La Era del Drama

Confesionario

—Hasta ahora, ¡todo es fantástico! — exclamaba Tamara, alegre —. Desde que ganamos con mi ayuda, no he recibido nada sino cumplidos, halagos y recompensas por haber sido el primer lugar — explicaba y mostraba una bandeja llena de macarrones franceses —. ¡Es lo mejor que me ha pasado en el reality! Y lo que es aún mejor, nada de quejas, torturas mentales y/o físicas por parte de Selene. Finalmente, todo parece regresar a su lugar.

Fin del Confesionario

—Esto es vida…— celebraba la chica en un cómodo sillón reclinable, comiendo macarrones.

—Ni que lo digas…— corroboraba a su lado Mireya, con dos rodajas de pepino en sus ojos —. ¿Quieres…? — le preguntaba la chica a Kit, ofreciéndole una copa de coctel de camarón.

—Gracias — agradecía el muchacho con una sonrisa, y tomaba un camarón, lanzándolo a su boca.

Confesionario

—Es tan extraño…No importa lo que haga o como la trate, Mireya siempre será amable conmigo. Al entrar a la competencia y verla, no lo sé…parecía de esas chicas princesas del punk que no le hablan a nadie y odian a todos, pero parece ser que no. En realidad, es…linda — admitía el chico y se sonrojaba, pero luego su expresión cambiaba a una de seriedad —. Pero me preocupa que ella descubra que, bueno, ya saben…

Fin del Confesionario

—Hey, es genial que hayamos ganado, ¿o no, linda? — preguntaba Mathias con una sonrisa, a lado de la líder rubia, quién miraba a la nada con expresión de molestia —. ¿Selene?

—Tengo que destruir a esa…— susurraba la chica, y con su mano derecha rompía una copa de donde estaba bebiendo.

Confesionario

—Sí, ganamos el desafío… ¿Y? Aún no logro olvidar como Mel y su estúpido novio me eliminaron en el desafío pasado. Se supone que soy la mejor en todo, ¡yo nunca pierdo! ¡Y menos ante pelirrojas estúpidas! — gritaba furiosa a la cámara, y luego se tranquilizaba —. Tengo que buscar una manera de hacer que pague. Mi único consuelo es que ahora ella debe estar pasándola muy mal en la tercera clase.

Fin del Confesionario

Tercera Clase

—Mel, cada vez es más desvergonzada…— susurraba Jasmine mirando con ojos entrecerrados a la chica, quien estaba plácidamente dormida en el hombro de Zack, y rodeaba el brazo del muchacho con sus manos.

—Ha sido peor…— admitía Penny y Jas la miraba mal —. Lo siento.

—¿Acaso no le importa que yo esté aquí, observándolos? — preguntaba Jasmine herida, y Penny reía.

—¡Ese es el problema con Zack! Nunca piensa…— le recordaba, y la rubia miraba preocupada —. Deberíamos aprovechar el siguiente desafío para darles una lección.

—"Hablando del siguiente desafío…abróchense los cinturones, cinéfilos, que el aterrizaje no será lindo ésta vez" — reía Austin por el altoparlante.

—Nunca es lindo…— bufaba Wade, aferrándose al asiento, a falta de cinturones, y entonces Bay se aferraba del cuello del chico, asustada, y él sonreía.

Confesionario

—Durante toda la secundaria, siempre me molestaron por mi estatura, o por ser un nerd. Siendo honesto, nuca tuve una novia de verdad…— admitía Wade tranquilo —. No sé mucho sobre chicas…Es más, creo que no sé nada sobre chicas, pero Bay es linda, así que me he propuesto conquistarla en la competencia — admitía decidido y se levantaba, con sus puños en la cintura, posando como superhéroe, pero entonces el inodoro explotaba y salía un chorro de agua —. ¿QUÉ DIABLOS…?

Fin del Confesionario

—"¡O agárrense de lo más pesado y fuerte que encuentren!" — les aconsejaba por el alto parlante y Mel, quien ya había despertado, se aferraba al pecho de Zack.

—Perfecto…— bufaba Penny y Jasmine resoplaba.

—Jas, oye…— estaba por llamarla Zack cuando el avión caía en picada, y todos dentro de él quedaban suspendidos.

—Soy demasiado joven para morir, soy demasiado joven para morir, soy demasiado joven para…— se decía a sí misma Skyler, aterrada, suspendida en el aire a alta velocidad.

—¡Esto es genial! — reía Prince también en el aire, hasta que veía un vomito ajeno flotar —. O quizá no, viejos…

—Odio este show…— bufaba Sarah seria, suspendida en el aire, cruzada de brazos.

—¿Te encuentras bien? — preguntaba su hermano de cabeza, y ella lo apartaba, empujándolo de la cara.

Confesionario

—Nunca tuve que rogarle a Sarah por nada porque siempre estábamos de acuerdo en todo…— recordaba Sean cansado —. Ahora, ella me odia, y simplemente no me habla por ningún motivo. Sí, quizá fui algo duro con ella la temporada pasada, pero no la traicioné…— aseguraba el chico de brazos cruzados, pero luego abría los ojos, confundido —. ¿O sí?

Fin del Confesionario

—Que la caída sea suave, que la caída sea suave…— rogaba Penny con ojos cerrados, aterrada, aún suspendida en el aire, con su cabello flotando.

—Eso es físicamente imposible, dada la velocidad y dirección en la cual caemos — la corregía Stephen con su expresión usual, suspendido cerca de ella —. ¿Acaso eres idiota? — preguntaba y la chica lo miraba mal.

—Hey…— alcanzaba a reprenderlo Zack justo antes de que llegara el momento del impacto, en el cual el avión chocaba estrepitosamente contra el suelo, jalando a todos los campistas hacia abajo abruptamente.

—Oigan…caí suave — se sorprendía Mel, levantándose con una sonrisa, mientras que el resto yacía en el suelo del avión, completamente adolorido.

—Eso te convierte en la única…— bufaba Penny, despegando su cara del suelo, con el cabello enmarañado, con el resto de su cuerpo sobre Zack.

—¿Sienten eso? — preguntaba Bay hasta arriba, cuando algo en el fondo se movía y hacía ruidos.

—Ups…— se lamentaba con sarcasmo Sarah, y cuando la mayoría se levantaba se podía ver a Skyler, aplastada y aplanada contra el suelo.

—¿Por qué debía pasarme a mí? — preguntaba visiblemente adolorida, alzando la cabeza con dificultad.

—¿Necesitas ayuda? — preguntaba Prince interesado, ofreciéndole su mano, más ella molesta lo esquivaba, y se levantaba sola, aunque pesadamente.

—¿Dónde estamos? — preguntaba Wade, intentando abrir la compuerta del avión, que parecía haberse atorado.

El muchacho siguió intentando con su poca fuerza, hasta finalmente lograr que dicha compuerta se abriera, e inesperadamente era recibido por una fuerte ventisca que prácticamente lo empujaba contra la pared.

—¿Esto es el Polo Norte o algo parecido? — preguntaba Prince entusiasta saltado fuera del avión, aunque luego siendo alcanzado por el frío.

—Otro desafío navideño no, por favor…— rogaba Jasmine friolenta, y Stephen rodaba los ojos ante el rubio fiestero.

—¿No pudiste pensar en una locación más específica, y posible? — le preguntaba al chico, quien se sorprendía de la frialdad del geek.

—Woah…tranquilo, viejo — respondía, y se alejaba de a poco.

—¡Esto es simplemente increíble! — salía Selene molesta, seguida por su equipo, de la compuerta de primera clase —. ¡Estaba a punto de tomar un baño de vapor!

—Oye, deberías cubrirte…todo eso — le aconsejaba Skyler de mala gana, señalando el cuerpo de la chica envuelto en una toalla, con asco.

—Genial…— reía Math al lado de Marcos, quien veía escéptico al chico.

—No es genial…— rodaba los ojos Penny, cuando Selene regresaba con un gran abrigo felpudo.

—Eso fue rápido…

—Ah…ah… ¡ACHU! — estornudaba fuertemente Sarah, captando la atención de todos.

—Parece que la reina del mal contrajo una gripe — se burlaba Mireya desde su lugar.

—O quizá algo peor, como la enfermedad de la vaca loca…— sugería Prince divertido y la mayoría de su equipo reía, a excepción de Skyler, por supuesto.

—Imposible…yo nunca me enfermo — negaba la rubia con la cabeza —. Mi sistema inmunológico está hecho de piedra.

—Al igual que tu corazón y, bueno, el resto de tu cuerpo — le recordaba Marcos, y la chica sólo lo miraba mal.

—No puedes simplemente enfermarte Sarah, ¡no hoy! — le recordaba Jasmine un tanto exhausta.

—Hago lo que puedo, líder rubia…— respondía Sarah, y la otra rubia suspiraba cansada.

—Mantén la calma, no hemos perdido aún — la tomaba de los hombros Stephen, intentando tranquilizarla, ante la mirada analítica de Zack.

Confesionario

—Aunque basándome en nuestra experiencia…— se rascaba la nuca Stephen.

.

—¿Quién se cree ese chico, la mano derecha de Jas? — preguntaba Zack molesto, pero manteniendo la calma.

Fin del Confesionario

—¿Podrían decirnos qué ocurre? ¿Dónde estamos? — interrumpía Bay, ante la súbita llegada de los tres anfitriones, quienes hacían su entrada con algo parecido a indumentaria esquimal.

—¡Bienvenidos, cinéfilos, al desafío más…desafiante de todos! — gritaba Austin luciendo entusiasmado, y todos mantenían una mirada aburrida.

—¿Querrás decir el más 'patético'? ¿Hemos llegado a ese punto del show? — preguntaba Penny con semblante aburrido, y ocasionaba una breve risa en Zack, lo que sorprendía a muchos, en especial a Mel.

—Este… tengo algo en la garganta — fingía el muchacho ante la mirada de todos, y Mel miraba fulminante a Penny, quien se extrañaba, y dirigía su mirada en otra dirección.

—Hoy en día, el género de películas animadas es en definitiva uno de los más aclamados, y muchas de las películas más taquilleras de todo el mundo resultan ser películas animadas. Es por eso que el desafío de hoy se encuentra basado en una de las franquicias de películas animadas más lucrativas de todas — anunciaba Austin mientras tanto Santana como Alexa parecían estar muriendo de frío.

—¿Frozen? — preguntaba Paula, y tanto Randy como Wade simplemente rodaban los ojos ante el comentario.

—Frozen no es la franquicia... — corregía Randy, remarcando lo 'obvio'.

—En ese caso, la franquicia sería Walt Disney Studios — añadía Wade y el par de geeks afirmaban en señal de aprobación.

—Aunque, técnicamente, si Frozen hace una secuela, podría convertirse en franquicia…— intervenía Kit dudoso, y el par lo miraba sorprendido.

—¿Hablas idioma nerd? — le preguntaban al unísono los chicos, incomodándolo.

—No te contagies…— le susurraba Mireya y lo jalaba consigo, ante la insistente mirada de Sean.

—No, perdedores…sino, ¡La Era de Hielo! — anunciaba emocionado, y los chicos miraban aburridos.

—Eso es desventaja…los Camarógrafos ya tienen al mamut — alegaba Selene, señalando a Mel, quien le lanzaba una mirada feroz.

—Es un mamut demasiado sexy, ¿no crees? — le preguntaba Math con una sonrisa, lo cual parecía volver loca a la chica, y no en el buen sentido.

—Cierra la boca — bufaba molesta, alejándose del chico, quien quedaba confundido.

—¿Ahora qué hice?

—¿En qué consistirá el desafío? — preguntaba Stephen, de brazos cruzados, serio.

—Será algo sencillo, créanme: cada equipo recibirá un bebé falso en representación de Roshan, el bebé que la manada de Manny intenta llevar con su familia, y efectivamente, deberán llevarlo hasta el paso glaciar, antes de que la manada de humanos se vaya y o logren alcanzarla. El primer equipo en entregar a su bebé sano y salvo, ganará el desafío de hoy — anunciaba el anfitrión a punto de retirarse, luego de entregar a cada equipo un bebé y un mapa con una ruta específica, respectivamente —. Ah, y cuidado con atravesar el Medio Pico. Para los que han visto la película, saben que nada bueno los espera ahí…— les recordaba con expresión de suspenso, y se retiraba con el par de co-anfitrionas.

—¿Qué nos espera? — preguntaba Tamara un tanto preocupada, gritado al aire, más los conductores no volvían.

—Lo tengo — afirmaba de inmediato Kit, tras observar el mapa.

—Perfecto. Vámonos — ordenaba satisfecha Selene y su equipo era el primero en emprender el paso.

Dobles

—Necesitamos destruir a esa venenosa pelirroja y a su patético equipo. ¿Opciones? — preguntaba Selene a su equipo, cuando ya se encontraban lo suficientemente alejados de los otros dos.

—Puedes poner crema de afeitar en su shampoo — sugería Mireya, y la mayoría la miraba extrañada.

—¿Funciona? — preguntaba Randy interesado y Tamara rodaba los ojos.

—Lo he probado, es efectivo — sonreía la chica y Marcos abría los ojos como platos.

—¿Fue así como me quedé calvo en octavo grado? — preguntaba el chico abrumado, y su hermana solo reía.

—Habías sido un patán todo el ciclo escolar…y la venganza es dulce — le guiñaba el ojo y la expresión de Marcos cambiaba a una de enojo.

—¡Parecía un anciano! ¡Y así fue por varios meses! — le reprochaba a su hermana, quien sólo le sacaba la lengua.

—Estoy segura de que te veías igual de guapo — lo consolaba Paula con una sonrisa, y le besaba la mejilla.

—Eso es asqueroso — hacía una mueca Randy.

—Mmmm no, otra cosa — negaba Selene con la cabeza.

—Puedes poner una trampa de oso en su bañera, y así, cuando menos se lo espere… ¡ya estará en sus garras! — reía macabro Randy, y Tamara se alejaba rápidamente —. Y como será en la bañera y corre agua, no te esforzarás en limpiar — finalizaba sádico y los chicos lo miraban consternados.

—Demasiado sangrento, pero no lo descartaré…— tomaba nota la rubia, y Mireya rodaba los ojos.

—¿Por qué el afán de destrozar las vidas de los demás? No sirve de nada vengarte de quienes no te agradan — intervenía Paula intentando crear conciencia, y varios del equipo reían, incluyendo Marcos —. ¿Qué?

—Es muy tierno de tu parte pensar así, preciosa…pero la realidad es que nunca está de más darle un escarmiento a quien lo merece — le explicaba Marcos entre risas con un trasfondo malévolo, y su novia arqueaba una ceja.

—No estarás hablando en serio — intuía la chica, mientras se abrazaba a si misma por el frío.

—¿Y por qué no? No creo que tenga algo de malo entablar tu propio karma — intervenía Selene con una sonrisa maliciosa, y Math sonreía también al verla —. Además, es muy satisfactorio. Entonces, volviendo al tema que nos incumbe…— volvía a planear la chica, y Paula resoplaba.

Confesionario

—Había olvidado que Marcos era algo así como un villano la temporada pasada. Digo, se deshizo de Sarah y Mireya, después de todo — recordaba Paula algo consternada —. Pero, ha cambiado, ¿o no? No es el mismo Marcos patán de antes, sino uno dulce y amable — sonreía la chica tras decir esto —. Sólo debe ser algo así como un espectro de maldad, o picardía. Nada de qué preocuparme.

Fin del Confesionario

—Demasiado frío…y…tanto eco — temblaba Tamara caminando entre el equipo, con expresión paranoica, volteando a todas direcciones constantemente—. ¿Por qué en medio de la nada, McLean? ¿Por qué? — susurraba para sí misma, atemorizada.

—¿Decías algo? — llegaba Randy con naturalidad, con las manos en su chaqueta

—¿Eh? Oh, bueno, nada…— fingía ella, más su expresión mostraba preocupación genuina —. Sólo éste maldito frío.

—¿Tienes frío? — preguntaba el chico y ella lo miraba escéptica, a la vez, con todo el odio que podía juntar en ese momento —. Lo siento, pregunta estándar. Toma — se disculpaba y luego se quitaba su chaqueta y la colocaba en los hombros de la rubia, quien se sorprendía.

—¿No tienes frío? — le preguntaba, mirando al chico que ahora sólo estaba con una playera de manga corta, y éste se encogía de hombros.

—¿Eso importa? Siempre me ha fascinado la idea de sufrir una muerte de película. ¿Congelado en medio del ártico? O aún mejor, ¿mi cuerpo preservado en el hielo para futuras investigaciones? Suena estupendo — explicaba el chico con emoción, ante Tamara, quien simplemente lo miraba boquiabierta.

Confesionario

—En varias ocasiones me parece que Randy podría ser un buen amigo e incluso aliado. Pero luego comienza a hablar — resoplaba Tamara —. Es como escuchar mis peores pesadillas en un solo casete: Randy es la grabadora.

Fin del Confesionario

—Entonces, mis opciones se reducen a éstas: la trampa de oso, su cama llena de hormigas, o el precipicio. Es difícil elegir — se preguntaba Selene pensativa.

—Las tres me parecen algo radicales —- se rascaba la nuca Math —. Pero, ¿por qué pides ayuda, preciosa? Eres demasiado inteligente como para necesitarla.

En ese instante, la rubia se detenía en seco, con mirada perpleja.

—Eso…es verdad — admitía la chica y luego lo miraba de mal modo —. Y evidentemente no necesitaba tu ayuda para darme cuenta. Ahora, aléjate mientras planeo nuestro próximo movimiento — le ordenaba brusca, empujándolo lejos, y la ventisca actuaba en su favor.

—Vaya… — bufaba Math mientras se cubría su rostro de la tormenta de nieve con el brazo.

Luego, el muchacho volteaba a ver a cierto par de concursantes caminando más atrás.

—Genial — sonreía y caminaba hasta encontrarse con Randy —. ¡Genial, viejo! — lo codeaba en signo de felicitación.

—¿Eh? ¿De qué hablas? — preguntaba el muchacho confundido, tanto por la pregunta como por la simpatía del chico.

—Hablo de Tamara. Fue un buen movimiento prestarle tu chaqueta. Sólo es cuestión de tiempo antes de que caiga rendida ante ti — le guiñaba el ojo cómplice.

—¿Qué? Oh, ¡no! Esa no era mi intención. Yo no…quiero que, caiga rendida ante, ante nada — comprendía el muchacho y negaba con la cabeza, algo perplejo.

—Claro que no — decía Math luego, pero le guiñaba un ojo —. Guardaré tu secreto, amigo. Cuando las chicas se enteran de estas cosas, se ponen algo exigentes — recordaba y exageraba un escalofrío, a lo que Randy arqueaba una ceja —. Buena suerte con ella — y entonces caminaba más aprisa, casi pisándole los talones a Selene.

—Pero…pero, esas no son mis intenciones — se ponía nervioso el muchacho —. ¿Yo? ¿Humillándome, descuidándome a mí mismo por la atención de una chica? ¿Una chica que bien podría rechazarme en cualquier momento y humillarme en televisión nacional? ¿Qué muerte podría ser más patética que una auto infligida por el amor hacia una chica? — se horrorizaba de a poco el muchacho, negando por completo sus sentimientos, y entonces se acercaba a Tamara con pasos brusco —. Tomaré esto — decía y tomaba la chaqueta de los hombros de la rubia, poniéndosela de nuevo y alejándose rápidamente, dejándola perpleja.

—¿Qué? — preguntaba ella incrédula.

Camarógrafos

—No parece un camino muy largo. Si nos apresuramos, podremos llegar antes que el resto — observaba Zack el mapa detenidamente, con Mel descansando su barbilla sobre el hombro de éste.

—Y de esa manera podremos ganarle a esa rubia-arpía oxigenada — musitaba Mel con los ojos entrecerrados, y Zack volteaba a verla —. Oh, lo siento, pero…es que se burla tanto de mí. A veces, incluso me da miedo. Parece ser la chica capaz de cualquier cosa con tal de ganar — reponía de nuevo, fingiendo estar consternada.

—Mira quién habla — bufaba Penny caminando detrás de ellos —. Por si no te has dado cuenta, genio, el mapa es a escala. No es como si sólo haya que recorrer 100 metros, no podría ser tan fácil.

—Eso lo sé, Penny — rodaba los ojos Zack, y volvía su vista al mapa —. De todas maneras, parece un camino corto, si lo vemos desde perspectiva.

—Evidentemente — secundaba Mel, viendo a Penny burlonamente, quien se hundía en sus hombros.

—Como sea — asentía Penny, rodando los ojos, y se alejaba lentamente del par, atrayendo la mirada consternada de Zack por un par de segundos.

—Oye, ¿qué haces por aquí? — preguntaba Prince llegando al lado de Skyler, quien se encontraba hasta el final del grupo.

—Oh, nada…solo una caminata por la pradera — respondía ella con una sonrisa sarcástica, temblando de frío, y luego borraba su sonrisa y fijaba su vista en el suelo.

—Gran sentido del humor — sonreía Prince sin darle importancia al sarcasmo de la chica, quien rodaba los ojos —. ¿Mueres de frío?

—Aterricé en medio de lo que yo llamaría 'la nada' con tan sólo una playera y sin oportunidad de buscar al menos una chaqueta. ¿Tú qué crees? — le preguntaba visiblemente molesta, mientras frotaba sus brazos para calentarlos.

—Podrías haberlo dicho antes — decía el muchacho mientras se quitaba su campera y se la ofrecía, y la chica observaba la prenda incrédula, y luego soltaba una carcajada seca.

—No caeré en tal juego — aseguraba con una sonrisa burlona.

—¿Juego? ¿De qué estás hablando? — preguntaba el muchacho confundido.

—Tu juego, en el cual crees que puedes manipular a una chica, atraparme con detalles y cumplidos, para que así logres obtener lo que sea que quieras de mí, o que logres que yo haga todo lo que tú quieras, hasta que sólo quede eliminarme — narraba ella con seguridad y el chico por primera vez perdía su sonrisa.

—¿De qué hablas? Esa no es mi intención — aseguraba él y ella reía.

—Vamos, conozco a los de tu tipo. El chico amigable, galán, que es buena onda con todas las chicas, pero sólo buscan algo cambio. Pues bien, déjame decirte que yo no soy como las otras y no caeré en tu retorcido juego. Preferiría renunciar voluntariamente, pero no lo haré, porque sé que eso es justo lo que quieres — argumentaba ella serie, con toda seguridad.

—¿Eliminarte? ¿Buscar algo a cambio? Vamos, Sky, yo no soy ese tipo de chico…lo juro — prometía ante la mirada molesta de la chica, cuyo enojo parecía crecer conforme él abría la boca.

—Sólo mis amigos pueden llamarme Sky. ¿Tú? Sé que sólo quieres formar una estúpida alianza, o usarme como carnada en el juego, pero déjame decirte que eso no va a suceder… — finalizaba su argumento y se disponía a marcharse, pero Prince se interponía en su camino.

—¡Pero eso es lo que trato de decirte! No soy esa clase de chico, jamás sería así contigo. De verdad quiero que tú y yo seamos amigos, y conocerte más. Creo que eres una chica muy linda, divertida y lista. ¿Por qué no puede ser sólo eso? — preguntaba Prince y ella resoplaba, pasando a su lado para seguir caminando.

—¿Qué parte de 'Tú y yo jamás seremos amigos' no…? ¿Dónde rayos está todo el mundo? — se preguntaba, preguntando prácticamente al vacío, ya que no había rastro de su equipo.

—¿Hey? ¿Hola? — preguntaba Prince, buscando a su alrededor —. ¿Zack? ¿Alguien por ahí?

—¡Por supuesto que no hay nadie o te estarían respondiendo! — le gritaba Sky de mal humor, y luego abría los ojos como platos —. Oh, no…el equipo, ¡el mapa! Sin ellos, estamos perdidos…— concluía Sky aterrada, observando a su alrededor, que debido a la tormenta no lograba visualizarse nada, salvo la nieve.

—Hey…podría ser peor, ¿o no? — preguntaba Prince con una sonrisa, y ella se mostraba aún más molesta.

—Acaba de empeorar desde el segundo en donde recordé que también estabas conmigo — le decía entrecerrando las cejas, y él sólo sonreía.

Microfonistas

—Un desafío que no requiere un esfuerzo físico brutal. Suena fácil, ¿no? — se preguntaba Jasmine, mientras Stephen las guiaba usando el mapa.

—En realidad, a falta de abrigo y provisiones, cualquier mínimo error técnico podría costarnos no sólo el desafío, sino también la vida — corregía Stephen con la mirada atenta en el mapa, analizando cada movimiento—. Pero es bueno que intentes mantenerte positiva —añadía luego articulando lo que podría parecer una sonrisa, o al menos era un cambio en el rostro del geek, usualmente inexpresivo o irritado.

—Su charla nerd me parece increíblemente irritante — interrumpía Sarah detrás de ellos, luciendo fatal, con su nariz roja y sus ojos llorosos —. ¿Podrían dejar de gritar? Su positividad me causa migraña.

—No estamos…Oh, no — se detenía Jasmine en seco, con semblante angustiado —. ¿No me digas que te has resfriado? ¡No tenemos tiempo para eso, Sarah!

—Oh, perdona, creí que sería divertido…— respondía la otra rubia irónica y de mal humor —. No es como si yo estuviera pasando un buen rato así. Será mejor que nos lleves rápido a Texas antes de que me ponga peor — le exigía a Stephen, y el chico parecía levemente confundido.

—El paso glacial, ¡no El Paso, Texas! — comprendía rápidamente y retrucaba molesto.

—Como sea, ¡andando! — no le daba importancia y caminaba delante de él, estornudando repetidamente y tambaleándose.

—No te preocupes, no podría ser peor — palmeaba Jas la espalda de su compañero a la vez que ambos observaban a Sarah desde atrás.

Dobles

—¿PODRÍAN APRESURARSE? ¡Mi abuela es más rápida que ustedes! ¡Y ella está postrada en una cama de un asilo en el condado de Chikasaw, Missisipi! — demandaba Selene a la delantera.

—Quizá deberíamos meterla a ella en un asilo — bufaba Mireya, viendo a la líder.

—No calificaría — respondía Kit a su lado. El chico era mucho más alto y corpulento que ella, por lo que agachaba la vista al verla.

—Deberíamos hacerle una broma, ¿no crees? Para que aprenda a respetarnos; algo malévolo — conspiraba Mireya con mirada pícara, y el muchacho tragaba saliva.

—Paso. — Respondía el muchacho, y Mireya lo miraba inquisitiva.

—No siempre tienes que ser bueno, ¿sabes? A veces es bueno enojarse, o tratar a alguien como se merece — le recordaba ella comprensiva, y el chico negaba con la cabeza.

—No se me da eso de enojarse…pongámoslo así — se rascaba la nuca el muchacho, incómodo con la conversación.

—Pero, ¿no recuerdas cuando le diste una paliza a esos Warboys en el desafío de Mad Max? Eso fue sensacional, lo hiciste genial — lo halagaba ella y el chico miraba consternado.

—¿Podríamos, eh, cambiar el tema, por favor? — preguntaba el chico incómodo, y Mireya notaba el cambio de actitud en el chico.

—¿Sucede algo? — preguntaba ella tomando la muñeca de él, lo cual lo tomaba por sorpresa.

—Nada, es sólo que... — negaba el muchacho, y luego suspiraba frustrado —. Realmente, no soy nada agradable siendo malvado. Créeme.

—¿Tú? ¿Malvado? — preguntaba Mireya con una sonrisa —. ¡Pero si eres el chico más dulce que conozco! Eres amable, nos cuidas, nunca tienes problemas con nadie, no intentas dañar a los demás, no juegas con los sentimientos de una chica…— enumeraba Mireya pareciendo perder el hilo de la situación con más rapidez, mientras su semblante cambiaba a uno de furia con cada cosa —, no la manipulas para que actúe conforme a tu voluntad, y ¡no te besas con tu hermana en frente de ella! — finalizaba ella molesta, viendo a la nada, y el chico la observaba consternado.

—Eh, Mire… ¿estás bien? — le preguntaba el chico, captando de nuevo la atención de ella, quien recuperaba la compostura.

—Oh, sí, lo siento…— se disculpaba, apenada —. Ya sabes, sólo balbuceo acerca de Sean.

—¿El rubio del otro equipo? ¿El que siempre se te queda viendo?

—El mismo — reía amargamente la chica, recordando —. Supongo que te enteraste, pero en la temporada pasada él…se acercó a mí, en plan romántico y todo. Pasamos mucho tiempo juntos y, no sé, supongo que me enamoré de él. Pero luego resultó que era un patán, y que sólo había fingido interés en mi para manipularme y usarme como alianza en el juego. Al final, lo vi besarse con su hermana idiota, la otra rubia, y en ese mismo desafío fui eliminada…aunque eso fue culpa de Marcos — bufaba esto último, y luego sonreía acomplejada —. Lamento si todo el tiempo te molesto con mis cosas personales. Es sólo que últimamente no he tenido mucho tiempo para platicar con Paula, ya que siempre se anda besuqueando con Marcos…pero tú siempre me escuchas — decía esto último con una sonrisa tierna —. Quizá no soy la chica más dulce, femenina y buena de todas, pero siempre estás ahí, incluso si no sé mucho de ti. Y bueno, gracias…por eso — le agradecía la chica y seguía caminando, mientras el muchacho sólo la veía partir, confundido.

Confesionario

—En lo que llevamos de la competencia nunca me había sentido…así. Es decir, sí, fue genial habla con Celyan y todo, pero, Mireya es tan…tan diferente — explicaba Kit, visiblemente luchando con encontrar las palabras adecuadas. — Es que, ella no parece ser alguien como yo, pero me comprende de una manera mejor que alguien como yo. ¿Entienden lo que digo?

Fin del Confesionario

—¿No vienes? — preguntaba Mireya buscándolo con la mirada y sonreía, mientras que el chico, con media sonrisa, se apresuraba a seguirle el paso.

—Qué extraño…— se cuestionaba Tamara, observando de lejos a Randy, quien hacía lo posible por evitar el contacto visual con la rubia —. Es un idiota — bufaba luego, y seguía caminando sola, temblando de frío, hasta que algo parecía llamar atención, y la mantenía alerta —. ¿Qué fue eso? — se preguntaba, volteando a todas direcciones, creyendo haber escuchado algo —. ¿Alguien escuchó eso?

Sin embargo, todo el equipo parecía ignorarla, siendo ella la que iba en último lugar.

—¿Nadie? — preguntaba, sin recibir respuesta nuevamente —. Sólo…sólo es tu imaginación, Tamara. — Intentaba convencerse de ello, asintiendo con la cabeza, sin embargo, volvía a escuchar algo —. O quizá no… ¿qué ha sido eso?

La angustia de la rubia seguía creciendo desmedidamente, mientras esperaba a que el causante de los ruidos se revelara, cuando de repente, de la ventisca surgía un sujeto encapuchado y desaliñado, con una toz brutal.

—¡HUGH GLASS! — gritaba la chica horrorizada y corría junto con su equipo, quien simplemente la observaba extrañado y continuaba el camino.

Detrás, el hombre encapuchado se destapaba la cabeza con torpeza para dejar ver su cabellera rubia.

—Estúpida nieve, estúpida tormenta de nieve, estúpida era de hielo…— maldecía Sean entre dientes, caminando con dificultad por la nieve —. Ahora, ¿dónde se han metido? — se preguntaba mientras sacaba unos binoculares y exploraba cerca.

Con los binoculares buscaba por la tormenta, hasta que se detenía en cierto par de integrantes del equipo contrario.

—Ahí está…— afirmaba mientras se acercaba con cautela —. ¿Qué quieres, gótico inútil, con Mire? —preguntaba en un susurro, enfocando específicamente a Kit, quien reía al lado de la mencionada.

Confesionario

—¿Qué? — preguntaba de mala gana a la cámara —. No confío en ese chico, parece ser capaz de sólo buscar a Mire por interés, e intentar utilizarla hasta que ya no le sea útil y así eliminarla…— aseguraba de brazos cruzados, y luego volvía su mirada a la cámara —. Y, eh, bueno…no es como si yo tampoco…es decir, bueno…Agh, saben a lo que me refiero.

Fin del Confesionario

—¡UN PERVERTIDO! — gritaba Selene cuando notaba la presencia del rubio, lanzando velozmente una bola de nieve directo a su cara, para que luego todo el equipo corriera lejos de Sean, quien yacía en el suelo.

—Lo olvidaba. Estúpida líder rubia — bufaba casado, y luego azotaba su cabeza contra la nieve, mientras lo que parecía ser una ardilla intentaba clavar una bellota en su cráneo.

Camarógrafos

—…Y estaba tan preocupada, ya que creí que saldría terrible en la fotografía. Pero no, ¡resulta que gané como mejor sonrisa y mejor cabello! — finalizaba Mel con su historia, al lado de Zack.

—En efecto, tienes una linda sonrisa — asentía Zack, y Penny de lejos no podía evitar escuchar la conversación.

—¿Sabes algo, Mel? La temporada pasada, Jasmine interpretó a la Bella Durmiente en un desafío, y lucía súper sexy —. Interrumpía la chica, y luego abría los ojos al procesar su comentario.

Confesionario

—¿Qué sucede conmigo? — se preguntaba completamente confundida, sobando su cabeza.

Fin del Confesionario

—Y, eh, también besó a Zack — agregaba rápidamente, evitando la mirada de ambos —. ¿Eso fue antes o después de que se volvieran novios, Zack? — preguntaba la chica acercándose al muchacho, quien comprendía de inmediato las intenciones de la chica, pero intentaba ignorarlas.

—Me parece que antes — respondía con naturalidad, y Mel fruncía el ceño ligeramente.

—Y supongo que aún la besas, ¿o no, Zack? — preguntaba nuevamente la chica, irritando al par —. Después de todo, ahora es tu novia.

—¿Nos permites un momento? — preguntaba Zack amablemente a Mel y luego tomaba a Penny de un brazo y la llevaba consigo más adelante —. ¿Se puede saber qué pretendes?

—Regresarte a tu realidad, idiota — respondía ella, zafándose del agarre del líder —. ¿Coqueteando con Mel en público? ¿Es enserio? ¿Eres tan descarado?

No estaba coqueteando con nadie — aclaraba el muchacho, haciendo énfasis en la primera palabra —. Sé que nunca has sido la persona más cuerda del mundo, pero ¿defendiendo a Jasmine? No creo que de la nada te estés volviendo mejor persona, así que mi conclusión es que te has vuelto paranoica o algo tramas.

—¡No estoy paranoica! No me equivoco en que Ash fue saboteado por alguien, en que Mel es la persona más malvada del mundo — enumeraba la chica desafiante, mientras Zack sólo la observaba — y en que tú eres el hombre más estúpido del mundo.

—Claro, por eso soy líder del equipo al cual tú perteneces — ironizaba el muchacho, calmo a diferencia de ella.

—¡Porque fuiste el primero en llegar a la meta! — corregía de inmediato la pelinegra —. Lo rápido no quita lo estúpido.

—¿A qué pretendes llegar con esto?

—A que, por primera vez en tu vida, me escuches y entiendas que Mel es mala. Busca hacernos daño a todos, pero tú eres el único que no lo ve — respondía ella consternada genuinamente, bajando su tono de voz —. Quizá también Prince. Pero él también es un idiota.

—Linda forma de expresarte de tus compañeros de equipo, quienes podrían eliminarte en cualquier instante — exclamaba Zack, y la chica se mordía el labio inferior —. ¿Tú qué opinas, Prince? ¿Escuchaste lo que Penny piensa de ti? — preguntaba mirando hacia atrás, al resto del equipo, pero no había rastro del muchacho —. ¿Prince? ¿A dónde se fue?

—Un momento…Skyler no está tampoco — notaba Bay, mirando a su alrededor preocupada.

—¿No te diste cuenta de a dónde se fueron, Wade? — preguntaba Zack al geek, quien lucía más bien distraído.

—¿Eh? — musitaba el muchacho, volviendo en sí —. Oh, no…Noté cuando Sean se escabulló al principio, y estuve por decirte, pero luego me lanzó escarcha y divagué en mis pensamientos por un buen rato.

—De nada, nerd — reía Sean, regresando con su equipo.

—¿Dónde estabas? — preguntaba Zack molesto, enfrentando al muchacho, quien se encogía de hombros, despreocupado.

—Fui a dar una vuelta…— respondía el gemelo, zafándose del agarre de Zack bruscamente —. Nada especial que ver, fue muy relajante, en realidad…

—¿Eso no se debe, de casualidad, a que Carly ya no se la pasa hostigándote todo el día? — preguntaba Penny burlonamente.

—Nunca había tenido un día tan relajante como hoy — sonreía el chico, lo cual era inusual en él, y Zack suspiraba.

—¿Dónde estarán esos dos? — preguntaba Zack, mientras el equipo le restaba importancia y seguía con la marcha.


—¿DÓNDE DIABLOS ESTAMOS? — se preguntaba Sky furiosa, con los pies prácticamente enterrados en la nieve.

—Quiero pensar que, en la Antártida, o el Ártico…el Polo Norte. Cualquiera de esas es posible, ¿o no? — preguntaba Prince, quien lucía más bien divertido, haciendo figuras en la nieve, y ella lo miraba escéptica.

—¿Entiendes lo estúpido que estás sonando en este preciso instante? ¡Si estuviéramos en alguno de esos lugares, creo que ya habríamos muerto! — gritaba ella, abrazándose a sí misma, mirando hacia todas direcciones —. Aunque, a este paso, es probable que muramos en los próximos dos días, tres si tenemos suerte.

—¡Vamos linda, no seas tan pesimista! — la arribaba el muchacho, y ella se alejaba, molesta —. No estaremos aquí por siempre. De seguro Zack y el equipo ya nos están buscando.

—¿Cómo pueden estar buscándonos si ni siquiera saben por dónde nos fuimos? — preguntaba ella estresada.

—¿No por eso estarían buscándonos? — se preguntaba a sí mismo el chico, y ella sólo se golpeaba la frente —. Pero, aun así… ¿tú crees que Austin sería capaz de dejarnos aquí?


*COMERCIAL INFORMATIVO*

—En realidad, sí seríamos capaces, mi para nada querido Prince — afirmaba Austin riéndose, sentando en un mullido sillón marrón, sosteniendo una copa de vino; a sus costados, se encontraban las otras co-anfitrionas —. Información que cura. Volvemos con Total Drama Hollywood Challenge.

*FIN DEL COMERCIAL INFORMATIVO*


—¿Nunca viste la primera temporada? — preguntó la castaña y el chico negaba con la cabeza —. ¿Ni siquiera te molestaste en hacerlo, sólo para saber a qué te enfrentarías estar aquí, luego de firmar?

—Vamos, ya tranquila…— la tomaba de los hombros tiernamente, y ella se zafaba —. En realidad, no creo que estemos pasando una racha TAN mala.

—¿Una racha tan mala? — se preguntaba ella, escéptica, prácticamente boquiabierta, observando al chico —. Nadie, ni siquiera Jasmine, ha tenido una racha tan mala. Este desafío ya está arruinado, todo por culpa nuestra. No habrá forma de que podamos ganar esto… ¡ninguna! Estoy segura de que perderemos, y alguno de los dos será eliminado — se angustiaba la muchacha, sin dejar de mirar a Prince —. Estoy segura de que ni los Microfonistas han de estar pasándola tan mal…

Microfonistas

—No me la estoy pasando tan bien, realmente…— bufaba Jasmine al lado de un evidentemente estresado Stephen, mientras ambos observaban detenidamente a un punto en movimiento.

Ese punto en movimiento era en realidad Sarah, quien parecía haber enloquecido, y danzaba alrededor de ellos mientras tarareaba frases ilegibles.

—¡La vida es tan hermosa! — daba un salto la muchacha mientras cantaba la frase, asustando incluso a Stephen —. ¡Al igual que tú! — sonreía observando a Jasmine, y dándole un beso en la cabeza.

—Demasiada energía positiva… — se la quitaba de encima Jasmine —. Sarah, no te preguntaré si estás bien ya que es evidente que no. Pero, ¿qué te sucede? — preguntaba, tomando a la chica del rostro, y tomándole la temperatura con la mano.

—Debe haberse infectado de alguna fiebre de por aquí — la inspeccionaba Stephen, conocedor del tema —. Aunque quizá sólo es un resfriado.

—No importa qué sea, ¡esto puede costarnos el desafío! Estoy cansada de perder, y estoy segura de que la Sarah original también lo está — afirmaba Jasmine con semblante cansado, para luego tomar a Sarah de los hombros, mirándola cara a cara —. Y si tu verdadero yo sigue por ahí, quiero que ponga de su parte en el desafío para que, por primera vez en años, podamos ganar, aunque sea una vez…

—¡FIESTA DE ARCOIRIRS! — reía Sarah, zafándose en un segundo del agarre de la líder y corriendo hasta Stephen y subiendo a su espalda —. ¡Arre! ¡Epa, epa!

—¿Qué…? — miraba Jasmine boquiabierta a la actitud de la rubia, sin siquiera comprender lo que estaba observando, y luego sacudía su cabeza rápidamente para olvidar aquella extraña visión —. ¿Sabes qué? Simplemente…lidiemos con ella hasta llegar a la meta. Al menos, tenemos a éste bebé — afirmaba, sosteniendo al bebé de plástico que tenían que llevar —. Cuídalo de las águilas... y de Sarah — se lo daba a Stephen, quien tenía dificultades para zafarse de la otra rubia.

—No creo que…haya águilas en este lugar… ¡QUÍTATE DE ENCIMA! — le gritaba molesto, ocasionando que la chica finalmente bajara, y comenzara a dar vueltas alrededor de ambos, mientras caminaban.

—¡Soy libre! ¡Soy libre! — daba brincos de bailarina, con su nariz roja por el resfriado —. No puedo ocultarlo más, ¡Ouch! — aullaba cuando caía de rodillas en la nieve.

Entonces la chica se detenía en el suelo, frente a sus dos compañeros, apoyaba las manos en la nieve, y estiraba las piernas, y luego…

—¡Work, work, work, work, work…! – cantaba la rubia, mientras 'twerkeaba' frente a ellos —. Shalala, work, work, work, work, work…

Sus dos compañeros simplemente miraban escépticos, con Jasmine boquiabierta y Stephen arqueando la ceja.

—Ni siquiera puedo…— intentaba hablar Jasmine, y frustrada seguía con su camino, mientras Stephen rodeaba a Sarah.

—A veces pienso que, simplemente, debería darme por vencida y renunciar …— suspiraba la chica cansada, al lado del muchacho.

—¿Tú? ¿Rendirte? — preguntaba Stephen mientras se acomodaba los anteojos.

—¿Por qué lo dices así?

—Es sólo que…no pareces ser la chica que se rinde fácilmente ante los problemas — admitía el pelirrojo, e incluso parecía sonreír durante una milésima de segundo, lo que ocasionaba que Jasmine mejorara su estado de ánimo.

—La temporada pasada no. Después de todo, mi equipo parecía ser el más fuerte…dos de los tres finalistas eran Leones. Pero ahora, con esta racha de mala suerte que hemos tenido…quizá es el universo, o Austin, tratando de decirme algo: que realmente no podremos ganar la competencia — suspiraba con algo de tristeza, y el chico dubitativo, decidía posar su mano sobre el hombro de la chica, para reconfortarla.

—A pesar de los infortunios que nuestro equipo ha sufrido, creo que eres una gran líder — confesaba el muchacho, comprensivo, y la chica sonreía por primera vez en mucho tiempo.

—Y tú eres un gran compañero — sonreía ella —. Si hubiera podido llegar a los dos finalistas, me hubiera gustado llegar junto contigo.

—¿No habrías preferido la agradable compañía de tu novio? — preguntaba Stephen, interesado de repente en el tema.

—Nah…— resoplaba la chica, aunque sin perder su sonrisa —. Por ahora, tú eres mejor…

—Por ahora…— susurraba el chico con expresión de ironía, más para él que para la rubia.

—Oye, olvidamos sacar a Sarah de su fantasía del rap — recordaba de repente la líder rubia, y se volteaba para ir en busca de la otra rubia, sin embargo, no había rastro de ella —. ¿Sarah?

—¿Se ha ido? — preguntaba Stephen siguiéndola, repentinamente molesto —. ¡Eso es algo para nada espléndido! Ahora nos veremos en la penosa necesidad de ir a buscarla, lo que nos retrasará de una manera significativa en comparación con los otros equipos, y eso provocará que…— hablaba el chico de mal humor, a punto de caminar para comenzar a buscar a Sarah, cuando Jasmine lo detenía del pecho.

—No…— corregía ella, no luciendo molesta, sino con una expresión más bien neutra.

—¿A qué te refieres? ¡Dado el caso, perderemos! — le recordaba el muchacho, mientras la chica seguía con la vista fija en la ventisca.

—¿Sarah allá fuera, sola, sin mapa ni brújula y enferma? ¿Crees que de verdad sobrevivirá lo suficiente? — preguntaba de manera retórica la rubia, y una sonrisa se plasmaba en su rostro —. Ya no tiene caso ir por ella, a menos de que quieras correr la misma suerte. Mejor... sigamos nuestro camino. Austin no puede reclamar a un miembro del equipo que ya está muerto, ¿o sí?

—Técnica y literalmente, no, pero… ¿estás segura? — analizaba el muchacho, y esperaba la respuesta de la chica.

—Claro. Al fin y al cabo, ya no tenemos nada que perder, ¿o sí? — preguntaba, y el muchacho no hacía más que encogerse de hombros, siguiendo a la chica a paso inseguro.

El pelirrojo volteaba una última vez, buscando algún rastro, cualquiera, de la otra rubia. Al no hallar uno, una media sonrisa se formaba con la comisura de sus labios, y volvía a dar la vuelta, siguiendo a su líder.

Dobles

—¿Seguro que no tienes frío? — preguntaba Paula a su novio, Marcos, puesto que ella llevaba la chamarra de él.

El chico se encogía de hombros.

—Para nada. Mientras más músculo, menos frío — sonreía galán y le guiñaba un ojo a la chica —. Mejor tú úsala — la incitaba y ella sonreía.

—Gracias.

—Blah, blah, blah…'gracias' — se mofaba de ellos Mireya, al lado de Kit, quien reía cómplice.

Repentinamente, en una fracción de segundo, el semblante del muchacho cambiaba, a uno más tenebroso, y en cierto sentido, astuto. Sus cejas se arqueaban, y una sonrisa malévola aparecía en su rostro.

—Lucen como la perfecta pareja patética americana — se burlaba el muchacho en voz alta, captando la atención del par, quien se volteaba al momento.

—¿Qué dijiste, gótico? — preguntaba Marcos, intentando guardar la calma, ante la mirada de Paula.

—¿Acaso no creen que es gracioso? Una pareja de televisión americana, hecha a partir de engaños, y celos. Ella comenzó a salir contigo sólo luego de que cortara con su antiguo novio, ¿no? Sin embargo, no eras realmente tú la razón por la cual ambos cortaron, ¿o sí? — preguntaba en forma retórica, mientras que Marcos y Paula eran incapaces de responder —. ¿Qué se siente ser plato de segunda mesa?

—Yo…yo no…— comenzaba a excusarse Paula, mientras Marcos seguía pensando en el asunto, cuando la expresión de Kit cambiaba radicalmente a su semblante usual, uno reservado y sensato.

—Eh, es decir…— intentaba corregir el muchacho, completamente apenado.

—Mejor nos vamos — Mireya fingía una sonrisa mientras tomaba al chico del brazo y se lo llevaba lejos de la conmocionada pareja —. Oye, no porque te diga que puedes ser malo debes serlo. Es sólo si quieres…y de preferencia no con mi hermano y mi mejor amiga — le advertía tranquilamente, viendo de reojo a la pareja.

—¿No…no estás enojada? ¿Para nada? — preguntaba el muchacho sonando sorprendido, y ella negaba con la cabeza —. Pero…

—No digo que ellos no se lo merezcan; algo parecido había estado pasando por mi cabeza desde hace tiempo. Pero hay personas que lo merecen más. Como Selene — mencionaba esto último con rencor y luego volvía a su sonrisa inusual —. ¿Seguimos? — preguntaba señalando el camino, y el chico simplemente asentía y la seguía, aun luciendo apenado.

Camarógrafos

—…La verdad, me tomó mucho tiempo. Pero al final, mi maestro de arte dijo que era la mejor obra que había visto en años — narraba Bay con una sonrisa, y luego ponía la palma de su mano en alto —. Dijo que nadie, a lo largo de su carrera, había dibujado un copo de nieve tan hermoso — sonreía mientras un copo caía en su mano, y lo admiraba, al lado de una muy aburrida Penny —. ¿Te gustaría verla?

—¿Qué? Oh, sí, me parece un tema muy interesante…— respondía, volviendo a la conversación algo desorientada, y sin ánimos.

—¿Te encuentras bien? — preguntaba la castaña, posando su mano en el hombro de la pelinegra.

—¿Yo? Sí, si, por supuesto…sólo pensaba. Ya sabes — asentía algo distraída, mirando más allá, y Bay arqueaba la ceja.

—¿Esto es por Ash?

—¿Qué? No, no, no, no, no…no. Ya lo superé…digo, ¡ya superé el tema! O la situación, o como sea — negaba rotundamente con la cabeza, completamente concentrada —. Estaba pensando en…otra cosa.

—En otro chico, ¿cierto? — preguntaba Bay con una sonrisa pícara, señalando con sus ojos al frente de ellas, donde iban caminando Sean, Mel y Zack, y la pelinegra abría los ojos como platos.

—¿Yo? ¿Pensando en Zack? ¡JA! Por favor, Bay…no me hagas reír, o vomitar — bufaba la chica irónica, y cuando volteaba a ver a Bay, ésta no parecía tener la misma actitud.

—Eh, en realidad…me refería a Fred. Tu novio — aseguraba menos eufórica que antes, y la sonrisa de Penny se desvanecía.

—Oh, claro. Yo también — aseguraba, fingiendo tranquilidad —. O al menos, espero que quiera seguir siendo mi novio…— susurraba preocupada, y luego volteaba a ver a Bay —. Vuelvo en un rato — decía y rápidamente apresuraba el paso.

—Pobrecita…— se preocupaba Bay por ella, observándola de lejos.

—Je… ¿qué hay, Bay? — saludaba Wade bastante nervioso, jalándose el cuello de su remera, y la muchacha volteaba a verlo.

—¡Hey! — saludaba amistosa —. Nada especial. Bueno, admiraba los copos de nieve. Hermosos, ¿no? — preguntaba con una sonrisa, con uno en el hueco de su mano.

—Muchísimo…— sonreía como idiota el muchacho observándola, y luego se recomponía —. Eh, es decir, ¡claro! S-son, ¡son perfectos! — agregaba rápidamente, y ella sólo reía —. Así que… ¿tienes frío? — preguntaba un tanto nervioso.

—¿Tú no? — le preguntaba ella irónica, señalando con la vista a su alrededor.

—Sí…es decir, ¡no! No tanto…— corregía el muchacho, tropezándose con las palabras, mientras la chica seguía con la vista en el copo de nieve —. ¿Quie…quieres mi-mi chaqueta? — preguntaba captando la atención de la castaña, quien alzaba la vista.

—Pues…— comenzaba a hablar cuando se callaba abruptamente.

—Si lo quieres, puedo dártelo. Sin problema, en realidad…en realidad no tengo tanto frío — admitía Wade fingiendo despreocupación, pero la chica era atraída a algo más allá, ignorando por completo el gesto del muchacho, y pasando a un lado de él.

La chica se dirigía a un conjunto de lo que parecían ser rocas extrañas: alargadas, color negro ónix, y puntiagudas. La neblina creía en ese punto, lo que lo hacía ver aún más lúgubre. Bay era la primera en notar el lugar, pero no tomó mucho tiempo para que el resto de los Camarógrafos lo hicieran también, todos impresionados por aquel lugar.

—¿Qué…qué es este lugar? — preguntaba Bay aterrada, observando las rocas que los rodeaban, y las sombras que se movían sobre ellas.

—El medio pico…— susurraba Penny, mientras conectaba todas las piezas en su cabeza, cerca de Zack —. Austin mencionó algo acerca de un medio pico, ¿no? — le preguntaba al líder con cautela, intentando no perder la vista de su alrededor.

—Sí, dijo que no nos acercáramos…— recordaba él con la mirada fija hacia las rocas, al igual que el resto —. Dijo que nada bueno nos esperaría ahí… pero, ¿qué es?

—¿No…no viste la película? — preguntaba la pelinegra preocupada.

—Chicos…no es por asustarlos ni nada, pero creo…creo que hay algo cerca — anunciaba Bay con semblante horrorizado, mientras que el resto permanecía inmóvil y con una expresión similar, con su vista fija en las sombras que se movían a su alrededor, y sobre las rocas.

Wade intentaba colocarse delante de Bay para protegerla, aunque la chica seguía inmóvil; Mel y Sean se encontraban solos en diferentes puntos, aunque sólo el primero parecía estar listo para correr en caso de que las sombras atacaran. Mientras, y sin saber realmente por qué, Zack tomaba la mano de Penny, quien se encontraba cerca de él, y seguía con la vista fija en lo que estaba por avecinarse.

En una fracción de segundo, un feroz animal saltaba al encuentro con el grupo de cinéfilos, quienes aterrorizados observaban a la criatura.

—¿UN TIGRE DIENTES DE SABLE? — gritaba Sean incrédulo, observando al feroz animal, cuyos dientes parecían ser más bien hechos de cartón, y con cortes desprolijos.

—Un dientes de sable, no sé. Pero definitivamente eso es un tigre. ¡Corran! — gritaba Wade a todo el mundo, y de inmediato cada quien reaccionaba a su manera.

Wade era el primero, tomando la mano de Bay y alejándose en dirección opuesta. Sean, por su parte, buscaba huir de regreso al camino que tenían que tomar, con Mel imitando ese movimiento. Penny se separaba de Zack sin pensarlo y corría a una de las rocas más cercanas, mientras que el chico seguía al resto, aunque un segundo más tarde. Sin embargo, todos y cada uno de ellos era alcanzado por otra criatura similar, impidiéndoles el paso.

—¡Voy a demandar! ¡Juro que voy a demandar! — gritaba Mel encontrándose junto con Sean y Zack a otro tigre, y corriendo en otra dirección, intentando escalar una de las rocas.

—Así no funcionan las cosas en Total Drama — respondía Sean mientras creaba una bola de nieve y la lanzaba a la cara del tigre. Éste, en vez de verse herido por la acción del rubio, no recibía daño alguno, y simplemente se molestaba y rugía.

—Genial, ahora te odia — bufaba Zack irónico, y el otro chico simplemente se encogía de hombros.

—No sería la primera vez que me pasa.

—¡No moriré aquí! — gritaba Bay aterrada, corriendo instintivamente detrás de Wade, quien se veía sorprendido.

Confesionario

—Esa era mi oportunidad para demostrarle a Bay lo que valgo, ¡no podía desperdiciarla! — aclamaba Wade con pose heroica.

Fin del Confesionario

—¡Atrás, eh, bestia! — le gritaba Wade un poco nervioso, buscando por todas partes algo con qué defenderse, hasta tomar nieve entre sus manos y hacer una bola con ella —. ¿Te…gustaría ir por ella, gatito? — preguntaba inseguro, mostrándole la bola al felino.

De inmediato, la expresión del tigre se transformaba a una más bien juguetona, y éste comenzaba a saltar como un conejo y sacar la lengua en señal de felicidad.

—No…creí que funcionaria — se sorprendía el muchacho —. ¡Ve por ella! — le ordenaba y lanzaba la bola lejos. El tigre salía corriendo tras ella, y Wade sonreía a sabiendas de que le tomaría un bien tiempo 'encontrarla'.

—¿ALGUIEN ME AYUDA? — gritaba Mel desde lo alto de una roca, y es que uno de los tigres había logrado seguirla hasta ahí, y la acorralaba contra el borde de la roca, mientras que ella miraba asustada al animal y a la vez, a la altura.

—Mel…— llamaba la atención de Zack, quien corría en busca de la pelirroja.

—¿Zack? — preguntaba ella asomando su vista hacia abajo bruscamente, lo que ocasionaba que perdiera el equilibrio, y cuando el tigre estaba a punto de asaltarla con sus dientes, ella caía de la roca.

El líder del equipo se apresuraba y lograba atraparla, aunque más bien ésta caía sobre él y ambos terminaban en la nieve, con sus cuerpos pegados el uno al otro, y sus frentes alineadas.

—Tú…me salvaste — se sorprendía la chica, estando sobre él, mientras que Zack intentaba arreglar el cabello de la chica, y ella sonreía.

—Zack…— llamaba Penny asustada, en la roca hacia donde había huido al principio, siendo acorralada por un tigre, que estaba a punto de plantarle una mordida —. Creo que…necesito ayuda…

—Penny…— se preocupaba el chico observándola desde lejos.

El tigre lucía satisfecho, estando a punto de morder a la chica del cuello, mientras que ella se pegaba lo más posible a la roca, cerrando los ojos angustiada y esperando sólo a que el momento pasara, cuando un impacto lo mandaba volando hacia otra roca cercana, y caía a la nieve, casi derrotado.

—¡Esto está de locos! ¡Y no en el buen sentido! — exclamaba Prince, quien había salvado a Penny, agobiado, pero sin perder su energía habitual —. ¡Vámonos! — gritaba y tomaba a Penny del hombro, corriendo con ella y Sky hacia el camino original.

—¿Siguen vivos? — preguntaba Penny jadeante al lado de Sky, mientras corrían.

—¡Gran recibimiento, Penny! Te contaré todo cuando estemos seguras de que no vamos a morir — respondía ella y corría con rapidez detrás de Sean.

—¿Dónde diablos estaban? — preguntaba Zack algo molesto, alcanzando a Prince.

—Nos perdimos, pero luego hayamos el camino de regreso, pero ustedes no estaban por ahí, y entonces recordamos lo del paso glacial, y supusimos que ahí estarían, y en efecto…estaban ahí — contaba Prince su historia, y Zack simplemente rodaba los ojos por la torpeza del chico —. Los atajos no suelen ser convenientes, viejo…

—No era mi intención tomar un atajo…— aclaraba el líder, y luego suspiraba —. Gracias por salvar a Penny, viejo. Te debo una.

—No hay problema, líder — le guiñaba el ojo el otro chico, lo cual ponía algo incómodo a Zack, pero lo disimulaba —. Aunque en realidad me lo deben los abogados de Austin, o el seguro médico de Penny…los seguros de vida ya no son baratos — divagaba el muchacho, mientras que Zack sólo rodaba los ojos, y con el resto del equipo, corrían lejos del lugar.

—-Un momento… ¿Y EL BEBÉ? — gritaba jadeante Mel, sin dejar de correr.

—¡Lo tengo! — gritaba Wade, alzándolo para la vista de todos —. ¡Pero le falta un ojo! — se horrorizaba, revisando al bebé, ahora tuerto.

—La cosa es que llegue, ¿no? — preguntaba Sean en tono burlón, en medio de Mel y Zack.

—Como que ahora estás de mucho mejor humor, ¿no? — preguntaba Zack algo impresionado.

—Sin Carly hostigándote todo el día como era usual, creo que tú estarías tan feliz como yo — le recordaba el rubio.

—Y con Mireya ignorándote todo el día como es usual, yo no estaría tan feliz como tú — retrucaba Zack burlón, y la expresión del rubio súbitamente cambiaba a una de molestia.


—¿Acaso eso que escuché fue la voz de un perdedor? — preguntaba Selene, alzando el mentón, como si 'agudizara' su oído.

—Bueno, no es el equipo de Jasmine, pero estuviste cerca…— palmeaba su espalda Marcos y ella lo empujaba lejos.

—Bueno, lástima que no ganarán…de nuevo — sonreía maliciosa la rubia cuando visualizaba no muy lejos el paso glacial, con un esquimal esperando con indumentaria azul, y sus brazos alzados, para recibir al bebé.

Entonces la rubia comenzaba a correr con velocidad entre la nieve, con el bebé en brazos, y en menos de 30 segundos llegaba con el esquimal, entregándole el bebé de plástico, y éste simplemente hacía un agradecimiento esquimal y se alejaba para cuando el equipo llegaba completo.

—¡Tenemos un primer lugar! Que es, de nuevo, el equipo de Selene. Qué sorpresa…— bufaba Austin aburrido.

—¿QUÉ? ¡NO PUEDE SER! — gritaba Mel alterada cuando llegaba con el resto del equipo, aunque con Wade hasta atrás.

—No somos últimos, no somos últimos, no somos últimos…— se repetía Jasmine corriendo con velocidad hasta su esquimal y llegando antes que Wade, entregando al bebé sano y salvo —. ¡Sí! — celebraba emocionada y fatigada, mientras Stephen llegaba unos segundos después, luciendo exhausto.

—Eres rápida…— admitía él, hincándose en la nieve, con sus brazos y piernas flaqueando.

—¿Últimos? ¿Perdimos? — preguntaba Mel, incrédula, mientras que el resto del equipo lucía más bien triste —. ¿Cómo es posible, nerd? — gritaba molesta a Wade, quien se encogía de hombros.

—Tranquila, Mel…Eh, sé que, no quieres que nadie se vaya…— estaba por consolarla Zack, pero se alejaba, incómodo, y Jas lo notaba.

—Finalmente, no somos últimos — se alegraba la chica, con una mano en su pecho.

—No tan rápido, rubia…— interrumpía Austin, caminando hacia ella y Stephen —. ¿No había una tercera persona con ustedes? ¿Una rubia?

—¿Qué? — preguntaba Jasmine sin comprender bien —. Oh, te refieres a Sarah — comprendía luego con una risa, y al siguiente segundo su expresión se tornaba seria —. Estamos bastantes seguros de que murió — hablaba por ambos, sin perder la compostura —. Lo lamento, Sean.

—¿Qué? — preguntaba Sean de repente, mientras que el resto lucía sorprendido.

—Ella no luce muy muerta…— corregía Austin, y en ese instante un helicóptero de rescate volaba por encima y lanzaba a Sarah, quien caía justo frente a su equipo.

—Diablos…— susurraba Jasmine, tronando los dedos.

—Eso significa que, de nuevo, los Microfonistas son los perdedores, y muy pronto se convertirán en un equipo de dos — anunciaba Austin, mientras Sarah se sobaba la cabeza, y los otros dos lucían más estresados que nunca —. En cuanto al resto, los Dobles ganan primera clase, y los Camarógrafos siguen a salvo y casi enteros — decía luego y los primeros celebraban, mientras que los segundos sin decir nada se dirigían de regreso al avión.

—Sólo espero que el próximo sea en una selva tropical — suspiraba Sky temblorosa, corriendo al avión.

—Hey…— llegaba Jasmine con Zack, quien lucía cansado —. ¿Mala racha?

—Pésima — reía él secamente —. Pero no tan mala como la tuya. De verdad lamento que perdieran de nuevo.

—Ya es costumbre — le quitaba importancia la chica —. Oye, quería hablarte de algo.

—¿Qué sucede? — preguntaba el muchacho acercándose.

—Yo no soy de esas que andan cuestionando todo el tiempo, pero, necesito saber. Tú y Mel…no ha pasado nada, ¿verdad? — preguntaba la chica nerviosa, y la expresión del chico cambiaba a una de sorpresa.

—¿Penny te metió esas ideas en la cabeza? — preguntaba, y luego soltaba una risa seca —. Porque no encuentro otra manera por la cual podrías siquiera pensar eso.

—Ella me dijo algunas cosas, pero es sospecha mía, no de ella — confesaba, recuperando su confianza y seguridad.

—¿Sospecha? — preguntaba el muchacho, perdiendo su sonrisa —. ¿De verdad creerías que sería capaz de algo así?

—Bueno, no…No dudo de ti, pero de Mel sí. No sé qué tiene, pero no me convence su actitud. Es tan…— intentaba explicar la chica, y Zack arqueaba la ceja.

—¿Tan qué? ¿Tan linda? ¿Tan buena? ¿Tan de fiar? Porque eso es lo que es Mel, Jas. Sin duda ha sido la que más ha aportado al equipo, y siempre busca ayudar a los demás. No sé por qué la acusas de cosas tan severas — defendía el muchacho calmo, y la rubia se molestaba.

—¿No te parece que estás defendiendo mucho a Mel? — preguntaba, con las manos en las caderas —. Digo, soy tu novia después de todo, así que creo que al menos deberías escuchar lo que te digo y tener cuidado.

—Claro, eres mi novia y te quiero, pero creo que conozco más a Mel que tú, por lo que puedo dar una opinión más confiable de ella que tú — aseguraba, y la ira de Jasmine no hacía más que aumentar.

—¿En serio crees eso? — le preguntaba ella desafiante —. ¿Qué no te das cuenta que lo único que ella quiere es, no sé, salir contigo o algo? — preguntaba un tanto exasperada, haciendo ademanes —. ¡Por eso es tan buena contigo, pero no con los demás! Por eso siempre va contigo a todas partes, te abraza, y hace lo que le pides. ¿Qué no lo ves?

—¡Eso es mentira, Jas! — la reprendía Zack, aunque intentaba mantener la compostura, para luego suspirar y tallarse las sienes —. Mira, estoy seguro de que podemos ir a hablar con Mel, para que te explique todo, y así veas…

—-No iré a hablar con ella; simplemente mentirá — lo interrumpía Jasmine, negándose rotundamente, y luego suspiraba exasperada —. ¿Sabes qué? No quiero seguir hablando de esto contigo. Así que, ¿por qué no mejor vas y hablas tú solo con Mel? Estoy segura de que ya es costumbre para ustedes, ¿no? — preguntaba enfadada, y sin esperar respuesta, se retiraba a grandes zancadas, dirigiéndose al avión, mientras Zack simplemente suspiraba cansado.

Fogata

—Ni siquiera tengo que nombrarlos — reía Austin, con dos Estrellas de la fama en mano —. Ya es costumbre para ustedes, Microfonistas.

—Acabas de nombrarnos — corregía Stephen, luciendo aburrido.

—¿Qué…qué me cayó? — llegaba Sarah con aspecto fatal, sobándose su cabeza, con su cabello enmarañado.

—Oh…miren eso, está viva — señalaba Austin irónico, y los otros dos sólo bufaban, visiblemente cansados.

—Un espíritu del inframundo. Probablemente eso te cayó, o se te metió. Es un misterio — bufaba Jasmine, formulando una sonrisa, pero con una mirada asesina.

—¿Perdimos? — se daba cuenta Sarah, súbitamente molesta —. ¿Acaso no pueden hacer nada bien? — los reprendía, y ellos ni se limitaban a responder.

—Basta de pleitos…esto no es Big Brother — los reprendía severo Austin, y luego lanzaba un guiño a la cámara —. Hagamos esto rápido: tres votos, sólo dos estrellas. La primera persona que seguirá en la competencia es, sorpresa…para Jasmine — anunciaba y le lanzaba la estrella a la chica, quien sonreía.

—¿Siquiera te la mereces? — preguntaba Sarah juzgándola con la mirada.

—Stephen y Sarah. El día de hoy uno de ustedes tendrá la oportunidad de seguir en la competencia, mientras que el otro será un perdedor y tendrá que irse, ¡para siempre! — narraba el anfitrión al trio de aburridos cinéfilos —. Y…qué más da. Todos sabemos el resultado final, ¿no? Sarah, es hora de tu partida.

—¿Qué? Ni siquiera recuerdo el desafío, ¿y deciden eliminarme? — se levantaba de su asiento casi furiosa, enfrentando a sus compañeros.

—Ese es el punto…— le recordaba Jasmine, intentando mantener la calma —. Siempre fuiste una gran estratega, y muy competitiva. Esta temporada, o Carly, o Sean, o lo que sea…te arruinó. Hoy simplemente echaste a perder el desafío. Supéralo.

—Pero…pero…— estaba por reclamar la rubia cuando el anfitrión le daba un paracaídas y la lanzaba por la compuerta.

—Esperaba algo más dramático…pero, en fin — suspiraba Austin fingiendo tristeza, y luego volteaba a ver al otro par —. Felicitaciones, Jas-jas. Ahora tu equipo es el más pequeño, con tan sólo dos integrantes.

—Al menos ahora tenemos lo que necesitamos, y nos deshicimos del peso extra — sonreía ella a su compañero, quien miraba cómplice —. Me voy a dormir…— decía a modo de despedida, y se retiraba del lugar, con Stephen siguiéndole.

Confesionario

—No sé qué hacer con Jas…—suspiraba Zack —. ¿Cómo le hago entender que Mel es sólo una amiga? — preguntaba cuando de repente, la puerta se abría, interrumpiéndolo.

—Oh, lo siento… ¿algo privado? — preguntaba ella, y el muchacho negaba con la cabeza —. Bien. Sólo venía a agradecerte, por salvarme en la tarde.

—No hay problema — sonreía el chico, y la muchacha se acercaba con aire seductor.

—Ahora sé que tú eres en el único en el que puedo confiar…— confesaba ella, poniendo ambas palmas en el pecho del chico.

—Bueno, siempre estaré aquí para ayudarte. Cuidarte, incluso — le aseguraba con un guiño burlón, y ella reía.

—Eso es precisamente lo que busco — admitía ella, rodeando el cuello del chico con sus brazos —. Precisamente, te busco a ti — susurraba estas palabras en el oído del chico, quien comenzaba a sospechar.

Entonces, la pelirroja tomaba a Zack del rostro, y lo acercaba al suyo para unir sus labios en un apasionado beso. Los ojos de castaño denotaban la sorpresa del chico, quien, aunque no respondía, tampoco ponía resistencia, mientras Mel lo seguía besando ansiosa.

Fin del Confesionario

—No debí haber bebido esa nieve…mala idea — corría Penny, ansiosa de llegar al baño para vaciar su vejiga.

Sin embargo, lo que la peli negra encontraba al abrir la puerta la dejaba tan sorprendida que súbitamente olvidaba a lo que iba.

—¡¿Qué?!


Basado en: La Era del Hielo (2002)

Equipo Ganador: Dobles

Equipo Perdedor: Microfonistas

Eliminado/a: Sarah


¡Hey! Lamento haber dejado el fic colgado por tanto tiempo. Había empezado el capítulo, pero no me daba tiempo de terminarlo. Espero puedan perdonarme.

¡Sarah se fue! ¿Predecible? No estoy segura, pero díganme en sus comentarios qué les pareció todo: desafío, película, eliminado, parejas, posibles ships, desagrados, errores de continuación (es tarde y decidí sólo publicar, no revisar el capítulo jaajajajaja), etc, etc.

Como ahora tengo clases lunes-sábado, casi no me da tiempo, pero prometo intentar apurarme, ya que tengo planes para todos. Cualquier error en el cap, prometo corregirlo mañana…al menos está salido del horno.

No olviden dejar review, decirme qué película les gustaría ver en el próximo episodio y mandarme fotos de sus personajes, por favor.

Tengo sueño y poca pila, así que los dejo. ¡Un beso!

Santy' B.


FUNFACT #9: Mi plan inicial para con los gemelos era que Sarah terminara formando parte de los cuatro finalistas, no Sean, sino que éste llegara hasta cierto punto de la fusión y luego fuera eliminado. Pero, es que, Sean…*inserte los corazones que considere apropiados*. ¿Cómo no amar a Sean?