No lo había pensado bien. Realmente pocas cosas piensa bien antes de hacerlas. Es impulsiva. A varios metros encima del asfalto, Toga Himiko contempló los que pensaban sus últimos segundos de vida. Había saltado para ser libre, había pensado que una serie de coincidencias estaban permitiendo su escape, casi como algún tipo de buen gesto divino, sin embargo, era la realidad, y para gente como ella, no hay milagros… ¿o sí?
Esa noche, los policías de la comisaría de Musutafu observaron como una recién llegada escapaba de su celda, dejaba una masacre tras sí, y gracias a un fallo de comunicaciones logró huir. Esa noche perdió de vista a Toga, y ella también se perdió.
La brisa fría nocturna golpeando su piel ensangrentada, y herida por vidrios y balas. Se filtra por sus poros una especie de humo. Un humo de un color tan oscuro y profundo que no dejaba pasar la luz. Burbujeaba en tonos de un violeta fuerte, frente a ella se abrieron dos grietas de color amarillo, rasgadas en diagonal a través de la niebla.
- Justo a tiempo.
Se escuchó una voz entre la niebla, y entonces cayó al suelo, no al mismo suelo del que había temido hace unos segundos, no. Este era uno distinto, al caer, los vidrios se hundieron más en su carne, y no pudo evitar soltar quejidos de dolor.
Levanto de la vista, se dio cuenta de que estaba en una especie de bar, las paredes de ladrillo, y la mesa de madera que se extendía lateralmente por gran parte del lugar, realmente la dejaban fuera de zona ¿Cómo llegó aquí?
Se fijo en un hombre parado frente a ella, un extraño guante blanco colgaba de su cara, como si la estuviera agarrando, detrás de él, el cabello azul pálido, largo y descuidado del hombre se deja caer hasta su cuello, unos ojos de color. Los rojos destacan debajo de todo eso.
- Enserio me trajiste a este pedazo de mierda tan infantil…
Exclamó el joven, mientras se colocaba de cuclillas viendo a Toga a los ojos, la estudiaba detenidamente antes de levantar su dedo acusando a alguien, ella siguió la señal hasta un extraño ser humanoide que se formaba a partir de niebla ¡Niebla! La misma niebla que la envolvió hace unos segundos. El "hombre de niebla" utilizaba un atuendo elegante, un saco, una camisa blanca debajo y corbata, una vestimenta adecuada teniendo en cuenta que parecía ser el barista, lo único que no parecía para nada acorde, eran las extrañas placas metálicas que rodeaban donde Debería estar su cuello, era difícil saberlo por su apariencia tan difusa.
- Ha pasado por muchas molestias para llegar aquí… Es responsable de una serie de homicidios bastante atroces…
No parecía convencido, ni un poco, parece que no fue su idea que ella fuese atraída hasta aquí.
- ¡Me llamo Toga Himiko!
Desde el suelo, la rubia intenta reincorporarse pese al dolor, lograr sentarse en el suelo, y pararse apoyándose con una de las sillas del bar.
- Gracias por salvarme cantinero, te debo una…
Alzo ambas manos, y pulgar e índice haciendo como si le disparará al hombre de niebla. El joven de cabello azul parecía no soportar más a la chica.
- ¡Suficiente! – extendiendo su mano la dirección hacia Toga – No hay forma de que esta puberta loca nos sirva de algo.
-¡No Shigaraki!...
Gritó el hombre de niebla, revelando el nombre del extraño tipo.
Toga no supo el por qué, pero cuando la mano del hombre se acercó a su rostro, todo su cuerpo le grito que corriera, que huyese, había algo extraño en ese hombre, no lo dudo, no dudo ni un segundo cuando rompió una botella. que estaba encima de la mesa del bar y cuando él siguió acercándose, ella estuvo a punto de lanzarse sobre él, pero de nuevo hubo oscuridad, y apareció al otro lado de la sala.
- Blacksmith fue quien me dio información sobre ella … Tiene potencial, por favor, cálmense, ambos. Shigaraki Tomura, aún no saben nada acerca de nosotros, no tienen ni idea de lo que se avecina para esta sociedad, es importante comenzar a hacernos con aliados útiles… El don de la chica le permite transformarse en cualquiera del que ingiera sangre, podría ser excelente para espionaje…
Tomura se volvió a enderezar, viendo los vidrios rotos y el alcohol regado por el bar ocasionado por la rápida reacción de la chica. Su compañero no miente, ella tiene potencial, sus ojos se mueven hasta encontrarse con los de ella, ella le sonríe con la botella rota en la mano apuntándole. La chica solo escuchaba palabra por palabra de parte de la niebla ¿Cómo sabían tanto de ella?
Él no dijo ni una sola palabra, solo dio la vuelta y se fue, detrás de él se cerró una puerta, y Toga quedó en el suelo. El hombre niebla se movió detrás de la mesa de bar, y salió de su "puesto de trabajo".
- Disculpa las molestias, él realmente si entiende tu potencial, por eso se va, sabe que tengo razón. Mi nombre es Kurogiri.
Ella no sabe que decir ahora, estuvo a punto de morir dos veces en menos de dos minutos, eso es bastante incluso para ella.
- Toga Himiko… ¿Cómo saben tanto de mí?
- Eso no es difícil de responder, verás, no solo sabemos de ti, sabemos mucho sobre muchas personas, sobre todo de gente como tú, criminales que no parecen tener un camino, y otros que si… Nada pasa desapercibido en el bajo mundo… No podíamos permitir que un activo con tanto potencial se fuera tras las rejas, o bueno si podíamos, pero no quisimos, hemos preferido contactarte lo más pronto posible, e ir sentando bases.
Ella aún estaba confundida o, mejor dicho, abrumada por toda la información nueva que le estaban soltando.
- ¡Aprecio mucho todo el esfuerzo! Pero ¡No puedo quedarme! ¡Necesito ir con mi amor!
Kurogiri se veía confundido por lo que acababa de decir la chica, pero no perdió su calma.
- Estás bastante herida ¿No te parece mejor que solucionemos eso antes de intentar cualquier cosa?
La chica lo mira un par de segundos antes de asentir, no confía en él, en ellos ni un poco, pero al menos este pedazo de niebla no parece tener malas intenciones hacia ella.
Como avalancha que se precipita por una montaña después de un poco de ruido, la liga de villano obtiene un nuevo integrante antes de lo previsto ¿O no?
No sabe cuánto tiempo ha pasado, tiempo en el que la chica fue curada de sus heridas e intento familiarizarse con el lugar, no era para nada confortable, pero parecía ser seguro, al menos durante el tiempo que había pasado nadie había intentado herirla, incluso el hombre de la mano en el rostro se había mantenido al margen, ella veía cómo iba y venía, de vez en cuando un televisor se prendía, y una voz hablaba detrás de él.
- Solo serán seis meses más antes de hacer nuestro movimiento…
El joven de cabello azul, y Kurogiri lo escuchaban atentamente, como si siempre estuviese a punto de decir la cosa más importante del mundo. La voz era extraña, rasposa, como si fuese un esfuerzo hablar, una noche ella decidió preguntar.
- ¿Quién es el hombre del televisor?
Dijo la chica en medio del bar, y enseguida los dos hombres la miraron fijamente. Aunque Kurogiri solo tenía ojos, podía leer en ellos el respeto que sentía por él. Irónicamente Shigaraki era más difícil de descifrar, su actitud inestable y ojos constantemente vacilantes por primera vez desde que llego se fijaron en una sola cosa.
- Él es la razón por la que todo esto existe.
Respondió secamente mientras su mano viajaba por el aire señalando todo el lugar, y más allá de él.
- Es lo único que debes saber por ahora. Cuando este todo en marcha entonces te diré más, solo cuando de verdad sea digna de la información. – Shigaraki sacó de su bolsillo un pequeño aparato, minúsculo como un grano de arroz, lo sujeto con su pulgar a índice y se lo mostro a Toga – Esto es un rastreador, lo meteremos en tu carne para saber donde estás con exactitud, después de Eres libre de decirle a Kurogiri que te lleve fuera… No hagas nada estúpido.
Su compañero no parecía para nada convencido de eso, le parecía una mala idea.
- ¿Estás seguro de eso?
- Tenemos ojos en todos lados…
Susurra tétricamente Shigaraki y se lo acerca más a Toga, la chica parece sorprendida por la propuesta. En todo el tiempo que estuvo aquí no vio ninguna salida visible, la puerta por la que constantemente entra y sal el joven de cabello azul parece llevar simplemente a otra habitación, no hay ventanas. No parece haber salida para ella. Si esa es la única forma entonces está decidido.
- ¿Puedo hacer el corte yo? Me gusta cuando el cuchillo entra…
Dijo Toga, y Shigaraki no se sorprendió ni un poco, expandiendo su mano hasta Kurogiri esperando algo, la niebla se expandió hasta su mano, y en la mano de Shigaraki apareció un bisturí. Él cruzo su mirada con la de Toga, escudriñándola, y le entregó la herramienta afilada. La chica le irrita.
- ¡Gracias! – mantuvo su sonrisa mientras se hacia el corte en su tríceps, se mordió los labios, sangraba desde el corte y desde sus labios, su sonrojo apareció por primera vez desde que llegó. – Listo. Ahora pon esa cosa dentro.
- No es tan fácil, es necesario esterilizar - Kurogiri miró con duda a Shigaraki, preguntándose que demonios pretendía, pero siguió el juego esas eran sus órdenes después de todo – Ve la habitación en la que te saque los vidrios la otra noche…
Toga dejo el bisturí encima de la mesa bar y se fue saltando felizmente hasta el cuarto indicado.
-¿Qué pretende Shigaraki?
- Es una prueba… tú no me haces caso – se llevo las manos al cuello comenzando a rascarse – Está loca, es impulsiva, no tiene caso darle confianza. Por eso mismo se la atreveré, para mostrarte…
Kurogiri lo miró comprendiendo a lo que se refería, se sorprendió por la propuesta, seguía sin estar de acuerdo.
- Según tu propia lógica dejarla suelta es demasiado peligroso, no vale la pena el riesgo Shigaraki…
- Has lo que te digo, si las cosas se complican, tú serás un buen portal y la traerás de vuelta… ¿Entendido?
La neblina del hombre se agitó unos segundos, él no estaría nada feliz por esto, pero debe obedecer.
- Entendido.
- ¡Señor niebla comienza a coagular! ¡No se preocupe la mantendré bien abierta!
Gritó la rubia desde la otra habitación, Kurogiri no tuvo más opción que obedecer y fue directo a donde la chica, apareció frente a ella que estaba sentada encima de una camilla.
- ¡Guau! ¡A veces olvido que puedes hacer eso!
Volvió a gritar la rubia con sorpresa cuando lo vio aparecer. Kurogiri no habló y comenzó a hacer su trabajo directamente, parece que lo había hecho varias veces antes, o al menos tenía practica en cosas de ese estilo.
- Estás demasiado callado ¿Manitos hizo algo que te molesto?
Seguí sin responder.
- Y yo que pensé que eras el más divertido de por aquí…
Terminó su trabajo rápidamente, cociendo el brazo de la chica y vendándolo enseguida. Sacó una jeringa con una especie de líquido rojizo y espeso adentro.
- ¡¿Qué es eso?!
Preguntó Toga alarmada, mientras se bajaba de la camilla haciendo que se moviese bruscamente, y levantaba sus manos intentando mantenerlas alejadas. La niebla ni se inmuto, solo le permitió ver la jeringa más cerca.
- Se llama Geia, es un medicamento de última generación, hace poco fue modificado de hecho, potencia la cicatrización de forma temporal.
Ella había escuchado sobre eso antes, volvió sobre sus pasos y nuevamente se sentó en la camilla. Kurogiri estiró la piel de la chica e insertó la aguja, vertiendo todo el líquido dentro. Toga ni sintió cuando la aguja la perforó, abrió sus ojos mirando como la jeringa salía de su brazo.
- Bueno, te llevaré fuera…
Sorprendida por la rapidez de la inyección. Toga estiro su mano tocando su herida recién cocida.
-No me siento diferente.
- Claro que no, tarda uno o dos minutos en comenzar a funcionar. Ahora te llevaré fuera.
Kurogiri extendió su cuerpo por toda la habitación, llenándola completamente de niebla, Toga abrió sus ojos como platos al ser envuelta.
- Pensé que me mostrarías la salida…
-Yo soy la salida.
Así fue como Himiko Toga fue nuevamente libre, saboreó el aire fresco, sintiéndose como nueva, contempló la ciudad y su cabello rubio se batió alegremente.
- Cada vez estamos más cerca...
Dijo a nadie en particular mientras Kurogiri se hacia un lado, Toga estaba a algunas calles de donde había sucedido todo, donde había asesinado a esos tres desgraciados, y donde Denkou apenas era capaz de huir. Suspir extasiada por la anticipación, por probar nuevamente su sangre.
- Volveré a ti en una semana, no hagas nada estúpido.
Ella lo ignoró, disfrutando el momento. Kurogiri desapareció
- Aunque me tome toda la noche, te encontraré…
Susurró, y sus palabras se perdieron en la noche. Casi grita al recordarlo, sus ojos, su tacto, su voz, y esa electricidad entre ellos. La cercanía y por sobre todo su deliciosa tinta roja.
Estar a la cabeza de una empresa en crecimiento es exigente, quizás tanto como la crianza de un niño. Elegir entre ambas cosas debería ser fácil. Una elección obvia, es más valiosa y eres más responsable de aquello que salió de ti mismo, y por ti llegó al mundo. Responsable de algo que tú mismo anhelaste y decidiste dar, entonces ¿Qué haces huyendo de ello?
No creo que necesites decirte cual es tu función aquí. Más te vale cumplirla, porque, aunque tu currículo puede pesar, pesaría más tu insuficiencia.
Un hombre de mediana edad se colocó de pie después de ser citado por su jefe, hizo una reverencia y se dispuso a salir. El hombre al mando ni siquiera levantó la vista de los documentos que le acababa de entregar.
- Muchas gracias por la oportunidad señor.
Esta vez lo miró a los ojos. Levanto su vista, y sus ojos grises brillaron un segundo ante de sonreírle al hombre, mantuvo sus manos firmemente en los papeles.
- Se la ganó. Ahora hágala valer. Tiene un mes para darme resultados talentosos.
- ¿Un mes? - preguntó el anciano con incredulidad – señor…- El hombre sentado del otro lado del escritorio solo levantando la vista, y con eso el anciano recapacito - Un mes.
Una sola mirada fue suficiente para que uno de los científicos más aclamados de América bajara la cabeza. El hombre irritante, entonces salió de la oficina sin decir una sola palabra, pero con varias en mente. Desde allí, ya formulaba pruebas que podrían hacerse.
El hombre sentado en el escritorio volvió a dirigir la vista hacia los papeles que tenía en la mano, llenos de fórmulas químicas complejas, valores y estadísticas.
Cuando el anciano salió de la sala se cerró la alta puerta de caoba negra con una placa dorada en la parte superior central. Decía escrito en fuente Jakie.
"Jack Daniels"
El heredero de Farmacéuticas Panákeia y fundador de Olimpya, definitivamente era conocido en América, sin embargo, ¿Qué pasa con el resto del mundo? Un pequeño pitido se escuchó a través del citófono casi al borde de su escritorio, el leve vibrar del aparato hizo que los lapiceros alineados a un lado temblasen, eso lo desconcertó, sin embargo, intentó ignorarlo y presionó un pequeño botón y se escuchó una voz. femenina del otro lado del aparato.
- Señor Daniel's, el señor Verne acaba de llegar para su cita de las 2:40.
- Que pase.
Dejo de presionar el botón y se apresuró a acomodar los lapiceros tal como estaban antes, sonrío con suficiencia antes de mirar hacia la puerta, que se abrió al segundo, dejando ver detrás a un joven rubio de cabello desordenado. Sus ojos brillaron al ver a Jack.
- ¡Del señor Daniel!
El Joven entró con una amplia sonrisa, de cierta forma destellando alegría. Jack por otro lado se mantuvo estoico al verlo. Sus ojos grises recorrieron a Verne.
-Buenas tardes, joven Verne.
- ¿Cómo está hoy? ¿Ya se siente cómodo en el nuevo escritorio?
Verne tomó asiento en la silla de enfrente con confianza. Se sentó de forma apresurada, ocasionando que los lápices que Jack acababa de acomodar se movieran, antes de que él siquiera frunciera el ceño, Verne ya los había acomodado a la perfección tal como estaban antes. Jack levantó una ceja, parecía satisfecho. El joven examinaba el escritorio con curiosidad y una actitud jovial.
- El roble es bueno, pero extraño el antiguo. Bueno, más vale que nos pongamos al corriente. ¿Te comunicaste con Katsuragi?
- ¡Por supuesto! Aquí le tengo la conversación, tal como le gusta.
Verne sacó de un portafolios varias hojas unidas por un clip, en ellas estaba impresa toda la conversación. En menos de un segundo Jack escudriño las hojas, y luego a Verne.
- ¿Usaste a Psiqué para esto?
- Claro ¿Cómo iba a desaprovechar el nuevo producto? La lectura de voz es fenomenal.
-Por supuesto que lo es.
Respondió Jack rápidamente, con un orgullo desbordante que, aunque solo se veía reflejado en su voz, con eso ya era suficiente. Pasaron varios segundos en los que Verne se mantuvo sonriente, mirando como Jack leía detenidamente la conversación, pese al poco tiempo de conocerse él ya se había acostumbrado a ese tipo de silencios.
- Quiero que llames a la sede de Washington… – ni siquiera había terminado de hablar, cuando el joven rubio ya estaba anotando en una pequeña libreta de mano - y les pide los avances de los prototipos, desde el C-14 hasta el C- 29, omite el C-21 y anuncia queé el mando del mismo a la sede de Nevada.
- ¿Y los insumos nuevos de Panákeia?
- Esos transfiérelos acá los necesito para más tardar el viernes, si no llegan para entonces, a pesar de Pulcifer, ya lleva demasiados retrasos.
- Solo han sido dos…
Jack miró al joven con severidad, mientras extendía su mano con la palma abierta frente a Verne.
-Dame la presentación.
Verne se sacó del bolsillo un pequeño dispositivo no más grande que su índice de dedo, parecido a una pirámide, de no ser porque en su parte más alta estaba cortada. Jack lo agarró y lo guardó en uno de los bolsillos de su saco.
- Perfecto, ¿y lo tienes?
El rubio sonrío antes de darle una carpeta de manila, sin decir nada más, Jack la tomó como si fuera la misma Ambrosia, y con fino cuidado, la guardo entre los documentos de sus portafolios.
- Entonces hemos terminado. En marcha.
Verne dio nuevamente un vistazo al escritorio, se sorprendió pues no noto en qué momento su jefe lo había vaciado, no quedaba ni un papel encima. Solo dos retratos junto al teléfono. Aunque reconocía a ambos, nunca los había visto en persona, por supuesto, ya era imposible, su tiempo ya había pasado. Una pareja de ancianos, abrazados el uno con el otro, y un pequeño niño en medio.
Salieron de la oficina, y rápidamente todas las miradas se dirigieron hasta ellos. Los trabajadores, intentaban fijarse en la computadora que tenían delante, pero era casi imposible, inevitablemente sus ojos vacilaban hacia los dos hombres. No era un secreto para nadie, que en la oficina siempre estaban contrastándolos, en parte por su cercanía y en parte por sus claras diferencias. Pocas veces se les veía hablar entre ellos, pero siempre estaban juntos.
Uno de ellos los saludaba con la mirada y sonrisa, el segundo claramente mucho mayor apenas y cruzaba la vista con unos pocos. La lana negra del traje de Jack caía sobre su cuerpo, cubriéndola de pies a cabeza con el tono de oscuro que acostumbraba a vestir, debajo del mismo una camisa roja que se robaba toda la atención directa al pecho y cuello del hombre, la corbata también de color negro entraba en el saco. Si se iban a los hombros era difícil de definir si usaban hombreras o no. El rostro del mayor, pese a que todos sabían que rondaba los 37 no tenía ningún tipo de arruga ni cabello desteñido por la edad, como si incluso su piel fuera de una calidad mayor a la del resto. Debían ser los milagros del dinero.
Verne solo usaba una camisa de color blanco, planchada por supuesto, y una corbata roja, compartía los hombros anchos de su jefe, pero la pequeña diferencia de altura entre ellos hacía que el otro se llevara un análisis más detallado. El cabello de Verne era un tono de amarillo bastante fuerte, rizado de una forma que pese a estar despeinado, se veía ordenado. Era mucho más joven, no estaban seguros de su edad, pero los chismes decían que tenía 26. Era enérgico, sus ojos destellaban a donde sea que miraba, de ese azul que te recuerda a la parte del cielo iluminada por la luna llena.
Caminaron hasta el ascensor y al entrar en él, la oficina misma dio un suspiro de alivio, la tensión en el ambiente se detuvo, y entre tanto una de las empleadas se levantó sobre las paredes que delimitaban su oficina y conectaban con las del resto.
Entre miradas curiosas, frente a ojos cerrados. En el foco del espectáculo, y tras bambalinas.
Decora una trampa hasta que parezca un regalo.
Buenas tardes gente. Si pensaron que solo por ser navidad iba a dejar de publicar están muy equivocados, de hecho mi regalo de navidad para ustedes son dos episodios seguidos, el segundo más desgarrador. Les va a encantar.
