Disclaimer: Hotel Hazbin y cada uno de sus personajes es propiedad de Vivienne Medrano y distribuidores, solo los estoy usando sin fines de lucro para la narración de esta historia, que es enteramente mía.


Por hacerte el favor

Capítulo 3 — Hormonal

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Entre balbuceos la rubia se retorsión en su mullida cama, al sentir un peso sobre su abdomen, entreabrió sus ojos y logro ver una pequeña silueta sobre ella, con un poco de baba escurriendo de su boca, parpadeo un par de veces para aclarar su visión y lograr enfocar bien esa figura entre la oscuridad, se inclinó sombré ella, quedando frente a esos dulces pechos que quedaban al descubierto con el escote de su corto camisón que usaba de pijama.

—¿Vaggie? -cuestiono adormilada, intentando tallar sus ojos, pero de inmediato sus manos fueron inmovilizadas por unas esposas que la mantenían sujeta a la cabecera de la cama, confundida forcejeo en un inútil intento de zafarse, el tintineo del metal solo provocó que la mujer de un solo ojo esbozara una sonrisa.

—Muy bien Charlie, sé que si lo deseas puedes romper esas esposas, pero… -la peliblanca coloco sus manos sobre los perfectos pechos de la princesa e inicio a mover su cadera en un sensual vaivén, bajando poco a poco —entonces tendrás que detenerme.

La pálida chica trago con dificultad, era más que imposible que siquiera pensara en querer huir, ella anhelaba profundamente eso, ya tenía aproximadamente siete semanas de abstinencia, siete semanas en las que había estado inventando absurdas excusas para evitar a su novia, pero que le estaba matando ese distanciamiento.

—Va… Vaggie, yo… -mordió su labio inferior, cerro fuertemente sus ojos y empuño sus manos, sabía que estaba en su límite, desde que tomo esa droga su cuerpo a estado muy sensible, el simple aroma de su novia la prendía de sobremanera, por ello tomo la decisión de dormir separadas temporalmente con la boba justificación de que estaba llegando muy tarde al hotel y saliendo muy temprano, por ende, no quería estarla despertando.

—Pídeme que pare Charlie -gimoteo la de piel grisácea, removiendo sus caderas contra la pelvis de la rubia.

Respiro profundo y al abrir los ojos se encontró con la grata sorpresa de que su novia se había quitado su pijama quedando completamente desnuda, la mente de la princesa hizo corto circuito ante majestuosa imagen y el pequeño gran problema que había estado teniendo desde hace semanas en su entrepierna, comenzó a despertar y formar esa increíble carpa en su pantalón.

—Mierda…-fue todo lo que pudo susurra ante la lasciva sonrisa de su amada, que sin un poco de decencia frotaba su trasero contra su virilidad, su pijama se humedecía con los fluidos de Vaggie, la cual se le podía ver impaciente por engullir completamente a su palpitante miembro.

Se coló en cuclillas, levantándose sutilmente para poder deslizar el pantalón y ropa interior de la entusiasta rubia, que rogaba silenciosamente por querer estar dentro de las cálidas paredes de su amante y atender lo antes posible su dolorosa erección, pero Vaggie con arrogancia la miro, sujeto su bien dotada virilidad, frotándolo cuidadosamente con sus humedecidos labios vaginales.

—¿Entonces debería de parar cariño? -gimió al sentir como Charlie intento empujar su miembro a su interior, pero esta se lo impidió alejándose.

—Vaggie, por favor…

—Promete que ya no me evitaras y hablaremos después de esto -demando mirándola intensamente con su único ojo, pasando saliva amargamente la princesa asintió y al siguiente segundo sus ojos se enrojecieron y sus cuernos crecieron adquiriendo brevemente su apariencia demoniaca, de un ligero tirón trozó las esposa y sujeto las perfectas caderas de su novia, sonrió victoriosa mostrando sus afilados colmillos y de una solo estocada la penetro, Viggie se sostuvo del plano vientre de la rubia, quedándose inmóvil por unos segundos, acostumbrándose al placentero dolor que le provocaba ese gran invasor que estaba segura podía terminarla partiendo.

Charlie regreso a su forma normal y miro directamente al ojo de Vaggie —Lo prometo -ejerció más fuerza al agarre de las caderas, indicándole que no se movería hasta que ella estuviera lista.

Sus respiraciones se agitaron y el sudor en sus cuerpos comenzó a brotar, la peliblanca subía y baja con desenfreno, Charlie mantenía fuertemente sus manos en las caderas de la joven ayudándola a aumentar la velocidad de su cabalgata, maldiciones, gemidos y el nombre de cada una de ellas era emitido, sabían que estaba cercas del tan ansiado orgasmo.

—Aaah, más Charliee…

La rubia gruño, clavo sus dedos en el firme trasero de su mujer para tener un mejor agarre, Vaggie se movía deliciosamente, pero necesitaba más así que tomo el control del ritmo aumentado la velocidad de las embestidas siendo más bruscas y profundas, la de piel grisácea soltó un intenso alarido y se dejó caer en el firme miembro de su novia, presionándolo espasmódicamente al llegar a su orgasmo, Charlie siguió con sus movimientos de cadera, sintiendo que estaba a punto de llegar a su extasiaste orgasmo, estrujo más sus caderas y cerró los ojos, al abrirlos se sentó de golpe en la cama, con la respiración acelerada, miro en todas las direcciones posibles de la oscura habitación, pero no encontró rastro alguno de su amada, el sudor de su frente provocó que parte de su cabello se pegara y cubriera su rostro.

Consternada revolvió su rubia cabellera y dirigió su vista a su entrepierna, la cual dejaba ver su creciente y dolorosa erección, alzándose esa carpa en su pijama, lo cual le indicaba que había tenido solo un muy buen sueño húmedo que le dejo muy excitada, resignada se levantó de su cama y se dirigió al baño, no era la primera vez que le pasaba, a decir verdad, era ya normal que despertara con esa rigidez, esa era otra de las razones de por qué decidió alejarse de su novia.

Después de que se masturbara y se diera un baño de agua fría para bajar a su reciente amiguito, decidió ir por agua a la cocina, silenciosa se escabullo por los solitarios pasillos, sorprendiéndose cuando estaba a punto de llegar a su destino y divisar que las luces estaban prendidas, posiblemente alguno de sus amigos tampoco podían dormir, titubeante continuo con su andar, pero se quedó de piedra en el marco de la puerta al ver que la que estaba asaltando el refrigerador era nada menos que la mujer que siempre protagonizaba todos esos sueños pornográficos que la mantenían en vela y peor que puberto masturbándose varias veces entre el día y la noche.

Sus manos temblaron, su rostro se contrajo y rápidamente se escondió a un costado de la puerta, rogando por no haber sido vista.

Vaggie respiro profundo al ver de reojo como la rubia se escondía, tomo todo lo necesario del refrigerador para preparase un sándwich, una lata de refresco y una gran rebanada de pastel de chocolate, con cierto fastidio se sentó en la amplia isla de la cocina, respiro profundo nuevamente e inicio a preparar su sándwich con gran calma, poniendo esmero en cada uno de los ingredientes que colocaba, al terminar su bien surtido alimento, salivo un poco al contemplar su delicioso aperitivo nocturno y sin esperar más le dio una gran mordida, le tomo un par de minutos devorarlo completamente, pero sin estar satisfecha continuo con la rebanada de pastel y su refresco, respiro profundo al comer ya desanimada su postre, al notar que su novia aún seguía escondida, casi que conteniendo su respiración para no ser descubierta.

—Charlie, puede que aun tarde, mis aperitivos nocturnos están siendo muy al azar -declaro con neutralidad, sin apartar la vista de su chocolatoso postre.

La rubia forzó una sonrisa e insegura salió de su mal escondite —Amm, Va…

—Tranquila, ya no te pediré que hablemos -cabizbaja sin mirar a la princesa dijo y jugueteo un poco con el glaseado —y puedes tomar nuevamente tu habitación, al fin de cuentas dejare de vivir en el hotel, ya…

—¡¿Que?! -cuestiono en un grito fúrico que brevemente provocó que su aspecto demoniaco apareciera y en menos de un parpadeo se colocó al lado de la mujer de menor tamaño.

—Charlie, no finjas que te importa, terminemos en paz con esto y ya -dijo estoicamente y llevo un trozo de pastel a su boca, con falso desinterés.

—¡¿Qué mierda estas diciendo Vaggie?!

—Que terminemos con nuestra relación…

Una solitaria lagrima resbalo por la mejilla del ángel y la rubia comprendido que su estúpida idea de darse espacio le estaba afectando, su corazón se hizo añicos al comprender el dolor que le estaba causando a su amada, así que solo la abrazó fuertemente, hundiendo su rostro en esa larga cabellera blanca, aspirando su embriagador aroma, claro que extrañaba el contacto con su novia, pero aun cargaba con cierta culpa y pena de su salvajismo de aquella noche, realmente en ese preciso momento estaba haciendo un gran sobre esfuerzo por contener sus bajos instintos de quererla poseer.

—Vaggie, no, por favor.

—Charlie, apenas y nos hemos visto en estas semanas, no tiene sentido que…

—Si te e estado evitando, no es por gusto, créeme, al parecer ese afrodisiaco dejo algunos efectos secundarios en mí, tu simple presencia provoca que este de aquí -señalo su entrepierna, en la cual era más que evidente una gran erección —aparezca y se ponga muuuuy activo, no quiero forzarte a nada, sé que tener esto es extraño, no, no sé cómo evitarlo, esa noche prácticamente abuce de ti y…

La peliblanca se giró para encararla y verla con el ceño fruncido —no hiciste nada que no quisiera, no hiciste nada hasta que te di mi consentimiento y seria hipócrita de mi parte decir que no lo disfrute, esa faceta dominante tuya -mordió su labio inferior y desvió su mirada avergonzada, en apenas un mormullo audible dijo completamente sonrojada —me gusto y jamás me desagradara algo de ti…

—Pero…

—Si solo me dejaras ayudarte y hablaras conmigo, podríamos buscar una solución a tu actual condición, la cual repito y resalto no me desagrada.

—¿Y si quisiera tomarte en este preciso momento? -declaro juguetona, mirando discretamente a su novia.

—No me opondría, siempre y cuando pueda terminar mi pastel…

Una sonrisa soberbia se formó en el rostro de la rubia, desabrocho su pantalón y lo bajo junto a su ropa interior, dejando libremente su gran virilidad erguida, orgullosa tal cual como una asta, tomo un poco del glaseado de chocolate y embarro en toda su longitud.

—Podemos intentar hacer las dos cosas a la par…

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Mantenía su mano cubriendo gran parte de la boca de su chica que lamia atrevidamente uno de sus dedos, su camisón estaba levantada hasta sus caderas y la otra mano de la rubia se introdujo en su ropa interior, frotando y presionando ese trozo de carne sensible e inflamado que demandaba atención.

—Char…

—Shhh, no queremos despertar a nadie -declaro con autoridad, inclinándola contra la isla.

Sus movimientos eran rítmicos, ambas estaban sincronizadas y el aumento de sus gemidos contenidos era el claro ejemplo que estaba a punto de llegar su clímax, pero se quedaron congeladas al escuchar murmullos acercarse a la cocina, así que lo único que se les ocurrió hacer fue aventarse a aun lada de la isla, para tener un poco de más tiempo para poner recomponerse y arreglar sus pijamas.

Los que entraron a la cocina fueron Husk y Angel, bromeando de algo que solo ellos dos entendían, se detuvieron en el marco de la puerta y se miraron entre si cómplices, sonriendo divertidos ante la imagen que les presentaban, Charli fingía estar leyendo muy entretenida algún producto del refrigerador y Vaggie estaba sentada en la isla comiendo desinteresadamente los restos de un posible pastel de chocolate, ambas mujeres tenían el cabello revuelto y sus ropas manchadas con chocolate.

No analizaron demasiado la escena para saber que había pasado, se encontraban partes de la isla embarradas con el glaseado de chocolate, algunas paletas heladas derretidas y varias cosas que posiblemente estaban sobre esta se encontraban tiradas en el suelo.

—¿Así que ya se arreglaron? -cuestiono con una traviesa sonrisa el arácnido cruzándose de brazos y fue al refrigerador para tomar alguna de sus paletas favoritas.

El cantinero se recargo en el marco de la puerta, le dio un gran trago a su cerveza y miro a las dos jóvenes con diversión.

—Jajaja, ¿Qué?, hola chicos, nosotras, amm… -nerviosa por fin la rubia saco la cabeza del refrigerador y miro a sus amigos.

—¡Que perras!, se terminaron todas mis paletas -grito indignado al encontrar la caja vacía en el congelador.

—Mañana te las repondré -aseguro sonrojada la peliblanca.

—Tú tienes que reponer muchas cosas, deberías de dejar esos antojos nocturnos se te empieza a notar una pancita -señalo con falso enojo el vientre de la más bajita y entrecerró los ojos, mirándola cuidadosamente de pies a cabeza, la señalada se sonrojo aún más y se levantó furiosa para encararlo.

—Me encargare de comprar más de lo habitual, pero no empieces una pelea innecesaria -sugirió la princesa poniéndose en medio de los dos.

—Mas te vale, que a como a estado comiendo tu noviecita casi creería que la has dejado preñada…

Husk escupió el trago de cerveza que tomo —¡Oh, mierda!, eso explicaría muchas cosas…

—Jajaja, ¿Qué?, no, eso, no, nosotras… -la princesa con un rostro desencajado miro a su pareja, que se veía pálida y con una expresión de miedo.

—Carajo, sí que se divirtieron mucho esa noche -declaro con una maliciosa sonrisa Angel e hizo una expresión con sus manos simulando dos tijeras chocando entre sí.

—Mierda -con nerviosismos toco su vientre, miro confundida a su novia y después con una mirada asesina miro a la estrella porno — te voy a matar Angel

—La que te preño fue la princesita -dijo escondiéndose tras de Charlie al ver como la ira aumentaba en la de piel grisácea.

—¿Y quién fue el que sugirió que tenía que hacerle el favor?

—Bueno, yo creí que a tijerazos no hay embarazo -nuevamente hizo la expresión con sus manos —como iba a saber que la princesita está dotada -declaro ahora haciendo una simulación de penetración con sus manos.

—Hmmm, este lugar solo será más ruidoso -dijo con su aparente apatía Husk, pero con una honesta sonrisa en su rostro.

La rubia miro con sus amplios ojos tintineando de felicidad y su eufórica sonrisa de oreja a oreja a su novia, la cual la miro confundida —¿Charlie?

—Casémonos Vaggie, estes o no embarazada, que, si no quedaste embarazada esa noche, hoy posiblemente si y si no, podemos seguir inte... -hablaba tan rápido que su novia le cubrió la boca para poderla callar.

—Cariño, tranquila, el imbécil de Angel solo quiere molestar, si e estado comido de más por eso e aumentad un poco de peso…-con desagrado murmuro lo último.

—Ja, ¿y los mareos matutinos? -pregunto el mencionado.

—¿Tus cambios arrebatados de humor? -continuo Husk.

—Yo, bueno, ammm… -por unos segundos medito lo dicho por ese par y después vio a su exaltada novia que hacía hasta lo imposible por contener un agudo grito de felicidad —Mierda…

Sin poderse contener más Charlie corrió a abrazar a su amada y reclamar sus labios en un casto, pero profundo beso.

Sus amigos las felicitaron y se marcharon a sus habitaciones, las chicas de igual forma se dirigieron a su habitación, tomadas de las manos recorrían tranquilamente los pasillos.

—¿Qué te parece si seguimos con los favores? ¿Y te duchas conmigo?, me siento pegajosa por todo ese glaseado -dijo traviesamente la rubia.

—Si el aumento de tu libido es un efecto secundario permanente de esa droga, tendremos que buscar un buen método anticonceptivo -declaro con una traviesa mirada, se giro quedando frente a su novia y se colgó de su cuello para obligarla a agacharse, para poder reclamar sus labios —Te amo…

—Los amo -enfatizó al sujetarla de la cintura con gentileza y profundizar el beso.

Fin


Y bueno eso es todo por el momento.

Gracias por darle tiempo y apoyo a mis delirios.

¿Quejas? ¿Sugerencias?

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"QUE LA FUERZA LOS ACOMPAÑE"