Perdido en las nubes, un adolescente miraba por una de las tantas ventanas de su salón de clases, sin embargo, pese a lo que se esperaría, no se veía aburrido, más bien parecía concentrado en algo. Algo que nadie más que él podía ver. Esos ojos grises que parecían buscar algo entre las nubes blancas del medio día.

Su cabello verde era movido esporádicamente por los abanicos de techo del salón.

- Denkou –intentó llamar su atención un joven de cabello negro - Denkou -Repitió el chico un poco más alto - ¡Denkou! – Ese último llamado fue más cercano a un grito cargado de fastidio.

Cansado de ser ignorado agarró una goma de borrar que estaba en su pupitre y la lanzó contra el primer joven.

La goma dio en el blanco, más específicamente en el ojo izquierdo de Denkou en respuesta el chico se quejó mientras se llevaba las manos a su ojo.

- Te he estado llamando desde hace media hora. Así que además de idiota eres sordo, vaya paquete… - Enfatizó su molestia mientras intentaba recoger su borrador usando su pie.

Denkou pareció ser consciente de todo en ese momento. Dejo su enojo de lado, preguntándose cómo pudo perder tanto tiempo. Sonrío viendo como su amigo se estiraba de forma cómica. Simplemente podía pararse y ya está, pero opto por la opción más ridícula.

- Yo por mi lado peco de talentoso- Fingiendo arrogancia, el joven continúo mirando a Denkou, notando que aún parecía pensativo, entonces se preocupó - ¿Y esa cara de culo? ¿Misato dijo que cocinaría algo para cenar?... o ¿Es porque tu padre vendrá en pocos días? -

Denkou titubeó un momento, esperando que Shiro no notase que tenía razón. Al menos en lo último, puesto que Misato llevaba un par de días fuera, sin embargo, se había acostumbrado a que saliera de viaje, tanto que casi no se daba cuenta cuando pasaba. La única diferencia real, es que el apartamento se mantenía más limpio y sin olor a alcohol.

- No, no es nada de eso, solo que… Hay dos Zarigüeyas gigantescas bloqueando la puerta del baño desde hace días… No he podido cagar, y me tiene de mal humor. – Se defendió sarcásticamente.

- ¿De verdad?

¿Para los idiotas, la ingenuidad es su aliada o su enemiga?

- Si, a la grande le puse Cuca – Se burló Denkou entre risas.

El pelinegro estuvo pensándoselo unos segundos y luego entendió.

- ¿Eres un imbécil sabes?

El ruido que ambos hacían no le molestaba a nadie, pues el salón de clases estaba vació. Algo normal teniendo en cuenta que estaban en descanso, aunque claro, estaba estrictamente prohibido quedarse en los salones en el descanso.

Denkou sabía por qué. No era muy difícil saberlo, era una medida para poder vigilar a los estudiantes, y hacer que todos fueran a la cafetería era mucho más barato que mantenerlos a todos en los salones, dedicando un profesor por salón incluso en el recreo. Aunque para él era más divertido, acortar todo eso y decir que era para que los estudiantes no se besuquearan en los salones. Lo cual técnicamente no era mentira, bueno, siempre existía el armario debajo de las escaleras.

- ¿Te da miedo tu padre?

- No

- Miedo de que... ¿Revise los últimos gastos de su tarjeta?

Denkou levantó una ceja, preguntándose si su amigo era un genio en leerlo, o un idiota, un poco de esto y de aquello. Decidió no seguir preocupándolo, dándole un poco de falsa tranquilidad.

- ...Si

Él no estaba realmente seguro del porque lo ponían así las visitas de su padre. Realmente a veces parecía que ni había venido. Entonces si la visita de su padre dejaba todo como siempre ¿Por qué le preocupaba? Siempre pensó que solo se podía temer a aquello desconocido, esto no era recurrente, pero tampoco nuevo.

- ¡Lo sabía! – Shiro casi salta en un pie al acertar – Eso definitivamente me da un punto.

- ¿Cómo lo supiste, Shiro?

Ocultaba su sonrisa burlona detrás de una libreta, si dejaba que su amigo se diera cuenta que quiere reír, entonces volvería a sospechar.

- Era eso, o decirle que casi fue abuelo.

Denkou lanzó la libreta al rostro de su amigo.

- Eso nos pone a mano por el borrador.

La libreta era de tapa dura, argollada. Lo golpearon y el golpeo más fuerte, no estaban a mano.

- Hijo de puta.

Los jóvenes continuaron con su riña en el salón de clases, cualquiera que los viera por primera vez intentaría separarlos, pero... los que convivían con ellos, sabían que era una forma de decir "Aprecio tu amistad"

These are the days it never rains but it pours.

La junta directiva se reunía cada cierto tiempo para dialogar algunos temas, lo típico. Discutir ingresos, estudiantes problemas, hablar sobre si el metal pesado, es o no, una forma de manifestación de satán para reclutar jóvenes. Cosas de adultos.

- Entonces creo que hemos terminado por esta vez – Habló uno de los profesores, pareciendo el más joven de la docencia. Se levantó del asiento pensando que ya podría irse.

- No, señor Kyocho. Aún queda algo por discutir.

El director de la preparatoria se puso de pie, mientras hacía una señal a otro profesor, haciendo que cambiaran las diapositivas que se estaba proyectando en el gran tablero de la sala de reuniones.

Frente a los profesores se proyectó el expediente de un estudiante particular que todos ellos conocían muy bien. Kazuma Kyocho, se tensó al ver la foto del chico, y volvió a tomar asiento en la mesa.

- Denkou Genki

El muchacho traía a la junta directiva loca desde hace ya varios años. Peleas, faltas de respeto a profesores y estudiantes, trato demasiado afectuoso a ciertas alumnas, algunas veces reescribieron el manual para prohibir cosas que hizo, y aun así, tenía unas notas perfectas, las mejores de toda la institución. Hasta ahora, se había mantenido en la preparatoria por precisamente eso. Era algo contraproducente y frustrante.

El estudiante más listo, era también el más problemático. ¿A qué se debía esto? ¿Algo relacionado con su peculiaridad quizá? Era la salida fácil y la primera que se solía tomar en estos casos.

Se habían hecho intentos por llegar al fondo de eso, sin embargo, era difícil, por un lado, el contacto con el padre del chico era prácticamente nulo, y con respecto a la madre, bueno la señora había fallecido. Era obvio que no era un hogar fácil, sin embargo, no era excusa para sus faltas.

Si te dicen que algo está mal y no escuchas, son tu responsabilidad las consecuencias que surjan a partir de hacer lo que te prohibieron. Esclavos de las circunstancias, pero libres electores de nuestras acciones.

- Durante el tiempo en que el estudiante ha estado en las instalaciones ha tenido múltiples faltas al manual estudiantil, y desde que el señor Kyocho llego se ha encargado de defenderlo a capa y espada– Acusó una de las profesoras de la sala, señalando a su compañero de trabajo.

La atención obviamente se dirigió a ella. Tekitaisha Maki era una de las profesoras de matemáticas de la escuela Gitao, con varios años de experiencia y un currículo largo y tedioso de leer. Kazuma simplemente hizo un signo de la paz, mostrándose tranquilo a pesar de la acusación por parte de su compañera.

- Ha estado a punto de ser expulsado en múltiples ocasiones.

Reiteró otro profesor.

- A mi parecer, Genki, ha tenido buenas razones en la mayoría de sus faltas, las peleas que ha tenido, han sido en defensa propia, o de otros, no le gustan las injusticias y en una sociedad como la nuestra…

- Por más que haya tenido buenos motivos para ello no dejan de ser faltas al manual.

Sentenció Maki.

El resto de observaron el acalorado debate entre sus dos compañeros. Siempre surgía en las reuniones, tarde o temprano. Estaban tan acostumbrados a esa situación que ahora simplemente disfrutaban el espectáculo.

Los profesores estaban ciertamente encariñados con el chico, los estudiantes brillantes se ganaban el aprecio de los profesores, mientras que los estudiantes indisciplinados recibían mayor atención por parte de los profesores, no siempre positiva, sin embargo, cuando un estudiante indisciplinado hace algo brillante, es mucho más gratificante que cuando un estudiante brillante hace algo... brillante, es complicado de explicar, y es algo que cada uno de ellos había podido presenciar más de una vez.

Pero entonces ¿Qué pasa cuando el estudiante más brillante es también un estudiante problemático? Para algunos, encantador, para otros era como aquella línea de mugre que siempre queda al barrer.

Después de un debate extenso que tomó más de lo esperado, el director interrumpió a ambos profesores.

- El señor Genki ha tenido unas notas excelentes, eso es lo que ha mantenido adentro, sin embargo, no podemos tolerar más de sus faltas...- El director hizo una pequeña pausa mientras miraba a los ojos a su subordinado más joven - Profesor Kazuma tiene la obligación de notificarle a Genki, que si sufre una sola falta más al manual será expulsado de la preparatoria, fin de la reunión. Y recuerde algo, no está prohibido tener favoritos, lo que está prohibido es un trato preferencial.

Las palabras del jefe fueron firmes, pero estaban lejos de estar teñidas de enojo, el director era un hombre bastante comprensivo, más de lo necesario creerían algunos. Kazuma no pudo hacer más que asentir ante lo dicho, y bajar la cabeza pensativo, se venía una linda charla entre él y el muchacho.

El director dio la espalda a sus subordinados, pero antes hizo un gesto para que no salieran

-Por cierto, muchas gracias por las donas, señorita Tamago, todo el comité lo agradece.

Justo a tiempo para que sonara la campana del final del descanso.

Kyocho Kazuma era un hombre de complexión media, un poco delgado, lo cual lo hacía ver un poco más alto de lo que realmente era. Su cabello castaño era largo cubriendo sus orejas al estar despeinado, y sus ojos verdes ciertamente era un punto a favor. Solía vestir una camisa blanca y corbatas de distintos colores, ambas planchadas a la perfección, podría ser alguien relajado, pero eso no quería decir que fuese descuidado. Era muy conocido, sobre todo por su personalidad, comprensivo y paciente, aún en las situaciones más difíciles.

Había estado enseñando en la preparatoria durante unos dos años, más o menos. Cuando llego a la preparatoria rápidamente captó su atención un estudiante con un expediente un poco extraño, en sus años de docencia (que no eran muchos) era la primera vez que conocía algo así, y claro, también ayudo a conocerlo que el primer día que trabajó, enseguida lo vio pelearse con otro estudiante. Personalmente, considero eso como una buena bienvenida.

Pensó que encontraría otro chico peleonero más que buscaba atención, pero encontró un chico que, aunque parecía callado a simple vista, también era extrañamente hablador. Aunque objetivo, extrañamente empático. Travieso pero calmado. Casi todo lo que Kazuma podía remarcar de él era una contradicción, excepto una cosa.

Era un buen chico. Aún recuerda cuando lo separó de la pelea ya mencionada, y miro sus ojos grises. Estaba indignado, enojado, pidió perdón, pero Kazuma sabía que no estaba arrepentido, cuando le preguntó "¿Por qué peleas?" el chico solo escupió al piso y le dejo "Se metieron con mi mejor amigo" él no lo entendió a la primera.

La peculiaridad de Kazuma le permite conocer las emociones de los demás con solo observarlos directo a los ojos, es un empático de primera. Una peculiaridad de ese tipo no implica cambios físicos notables, al menos no la suya por eso suele pasar desapercibida.

Inútil a simple vista, pero bastante útil a la hora de ser juez o abogado, carreras que él no había escogido. Las personas acostumbraban a ver a otros trabajando en algo en lo que su peculiaridad fuese útil, por eso no era de extrañar ver bomberos con piel resistente al calor o buzos con una peculiaridad anfibia.

Él no era la excepción, conocer las emociones de sus estudiantes lo hacía un profesor excelente a ojos de todos.

La segunda vez que vio a Denkou, notó dos cosas. Una de ellas una curiosidad increíble, lo cual obviamente es lo que lo hacía tan brillante, no le gustaban las respuestas vagas, y eso lo llevaba a buscar por sí mismo.

Y la segunda un extraño sentido de la moral, aún no sabe como llegó a tal forma de pensar, no desaprovechaba una oportunidad para sacar beneficio propio, también era presumido, tampoco solía respetar al profesorado, él consiguió ganar su respeto.

Era al único que el chico escuchaba, el único del que aceptaba un "No" porque precisamente, era el único al que realmente respetaba.

El profesor se acercó al salón de clase, hacía ya poco menos de una hora desde que había acabado la junta, y si no se equivocaba estaban en clases de matemáticas. Es información claro, fue suministrada por Maki, la profesora de matemáticas del chico. Ella misma se ofreció a dar su hora para que Kazuma hablará con Denkou.

Kazuma tocó la puerta y cuando se le permitió el pase, miró directo a los ojos a Maki, ella no dijo nada, solo lo dejo entrar. Claramente sabía porque estaba aquí.

- Genki, ven conmigo ahora.
Fue tan directo como siempre. Toda la clase se llenó de ruido, risas y murmullos especulando sobre lo que había hecho el joven esta vez.

- ¿Qué demonios hiciste amigo?

Preguntó Shiro con burla.

- No tengo la menor idea, Shiro, solo cállate- se levantó de su asiento - ¿Puedes guardar mis cosas? ¡Más te vale no voltear mi maletín! Y presta atención a clase si no quieres ser el siguiente.

Se apresuró a donde estaba el profesor.

- ¡Muy bien! ¡Muy bien! ¡Todos dejen de hablar! O ¡Les dejaré la siguiente página de tarea también!

Los estudiantes se callaron automáticamente y la profesora miro a Kazuma como diciendo "Yo ya hice mi parte, has tú la tuya"

Kazuma solo asintió ante esa mirada y camino junto con Denkou fuera del salón, el chico lo siguió, subiendo las escaleras hasta la azotea de la preparatoria, donde el profesor se acercó a la baranda y se apoyó pensativo.

Fue entonces cuando harto de la espera y el misterio, Denkou se dispuso a romper el silencio.

- ¿No es malo para la imagen de un profesor subir al techo con un alumno?

La sonrisa molesta y burlona del joven no fue notada por Kazuma, pero no era nada que no esperase. No recibió respuesta por parte de Kazuma.

- Van a pensar que hay algo entre nosotros, viejo…

Sin miedo ni culpa alguna Denkou hizo una broma que muchos creerían demasiado, sin embargo, para él esas eran las mejores bromas. La situación lentamente comenzaba a preocuparlo.

- Kazuma-sensei ¿Qué es lo que pasa?

Kazuma dio un suspiro y se volteo para quedar en frente de su alumno, lo miro de pies a cabeza y se fijó en sus fríos ojos grises.

- Estás a dos pasos de ser expulsado, y si no fuese yo, a quién le acabas de hacer ese chiste, ya habrías dado un paso.

Denkou estaba un poco acostumbrado a recibir ese tipo de noticias por parte de su maestro, así que no se exalto demasiado. Kazuma alzó una ceja ante eso.

- ... Creo que no entendiste bien, esto es completamente distinto a las otras veces, esta vez, no puedo hacer nada para evitarlo...

Eso si tomó a Denkou desprevenido, entonces se dispuso a permanecer callado.

- Sin embargo, la vida te sigue sonriendo, tienes una última oportunidad para no ser expulsado, una sola falta por más leve que sea y quedas fuera, diles adiós a tus planes para ir a UA o donde quieras ir...

Sentenció Kazuma mientras miraba a los ojos del chico.

Arrepentimiento. Miedo. Culpa. ¿Emoción? ¿Qué encontraría en los ojos de su alumno?

¡¿Apatía?! ¿Quizá de las mayores noticias que le había dado al chico y lo primero en su mente era desinterés?

Extraño

Denkou aún estaba un poco confundido por todo, solo pudo bajar la cabeza. No tenía idea de que debía decir en un momento como este. ¿Lo siento? decirlo no iba a solucionar nada.

- ¿Por qué?

Kazuma solo alzo una ceja, esa era por mucho, la pregunta más estúpida que el chico le había hecho hasta el momento, sin embargo, gracias a su peculiaridad, sabia de la confusión por la que pasaba el chico, era de esperarse, lo sorpréndete es que no notaba ni una pizca de ira o tristeza en él.

Quizá aún no pasa esa etapa.

El profesor tosió rompiendo el hielo que se formó entre ambos tras la noticia.

- ¿Quieres graduarte de la preparatoria?

- Claro que sí.

- ¿Quieres arrojar tu birrete al cielo junto con Shiro en la graduación?

- Si…

La tristeza rondo en los ojos de Denkou, por un segundo. Aún no terminaba de dimensionar lo que podía significar. Ahora estaba más claro.

- Entonces debes ser impecable durante la última semana que falta - Denkou asintió - Si se te cae una hoja de papel al suelo y un profesor lo ve, estas fuera. Así de delicada es tu situación.

- Yo... Estoy dispuesto a hacer lo necesario para...

- Ese es el problema, haces demasiado. Solo debes no hacer nada que te incrimine. Solo es una semana… Por esta vez, te pido perfección.

Denkou solo asintió no conseguía pensar en que decir.

Después de salir de la escuela caminó callado y cabizbajo por las calles de Musutafu.

Ojala tener mis audífonos haría menos pesada la caminata.

Pensó, recordando que los dejo en la mesita de noche por estar descargados.

Había optado por contarle todo a Shiro, era su mejor amigo ¿Quién le esconde cosas a su mejor amigo?

Bueno, el mismo, por no decirle lo de su padre, pero eso era una mentira blanca ¿No?

Algún día le diré…

Fuera de estar preocupado por lo que le depararía el futuro, estaba confundido, no lograba sentirse como debería. Había pensado en las implicaciones que podría tener su expulsión en su vida. Mil y una de ellas, y no encontró muchos resultados buenos a partir de ahí.

Realmente nadie lo sabía, ni siquiera Shiro, pero él no sabía realmente que quería hacer luego de graduarse. Había dicho que ir a la UA. Eso era lo suficientemente ambiguo para que dejarán de preguntarle cosas. La mejor universidad del país, él con sus elevadas notas. Era una cuartada solida incluso para Shiro.

Tuvo tiempo de pensar bien las consecuencias de su expulsión y si bien estaba asustado por lo que podría o no pasar, también estaba extrañamente calmado. Eso era realmente molesto, ver como se cae todo a tu alrededor, y mantenerse en medio sin moverse, era una mierda.

La calma podía ser una ventaja, pero lo que el sentía no era calma, era indiferencia, la indiferencia era peligrosa, él lo sabía de primera mano.

Denkou se detuvo, si no le fallaban sus oídos había escuchado algunas voces viniendo desde un callejón. Normalmente no le importaría, de no ser por las palabras exactas que escucho "¿Qué haces por aquí linda? ¿Acaso te perdiste?" Él había visto muchas series policiacas y esa era la línea de un violador.

Se acercó al callejón con cuidado intentando no hacer ningún ruido, se escondió detrás de uno de los contenedores de basura, haciendo lo posible por ignorar el mal olor que desprendía.

Asomándose un poco pudo verlo, eran un grupo de tres hombres todos bastante robustos, los hombres rodeaban a una chica.

Denkou podía verla de manera clara, probablemente la chica rubia tenía su edad, se apresuró a marcar el número de emergencias, pero se detuvo abruptamente para escuchar, ya sea por reflejo o por decisión, escuchó.

- Creo que contigo nos ganamos la lotería niña, sola a unos cuantos metros de mi casa, solo es dejarte inconsciente y… podremos continuar con el espectáculo.

El tipo rio, y sus compañeros también rieron junto con él. Denkou comenzó a sentirse asqueado por la actitud de esos hombres.

It's the terror of kwnoing

Sentía como su estómago se revolvía, y no estaba seguro si era por el olor de la basura o lo que acaban de decir.

- Tranquila lo disfrutaras

What this world is about

Habló uno de los hombres dando un paso al frente, y para sorpresa del grupo entero, la chica devolvió la sonrisa, una sonrisa que remarcaba sus colmillos, más grande que los de un humano normal. Detalle que Denkou no pudo apreciar, pues el hombre que dio un paso al frente había bloqueado su vista.

- Mejor no sonrías, linda… - fue lo dicho por el más grande de los tres, burlándose de la chica – Será mejor que vigilen esos colmillos, chicos… Bueno empecemos.

Dio un paso al frente y alzo su mano ante la atenta mirada y sonrisa de la rubia, parecía esperar pacientemente.

- ¡Alto ahí, hijo de puta!

Denkou salió de su escondite levantando un barril de basura sobre su cabeza, el cual lanzo, contra el tipo más grande. El barril golpeo la espalda del hombre.

El hombre ni se inmuto, solo se volvió hacia él encolerizado. Denkou se había ganado la atención de los tres hombres.

- ¿Quién mierda eres tú maldito crío? ¿Acaso piensas jugar al héro…

El hombre se detuvo abruptamente solo pudo hacer algunos quejidos antes de caer sobre su propio rostro hacia el suelo con un cuchillo clavado en su nuca.

El más grande había caído.

Los dos hombres faltantes y Denkou, voltearon a ver a la chica, que solo permanecía con una sonrisa de oreja a oreja y su permanente sonrojo.

Sus ojos amarillos brillaban en ese callejón oscuro, como los ojos de un depredador en medio de la oscura noche.

La chica caminó hasta el hombre y como si no se tratase de nada,arrancó el cuchillo del cadáver. Se comenzó a derramar la sangre, que salió disparada de la puñalada en la nuca del tipo. El sonido húmedo de las gotas cayendo en el piso frío del callejón, fue lo suficientemente alto como para que Denkou se perdiera en él, mientras no podía despegar la vista del hombre inerte en el suelo.

Miro hacia arriba, mirando a los ojos a la chica que se supone él iba a salvar, y no vio a una mujer, vio una bestia.

- Tenías razón, grandote, si lo estoy disfrutando...

Ella sonreía mirando directo a Denkou, como marcándolo con sus ojos, como quien ve un plato de comida caliente y recién servido.

- ¡Tú, tú, maldita!

Gritó uno de los hombres lleno de furia por la muerte de su amigo. Flexiono su brazo derecho a la altura de su abdomen, las venas se marcaron en su frente se notaba que hacia un gran esfuerzo.

El brazo del hombre se comenzó a llenar de escamas verdes, al parecer tenía una peculiaridad del tipo mutación.

La chica ni siquiera titubeo, camino incluso encima del hombre al que acababa de matar, manchando sus zapatos de sangre, el chapoteo de sus calzas al tocar el liquido abrumaba la mente de un simple adolescente que lo miraba todo.

El hombre lanzo su puño hacia ella, pero ágilmente la rubia lo esquivo y el golpe no hizo más que pasar debajo de su cabeza, haciendo que sintiera una brisa refrescante. Con el mismo cuchillo que le saco de la nuca a su primera víctima, atravesó el mentón de su segunda víctima.

El sonido de la carne siendo penetrada hizo que Denkou apartara la vista de la escena, pero el otro hombre que aún veía todo, observó con horror como el cuchillo se asomaba entre los dientes de su amigo.

El hombre restante se lanzó con gran enojo sobre la chica, la embistió hasta hacerla estrellar contra una de las paredes del edificio, lo suficiente como para quizá romper algún hueso, sin embargo, ella no dejo se sonreír incluso, su mirada se volvió más eufórica aún, como disfrutando del trato.

- Eres una perra sádica. Voy a matarte de una forma tan lenta y dolorosa, que suplicaras por tu vida.

El hombre saboreo cada palabra que salía de su boca, imaginando el final lento y tortuoso de la chica entre sus manos.

Llena de adrenalina, la asesina golpeó su frente violentamente contra la del hombre, haciendo que el tipo trastabillara y se llevará las manos a la cabeza.

La rubia saco dos cuchillos de sus medias, los enterró en las rodillas del hombre. Él solo pudo gritar con dolor, cuando sintió como perdía fuerza en sus piernas y caía al piso

El tipo, se arrastro por el frío callejón, manchándose de la sangre de sus dos amigos, y miró a Denkou. Lo miro de forma completamente diferente a la ultima vez. Terror. Invadido por el miedo, el hombre alzo su mano en suplica frente a Denkou.

- ¡Por favor! ¡Ayúdame! Llama a los héroes, por favor.

Sus ojos se llenaron de lagrimas fijos en los ojos grises del adolescente frente a él.

- Oh, que decepción, pensé que dijiste que me ibas a matar, ¿Acaso mentías?

La actitud tierna y fingidamente triste de la chica contrastaba abruptamente con su ropa cubierta de sangre, y su mirada eufórica.

Como si no se tratase de nada, la chica camino hasta recuperar su otro cuchillo de la boca del segundo hombre.

Sin esperar más levanto la cara del hombre que se arrastraba por el suelo y le susurro al oído.

- No me gustan los mentirosos…

Cortó la garganta del tipo, y dejo caer su cara contra el piso del callejón, condenándolo a morir desangrando o asfixiado en su propia sangre.

Los tres hombres estaban muertos, solo quedaban dos personas en ese callejón, una chica bañada en sangre, y un adolescente paralizado por el miedo.

La rubia se llevó el cuchillo a sus labios, y lamió la sangre de este para luego comenzar a escupir.

- Puag, su sabor es tan horrible como sus dueños - habló con una mueca de asco - tú - refiriéndose a Denkou - ¿Que sabor tendrá tu sangre?

Los ojos sádicos de la chica lo fijaron como su siguiente objetivo y Denkou comenzó a temblar.

La vista del adolescente se fijó en los cuerpos inertes de los malnacidos que creyó, serían los antagonistas de la historia. La sangre esparcida en el callejón, y los grotescos cuerpos mutilados, terminaron por marear al chico.

Denkou vomitó en medio del callejón. Vaciando el contenido de su estómago, que cayó entre la extraña asesina y él. Su mirada se perdió en uno de los tantos contenedores de basura del callejón, realmente no sabía a donde mirar.

Los ojos de la rubia retumbaron en su mente. No hay a donde mirar y aun así la miró, la miro a los ojos. Esos ojos que desparramaban emoción entre tanta sangre. Ojos que gritan "me siento vivo".

¿Esto era todo? ¿Así moría? Asesinado por la chica a la que minutos antes intentó salvar. Definitivamente no quería morir así.

Denkou mordió su labio hasta que sangro, olvidándose del sabor del vomito en su boca, mezclándolo con el sabor de su sangre, Había leído que incluso ante una situación de shock, el dolor podía hacer reaccionar a las personas.

Justo así fue, Denkou logró reaccionar preparándose como mejor pudo. Se acomodo, pie derecho al frente apuntando al enemigo, pie izquierdo atrás en lateral. Eso aprendió en clase de defensa personal.

Activo su peculiaridad por primera vez en todo el día. A sus ojos la menor de sus preocupaciones es el uso ilegal de su don.

Un brillo muy tenue invadió su cuerpo, iluminando levemente el callejón, su cabello se erizó, y sus ojos grises, pasaron a azul. Un azul destellante.

Había muchas formas de describir el cambió en su cuerpo. Pero el siempre usaba una sola Electrizante y claro era la más a apropiada, pues era el nombre de peculiaridad.

¿Darle toques eléctricos a Shiro para molestarlo? Seguro ¿Cargar su celular en emergencias? A la orden… Era flexible al igual que la energía misma.

El mismo descubrió algo nuevo, entre tanto usar su don, se dio cuenta que si se concentraba lo suficiente podía pensar más rápido. Estudio sobre ellos, aceleración de la sinapsis, y él podía hacerlo.

Esa era una de las razones por las que lograba los primeros puestos en su clase, el chico se aprovechaba de esto siempre que podía, lo usaba en exámenes para hacer operaciones complejas en cuestión de segundos.

Siempre olvidaba su calculadora y si otros tenían una ayuda mecánica, él tendría una ayuda mental.

Si el pensamiento es, de por sí, una de las cosas más rápidas, acelerarlo... bueno, es increíble.

En teoría si se sobrepasaba, Denkou podía joderse y terminar siendo un vegetal, después de todo esta habilidad se basaba en la sinapsis de las neuronas, pero de no ser así, le daba un sin fin de posibilidades.

En teoría también podría mover su cuerpo más rápido, pero eso era más complicado, y él era novicio en esa habilidad.

La chica se lanzó al ataque, con una sonrisa más eufórica que antes, relamiéndose los labios.

Entonces esto es lo que haremos ahora, pelear con quien creíste una víctimaDebe ser una mala broma

Entonces Bohemio… ¿Vivirás para dar tu testimonio en un juzgado?

Fin de el primer capitulo.

Espero que les haya gustado este capitulo, intentare traer el otro pronto, claro todo depende de la recepción, aunque no espero mucho siendo esta una obra que salió de la nada.

Arriba se encuentran los primeros mensajes que dejé con respecto a los capítulos. Son viejos, mucho, al menos los del principio. Todo esto es una reescritura de un fanfic que escribí y no tuvo mucho éxito, al menos no en Wattpad. Lo releí y me di cuenta de que podía mejorar mucho, decidí hacerlo. Espero sea de su agrado, porque es de mi agrado.

20/06/24

29/01/25 Fecha de actualización.

¿Por qué actualizo un capitulo tan viejo? Bueno para empezar quería mejorar unas cositas, y en segundo lugar, agregar pequeños fragmentos de la canción del titulo.

Under Pressure, de Queen y David Bowie, me encanta esta canción y la siento perfecta para iniciar con este proyecto, los invito a ir directo a Spotify y colocarla, es una buena experiencia. Se me ocurrió dar un pequeño espació para explicar la temática de las canciones que uso en los capítulos, cada cap una canción.

En principio Under Pressure como dice su nombre habla sobre presión, presión en las personas, en cada persona, dicha presión nos lleva al conflicto, miedo y separación, angustia producida por no más que nosotros mismos y nuestra propia vida. Presión generada por conocer que es realmente la vida, cuales son realmente nuestras responsabilidades en ella, y eso es abrumador.

En segunda instancia nos habla sobre como tenemos pequeños momentos de paz entre tanta presión, algunos amigos, como día con día queremos dejar salir ese lado estresado de nosotros, deshacernos de él, como esa monotonía de la rutina nos hace rezar para que el mañana sea mejor.

"These are the days it never rains but it pours"

Días que nunca llueven, pero desbordan. Una metáfora que según yo se refiere a aquellos momentos tranquilos donde aunque no queramos, nos llena la ansiedad.

Luego menciona como todos nos metemos en nosotros mismos, ignorando el alrededor. A pesar de eso amamos, pero no es lo mismo amar cuando ignorar tu alrededor, es más amargo.

Concluye de forma optimista, dando como tratamiento a la presión el amor. Pues lleva a reinventarnos. Ya ustedes lo relacionaran como quieran con la obra, y conforme avancen los capítulos. Este es solo el primero de un gran viaje.