

- Porqué no está bien, porque te he traicionado, porque te he hecho daño.

-Evans y yo no somos nada Sirius, no me has traicionado.

- ¡Eso es basura! -Volvió a exclamar -qué Lily y tú no seáis nada no significa que no te haya traicionado.

- ¿La besaste? -Preguntó Potter sabiendo la respuesta.

- No -respondió Black.

- Entonces no me has traicionado.

- Solo porque Lunático me lo impidió -insistió él señalando al prefecto al otro lado del vagón.

- Pero no lo has hecho -se encogió de hombros Potter.

- ¡Basura!

- Sirius déjalo ya -suspiró el rubio aliviado al ver que sus amigos estaban bien -todo está bien.

- No -replicó como un niño pequeño, para luego volver a insistir -no puede perdonarme.

- ¿Por qué insistes en qué te castigue Canuto?

- Porque me lo merezco -respondió llanamente -no puedes simplemente perdonarme y ya.

- Pues lo he hecho.

- Pues yo no lo acepto -los ojos de Peter y Remus volaban de uno a otro como si se tratara de un partido de tenis muggle.

- No puede no aceptarlo, el perdón se tiene y ya está -dijo James rodando sus ojos.

- Bien..., pues yo a ti no te perdono entonces -declaró Sirius triunfante.

- ¿Qué me tienes que perdonar tú a mí? -Preguntó Potter asombrado.

- Que te hayas rendido, que hayas tirado la toalla, que hayas abandonado... -Contestó francamente Sirius -no te perdono por haberme decepcionado, porque no lo acepto. No acepto que tú, James Potter te hayas rendido, porque tu no eres así, porque si tu no luchas nadie más lo hará. Tú no puedes darte por vencido.

- Sirius no tengo nada que hacer con Evans, es una batalla perdida y cuanto antes lo acepte antes lo superaré.

- Eso es ridículo ¿sabes? -Para sorpresa del joven Potter fue Remus quién habló esta vez -"perder una batalla no significa perder la guerra", es un dicho muggle y es muy cierto.

- James si yo me rindiese cada vez que algo me sale mal -empezó Peter -no tendría nada, pero no es así si te caes te levantas y empiezas de nuevo. Me lo enseñaste tú.

Una vez más el joven Potter desvió su vista a la ventana, como había hecho al principio del viaje, y sus amigos comprendieron que ya no quería hablar más del tema. Pero por lo menos se consolaron pensando que habían implantado la semilla de la esperanza en él.

- Potter -escuchó la voz de su mejor amigo.

- ¿Qué? -Contestó con cansancio James.

- Te perdono -declaró, los ojos de ambos se cruzaron durante unos segundos y el azabache negó con la cabeza divertido antes de volver a mirar por la ventana.

Los tres adolescentes restantes del compartimento entonces centraron su atención en un juego de snap explosivo que iban a comenzar en ese momento, ya que Peter acababa de sacar las cartas al comprobar que por fin las cosas entre ellos se habían arreglado. El resto del viaje transcurrió con tranquilidad, Remus se fue un rato para cumplir con su deber de prefecto y hacer rondas, Adam Robins, con una resaca de caballo también, se pasó por el compartimento para charlar con ellos un rato ya que se había sentado con sus amigos de hufflepuff, Peter les abandonó a mitad del trayecto cambiándolos por su novia a la que no vería en dos semanas. Y antes de darse cuenta ya habían llegado al andén 9 y 3/4 de la estación de King Cross, Londres.


Lily suspiró mientras veía como la locomotora empezaba a frenar lentamente, no le apetecía nada el viaje a casa, no porque el paisaje no fuera bonito, sino porque como siempre Tuney se las había arreglado para conseguir que sus padres no pudieran ir a buscarla y todavía le quedaba un viaje de dos horas en tren hasta llegar a su casa. ¡Qué ganas tenía de ser mayor de edad para poder aparecerse de una vez! Apoyó la cabeza contra la ventana cerrando los ojos, hacía horas que se le había pasado la resaca, pero aún así le hacía falta una buena noche de sueño para recuperar lo que había perdido aquel trimestre.

Después de que Blish le contara exactamente lo que había pasado la noche anterior y de su mini arrebato de pánico, las cosas habían estado tranquilas el resto del viaje. Se quedó prácticamente todo el trayecto en el vagón con sus amigas, menos cuando le tocó cumplir con su función de prefecta, pero había conseguido que Leslie Fay le cambiara de compañero para así hacer las rondas con Aidan Sloper y poder evitar a todos los merodeadores al completo. Habían estado prácticamente todo el rato las cuatro solas menos cuando Todler y Lynch se pasaron un rato a molestar, Margaret Hudgens hizo una visita inesperada y Cedric Shafiq vino para buscar a Mary, y los dos chicos partieron un rato a solas bajo la atenta mirada de una trigueña y una pelirroja. Para decepción de Heather, quién no se dejó ver por el vagón fue Robins que había decidido sentarse con sus amigos de hufflepuff como hacía prácticamente en todos los trayectos.

- Lily -escuchó que alguien la llamaba mientras sacudía ligeramente su brazo para despertarla, -hemos llegado ya, hay que bajar -le dijo Heather con una sonrisa piadosa.

La pelirroja debía estar más cansada de lo que creía porque en los pocos minutos que el tren había tardado en frenar completamente desde que había aminorado la marcha se había quedado dormida contra el cristal. Se restregó los ojos para despejarse un poco y después se estiró para desentumecer su cuerpo, agarrotado del viaje. Miró al suelo donde ya se encontraba su baúl que Blish había bajado de la balda y agradeció a esta con una sonrisa que no fue correspondida, pero eso tampoco sorprendió a la pelirroja. La negra ya se encontraba esperando a que sus amigas estuvieran listas para bajar del tren juntas pues sabía que si no se despedían le darían la pelma durante días y el fuerte de Blish no era la paciencia. Una vez tuvieron todo Angelina comenzó la marcha hacía la puerta más cerca abriéndose hueco velozmente entre los estudiantes ansiosos.

Cuando salieron del tren, la cazadora se movió hacia un lado para dejar la puerta libre y no impedir el paso, y sus tres amigas no tardaron en cerrar un círculo a su alrededor. Las cuatro muchachas se miraron unos segundos sonrientes, si bien eran conscientes de que se verían en un par de días siempre resultaba raro despedirse y saber que no iban a verse para desayunar, comer, cenar y dormir durante 15 días.

- Os voy a echar de menos chicas -dijo Mary mientras extendía sus brazos para abrazarlas, todas se dejaron hacer, incluso Blishwick aunque no lo hizo sin protestar.

- Ya vale Macdonald solo son 15 días -exclamó la chica.

- Oh Mary imagínate, nadie te va a contestar así durante 15 días -exclamó Heather con una falsa melosidad en su voz, el resto rieron y Blish solo rodó los ojos divertida.

- Estos 15 días soportando a mi hermana sin vosotras van a ser un suplicio -añadió Lily con tristeza.

- No te preocupes Lils, te enviaremos muchas lechuzas para espantarla.

- Si -coreo Jorkins a la idea de su mejor amiga, Evans rió divertida ante la imagen.

- Señorita Angelina ¿tiene todo listo? -Interrumpió una voz en la escena.

- Si Arnold ahora acabo, gracias -contestó la susodicha cortésmente, Arnold era el secretario de su padre y lo había sido durante los últimos 25 años. Era él quién siempre se encargaba de recoger y llevar a las hijas del señor Blishwick. -Bueno chicas me voy ya, no quiero hacer esperar a Arnold -les dio un fugaz abrazo a todas antes de pasarle su baúl al señor y salir rápidamente de ahí con él, las otras tres les vieron atravesar la barrera.

- Vaya..., con él sí que es amable -comentó sarcástica Mary.

- Mer no seas mala -dijo Lily, pero fue interrumpida por un suave empujón.

Heather se vio rodeada de los fuertes brazos de su hermanito pequeño quien vivía en casa porque tenía nueve años y aún no había entrado en Hogwarts, el joven al pasar sin querer había golpeado a Lily pero a esta le dio igual al ver la escena.

- Hola Kevin -rió la castaña -yo también te he echado de menos.

- ¿Nos vamos ya a casa? Solo faltas tu, estamos todos esperando -replicó el ansioso.

- Kevin no seas maleducado -chasqueó la lengua la mayor -saluda a mis amigas primero -el niño se sonrojó al darse cuenta de su acto.

- Hola Mary, hola Lily -dijo entonces, las dos le devolvieron el saludo -¿entonces? ¿Nos vamos ya? -Volvió a preguntar, Heather negó con la cabeza divertida pero asintió y el niño con mucho ímpetu la arrastró hasta donde estaba su familia sin darle más tiempo.

- Y solo quedaron dos -comentó la prefecta sarcásticamente, la castaña a su lado rió.

- ¿Y a ti Lils cuándo vienen a buscarte? -Preguntó mientras escudriñaba entre la gente para encontrar a sus padres, quienes eran muggles y no les gustaba mucho mezclarse con la gente por si sucedía algo.

- No vienen -dijo intentando restarle importancia, Mary paró de buscar a sus padres y miró a su amiga asombrada.

- ¿Y qué vas a hacer?

- Tomaré un tren hasta Cokeworth, aun no tengo el billete pero supongo que mis padres me enviaron libras con la última carta para poder pagarlo.

- ¿Quieres quedarte en casa a dormir hoy y mañana te acercamos en coche? -Preguntó Mary apiadándose de su amiga, la pelirroja rápidamente negó con la cabeza -no nos cuesta nada -le aseguró Mary.

- No de verdad Mer no te preocupes, ya he dicho que volvía hoy y no quiero que mis padres se asus...

- Puedes llamarlos desde casa, tenemos teléfono -le cortó ella.

- Mary de verdad muchas gracias pero no, me apetece dormir en mi cama -dijo la pelirroja, y no era del todo mentira aunque le apetecía dormir en su habitación hubiera dado cualquier cosa por no seguir viajando, pero sabía que el primer día de la vuelta de vacaciones todos los padres estaban muy emocionados por tener a sus hijas en casa. Y los padres de Mary no solo eran muggles si no que además solo tenían una hija, y está vivía nueve meses al año en un castillo mágico en las lejanas tierras de Escocia.

- ¡Mary!

- ¡Flor!

Exclamaron dos voces al unísono, el contacto visual entre las dos adolescentes se cortó inmediatamente, y la pelirroja pudo ver como su amiga se sonrojaba ante el apodo de su padre. Los padres de Mary eran autónomos, poseían una tienda propia, era una floristería y ellos mismos plantaban y cuidaban de todas las flores que tenían en un pequeño invernadero. Desde que era pequeña el señor Macdonald había apodado a su única hija "Flor", ya que decía que era igual a ellas, diferente, única, delicada y preciosa, y no se había equivocado.

- Mamá, papá -dijo Mary mientras los abrazaba, estos envolvieron a su hija en sus brazos.

- Señores Macdonald que alegría verles -saludó la pelirroja a los padres de su amiga.

- Lily querida -dijo la señora Macdonald mientras la envolvía en un abrazo cariñoso -¿dónde están tus padres? -Añadió buscando a los señores Evans, como había hecho su hija hacía unos minutos.

- No han podido venir -se apresuró a contestar Mary -le estaba diciendo a Lily que podía dormir hoy en casa y que mañana ya la acercábamos en vez de coger el tren que quiere tomar.

- Por supuesto -dijo el señor Macdonald rápidamente -será un placer tenerte en casa.

- No por favor -exclamó la pelirroja sonrojándose -no quiero molestar, además ya les he dicho a mis pa...

- Tonterías -la interrumpió la señora Macdonald y Lily no pudo evitar que de tal palo a tal astilla -hoy te quedaras en casa a dormir debes estar agotada y mañana podemos hacer una excursión hasta tu casa en coche.

La prefecta vio como su amiga le sonreía triunfante, al ver que no tenía escapatoria, Lily empezó a tragar saliva,verdaderamente no quería ser una carga para los padres de Mary y su amiga, pero la oferta estaba empezando a sonar verdaderamente tentadora. Sin embargo, en ese momento sucedió algo completamente inesperado.

- No se preocupe señora Macdonald yo me ocuparé de llevarla a casa en un santiamén -interrumpió una voz desde detrás de ambos muggle -sus padres deben estar tan ansiosos de verla como ustedes lo estaban de ver a Mary.

Los cuatro se giraron en dirección a la voz, los padres de Mary sonrieron al reconocer a la persona que había hablado, mientras que los ojos marrones de la castaña se abrían de par en par ante la sorpresa. Lily permanecía con la boca literalmente abierta y estática a su lado, paralizada por la impresión de ver a esa persona allí. Entonces la señora Macdonald reaccionó y rápidamente apretó entre sus brazos con un saludo cariñoso al recién llegado de la misma manera en que el señor Macdonald le dio una fuerte palmada amistosa.

- Pensaba que ya no estabais juntos -habló la madre de Mary.

- Y no lo estamos -aclaró Benjy -pero no podía dejar que Lily volviera sola a casa, no sería muy caballeroso de mi parte ¿no cree?

- No desde luego que no muchacho, bueno pues si todo está ya arreglado nosotros nos vamos que aún nos queda un largo camino a casa no como vosotros que movéis un palito y ¡plin! -Comentó divertido el señor Macdonald mientras tomaba el baúl de su hija del suelo.

El matrimonio se despidió rápidamente de los amigos de su hija y se alejó para dejar a los jóvenes unos segundos a solas.

- Bueno..., yo me tengo que ir -dijo Mary mirando a su amiga -pero mañana te llamó -se despidió con un fugaz beso en la mejilla de su amiga y corrió hacía sus padres.

Entonces finalmente Lily se giró hacía la única persona que quedaba allí a parte de ella, Benjy Fenwick parecía más crecido que desde la última vez que le había visto en Agosto. Había ganado masa muscular, probablemente debido al entrenamiento de auror, y sus rasgos habían perdido completamente cualquier rastro de la adolescencia. Llevaba el pelo negro más largo y peinado hacía atrás, pero probablemente había usado su mano ya que algunos mechones caían sobre su cara, enmarcado sus rasgos mixtos. Iba vestido con ropas muggles, que en opinión de Lily quedaban mucho mejor que las anticuadas túnicas mágicas, e iba vestido con colores claros que hacían resaltar su piel morena. En definitiva Benjy Fenwick era y estaba extremadamente guapo.

- ¿Qué haces aquí Benjy? -Preguntó ella finalmente.

- Ya lo he dicho,vengo a llevarte a casa. Iba en serio, no pensarás que te voy a dejar viajar sola a tu casa con cómo están las cosas ¿verdad? -Lily se encogió de hombros, la verdad es que no había pensado ni en verle esas vacaciones -no has respondido a mis últimas cartas -dijo él, mientras tomaba el baúl de ella del suelo y se encaminaba hacía la barrera, la pelirroja le siguió.

- Lo sé -contestó la prefecta, andaron un rato en silencio por la estación, Benjy era mestizo y Lily era hija de muggles así que los dos sabían mimetizarse con el ambiente sin llamar la atención.

- ¿Por qué? -Preguntó él finalmente al cabo de un largo rato de silencio.

- No sabía qué contestarte -dijo con franqueza, los dos se quedaron mirándose un largo rato, finalmente él sonrió con resignación antes de retomar el paso.

Lily observó cómo se alejaba y salía por la puerta principal de la estación de King Cross reincorporándose al mundo normal, un mundo que no se había parado durante los meses que ella había estado en Hogwarts. Antes de seguirle la pelirroja suspiró, le esperaba una larga charla con su ex novio, supuestamente como les había dicho a sus padres, no llegaría a su casa hasta dentro de 2 horas y 45 minutos así que aún tenían mucho tiempo para hablar antes de aparecerse.

Sacudió la cabeza con cansancio y se unió a Benjy en el mundo real, le esperaba una larga noche.


Holaaaaa queridos followers, espero que os guste este capítulo, como veréis no he vuelto a tardar muchísimo, estoy intentando esforzarme por sacar tiempo todos los días.

Ojalá me digáis qué os ha parecido, estoy un poco nerviosa por lo que podáis pensar de todas las cosas nuevas que he incluido y demás...

Como siempre ya sabéis, si veis algún fallo o tenéis cualquier pregunta, no dudéis en decírmelo (yo soy muy pesada con las historias que sigo, si no preguntárselo a Gabriela LeBlanc que tiene una historia de la 3gen que me encanta y me paso el día acribillando a preguntas, 100% recomendable.)

Sí alguno seguís mi otra historia, La Resistencia: Daños Colaterales, prometo intentar actualizar pronto también. Eso sí, ahora tardaré un poco más en actualizar esta historia, porque me voy de viaje y no voy a estar con internet durante 11 días lo que implica que no voy a llevar ordenador.

Besos

B.