Masacre en Wawanakwa

—…Y entonces, todo quedó en silencio. La chica no lograba escuchar nada, sólo su respiración, la cual se hacía más pausada y notoria gracias al miedo que crecía dentro de ella…— contaba Ash misterioso al resto de su equipo, que había hecho una fogata en la isla, y junto con el equipo de los Dobles, rodeaban dicha fogata y escuchaban atentamente a lo que el chico tenía que decir.

— ¿Y qué sucedió después? — preguntaba Randy interesado, y hasta cierto punto, emocionado.

— ¡No quiero saberlo! — musitaba Tamara molesta ante el chico, mientras pegaba sus piernas a su pecho, abrazándolas, completamente aterrada, y el chico estaba tan entusiasmado que no notaba el terror de la chica.

—Entonces…mientras ella seguía caminando en medio del bosque, escucho un ruido, algo parecido a unos pasos…y asustada, salió corriendo en medio de la oscuridad, en busca de un refugio — narraba el chico ante el interés de sus compañeros.

— ¡Eso es lo que el fiestero debió de haber hecho! — gritaba Skyler —. A veces los chicos son unos tontos — afirmaba para luego encontrarse con la mirada de Prince, quien le sonreía abiertamente, y ella lo ignoraba por completo.

— ¿Y qué sigue? — preguntaba Mireya interesada, en medio de Paula y Marcos, quienes lucían completamente aburridos.

—La rubia encontró una cabaña de pescador en medio del bosque, y decidió entrar para protegerse de quien la perseguía… — continuaba el chico y Skyler bufaba.

—Olvídalo. Las rubias también son tontas — concluía la chica, decepcionada, ganándose una mirada de desprecio por parte de Tamara, la única rubia presente.

—Eso todos ya lo sabemos…— comentaba Mel, sentada al lado de Zack, quien arqueaba una ceja.

— ¿Disculpa? — preguntaba el chico, y la pelirroja sonreía.

—Lo digo por ella — señalaba sonriente la chica a Penny, quien fruncía el ceño pero quedaba callada.

—La chica se sentía finalmente a salva, oculta en la tenebrosa y vieja cabaña del pescador, cuando…— dejaba en suspenso Ashley al resto, de los cuales muchos lucían aterrorizados, y otros, como Randy, lucían entusiasmados — ¡el asesino de motosierra enmascarado entró y la rebanó en pedacitos, descuartizó y usó sus huesos para despedazar a su siguiente víctima! — gritaba el chico y entonces un sonido de motosierra se escuchaba entre ellos, ocasionando que todas las chicas gritaran aterradas, y el muchacho carcajeara —. Nunca falla…— decía sacando una grabadora de voz, con el sonido de motosierra.

—Suficiente… ¡me voy! — se desesperaba Tamara y se alejaba a paso firme de la fogata, ante la mirada de Randy.

—Eso no fue gracioso —reprendía Penny al muchacho, quien no paraba de reír.

—Para mí lo fue…debiste haber visto tu cara — reía el muchacho mientras guardaba la grabadora, y la chica arqueaba una ceja.

—Sin duda, esa historia fue sensacional. ¿Dónde la escuchaste? — preguntaba Randy interesado, y Ash negaba con la cabeza.

—Nada de eso. Yo la inventé, está todo aquí— señalaba el muchacho a su cabeza, y Penny resoplaba.

—De seguro sólo fue una de esas historias que les cuentan a los militares para que obedezcan a sus superiores — bufaba Mel, limándose las uñas.

—Estoy bastante seguro de que no sabes cómo es la vida militar— retrucaba Ash.

— ¿Qué está sucediendo aquí? — llegaba Selene luciendo espléndida, con Tamara detrás, un tanto angustiada.

—Oh, nada hermosa…sólo nos entreteníamos escuchando espeluznantes historias de terror — decía Math haciéndole ojitos a la rubia —. ¿Te unes? — preguntaba y palmeaba un tronco a su lado.

—No, gracias — respondía ella entre dientes, y luego volteaba a ver a Tamara —. ¿Esto es lo que te preocupa? ¿Un grupo de niños tontos contando cuentos de terror? Por favor… ¡sabemos que esas cosas no suceden! — afirmaba la chica en tono burlón, y varios lucían ofendidos.

— ¿Perdón? Pero si el simple hecho de verte supone un cuento de terror — comentaba Marcos y Mathias reía.

— ¡Bien dicho, viejo! — festejaba Math y chocaba palmas con el chico.

—Como sea…esas cosas sólo suceden en las películas. No es algo real — aseguraba Selene cruzada de brazos.

— ¿Acaso no has visto Masacre en Texas? — preguntaba Mireya sorprendida —. "Basada" en hecho reales.

—Celyan habría disfrutado tanto esto…— susurraba Paula.

—Hollywood siempre exagera al crear sus películas, sólo así se vuelven taquilleras — explicaba Selene con sentido autoritario, ganándose miradas de odio —. Ahora, si me disculpan, tengo cosas más importantes que hacer que escucharlos. Tamara, es hora de irnos — le ordenaba a la otra rubia, quien lucía nerviosa.

—Oh…s-sí.

Confesionario

—La verdadera razón por la cual decidí irme de ahí fue porque no soportaba más escuchar las historias que contaban. Sin embargo, eso no significa que yo sea una miedosa — explicaba firmemente Tamara, alzando el mentón —. Es sólo que, esas historias…me aburrían — fingía la chica, y luego hacia una mueca de dolor, pero fingía una sonrisa.

Fin del Confesionario

—Como sea, hora de seguir. ¿Alguien más quiere contar una historia? — preguntaba Mathias emocionado, pero todos permanecían callados.

— ¿Podríamos simplemente irnos a dormir? — preguntaba Paula cansada.

—Yo apoyo eso — alzaba Penny la mano y se levantaba.

—Claro, dejemos que las gallinas se retiren — reía Mel cruzada de brazos, mientras que Zack le dirigía una mirada rápida a Penny, quien sólo rodaba los ojos y comenzaba a caminar.

En eso, antes de que cualquier otro pudiera decir algo, un sonoro y agudo grito se escuchaba por el campamento, llamando la atención de todos.

— ¿Qué fue eso? — preguntaba Bay preocupada, y todos volteaban en dirección a donde se había escuchado el grito.

—Suena a una chica — comentaba Prince, y Sky lo miraba escéptica.

—Evidentemente — recalcaba ella y el chico la miraba sonriente, provocando que ella se molestara más.

—Sonó a Selene — interrumpía Math serio, y Mel se sorprendía de que el chico reconociera la voz de la rubia.

— ¡Chicos! ¡Ayuda! — gritaba Tamara saliendo disparada de los baños comunales, y corriendo hasta donde estaba el resto, asustada hasta la médula.

—Tamara, ¿qué sucede? — Randy era el primero en acudir a la chica, acercándose a ella y comprobando que estuviera bien, lo cual notaba Mel.

—Fu-fue Selene... A ella, ¡se la llevaron! — murmuraba la chica nerviosa, temblando y señalando a los baños comunitarios.

—Calma, Tamara…sólo cuéntanos que pasó y…— intentaba tranquilizarla Mathias acercándose y estando a punto de palmearla en el hombro, cuando Randy lo detenía en seco.

—No le gusta que la toquen — le advertía el chico, y Math, bajaba la mano —. ¿Qué sucedió? — le preguntaba luego a Tamara.

—Bueno…Selene y yo fuimos a los baños, ya que ella quería tomar una ducha, pero olvidó su aceite de ducha entonces me pidió ir por el…estaba en la cabaña cuando escuché su grito, y al correr a los baños, sólo vi al misterioso asesino de la sierra eléctrica llevársela — narraba la chica con las pupilas dilatas, mirando al vacío y sus delgadas manos temblorosas, y muchos miraban sorprendidos, mientras que otros incrédulos —. Se la llevó entre los árboles, y no la vi más — finalizaba, y dejaba al par de chicos perplejos.

— ¡El asesino de la sierra eléctrica! ¡Es real! — se apretaba la cabeza Mireya sorprendida.

—No es real, simplemente es un tonto cuento para asustarnos — reponía Sean con seguridad, y la chica lo volteaba a ver con las manos en las caderas.

— ¿Y tú qué sabes? — preguntaba ella interesada, y el chico le sonreía, lo cual ocasionaba que la chica resoplara.

—Hey, no tenemos que alarmarnos, esto debe ser simplemente una mala broma de McLean, sólo quiere asustarnos — intentaba calmar al resto Zack, y Mel asentía detrás de él.

— ¿Qué? ¿Acaso no recuerdan lo que sucedió en la primera temporada de Total Drama? Los chicos vieron una película de terror y Chris creó un desafío en base a ella. Sin embargo, todos los campistas fueron unos tontos que no tomaron las precauciones que toda persona debe tomar cuando está dentro de una película de terror, y terminaron siendo atrapados por el asesino uno por uno — interrumpía Penny remarcando lo obvio.

— ¿Y según tú, cuáles son las reglas de supervivencia en las películas de terror? — preguntaba Marcos arqueando la ceja, y Paula miraba a la chica interesada.

—Número uno: nunca separarse — numeraba con su dedo índice ante la mirada de todos —. Número dos: Si se separan, al menos anden en parejas. Número tres: Si andan en parejas, nunca vayan al bosque

—Número tres: Si vas al bosque con alguien, nunca se besuqueen en el bosque — intervenía Zack recordando, y Penny asentía.

—Estoy segura de que esas reglas fueron modificadas…— susurraba Paula, y Marcos la miraba de reojo.

—Como sea… ¿y qué tal si esto es igual que una película de terror? — preguntaba Penny preocupada —. ¿Como Screams? ¿O La Momia? — se preguntaba con las manos en la cabeza.

—Estoy bastante seguro de que La Momia no es una película de terror —hablaba por primera vez Marcos, captando la atención de Paula.

—Por favor, una película de terror es lo último que a McLean se le podría ocurrir…— bufaba Mel, con brazos y piernas cruzadas.

Mientras tanto…

En lo que parecía ser la sala de control del campamento, un monitor mostraba la imagen de una Mel quejumbrosa. La cámara se alejaba y permitía ver que había más monitores, cada uno trasmitiendo una imagen diferente del campamento.

Sentado frente a los monitores se encontraba Austin McLean en una silla giratoria, y volteaba a ver a la cámara, con una sonrisa satisfactoria.

—Realmente esa Mel no parece saber de lo que soy capaz…— reía el anfitrión y recobraba la compostura —. Aunque los campistas parecen ser muy estúpidos, como ustedes se habrán dado cuenta, el desafío de hoy se basa en una película de terror. ¿Qué le deparará a cada uno de los campistas ahora que un asesino anda suelto? No dejen de sintonizar Total Drama Hollywood Challenge para averiguarlo…— señalaba a la cámara y ésta volvía a acercarse al monitor inicial.

En el Campamento…

—¡Pero ya ha pasado! ¿O no recuerdas ese capítulo de Isla del Drama donde el Chef fingió ser un asesino loco? — preguntaba Penny con ojos de asombro —. ¡Está sucediendo de nuevo! — gritaba y Zack la miraba atento.

—O simplemente estás siendo paranoica — rodaba los ojos Mel y se levantaba de su asiento —. Yo me voy, ¿me sigues, Zack? — le preguntaba con ojos coquetos la pelirroja al chico, quien miraba dubitativo.

—Quizá deberíamos escuchar a Penny…puede que sí haya algo útil dentro de su cerebro, después de todo— comentaba él y la peli negra fruncía ligeramente los labios ante tan afirmación.

—Lo que digas, capitán — sonreía con falsedad Mel, y tomaba asiento de nuevo, al lado del muchacho.

Confesionario

—Eres un idiota — decía la chica molesta.

Fin del Confesionario

—¿Entonces haremos un plan colectivo? ¿Unir ambos equipos? — preguntaba Skyler confundida.

—¿Y dejarlos ganar? ¡Por supuesto que no! — se cruzaba de brazos Mel, negándose.

—No es una cuestión de ganar, sino de sobrevivir — enfatizaba Penny y muchos intercambiaban miradas —. Así que… ¿qué dicen? — preguntaba y la mayoría asentía.

—¿Qué hay del otro equipo? — preguntaba Paula señalando a la mansión de primera clase.

—Están en una mansión, con todo tipo de lujos…—comentaba Mathias —. Creo que van a estar bien.

Confesionario

—Grave error, Math — bufaba Sarah con varios moretones en los brazos, y su cabello enmarañado y lleno de ramas.

Fin del Confesionario

—Entonces, ¿cuál es la estrategia? — preguntaba Bay cuando los miembros de los equipos de los Dobles y los Camarógrafos (a excepción de Selene) se reunían en un círculo alrededor de la fogata, y en medio se encontraban Penny, Zack y Wade.

—Además de que debemos establecer guardias, cuidar provisiones y evitar besuqueos…— enumeraba Penny con su mano — la principal es: no quedarnos solos. Bajo ningún motivo, nunca separarse. ¡Nunca! Sólo así podremos sobrevivir, y no seremos asesinados.

—Suena sencillo…— admitía Prince con su buen humor usual —. Es decir, ¿qué tan difícil puede ser pasar el resto de la noche juntos?

Confesionario

—Muy difícil — bufaba Jasmine con un tic en el ojo, y su cabello lleno de comida.

Fin del Confesionario

Microfonistas

—Esto es simplemente lo mejor que me pudo haber pasado en la vida…— suspiraba Liz, sentada plácidamente dentro de un jacuzzi, disfrutando de las burbujas.

—Sí, seguro…— respondía Jasmine, con la mirada perdida en las burbujas, luciendo un bikini.

—¿Jasmine? ¿Te encuentras bien? — preguntaba Liz a su amiga rubia, quien suspiraba.

—No lo sé…he estado distraída — admitía la chica pasando sus manos mojadas por su cabello —. Zack pasa mucho tiempo con esa tal Mel. Y no lo sé…siento algo extraño en ella.

—Ah, sí…la arpía pelirroja del mal. Es como una combinación de Carly, Sarah y probablemente Heather que el universo jamás quiso que existiera, sin embargo pasó — reía Liz ante su consternada amiga —. Pero no te preocupes. Zack te quiere de verdad, no creo que se fije jamás en ella. Además, ella está loca.

—¿La conoces? — preguntaba la rubia.

—¿Qué parte de 'combinación de Carly' no entendiste? — preguntaba Liz y Jasmine reía —. Todo estará bien, ya verás — le aseguraba, guiñándole un ojo.

—Eso espero…— se mordía el labio la rubia.

—Lamento interrumpir su charla de bobas…—entraba Sarah con su cuerpo envuelto en una toalla —. Bueno…no lo lamento.

—¿Qué quieres, Sarah? — bufaba Liz molesta ante la presencia de la rubia.

—Bueno, no digo que quiera incomodarlas…aunque la realidad es que si quiero, pero…— comenzaba la chica cuando era interrumpida por una figura que abruptamente surgía del jacuzzi, asustando a las dos chicas dentro del mismo.

Sin estilo y abruptamente, Carly salía jadeante luego de haber estado sumergida en el jacuzzi, con sus googles puestos y el respirador colgado de su cabeza.

—Eso…fue…INTENSO — jadeaba la pelirroja y sacaba un cronómetro a prueba de agua —. ¿Media hora sin ser descubierta? ¡Asombroso! — se emocionaba la chica ante Liz y Jasmine, quienes permanecían petrificadas, asustadas, en estado de shock, y con una expresión simplemente indescriptible, quienes se alejaron por inercia de la pelirroja al verla surgir.

—¿Estuviste ahí todo este tiempo? ¿TODO? — preguntaba Jasmine molesta.

—Cuando sentí cosquilleos en mis piernas, creí que habías sido tú, y estuve a punto de decirte que nuestra relación no era tan cercana…— admitía Liz a la rubia, consternada, y Carly se encogía de hombros.

—Aunque la vista debajo era bastante desagradable, ¡sí que fue toda una aventura! — decía y se levantaba del jacuzzi con pose de heroína —. ¡A las duchas! — gritaba y saltaba fuera, corriendo lejos del cuarto, mientras ambas chicas quedaban disgustadas, y Sarah reprimía una risa.

—Como decía…— continuaba Sarah mirando a Carly con ambas cejas arqueadas —. Sólo venía a decirte, Jas, mi querida capitana…— alababa con sarcasmo la chica a su compañera, y Liz rodaba los ojos — que hay un loco observando nuestra mansión constantemente — terminaba.

—Debe ser Marcos — suponía tranquila Liz, observando sus uñas.

—Paula ni siquiera está en nuestro equipo…está en el suyo — le recordaba Jasmine y Sarah asentía, de acuerdo con lo que la rubia decía.

—Como sea, debe ser un chico bobo simplemente queriendo ver a chicas en bikini — aseguraba la oji verde.

—Probablemente…no entiendo por qué alguien querría verte a ti, pero sí… Como sea, sería bueno que fueras a revisar — sugería Sarah tirando su toalla, dejando ver un traje de baño envidiable, incluso para ella.

—Tiene razón— admitía Jasmine a Liz, y ésta bufaba —. Hay que ir con los demás — continuaba y junto con su amiga, salían del jacuzzi y se retiraban de la habitación, dejando a una Sarah sonriente.

—Al fin…— suspiraba aliviada, introduciendo su cuerpo al jacuzzi —. He estado esperando esto desde que…desde que lo dejé hace dos horas — se acomodaba la chica, recargando su espalda cómodamente en el borde —. No recuerdo por qué lo dejé — pensaba y al cabo de un rato volteaba a su izquierda, y de la nada, Lay ya había aparecido al otro lado del jacuzzi, con sus encantadores rizos rubios enredados, y sin playera, dejando ver su piel de terciopelo.

El chico le hacía ojitos a la rubia, quien perdía la sonrisa.

—Ahora recuerdo por qué.

Confesionario

—El idiota de Lay me ha estado siguiendo por todas partes desde el desafío de Mad Max…es tan frustrante — se desesperaba Sarah —. Sólo me gustaría recuperar unos cuantos minutos de paz. ¡Sólo eso! — gritaba exasperada, y jalándose el cabello.

Fin del Confesionario

10:30 pm

—Esto se está volviendo muy…aburrido — confesaba Bay con su mentón recargado sobre la palma de su mano.

Los dos equipos seguían sentados en un círculo alrededor de una fogata casi apagada, y todos lucían bastante aburridos: unos estaban sentados en silencio, jugado con sus manos; otros, para mantener la energía, daban vueltas de un lado a otro; y otros habían optado por acostarse en la tierra y descansar un poco.

—Ha pasado media hora y no he visto a ningún asesino con motosierra por aquí — comentaba Marcos a los líderes —. ¿No creen que simplemente fue el resultado de ver demasiadas películas?

—No, ¡es real! — intentaba convencerlo Penny —. Selene desapareció, no fue sólo porque sí. Y Tamara lo asegura — señalaba luego a la rubia, quien abrazaba sus piernas pegadas a su pecho, mientras Randy se mantenía cerca para poder consolarla.

—Como sea, yo me voy — se levantaba Sean molesto de su asiento y caminaba hacia las cabañas —. Tengo suficiente con pasar todo mi día con ustedes, como tener que pasar también toda la noche.

—¡No puedes irte! ¿Acaso quieres morir? — le preguntaba Penny y Mireya volteaba al par.

—Pensándolo bien…creo que sería buena idea que se fuera — comentaba con rencor la muchacha, a lo cual el rubio solo le lanzaba una mirada de cansancio.

—Nos veremos inútiles…y Mireya — intentaba sonreírle a la chica y luego se alejaba, mientras Mire se mordía el labio.

—Uno menos…quizá sea lo mejor — reía Ash por lo bajo sentado cerca de Penny, quien con manos en las caderas veía a Sean partir.

—Son unos ingenuos. ¡Sí, claro! Un asesino con motosierra por el campamento…como si McLean no supiera que no caeríamos ante tal truco dos veces. Es tonto, pero no tanto — bufaba aburrido el rubio caminando hacia las feas cabañas de los perdedores.

De pronto escuchaba un el crujir de unas ramas y se detenía en seco. Volteaba hacia atrás, en busca de dónde provenía el sonido, pero al no encontrar nada, se daba la vuelta y seguía su camino.

—Como sea…—suspiraba estando por seguir su camino, cuando al voltear de nuevo se encontraba con un ser extraño. Medía 1.90m, era corpulento, con una máscara de hockey cubriendo su rostro y una sierra eléctrica en una mano —. Oh, ya veo — reía amargamente el chico, mirando al sujeto —. Linda broma, chicos. Fui el primero en irme, lo que me hace el perdedor ¿no? ¿Piensan que caeré ante tal truco y me asustaré con este pobre intento de asesino loco? ¿Justo después de estar hablando acerca de asesinos en serie? Por favor… creí que eran estúpidos, pero esto es otro nivel — carcajeaba viendo al sujeto que no respondía ante ninguno de los comentarios del chico, sino que lo miraba fijamente —. Gran atuendo, Ash. Estoy seguro de que eres él… ¿Quién más podría vestirse así? ¿Y con esa boba motosierra de juguete? ¿Acaso no pudiste conseguir algo más realista? — preguntaba tocando la motosierra y riéndose.

Entonces, aquel sujeto jalaba una cuerda de la motosierra, lo que ocasionaba que se encendiera y sus dientes comenzaran a girar a gran velocidad por la hoja de la sierra, produciendo un sonido aterrador. El chico entonces palidecía y abría sus ojos como platos, viendo al sujeto con verdadero terror.

—Maldigo a McLean — decía cuando tal hombre se acercara a él, amenazante.

En la fogata…

—¿Escucharon algo? — preguntaba Paula de repente.

—Nada — contestaba serio Marcos, incomodando a la chica.

Confesionario

—Desde lo que ocurrió el desafío pasado, Marcos no ha dejado de tratarme mal. Realmente parece estar muy enojado por lo que le dije y no entiendo el por qué… ¿por qué debería estar enojado? — contaba Paula, y luego suspiraba —. Y desde nuestra pelea, Kyu y yo no hemos hablado. Ya van tres días… ¿Cuánto más tendré que esperar hasta que resolvamos las cosas? — preguntaba sinceramente preocupada ante la cámara.

Fin del Confesionario

—¿Creen que haya sido…Sean? — preguntaba Mireya con cautela.

—Quien sabe…y si lo fue, ¿qué importa? Es de los Camarógrafos, a fin de cuentas — respondía Math relajado, y todos los miembros de los Camarógrafos lo miraban mal.

—Supongo que…— susurraba Mire y luego se levantaba de su asiento —. Iré por…por agua — decía nerviosa, y el resto la observaba.

—¡No puedes! ¿Qué hablamos de no separarnos? — le advertía Penny y la chica pensaba.

—¡No me separaré! Iré con…con…— pensaba la chica llena de nerviosismo, mirando hacia todos lados, hasta que parecía tener una idea —. ¡Kit! Iré con Kit, ¿verdad? — le preguntaba al chico, quien era tomado por sorpresa. Kit había estado sentado en el suelo, solitario y en silencio.

—¿Con él? ¿No prefieres ir con alguien más? — preguntaba Paula consternada por su amiga, mientras Marcos la miraba fijamente.

—¡No! Estaremos bien — respondía la chica rápidamente y Kit se levantaba, mientras Penny los miraba dubitativa.

—De acuerdo. Pero no tarden. Y hagan lo que hagan, ¡no se separen! – les advertía y la chica asentía con la cabeza.

—¡Vamos! — le decía al serio chico, y ambos caminaban lejos de la fogata y sus compañeros.

La chica se encontraba alerta en todo momento, mientras Kit caminaba detrás de ella, mirándola fijamente.

—¿Qué estamos haciendo exactamente? — preguntaba Kit serio y Mireya se mordía el labio, y volteaba para encontrarse con el chico.

—Lo siento…no quería decirlo allá — se detenía cerca del bosque, y susurraba —. Es sólo que quiero ir a buscar a Sean, y no quería venir sola. Ya sabes, lo del loco asesina ha andado rondando por mi cabeza en ésta última hora — reía un poco la chica —. Y no quería venir con Paula ni mi hermano ya que ellos jamás me lo permitirían. Así que, por eso está aquí — finalizaba y el chico permanecía tranquilo.

—Entonces, ¿estás enamorada de un chico de otro equipo o algo parecido? — le preguntaba rascando su nuca.

—¿Qué? ¡No! Simplemente…— pensaba la chica, sin embargo, no lograba encontrar las palabras, exhalando, frustrada —. Realmente no sé qué hago aquí. Debería odiar a Sean, pero estoy en el bosque, buscándolo. Soy una idiota — se lamentaba la chica, y Kit, incómodo, parecía pensar en qué decirle.

—Bueno, si quieres encontrarlo, no creo que debamos empezar por el bosque — cambiaba el curso de la plática el chico, y Mireya alzaba la vista —. Dijo que se dirigía a la cabaña — le recordaba, y la chica sonreía.

Fogata

—Excelente — bufaba Mel cruzada de piernas, mirando a Penny y a Zack, quienes lucían preocupados —. Ahora Kit y Mireya tampoco están. Para este preciso momento, muy probablemente el asesino ya los haya despedazado — se burlaba y Penny lucía molesta.

—No es un chiste. ¿Nunca viste el show acaso? Creí que serías una gran estratega — retrucaba Penny y Zack arqueaba la ceja, confundido.

—Sólo vine aquí para hacer amigos, ¿de acuerdo? — fingía la pelirroja ante la mirada del chico, y Penny fruncía el ceño.

—Un momento… ¿dónde están Paula y Marcos? — preguntaba Randy buscando al par.

—¿Qué haces? No necesito de tu ayuda — preguntaba Paula en algún lugar en el bosque, con Marcos siguiéndola de cerca.

—Si estoy aquí es para buscar a mi hermana, no por ti — le respondía el chico y la muchacha rodaba los ojos.

—Claro, ahora sí actúas como el hermano preocupado — reía la chica con amargura.

—Bueno, cuando mis padres sean viejos no quiero ser yo el que los cuide — se señalaba a sí mismo y la chica bufaba —. Para eso está Mireya.

—¿Crees que el asesino sea real? — preguntaba al cabo de unos minutos de silencio Paula, mientras ambos caminaban por el bosque.

—Bueno, creo que estuvimos sentados con Penny y Zack lo suficiente como para deducir que es cierto — admitía el chico —. Austin es pariente de McLean, eso lo hace igual de idiota y ocurrente. Lo que debemos hacer es cuidar nuestras espaldas — y dejaba pensativa a la chica, quien luego bufaba.

—Bien. En cuanto encontremos a Mireya y a Kit, volveremos a la fogata con los demás. No quiero pasar el resto de mi noche contigo — terminaba de hablar la chica y seguía caminando a paso firme, con Marcos quien se detenía por un momento, viéndola partir, escéptico.

Confesionario

— ¿Qué me pasa? — preguntaba el chico pasando ambas manos por su cabello.

Fin del Confesionario

Microfonistas

—Mi vértebra definitivamente necesitaba artículos ortopédicos para reestablecer su estado original — descansaba Stephen plácidamente en una cama King Size en la mansión de los ganadores. El chico lucía recién bañado, y descansado.

—Si…seguro — suspiraba Kyu con la mirada perdida, de igual manera acostado en su propia cama en una habitación compartida con Stephen.

El geek alzaba la cabeza, mirando al coreano, quien permanecía inmóvil, mirando al techo, con las manos entrelazadas sobre su tronco.

— ¿Todo bien, compañero? — preguntaba el chico, atento a la respuesta de su compañero.

—Sí…o quizá no — respondía en voz baja el chico, bajando la mirada y lanzando un grave suspiro —. Sinceramente no lo sé — admitía y Stephen se apoyaba sobre sus codos.

— ¿Qué te acongoja? ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar? — se sentaba en la cama el chaco, a lo cual Kyu pensaba.

—Bueno, lo que pasa es que…— estaba por empezar a contarle todo el extranjero cuando algo lo detenía, y el otro chico miraba expectante —. No, no es nada. Pero gracias, amigo. — Concluía el chico, y cerraba sus ojos, intentando dormir, a lo cual el geek fruncía el ceño.

—De acuerdo — fingía el chico y volvía a recostarse.

Al cabo de unos segundos, los ojos del geek, si bien mostraban algo de enojo, se abrían como platos cuando el chico escuchaba un extraño ruido. Con expresión analítica, el chico miraba a su periferia en busca de algo. Luego, se levantaba y miraba hacia la ventana, en busca de cualquier cosa inusual. Sin embargo, no hallaba nada, aunque eso no parecía dejar de preocupar al joven. Con un poco de desconfianza, el chico desviaba la vista de la ventana y estaba dispuesto a acostarse, cuando notaba algo verdaderamente inusual dentro de la habitación misma.

— ¿Kyu? — preguntaba el chico, pero su compañero de cuarto parecía haber desaparecido por completo, sin dejar rastro.

Mientras tanto…

— ¡Hey! — pataleaba un extranjero sobre el hombro de alguien —. Bájame tú…cosa rara. ¡Asesino ninja! ¡Conozco muy bien el karate! — Hacía movimientos patéticos Kyu, cuando el sujeto lo lanzaba contra el suelo.

—Eso quisiéramos — bufaba Sean, mirando al chico con su expresión usual, recargado sobre unas cajas viejas.

— ¿Qué es esto? — preguntaba el coreano confundido, mirando a su alrededor, y Austin llegaba, deteniéndose al lado de Kyu, quien seguía tirado en el suelo.

—Éste es el lugar donde llegarán todos los perdedores…perdedor — reía el anfitrión y el coreano seguía confundido.

—Asesino en serie, persiguiéndonos a todos, los últimos miembros en pie ganarán el desafío — explicaba brevemente Sean, mientras que Selene miraba furiosa y Kyu miraba asombrado.

—¡Esto es inaudito! ¿Cómo pude ser yo la primera perdedora? ¡Yo nunca pierdo! — gritaba Selene molesta al anfitrión, quien la ignoraba.

— ¡Ni siquiera sabía acerca del desafío! — se quejaba el chico en el suelo, y parecía molestar a Austin.

— ¡Al igual que el resto de los incompetentes de tus compañeros! — gritaba el anfitrión —. Veamos quien nota la ausencia de ambos y así logra permanecer más tiempo — señalaba a la cámara mientras Kyu se levantaba.

Fogata

—Bien, ¡me voy! — gritaba Tamara molesta, levantándose de su asiento y caminando lejos, perseguida por Randy.

—¿Por qué? — le preguntaba el geek a la chica, quien se volteaba a verlo enfadada.

—Llevamos una hora y ya han desaparecido casi la mitad. Además, ¡aún no hemos ido en busca de Selene! — se quejaba con ambos puños cerrados, y el mentón levantado, a lo cual Randy suspiraba frustrado.

—¿Puedes explicarme por qué te preocupa tanto Selene? Es mandona y grosera — preguntaba Randy con expresión cansada, a lo cual la pequeña rubia fruncía el ceño.

—¡Porque es mi amiga! Ella es linda y muy inteligente, y aun así ustedes desprecian su capacidad — defendía Tamara a su 'amiga', y Randy rodaba los ojos.

—Yo diría más bien que ella desprecia las capacidades…de todos. — decía el chico a lo cual la rubia parecía querer responder —. Ella no es tu amiga, Tamara. Simplemente está utilizándote, y cuando ya no le sirvas más, no dudará en sacarte del equipo — intentaba explicarle calmo, acercándose con cautela, a lo cual la muchacha miraba aún más molesta.

—¿Estás diciendo que no puedo conseguirme amigos por mi cuenta? ¿Qué soy tan patética que lo único que alguien querría conmigo sería una alianza? — preguntaba la chica, y Randy negaba con la cabeza.

—¡Claro que no! Pienso que eres alguien extraordinario, llena de habilidades y talentos, además de que eres muy linda. Por eso sé que puedes conseguir a alguien mejor que Selene. Además, yo si soy tu amigo, Tamara…— intentaba tomar a la rubia de las manos, pero ella se sacudía de inmediato.

—¡Te dije que no me tocaras jamás! — le gritaba la chica con ojos llenos de furia —. Además, ¿cómo puedes hablar así? ¡Apenas nos conocemos! — decía y a paso firme se alejaba del lugar, mientras Randy se cubría la cara con ambas manos.

Confesionario

—Esto sólo puede pasarme a mí — bufaba el chico —. Mi mamá siempre dijo que no era bueno con las chicas…

Fin del Confesionario

Camarógrafos/Dobles

—¿Saben qué, chicos? Lo siento, pero yo me iré — se levantaba una aburrida Skyler del suelo —. Todo esto del asesino en serio me sonaba muy estúpido desde el principio. Si alguien hubiera querido matarnos, ya lo habría hecho.

—¿Tú también? Creí que éramos amigas — preguntaba Penny un tanto desilusionada, y Sky arqueaba la ceja.

—De acuerdo, me voy — decía la chica un tanto frustrada y caminando rápidamente lejos del grupo.

—Perfecto — bufaba Mel y se frotaba las sienes.

—¿Saben? No quiero contradecirlos, chicos, pero creo que Sky tiene razón — hablaba Bay un tanto insegura —. La mitad del grupo inicial ya no está. Quizá lo del asesino simplemente sea producto de nuestra imaginación. Después de todo, hoy era nuestro día libre, ¿no? — le planteaba al grupo la chica tranquilamente y los pocos que quedaban asentían —. Creo que es mejor que todos nos vayamos a dormir.

—Buena idea, Bay — sonreía Mel —. Sabía que tenías un gran potencial de deducción — la felicitaba, y la chica miraba confundida.

—Uh… ¿gracias?

—Bueno, hora de dormir — decía Zack levantándose de su asiento cansado, apagando lo que quedaba de la fogata, mientras el resto comenzaba a partir.

—Bien…— susurraba Penny para ella misma con mirada decepcionada, mientras se disponía a irse, y Zack la miraba, indeciso de su próximo movimiento.

Finalmente, el chico suspiraba con un poco de frustración por él mismo, y caminaba hacia la chica, quien se había detenido a observar la leña.

—¿Sabes? Lo del asesino en serie no me parecía una idea absurda en lo absoluto — intentaba animar a la chica un poco incómodo, mientras que ella se asombraba por las palabras del chico, y sonreía de lado.

—¿Dónde está Prince? — preguntaba Wade en busca del fiestero.

Mientras tanto, en el techo de la cabaña de las chicas, algo muy curioso parecía estar sucediendo.

—Ahora entiendo a los plomeros — decía Skyler respirando con dificultad, mientras intentaba subir al techo de la cabaña, con ambas manos extendidas sobre las tejas e intentando subir una de sus piernas, con dificultad.

Finalmente, la chica lo lograba, y gateaba para recuperar la compostura.

—Excelente — celebraba la chica caminando con cuidado sobre las tejas hasta llegar a lo que parecía ser una chimenea, y se sentaba a su lado, recargando su espalda en ella —. Al fin, un poco de paz — festejaba, y sacaba de su bolsillo sus auriculares, conectándolos a su reproductor mp3, dispuesta a escuchar un poco de música.

Sin que la chica lo notara – gracias a la música – una extraña sombra se acercaba a ella por detrás, con pasos silenciosos. Ella mantenía los ojos cerrados, los brazos cruzados y su espalda recargada contra la supuesta chimenea, mientras alguien la tenía como su objetivo. La chica seguía marcando el ritmo de la música con sus pies cuando aquella extraña sombra estaba tan cerca, dispuesta a arremeter contra la muchacha, cuando…

—¿Qué haces? — salía de las sombras Prince justo detrás de la joven, asustándola, pues se quitaba de inmediato los auriculares de sus oídos y miraba al chico con molestia.

—¿Qué rayos te sucede? ¿Estabas espiándome? — preguntaba la chica con el ceño fruncido y ambos auriculares en las manos.

—¿Espiarte? No estaba espiándote — reía el chico con toda naturalidad —. Simplemente observaba qué hacías, detrás de ti.

—Claro, porque eso no es considerado como espiar — rodaba los ojos la chica —. ¿No tienes nada mejor que hacer?

—Bueno, aquel chico Mathias me estaba contando bromas muy divertidas, y luego hablamos de películas y juegos extremos…pero luego Mel se molestó porque estaba fraternizando con el enemigo, y le lanzó leña a Math, entonces cayó y me aburrí. Luego te vi partir, y pensé que podríamos conversar — narraba el chico, mientras Sky lo veía con expresión aburrida.

—¿Sí? ¿Y de qué hablaríamos tú y yo? — preguntaba la chica con la ceja arqueada al muchacho, a quien parecía no importarle la frialdad de la joven.

—Pues, de muchas cosas. Qué te gusta hacer, como es tu vida, donde vives — respondía Prince con toda naturalidad, y mientras hablaba, Sky lanzaba un bufido de fastidio —. Hay muchos temas de conversación.

—Eso suena a lo que un espía preguntaría — respondía Sky con asperidad —. Disculpa, pero siendo honesta, desde que entramos a la competencia tú…— hablaba la chica molesta cuando un ruido la detenía en seco, la chica abría los ojos como platos.

—¿Qué- — estaba por preguntar Prince, pero la muchacha posaba su mano sobre la boca de este, silenciándolo?

Con rapidez y agilidad, la chica corría al borde del tejado para observar que sucedía, procurando que nadie la viera, con Prince detrás de ella. Abajo, observaban a un ser enmascarado, corpulento y misterioso llevar una sierra eléctrica en la mano, activándola al jalar una cuerda.

—El asesino de motosierra. Es real — susurraba Skyler, mirando atentamente, mientras dicho individuo perseguía a alguien en particular —. ¿Acaso es esa Bay? — preguntaba la chica angustiada, y al querer asomarse para ver mejor, posaba su mano sobre un tubo, el cual rechinaba fuertemente, llamando la atención del asesino.

Antes de que otra cosa pasara, Prince tomó a la chica de los hombros y la jaló hacia atrás consigo. Ambos cayeron rápida pero sigilosamente en el tejado, la chica encima de Prince, quien seguía abrazándola con un brazo sobre su clavícula, procurando no hacer ruido alguno. Si bien ambos lucían asustados, se mantenían alerta, casi sin respirar. En cuanto se escuchó el grito de Bay desde abajo, ambos lanzaron un suspiro.

—Tenemos que salir de aquí y ayudar a los demás — susurró Skyler, y Prince sólo asentía.

***—

—Estúpidos cuentos de terror — pateaba Penny las rocas mientras caminaba a su cabaña —. Y estúpida paranoia.

—He de admitir que aunque eres insoportable, también luces bastante linda cuando te pones paranoica — reía Ash entre las sombras ante el fastidio de la muchacha.

—No estoy de humor para tus bromas, Ashley — mencionaba el nombre del chico con intención de burla, y Ash fruncía el ceño.

—Verás, si todo este asunto del asesino hubiera sido cierto, quizá hubieras sobrevivido — se acercaba a la chica de semblante cansado —. Tienes tus virtudes.

—Pues muchas gracias, señor — simulaba ella un saludo militar, lo cual no le causaba ninguna gracia al chico —. Pero no necesito de tus tontas palabrerías el día de hoy. Estoy cansada.

—Nada de eso. No sé cuántas películas de terror hayas visto, pero lo creas o no, la mayoría de ellas son muy tontas — explicaba el chico tranquilo.

—Sí lo creo — bufaba ella y seguía caminando, con Ash pisándole los talones.

—De verdad. Los protagonistas de dichas películas parecen no lograr distinguir lo cotidiano de lo normal. Son demasiado estúpidos — seguía explicando el joven, y se detenía delante de Penny, quien no tenía más remedio que parar y escucharlo hablar, con mucho pesar —. Mueren de las maneras más tontas posibles, y todo por no lograr captar las cosas extrañas, las advertencias, ¡las ironías! Eso es lo que caracteriza a muchas películas de terror. Muy probablemente ninguno reaccionaría así en la vida real, y eso es lo que las hace más interesantes…— seguía contando cuando notaba que la mirada de Penny había cambiado; lucía pálida, con los ojos abiertos como platos, y mirando al joven como en estado de shock —. ¿Qué diablos te sucede? — preguntaba molesto el joven, y la peli negra alzaba su dedo índice.

—E…e…es…está — señalaba a algo detrás del joven, quien confundido volteaba y se encontraba con la tenebrosa figura del asesino de la motosierra —. Está detrás de ti — terminaba la frase cuando el chico, igualmente impactado, observaba al personaje.

El asesino los miraba fijamente y entonces activaba su sierra, mientras ambos cinéfilos lucían aterrados. El asesino estaba dispuesto a rebanar a ambos con su sierra, levantándola sobre sus cabezas, dispuesto a dejarla caer sin piedad. Pero antes de que pudiera hacerlo, el chico tomaba de la mano a Penny y corría con ella lejos del sujeto, quien partía el aire con la sierra.

—¡Hora de correr! — gritaba Ash mientras él y Penny se escabullían en las sombras.

***—

—¿Qué haces? ¡Bájame! — reñía Bay con la extraña criatura, quien la había tomado por los tobillos y la cargaba durante todo el trayecto hasta la carpa donde se encontraban Kyu, Selene y Sean.

El asesino la soltaba, ocasionando que su cuerpo impactara contra el suelo, primero la cabeza, luego su espalda y al final sus pies.

—¿Dónde estoy? — se movía rápidamente la chica a la defensiva, mientras todos miraban aburridos.

—Tranquila, Bailey — bufaba Selene cruzada de brazos, observando despectivamente a la muchacha.

—Es Bay — corregía la artista, y Kyu la ayudaba a ponerse en pie —. ¿Dónde estoy?

—En la Villa de los Perdedores — reía Austin —. No pudiste escapar del asesino, así que pierdes. Lo siento — le explicaba a la chica, quien resoplaba.

—Genial — decía con sarcasmo la chica, y volteaba a ver al sujeto enmascarado —. Entonces, si todo esto es sólo un desafío, ¿quién es él? — preguntaba señalándolo.

—Una buena pregunta, que merece una buena respuesta — afirmaba Austin caminando hacia el sujeto, y quitándole su máscara de hockey —. Nadie más ni nadie menos que…¡Cory! Competidor de la temporada pasada, ex novio de nuestra querida amiga Liz y probablemente amante de Terri. Vaya que has fortalecido esos brazos, viejo — reía el anfitrión, palmeando su hombro.

—¿Dónde está Liz? La he estado buscando — jadeaba el chico con su rostro lleno de sudor.

—¿Viniste para buscar a Liz y poder recuperarla? Eso es tan tierno — sonreía Bay al muchacho.

—Eh, no. Está vestido de asesino maniático, ¿quién querría salir con él? — comentaba Selene con disgusto.

—Te sorprendería saberlo — comentaba Kyu ante la mirada de desagrado de la chica.

—Bueno, ¡basta de cuchicheos! Tienes que seguir trabajando — les recordaba molesto el anfitrión, poniéndole a Cory de nuevo la máscara y lanzándolo fuera de la carpa.

-—***—

—…Y entonces le dije que no quería tener nada que ver con él, creo que incluso le lancé algo…sinceramente no recuerdo — parloteaba Mireya caminando por el bosque junto con Kit, quien en silencio escuchaba atentamente a la chica —. Y bueno, así es como oficialmente terminaron las cosas con mi hermano la temporada pasada. Ahora, te contaré lo que sucedió con Sean…— finalizaba y volvía a empezar la muchacha, ante la confusión del chico.

—Espera, creí que estabas hablando de Sean — se rascaba la nuca el chico, y ella negaba con la cabeza.

—¡No, sino de Marcos! Mi hermano, está en nuestro equipo, ama a Paula… ¿lo recuerdas? — reía ella —. Jugó conmigo el año pasado, en la primera temporada. No he podido perdonárselo por completo. — Admitía la chica esperando una respuesta de Kit, quien solo permanecía en silencio —. ¿Sabes? Lamento haber estado parloteando acerca de mí y mi vida todo este tiempo. Mi intención no era aburrirte.

—Oh, no. Está bien. Es divertido cuando te quejas — se encogía de hombros el chico, y Mireya sonreía.

—La verdad, cuando llegaste creí que eras un gótico aburrido. Y cuando comenzaste a juntarte con Celyan, eso reforzó bastante mi teoría — reía Mire —. Pero eres buena onda. Sabes escuchar, y hasta ahora creo que eres el chico más amigable de nuestro equipo. Me agradas — sonreía la chica, y Kit se mostraba un poco incómodo.

—No…creo agradarte mucho — le decía, con su mano en su nuca, incómodo —. Quizá estás exagerando un poco.

—¿De qué hablas? Todo este tiempo he estado hablándote acerca de mis problemas con mi hermano, con Sean, y tú me escuchaste todo el tiempo, sin quejarte. Creo que eso es algo asombroso — sonreía la chica —. ¿Quién no creería que eres genial?

—Bastante gente, a decir verdad — respondía él, serio.

—Celyan no. A ella sí que le agradabas. Puedo asegurarte que se gustaban, ¿no es así? — preguntaba ella, mas luego notaba la mirada incómoda del muchacho —. Hey, lamento si la recordaste. Se veía buena persona, además de que siempre enfrentaba a Selene. Lamento que haya sido expulsada — se compadecía la chica, y Kit seguía caminando.

—Sí, gracias.

—¿Eran muy cercanos? — seguía Mireya el paso del muchacho, quien parecía lucir realmente incómodo —. ¿Compartían algo especial? — preguntaba de nuevo al no obtener respuesta del joven.

—Escucha, no quiero ser grosero pero mis asuntos con Celyan no te involucran en lo absoluto, por lo cual te pido que dejes de preguntar al respecto. Y sinceramente, no creo que sea buena idea que te juntes con una persona como yo. No quiero tener que explicarte nada, sólo necesito que…— hablaba el chico serio pero firme, cuando notaba el silencio que reinaba en el bosque, y la ausencia de la voz de su compañera. Cuando volteaba, no había nadie cerca de él, se encontraba solo en medio de cientos de árboles —. ¿Mireya?

***—

—¡Te odio, McLean! — pataleaba Mireya molesta mientras el asesino enmascarado la cargaba como una bolsa de papas y la soltaba dentro de la carpa de perdedores.

—¡Mire! — se alegraba genuinamente Sean ante la mirada molesta de la chica.

—Bien hecho, grandulón — palmeaba la espalda del chico Austin, y Cory se dirigía en busca de más víctimas.

***—

Microfonistas

—…Muy seguramente fue sólo un malentendido — finalizaba Jasmine, quien se encontraba hablando con Liz, quien lucía molesta.

—O quizá fue un truco de Sarah para hacernos dejar el jacuzzi, ¡y que ella pudiera tenerlo! — concluía la peli negra enfadada, y Jasmine se encogía de hombros.

—Muy probablemente Lay esté con ella en este preciso momento. Eso nos deja parejas, ¿o no? — le guiñaba el ojo a su amiga, quien reía ante tal pensamiento.

—Jasmine y Elizabeth — llegaba apresurado Stephen con el par de chicas, y Liz fruncía la nariz.

—Sólo Liz, Stephen — le recordaba.

—Perdona, pero me reconozco como un ser formal y no venero a los apodos, sino a los nombres de pila — explicaba el muchacho con seriedad y cierto grado de irritación —. Ahora bien, ¿han visto a KyuHyun? — preguntaba y ambas se miraban.

—No. ¿No es tu compañero de habitación? — preguntaba Jasmine.

—Sí, y estábamos teniendo una amena conversación. Sin embargo, al cabo de 45 segundos, algo extraño sucedió y simplemente desapareció — les contaba, y ellas miraban extrañadas.

—Quizá fue al baño. O a comer — concluía rápidamente Liz.

—O quizá fue a ver a Paula — sugería Jas, pero el chico negaba con la cabeza.

—Negativo. Inspeccioné toda el área: los sanitarios, el área de comida, las áreas de ocio y actividades lúdicas — narraba el chico, y Jasmine comenzaba a preocuparse.

—¿No tuviste suerte? — preguntaba Liz tranquilamente, mas el chico parecía molestarse.

—No existe tal cosa como la suerte, Elizabeth. Todo tiene una razón, nada sucede al azar — la corregía Stephen con mirada reprobatoria.

—No te preocupes. Esta mansión es grande y muy llamativa, no tardaremos en encontrarlo. Nada tiene por qué salir mal — intentaba tranquilizarlo Liz cuando repentinamente, la luz se iba en toda la mansión.

—¿Decías? — preguntaba Liz en la oscuridad con ironía —. Esto sí que es mala suerte, ¿o no, Stephen? — preguntaba y sólo se escuchaba un suspiro de frustración por parte del chico.

***—

—¿Qué sucedió? — preguntaba Sarah en la oscuridad.

—La verdad es que no lo sé…pero qué suerte tuvimos, ¿no? — preguntaba coqueto Lay.

—¡Claro que no! — gritaba Sarah molesta y luego resoplaba —. ¿Por qué no puedo tener un día de paz? ¿Acaso no tengo suficiente con compartir equipo con los idiotas más grandes de la temporada pasada y además otros nuevos idiotas? ¿Qué hice yo para merecer algo así! — se quejaba la chica azotando sus manos contra el agua del jacuzzi.

—Lo lamento tanto, linda. Yo sé de algo que puede hacerte sentir mejor — se escuchaba como Lay se movía entre las aguas, luego un par de segundos de silencio, y luego un fuerte golpe, y un quejido por parte de Lay.

—Aléjate, engendro perverso — le advertía Sarah, puesto que el chico había intentado un movimiento con la rubia, y ella lo había golpeado.

—Difíciles, así me gustan — comentaba alegre el chico con su aguda voz.

—¡Lay, si vuelves a acariciarme el cuello prometo que te golpeare tan fuerte que vomitarás todos tus órganos! ¿Me entiendes? — preguntaba la chica en tono alto, increíblemente molesta.

—No he sido yo…— confesaba el chico, confundido —. Aunque si quieres puedo hacerlo — decía después, coqueto.

—Pero…si no fuiste tú, ¿entonces…? — se preguntaba la chica, insegura.

—Entonces… ¿hay alguien más? — preguntaba el chico pensativo —. ¡Genial! ¡Un trío!

Antes de que Sarah pudiera protestar, un extraño ruido podía oírse, y ambos campistas lanzaban un grito agudo. Al cabo de un par de segundos, las luces de la habitación parpadeaban momentáneamente, dejando ver que Sarah y Lay ya no se encontraban en el jacuzzi.

***—

—¡Hey! ¿A dónde vas? — saludaba efusiva Mel a Zack, quien había salido de su cabaña y se encontraba usando sólo pantalones.

—Estaba durmiendo, pero escuché algo, como un grito. ¿Tú no? — preguntaba el chico, buscando algo.

—Debe ser esa chica, Tamara. No luce como alguien muy estable — reía la pelirroja, quien lucía unos diminutos shorts color lila, acompañados de una lusa de tirantes que no dejaba mucho a la imaginación —. Sinceramente, no he podido dormir — cambiaba el tema la chica, con mirada angustiada.

—¿Por qué? — preguntaba Zack interesado, acercándose a la muchacha.

—Es sólo que…no, me avergüenza decirlo — se ruborizaba la chica al contemplar el pecho descubierto de Zack.

—Vamos, puedes contarme. Somos compañeros, ¿o no? — intentaba animarla Zack.

—De acuerdo — accedía la chica, acercándose al muchacho —. Últimamente me he sentido muy, eh, desprotegida. — Fingía la chica una actitud de damisela en peligro —. Siento que en cualquier momento podría pasar algo.

—Te acostumbras a esa sensación cuando compites en un reality — reía Zack —. No tienes por qué preocuparte. Eres una chica muy inteligente, y todos somos un buen equipo. Estoy seguro de que no le pasará nada a nadie.

Entonces la pelirroja se acercaba más al muchacho, y lo tomaba de su brazo izquierdo, mirándolo fijamente.

—Pero si llegara a pasarme algo, tú me ayudarías, ¿verdad? — le preguntaba lentamente al chico.

—Por supuesto — respondía el muchacho sonriendo, y asentía con la cabeza.

Antes de que la chica pudiera decir algo más, la luz parpadeante de la mansión captaba la atención de Zack, quien volteaba a ver a la inmensa estructura, confundido.

—¿Qué está sucediendo ahí dentro? — preguntaba el muchacho, zafándose del agarre de Mel y caminando hacia la mansión.

—Quizá han visto demasiada televisión — sugería la chica un poco molesta por la distracción del chico.

—¿No crees que es muy extraño? — preguntaba él cada vez más cerca de la mansión, con la pelirroja detrás de él.

—Honestamente, no — resoplaba la chica caminando con pesar, luego se detenía a un metro de la mansión, mientras el chico seguía caminando —. Por favor, Zack. ¿Podrías olvidarlo? Sólo son los chicos del otro equipo, quizá están teniendo una fiesta o algo.

—Mi novia está dentro — mencionaba el chico, quien al no lograr entrar por la puerta principal, inspeccionaba las ventanas.

—Idiota…— susurraba por lo bajo Mel molesta. Un ruido proveniente de los arbustos captaba su atención.

Cuando la chica volteaba podía ver claramente al asesino de motosierra observarla, y caminar lentamente hacia la chica. Mel abrió los ojos como platos, quedando inmóvil, impactada ante el sujeto.

—¿Qué dem…— empezaba a maldecir la chica, y luego con la mirada buscaba a alguien en particular —. ¿Zack? ¡Zack! ¿Estás ahí? — preguntaba, más no obtenía respuesta —. ¡ZACK! — gritaba por última vez cuando el asesino le tapaba la boca y se la llevaba.

Confesionario

—Idiota — gruñía la chica de brazos cruzados.

Fin del Confesionario

—¿Qué sucede? — preguntaba Zack cuando escuchaba que Mel lo llamaba, y corría en busca de la pelirroja —. ¿Mel? — la llamaba, sin obtener respuesta, caminando un par de metros, cerca de la mansión —. Qué raro. Estaba aquí hace unos segundos…

Mientras el chico continuaba la búsqueda de su compañera, lenta y silenciosamente una figura corpulenta se acercaba por detrás de él, y no tardó mucho en notar su presencia, volteando para encontrarse cara a cara con el espantoso ser.

—¿Qué…? — preguntaba cuando el asesino usaba el mango de su motosierra para golpear al chico en la cabeza, dejándolo inconsciente.

***—

—Y de nuevo, las luces se han apagado — resoplaba Liz, caminando con Jasmine y Stephen —. ¿Qué se supone que hagamos ahora? — preguntaba a sus compañeros.

—No podemos buscar a Kyu, con la casa así. Tenemos que reparar el sistema de electricidad — decía Jasmine en la oscuridad —. ¿Alguno sabe cómo hacer eso?

—Tengo conocimiento de todas las ramas de la ciencia, por lo cual yo podré reparar la electricidad de este lugar — comentaba Stephen y Liz resoplaba de nuevo.

—Perfecto, entonces vamos a buscar el sistema de electricidad. ¿Dónde creen que esté? — preguntaba Jasmine al par, y Liz tenía una idea.

—Vi esas cajas y cables extraños en una habitación en la cocina, ahí deben estar los interruptores — recordaba con alegría la chica.

—La cocina se encuentra del lado noreste de la mansión. Sé dónde está, síganme — informaba Stephen, emprendiendo el camino.

—Asombroso, Stephen. Tienes un gran sentido de orientación — felicitaba Jasmine al muchacho, quien sólo asentía con la cabeza —. Y me alegra que hayas recordado dónde estaba el sistema de electricidad, Liz. Te luciste — felicitaba luego a su amiga, mas no recibía respuesta alguna —. ¿Liz? — preguntaba, sin embargo el silencio reinaba.

—¿Elizabeth? — preguntaba por su parte Stephen, analítico.

—¿Dónde se metió? — preguntaba su amiga.

***—

—¡Déjame, patán! — pataleaba Liz, la cual llevaba el asesino el en hombro —. ¡Quita tus sucias manos de mí! — gritaba molesta cuando entraba a la carpa y observaba a los demás —. ¿Qué diablos es esto? — preguntaba mientras el asesino la bajaba gentilmente de su hombro.

—Bienvenida — bufaba Bay aburrida, sentada en una caja de madera, con su mentón recargado en su mano.

—¿Qué sucedió con ustedes? — preguntaba Liz notando de repente a Zack y Mel, y observando sus peculiares atuendos —. Parecen salidos de una película porno.

—Preferiría no hablar sobre ello — susurraba molesta Mel, de brazos cruzados.

—Bienvenida a Perdedorlandia, querida Liz — la recibía Austin —. Aquí es donde permanecen todos los patéticos campistas que no lograron huir del asesino loco de la motosierra.

—¿Había un asesino persiguiéndonos? ¿Cómo iba yo a saberlo? — preguntaba la chica incrédula.

—Considerando los hechos, creíamos que serías la primera en ser atrapada — admitía Mireyañ.

—¿Cuáles hechos? — preguntaba Liz, cuando el asesino se quitaba la máscara, dejando ver detrás a Cory.

—Hola de nuevo, Liz — sonreía tímido el muchacho ante la mirada de sorpresa de la oji verde, la cual se transformaba al poco tiempo en una mirada de disgusto.

—¿Entonces las manos perversas que me cargaron y me llevaron durante todo el trayecto hasta aquí eran las tuyas? — preguntaba la chica luciendo realmente molesta, con las manos en las caderas —. ¿Puedo llamar a mi abogado? — preguntaba luego a Austin, quien negaba con la cabeza.

—Hey, sólo quería venir a verte, y saludarte — admitía el chico, rascando su nuca, a lo cual la chica emitía una risa seca.

—¡Vaya forma de hacerlo! ¿Vestido de un asesino loco con motosierra? — preguntaba incrédula.

—Te lo dije — le recordaba Selene al muchacho, y Liz quedaba pensativa.

—Un momento, entonces… ¿tú ocasionaste que perdiera? — preguntaba la chica al cabo de un rato, luciendo aún más molesta.

—Pues…— procuraba no contestar el chico, con un poco molesto, y Liz le lanzaba un golpe al hombro.

—¡Eres un imbécil! — se molestaba en gran manera la muchacha, y el chico lucía molesto.

—Esto es lo mejor que he visto en todo este show — reía por lo bajo Mel, y Mireya la miraba mal.

—Bueno, ¡suficiente de esta reunión romántica! Si bien da rating, tenemos un desafío que cumplir — los reprendía Austin, lanzándole su casco a Cory, quien no tenía más remedio que continuar con su encargo.

***—

—¡Mireya! ¡Mire! — gritaba Paula en el acantilado de la isla, con Marcos detrás de ella.

—No creo que ella esté ahí — comentaba al cabo de un rato el muchacho, y la chica lo miraba mal, mientras caminaba de regreso al bosque.

—Podrías ayudar, ¿sabes? Quizá así la encontraríamos más rápido — le recordaba la chica cruzada de brazos, y Marcos se encogía de hombros.

—Linda, si quisiera encontrar a mi hermana, ya lo habría hecho. — Reía el chico caminando al lado de Paula, quien solo rodaba los ojos —. Y así, me habría ahorrado todo este drama tuyo. Sin embargo, heme aquí, siendo igual de estúpido que siempre. — Bufaba luego, captando la atención de Paula, quien suavizaba su mirada.

—No eres estúpido…al menos no a diario — reía la chica, deteniéndose.

—¿No? Porque es algo que me repites constantemente — le recordaba el Marcos a la morena, quien sólo suspiraba.

—Es sólo que…pasas tanto tiempo molestándome a mí, a Kyu, a mí con respecto a Kyu y a él con respecto a mí. Simplemente no lo entiendo, ¿por qué lo haces? — preguntaba la chica mirando al cielo entre los árboles, y luego volteando a ver al muchacho.

—Tú sabes bien por qué — se detenía el chico frente a ella, con mirada seria, y ella lo miraba fijo.

—No Marcos, no lo sé — admitía la chica tranquilamente, y él la miraba de una manera simplemente incomprensible.

—Es sólo que…yo, yo siento…— intentaba expresar Marcos, sin embargo parecía retractarse, mirando al suelo y rascándose la nuca, incómodo —. Escucha, no tienes por qué seguir persiguiendo a Kyu, esforzarte tanto en seguir con él. Ya no pasan tanto tiempo juntos, y además me has dicho que están peleados, ¿no? ¿Quién querría pelearse contigo, eh? ¿Quién querría desperdiciar el tiempo enojado cuando simplemente podría pasar ese tiempo contigo? — preguntaba ansioso tomándola de los hombros.

—No te entiendo — respondía ella seria —. Pero Kyu es mi novio, Marcos. No voy a romper con él solo porque tuvimos una pelea — le decía luego, tomando gentilmente las muñecas del chico y apartando sus manos de ella.

—Pero es más que una pelea, es…— intentaba explicar el chico, frustrándose al no lograr conseguir nada —. Es…es complicado. Pero, debes saber que…

—¿Saber qué? — preguntaba la chica, arqueando la ceja, ante la frustración del chico.

—Que…— musitaba el chico, y lentamente tomaba el rostro de la chica con sus manos —. Que no debes estar con Kyu, ¿de acuerdo? Tú, tú debes…— se exasperaba el chico al intentar encontrar las palabras adecuadas, y finalmente guardaba silencio, dispuesto a besar a la muchacha.

Paula permanecía quieta, esperando al movimiento del muchacho cuando éste caía al suelo desmayado, ante los pies de la chica.

—¿Qué rayos? — preguntaba Paula viendo al chico en el suelo, y luego alzaba la mirada y se encontraba con el asesino, quien alzaba su motosierra y la contemplaba fijamente —. Muy bien, me rindo — alzaba ambos brazos la muchacha en señal de rendición, y el asesino asentía con la cabeza.

***—

—¿B – B - Bay? ¿B—B—Bay…? – preguntaba nervioso Wade, vagando por el bosque, inseguro.

Confesionario

—De acuerdo, debo admitirlo: esto de las películas de terror, la oscuridad, la soledad y todo lo demás me asusta mucho. Pero cuando escuché a Bay gritar y que desde entonces no la he visto decidí inspeccionar el área un poco, en su búsqueda — confesaba el chico un tanto temeroso, mirando a su alrededor —. Soy muy listo, sí…pero este lugar me pone los pelos de punta. Mi cerebro no tiene la capacidad de morirse de miedo y pensar al mismo tiempo, lo crean o no.

Fin del Confesionario

—¿Bay? ¿Estás por ahí? — preguntaba el chico, no muy alto, alrededor del bosque, dando vueltas constantemente, sintiendo que es observado —. Muy bien Wade, tranquilízate…todo saldrá bien. Sólo estás en un campamento, a oscuras, buscando a una bella chica desaparecida, luego de haber escuchado cuentos de terror…y solo. Pero todo saldrá bien — suspiraba luego, intentando calmarse, cerrando sus ojos, y al abrirlos se encontraba con alguien muy peculiar —. ¿Math? ¿Qué haces por aquí? — preguntaba al chico, quien parecía igualmente estar buscando algo.

—¿Y tú eres…? — intentaba recordar el muchacho, sin mucho éxito, haciendo suspirar a Wade.

—Wade, de los Camarógrafos — le recordaba al chico, quien asentía.

—Por supuesto. Eh, no estaba haciendo nada en particular…— negaba el chico, aunque Wade parecía no creerle.

Confesionario

—Muy bien, lo admito. Todo este tiempo he estado buscando a Selene. Es sólo que ella es tan sexy, y hacerla enojar es divertido — reía el muchacho ante el recuerdo —. No tuve éxito encontrándola.

Fin del Confesionario

—¿No crees que es un poco arriesgado el estar vagando sólo por el bosque a estas horas de la noche? — preguntaba el geek, y Mathias reía.

—No me digas que eres de esos bobos que le temen a la oscuridad — carcajeaba el muchacho—. ¿Qué me puedes decir tú? ¿Qué haces aquí?

—Busco a mi compañera de equipo — confesaba Wade, un tanto avergonzado.

—¿A cuál? ¿La sexy pelinegra loca? — preguntaba Math moviendo las cejas, y Wade negaba con la cabeza.

—No. Ella no está loca — afirmaba y Math soltaba una breve risa.

—Créeme, viejo. Todas están locas — le decía al chico mientras palmeaba su hombro y Wade pensaba lo que recién le habían dicho, cuando una extraña respiración captaba la atención de ambos, quienes volteaban a buscar a quién pertenecía.

Junto a ellos se encontraba el asesino de motosierra, respirando entre cortadamente, mirándolos mientras ellos permanecían petrificados.

Confesionario

—Luego de atrapar a Paula y Marcos, estaba por salir de la carpa cuando Liz llegó y me lanzó una patada en el estómago — recordaba con dolor Cory ante la cámara —. Puede ser pequeña, pero me quedé sin aire por unos diez minutos.

Fin del Confesionario

—Grandioso — musitaba Math sorprendido, cuando el asesino comenzaba a acercarse al par.

Entonces ambos, sin saber qué hacer, simplemente se abrazaron con fuerzas y gritaron a todo pulmón.

***—

—¡Wade! — se alegraba Bay de ver al chico cuando Cory soltaba a los muchachos en la carpa.

—¿Jasmine no ha sido atrapada? ¡Genial! — sonreía Zack, y Mel sólo rodaba los ojos a su lado.

—Vuelvo enseguida — se volvía a poner la máscara Cory y salía de la carpa.

—Mientras pensaré en donde más patearlo…— susurraba Liz.

—Supongo que tendrás que pensar más rápido — apuntaba Sarah a Cory, quien llegaba en poco tiempo con Randy y Tamara, tomándolos de los pies.

—Sí que es bueno — se sorprendía Mireya entre Marcos y Paula, quienes lucían apenados.

—¡Bájame, bájame, bájame! — gritaba Tamara un tanto desesperada, al borde de las lágrimas.

—¡Oye! ¡Te está diciendo que la bajes! — le gritaba Randy al 'asesino', quien finalmente los dejaba ir.

Tamara intentaba recomponerse desesperadamente, ante la mirada de todos sus compañeros.

—Parece que se le zafó un tornillo…— susurraba Math al lado de Selene, quien miraba disgustada.

—¡No es eso! Sólo está aturdida — defendía Randy a la muchachita, y se acercaba a ella —. Tamara, ¿estás bien? Siéntate, tienes que respirar y calmarte.

—¿Por qué lo haría? — preguntaba Selene de repente, de brazos cruzados y molesta, captando la atención de la pequeña Tamara.

—¡Selene! ¡Estás aquí! — se alegraba la chica, agitada por la conmoción.

—Esperaba que llegaras lejos — decía Selene con amargura, y la sonrisa en el rostro de Tamara se disipaba.

—Nuestra última esperanza es Kit…— suspiraba Paula.

***—

—¿Crees poder arreglarlo? — preguntaba Jasmine, alumbrando con una lámpara a Stephen y las cajas de cables eléctricos.

—Por supuesto, es un trabajo sencillo. Me gustaría explicarte, aunque creo que mi charla acerca de reguladores te aburriría — hablaba el muchacho concentrado en los cables, y Jasmine miraba a su alrededor.

—Cuánta razón tienes…— admitía la rubia —. En cuanto termines, tenemos que ir a buscar a Kyu y a Liz.

—Por supuesto…

—Hablando de ello, y por más que preferiría no preguntar, pero ¿has visto a Sarah, Lay y Carly? Si bien son los miembros más insoportables del equipo, finalmente forman parte del equipo. No los he visto o escuchado nada de ellos — recapitulaba la chica.

—Suena anómalo. Normalmente nunca paran de hablar o causar inconvenientes para la armonía del equipo — recuerda Stephen con rencor, mas Jas no lo notaba.

—¡Exacto! Me alegra que alguien en este equipo lo comprenda — se alegraba la chica.

Stephen seguía concentrado en reparar la electricidad, con Jasmine observando cada uno de sus movimientos, cuando algo ocasionaba que la chica tirara al suelo la lámpara, y esta se apagara.

—¿Jasmine? ¿Qué sucedió? — preguntaba Stephen.

—No lo sé…alguien tiró mi lámpara — se quejaba la chica, tanteando el suelo con sus manos en busca del aparato —. ¿Carly? Si fuiste tú, te juro que en cuanto estas luces se enciendan no podrás recuperar la conciencia por una semana — amenazaba al aire la muchacha, frustrada al no poder ver nada.

—Jasmine, no creo que haya sido Carly…— susurraba Stephen, atento.

Entonces la rubia sólo oía un estruendoso golpe, y luego cómo caía lo que parecía ser una llave inglesa. Las luces entonces se encendieron, y la rubia notaba que se encontraba sola.

—¿Stephen? ¿Hola? ¿Estás ahí? — preguntaba la chica en su soledad.

***—

—¿Dónde diablos estamos? — preguntaba Skyler a Prince, quien la tenía tomada de la mano y corría con ella rápidamente.

—¿Eso importa? ¡Hay que huir! — gritaba el fiestero, esquivando árboles y llevando a Sky, quien a duras penas le seguía el paso.

—¡Deja de tomar mi mano! — gritaba la chica exasperada soltándose del agarre del muchacho, y dejando de correr —. Claro que importa. Hemos estado corriendo desde que vimos como el asesino de la motosierra se llevó a Bay, y no nos hemos encontrado con nadie desde entonces. ¿Qué se supone que debemos hacer?

—No lo sé…quizá huir — repetía el chico y Sky suspiraba —. Eso deben hacer todos en las películas de terror, huir por sus vidas. Nunca lo hacen, por eso mueren — concluía el chico ante la mirada escéptica de la chica.

—¿Por eso hemos estado corriendo como por una hora? ¿De qué se supone que estamos huyendo? — preguntaba la chica exhausta.

—¡Del asesino! — le recordaba el chico a Sky, quien lucía realmente cansada —. ¿Quieres que te lleve en mi espalda? — le preguntaba, y ella volvía a mirarlo, escéptica.

—¡No! — le gritaba.

—Está bien, está bien…— cedía el chico, dándole la espalda —. Tenemos que pensar en un plan, algo para poder huir del asesino. ¿Qué se te viene a la mente? — preguntaba, volteándose para encarar a la chica, pero al hacerlo la encontraba desmayada, yacida en el suelo —. ¡Sky! ¿Estás bien? — se preocupaba inclinándose para socorrer a la muchacha.

Mientras el chico revisaba a su compañera, unos siniestros pies se aproximaban al chico, y se paraban justo frente a ambos. A Prince le tomó un par de segundo notar la sombra extraña, alzando la mirada y encontrándose con el asesino enmascarado.

—¡No! No puedes llevártela — le negaba al sujeto, levantándose y parándose frente a la adormecida Sky —. Sobre mi cadáver.

Confesionario

—Bien hecho, Prince — bufaba Sky con el cabello enmarañado y un golpe en la cabeza.

.

—El asesino nos golpeó y nos llevó inconscientes a la carpa — recapitulaba Prince a la cámara, rendido.

Fin del Confesionario

—¿Hola? ¿Hay alguien? — preguntaba Jasmine caminando lentamente por los pasillos de la mansión, alerta —. ¿Alguien que no sea Carly o Lay? ¿Quién sea?

—Cinturones… ¡listo! Propulsores… ¡cargados! Espejos… ¡luciendo perfecta! — verificaba Carly en un 'vehículo' armado con ella a base de patines y otros objetos triviales —. Hora de despegar, o arrancar… ¡o lo que sea! — gritaba, se ponía sus gafas protectoras, y con un movimiento una resortera giganta la expulsaba velozmente hacia el pasillo por el cual caminaba Jasmine.

Antes de que la rubia pudiera hacer algo, Carly y su vehículo impactaban contra ella y la llevaban consigo hasta las escaleras, ocasionando una carambola que llevó a las dos chicas rodando por las escaleras muy dolorosamente, hasta detenerse en el frío suelo de cerámica. Cuando por fin se detuvieron, los restos del destrozado vehículo de Carly cayeron sobre ellas, golpeándolas en sus cabezas.

—Basta, basta, ¡ya basta! — gritaba Jasmine desesperada, cuando la última pieza rebotaba sobre su cabeza y la tumbaba.

—¡Eso fue divertido! — festejaba Carly —. ¡Otra vez! — le rogaba a Jas abrazándola, mas la rubia la empujaba.

—¡Nada de eso! ¿Qué crees que haces? — le preguntaba furiosa, intentando recomponerse.

—Oye, ¡rompiste mi auto! — se molestaba luego la pelirroja observando su vehículo destrozado.

—No era un auto, ¡era algo absurdo! — le recordaba la rubia, llena de cólera.

—¿Quién te crees? ¿La líder? — le preguntaba Carly molesta, y tomaba de un plato del comedor un spaguetti recién hecho, lanzándoselo a la cara.

—¡Sí, soy la líder y te ordeno que dejes de…de ser tú! — le gritaba molesta, sacudiéndose la comida —. ¡Todo nuestro equipo ha desaparecido y tú sólo te concentras en juegos tontos e infantiles! — le gritaba molesta, y Carly dejaba de lanzarle comida.

—Oh, ¡ya entiendo! ¿Cómo una película de suspenso? — preguntaba la chica entretenida —. Yo sé de eso. Soy la mejor detective/exploradora/sobreviviente que habrás conocido jamás. Junto a mí, podremos deshacernos del cruel asesino y recuperar a nuestros compañeros, para así llegar a la victoria — recitaba heroicamente, ante la mirada cansada de Jasmine.

—¿Y quién dijo algo de un asesino? — preguntaba molesta, y Carly señalaba a algo detrás de ella. Cuando la rubia volteaba, se encontraba con el misterioso asesino observándola, motosierra en mano —. Te odio — le decía a Carly seriamente.

—¡Hey! — saludaba Carly al asesino, quien encendía la motosierra.

***—

—Bien, bien, está bien…basta — se rendía Cory cuando entraba a la carpa de los perdedores con Jasmine intentando hacerle una llave inglesa, lastimándolo.

—¡Jasmine! — sonreía aliviada Liz al observar a su amiga.

—Genial, ahí va nuestra oportunidad de ganar — bufaba molesto Stephen, y la oji verde fruncía el ceño.

—Esto es demasiado para mí — se quejaba Cory luego de haber soltado a Carly y Jas.

—Linda…— sonreía Zack al ver a su novia, quien luego de sacudirse, miraba al chico con ojos entrecerrados.

—¿Qué diablos es esto? — preguntaba al ver los atuendos de Zack y Mel, y su cabello enmarañado.

—Pues…—empezaba a explicar Zack pero Mel lo interrumpía.

—Tu novio es tan lindo. Él está para mí cuando más lo necesito — sonreía la pelirroja, acariciando el brazo de Zack.

—¿Es eso cierto, Zack? — preguntaba Jasmine molesta, con las manos en las caderas —. ¿Qué se supone que significa?

—No significa nada, Jas — intentaba Zack tranquilizar a la chica —. De verdad— le decía, mirándola con dulzura.

—Esto no parece 'nada', Zack — le reclamaba la chica, intentando guardar la calma —. ¿Sabes qué? No tengo tiempo ni mente para lidiar con esto. No tienes por qué explicarme — le decía, por dentro enojada y triste a la vez, ante la mirada de todos, y luego se apartaba de ellos.

—Jas…— seguía Liz a su amiga, preocupada.

—Este es entretenimiento del bueno — reía por lo bajo Math observando la escena al igual que el resto, mientras Zack solo observaba a su novia alejarse.

***—

—Creí que ayudaríamos a los demás…— esperaba Penny cruzada de brazos a Ash, quien se encontraba hincado frente a un baúl buscando algo.

—Eso haremos…pronto — decía, concentrado, buscando entre los diversos artefactos —. Pero no podemos andar por el bosque sin algo con qué defendernos del temeroso asesino, ¿o sí?

—Bueno, considerando que vagamos como por una hora luego de que escapamos del asesino; luego pasamos a robar comida a la mansión de primera clase, por cierto, nunca pudimos comer nuestros spaguettis recién calentados debido a que el asesino llegó a la mansión; y durante todo el trayecto, no logramos encontrarnos con muchos de nuestros compañeros… ¿y hasta ahora se te ocurre venir aquí? — preguntaba la chica arqueando la ceja, y el muchacho solo reía.

—Te dije que habría algo útil en la cabaña del pescador — le decía, mostrándole un gancho metálico y un bate de béisbol —. Como sea, no quería arriesgarme…después de todo, la cabaña abandonada de un pescador luce como el escondite perfecto para un asesino.

—Gracias por poner al asesino en mi mente — bufaba la chica, y Ash, quien estaba concentrado en el baúl, sólo alzaba un pulgar hacia la chica.

—¿Sabes? Me pareces mucho más linda y agradable cuando no eres una loca desquiciada, controladora de Zack — comentaba Ash, aun buscando armas, y la chica lo miraba atentamente, con su ceja alzada.

—No soy una loca desquiciada — remarcaba la chica —. Simplemente…prefiero actuar a la defensiva ante la amenaza de que alguien quiera jugar conmigo.

—Una duda rápida. Cuando te refieres a 'jugar contigo', ¿hablas en alianza, romántica o sexualmente? — bromeaba el muchacho a lo cual Penny le lanzaba una mirada de odio.

—Bueno, seguramente tú no podrías notar la diferencia, puesto que no tienes amigos ni novia — retrucaba la peli negra, y el chico se ponía de pie.

—Oh, he tenido demasiadas novias…— corregía el muchacho entregándole a la chica una cubeta con anzuelos.

—¿Para qué necesito esto? — preguntaba la chica observando con asco la cubeta.

—Por si quieres lanzárselos al asesino — le respondía Ash con toda naturalidad a la chica, muy cercano, y Penny sonreía.

***—

—¿Dónde estarán los demás? — se preguntaba Kit volviendo al campamento, encontrándolo totalmente vacío —. No debería estar sólo…aunque quizá sea lo mejor para los demás — pensaba al cabo del rato el muchacho, frotando sus brazos tatuados y mirando a la luna —. Esto ha sido terrible.

El chico cansado tomaba asiento en uno de los troncos que rodeaban la fogata ya apagada, y descansaba, puesto que lucía muy agotado. No tardó mucho en aparecer detrás de él una corpulenta sombra, donde lo único que brillaba era su sierra metálica gracias a la luz de la luna. El asesino enmascarado activaba su motosierra, de inmediato captando la atención del chico, quien antes de que pudiera reaccionar, era tirado al suelo con un ágil golpe en la cabeza.

—Me estoy volviendo bueno en esto…— susurraba Cory detrás de la máscara y tomaba a Kit por los pies.

***—

—¿Escuchaste eso? — preguntaba Penny a su compañero, quien prestaba suma atención.

—Sonó como una motosierra…y un golpe — analizaba el chico y ambos alarmados tomaban sus armas rápidamente y salían de la cabaña del pescador.

En cuanto se encontraba fuera, el par de chicos notaban que no había nadie presente, y lentamente comenzaban a caminar, adentrándose al campamento. Penny tomaba fuertemente su bate de béisbol con ambas manos, posicionándolo a un lado de su cabeza, lista para dar un golpe. Por su parte, Ash tenía dos grandes ganchos de pesca en cada mano, manteniéndolos abajo, en caso de que alguien se dignara a aparecer.

—¿Escuchas algo? — preguntaba Penny en voz baja, evidentemente nerviosa.

—No…—respondía el chico, mirando a su alrededor, mientras ambos seguían avanzando —. Mantente cerca de mí.

—No pensaba ir a ningún otro lado — confesaba Penny sin dejar de mirar al frente.

Los chicos siguieron avanzando hasta llegar a donde se encontraba la fogata, completamente vacía, sin rastro de ninguno de sus compañeros.

—¿De dónde habrá provenido el ruido? — preguntaba Penny bajando un poco la guardia, observando el lugar, mientras Ash parecía relajar los músculos.

—Debió ser un eco de algún lugar — suponía el joven, y Penny rodaba los ojos.

—¿De dónde? ¿Una cueva? — sugería la chica con sarcasmo, y luego daba un giro de 180 grados —. ¿Dónde están los demás?

—No lo sé — admitía el chico, visiblemente nervioso.

El ruido de la motosierra tomó a ambos por sorpresa. Al otro extremo de la fogata, el asesino loco de motosierra los observaba con su herramienta en alto, como una amenaza para ambos individuos, quienes miraban aterrados. El asesino comenzó a caminar hacia ellos con prisa, mientras ambos tardaban en reaccionar, y lo más que lograban era retroceder lo más rápido posible, intentando alejarse. Sin embargo, el asesino era mucho más ágil, y lograba alcanzarlos a tiempo. Sin embargo, antes de que éste pudiera alcanzarlos, Penny tuvo una reacción muy peculiar…

—¡AHHHHHHH! — gritaba la chica con furia y comenzaba a golpear al asesino ferozmente con el bate de béisbol, pareciendo no tener piedad —. ¡DEJA DE ACOSARNOS! — gritaba la chica golpeando al chico por todas partes, mientras él intentaba defenderse, mas le era imposible.

—Vaya…— se sorprendía Ash observando la escena.

—Bien, está bien… ¡entendí! — respondía el asesino cuando se encontraba ya en el suelo, gracias a Penny.

—¡Hora de revelar tu identidad! — gritaba Penny llena de cólera, y le quitaba bruscamente la máscara al muchacho —. ¿Cory? — preguntaba confundida.

—¿Quién? — se preguntaba Ash, por su parte, aún más confundido.

—¡A Liz le encantará verte! — reía la chica.

—Muy bien, suficiente…¡suficiente! — llegaba de repente Austin con los demás —. ¡Basta! — reprendía a Penny, arrebatándole su bate —. No me gustan tus métodos.

—¿Mis métodos? ¡Tú nos torturaste toda la noche haciéndonos creer que había un asesino persiguiéndonos! — gritaba Penny enfadada.

—¿Y? Torturarlos es mi trabajo. — Respondía McLean con toda naturalidad —. Como sea. El desafío de hoy era de películas de terror, escapar de un asesino en serie. Ustedes fueron los últimos, y además los únicos en realmente enfrentar al asesino, por lo cual le han brindado la victoria a su equipo.

—¡Genial, viejos! — festejaba Prince.

—¡Sí! — se alegraba Penny, y ella y Ash se abrazaban.

—Afortunadamente para los equipos perdedores, este era un desafío de recompensa, por lo cual nadie se irá a casa hoy — anunciaba luego el anfitrión y la mayoría suspiraban aliviados.

—Genial — descansaba Jas.

—¿Cuál es la recompensa? — preguntaba Mel en voz alta.

—La primera clase, un tratamiento completo de spa para cada uno, y tres sesiones de terapia completamente gratis — anunciaba el anfitrión entusiasmado.

—No puedo creer que lo que más me alegre sean las sesiones de terapia…— se sorprendía Skyler.

—Bien, todo resuelto…así que hora de ir a dormir — ordenaba Austin y los chicos comenzaban a moverse.

—Paula…— buscaba Kyu entre la multitud a la chica, quien no lograba escucharlo debido a que iba muy concentrada caminando con su equipo y escuchando a Selene regañar a todos, caminando muy cerca de Marcos. Esto último ponía los celos de Kyu a flor de piel, quien se alejaba con su equipo.

—Entonces, ¿sin rencores? — preguntaba Cory adolorido a una pensativa Liz.

—Nah, hubiéramos perdido de todas formas — se resignaba Liz y luego observaba el aspecto del chico —. Esa Penny sí que te dio una paliza — reía la chica.

—Es una chica salvaje. Sin embargo, no fue lo peor de las cosas con las que tuve que lidiar — admitía, frotando su cabeza por el dolor.

—¿A qué te refieres? — preguntaba la oji verde, interesada.

—¿Ves a ese chico de allí? — señalaba Cory a alguien entre la multitud —. Era muy extraño. Vagó por todo el campamento, pero con una trayectoria muy particular. Cada vez que lo seguía, me llevaba exactamente a donde se encontraban los otros competidores. Intenté atraparlo varias veces, por supuesto, pero siempre terminaba golpeándome o haciéndome alguna maldad ocasionando que lo perdiera de vista — explicaba el chico, y Liz escuchaba atenta.

—¿Estás seguro de eso?

—Por supuesto. Sucedió al menos unas quince veces. Gracias a él los encontré a casi todos ustedes — afirmaba con la cabeza el chico, y Liz sólo miraba fijamente.

Y…¡así es, señores! ¡Santan llega de nuevo totalmente avergonzada!

Primero que nada, quiero disculparme con todos ustedes por haber tardado tanto en actualizar el fic. La verdad es que fue un semestre pesado, además de que surgieron otras complicaciones: entrando a la escuela, tuve MUCHO proyectos; éte capítulo ya lo había empezado pero faltaba terminarlo, y un día, al abrirlo lo encontré prácticamente vacío. Resultó que se había perdido entre mis correos, tuve que volver a escribirlo. Luego, hace no mucho se venció mi licencia de Office, y no podía abrir los documentos de Word. Yer fui a comprar la renovación y hoy la instalé (yei) para poder seguir escribiendo. Me puse como loca a terminar el capítulo (que quedó bastante largo) para poder entregarlo hoy mismo. Ojalá puedan perdonarme, me sentí muy mal todos estos meses…sin embargo me dieron el tiempo para crear nuevos desafíos.

Habiendo dicho eso, ahora sí: ¿qué les pareció el capitulo? Si esperaban sentir terror de verdad, lamento decepcionarlos…pero finalmente esto es un drama/comedia y quiero hacerlo entretenido. ¿Les gustó? ¿Qué opinan del desafío? Aquí procuré darle más atención a ciertas dinámicas entre ciertos campistas, espero que hayan notado algunos aspectos. Las relaciones se van haciendo más evidentes, aunque claro, esto sigue siendo el comienzo…esperen los demás capítulos para ver como evolucionan las relaciones. Me gustaría también que me dieran un análisis personal de los personajes que deseen. ¿Tienen alguna teoría? ¿Conspiración? Todo me lo pueden decir pro review (lo agradecería mucho).

Les recuerdo también que en mi perfil dejé una encuesta sobre quién creen que será el próximo o la próxima eliminado/a. Hoy no se fue nadie, pero eso cambiará pronto. También procuraré subir dinámicas en mi perfil. Abriría un foro…pero sinceramente no sé cómo utilizar esas cosas (si alguien estpa dispuesto a explicarme, estaría agradecida).

Quiero comentarles también que el próximo semestre será el más pesado para mí, debido a que tengo que meter trámites para ingresar un programa…busco becas importantes, así que deseenme lo mejor. Me esforzaré mucho en escribir durante los periodos de vacaciones (porque sí, he logrado escribir mucho en esos periodos), de manera que pueda tener caps de reserva. No me gusta dejar esta historia a la deriva…además de que amo estos personajes.

Sin más, creo que es hora de partir. Cualquier duda, comentario, queja, etc…no duden en enviarme un PM. Suelo responder lo más pronto posible.

¡Gracias por leer! No olviden dejar review, me hacen feliz

¡Besos!

Santy' B.

FUN FACT #4: El personaje de Terri inicialmente no iba durar mucho en la primera temporada, sino que iba a ser de las primeras eliminadas (considerando que fue creado por mí). Sin embargo, a los lectores les gustó tanto que terminó llegando a la mitad de la competencia, donde finalmente tuve que eliminarla para darle oportunidad a los competidores reales. Y sí, varios se quejaron.