Por hacerte el favor
Capítulo 2 — Resaca
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A la mañana siguiente la rubia despertó antes que su novia, se preocupó bastante al recordar todo el desenfreno que tuvieron en la limosina y como continuaron gran parte de la noche en su habitación, que realmente era muy confuso el cómo lograron llegar a esta, agito su cabeza para regresar a la realidad y miro como su novia seguía profundamente dormida, las sábanas solo cubrían parte de su desnudo cuerpo, dejando a la vista todas esas marcas en su cuerpo de la lasciva noche que tuvieron, no lo podía negar, se sentía ciertamente orgullosa, pero también avergonzada por tal perversión.
Trago con dificultada al ver el trasero enrojecido de la peliblanca, los chupetones en sus piernas, cuello, pechos y hombros —Mierda… -murmuro al sentir cierto cosquilleo instalarse en su entrepierna, se aseguró de cubrir cuidadosamente a su novia con las cobijas y salió rápidamente de la cama, tomo las primeras prendas que encontró en una de sus gavetas y se las colocó apresurada antes de salir sigilosamente de la habitación.
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Adolorida despertó la joven de un solo ojo, quitándose de encima las cobijas y con cierta dificultad se giró en la amplia cama que compartía con su novia, parpadeo un par de veces al ver vacío el lugar en donde se suponía tenía que estar la princesa del infierno.
Aun adormilada decidió recostarse nuevamente, quedándose mirando fijamente el techo por largos minutos en completa quietud, debatiendo si todo lo que recordaba del día anterior fue verdadero o solo fue un sueño muy vivido, instintivamente llevo su mano a su hombro y ahí fue donde comprendió que nada de lo que le hizo su novia fue su imaginación, el solo mover su mano le costó como si quisiera levantar un gran peso y su hombro ardía, sentía cierto escozor en algunas partes de su cuerpo, sin contar que un increíble cansancio la invadía aun cuando estaba segua que ya había dormido más de medio día, sintiendo todo su cuerpo adolorido, como si le hubieran puesto una paliza o mejor dicho una buena revolcada.
Instintivamente una sonrisa se formó en sus labios y su rostro se encendió en un intenso tono rojizo.
Una vez que terminó de rememorar todos sus recuerdos de su larga y agotadora sesión con su intoxicada novia, sentía que su intimidad se humedecida y dolía un poco por la reciente excitación, así que respiro profundamente y se obligó a calmarse, estaba completamente desnuda y expuesta en su cama, tenía que vestirse e ir en búsqueda de su amada, pero su magullado cuerpo le provocaba sentir una enorme pesades para siquiera hacer esas cotidianas actividades, minutos después ya se encontraba sentada al bordo de su cama, contando mentalmente en retroceso para por fin ponerse de pie.
—Vamos Vaggie, si se puede - se alentó y apoyo sus manos en la cama para ponerse de pie, pero en cuanto hizo esta mínima acción una increíble incomodidad se instaló en su entrepierna y sintió como sus piernas flaqueaban —mierda -susurro y se obligó a dar un paso más, pero sabía que sería una tarea casi imposible, así que resignada sacó sus alas para ayudarse a desplazarse con mayor facilidad.
Después de darse una ducha refrescante y cambiarse, salió de la habitación, encontrando afuera al pie de la puerta una charola con comida, confundía la tomo y se dirigió escaleras abajo para ir a la cocina.
—Angel, podrías solo callarte…-declaro con fastidio la voz de Charlie.
—Toma esto princesita -dijo con cierta burla el cantinero dejando un vaso frente a la joven abatida que no quería levantar su rostro de la mesa.
—Vamos, no lo tomes a mal, anoche se escuchaba que ambas lo disfrutaban, así que…
—Maldita sea, de la forma que lo quieran ver, abuse de Vaggie -confeso con molestia la rubia haciendo resaltar momentáneamente su aspecto demoniaco al ponerse de pie y dándole un manotazo al vaso con esa mezcla rara que le había preparado Husk.
Angel y Husk se miraron entre si sorprendidos por la reacción de la joven que empezó a llorar. Vaggie que se había quedado sobrevolando en la entrada de la cocina tomo la iniciativa de entrar por fin, llamando la atención de los presentes, con una fingida sonrisa y un muy agudo —Holaaaa… Charlie, amor, bueno… -antes que pudiera continuar con su saludo, vio como su amada limpiaba sus lágrimas con brusquedad y desviaba la vista de ella, mientras los otros dos la saludaban con un sutil movimiento de mano y cabeza.
—Se termino el jugo, iré a comprar mas -hablo apresurada la princesa y sin levantar su rostro salió corriendo de la cocina, evitando en la medida de lo posible mirar siquiera a su novia.
Desconcertada se fue a sentar donde previamente había estado su novia y dejo la charola con comida en la mesa, miro con su único ojo a los dos presentes que al igual que ella no comprendían del todo lo que acaba de pasar —¿Qué mierda es lo que le han dicho?
Con su cara de desinterés el cantinero levanto los hombros y negó, el arácnido sonrió comprensible y de igual forma negó —Dale tiempo.
Cabizbaja asintió y el resto del día se la paso hablando con ese par, su rubia no regreso hasta ya entrada la noche, pero en lugar de ir a la habitación que compartían se fue a otro cuarto lo mas retirado posible de ella, no objeto y solo lo dejo pasar, a sugerencia de sus amigos tenia que darle espacio, estaba enfrentándose a la cruda-realidad.
Ya había pasado una semana desde esa noche desenfrenada y su novia seguía evitándola en la medida de lo posible, apenas y se habían saludado en esos días, ya que la rubia se despertaba muy temprano y salía del hotel, nadie sabía qué hacía todo el día, pero regresaba ya tarde, dejo de dormir en la misma habitación con su novia, poniendo de escusa que no quería perturbar su sueño.
La exangel recargo su cabeza al borde de la tina y se quedo mirando el techo, quería comprender que era lo ¿que había hecho mal?, ¿por qué Charlie actuaba así de distante?, ¿Acaso se arrepentía de esa noche? Y ¿Por qué?, estas y mas preguntas eran las que rondaban en su cabeza desde hace unos días, pero a sugerencia de Angel y Husk era mejor darle tiempo a su chica, comprendía que en contra de su voluntad fue drogada con ese afrodisiaco, ella no la culpaba absolutamente de nada de lo que sucedió esa noche, seria hipócrita de su parte si digiera que no lo habai disfrutado, claro que lo disfruto, ver en esa faceta tan dominante y salvaje de Charlie le encanto, demandarle lo que quería, como la quería, mierda, toda esa semana de abstinencia le era imposible no prenderse de solo recordar todo lo sucedido.
Inconscientemente su mano comenzó a recorrer su desnudo cuerpo bajo el agua, imaginado que la que la estaba tocando era su rubia, cerro sus ojos e introdujo dos de sus dedos a su sensible intimidad, con impaciencia masajeaba sus pechos y en movimientos erráticos frotaba su hinchado clítoris, ala par que introducía caóticamente sus dedos en un vano y desesperado intento por llegar al clímax, ligeros gemidos salín de sus labios, las penetraciones de sus dedos eran bruscos, recordando lo exigente que fue esa noche su novia.
Después de haberse corrido varias veces en ella en la limosina y creyendo que ya estaba satisfecha, la peliblanca con la respiración agitada, se dispuso a buscar su ropa, pero esta estaba desgarrada al igual que el traje de la princesa.
—Aun no la necesitamos -declaro profundamente la rubia, relamiéndose los labios y frotando su erguido miembro.
—Cariño, el espacio es limitado y la espalda comienza a matarme… -fue lo mejor que pudo decir la peliblanca, al escuchar la imponente voz de su intoxicada novia.
—Bien, continuemos en nuestra habitación -y de un chasquido se abrió un portal debajo de ambas y cayeron en la comodidad de su mullida cama.
Antes que Vaggie pudiera procesar lo que acaba de pasar, Charlei se posición a horcajadas sobre ella, lamiendo su húmeda vagina y golpeando su rostro con su virilidad —esto acaba hasta que yo lo diga, ahora abre la boca…
—Aaah, Chaarleeei… -gimoteo al introducir lo más que pudo sus dedos a su cavidad, llegando a una muy mediocre satisfacción sin llegar al orgasmo, su corazón acelerado y sus pensamientos que no dejaban de rememorar esa lasciva e increíble noche.
Era más que obvio que necesitaba de la atención de su novia.
