Capitulo 29: Luz en la Oscuridad

-*-*-*Hangar II, Jets Avengers*-*-*-*

Alisson subió al Jets AvengersVI con furia y cautela. Ya habían pasado casi 2 días desde que secuestraron a sus amigos y ya no iba a soportar ni un minuto más de esta situación.

Ya no le importaban los monólogos tontos de Victor, rogándole por paciencia y suplicándole que tuviera fe en los Vengadores. No le importaba que Alice y Mery le pidieran que no hiciese alguna locura, o que Axel le obligara a esperar. Ella iba a actuar como se debía. Quisiesen o no.

—No te tenia como a una chica impulsiva, Alisson... — le dijo de pronto una voz masculina, suave y mas o menos enojada.

La joven volteo a ver a Ezio, quien se encontraba de brazos cruzados debajo del jets. Junto con Maykol, Rainie, Rush y Hikaru.

Alisson arrugó su ceño y miró furiosa a sus compañeros.

—¡Ni crean que me detendrán, ya he esperado demasiado...!— les avisó con una voz grave.

—Lo sabemos...— aclaró Rainie con seriedad —Por eso iremos contigo...— le hizo saber, haciéndolo sonar más como una orden que una pregunta. Alisson parpadeo confundida.

—Iremos contigo a donde podrían estar Alexander, Pepper y Juliet... Sería demasiado peligroso si lo hicieras tú sola. Los demás se quedaran a vigilar la llegada de los Vengadores, para que no sospechen de que nosotros faltamos...— le informo Maykol, sorprendiendo a la joven —Tú no eres la única que tiene cuentas con Stryker, ese sujeto también me debe una— añadió frunciendo el ceño —¡Hacer que Mery se lastimara de aquella manera, es algo que no puedo dejarlo pasar...!— aclaro con seriedad, inquietando un poco a Alisson. Pues ésta siempre había tomado a Maykol como un chico más sereno. Sin embargo, recordando la actitud que tenía el muchacho hacia su prima, aceptó de mejor manera sus palabras y lo entendió. Ya que era verdad que la mayoría del tiempo Maykol se mostraba como alguien pacifico y despreocupado (o por lo menos hasta donde ella lo conocía). Pero éste también creía firmemente la frase:"No te metas con la familia de un hombre". La cual por sobre todos los parientes cercanos que tenía, Mery siempre había estado en primer lugar

Ante esto Alisson asintió, no tenia porque volver a preguntar. Solo dejo que Ezio (uno de los mejores pilotos de los jóvenes en la Escuela) los guiara hasta las afuera de Nueva York. El muchacho, para sorpresa de todos, había estado en contacto con Wade Wilson (Deadpool), obtenido éste información sobre el paradero de Jason Stryker. No la que ellos hubiesen querido, pero la justa y necesaria como para poder ir a por él.

Al principio, después de una charla con Wolverine. Creyeron que tal vez Stryker quería re-inventar la teoría/maquina/experimento de su padre. Pero al ver que ninguna de las habilidades de Alexander, ni Juliet, cumplía con las tarea del pasado propósito de W. Stryker, desistieron de la conclusión (N/A: Recuerden que este Fics es anterior a IronMan 3, asi que Pepper no fue infectada con Extremis. Por eso no la ponemos como opción de algún "super poder").


/

Estuvieron viajando alrededor de media hora, hasta que Ezio aterrizó el Jets sobre el edificio de Oscorp. Los jóvenes bajaron y vieron a Deadpool comer una chimichanga sobre la barandilla, mientras sus pies colgaban al vació.

—Si no necesitara de tu ayuda, ya te hubiera empujado... — dijo burlón Ezio mientras se cruzaba de brazos. Haciendo que Wade arrugara la servilleta con la cual se había limpiado la boca y se la arrojara, impactando directo contra su rostro.

—Yo también te extrañe, "FireBoom"...— le contestó sarcástico mientras daba un saltito y se posicionaba frente a los jóvenes —Pero supongo que no viniste hasta aquí para una visita guiada por tu gran servidor ¿Verdad?— le preguntó de manera obvia.

—No te hagas y ya dinos... — protesto algo impaciente Hikaru, haciendo que Wade se encogiera de hombros.

—¡Ash! que impaciente, pero como quierán...— exclamó para luego tomar al rubio desde sus hombros y acercarlo a él de forma incómoda —Mira, a quién buscas, como ya sabes, es a Jason Stryker... Lo último que supe de él es que había muerto. Pero no fue así, pues sobrevivió. Así que suponiendo que ya no soy buscado por nadie, yo me escondería en un lugar evidente...— les comento picaramente. Rush se cruzó de brazos.

—¿Y eso sería... ?— pregunto dudoso. Wilson lo observó y sonrió.

—Mira, ni te reconocí Voldemort...— le contestó a modo de saludo —Pero respondiéndote, eso seria en la antigua mansión de los Stryker... — exclamó con obviedad.

Ante la información los jóvenes se quedaron callados y, literalmente, Rainie se auto golpe en la cabeza con la palma de su mano. Tal vez esa solución había sido evidente, pero al mismo tiempo no. Ellos no eran héroes experimentados como los Vengadores (aunque con todo lo sucedido, empezaban a dudar de ello). No se les había cruzado por la cabeza que el mutante podría estar oculto en su antiguo hogar.

Y al parecer ni a S.H.I.E.L.D ni a los Vengadores tampoco. Aunque ellos mismos presentían que algo más debía estar detrás de todo ello.

—¡Jajajajajajajajaja! ¿No me digan que en verdad no se les había ocurrido?— preguntó tras una carcajada. Porque aunque no lo crean, a Wade le era divertido ser quien era de utilidad en esa ocasión.

—¡Claro que no, sino no estaríamos aquí...!— exclamp Maykol molesto.

—Eres el mejor Wade, aunque lo pongan a prueba... — comento de manera cortez Ezio, aunque se podía notar la burla de fondo.

—¿Había alguna duda?— preguntó con arrogancia. Ezio se encogió de hombros —Pero basta ya de tanta cháchara, vamos a buscar a las Stark y a tu amigo...

—¿Piensas venir?— pregunto dudosa Rainie.

—Claro, no me pierdo de ninguna fiesta...— le respondió sonriéndole y guiñandole un ojo — Y aunque no me agrade Canadá, debo ir... Tengo algo pendiente allí... — agregó misteriosamente. Ezio le detuvo el dialogo.

—Oye, espera... ¿Canadá? ¡¿Porque?!.

—Porque el clima le es favorable o yo que se... — dijo exasperado Wilson, pues estaba bien que le hubiera conseguido la información sobre el paradero de Stryker, pero tampoco había que abusar —¡Ah!, por cierto... — exclamó sacando de su bolsillo una pequeña cadenita de plata con la figura de un gato colgando de ella —Tu novia te manda esto...— le comentó con picardía mientras se la entregaba.

El joven dudó en tomarlo, pues sabía a quién pertenecía.

—¿Novia?— preguntó Rush burlesco y con ambas cejas levantadas.

—Cállate...— le respondió molesto y sonrojado, mientras tomaba la cadenita de plata.

—Vamonos, dejemos de perder el tiempo aquí...— exclamó Rainie mientras volvía al interior de la nave.


-*-*-*Mansión Stryker/Canadá*-*-*-*

(N/A: Por si se pregunta, la respuesta es si. Dark-Spider y los demás villanos siempre estuvieron ocultos en las lejanías de Canadá, ¿Alguien se lo hubiese imaginado?).

Juliet miraba con odio la puerta cerrada de su sucia habitación, haciendo que sus ojos dorados resaltaran como fuego ardiendo en la profunda oscuridad. Por alguna razón, sus poderes no funcionaban. Algo estaba bloqueándolos.

En eso se vio violentamente sobresaltada de pronto, pues Pepper había empezado a gemir ruidosamente y a demostrar dolor.

La joven se volteo a mirarla. La pelirroja sudaba y apretaba fuertemente los ojos, un signo de que algo le estaba doliendo, y mucho.

—No... Pepper— susurro — ¡Pepper! por el amor a Odín, respira Pepper. Por favor, tranquila...— empezaba a decir desesperadamente la joven. Pepper había empezado a casi retorcerse del dolor. Su estomago, o su hijo en este caso, estaba a empezando a matarla lentamente.

—Juliet... el bebé... — exclamó la pelirroja mientras tragaba saliva ruidosamente.

—Oh, no... — susurro por lo bajo, para luego voltear a ver de nuevo a la metálica puerta negra —¡Ezekiel!... ¡Ezekiel, maldito mal nacido!— grito fuertemente con toda las energías que le habían quedado—¡Ezekiel, ven!— gritó furiosa.

La puerta se abrió, pero no fueron ni Ezekiel ni Stryker quienes entraron a la habitación... sino Alexander. Juliet lo miró preocupada, pero él solo se dirigió a donde Pepper, con la mirada oscura y oculta.

Se posiciono a su altura y tocó su ya gran abultado vientre, el niño dentro de ella se movía con incomodidad. Podía sentirlo. Miro seriamente a la mujer, ella estaba pálida y débil. Alexander gruño con enfado por lo bajo, lo más probable es que esos infelices no la hayan alimentado nada. Hasta podía casi afirmar que apenas si le habían dado agua sucia para beber.

El joven se levantó nuevamente, dispuesto a marcharse hasta que la voz de su amiga lo detuvo.

—No te vayas... —le suplico, y aunque le extrañase que Alexander estuviese justamente allí. Desatado y caminando libremente. Solo quería que Pepper estuviera mejor —Ayudala... — le pidió.

Alexander apenas se volteo a verla

—La mansión tiene una tecnología que puede neutralizar los poderes de personas como nosotros— comentó para luego voltear a verla nuevamente —Ahora somos como unos humanos cualquiera...— le advierte mientras salía.


/

Y del otro lado de la habitación, Alexander mira con profundo odio a Dark-Spider, quien lo miraba burlesco. Jane, la mujer a su lado, solo sonreía con autosuficiencia. Sabía que su jugada había sido perfecta, la mirada del idiota frente a ella se lo hacía saber.

Su vista se nubló por un instante y un fuerte mareo casi lo hace caer. Llevó una mano a su frente tratando de componerse, pero cada vez le era más difícil hacerlo. Estaba ciertamente agotado y aún así hacía todo lo posible por no cerrar sus ojos más que para parpadear.

No había comido absolutamente nada desde hace tres días. Apenas había tomado algunas gotas de agua y no había querido dormir por temor a que si lo hacia, esos malditos aprovecharían la oportunidad. Además siempre supo que en el cuarto de al lado se encontraban las dos chicas Stark, haciéndole pasar esas dos noches en vigilia. Siempre atento a la mujer embarazada al otro lado.

Necesitaba dormir, por más agobiante que esto pudiera resultar. Aunque todavía se aseguraba que privarse del sueño era mucho mejor antes que abandonarse a él mismo.

Jane sonrió. Alexander gruño.

—¿Aceptaras mi propuesta? —preguntó desafiante mientras se cruzaba de brazos.

Antes de que sus peores temores se materializaran, sólo fue capaz de pensar en una cosa. Era su única opción.

Si se reusaba a ser parte de su experimento psicopata y horrible, lo más seguro era que mataran a Pepper y a su bebé, y torturaran a Juliet hasta que ella no pudiera más. Con solo pensar en eso su estomago se revolvió dolorosamente.

Pues el simple hecho de pensar que llevaría 3 muertes sobre su espalda, con la opción de haberlas salvado, le hacía temblar todo el cuerpo. Ya que él tiene la opción de salvar a la familia de Tony, aunque el precio fuera costoso para él.

Un grito. Un grito tras la puerta y Alexander cierra sus manos hasta formarlas en un puño blanco. Era desesperante y angustioso, el terror inundaba cada entonación, a la veces que los gritos eran reemplazados por gimoteos agotados. Como de alguien que hace un esfuerzo por correr pese al terror que sentía.

Alexander cerró fuertemente los ojos. Se quedó quieto, cauteloso. Ni siquiera movió un músculo. No se mostraría débil ante la situación, ante la mujer y ante al que una vez creyó que era un héroe.

—Esta bien, acepto...— dijo decidido y firme, mirando con ojos fieros a sus enemigos —Pero con la condición de que me dejen ayudar a Pepper hasta que de a luz y me aseguren que nada le pasara ni al niño ni a ellas...— replicó. Peter miró de reojo a su aliada.

—Esta bien, pero una vez que el niño nazca, tu te vienes con nosotros...— acepto seria —(Muy bien, tienes toda mi atención)— pensó divertida —Espero que estés preparado para lo que te espera...—sin más charla, se dio media vuelta y se marchó del lugar. Dejando solos a Alexander y Peter.

En eso de pronto, los gritos Pepper se convirtieron en lamentos cargados de angustia y terror. Lamentos que estremesian hasta la última fibra del alma de Alexander.

Aun así, sin importar que éste estuviera a un paso de entrar a la habitación junto a las dos mujeres (lo cual deseaba con todas sus fuerzas), no se movió ni un centímetro de donde estaba parado. No podía hacerlo. Sus instintos le gritaban que no quitará los ojos de su enemigo, manteniendo su vista fija en los ojos marrones del ex-héroe.

—Aun no entiendo por que demonios estás con ellos...— expuso Alexander arriesgadamente. Peter lo miro serio.

—Por qué me conviene... — le respondió con simplicidad. Alexander frunció su ceño.

—No lo comprendo ¿Porque?— pregunto molesto e irritado —eras uno de los mejores héroes que había, hasta te nombraron Vengador oficial...— le recordó, recibiendo así la risa burlesca e irónica de Dark-Spider.

—¡Hahahahahahaha...! No me digas— exclamó sarcástico tras la carcajada —Pues si no lo sabías, me nombraron Vengador una vez que morí... — le informo éste con rencor, recordando escenas de su pasado que eran desconocidas para él.

—Por que hasta el final demostrarte ser un héroe, por eso te nombraron Vengador... Fuiste un orgullo para muchos y aun así, años después te encuentro con que estas del lado de los villanos— resaltó Alexander —Y tu lo único que me dices es que lo haces por conveniencia. ¿En serio?... Sabes que eres mejor que ellos y aun así estas de su lado— le hizo saber. Peter le miró furioso.

—Ella me impulso a esto...— expuso con rabia y furia. Alexander hizo una mueca con sus labios.

—¿Te refieres a tu jefa? Sabes que si...— le decía el joven pero fue callado por Parker.

—¡No, hablo de Juliet...!— le contó, sorprendiendo totalmente a Alexander —Por culpa de ella estoy muerto y ahora solo vine por lo que una vez me perteneció. Ella debe pagar con la misma moneda...— dijo furioso.

—Yo... no...— exclamó negando confundido —No lo entiendo... ¿Cómo es que Juliet... ?— quiso preguntar, pero Ezekiel volvió con ellos con una charola con agua caliente y toallas limpias.

Aunque los segundos pasaron, él no pareció notarlo. Continuaba estático, únicamente prestándole atención a aquello que escucho, cada palabra y sollozo desesperado se estancó en su mente hasta que cayó en cuenta de la verdad. Se habían metido en algo más grande de lo que habían imaginado.

Si aquello era una inteligente trampa, entonces caería en ella. No podía arriesgarse. No podía dejar que a Juliet, Pepper y al niño les pasara algo, no si estaba él para evitarlo.

—Hasta que te dignas a aparecer, imbécil —escupió venenoso, apretando sus puños un poco más fuerte.

En eso Alexander tomó lo que el genio le entregaba y volvió al interior de la habitación. Miro a Juliet dudoso y ésta le sonrió tiernamente en agradecimiento a su ayuda para con la mujer embarazada. Él le devolvió la sonrisa para tranquilizarla, aunque por dentro se moría de miedo. Esta iba a ser la primera vez que ayudaría a otra persona a venir al mundo.

Con esto en mente, se inco a un lado de Pepper y desató con dificultad sus muy ajustadas ataduras. Para una vez libre la pelirroja, llevar su mano derecha a su vientre mientras que con la otra atrajo hacia ella a Alexander.

—Oh, Alex...— exclamó mirándolo preocupada y adolorida... muy adolorida —¿Estas bien?— pregunto.

La respuesta era sencilla: "No". No estaba bien, ni él ni Juliet, ¿Pero para que decirle eso y preocuparla aún más?.

—Si, Pep... Estoy bien, ahora solo déjame ayudarte ¿vale?— le respondió tranquilizándola.

Alexander fue junto a Juliet y también la libró de sus ataduras.

Luego de eso ambos fueron junto a Pepper. La pelinegra utilizó una de las toallas para ponerla bajo la mujer (ya que la sucia cama no era higiénica para el parto) y la otra para utilizarla como almohada. Juliet ayudó a Pepper a desvestirse, cosa con la que Alexander tuvo que aguantarse la vergüenza. Pues sabía que debía mirar de todos modos, ya que si la situación lo ameritaba él debía ayudar.

—Ojala mi hermano no esté en diagonal... — la escucho murmurar por lo bajo. Alexander también deseo lo mismo.

En eso Pepper tomó la mano de éste y la apretó con todas sus fuerza, mientras dejaba escapar otro grito de angustia. Había tenido otra contracción, y estando sin sedante, Juliet supo que le estaba doliendo mucho.


.-.-.-.-.

Una hora después, Pepper apretó aún más su agarre en Alexander. Juliet volvía a empañar con agua la toalla más pequeña, para así ponerla en la cabeza de la mujer.


.-.-.-.-.

Otra horas después, a Pepper le había bajado la fiebre. Pero las contracciones aún la atacaban.


.-.-.-.-.

Unos 30 minutos más tarde, Pepper cayó desmayada por unos momentos. Asustando así a los dos jóvenes.


.-.-.-.-.

Otra hora después, Pepper empezó a pujar.

—Vamos Pepper, puja más...— le animo Alexander, mientras aún (después de casi 4 horas) seguía sosteniendo su mano con firmeza.

La pelirroja le miró enfadada.

—¡¿Y qué piensas que estoy haciendo?!— le grito molesta, mientras tras una bocanada de aire, volvía a pujar.

—Ya puedo ver su cabesita— anuncio Juliet —Solo un poco más Pepper, solo eso te pido... — le decía animándola.

—¡Eso... inten-toooo!— exclamó pujando cada vez más. El dolor se le estaba haciendo insoportable.

—Dos más, Pep— le pidió Taisha. Alexander la miró ansioso, ¿Cómo demonios sabía cuantos pujidos mas tenia que hacer?. Le iba a preguntar, pero desistió al darse cuenta que no era el momento para eso.

—Sé que puedes Pepper, eres fuerte...— le hizo saber el chico tras una gran sonrisa. La mujer de ojos azules quiso devolversela, pero por el momento no pudo.

—Aquí viene— volvió a decir Juliet. Pepper solo dio unos pujidos mas ignorando lo que le había dicho anteriormente la chica, de que solo era necesario dos más —Es impresionante— dijo con asombro Taisha al momento de escuchar el llanto del bebé.

Juliet envolvió al niño con la toalla y lo llevo a limpiar con el agua tibia.

Alexander suspiró cansado, aliviado y feliz. Habían hecho un buen trabajo. Luego miró a la pelirroja que se encontraba cansada y sudorosa, ella lo miró a los ojos y Alexander le sonrió.

—Felicidades...— le dijo con sinceridad. Pepper solo le acaricio su mano con cariño.

—Miren a mi hermanito, ¿No les da envidia lo bello que es?— preguntó sintiéndose orgullosa de su pequeño hermano.

Juliet volvió con el niño ya limpio y se lo entregó a su madre, quien no dudó en amamantarlo.

Alexander vio feliz al bebé rosado, y aunque le costase admitirlo, tenía cierto parecido a Anthony. El joven hizo una ligera mueca, ese bello milagro le costó un precio y ahora debía pagarlo.

En eso se levanto del lado de Pepper y comenzó a caminar hacia la puerta, no sin antes voltearse a mirar a Juliet. Ella también lo miro. Sabia que Alexander había estado ocultado algo desde que entró a la habitación a ayudar a Pepper.

—Dime, Stark...— le llamó de manera formal —¿Cual es tu deuda con Peter Parker?— preguntó directo. Juliet sintió que su corazón era apretado dolorosamente con solo escuchar su nombre.

—Yo...— Taisha dudo —Yo no tengo ninguna deuda con él... Pero... eso no impide que quiera salvarlo— le aclaro, haciendo que Alexander sonriera irónico.

—¿Porque él quiere vengarse de ti?— preguntó. Ella le miró confundida y sorprendida a la vez.

—No lo se. Eso es algo que aun quiero averiguar... Yo... No lo entiendo— le expuso, para luego comenzar a acercarsele —¿Qué es lo que sabes?, ¿Acaso Peter te dijo algo? —le pregunto esperanzada.

—Nada en realidad... No logre comprender sus palabras— le hizo saber.

Pronto la puerta de la habitación se volvió a abrir, mostrando a Ezekiel entrar. Juliet le miró con furia. Stane solo la ignoro y fue hacia Johanson.

—Vamonos...— le ordenó frío y amenazador. Aunque eso no logró moverle ni un pelo a Alexander.

—Espera... —susurro Pepper, pero no fue escuchada.

Juliet se acercó a su amigo, seria y molesta.

—¿Que hiciste?— le pregunto. Alexander desvió su mirada.

—Ayudarlas...— le contestó antes de marcharse junto a Ezekiel.

Juliet quiso detenerlo. Pero no se movió. No podía hacerlo. Ya que sabía, que de todos modos su esfuerzo iba a resultar inútil. Le era tremendamente doloroso admitirlo, pero ante esta situación, no había nada que ella pudiera hacer.

—(...¡MALDICIÓN!)— pensó molesta apretando los dientes, mientras con impotencia lo veía marcharse con Ezekiel. Teniendo marcado en su cara una expresión de culpa y pena.

Alexander se había sacrificado por ellas. Por lo que, seguramente bajo su cuestionamiento, era correcto.

Por primera vez después de mucho tiempo, la semi-diosa quiso llorar, ¿Pero para que le serviría derramar lágrimas?. Eso no les haría cambiar de parecer, eso no los liberaría. Llorar no ayudaría a Alexander, ni mucho menos a Pepper y a su hermano. Así que con rabia y angustia, se tragó el nudo que tenía en su garganta.

Tenía un mal presentimiento y solo deseaba que ésta no fuera la última vez que vería a Alexander.