El alcohol es un caso curioso, altera el sistema nervioso de forma directa, cambia el estado de ánimo de las personas, de una forma casi aleatoria según quién lo consume, pero precisamente por eso es un éxito. Sumado a todo el cóctel también puede llegar a sufrir cáncer.
Hacer sentir un poco mejor a aquellos que se sienten mal, aunque sea de forma temporal es un gran negocio. Aquellos granjeros de hace más de 9000 años no sabían lo que podría llegar a hacer su pequeño descubrimiento.
Con tantos efectos adversos ¿Por qué es legal? ¿Qué diferencia de una droga ilegal? Pues la respuesta es corta, o larga, como quieran verla. La corta es que es mucho más silenciosa que el resto de las drogas, y además mucho más generalizada. Esas dos cosas la vuelven legal, no por ser correcta, sino porque así es más fácil de gestionar.
Se dice que hace que las personas echen a perder sus vidas por consumirlo, pero si eso es cierto ¿Por qué hay gente que bebe y no se hace adicta? Porque al igual que todo lo demás, depende del autocontrol, las experiencias de las personas, y los métodos de afrontamiento que conozcan, en un lugar como este, un bar pasado las 12 de la noche, pocos conocen el autocontrol. Katsuragi Misato, no es una excepción.
Después de un día de trabajo la mayoría de las personas quieren llegar a casa, o al menos salir de la oficina lo más rápido posible, entonces ¿Qué hace aquí? Ni ella misma está segura.
Otra Marilyn Monroe.
Pidió Misato al barista, para ver como el tipo balanceaba el cóctel de un lado a otro, usando sus 5 brazos para eso, incluso preparaba más de una bebida al mismo tiempo, demostraba la gran experiencia del hombre. El tipo de cosas cotidianas, que toman ritmos raros en un mundo como este.
El alcohol se le subía lentamente a la cabeza. No se convertiría en cafeína. Ella nunca le dijo a Denkou, pero a veces simplemente inhibe el proceso y disfruta del alcohol. Llevaba unas dos copas antes de la que acababa de pedir, pero aún no le había afectado, o eso cree ella. Habían sido tragos fuertes, de esos que se recomiendan no beber de seguido estando solos en un bar, pero parece que no le importa.
El barista le dio su cóctel, servido elegantemente en una copa triangular de vidrio. El bar estaba casi vacío.
¿Por qué está aquí un martes?
Le preguntó al barista. La mujer lo miró con algo de fastidio, no era la primera vez que venía aquí, pero si la primera que él le habló. Los brazos del hombre desaparecieron tras su espalda, solo dejando dos a la vista de Misato.
¿No tienes a nadie a quién atender?
Miré a su alrededor, no hay muchas personas que vayan a pedir.
Había empresarios discutiendo quién sabe qué y uno que otro hombre que apenas se mantenía conscientes, otros cuantos jugando en el billar.
Con algo de molestia, Misato le dio un vistazo al hombre frente a él, se veía de unos 30 y algo, y su cabello peinado hacia atrás ya tenía algunas canas, si dejaba a un lado sus brazos extra, no tenía nada a destacar. Le dio un pequeño sorbo a su cóctel.
¿Acostumbras a meterte en la vida de tus clientes?
Preguntó, bebiendo un poco más, se aseguró de que su lápiz labial se quedará impregnado en la copa, y en la mente del barista.
Sólo la gente como tú…
Respondió el tipo, y Misato, pensando que el hombre ya había caído. Se fijó en la mano izquierda del hombre, dándose cuenta de que tenía un anillo de casado, eso le hizo levantar la ceja con picardía.
La gente triste…
¿Triste?
Se preguntó la mujer mientras la palabra calaba en su mente.
Eres muy hablador… Las mujeres preferimos a los hombres callados ¿Sabes?
El hombre alzó los hombros, los que pertenecían a sus manos principales, que se concentraban en lavar el vaso con el que mezclaba las bebidas.
Mi esposa no opina lo mismo.
Pues que bien…
Hostigada por la terquedad y la actitud metiche del hombre, Misato buscó con la mirada a alguien con quien irse de allí. Solo estaban los empresarios de antes, y algunos parecían estar a punto de cometer un crimen. Puede que el bar sea algo elegante, pero sigue siendo un bar, y está lleno de gente que busca olvidar cosas.
Un bar no es el mejor lugar para buscar hombres decentes.
¡¿Cuál es tu problema?! ¡Solo quiero pasar un buen rato!
Me despiden mañana, no importa si arruino la noche de alguien o no.
Dijo cínicamente mientras sonreía. Misato se sorprendió por escuchar eso y sonriendo prepotentemente.
Pues que bien, seguro el negocio mejorará sin un metiche.
El tipo paró de limpiar un segundo, pero reanudo su actividad. El titubeo del hombre hizo sonreír a Misato.
Quizás sí, pero por ahora, debo estar aquí. ¿Usted dónde debe estar?
La mujer se detuvo un segundo, divagando, sabiendo que no debía estar aquí. La tranquilidad y paciencia del hombre la hartaban. Era como hablar con una pared.
Es un metiche... Deme la cuenta.
El hombre llamativamente y se preparó para darle la cuenta a la mujer. La noche de Misato acababa de dar un giro bastante grande, quizás un giro para bien.
Llegó a casa, después de una larga travesía en la que se perdió más de una vez por las copas que había tomado. Intentó usar su peculiaridad en lo que ya había ingerido, pero le fue imposible, parece que era demasiado tarde.
Peleó contra el cerrojo de la puerta, intentando entrar a casa, después de un rato lo logró. Entró a casa por primera vez desde la mañana cuando tuvo que ir a la oficina. Todo en orden como suele estarlo. Dejó caer su bolso encima del sofá, ahora mismo no se preocuparía por eso.
Caminó hasta la sala, y volteó a la cocina, viendo un plato cubierto por aluminio encima del microondas. Ella suena cálidamente.
Se fijó al fondo del pasillo viendo que la puerta de Denkou estaba cerrada, el chico estaría dormido. Eran las 2 de la mañana, realmente no podía culparlo, él debía culparla a ella por nunca recibirlo al llegar a casa.
Le quitó el aluminio a la comida, y metió el plato en el microondas, miró sin mucha atención como giraba en su interior.
¿Cuántas veces ha hecho esto por mí en los últimos años?
Se preguntó a la mujer, sintiéndose culpable se preparó para comer. Misato lavo el plato y caminó hasta la puerta de Denkou, dudó en abrir, pero terminó por hacerlo, al entrar, vio al chico dormido plácidamente. Se sentó al borde de la cama mirándolo.
¿Cuándo creciste tanto? Ha cambiado mucho…
Estudió sus facciones dándose cuenta de lo mucho que había cambiado, la pubertad en su máxima expresión. Él se revolcó en la cama, parecía tener una pesadilla y no fue difícil para la mujer saber con qué soñaba. Mejor dicho, con quien.
Se levantó de la cama con miedo de que despertará y la encontrará ahí. Después de unos segundos, el chico se detuvo y simplemente dejó de moverse. Misato se cruzó de brazos, viéndolo una última vez. Pensando cómo le daría la noticia. Todo el día pensando en eso… Todo el día intentando no pensar en eso…
A pesar de todo el tiempo viviendo juntos, hablar con él de cosas complicadas no se hizo más fácil. Parece que cuando se trata de personas el tiempo no es lo más importante.
El espejo la habitación del chico llamó su atención ¿Ella había cambiado desde entonces? Físicamente si, después de todo habían pasado un par de años. Rasco su brazo incómodamente, mirando aún al espejo, pero ¿Había cambiado adentro?
No obtuve una respuesta satisfactoria.
Suspiré antes de caminar hasta la puerta, se detuvo antes de llegar, volviéndose para ver al chico. Caminó sobre sus pasos, se acercó a la cama, se inclinó y le dio un beso en el frente.
Buenas noches…
Susurró, y Denkou se movió un poco en la cama, antes de sonreír, y se quedó tranquilo una vez más. Ella también llamativamente y salió de la habitación.
Lástima que un beso no siempre garantiza una buena noche de sueño.
Estaba tan oscuro, apenas y podía ver sus propias manos en medio de esa inmensa nada, no se podía ver nada en kilómetros, solo esa ausencia que se repetía eternamente, aun así, se sentía tan familiar. Que sensación más extraña. Sus pensamientos no se sentían suyos, era espectador de sus propias ideas.
No era como cerrar los ojos, esto era completamente diferente, pero con un sabor que creía recordar. La oscuridad cambió, agregándosele un filtro rojo que cubrió todo el lugar, invadiéndolo y cambiándolo. Sus ojos al fin se adaptaban.
Ya sabía dónde estaba, o al menos creía saberlo, era pequeño, pero las paredes se veían lejanas, algo imposible. Se sintió como la sala de escobas del tercer piso, de Gitao, pero sus ojos no lo detectaban como tal.
Comenzó a escuchar gotas ¿Gotas de qué? ¿De dónde? ¿Qué se derrama?
Le dio miedo de intentar descifrarlo, pues todas sus ideas eran poco alentadoras, y por más que quería no podía moverse, se movía el suelo más bien, se movía el entorno mientras él estaba casi estático.
Su cuerpo se sentía tan pesado, no respondía a él, sus brazos dolían y era persistente, notó una puerta, no parecía haber estado ahí antes, como si apareciese de la nada. Al fin pudo moverse hasta ella, la abrió.
No terminó de abrir la puerta cuando el hedor lleno sus fosas nasales, sangre, viniendo de todos lados, lo abrumaba, sus sentidos se colocaban en extrema alerta, mientras ese vestigio evolutivo lo hizo erizar su piel. Piel de gallina le decían.
Por debajo de la puerta se comenzó a filtrar el líquido rojo, espeso y lento se escabullo y mancho sus zapatos, comenzó a esparcirse por la habitación, y él estaba paralizado. Escuchó pasos, pasos húmedos y rápidos, alguien corriendo en medio de toda esa sangre.
Fueron segundos que parecieron horas cuando abrió la puerta por completo, y ahí estaba ella, corriendo completamente manchada de sangre hacia él, con esa sonrisa que lo abrumaba y lo hacía querer correr, intentó darse la vuelta, pero algo lo evitaba, las luces del pasillo hacían que el rostro de la chica se iluminara y oscureciera en una danza pesada pero rápida, hasta que al final, el último movimiento de la danza el remplazo.
Ya no era ella, era Shiro, y estaba llena de sangre. Lo empujó a la habitación, casi haciendo caer en el charco que se esparció por todo el almacén, cerró la puerta tras él y se recostó contra la pared soltando un largo suspiro.
Shiro… - Él estaba manchado de sangre, pero no se veía herido. Quizás no era suya ¿De quién? - ¿Qué mierda está pasando?...
Shiro se llevó un dedo a la boca, pidiéndole silencio, sus ojos le imploraron que se quedase callado.
Él respiró hondo haciéndole caso a su amigo. Sus preguntas tendrían que esperar.
No hay que hacer ruido… Esta cerca…
Su mirada y labios temblorosos contagiaban a Denkou. Apretó sus puños intentando activar su peculiaridad, pero no hubo nada. No hubo cambio alguno. Más pregunta surgían, pero ahora mismo solo importaba escapar, tenían que irse, debían sobrevivir. Shiro debe vivir.
Si nos quedamos nos encontrara.
No podemos, nos matará… Ella nos matará…
Balbuceaba sin control sentado en el suelo. Denkou se arrodillo a su nivel y puso las manos encima de sus hombros, y exigió que lo mirará a los ojos.
Sé que esto es una mierda… Carajo estoy temblando, mis piernas tiemblan, podría cagarme en los pantalones justo ahora… - Los ojos del chico seguían perdidos. Tosió tratando de concentrarse y captar su atención – Si seguimos aquí nos encontraremos, afuera al menos hay posibilidad de irnos, hay posibilidad de vivir… Tenemos que irnos… Shiro, por favor…
Él no dijo nada, solo se levantó, sin mirarlo, solo mirando al suelo, y él quedó en el suelo. Le dio la espalda abriendo la puerta, y ambos salieron.
Corrían por encima de la sangre que se esparcía por la escuela, manchando sus zapatos y mojando sus medias. Esa era su escuela, era Gitao, la conocía bien, pero aún así era tan difícil orientarse, no sabía dónde estaba la salida, donde estaban las escaleras, volteaban en el pasillo correcto, pero parecía una mala broma, pues había más y más salones. . No tenía sentido. Se detuvieron confundidos en medio de la nada.
Una puerta tras de ellos se abrió con violencia, y las ondas sonoras no tardaron en llenar el lugar y llegar hasta sus oídos, el eco se extendía, y ahora eran los pasos de tres personas en todo ese mar de sangre. Agarró la mano de Shiro, y comenzó a correr de nuevo, cruzaron una esquina, y se comenzó a escuchar risas, sus risas… De los casilleros empezaron a salir chicas idénticas, rubias de ojos amarillos parecidos a los de un felino. Todas sonreían, le sonreían, mostrando esos blancos colmillos.
Volteó hacia Shiro una vez más, pero era distinta, ahora él era Toga, y lo miró con una sonrisa inmensa.
¿Me extrañas?
El despertador comenzó a sonar a todo volumen, sin ganas de detenerse. Denkou despertó sobresaltado, comenzó a mirar a su alrededor, viendo que estaba en su cuarto, entendió que todo era un sueño entonces, y tapo sus orejas con la almohada, quejándose. Apretó el botón para apagarlo quedando con vista hacia la puerta y un olor extraño lleno su nariz. Se levantó confundido por el olor y se sentó sobre la cama, notando que en su habitación no parecía haber nada raro además del olor. Olor a alcohol.
Al menos no era olor a sangre…
Él no había bebido ayer, no que recuerde…
Bueno, si no tengo resaca, entonces es otra cosa… Misato… Ella debía estar aquí anoche…
Pensó el chico, convenciéndose de eso. No era la primera vez que algo así pasaba, pero era la primera vez que ella no lo despertaba. Solía despertarlo medio borracha, le hacía preguntas raras o decía cosas iguales de raras.
Respondió una pregunta, y ahora tenía una nueva. ¿Por qué no lo despertó?
Pensar en todo eso le quitó el sueño, al menos era una forma de levantarse completamente despierto. Abró la puerta y nuevamente un olor lo envolvió, aunque está vez, era agradable.
Salió de su cuarto, aun usando su pijama, una simple pantaloneta vieja, de un equipo de voleibol perteneciente a Gitao, y una franela negra. Básicamente era ropa interior. Miró hacia la cocina, y casi cae de espaldas por lo que estaba viendo.
Misato Katsuragi… Cocinando.
El chico no pudo contener su sorpresa y terror.
¡¿Oh?!
La mujer volteó con sorpresa, parece que no había escuchado el despertador del chico.
¡Buenos días dormilón! ¡Siéntate, hoy la directora Katsuragi dirigirá la cocina!
Sin creerse aún lo que estaba viendo, Denkou se hizo un espacio en la mesa comedor, sentándose en una de las sillas, sin perder de vista a Misato.
Yo… ¿Estoy en una pesadilla? Otra vez…
¡¿Cómo que pesadilla?! ¡Deberías estar contento de que una mujer como yo te haga el desayuno!
Justo en ese momento, la llama en la estufa pareció subir, y la mujer echo manos atrás asustada por el fuego, sin embargo, la llama volvió a bajar rápidamente, quizás algo de aceite salpico la estufa.
Si, a veces pasa eso. Ese fogón en particular tiene una fuga de gas.
El chico alzó los brazos, para él eso era algo de todos los días.
¡¿Qué?! ¡¿Tienes una fuga?! – Se apartó rápidamente del aparato - ¡¿Por qué no me dijiste antes?! ¡¿Tienes idea de lo peligroso que es?!
No me molesta. – Suspensó saliendo de su sorpresa inicial -Lo que pasa es que solo se fuga cuando está en uso ese fogón en específico así que… Simplemente no lo uso.
Pues vaya solución…
Es lo que tu harías… Se te van a quemar las cosas.
Devolvió su vista a la sartén, dándose cuenta de que el chico estaba en lo correcto, rápidamente paso lo que freía a un plato aparte.
Cuando fríes algo es mejor dejarlo encima de servilletas, o en una coladera metálica, así se le va el aceite, es más sano y más rico…
¡Cállate! ¡Estoy haciendo un esfuerzo!
Denkou miró a la mujer con algo de fastidio, después de todo solo intentaba ayudarla. Se fijó en el reloj, dándose cuenta de que aún había tiempo para llegar a la escuela sin infracciones. Además de eso, notó un mensaje de Mina: ¿A que no adivinas que me pasó hoy? El mensaje era de ayer a las 10pm, no lo vio por intentar dormir temprano.
Se fue directo y respondió: ¿ Que paso?
Habiendo mandado su mensaje se levantó de la silla y caminó hasta Misato, quedando detrás de la mujer que aún estaba concentrada en su trabajo.
A ver que tenemos aquí… - Se fijó en lo que la mujer hacía. – Tortilla de huevo… huele a salsa de soja… ¿Tamagoyaki?
¿Qué tan rápido adivinas?
Es una receta simple - La mujer pareció enojarse un poco cuando dijo eso - ¿Le pusiste azúcar?
Si.
Enróllalo rápido, si la tortilla se calienta demasiado se vuelve inflexible y…
El chico dirigió la vista al plato que Misato había dejado sobre el mesón, viendo que era un intento mal hecho de la receta. Tal como había dicho, se hacía inflexible, al parecer se hizo duro y no pudo envolverlo, como resultado, había un pedazo incompleto de una tortilla en forma de ladrillo, y otra tortilla plana quemada y dañada, separada del plato. Se echó a reír.
¡No te rías! ¡Es un error de principio! ¡Cualquiera puede cometer uno!
Claro, claro… Ese me lo puedo comer yo, aunque no quedará lleno. Te ayudaré...
Se acercó al sartén listo para ayudar.
¡No!
¿Qué? ¿Por qué? Siempre lo hago.
Hoy no es como siempre… - Misato mordió su lengua – Quiero hacerlo yo.
Un poco confundido, Denkou se apartó un poco de la cocina. No supo que pensar acerca de eso, pero quiso controlar la situación.
No quiero quemes la cocina… Al menos déjame indicarte…
No, sólo déjame hacerlo.
El joven se rascó la nuca sin entender que es lo que pasaba, pero decidió dejarlo en manos de la mujer. Quizás era el aniversario de algo, aunque… Ellos nunca celebraron algo como eso.
Bueno. Solo una cosa más, no pierdas de vista nada que este sobre la llama, si pones algo húmedo sobre aceite hirviendo el aceite sale volando y quema la piel, ten cuidado y…
Al ver que la mujer no parecía escucharlo cerro los ojos y presionaba su cien, simplemente le dio la espalda y se fue a bañar.
Denkou.
Él se volteó atendiendo el llamado.
Estaré bien.
Dijo la mujer alzando su pulgar y sonriéndole, se le notaban los nervios y estaba sudando por el calor de la estufa, pero sonreía. A pesar de todo, trasmitía seguridad. Denkou le sonoro e hizo ademanes con su mano de forma afirmativa.
Caminó directo a la ducha, pensando que quizás hoy llegaría muy temprano, con Misato haciendo el desayuno y el bañándose de hecho aceleraba las cosas… Suponiendo que la mujer logrará hacerlo exitosamente.
El chico se desvistió frente al espejo del baño, un escalofrío recorrió su espalda al verso en el espejo, arrugó la vista con desagrado.
Su cuerpo lleno de cicatrices tampoco le permitiría olvidar esa noche. En el momento negó al médico quitárselas, solo porque quería salir lo más rápido posible del hospital, sin embargo, ahora, quitárselas era una buena idea.
La herida que se abrió en el arcade ya estaba mejor, si seguía así para el sábado estaría curada.
Su celular vibró encima del lavamanos, y agarrándolo vio que era un mensaje de mina.
Vamos a adivinar primero
Respondió rápidamente.
Estoy algo ocupado ¿No puedes decirme y ya estás?
Bueno bueno pero le quitas lo divertido
El siguiente mensaje tardó más en llegar probablemente porque iba a ser muy largo.
Encontramos a un profesor en una aplicación de citas
El mensaje no fue largo, pero definitivamente sorprendió a Denkou.
¿Qué? – respondió Denkou un poco confundido, rápidamente dejo otro mensaje – ¿Usas aplicaciones de citas?
En la parte de arriba del chat, se comenzaba a escribir un mensaje, que era escrito y borrado continuamente, pues el estado pasaba de "Escribiendo…" a "En linea" una y otra vez.
No – Vino otro mensaje - Una amiga si tiene – Nuevamente otro mensaje – Ella nos mostró
Denkou alzó la ceja un poco confundido, pero divertido. Simplemente mandó una risa que más bien parecía una convulsión con subtítulos. Dejó el celular encima de la mesa del baño, y se fijó de reojo en su reflejo, se dio la vuelta para tener mejor vista.
Miró sus ojos cansados en el espejo, y su mano llegó hasta la cicatriz que le dejo Toga en la mejilla izquierda. La tocó dándose cuenta de que no solo destacaba a la vista, sino también al tacto.
Sus ojos grises se encontraron consigo mismo. Viéndose completo en el espejo y sintiéndose incompleto fuera de él. No entendía el sentimiento, y no quería continuarlo. Despegó la vista del espejo, y al fin se metió en la ducha.
Al pasar de los minutos salió de la ducha, y el vapor empañó el espejo, impidiendo verso en él, al abrir la puerta un olor muy fuerte le pego una cachetada en el rostro.
Algo se quemó…
Aún en toalla y con el cuerpo mojado, Denkou salió corriendo del baño, casi cayéndose, fue directo a la cocina, viendo a Misato intentando usar el extintor.
¡¿Qué mierda pasa?!
¡Olvidé que metí el salmón al horno de pescado! ¡No es mi culpa esa cosa está escondida!
Denkou se trasladó hasta el horno, abriéndolo, y rápidamente el humo comenzó a expandirse una vez más. Abrieron ventanas, y después de un rato lograron sacar el pescado calcinado y pulverizado. Estaba irreconocible.
Ambos se mantuvieron mirándolo unos segundos, antes de que Denkou empezara a reír. Misato lo volteó a ver extrañada.
¡No te rías, es humillante!
¡Quedó como el bebé de Pompeya!
Gritó el chico soltando más carcajadas, a Misato se les escapa un bufido antes de empezar a reír junto al chico. Al final, después de un rato y con el estómago adolorido de tanto reír, Denkou se acercó nuevamente a la cocina, dejando ver que ella había logrado hacer los Tamagoyakis, y una sopa de Miso donde había diluido mal el Miso y por eso se veían. trozos en el caldo. Sonrio, y fue directo a su habitación.
¿A dónde vas?
Buscaré el libro de recetas, tengo mucha pereza para pensar y ponerme creativo justo ahora.
Misato vio como el chico entraba al cuarto y segundos después salía con un libro muy viejo, tanto que sus cubiertas estaban dañadas, por poco y se alcanzaba a leer el nombre: "Recetas para 3"
Nunca le pregunté de dónde lo saco, o si lo había comprado, lo cual dudaba, pues él era muy cuidadoso con sus cosas. El chico reviso el libro, ni siquiera miró el índice fue a una página específica y comenzó a buscar desde ahí. Lo conocí de cubierta hasta contracubierta.
Sinceramente, los desayunos americanos no combinan con los japoneses.
Cerró el libro con un poco de frustración y volteó a ver a Misato.
No está mal para un primer intento, la primera vez que yo lo intenté me quemé la mano.
La mujer sonrío apreciando el intento del chico de hacerla sentir mejor.
Creo que aún puedo hacer una ensalada de espinaca y bonito kombu.
Claro, claro ¿No llegarás tarde?
No, últimamente, me levanto demasiado temprano… No es que pueda dormir mucho de cualquier forma.
Denkou se preparó lavándose las manos y yendo a los sartenes.
¿Vas a cocinar en toalla?
Por supuesto, me di cuenta de eso, avergonzó a Denkou, no recordaba ese pequeño detalle, fue corriendo al cuarto para cambiarse. En lo que Misato esperaba, se cruzó de brazos pensando en cómo decirle al chico.
El desayuno fue un fracaso, ya no tengo como suavizar la noticia.
Denkou vuelve a la sala, vestido con una sudadera negra y una camiseta blanca, se estiro mientras caminaba, y empezó a preparar los utensilios que usaría. Misato, un poco decepcionada por su intento, fue a sentarse a la mesa, antes de que Denkou interrumpiera.
¿Adónde vas? ¿Qué paso con dirigir la cocina? - La sonrisa divertida del chico, hizo que la mujer también sonriera. – Ven de una vez antes de que me arrepienta.
Dijo Denkou, y Misato se paró junto a él, observando como movía los ingredientes de un lado a otro. Lavando la espinaca.
Pon a hervir agua, y luego ponle alga Kombu, es la negra.
La mujer se apresuró a hacerlo, dejando caer el ingrediente como si fuera frágil. Pasaron los segundos.
Ya sácalo. Solo es para que agarre el sabor.
La mujer lo hizo, peleando con el alga intentando sacarla con una pinza, Denkou soltó una risita por eso, y le agregó la salsa de soja.
Una cucharada de Mirin.
Pidió el chico y Misato se la agregó al caldo se formaba. Al pasar de los minutos, la pareja siguió cocinando, yendo de un lado a otro en la cocina, pasándose ingredientes mutuamente. Misato aprendía rápido, y Denkou sabía que no podía presionarla tanto, después de todo ella estaba acostumbrada a mandar.
Paso una hora y ya estaba todo listo. Todo sobre la mesa en diferentes platos, Tamagoyakis, ensalada de espinaca, sopa de miso y Bonito Kombu. Todo olía delicioso, ambos casi olvidaban el desastre de hace rato.
Ambos comenzaron a comer, Misato comenzando por lo que preparó Denkou, y Denkou por lo que preparó Misato. Las reacciones fueron distintas entre sí. El chico parecía analizar el sabor de lo que había probado, mientras que Misato ya estaba extasiada por el sabor.
La próxima vez demora más tiempo diluyendo el Miso… Y no uses tanto caldo en las tortillas… Yo le doy un 8 por primer intento.
Dijo Denkou comenzando a comer de su propia comida y la de Misato. La mujer sonrío.
Eres muy pretencioso para tener 16 años.
¿Quién de los dos cocinas desde pequeño?
Misato se quedó callada mientras se tragaba el coraje y la comida.
Para variar, fue divertido preparar todo acompañado…
Si, podríamos hacerlo más a menudo.
Ambos sonrieron continuando con la comida. La mujer detuvo abruptamente mirando a un lado. Se decidió al fin, quizás lo mejor sería decírselo directamente.
Denkou… - El chico no la miro, solo hizo un quejido con la boca llena. – Hay algo que debo decirte…
Está vez si prestó atención, levantando la vista y tragando en seco al notar que era algo serio. Misato se retorció en su asiento jugando con sus dedos sin saber cómo decírselo.
Bueno, yo… Ayer en la mañana…
La mujer se detuvo a media frase.
Misato… - El chico hizo una pausa, un poco fastidiado por la vacilación de la mujer. - ¿Estás saliendo con Kazuma?
La pregunta tomó desprevenida a la mujer, que abrió los ojos como platos. Antes de plantar sus manos golpeando la mesa.
¡Claro que no! ¡Para nada!
Tranquila, es normal, se llevan bien.
¡No es eso! ¡Es algo serio!
La mujer puso las manos sobre la mesa, viendo a Denkou directo a los ojos, el chico antes burlesco se sentó derecho en la silla mientras esperaba que ella hablará. Misato respiró hondo antes de decirlo.
Ayer en la mañana me llamaron de la agencia de policía… Toga escapo…
No hace falta ser un genio para saber como reacciono Denkou ante tal noticia. El color rápidamente abandonó su piel al mismo tiempo que sus puños se apretaron sobre la mesa.
¿Qué quieres decir?...
Misato lo miró a los ojos sin atreverse a repetir las mismas palabras. Acercó su mano a la de Denkou, pero se apartó. Su mano huyó de la de Misato, sus ojos, aunque apuntaban al frente realmente no estaban destacando nada. Estaban clavados en la nada a medida que su respiración se entrecortaba más.
La mujer intentó tomarlo de las manos nuevamente, lo logró, pero el no parecía notarlo. Sus ojos grises que hace unos segundos se burlaban de Misato ahora se hacían azules. Todo el pelo de su cuerpo se erizó. Ella sintió como la electricidad comenzaba a pasar por su cuerpo, el voltaje aumentaba a cada segundo.
Denkou, las cosas van a estar bien, está siendo buscada justo en este instante, tienen pistas de su paradero y…
Mintió intentando tranquilizarlo, fue en vano. Intentó soltar sus manos cuando el dolor era demasiado, pero era tarde, ya estaba paralizada, solo podía sentir como su corazón latía cada vez más rápido y sin quererlo sus músculos se contraía bruscamente. No podía despegarse su cuerpo no reaccionaba.
Ahora solo podía temblar involuntariamente sobre la silla. El voltaje seguía subiendo.
Para Denkou las palabras de la mujer comenzaban a sonar como un eco muy lejano. Estaba siendo bombardeado de todos lados por diversos pensamientos, pensamientos acelerados por su propio talento. Eso solo lo hacía peor. Cientos de escenarios en los que ella llegaba y lo encontraban lo invadían, se colaban en su mente amenazando hacerse realidad.
Su estado le impedía imaginar alguna forma en la que pudiera vivir, sentía que su propio aire se escapaba… Para Misato, no solo era sentirlo, era algo literal. Su diafragma paralizado por la carga eléctrica, no le permitirá respirar.
Al fin su mente logró procesar lo que sus ojos veían, unos segundos de lucidez que casi fueron eternos cuando se dio cuenta que Misato estaba sufriendo por su culpa. Soltó las manos de la mujer lo más rápido que pudo. Ella apenas fue soltada tomó una gran bocanada de aire. Sus ojos se desviaron directo a Denkou, él se levantó de la mesa con brusquedad casi tumbando su silla. Se quedó viendo el estado en el que había dejado a la mujer.
Se acercó a ella que aún seguía con pequeños espasmos, la agarró de los hombros y la mujer le sonriendo adolorida. Intentando mover sus brazos para llevarlos con él.
Denkou solo llevo su oreja al pecho de Misato, intentando captar su pulso. Estaba bajando, volviendo a la normalidad después de la gigantesca carga. Era una buena señal.
Lo siento…
Susurró antes de volver a sus manos. No estaban manchadas de sangre, pero se sentía así. Cerró sus manos antes de verso en el reflejo del horno microondas.
Misato aún resentida por el dolor intentó enderezarse en la silla, consiguiéndolo a duras penas.
Estoy bien… No te preocupes…
Ella aún peleaba por recuperar el aire.
Sus manos…
Las manos de Misatos sobre todo sus palmas, estaban quemadas, en este tipo de casos, la quemadura se veía leve por fuera y grave por dentro.
Denkou se apresuró a marcar el número de emergencias.
Bueno, aquí está un nuevo capitulo más. Me sigue sorprendiendo la buena recepción que esta teniendo. Me acabo de dar cuenta que fanfiction borra los guiones al principio de las oraciones, con lo cual, quizá no se noten bien los diálogos, tendré que sustituirlos por comillas, ya se me hacia curioso que acá las usaran tanto.
Como primero escribo en Word y Fanfiction acepta DocX supuse que pasaría tal cual. Descuido de mi parte. Lo corregiré capitulo por capitulo.
Actualmente en Wattpad estoy a punto de cerrar este pequeño arco inicial. Si, fue un poco largo (para ellos pues ustedes tuvieron todos los caps en menos de 2 meses) pues escribo generalmente un capitulo al mes. Por estar ocupado, y otras veces procrastinando. Empecé viendo esto como un hobby, y lo sigue siendo, todo cambió cuando reescribi la historia, y me di cuenta de lo mucho que había mejorado a comparación a la primera vez. Verán este proyecto fue publicado y eliminado de Wattpad una vez, y estuvo surcando mi mente desde 2021 si, me demoré. JAJAJAJA. Me alegro de haberme tomado al tiempo, al menos ahora puedo escribir algo de lo que no solo me siento orgulloso, si no también emocionado por ver lo lejos que llega. Porque me siento como un niño que juega con legos.
Publicado el 21/12/24.
