La mañana había comenzado tan bien, había sido tan bueno para ambos: simplemente relajarse. Cooperar para tener algo delicioso para desayunar. Denkou no recuerda la última vez que estuvieron tan juntos, no en términos de distancia, no en términos de cuerpo. Emocionalmente, habían estado más cerca que nunca, al menos así se sintió. Incluso que cuando lo abrazo en aquel hospital.

Y, aun así, él tuvo que destruirlo todo.

Si esta maldita cosa no hubiera reaccionado…

Miró sus manos con frustración, aún recordaba la sensación en su pecho cuando sucedió todo, y no podía sacarse de la mente los ojos de Misato, a punto de desvanecerse sobre la mesa. El nudo en su garganta era eterno.

- Entonces ¿Misato está bien?

Salió de su pequeño trance al ver de reojo los lentes de contacto morados de Shiro. Por supuesto se veía preocupado, hace menos de una hora llego a la escuela y no le estaba prestando la más mínima atención a la clase que tenía justo ahora.

- Si, está en el hospital, está despierta, y estable… Conociéndola no desperdiciará la oportunidad para descansar del trabajo…

- Sé que no te lo permitirías, pero quizá deberías estar en el hospital ahora.

- Misato no me dejó. Incluso llamó a Kazuma para que me trajera. Creo que ella sabe de mi expulsión, no sé cómo se enteró.

Al menos esa era la primera opción de Denkou, sin embargo, muy en el fondo sabía que lo que le preocupase no es que supiera de su expulsión.

- Quizá Kazuma se lo dijo, suelen hablar a veces ¿No?

- Si, pero le dije específicamente que no dijera nada.

Denkou permaneció callado, sin prestarle atención, el profesor se volteó en medio del pizarrón, y miró directo al chico.

Las arrugas del maestro ya denotaban su avanzada edad, alzó una ceja viendo los ojos grises de Denkou. Tan cansado, más que él, pese a su edad. El chico no desvió la vista y profesor volvió a lo suyo.

- No es el momento adecuado para hablar de esto…

Shiro observo como su amigo ya no lo miraba ahora estaba fijo al frente. Sabiendo que por ahora no voltearía a verlo, soltó un suspiro y se llevó una mano a la barbilla con algo de frustración. Al final las cosas se les estaban acumulando. Varias horas después ya estaban caminando por los pasillos, a punto de volver a casa y a penas y habían cruzado palabras.

Denkou estaba reacio a hablar. Shiro sabía que la culpa lo estaba atormentando.

- ¿Supiste lo de Yamaha?

Caminaban a sus casilleros a recoger sus cosas, el viernes estaba cerca, sería el último día de clases, y no querían tener que llevarse todas sus cosas de golpe, lo harían de poco en poco.

- No ¿Quién es ese?

No miró a Shiro, solo abrió su casillero y comenzó a arrojar cosas a su bolso, aparentemente al azar.

- Ha estado actuando raro toda la mañana, no recordaba su casillero, ni salón, y sus amigos dicen que ha estado actuando raro.

- Aún no sé quién es Yamaha…

- Uno de 2-B, delgado, alto…

- El que abre la boca y sale luz… ¿Tayoken?

- ¿Tayoken? ¿Por qué le dices así?

- Se me ocurrió cuando un día estaba comiendo frente a mí y me cegó los ojos sin querer. Eso dice él, que fue sin querer.

Shiro abrió su casillero y comenzó a recoger las cosas, en su caso había menos por recoger. Esto estaba siendo más difícil que todas las veces anteriores. Aunque no podía culparlo.

- Bueno, sí, él.

- Bien ¿Qué pasa con él?

Su amigo le dio una mirada exasperada, pero respiró profundamente.

- No importa, seguro no es nada.

Denkou cerró la puerta del casillero de un golpe, se quejó por lo bajo incomprensiblemente antes de mirar a su amigo a los ojos.

- Se que estoy siendo un dolor de culo justo ahora, pero realmente todo esto me tiene vuelto mierda. Esa loca esta por ahí haciendo quien sabe que…

- Está bien, es normal en esta situación.

Sonrió comprensivamente y Denkou suavizo la mirada un poco. Por la esquina del pasillo se comenzaron a escuchar pasos. Eso era un poco raro, ellos se habían tomado algo de tiempo antes, ya no debería haber mucha gente en la escuela. Generalmente todos salían corriendo apenas sonaba la campana.

Pasaron los segundos, y Denkou con los pelos de punta se puso frente a Shiro como si algo estuviera a punto de pasar. Al fin alguien apareció detrás de la esquina. La sombra que se generaba por un cuerpo a contra luz se fue acercando cada vez más a ellos, hasta salir desde el borde de la pared.

- ¡Oh! No sabía que aún estaban aquí… ¿No te estas metiendo en problemas otra vez? ¿O sí?

Un profesor, Denkou se relajó un poco al ver al canoso anciano, masticaba un palillo de madera, parecía limpiarse los dientes con él. El viejo lo escupió a un lado de Denkou y se inclinó frente a él.

- Sabes, acabo de recordar que deje unos papeles en el almacén… - el hombre sonrió con malicia – Sería muy bueno que alguien fuera por ellos…

- ¿Por qué debería ser yo? - El viejo sonrió, y no hizo falta decir nada para que ambos entendieran – Bien…

- ¡Muchas gracias! Definitivamente la escuela necesita más chicos como ustedes dos…

Los estudió de pies a cabeza, el sarcasmo en su voz era palpable. Se detuvo mirando a Shiro, era más que desprecio, algo como asco. Probablemente notó sus ojos.

Denkou casi se abalanza sobre el hombre, pero se detuvo, solo pudo apretar los puños una vez más, mientras el tipo se iba con una sonrisa de suficiencia.

Su peculiaridad no se activo está vez. La rabia y la frustración la activan sin él quererlo. Como el corazón que empieza a latir por la ira.

Qué raro…

Shiro puso una mano en su hombro y le sonrió como siempre.

- Hay que darnos prisa, o si no se acabará la hora de visitas en el hospital.

El joven asintió y se pusieron nuevamente en marcha con sus mochilas casi llenas. El almacén estaba al fondo del pasillo del siguiente piso. Sería sencillo.

Sin que ellos lo supieran una risa se hacía presente en la escuela, era baja, inaudible para cualquiera que no fuera su dueño.

¡¿Un cadáver?!

La comisaría de Musutafu estaba tan movida como siempre, aún más después de los acontecimientos del pasado martes. Pese a ser uno de los países con menor tasa de criminalidad los teléfonos no paraban de sonar, incluso con All Might en la ciudad desde hace algunos meses. Aún había trabajos de los que los policías debían encargarse.

La semana había sido agitada, sobre todo ahora con una reciente llamada, reportando el cadáver de un niño de no más de quince años, en un edificio abandonado.

Las respuestas de la autopsia habían arrojadas heridas de armas cortopunzante, una puñalada en la nuca que sería la causa de su muerte, y varias más en el cuerpo, también marcas de dientes, como si alguien hubiera sorbido su sangre.

No había duda. Toga Himiko, había estado en los radares desde hace varios meses, al principio no lo sabían, pero sus primeros crimines, sumados a otros, encajaron a la perfección en el perfil que había mostrado la última semana. La tenían en la mira, sobre todo ahora, por su reciente escape: aparentemente se había esfumado en el aire.

El detective agarro los informes revisándolos. Sus ojos se estrechaban entre más leía. Pensó en llamar a All Might, pero según le había dicho, ahora mismo había agotado su tiempo de acción. Llamar a un héroe de su calibre podría considerarse exagerado, sin embargo, teniendo en cuenta que se trataba de un villano tan errático como Toga y aún por encima una escuela, la opción se hacía más realista.

La forense estaba en la oficina del detective, parada frente al escritorio.

- Yamaha Yaki… Quince años, estudia en la preparatoria Gitao, la misma que Genki Denkou.

- Su familia dice que llamaron a la escuela y los profesores dicen que ha estado todo el día allí.

Afirmó uno de los oficiales. El detective terminó de leer los informes colocándolos sobre la mesa.

- Naomasa…

- Llamen a Hawks, o Mirko, alguien que pueda ir rápido a Gitao, podríamos estar a punto de evitar una tragedia. La velocidad es crucial.

Una sonrisa tan icónica que se podía reconocer incluso en otra piel, en otro cuerpo. Traicionera y disimulada entre los pasillos de Gitao. Ella solo quería una cosa: Amar.

El amor es curioso, y no es algo fijo, hay tantas formas de expresarlo como de sentirlo, una forma por cada persona, sin embargo, todos concordamos en una cosa. No queremos matar a ese ser amado. Queremos protegerlo.

A una chica no le llego ese mensaje, parece que nunca nadie le advirtió de ello. Se escurría por los pasillos, mientras partes de su piel se caían al suelo, volviéndose una masa casi liquida e irreconocible.

La transformación se está terminando…

- Nunca había visto la escuela tan vacía.

- Yo sí, así son los días de detención, así se ve al salir.

Shiro lo miró con desaprobación, y Denkou alzó los hombros con desdén, habían llegado al almacén y salieron rápidamente con los documentos en sus manos.

- Por un momento creí que saltarías encima del profe.

- Yo también.

- Es bueno verte con algo de autocontrol.

- No quiero echarlo a perder, no ahora. Llegaré al viernes, e iremos a nuestra graduación.

- ¿Y luego?

Titubeó un segundo, pero forzó una sonrisa juguetona.

- Saldré con Mina... Quizá al arcade de nuevo, o por pizza. No lo hemos decidido.

Su amigo aunque curioso por la declaración, lo miro con seriedad. Él no se refería a eso. Denkou lo sabía no era estúpido, pero ese fue su pequeño intento de disimular. Sabiendo lo que se venia.

- Iré a la U.A

- No te hice cambiar de opinión ¿Eh?

Shiro movió su cabeza de un lado a otro desaprobando la elección de su amigo. Había algo sobre todo esto que calaba en la mente del chico, en un principió había pensando que era por que él había mencionado perseguir a Toga, ahora sonaba como algo más.

- Podría aplicar a estudios generales, no deja de ser la mejor universidad del país, aunque no sea para ser un héroe…

- Al menos te dará tiempo para pensar con claridad, y si realmente quieres serlo, puedes volver a aplicar... - hizo una pausa, titubeando por un segundo, vacilante ante lo que estaba por decir - aunque he escuchado rumores de estudiantes excepcionales de cursos generales que pasan a la clase de héroes.

- Si, está en el reglamento.

Denkou se detuvo abruptamente, y miró a su izquierda, le pareció ver algo. Sus ojos rebotaron en las paredes, detallando lo más que pudo. El color blanco de Gitao fue lo único que pudo ver, paredes que había visto casi toda su corta y joven vida, e incluso había mancillado más de una vez.

- ¿Qué pasa?

El sudor comenzó a escurrir de su frente, respiró profundo, intentando convencerse de que solo lo había imaginado, solo era la paranoia que había caracterizado la última semana.

- No es nada… Solo estoy un poco tenso.

En sus manos llevaba los papeles que le había encargado el profesor unos minutos atrás, parecían ser simples archivos referentes a calificaciones de estudiantes. Si no estuviera tan cansado, aprovecharía para borrarse algunas faltas.

- ¿Seguro que no es nada? Estás sudando mucho… Incluso estas un poco pálido.

- Si, no es nada…

Se intentaba convencer mientras sus ojos examinaban los pasillos de un lado a otro.

- Hace mucho que no veo a Misato. Creo que la última vez que la vi fue cuando me perdí en el centro y fueron a buscarme ¿Recuerdas eso?

La tensión en el aire fue destruida con ese simple recuerdo. Una sonrisa se abrió paso en el rostro de Denkou.

- Como olvidarlo, doce de la noche, un domingo, en pleno invierno. Si no hubiéramos ido, hubieras muerto por hipotermia.

- Si, me hubiese vuelto un nuevo sabor de helado.

- Sería el peor sabor del universo.

Los pasillos se llenaron de las risas de los amigos mientras seguían caminando con los papeles en mano, pero las carcajadas fueron remplazadas por el estridente sonido de la alarma de incendios. La insistencia de la señal de incendios puso tensos de nuevo a los chicos, mientras comenzaba a llover dentro de los pasillos.

Los rociadores para incendios se activaron, mojando el piso frente y detrás de ellos, por supuesto, ellos también fueron víctimas de la humedad.

- ¡Un incendio!

- Relájate Shiro, no es un incendio…

- ¡Está sonando la alarma de incendios! ¡Claro que hay un incendio!

- Se te olvida que estamos en una preparatoria el ultimo día de clases. Es más probable que lo haya hecho algún idiota haciéndose el gracioso.

Shiro se quedo callado un momento, antes de mirarlo de reojo sin confiar mucho en sus palabras.

- Pero generalmente eres tú el idiota haciéndose el gracioso… - sonrío con inocencia fingida mirando a su amigo – Si tu estas aquí, entonces quizá si haya fuego.

Denkou dio una patada en la pierna de Shiro a modo de reproche, pero debía darle crédito, estaba en lo correcto generalmente sería él.

- ¡Los papeles!

Gritó Shiro de la nada, y Denkou reaccionó intentando cubrirlos con su camisa. Estaban un poco húmedos, pero no era la gran cosa. Se quito su camisa blanca, y abrazo los papeles arropándolos con ella.

- Hay que apurarse.

Shiro observó disimuladamente, como a través de la camisilla trasparentada por el agua, destacaban las cicatrices que recientemente le habían dejado.

- Si, hay que hacerlo…

Esta vez fue Shiro quien se volteó abruptamente, al escuchar el chapoteo de los pasos cercanos, sin embargo, no vio nada. Nada más que una especie de pasta viscosa y grisácea a la que el agua comenzaba a deshacer.

- ¡Apresúrate! Quiero ir a ver Misato al hospital.

Shiro ignoró la pequeña pista, y comenzó a caminar más rápido quedando a la par de Denkou. Se seguían escuchando pasos húmedos por los pasillos, eran frenéticos, unos más lejanos que otros, distinguirlos era complicado con la alarma de incendios encendida.

- ¿Seremos los únicos en la escuela?

- Debe haber más profesores corriendo para salir. Además de ellos, si, seguro somos los únicos.

Al doblar la esquina, justo frente a las escaleras había un gran pedazo de arcilla viscosa. Al menos así es como podía describirlo Shiro ahora que estaba más cerca.

- ¿Qué es eso? Parece mierda descrita por un daltónico…

- Yo ya había visto eso antes… - Denkou miró a su amigo por sobre el hombro, con curiosidad, y preocupación. - Unos pasillos atrás, había más pedazos de eso, pero eran más pequeños.

- Será mejor que busquemos otras escaleras...

No quería pasar cerca de eso, probablemente eso podría considerarse a algo que haría un cobarde, pero con su semana, sintió que era mejor prevenir.

- Quizá sea lo mejor sí.

La pequeña conversación los distrajo, el ruido de la alarma, el ruido de sus voces, y de los latidos de sus corazones que comenzaban a acelerarse a la expectativa. Hizo que sus oídos estuviesen sordos a aquellos pies descalzos que golpeaban el suelo mojado con tanta desesperación. Justo detrás de ellos, a un par de metros, menos de cinco, más de tres.

La risa opaco la alarma en la mente de Denkou. Esa era una alarma mucho mayor, que hacía que cualquier peligro de fuego se viese pequeño, volteó lo más rápido que su cuerpo se lo permitió, y sus ojos chocaron con los de su depredadora. Era mucho más peligrosa que cualquier incendio forestal.

El amarillo brillante que tanto intentaba olvidar, en una imagen tan vivida y mórbida como siempre, semidesnuda, siendo cubierta apenas por partes de uniforme y piel que no eran suyas.

La mitad de su rostro no era suya, pertenecía más bien al "chico tayoken" como él le apodo hace mucho tiempo, y ahora corría tras ellos. Las pupilas de Denkou se contrajeron hasta parecer débiles puntos, en medio de su iris que vibró, y paso de gris a azul en menos de un parpadeo, el siguiente, pie de ese demonio ya estaba en el piso cuando sintió como era empujado con fuerza, y perdía el equilibrio, el golpe contra el piso vino milisegundos luego, cuando vio a Shiro encima de él con una expresión de terror, y a Toga pasando encima de la espalda de su amigo, lanzándose y fallando por poco.

Como una leona que había saltado en contra de una gacela en medio de la sábana. La chica no dejo de mirarlo un solo segundo. Se deslizó más lejos de ellos gracias al agua que ya se comenzaba a acumular haciendo charcos en el suelo.

- Hola…

Dijo en un extraño susurro que penetró en lo más profundo de su psique, con esa sonrisa de colmillos que prometía dolor.

Los papeles cayeron al suelo, envueltos en la camisa de Denkou. El agua no se demoro en hacer su trabajo con ellos.

- ¡Reacciona!

Gritó Shiro, Denkou miró los falsos ojos morados de su amigo, eso lo hizo salir de su trance, ambos se levantaron, sin dejar de ver a la chica, tenían miedo, claro que sí, pero no era momento de dejarse controlar por el miedo.

La otra mitad del rostro de Toga cayo al suelo, como una falsa mascara de arcilla desprendiéndose, en la mente de Denkou, yendo todo acelerado comenzó a conectar los puntos.

- ¡¿Qué carajos? ¡¿Por qué tenía "su" cara?!

Gritó Shiro, y recibió dos respuestas, la mano de Denkou agarrando su muñeca con fuerza, sintiendo el leve flujo eléctrico, y la sonrisa más ancha de la chica.

Denkou se volteó, aún sujetando a Shiro, y él lo entendió. Pusieron los pies lo más firmes que pudieron antes de comenzar a correr, y Toga volvió a reír estrepitosamente.

Ambos amigos se alejaban lo más rápido que sus piernas les permitían, acercándose a las otras escaleras en la punta del pasillo. Detrás de ellos, venía ella, parecía poseída por una especie de éxtasis fatal. Sus pasos no se escuchaban, pero ellos los sentían. Se veía errática tambaleando de un lado a otro.

Denkou soltó la muñeca de Shiro, cuando su amigo soltó un quejido por dolor. Una vez más, hirió a quien quiso proteger. Lo soltó y arrugo el rostro al recordar la expresión de Misato en la mañana. No era momento para pensar en nada de eso.

Un zumbido vino de detrás de ellos, y Denkou empujó a Shiro contra los casillos, abriendo la puerta de uno de ellos y cubriéndose detrás, el cuchillo chocó con la puerta de metal, clavándose en ella y con la punta atravesándola. Se miraron con miedo, si esa puerta hubiera sido la cabeza de uno de ellos... Lo mejor era no pensar en eso, continuaron con su carrera en contra de la muerte.

- ¡¿Por qué te vas?! ¡¿No ves que te necesito?!

Gritaba la chica, si lo escuchabas sin contexto, podrías jurar que sus suplicas eran sinceras, quizá lo eran, de una forma retorcida, pero quizá lo eran. Toga corriendo detrás de ellos recogió el cuchillo que se había clavado en el casillero, y no perdió velocidad, era hábil.

El aire volvió a zumbar, pero esta vez, no había con que cubrirse, entonces se clavó en su carne, en su espalda, a centímetros de su columna, Denkou soltó un grito de dolor, pero apretó sus dientes y siguió corriendo con su amigo. Debían correr, debían ser más rápidos, debían vivir, se supone que hoy solo era un pequeño paso en el camino.

Otro más se clavó en su pierna izquierda, y entonces cayó al piso derribado por su debilidad, rodó y su ropa se humedeció, la sentía caliente en su espalda, y fría por el agua del piso, ambos líquidos se comenzaban a diluir el uno con el otro, en un charco debajo de él.

- ¡Mierda! ¡Denkou! ¿Puedes levantarte? – las lagrimas de Shiro no se hicieron esperar – Por favor, dime que sí.

Él entendió todo, o creyó entender, un nuevo objetivo se hacia claro en su mente.

- Si, puedo levantarme…

Dijo Denkou, antes de colocar sus manos sobre el suelo, y apoyar su pierna sana, levantándose con dificultad. Miró a Toga, nuevamente chocaron amarillo con azul, pero era distinto, no había miedo está vez.

- Shiro… Corre…

Susurró, y su amigo lo miró incrédulo, sus labios temblaron, también sus piernas. Sin titubeo alguno Denkou arranco el cuchillo de su pierna, y volteo a ver a la chica mientras la sangre goteaba.

- Sé que soy un dolor de culo la mitad del tiempo, y la otra mitad soy un fanfarrón… Yo traje a esta loca hasta acá, por favor corre, vete. Tú no mereces morir aquí…

Dio un paso al frente. Ella se acercaba con una paciencia bastante extraña, con un autocontrol contrariado, que solo fallaba en su rostro, rojo, extremeñamente sonrojado, y con una enorme sonrisa.

Tambaleaba su cintura de un lado a otro, mientras por sus piernas desnudas (a excepción de bolsillos porta cuchillos) caía el agua de los rociadores, en realidad por todo su cuerpo, se deslizaban las gotas de agua bañándola, explorando su tersa piel y curvas, en cualquier otra situación, quizá esto podría considerarse sensual.

- ¿Al fin te entregas a mí? – sonrió felizmente, sin poder contener su alegría. Hizo lento su andar colocando una de sus manos en su barbilla pensativamente – Pero ¡No es justo! Quería perseguirte un poco más…

Era claro que disfrutaba estas cosas. Denkou solo le sonrió calmado, ya había empezado a analizar un poco la situación, la chica llevaba bolsillos para armas en cada pierna, de ahí sacaba los cuchillos. Quizá le quedaban dos o tres más.

- ¡No puedo dejarte aquí! ¡Eres mi amigo!

Gritó Shiro con un disgusto más que comprensible. Denkou lo volteó a ver.

- ¡Por eso mismo! Soy tu amigo, déjame serlo ahora, déjame cuidarte.

- ¡No voy a dejar que te suicides!

- ¡Eso no es lo que pasa!

- ¿Por qué él te habla así?

Voltearon a ver a Toga con confusión, la chica tenía nuevamente un cuchillo en su mano, lo apretaba, mientras miraba a Shiro, con sus ojos clavados en el cuello del joven. Ese cuchillo era él, y ella le iba a robar hasta el ultimo de sus alientos.

- ¿Por qué te sacrificaras por él? ¿Lo quieres mucho?

La confusión crecía a cada segundo entre ambos amigos, que estaban incomodos, al ver como una literal asesina se acercaba a ellos con rabia renovada y con un cuchillo en una de sus manos, apuntándolos indecisamente. Vacilaba la punta del cuchillo entre ambos, señalando a Denkou y posteriormente a Shiro.

- ¿Lo amas?

Preguntó la chica como si fuera una cruel ofensa dirigida únicamente hacia ella, el titubeo en los ojos de Denkou fue suficiente como para que la chica saltase nuevamente, pero no hacia él, fue contra Shiro.

En medio del aire, Denkou la interceptó, ambos cayeron. El chico intentaba controlarla, en una escena que parecía un deja vu, Toga intentaba por cualquier medio liberarse mientras lanzaba puñaladas a diestra y siniestra. A pesar de la corta distancia Denkou lograba que lo rozaran, nuevamente siendo profundas, y perdiendo sangre, pero no sentía el dolor, la adrenalina era algo impresionante.

- ¡¿Por qué no me dejas amarte?!

Gritó Toga, mientras las lagrimas caían por sus mejillas. Para ambos adolescentes, no tenía ni una pizca de sentido lo que estaba diciendo.

- ¡Desde que probé tu sangre, no he podido parar de pensarte! ¡No tienes idea! – Denkou estaba absortó escuchando las locuras que salían de la boca de la chica - ¡Dime! ¡¿Por qué?!

Shiro se movió mientras los dos peleaban uno encima del otro, se dio cuenta de que el cuchillo que Denkou se arrancó hace poco, había caído al piso, lo agarro y le tembló la mano.

Denkou observaba a la chica con asco, repudio, sin entender de que hablaba. Para él, ella era alguien que necesitaba ayuda y no tenía sentido que ella quisiera amarlo. Se propuso a usar su peculiaridad para hacerla convulsionar hasta que se desmayará… No pudo… Sus ojos se abrieron de par en par, intentando entender.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

¿Por qué no puede hacerlo?

Por más que intentaba su peculiaridad no le dejaba electrocutarla. No dejaba que se descargase sobre ella. No podía hacerlo, nada salía. Algo que era tan natural, ahora simplemente era imposible.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

No tenía ningún sentido, debía haber algo que no estaba viendo. ¡¿Por qué?! Él no entendía nada. Estaba bloqueado.

- ¡Es por ti! – gritó Toga aún debajo de Denkou, apuntando a Shiro que se acercaba tambaleante con un cuchillo en mano – Por ti es que no me ama.

Casi pudo leer la mente de la chica, antes de que ella aprovechase lo absorto que estaba para darle una puñalada, profunda. Penetró cerca de sus pulmones y su corazón, a centímetros exactos de su corazón.

- ¡Denkou!

Gritó Shiro.

Ella sacó rápidamente el cuchillo y lo miró a los ojos, antes de poner su mano en la herida recién hecha, lo miró fijamente mientras sus dedos se tintaban con su sangre, sonrió y se la llevo a la boca, se estremeció, mirándolo a los ojos. Paso sus dedos ensangrentados por sus labios, y luego por los de él.

- Eres tan delicioso… No te matará… Creo… pero te mantendrá lejos, precioso. Vive, quiero saborearte bien, luego. Hasta la ultima gota de tu sangre me pertenece.

No hubo cuidado alguno cuando Shiro empujó a Denkou a un lado, él cayó al suelo casi inerte, luchando por respirar, y Toga se sorprendió por el cambio de actitud del chico, pasando de sujetar el cuchillo temblando, a sujetarlo con fuerza y sin miedo alguno, desde el piso, el adolescente de cabello verde observó a su amigo completamente iracundo, el agua hacia que su cabello negro pesara y se pegara su rostro, las lagrimas escurrían aún, pero la rabia era innegable.

- ¡Voy a matarte!

Gritó Shiro, palabras que nunca pensó decir y que Denkou nunca pensó escuchar de su parte. Desde el suelo Toga estaba igual o más enojada que él, completamente ofendida.

Shiro levantó el cuchillo con ambas manos y se propuso a clavárselo a la chica, ella rodó por el suelo, y el arma de Shiro chocó con la baldosa. Toga intentó levantarse, pero Shiro ya estaba nuevamente acorralándola. Una puñada más que se introdujo entre el cabello de la chica, cortándolo, pero fallando, y no se hizo esperar el tajo de la asesina, que rebano el muslo de Shiro.

Con dolor en sus ojos, Shiro levantó esa misma pierna, dándole una patada a Toga en el rostro, el zapato desgastado del chico impactó contra el rostro ensangrentado y eufórico de la rubia.

Se levantó desorientada, y Shiro presionaba la herida de su pierna para que no sangrará, desvió sus ojos unos segundos a Denkou, que intentaba hacer lo mismo con su pecho mientras los observa, aunque para él era difícil concentrarse en ellos, pero debía hacerlo, no debía desmayarse.

- ¡¿Por qué mierda le hiciste eso?!

- ¡Tú no entiendes! ¡Nadie entiende! ¡Es la única forma en la que podremos ser uno! ¡En la que podré ser él!

- Estas loca…

Sacó dos cuchillos de los bolsillos de sus piernas, y cargó contra Shiro, él con el único cuchillo que tenía solo pudo prepararse.

Toga levantó los brazos, y en respuesta Shiro intento agarrar una de sus manos, pero el resultado fue que el otro cuchillo de Toga se clavara en su musculo trapecio. Ella sonrió mientras lo desenterró, y forcejeo con su otra mano. Él era más fuerte, eso era claro.

¿Por qué no pude hacerlo?

Se preguntó Denkou en el suelo, viendo la pelea entre los dos, intentó moverse, y le dolió, pero con el brazo libre que tenía se arrastraba hacia ellos.

El cuchillo de Shiro al fin dio en el blanco, al costado del brazo de la chica, el brazo que el mismo sostenía cautivamente, ella tuvo que soltar el cuchillo que sostenía en esa mano, no duró mucho su pequeña victoria, pues Toga clavó su cuchillo directo al estomago de Shiro, él sintió como sus ácidos gástricos se escurrían por la herida, quemando sus tejidos.

Ese fue el límite de lo que Denkou pudo soportar ver, aún en el estado que estaba, sus ojos azules brillaban con cada vez más intensidad, al tiempo que su piel se hacia ligeramente más clara, la temperatura en su cuerpo subía a un ritmo alarmante, cuando colocó una de sus manos en suelo, y luego la otra, miró al piso, mientras la irá lo invadía, y un gritó de dolor y frustración rebotó en toda la escuela. Sus manos antes húmedas se secaron, el agua en contacto se evaporaba.

Toga miró esto con algo de sorpresa sin esperar que siguiese teniendo tanta energía, incluso sintió como el agua en el suelo comenzaba a electrificarse. Dio un paso atrás rápidamente, y vio como el chico de rodillas tembló durante un segundo. ¿Habrá sido por la electricidad?

Shiro no cayó al suelo, pesé al temblor se dio la vuelta hasta ver a Denkou, y gateando fue hasta él. El peliverde luchó contra la gravedad, sorprendentemente no se sentía ahora tan frío como antes.

- Nunca te vi brillar tanto, o tener el cabello tan de punta…

Dijo Shiro con una sonrisa, que no iba para nada con el momento.

- No es momento para esto…

- No creo que haya más momentos luego…

Toga detrás de ellos observaba la escena con celos, palpables, su forma macabra de ver el mundo el forzaba a ver esto como una especie de amenaza a una relación que nunca existió. Se preparaba para acabar con todo de una vez.

- Himiko.

Dijo una lúgubre voz antes de que en la habitación irrumpiera una densa niebla de color morado que se posiciono y condensó frente a Toga. Dojos ojos amarillos brillantes sin iris ni pupila se abrieron como faros entre la niebla.

- No deberías estar aquí.

La chica se sorprendió al verlo, no por no reconocerlo, si no, por no esperarlo aquí.

- ¡Estoy en medio de algo!

- Los héroes profesionales ya están en camino, debemos volver.

Exasperada Toga golpeó el piso con su pie, y lo miro con rabia.

- ¡No me iré ahora que estoy a punto de logarlo! ¡Vuelve a esa pocilga con el fetichista de las manos! Y déjame en paz.

- Me ordenaron llevarte de vuelta… Nos los debes, te salvamos aquella vez.

- ¡Se los pagaré otro día!

A un par de metros Denkou que al fin logró ponerse de rodillas, intentaba ayudar a Shiro a ponerse de pie.

- Por favor, debemos irnos.

- No entiendo como estas tan bien…

- Me duele como el carajo Shiro…

- Entonces ¿Por qué yo estoy en el piso y tú no?

Era una buena pregunta, pero él no tenía respuesta para eso esta vez.

- No es importante, solo hay que irnos.

Por encima del hombro de Shiro, lograba ver la niebla morada que hablaba con Toga, pero no escuchaba que decían, solo los gritos ocasionales de la rubia.

- Esta distraída, es nuestra oportunidad.

- No creo que sea una oportunidad… - Shiro levantó su mano y en ella miró su sangre, su propia sangre, pero no hubo emoción, la contempló, como si fuera la cosa más interesante del mundo. - Deja de arrastrarme Denkou… Ya no iré a ningún lado.

Pidió débilmente, pero él no se detuvo, con la poca fuerza que le quedaba, intentaba ponerlos a salvo, el charco de la sangre de ambos mezclada con el agua dejaba un rastro semitransparente.

Shiro intento clavar sus manos en el suelo, pero se resbalaron entre su sangre.

- ¡Detente!

Dijo el pelinegro, y Denkou paró. La frente del chico se apoyo encima del cabello de su amigo, y le siguió un sollozo profundo.

- No creo que pueda llegar vivo a esa escalera… Mucho menos a una universidad… Mucho menos a la U.A

Denkou abrió sus ojos, pensando que su amigo desvariaba por la pérdida de sangre.

- ¿U.A?

Shiro soltó unas risas, antes de toser sangre en su mano, y sonreír con lágrimas en los ojos.

- ¿Puedes quitarme los lentes? Quiero verte con mis propios ojos…

Sin entender nada, pero sin hacer preguntas, Denkou obedeció la petición de su compañero, sus manos se movieron de forma automática.

- Sé que te preguntaste porque pongo tanto empeño en que cambies de opinión sobre ir… - miró al suelo cobardemente – Te tengo envidia, porque sé que… si vas, serás un gran héroe. Yo siempre he querido ser un héroe.

El peliverde no entendía nada, no sabía que decirle a su amigo, por primera vez en mucho tiempo no tenia nada que decir.

- Nunca se lo he dicho a nadie… - tosió débilmente, y un temblor se esparció por sus músculos – Ni siquiera a ti, pero siempre quise ser un héroe. No puedo serlo… Ver como agarrabas mi sueño de toda la vida, y no lo tomabas enserio, lo usabas como una excusa para que dejaran de preguntarse que querías hacer… Saber que seguramente serías un gran héroe. Yo no podía con eso…

- Shiro…

- Lo siento Denkou… He sido un egoísta.

No había lagrimas que soltar entre los dos, y de cualquier forma el agua las cubría. Denkou lo agarró con fuerza dándole un abrazo, fuerte como nunca se lo había dado, sintiendo como el calor abandonaba su cuerpo.

- No eres un egoísta.

- Merecías un amigo mejor que yo…

- Shiro… Nunca tendré un amigo mejor que tú… Tú eres como mi hermano

Hubo silencio entre los dos, un largo abrazo lleno de tranquilidad, la tranquilidad vacía y contradictoria que solo ofrece saber que no puedes caer más bajo, seguido de un grito de colera.

- ¡Mírame! Mírame a mí, no a él.

Gritó Toga desde el otro lado de la habitación, intentando escabullirse hasta ellos, entre la niebla, pero le era imposible, la niebla densa la agarraba y no la dejaba salir.

- Debemos irnos…

El sonido de ladrillos cayendo retumbo en la sala, y al otro lado estaba alguien, con orejas de conejo, y completamente sudada. Había derribado el muro. Ella observó la situación y soltó un grito.

- ¡Aquí estas! ¡Toga Himiko!

Los profesionales llegaron, pero en un ultimo esfuerzo, por completar su propósito, Toga lanzo el ultimo de sus ataques, directo a la cabeza de Denkou, apuntado al entrecejo. El ultimo intento de un alma desesperada.

- Se un gran héroe Denkou, se el mejor. Sé que puedes hacerlo.

Shiro, se colocó de rodillas y dio un salto, el más débil que nunca dio, pero el más difícil de toda su vida… y también el ultimo… El cuchillo nunca llego a su objetivo, en su lugar, llego al cuello de Shiro.

Cayendo sobre los brazos de Denkou, expulsó su último aliento.


Bueno. Primero que todo, quiero que sepan. Que cada vez que leo este capitulo me dan ganas de llorar. Si, yo mismo lo escribí y así lo quise, pero sí, me dan ganas de llorar. Inicialmente cuando escribí este capitulo, tuve un problema muy grande con una amiga cercana, pues ella no podía creer que enserio lo hubiese matado, más encima de eso, me refiero a la parte original, en la que mi narración no estaba nada pulida. También Nia lloro cuando lo leyó, no quiero ni imaginar cuantas lagrimas derramaría si leyes este que esta muchísimo mejor escrito.

Si, desde que concebí a Shiro, pensé en este final, abrupto, cargado de dolor, pero para mi este no es el fin del personaje, porque sé todo lo que tengo planeado, y porque para Denkou, Shiro lo es todo, antes y después de su muerte, y a fin de cuentas, es su motivación y por él, que se plasma el resto de la historia.


Por cierto hace poco, una persona del público me escribió al interno, ni siquiera habla mi idioma, ofreciéndome hace un Fanart sobre todo esto, y aunque me mostré desconfiado al principio (más que todo porque el mensaje parecía un poco de bot) no puedo dejar de recalcar lo mucho que me emociona que alguien este dispuesto a hacer algo así. Tú sabes quien eres, y bueno, quiero que sepas, que no me ha dejado mandar más mensajes en el MD no sé porque, sale error, y por eso pues, te dejo aquí mi user de Discord. Si, acá en público, la verdad no tengo problema en igualmente que me escriban unos cuantos, véanlo como una linea de contacto entre nosotros además de los comentarios, porque ya con esta pequeña experiencia, me doy cuenta que los MD de la app, no son confiables. El User es: dont_stop_me12 y la contraseña es, JAJA no se crean. En fin gracias por leer.

Capitulo publicado el 22/12/24