Isla Jurásica

—Bienvenidos a 'Paseos McLean'. Favor de no sacar extremidades del vehículo, no tomar fotos, y por favor, agárrense de lo más pesado que encuentren, ya que el auto carece de cinturones de seguridad — anunciaba Austin, mediante un alto parlante.

Los cinéfilos y los tres conductores se encontraban en la entrada de lo que parecía ser por fuera un parque tropical. El piso donde estaban se encontraba cubierto de grava, y junto a ellos había tres autos todo terreno color amarillo, listos para transportar a cada equipo.

—¿Vamos de Safari? ¿Esto es como, una recompensa o algo? — preguntaba Bay, mientras Santana prácticamente la empujaba dentro del vehículo.

—Recompensa, por supuesto…—respondía con una risa cínica, mientras cerraba de golpe la puerta del vehículo.

—Vamos, McLean, sabes que no somos tan estúpidos. ¿Cuál es el desafío de hoy? — preguntaba Jasmine cansada, en el mismo vehículo que Stephen, quien tampoco lucía confiado.

—Nada que temer, 'nada querida Jasmine…' — aseguraba Austin cuando los tres autos arrancaban, uno detrás del otro, en fila —. Debido a que todos son tan 'listos', eventualmente lo averiguaran.

—Psicótico…— bufaba Jasmine, cruzándose de brazos, y resoplando bajo un mechón de cabello, siendo su auto el último de la fila.

Los autos avanzaban hasta un par de puertas gigantescas, que se abrían de par en par cuando ellos se aproximaban, dándoles paso a un destino quizá no tan agradable.

—El calor es insoportable…espero que salgamos de aquí pronto — se quejaba Bay, sacando la cabeza por la ventana, para recibir un poco de aire, y Wade sonreía al observar a la chica.

—Quítate, patético nerd…— lo empujaba Mel lejos —. Necesito tomar un poco de sol, es bueno para mi piel.

—Genial…—bufaba Wade, haciéndose a un lado, resignado.

—Hey, Penny… — se acercaba Zack a la chica, quien estaba sentada a su lado, al fondo del auto, y observaba el paisaje por la ventana —. ¿Cómo…cómo has estado? — preguntaba en tono amigable, aunque visiblemente nervioso ante la presencia de la chica.

—Ahórrate tus halagos, Enderson… Sé que realmente no quieres saber cómo estoy — bufaba ella de brazos cruzados, observando al muchacho escéptica.

—Hey, ¿por qué crees que yo no me preocuparía por ti? —preguntaba él sonando muy natural y relajado, como si fuera un experto en la charla, y acomodaba su brazo lentamente sobre los hombros de Penny.

—Porque nos hemos odiado desde la secundaria. — Respondía ella con naturalidad, incluso sonriéndole al muchacho, mientras que él perdía su sonrisa.

—¿En serio crees eso? — preguntaba, luciendo herido, mientras retiraba su brazo de los hombros de Penny, y esta resoplaba, cansada.

—¡Zack, no creas que me voy a tragar el estúpido cuento del coqueteo del capitán del equipo de futbol! — gritaba ella harta, y el chico parecía alarmarse, puesto que el tono de voz de Penny parecía captar la atención del resto del equipo, especialmente de Mel, aunque todos los observaban fija y repentinamente.

—¿Sucede algo? — Skyler finalmente rompía el silencio, intentando aclarar la incómoda situación.

Al cabo de un par de segundas, Penny volteaba a ver a Zack, y una sonrisa traviesa atravesaba el rostro de la chica, lo cual parecía poner a Zack con los nervios de punta, mientras que Mel miraba al par con ojos entrecerrados.

—Pues, ya que preguntas, yo…— comenzaba a hablar Penny animosamente, y Zack rápidamente comenzaba a pensar en un plan de acción.

—¡Justo estaba ayudándome con ideas para ganar el desafío! — la interrumpía Zack, sonriendo, y abrazaba nuevamente a Penny de los hombros —. Luego yo le dije: "Hey, ¿por qué no intento coquetear con el dinosaurio, ya sabes, como lo hacía con las chicas en la preparatoria?", pero creo que no le pareció buena idea porque, bueno…ya lo vieron — decía esto último señalando a la chica con una sonrisa nerviosa, y la estrechaba entre sus brazos, a lo que la chica lucía completamente extrañada, al igual que el resto del equipo, del cual ninguno de sus integrantes sabía bien cómo reaccionar —. ¿Verdad, Penny?

—Eh…— musitaba la chica largamente, confusa con la actitud del chico, quien le lanzaba miradas de advertencia no tan sutiles —. Claro, justo de eso hablábamos. Y…— comenzaba a relatar la chica, cuando el chico le hacía señas de que continuara con la mentira —. Es que, yo…le había dicho que, quizá, en vez de algo así, podríamos…escondernos del dinosaurio, distraerlo, y así buscar la salida, cualquiera que sea.

Aunque la chica terminaba de explicar, todo el equipo seguía observándolos prácticamente petrificados, y en silencio.

—¡Gran plan, viejos! — sonreía Prince hasta el frente del vehículo, mostrando ambos pulgares arriba, y Sky simplemente arqueaba la ceja, observando al chico.

—Pero, esperen… ¿a qué se refieren? Ni siquiera tenemos idea de cuál será el desafío de hoy — les recordaba Sean, y el resto afirmaba con la cabeza o con señas, mas Zack y Penny lucían relajados, básicamente con la misma expresión facial.

—Claro que lo sabemos — aseguraba Penny, hablando como si la respuesta fuera obvia, y Zack asentía con la cabeza.

—Ah, ¿sí? ¿Cuál es? — los retaba Sean, hincándose en su asiento.

—Jurassic Park — respondían de inmediato y al unísono ambos chicos, sin una gota de duda en el rostro de ambos.

Sean lanzaba una risa seca, mirando a ambos con desprecio.

—Justo cuando creía que no podían ser más estúpidos — admitía finalmente, para voltearse, de nuevo la vista al frente.

—¿Qué? Si es obvio. Los autos de excursión, las puertas gigantes, la-la selva a nuestro alrededor…— los contaba Penny, y en cada punto, Zack asentía a su lado.

—Sí, es prácticamente igual a lo que sucede en la película, cuando ellos entran al parque, y creen que será una aventura extraordinaria — les recordaba Zack al resto, lo cual los ponía a pensar.

—¿Sabes? Suena como una teoría bastante acertada…— analizaba Wade la situación, y Sean suspiraba exasperado.

—¿De verdad no tienen ni una pizca de cerebro en esa cabeza hueca, como para creer las estupideces de estos dos? — preguntaba Sean de mal humor, incluso peor del usual.

—Vamos, Sean, no seas tan cascarrabias. Estás así desde que eliminaron a Sarah — intentaba calmarlo Zack, y el rubio solo bufaba.

—Como sea, no me importa en lo absoluto — bufaba Sean, volviendo a arrinconarse en su asiento.

—Oh, vamos, Sean…No tiene nada de malo que extrañes a tu novia, digo, hermana — corregía rápidamente Penny riéndose, burlándose del rubio al recordar aquel penoso beso que le dio su hermana para manipularlo.

Todo el equipo reía ante el comentario, lo que ponía Sean aún de peor humor.

—¿Zack, podrías controlar a tu novia, por favor? — retrucaba Sean furioso, y el par involucrado perdía su sonrisa.

—¿Qué? — preguntaba Penny afónica.

Confesionario

—Vamos, ¿Zack y Penny juntos? — preguntaba Bay para luego reír estruendosamente, aunque dos segundos después su expresión se transformaba en una de seriedad —. En realidad, cuando llegué, creí que salían juntos…o que, eran amantes. Ya saben.

Fin del Confesionario

Dos horas después…

Doble

—Necesito aire no-perdedor…— se exasperaba Selene, sacando la cabeza por la ventana, inhalando y exhalando desesperadamente.

—Por si se te olvida, estamos en el mismo equipo…— le recordaba Mireya de brazos cruzados, sudando por el calor del vehículo, mientras observaba a la líder delirar.

—Eso no te convierte en una chica popular y prodigiosa, ¿o sí? — le recordaba Selene de mal humor, con el cabello despeinad por el calor, y Mire sólo bufaba.

—Ya oscureció…no sé qué pretende McLean con esto. Hemos deambulado por esta selva durante unas dos horas — observaba Paula por otra ventana, recargando su cabeza en el hombro de Marcos, quien pegaba su sien en el marco de la misma ventana.

—Oye, Marcos, hermano… ¿crees que puedas abrir esa ventana? El calor me consume — pedía amablemente Math, mientras se 'abanicaba' con su propia playera, y Tamara a su lado lo miraba asqueada.

—¡Claro! — accedía Marcos con media sonrisa, y giraba la perilla que abría la ventana, a lo cual, Mathias agradecía con un gesto.

—Vaya, eso es nuevo — observaba Randy, captando la atención del resto del equipo, puesto que todos lucían sumamente aburridos.

—¿Qué? — preguntaba Marcos confundido, y Paula alzaba la cabeza.

—Nada, sólo que nunca te había visto ser realmente amable con nadie que no fuera Paula…— confesaba el geek ante el oído atento del resto —. Aunque claro, siempre pensé que era así debido a que, ya sabes, Paula tiene…ella tiene dos — describía el muchacho nervioso, señalando su propio pecho —, y-y también tiene un-un…— decía, cada vez más incómodo, ante la mirada de sus compañeros, mientras señalaba —. Bueno, ya-ya sabes. Es una chica.

En cuanto terminaba, el geek lucía completamente arrepentido, ante la mirada asqueada de Paula y Tamara.

—¿Podrías callarte? — preguntaba Marcos, luciendo molesto e incluso algo retador, inspirando miedo en sus compañeros —. Por favor — su expresión rápidamente cambiaba a una comprensiva, mientras decía esas palabras.

Todo el equipo suspiraba aliviado, y uno que otro miembro soltaba una risa.

—¿Lo ves? Justo a eso nos referíamos. Ya eres amable con todos: pides las cosas 'por favor', si te pedimos algo lo haces sin quejarte… — enumeraba con sus dedos Math, y el resto asentía, aunque cada uno en su propio mundo —. Antes simplemente parecía que nos odiabas a la mayoría…ahora eres más cool, viejo.

—Es verdad — asentía Mireya, quien se encontraba 'sentada' en su asiento de una manera nada femenina, con los pies encima del respaldo de adelante —. Cuando éramos niños, prácticamente azotabas mi cabeza sobre la mesa sólo para gritarme "¡Pásame la sal!" — recordaba la chica, y Kit reía ante la memoria de la chica.

—Hey, en mi defensa, tú regresabas los golpes — alzaba las palmas a la altura de su cara Marcos, y emitía una risa patética, incómodo mientras todos lo observaban detenidamente —. ¿Qué? Vamos…¡soy el patán que siempre he sido con ustedes, chicos! Nada-nada ha cambiado, sigo siendo yo…puff — resoplaba mientras subía los pies al asiento de enfrente, ocupado por Kit, y se cruzaba de brazos —. No…no te molestas mis pies ahí, ¿o sí, viejo? — preguntaba luego, luciendo preocupado, y dejando su postura de chico malo.

—Para nada — respondía Kit tranquilo, y Mireya reía ante la situación, al igual que varios miembros del equipo.

—En vez de 'chicos', yo hubiera usado la palabra 'perdedores' — corregía Mireya a su hermano, y varios afirmaban con la cabeza, dándole la razón.

—No me gusta participar en sus mediocres conversaciones, pero hasta yo he de admitir que te has vuelto blando…— intervenía Selene con su cabeza aún fuera del auto, nada emocionada con la conversación —. Lo cual es simplemente patético.

—Bueno…el lado bueno es que, ahora eres bueno, ¿no? — preguntaba Tamara, algo intimidada por el resto de sus compañeros, y el poco espacio que había entre ellos —. Ya no eres un villano.

—Y no podría estar más orgullosa — le sonreía Paula de manera encantadora a su novio, para después darle un beso en la mejilla.

Sin embargo, la expresión de Marcos no mostraba alivio, sino inmensa preocupación.

Confesionario

—¿Yo siendo blando? ¡Sí, claro! — bufaba, soltando una risa algo descompuesta, aparentando sentirse tranquilo con la situación —. Escuchen: me gusta Paula. Claro que la trato bien, ya que eso trae recompensas…es decir, ¿no la han visto? ¡Es sexy! — exclamaba el chico, recordando a su novia, mientras se pasa una mano por su cabello, y ésta se queda atascada casi al final —. Pero eso no significa que ya sea un debilucho, amable, princesa de Disney…— advertía luego, luciendo ofendido —. Yo no soy blando, ¿de acuerdo? Sigo siendo el macho alfa, rebelde, motociclista malo con el cual tus padres no quieren que salgas — le recordaba a la cámara, entusiasmado, intentando mantener una 'postura de hombre', cuando tocaban la puerta.

—Oye, macho alfa… ¿te importaría salir? He tenido problemas abriendo baños sin tocar antes, y realmente tengo que hacer pipí…— pedía Penny fuera, interrumpiendo el monólogo de Marcos.

—Claro, déjame abrirte — respondía de inmediato el castaño, levantándose del asiento del inodoro, aunque se detenía luego, en seco —. Es decir… ¡lárgate de aquí! — gritaba lleno de cólera, y azotaba la puerta en la cara de la chica, volviendo a su asiento molesto —. Como decía…malo.

Fin del Confesionario

Camarógrafos

—Pero, en serio… ¿dónde estamos? — preguntaba Bay, asomándose por la ventana del auto, que avanzaba en medio de los otros dos, cada vez con más lentitud.

—Quizá sólo es una distracción, mientras preparan el desafío real en un set de televisión — deducía Skyler aburrida, abrazando sus piernas, las que estaban sobre el asiento.

—¡También suena probable! — la apoyaba Prince de buen humor, usual en él.

—Para ti todo suena posible, ¿no? — preguntaba Sky, con su cabeza sobre sus rodillas, y Prince sonriente asentía con la cabeza —. Sí, eso pensé…

—Ya les hemos dicho, ¡es Parque Jurásico! — repetía Penny al fondo, al lado de un somnoliento Zack.

—Sí, ella…ella tiene razón — 'despertaba' el muchacho, frotándose la cara, para despabilarse.

—No confío en las rubias huecas…— decía Mel de mal humor, dirigiéndole una particular mirada de odio a Penny, quien lucía ofendida.

—¿Disculpa? — preguntaba molesta, y mostraba un mechón de su cabello —. A menos de que seas daltónica, o que el pelirrojo sea el nuevo rubio, mi cabello es negro. ¡Negro! — gritaba, quizá un poco más alterada de lo que admitiría, y Zack gemía, frustrado.

—Mel, por favor, dale una oportunidad…— defendía Zack, para sorpresa de muchos, mientras le lanzaba miradas con significado a la pelirroja —. Sé amable…— pedía, haciendo sumo énfasis en las palabras.

—Claro — sonreía al cabo de un rato Mel, tragándose su orgullo e insultos.

Confesionario

—¡Zack es todo un imbécil! — gritaba Mel llena de cólera, lanzando objetos que se encontraba a las paredes —. ¿Cómo se atreve a humillarme así, enfrente de TODO el equipo? ¡Esto no puedo perdonarlo! Pero tampoco puedo hacer alguna queja, o movimiento mal calculado, ya que él está tratando de convencer a Penny de que no revele el beso que hubo entre Zack y yo. Por lo tanto, duele decir que debo mantenerme bajo perfil — se resignaba la chica, de pie, dando vueltas diminutas por el cuarto de baño, hasta detenerse en el medio, y poner las palmas de sus manos sobre el lavabo —. Aunque…— comenzaba a tener una idea, alzando los brazos, y posando sus manos sobre sus caderas —. ¿desde cuándo se me ha dado mantenerme bajo perfil? — preguntaba, y una sonrisa maliciosa asomaba en su rostro.

Fin del Confesionario

—Esto simplemente es…inusual — analizaba Wade, muy concentrado en la situación, al lado de Bay, quien parecía estar a punto de dormirse, pero lo pensamientos del chico la despertaban.

—Wade… ¿sucede algo? — preguntaba, alzando la cabeza.

En cuanto Bay terminaba con la oración, los tres autos se detenían repentinamente, al mismo tiempo, desconcertando a los cinéfilos.

—¿Qué le sucede a este vehículo? — preguntaba Stephen, cambiándose con dificultad al asiento del piloto, ya que el auto era automático.

—¿Todo en orden? — preguntaba Jas con el cabello despeinado, luego de tomar una larga siesta.

—Simplemente se apagó, pero la batería debe funcionar bien, ya que las luces siguen prendidas — señalaba Stephen con naturalidad, mientras ágilmente revisaba la parte debajo del volante, y probaba algunos botones.

—Y, ¿qué tal si es algo así como una carrera de autos? ¿Crees que puedas repararlo? — preguntaba la rubia, asomando la cabeza desde atrás, atenta a las acciones del chico.

—Estoy bastante seguro, siempre y cuando no se deba reemplazar una pieza — aseguraba calmo —. Aunque, en ese caso, sería un 75% seguro. Mis disculpas.

—Aceptadas — reía Jasmine ante la simples e inteligencia del chico, observándolo detenidamente.

—¡Arréglalo, estúpido nerd! ¡Arréglalo, estúpido nerd! — repetía constantemente Selene, mientras golpeaba la cabeza de Randy.

Ellos, junto con Math se encontraban fuera del vehículo, con el geek revisando el cofre, en busca del averío.

—¡Deja de golpearme! — trataba de quitársela de encima —. Hago lo que puedo, pero no lo entiendo. Parece que está en perfecto estado; simplemente se apagó.

—¿Cómo es que un auto 'simplemente se apaga' sin estar averiado? — preguntaba Selene molesta.

—¡Me ha sucedido, linda! — intervenía Prince, sacando la cabeza de su respectivo auto, y guiñándole un ojo a la rubia, para que luego Mel lo metiera a jalones al auto.

—Esto no podría ser peor — bufaba Selene, con las manos en las caderas, cuando comenzaba a llover, empapándola en cuestión de segundos.

—Creo que eso es peor — reían dentro de su vehículo Sky, y Penny.

Las burlas hacia Selene se veían súbitamente interrumpidas cuando el eco de un tenebroso ruido inundaba el lugar, captando la atención de los cinéfilos presentes.

—¿Qué…qué fue eso? — preguntaba Tamara, sus pupilas dilatadas, revelando su miedo.

—Sonó como…no, imposible — negaba Kit con la cabeza, intentando alejar el pensamiento.

—Como…— Mireya intentaba hacer que el muchacho terminara la frase, mientras Selene, fuera del auto, observaba a su alrededor, confundida.

—Un dinosaurio…— suspiraba Penny, formulando una media sonrisa.

El suelo comenzaba a temblar a un ritmo pausado, aproximadamente cada 3 segundos, aunque para los cinéfilos se sentía como una eternidad. Los integrantes de cada equipo reaccionaban de una manera particular. De los Dobles, Selene, Randy y Math seguían fuera del auto, observando a su alrededor, en busca de la fuente del temblor; aún adentro, Paula y Marcos se encontraba pegados a la ventana en busca de lo mismo que los anteriores, al lado de una Tamara que no dejaba de temblar gracias al pánico, y finalmente estaban Mireya y Kit, este último obstruyendo el paso de la puerta, indicándole a sus compañeros no salir del vehículo. Los Camarógrafos parecían ser los más alarmados por la situación, donde todos guardaban la respiración dentro del automóvil, incluso Mel, esperando que Zack y Penny estuvieran equivocados, y con los recién mencionados ansiosos de saber qué estaba ocurriendo. Mientras tanto, Stephen y Jas, los Microfonistas, se quedaban dentro del vehículo, aun sin tener idea de lo que sucedía, aunque esforzándose lo más posible por comprenderlo.

Tomaron exactamente 4 segundos más para que, de los frondosos árboles que los rodeaban, saliera a la vista una gigante criatura, de aproximadamente 11 metros de altura, y 13 metros de largo, caminando pausadamente justo hacia ellos, justo donde los tres autos mecánicos se encontraban, dejando a todos perplejos.

—Ay, no…— apenas podía musitar Paula, completamente en shock, observando por la ventana como se aproximaba la criatura.

—¿Un dinosaurio? — preguntaba Stephen al lado de Jas, ambos más que sorprendidos por la situación.

—Justo cuando pienso que McLean no podría sorprenderme más, siempre pasa algo así — admitía Jas, sin despegar sus ojos de la criatura.

—¿Cómo logró…?

—Eso es imposible, no…no puede ser un dinosaurio, ¿o sí? ¡Están muertos! — preguntaba Mireya nerviosa, mientras todo permanecía en silencio.

—Parece muy real, al menos — susurraba Kit, lentamente asomando su cabeza para poder tener una mejor vista.

—¡Les dije que era Jurassic Park! — 'gritaba' en un susurro Penny sonriente, y el ruido provocaba un repentino movimiento en el dinosaurio, quien volteaba la cabeza en dirección a los autos.

Esto último provocaba una reacción peculiar en Zack, quien abrazaba a Penny con un brazo, por encima de la clavícula y la atraía hacia su propio pecho, hundiéndola con él en el asiento.

—Escuchen. Es sencillo, si no nos movemos no notara nuestra presencia. Simplemente se marchará de aquí, y nosotros podremos escapar. Sólo, solo no se muevan para anda, hasta que se haya ido —susurraba Wade, intentando calmar a su equipo, y Mel bufaba.

—¿Tanto por un animal mecánico? — preguntaba molesta, y todos la callaban con un 'shh', procurando no moverse.

—Aún no sabemos que sea capaz de hacer…— susurraba Wade, y el resto asentía, fundiéndose en un profundo silencio.

—¿Sabes? Ya aprendí la lección — susurraba Penny a Zack, incómoda —. Ya puedes soltarme.

—¿Eh? — preguntaba Zack, quien se encontraba ensimismado en sus pensamientos —. Oh, claro. Lo siento — pedía disculpas, y soltaba a su compañera pelinegra.

—Gracias — agradecía ella, y se acomodaba, separándose de su compañero —. Teníamos razón, ¿eh? — preguntaba, luciendo incómoda con la cercanía entre ambos.

—Sí. Era lo que temía — admitía, y reía frustrado.

Sin embargo, las cosas no se encontraban tan bien en el auto de los Dobles. Tamara, prácticamente sola, sin que nadie intentara consolarla, se encontraba abrazando sus piernas, susurrándose a sí misma diferentes frases.

—Tranquila. Tranquila, Tamara, relájate…— inhalaba y exhalaba, con una genuina expresión de terror en su rostro, meciéndose de atrás a adelante —. Por favor…— decía antes de no poder seguir conteniendo las lágrimas, comenzando a sollozar, captando la atención del resto de sus compañeros.

—Hey. Oye, no, no, no…— se acercaba con cautela Kit a la rubia, con expresión de alarma —. Tamara, por favor, no…no llores. Todo estará bien, sólo tienes que calmarte, ¿sí? — pedía, luchando con encontrar las palabras adecuadas para tratar con la chica, preocupando al resto del equipo.

—Sí, Tamara, todo saldrá bien — aseguraba Marcos sonriente, en un susurro —. Sólo, intenta pensar en algo bueno. Como un cielo de algodón de azúcar, con puertas de caramelo, donde haya unicornios saltando que… ¿qué sucede conmigo? – preguntaba de inmediato al darse cuenta de lo que estaba diciendo, molesto consigo mismo.

—Hey, nuestra prima de tres años piensa algo parecido cuando tiene pesadillas — se burlaba Mire hasta el frente, haciendo enojar a su hermano.

Mientras el par de hermanos bromeaba y peleaba, nadie parecía percatarse del repentino cambio de humor y expresión facial en Kit, quien ahora, de un segundo a otro, observaba a Tamara con ojos llenos de malicia, y una sonrisa venenosa se posaba en sus labios.

—Lástima que no esté el idiota nerd para ayudarte a superar tus patéticos miedos, ¿no, Tammy? — preguntaba en un susurro el chico, acercándose a la rubia, tan levemente que ningún otro parecía escuchar lo que decía.

—¿Eh? — preguntaba la chica con ojos llorosos.

—Así es como los llamo porque eso es lo que son: Patéticos — reía en voz baja el muchacho, poniendo los pelos de punta de la muchacha —. Sé perfectamente lo que estás sintiendo en este preciso momento: mi aliento en tu cuello te ha de estar incomodando mucho, ¿verdad? Esta cercanía, el calor…además del hecho de que no sabes si saldrás con vida de esta, y que si logras escapar de ese 'animal', será aún peor ya que te verás rodeada de un inmenso bosque, con infinitas probabilidades de morir o no salir de ahí nunca, rodeada de tantas miradas espías, que buscan de todo menos tu seguridad. ¿O me equivoco, Tamara?

La chica, para entonces, ya tenía lagrimas corriendo por sus mejillas, pero se contenía a llorar en voz alta, usando todas sus fuerzas en el intento.

—Ah…y olvidaba otro detalle tan importante. Odias que te toquen, ¿o no? — preguntaba lleno de malicia, acercando su mano hacia la chica, quien se mordía el labio para evitar llorar —. ¿Por qué es eso? — preguntaba, a la vez que posaba su mano sobre el hombro de la chica.

Esa era la gota que derramó el vaso, puesto que la chica comenzaba a llorar, y su llanto era cada vez más audible.

—Hey, ¿qué le sucede? — preguntaba Mireya, interrumpiendo su pelea con Marcos, señalando a Tamara.

Kit sólo se encogía de hombros, fingiendo ignorancia.

—Sólo se puso a llorar — afirmaba, y luego de un segundo, el llanto era aún más audible, y ahora perceptible para los oídos de Selene.

—¿Tamara está llorando? ¡¿De verdad eres tan patética?! — gritaba enojada y empapada, en medio de la lluvia, e inmediatamente después de hacerlo se daba cuenta de su error, y lo reafirmaba ante las miradas que le lanzaban Math y Randy.

En ese instante, el dinosaurio volteaba en dirección al trío, y se acercaba hasta ellos, deteniéndose justo enfrente.

—No te preocupes. Quizá…quizá sólo es una maquina inservible, y la lluvia de seguro la descompone. Todo bien…— intentaba calmar la situación Math, fingiendo una sonrisa para nada convincente.

El dinosaurio bajaba lentamente la cabeza, hasta encontrarse de frente con el trío de los Dobles, mientras que los demás observaban temblorosos dentro de sus respectivos automóviles. Los tres integrantes de los Dobles permanecían inmóviles, principalmente por el miedo que la critura infundía en ellos.

Entonces, y sin previo aviso, el dinosaurio rugía estruendosamente, casi rompiendo cristales y el tímpano de los presentes, y su aliento pegaba directamente en el rostro de los tres competidores.

—¿De mentiras, decías? — preguntaba Sky en tono de burla a Mel, quien no podía despegar sus ojos de lo que ocurría afuera.

—Oh, Dios — suspiraba Jasmine atónita, observando todo lo que ocurría, con Stephen a su lado, sorprendido y a la vez enfadado.

Confesionario

—Debo decir que te excediste, McLean — decía entre dientes el pelirrojo viendo fijo a la cámara —. Conociendo el coeficiente intelectual promedio de tus concursantes, y aún así te excediste.

Fin del Confesionario

El geek de los Microfonistas, al observar el terror que cruzaba por el rostro de su única compañera y líder, no podía evitar tomar su mano para tranquilizarla. La chica, aunque no volteaba a verlo, aceptaba el gesto, y apretaba su mano, relajándose un poco.

—Ti…ti…ti… ¡tiranosaurio rex! — gritaba Randy, saliendo del trance, y esa simple acción provocaba que los tres concursantes de los Dobles salieran corriendo lejos del dinosaurio, quien volvía a rugir antes de ir a perseguirlos.

—Hicieron lo peor que pudieron haber hecho — señalaba Penny sorprendida.

—Sí, bueno, al menos su auto es el de enfrente. De otra forma, pudieron habernos aplastado a todos — respondía Zack con naturalidad, dejando el hundido sillón, y tomando la posición de todo un líder.

—¿Qué propones que hagamos, Zack? — preguntaba Bay, con la vista puesta en el dinosaurio.

—No sé si sea buena idea salir hasta que esa cosa se aleje un poco. Al menos ahora está distraído con Selene y ese par — analizaba el muchacho, y Mel bufaba ante el comentario.

—¿De verdad vamos a ponernos así por una criatura mecánica? Saben que no es real, ¿verdad? Y que, por lo tanto, no puede comernos — explicaba ella haciendo ademanes, visiblemente estresada con la situación.

—¿Quién lo diría? Parece haber un cerebro dentro de ese nido de aves rojizo — se mofaba Penny, sonriendo maliciosa.

—Quizá no pueda comernos, pero una criatura de esa dimensión…fácilmente podría aplastarnos y, literalmente, matarnos — corregía Wade, observando al tiranosaurio avanzar hacia los otros —. No podemos arriesgarnos a que nos vea, y nos persiga.

—Sobretodo si es parte del desafío, ¿no? — intervenía Sky, para sorpresa de todos —. Al parecer, Zack y Penny tenían razón. Parque Jurásico sí es el desafío, por lo tanto, así ganaremos, ¿no? Huyendo del tiranosaurio, y el resto de los dinosaurios que podamos encontrarnos, y encontrar una manera de salir del parque — explicaba la castaña, y Prince sonreía al escucharla.

—¡Sí, eso, nena! ¡Les dije que era inteligente! — señalaba Prince sonriente, y lograba sacar una sonrisa de la chica.

—¿Entonces qué hacemos? ¿Aprovechar que está distraído y huir mientras podamos? — preguntaba Sean, y Zack analizaba mentalmente la propuesta.

—Creo que no sería mala idea…— afirmaba el líder.

—¿A dónde vamos? — preguntaba Math, corriendo por su vida, junto a Randy y Selene, aunque ésta última les llevaba ventaja.

—¡A donde sea que nos aleje de ese monstruo! — gritaba Randy, lanzando una mirada hacia atrás, sólo para ver como el tiranosaurio seguía persiguiéndolos.

—¡No me sigan! ¡Si esa cosa va a comerse algo, será a uno de ustedes y no a mí! — les ordenaba Selene ferozmente.

—¡No tenemos otra opción! ¿Sabes? — preguntaba Math, y en ese momento, la chica volteaba y lanzaba un gruñido que los asustaba tanto o quizá más que el dinosaurio, e inmediatamente el par de muchachos cambiaba de dirección, y el tiranosaurio los seguía a ellos.

—¿De dónde sacará McLean tanto dinero? — preguntaba Jas, observando a Stephen, quien intentaba hacer funcionar el auto.

—Mi pregunta más bien sería si las autoridades ya se han dado cuenta de lo mucho que roba — respondía el chico, concentrado en el automóvil —. Parece que estas cosas fueron hechas para no arrancar.

De pronto, un pensamiento parecía cruzar por la cabeza de Jasmine.

—Jurassic Park — decía en voz alta, tomando por sorpresa al chico.

—¿Eh?

—Es una película que Zack ama, me obligó a verla varias veces, en nuestras citas — explicaba la chica, y el geek bufaba ante la palabra 'citas'.

—Esto ciertamente luce como Jurassic Park — admitía el chico, observando a su alrededor.

—Sí, ¡todo! Los autos, el parque, el dinosaurio…— enumera con sus dedos la rubia, comprendiendo poco a poco —. El auto dejó de funcionar justo en donde se exhibía el tiranosaurio, por eso nunca encenderá. Supongo que McLean quiere que salgamos de aquí, y escapemos, como en la película. Había…había un helicóptero, ¿o no? — preguntaba Jasmine, atropellando las palabras al hablar tan rápido.

—Era la única manera de escapar…— recordaba Stephen, analizando la situación —. Pero, ¿Cuál será nuestro 'helicóptero'?

—Si dejamos a los otros equipos, y llegamos a ese…ese lugar con las computadoras, podemos pedir ayuda, y así el helicóptero, o lo que sea que McLean tenga planeado para nosotros llegará, nos rescatará y así ganaremos el desafío — concluía sonriente, lo que inevitablemente provocaba una breve sonrisa en el rostro de Stephen.

—Pero, un segundo… ¿no te importa dejar a tu novio en esto? Digo, con ese animal…— preguntaba Stephen con cautela, atento a la respuesta de la chica.

—No. Es sólo una máquina, ¿no? — preguntaba con una risa —. Parece bastante letal, pero eso no la hace letal. Además, creo que es tiempo de que tú y yo ganemos, ¿no crees? — preguntaba sonriente mientras lo tomaba de los hombros, y el chico asentía.

—Sí, concuerdo completamente…— respondía, acomodándose los anteojos —. Entonces, ¿qué propones?

—Esperar a que Math y Randy corran lo suficiente como para que el animal este la cantidad apropiada de metros lejos de nosotros, así tú y yo salimos en busca de ese lugar — explicaba, y el chico asentía con simpleza.

—Parece un buen plan.

Los Camarógrafos, delante de ellos, observaban meticulosamente las acciones del tiranosaurio.

—En cuanto diga 'tres, todos abren sus puertas lentamente, salen del auto, y corren hacia el arbusto más cercano, ¿de acuerdo? — preguntaba Zack al resto del equipo, y todos asentían con la cabeza, incluso Sean, quien parecía estar de mal humor —. De acuerdo…prepárense. Una, dos, tres.

En el acto, él y Wade abrían distintas puertas con cautela, y el resto de los Camarógrafos comenzaba a descender del vehículo, fluidamente, hasta que en la puerta de Wade salía Mel.

—Yo la sostengo, nerd — fingía una sonrisa la pelirroja, y el chico rodaba los ojos antes de irse con el resto.

Zack ya había cerrado su puerta, por lo cual sólo faltaba Penny de bajar. Pero cuando ella se disponía a salir del auto por la puerta que Mel sostenía, la pelirroja se atravesaba.

—No sé si sea buena idea dejarte salir, luego de los problemas que me has ocasionado por ser tan impertinente — fingía dudarlo, y reía ante la postura de la pelinegra.

—¿Por qué? ¿Porque ahora Zack no concentra todas sus energías en besuquearte, sino en suplicarme que no lo cuente? — preguntaba Penny irónica, y cuando se disponía a salir, Mel le azotaba la puerta en la cara, lanzándola de regreso al auto —. ¿QUÉ TE SUCEDE? — furiosa mientras sobaba su cabeza.

Esa simple frase era suficiente para captar la atención del tiranosaurio, quien detenía la persecución por los integrantes de los Dobles, y lentamente volteaba en dirección a los Camarógrafos, quienes miraban en pánico.

—¡Fue tu culpa, maldita arpía! — gritaba Penny, aún conmocionada, dentro del vehículo.

El 'animal' rugía entonces, poniéndole los pelos de punta a todos los presentes.

—Ojalá la devore — bufaba Jasmine, observando dentro de su auto.

—Corran — ordenaba Zack y todo su equipo salía corriendo en dirección a la selva, mientras el tiranosaurio se proponía a darles caza.

Zack entonces abría la puerta del vehículo, encontrándose con una mareada Penny.

—Necesitamos eliminar a la desgraciada…— suspiraba, tambaleando por el golpe.

—No si ganamos — corregía Zack, y entonces pasaba el brazo de Penny por encima de su propio cuello, y la cargaba, sacándola del auto, y corriendo con ella en brazos hacia la selva.

—¿Qué hace Zack? — preguntaba Jasmine confundida —. ¿Está ayudando a Penny? — preguntaba, sonando un tanto sorprendida —. Increíblemente, eso no me molesta.

—De acuerdo, tengo buenas y malas noticias. La buena, es que si persigue a los Camarógrafos cuesta abajo, se alejará y podremos salir. La mala es que a quien estará persiguiendo es a tu novio — anunciaba Stephen, esperando a la reacción de la rubia, quien fruncía el ceño.

—¿Cuesta abajo? ¿Qué quieres decir?

—Este espacio, según la película y, por lo que veo alrededor, está rodeado por un surco de unos 7 metros de profundidad, con salidas adyacentes. Supuestamente, lo hicieron en caso de que el dinosaurio intentara traspasar la reja que dividía su espacio del nuestro, lo cual me parece simplemente inútil, ya que esa cosa mide unos 11 metros — explicaba Stephen, sin perder de vista a la criatura, y Jasmine abría los ojos como platos.

—¡¿SIETE METROS?!

—Oficialmente, todos ellos van a morir — concluía Kit, observando la escena.

—¿Qué? — preguntaba Mireya, de repente interesada.

—La zona está rodeada por una zanja de unos siete u ocho metros. No podrán cruzarla a menos de que quieran sufrir una caída desastrosa — explicaba Kit, de vuelta con su usual personalidad, aunque Tamara le rehuía.

—¿SIETE METROS? — preguntaba Paula y Mireya al unísono, sorprendidas.

—Al menos Sean dejará de molestarte, ¿no? — deducía Marcos y soltaba una carcajada 'malévola', pero nadie seguía el juego.

—Qué bueno que demuestres que te preocupas por Mireya, tu hermana — sonreía Paula y abrazaba a su novio, quien perdía su sonrisa.

Mireya, por su parte, observaba preocupada la escena, sin saber qué hacer, debatiéndose en su interior. La chica permaneció así un par de segundos, hasta que repentinamente, sin ningún aviso, abría la ventana del vehículo, y sacaba la cabeza.

—¡Oye, bestia! ¡Selene está por acá! — gritaba energética, y volteaba en dirección a su líder, quien, al escuchar su nombre, volteaba y veía con desprecio a la muchacha.

—No sabes cuánto te odio — le revelaba con mirada feroz, y su larga cabellera rubia escurriendo por la lluvia.

—¿Mire hizo eso? — susurraba Sean sorprendido, y veía de reojo a la chica, quien lograba meterse a tiempo dentro del auto, al lado de Kit.

La criatura se detenía justo cuando los Camarógrafos llegaban al borde de la zanja, preocupándose al no saber qué hacer.

—Bueno, al menos sabemos que no es muy lista — concluía Jasmine, arqueando la ceja al ver el comportamiento del dinosaurio.

La criatura, al escuchar el llamado de Mireya, se volteaba rápidamente para encontrarse con su nueva presa. Sin embargo, al hacerlo, su cola impactó fuertemente con el último auto de la fila, es decir, el de los Microfonistas, y como una escoba, empujó a dicho vehículo con gran fuerza, enviándolo directamente hacia la zanja.

—¿QUÉ?

En cuestión de unos tres segundos, el auto derrapaba hacia la zanja y caía en ella, proyectándose contra el suelo luego de una caída de 7 metros.

—¡Jasmine! — gritaba Zack, con genuina preocupación por su novia, mientras todos miraban anonadados.

—Eso…no me lo esperaba — admitía Prince al lado de una boquiabierta Skyler.

—Tengo que ir a ayudarla — estaba por emprender el paso Zack, aun cargando a Penny, cuando Mel lo tomaba firmemente del brazo, deteniéndolo.

—¿Irás a ver a Jasmine, con Penny en brazos, cuando todavía no logras resolver el 'problema'? — preguntaba desafiante, haciendo énfasis en la última palabra, mientras señalaba con la vista a Penny, quien se encontraba prácticamente inconsciente.

El chico lo meditaba estresado, cuando finalmente suspiraba, y llamaba a su equipo con la mirada.

—¿Ahora qué, Zack? — preguntaba Sky en un susurro, mientras todos se reunían.

—Salgamos de aquí rodeando este círculo, de ese lado no hay una zanja — señalaba al otro lado del lugar, y todos lo seguían.

—¿Nos dejarán aquí? ¿Simplemente nos dejarán morir? ¡Gracias, no los necesitamos! — gritaba Selene llena de cólera, a punto de estallar, mientras ella junto con Math salían corriendo, y la bestia no hacía más que seguirlos.

—¿Dónde está Randy? — preguntaba Paula, asomándose por la ventana.

—Creo que está por allá — señalaba luego de unos segundos Marcos a una gran roca cercana, donde el chico asomaba ligeramente la cabeza.

—Si nos separamos no podemos ganar el desafío. Debemos recuperar a Selene y Math, e ir a la sala de control para pedir auxilio — sugería Kit, y todos volteaban a verlo.

—Hola, nuevo líder — le sonreía Mireya, y él sólo quedaba confundido.

Microfonistas

—¿Qué demonios sucedió? — preguntaba Jasmine de cabeza, al igual que el auto, con ella sujeta gracias al cinturón de seguridad.

Ambos muchachos tosían debido al humo que expulsaba el vehículo averiado, además de que parecía tener dolor de espalda y articulaciones.

—¿Estás bien, Stephen? — preguntaba Jasmine, preocupada, buscando la mirada de su compañero.

—Me he sentido mejor — admitía el chico, y seguía tosiendo —. ¿Tú, te encuentras bien? — preguntaba, agitando su mano para desvanecer el humo, y así poder verla.

—Si — afirmaba ella, sonriendo al ver al chico sano y a salvo —. Pero necesitamos salir de aquí. Mas no puedo quitarme este estúpido cinturón de seguridad — peleaba la chica con la cinta, jalándola e intentando abrir el seguro, mas no lo lograba.

—Te ayudo — ofrecía Stephen y acercaba su mano al seguro del cinturón de la rubia —. Agárrate, sería una lástima si te golpearas la cabeza — le avisaba, y ella asentía mientras posaba sus manos firmemente en el techo del vehículo.

El chico entonces desabrochaba cuidadosamente el cinturón de la chica, y la ayudaba a pasarlo detrás de su cabeza, para así librarse completamente de él.

—A juzgar por tu condición física, deduzco que te será fácil salir del vehículo — suspiraba Stephen, mientras la chica daba media vuelta, para dejar de estar colgando del asiento.

—Deduces bien — sonreía la chica, y luego masajeaba su cuello —. Quizá me tome un momento, ya que la caída me dejó algo mareada… ¿Necesitas ayuda?

—Eh, no…no, para nada — negaba el chico, aunque luciendo bastante nervioso, intentando averiguar cómo salir de ahí sin lastimarse.

—Escucha, voy a salir del auto, y abriré tu puerta, y desde ahí te ayudaré, ¿de acuerdo? — le explicaba la rubia cuando lograba abrir su propia puerta, saliendo del auto.

—No, no, no, no, de verdad, Jasmine…no es nece- — intentaba convencerla el pelirrojo, pero ella no alcanzaba a escucharlo, cerrando su puerta de golpe.

La chica, al salir, tronaba su cuello y adolorida espalda, haciendo algunos ejercicios de estiramiento para asegurarse de no haberse lastimado ningún músculo. Luego, daba vuelta al auto para encontrarse con la puerta del piloto, donde Stephen se encontraba. Sin embargo, antes de que pudiera abrir la puerta, ésta lo hacía siendo empujada por Stephen, quien prácticamente salía rodando del vehículo, lanzando queja, profundamente adolorido.

—¡Stephen! Te dije que iba a ayudarte — lo reprendía, cuando el muchacho se sobaba la espalda, y seguía con sus quejidos.

—No…tenías por qué molestarte —aseguraba él, sin poder levantarse, con la cara prácticamente en la tierra.

—Claro que sí. Somos amigos — le decía ella, mientras lo ayudaba lentamente a reincorporarse, y los quejidos del chico no cesaban.

—¿Ya me consideras como tu 'amigo'? — preguntaba el chico un poco más tranquilo, finalmente capaz de ver de frente a la rubia, quien le sonreía.

—Claro…Eres el único que realmente me ha ayudado a lo largo de la competencia, el único cuerdo del equipo — recordaba ella con una risa, luciendo muy jovial, ya no usual en ella —. Eres el mejor.

—Me parece un adjetivo calificativo un tanto extremo, ¿no te parece? — preguntaba él, entrelazando sus dedos frente a su propio pecho.

—Hey, considerando que muchas veces usas términos que no comprendo…eres tan genial que ni siquiera me molesta que hables así — sonreía ella, y al chico finalmente se le escapaba una sonrisa.

—Aunque me siento halagado, lamento si lo único que hago es concentrar mi atención en deshacerme de toda esta mugre — interrumpía, con una expresión mareada, alzando sus brazos, los cuales estaban llenos de lodo.

—Oh, lo olvidaba…te aterra la suciedad, ¿no? — preguntaba ella, y el chico lucía genuinamente sorprendido de que la rubia recordara ese detalle —. Podemos buscar un río, o alguna clase de lago donde te limpies.

—Lamento informarte que esos lugares tienen muchas más bacterias que la tapa de un baño — bufaba Stephen, visiblemente asqueado ante el comentario.

—Oh, en ese caso…Bueno, usa esto — proponía ella, desabrochando su blusa de franela, dejando sólo su camiseta blanca de tirantes en el fondo —. Sé que no soy una diosa de la limpieza, pero quizá sirva por ahora.

El chico se detenía por un momento para echar un vistazo al cuerpo de su líder, el cual era firme y fuerte, debido a la gran cantidad de ejercicio que era obvio que ella hacía, lo cual lo había notado por su condición física.

—Gracias…— aceptaba el chico, aunque parecía dudar al tomar la camisa, y limpiar sus brazos y rostro con ella.

—Ahora, ¿qué haremos? ¿Cómo llegaremos hasta la sala de control que decías? — preguntaba Jasmine, observando a su alrededor.

—Conociendo a McLean, no nos habría dejado completamente desprotegidos, a menos que quiera enfrentarse a una fuerte demanda — deducía Stephen, más limpio que hace un momento, mientras caminaba a donde estaba la cajuela del auto —. Por lo que, deduzco que nos habría dejado al menos unas provisiones, o algo que nos diera algún indicio de por dónde empezar.

Con poca fuerza y mucha ayuda de Jasmine, lograban abrir la cajuela del auto, del cual caían directo al suelo varias cosas: un mapa, dos linternas, una cantinflera con agua, un radio sin señal y un cuchillo. El par sonreía al observar lo que habían encontrado.

—¿Sabes? Creo que las probabilidades de ganar finalmente juegan a nuestro favor — sonreía Stephen, mientras observaba el mapa.

Camarógrafos

—¿Ahora a dónde vamos? Ya me cansé de correr sin sentido…— preguntaba Sky en la delantera, y todos se detenían para recuperar un poco de aire.

—En la película, era necesario restaurar la fuente de energía y pedir rescate por teléfono en la sala de control. Quizá sea algo parecido — explicaba Wade, acostado en la tierra, tras haber corrido tanto.

—Aquí vas, Penny — susurraba Zack exhausto, puesto que había corrido todo el camino con ella en brazos e inconsciente, y la depositaba cuidadosamente en una roca cercana.

—No, doctor, no quiero ir al mercado…— susurraba ella entre sueños, mientras que Zack caía rendido por el cansancio, cerca de ella.

—¿Y cuál es el plan ahora, jefe? — preguntaba Sky, y todos volteaban en dirección al líder.

—Bueno…tendríamos que buscar el interruptor que reestablezca toda la energía en el lugar, y…y luego ir a la sala de control, hacer la llamada, y salir de este lugar — explicaba, jadeando ante el cansancio.

—Suena fácil — observaba Bay.

—Pero no lo es. Tenemos dos desventajas: la primera, estamos demasiado cansados como para seguir vagando por ahí sin saber muy bien a dónde vamos; y la segunda, el tiranosaurio rex no es el único dinosaurio dándonos caza. Hay raptores, y no sé cuál otro, que podría ocasionar que perdiéramos el desafío — les recordaba Wade, y los chicos lucían asustados.

—¿McLean nunca consideró que sucedería si esas cosas de verdad nos llegan a morder? — se preguntaba Sean, al borde de desmayarse, del cansancio.

—Entonces, ¿qué hacemos? — preguntaba de nuevo Bay, observando con esperanza a Wade, quien parecía tener un plan.

—Lo mejor que podemos hacer es descansar. Formemos un nido en los árboles, donde ningún dinosaurio podría vernos. Por la mañana, cuando tengamos mejor visibilidad, sigamos en búsqueda de la sala de control, y salgamos de aquí — determinaba, y todos, incluso Sean y Mel, parecían estar de acuerdo.

—¿Qué creen que será de los otros equipos? — preguntaba Mel con cautela, procurando no sonar grosera, para obtener respuesta.

—Si los Dobles son lo suficientemente listos, se quedarán dentro de ese auto para poder dormir — respondía Zack, mientras el resto subía en a los árboles con dificultad, para poder dormir un poco —. Es Jasmine quien me preocupa, luego de haber caído. Quizá debería ir a buscarla.

—¿Y arruinarnos el desafío por buscar a tu noviecita? —preguntaba Sean molesto, y subía al árbol con facilidad —. Considerando que es más lista y más atlética que tú, creo que estará bien.

—La partida de Sarah sí que te ha hecho insoportable…— intervenía Penny, recién despertando, aunque aún algo mareada.

—Sólo decía…— respondía finalmente el chico, antes de acomodarse para tomar una siesta.

Confesionario

—¿Si extraño a Sarah? Claro que no, la tonta se fue por no cuidar sus espaldas…— bufaba Sean malhumorado —. Véanlo así: hemos estado juntos desde antes de nacer. Literalmente. Creo que está bien pasar tiempo separados. Es más, está perfecto — sonreía Sean, 'satisfecho' con lo que recién había dicho, sin embargo, un breve sollozo escapaba de sus labios, y molesto salía corriendo del confesionario

Fin del Confesionario

—Hey, ¿necesitas ayuda? — preguntaba Prince arriba del árbol a Sky, quien parecía tener dificultades a la hora de escalar el tronco.

—Honestamente…sí — suspiraba ella rendida, y el chico sonreía, ante la inusual respuesta de la chica.

El chico le ofrecía su mano, y ella lo abrazaba del cuello para que pudiera cargarla hasta una rama cercana a la suya, igual de gruesa y resistente.

—Gracias — sonreía ella tímidamente, mientras se acomodaba en su propia rama.

—¿Tienes frío? —preguntaba el muchacho tranquilamente, y ella volteaba a verlo, un poco nerviosa, aunque intentaba disimularlo.

—Eh, no, gracias — sonreía la chica, para después cerrar los ojos y así intentar dormir.

—Estaré aquí, si lo necesitas, linda — le guiñaba el ojo el chico a la castaña, sin notar los intentos de ella por descansar.

—Gracias, Prince — respondía ella con ojos cerrados, y un tono monótono y algo nasal.

Confesionario

—Él nunca se cansa, ¿verdad? — preguntaba Skyler incrédula, y luego sonreía.

Fin del Confesionario

—¿Qué hacen todos? — preguntaba Penny, al observar al resto del equipo escalar los árboles.

—Tienes que dormir. Te ayudo — ofrecía Zack, mientras la ayudaba a ponerse de pie, y juntos, sin mucha dificultad, escalaban un tronco con ramas resistentes para ambos.

—Zack, no tienes que seguir siendo amable conmigo. Te lo dije esa noche y te lo repito: no guardaré tu sucio secreto de tu novia. No está bien — susurraba Penny en cuanto el chico se sentaba a su lado, y éste se mordía el labio inferior.

—¿No entiendes que si se lo dices la lastimarás?

—Sí, pero terminará aún más lastimada cuanto te vea a ti y a esa modelo de mala calidad pasear juntos, de la mano, en cubierta — susurraba ella, señalando con la vista a Mel, quien ya se encontraba dormida, en otro árbol unas ramas más abajo.

—No, eso no pasará. Ya aprendí la lección, jamás dejaría a Jasmine por Mel — aseguraba él firme, y la chica alzaba las cejas, sorprendida.

—¿Te diste cuenta de lo maldita y manipuladora que es las 24 horas del día? — preguntaba Penny en tono de burla, y Zack negaba con la cabeza.

—No. Es decir, Mel no es mala…me dijo que le gusto, y que por eso me besó. Pero sabe que fue un error porque tengo novia, por lo cual no se acercará más a mí de esa manera — explicaba el castaño tranquilo, y el rostro de Penny parecía descomponerse ante el comentario.

—¿En serio eres tan idiota? ¡Justo con eso te está manipulando! ¿Qué no lo ves? — preguntaba Penny sorprendida —. No le gustas, Zack. Te está utilizando para que hagas lo que ella quiera, cuando ella quiera. Ya logró que eliminaran a Ash, no esperes a darte cuenta justo cuando esté por eliminarte a ti.

—¿De nuevo con lo de Ash? — preguntaba frustrado, y luego suspiraba —. Mel no sería capaz de hacer eso, así que deja el tema. Pero por favor, te suplico que no le digas nada a Jas. El beso no significó nada, no tiene por qué enterarse.

—Escucha, Enderson: estoy muy cansada, por lo cual te lo diré una vez más. No voy a mentirle a tu novia. En cuanto salgamos de este lugar, iré con ella y le contaré todo. ¿De acuerdo? — finalizaba la chica firmemente, con enojo en sus ojos —. Porque, a diferencia de ti, nadie puede comprar mi silencio coqueteando conmigo.

Luego de eso, la chica volteaba la cabeza, y se recostaba sobre el tronco, cerrando sus ojos para poder dormir, mientras que Zack la observaba muy angustiado, suspiraba, y luego se disponía a hacer lo mismo.


A la Mañana Siguiente…


Dobles

La mayoría de los integrantes de los Dobles se encontraban aun en su vehículo, con las ventanas abiertas, y todos durmiendo, aún muy de mañana. Cierta figura encorvada se acercaba sigilosamente hacia ellos, procurando no hacer ruido, pero sin perder de vista a su singular presa…

—Mire, Mire…— llamaba el chico, asomándose lentamente por la ventana —. Mireya.

Sean llamaba a la chica en voz baja, quien se encontraba con su mentón recargado en el borde de la ventana, durmiendo plácidamente, provocando una sonrisa en Sean, al ver el brillo en su rostro.

—Mire… ¿te encuentras bien?

Apenas terminaba de decir esas palabras, cuando un golpe impactaba contra su rostro, y lo lanzaba directamente al suelo, adolorido. Pero el golpe no había sido por parte de la chica a la que intentaba despertar, sino por alguien más, detrás de ella.

—¿Fuiste tú, niño gótico? — bufaba Sean, limpiándose la tierra del rostro mientras se reincorporaba —. ¿Quién te crees que eres?

El chico dentro del auto reía sombríamente.

—Oh, no tienes ni la menor idea de quién soy…— susurraba malicioso, sorprendiendo a Sean, pero antes de que el rubio pudiera responder, Mireya se despertaba, estirando sus brazos.

—¿Qué sucede? — preguntaba en un bostezo, y se tallaba sus ojos —. ¿Sean? ¿Qué haces aquí? — preguntaba sorprendida, y en el fondo, feliz.

—¿Por qué no se lo preguntas a tu agresivo amigo gótico? — bufaba Sean sobando su mandíbula, y un moretón comenzaba a formarse en ella.

—¿Estás bien? ¿Qué te sucedió? — preguntaba ella preocupada, observando el rostro del chico.

—El bicho raro me golpeó — señalaba Sean a Kit, detrás de Mireya, quien lucía confundido.

—¿Es cierto, Kit? — preguntaba Mireya al muchacho, atenta a la respuesta de éste.

—¿Eh? ¿De qué estás hablando? — preguntaba el chico, luciendo muy confundido —. ¿Lo hice?

—¿Te quieres hacer la víctima? Por favor. ¿Ves a alguien más despierto? — preguntaba Sean de malhumor, lo que ponía de malas a Mire.

—Si Kit dice que no lo hizo, le creo — aseguraba ella, para sorpresa de Sean.

—Bueno, y si hubiera sido así, de verdad lo siento, viejo…— bufaba Kit, confundido con la situación, y Sean se confundía más al notar la sinceridad en la actitud del muchacho.

—Los góticos nunca inspiran confianza, Mire. Deberías alejarte de él…— sugería Sean, viendo con ojos entrecerrados al muchacho, incomodándolo.

—¿Quién te crees tú, sobre todas las personas, para hablarme de confianza, Sean? — preguntaba enojada la chica, despertando a Marcos.

—¿Acaso dijiste "Sean"? — preguntaba Marcos adormilado, buscando al chico con la mirada —. ¡Oye, Sean! ¡Tú, pedazo de…alcornoque! — gritaba Marcos, repentinamente olvidando cómo insultarlo, y de paso, despertando a Paula.

Tanto Mireya como Sean alzaban las cejas, sorprendidos de la actitud de chico.

—Vaya, ahora que tienes novia ya dejaste de ser un chico malo, ¿no? — reía Sean al observar la vergüenza del chico —. Uno menos del cual preocuparme.

—Demonios…

—¿Por qué no te vas a molestar a otra parte, eh, Sean? — preguntaba Mireya desafiante al rubio, quien perdía su sonrisa —. Mi equipo y yo tenemos un desafío que ganar.

—¿Dónde están los demás? — preguntaba Tamara agobiada, ya despierta.

—Bien — bufaba Sean molesto, dando media vuelta y alejándose del auto, con Mireya observándolo partir, triste.

Confesionario

—Hey Sean, McLean… ¿quieren a un chico malo? Yo les daré a un chico malo — sonreía orgulloso Marcos.

Fin del Confesionario

—¿A dónde vas, Marcos? — preguntaba Paula cuando su novio bajaba del auto con determinación.

—Espera, viejo. Tenemos que planear cómo lograremos encontrar a Randy, Selene y Math, y cómo ganaremos el desafío — le recordaba Kit, pero el chico hacía caso omiso.

—¿No Randy estaba escondido en esa roca? — preguntaba Paula, señalando.

—Sí, pero luego quiso ir al baño. Y de ahí, no hay rastro de él — respondía Mireya, captando la atención de Tamara.

—¿Qué? — preguntaba la pequeña rubia, intranquila.

—¿Te encuentras bien, Tamara? — preguntaba Kit con expresión comprensiva, y la chica le rehuía, gimiendo de tristeza, y confundiendo al muchacho.

—Oigan, mírenme, chicos. Soy un chico malo, rebelde, y destructor — intentaba llamar su atención Marcos, con un garrote de metal en la mano, y luego golpeaba el cofre del auto fuertemente.

Sin embargo, en vez de explotar – o cualquiera que fuera la reacción que Marcos esperaba – el auto se encendía, trayendo alegría al rostro de los Dobles.

—Genial, Marcos, ¡la reparaste! — se alegraba Paula, mientras Kit se pasaba al asiento del conductor.

—¿Lo hice? — preguntaba confundido, observando el resultado —. No, no…eso no era lo que quería que pasara.

—Cállate y súbete, bonachón. Es hora de ir a buscar esa sala de control, y pedir rescate — lo llamaba Mireya, y el chico con pesar se metía al vehículo.

Confesionario

—¿Qué me sucede? ¿Qué problema tienes contra mí, universo? — preguntaba Marcos, mirando al techo.

Fin del Confesionario

Camarógrafos

—¿Hacia dónde ahora, Wade? — preguntaba Zack, mientras caminaba con el resto de su equipo, todos ya repuestos de energía.

—Realmente no estoy seguro…— se rascaba la cabeza el muchacho —. No es como si tuviéramos un mapa ni nada.

—¿McLean ni siquiera se dignó a darnos un mapa? — preguntaba Mel del peor humor de todos, con varios piquetes de mosco en sus piernas y brazos.

—Alguien no pasó una buena noche…—reía Bay en medio de Penny y Sky, también cómplices.

—Me alegra no haberme dormido en un árbol con frutos — señalaba sonriente Penny, observando a la pelirroja rascarse por todos lados.

—A mí me alegra el simple hecho de que le haya tocado a ella — señalaba Sky a carcajadas, y las amigas reían, bromeando entre sí, mientras que Mel les lanzaba una mirada venenosa.

—¡Muchachos! Increíblemente, creo que lo hayamos — señalaba Wade emocionado a algo más allá de unos árboles frondosos.

A unos 30 metros de distancia se hallaba lo que parecía ser una reja, y sobre ella se encontraba una gran caja metálica, de la cual salían varios cables, muchos de ellos subían luego a las torres eléctricas.

—¿En esa caja está el switch para reestablecer la electricidad? — preguntaba Sean escéptico, y Zack le lanzaba una mirada de advertencia.

—Tú. Deja de escaparte. A Mireya no le interesa, supéralo — le advertía, mientras que el rubio parecía guardarse sus insultos para después.

—Parece bastante fácil, ¿no? — preguntaba Bay, luciendo optimista —. Sólo tenemos que ir allá, activar el switch, y los animales volverán a sus jaulas, ¿no?

Pero antes de que alguno pudiera responder, un rugido ya conocido interrumpía la conversación entre los cinéfilos. Cuando todos volteaban, observaban con horror como no uno, ni dos, sino tres raptores caminaban frente a la caja de electricidad, casi como custodiándola.

El equipo completo se agachaba de inmediato para evitar ser vistos, temblando de miedo.

—¿Más dinosaurios? — preguntaba Mel y Wade le hacía una señal de silencio.

—Ellos no son como el tiranosaurio. Tienen sentidos más despiertos, y son mucho más veloces — explicaba con temor, mientras sus demás compañeros parecían asustarse cada vez más y más.

—¿Entonces qué haremos? — preguntaba Skyler en un susurro casi inaudible, y todos se ponían a pensar.

—¿Esperar a que se vayan?

—No parecen estar dispuestos a irse. Además, ¿quién sabe qué será de los otros equipos? Puede que ya nos lleven ventaja — retrucaba Penny, y todos seguían pensando.

—Si sirve de algo, los Dobles aún no encuentran a Selene, y el otro par de idiotas — informaba Sean y Penny rodaba los ojos.

—No sirve de nada.

—Entonces, ¿qué propones? — preguntaba el rubio de mal humor, y la chica miraba preocupada a su líder, quien pensaba contrarreloj.

—Penny y yo podemos ir en busca de la sala de control, no debe estar tan lejos — sugería Zack en voz baja —. Estando allá, sólo esperaremos a que ustedes logren activar la electricidad. En cuanto lo hagan, llamaremos y pediremos que nos saquen de aquí. Eso significa que ustedes tendrían que salir corriendo. ¿Les parece bien?

—No me gusta ser el chivo expiatorio, pero suena como el mejor plan — admitía Sky, y le daba un 'visto bueno' al líder.

—No perdemos nada con intentarlo — sonreía Prince, también dando su visto bueno, y Zack volteaba a ver a Penny.

—¿Lista para correr? — le preguntaba, y ella suspiraba.

—Me has dicho peores cosas — sonreía ella, y ambos iban de rodillas hasta cierto punto donde ya no eran visibles para los raptores, para así luego levantarse y correr en dirección opuesta.

El resto del equipo regresaba su vista hacia el camino a la caja de electricidad, aún custodiada por las criaturas.

—Esperen… ¿no eran tres raptores?

Pero sólo quedaban dos.


En el centro de visitantes


—Veo que eres fan de la película — comentaba Penny, cuando ambos llegaban al centro de visitantes del parque, donde estaba el esqueleto de tiranosaurio rex tan famoso.

—Creía que tú también — respondía él con la vista en el camino, buscando entre las diferentes puertas —. Aquí dentro está el restaurante, la cocina, el vestíbulo…sólo tenemos que hallar el camino a la sala de control. No debe ser muy difícil.

La chica seguía observando alrededor suyo, en busca de la puerta a la que se refería Zack, cuando su expresión se transformaba en una de horror al ver a una figura en la puerta principal.

—Za-Zack — llamaba ella temblorosa —. Creo que tenemos compañía.

La chica señalaba a un feroz raptor que los miraba con ojos llenos de, eh, bueno…ferocidad, mientras lanzaba un rugido característico de su especie, lo que asustaba aún más a la pelinegra.

—¡Vámonos! — la tomaba de la muñeca Zack, y la llevaba a la primera puerta que encontraba.

Los chicos entraban a lo que era el área de comedor del parque, donde había un buffet ya instalado, aunque lo pasaban por alto y se dirigían a una puerta del fondo. Ésta nueva puerta resultaba ser la de la cocina, y el par de cinéfilos corría y cerraba la puerta tras suyo, intentando engañar al dinosaurio, mientras corrían al fondo y se escondían dentro de uno de los muebles metálicos.

—¡Zack, basta! — gritaba en un susurro Penny, cuando Zack la jaloneaba, para lograr que entrara junto con él en el mismo cajón.

Ambos chicos por fin entraban juntos, prácticamente el uno pegado contra el otro, escuchando y sintiendo sus respiraciones, sin capacidad de hablar por lo incómodos que estaban.

—Sólo para que lo sepas, esto no me agrada en lo absoluto — susurraba ella, con su oído atento a cualquier rastro del raptor.

—Bueno, no es como si fuera el mejor día de mi vida, tampoco — ironizaba el muchacho, igual de atento que Penny.

—Me refiero a tener que decirle a tu novia que le fuiste infiel — corregía ella, haciendo feroz énfasis en la última palabra, con voz rasposa.

—En primer lugar, no le fui infiel. Y en segundo, si estás tan incómoda, mejor no le digas nada — susurraba Zack, desafiante para con la chica de cabello azabache, quien resoplaba.

—El código de chicas me obliga hacerlo — admitía ella, no muy convencida con el término —. Es sólo que…no lo sé, creo que ella te ha cambiado. Para bien, me refiero.

El comentario atraía la atención de Zack, quien volteaba a verla a los ojos.

—¿A qué te refieres?

—No lo sé. Ya eres menos…bueno, menos patán, al que solías ser — confesaba ella, esbozando una media sonrisa —. Sigues siendo igual de idiota, pero al parecer eso ninguna mujer lo puede deshacer — bromeaba luego, provocando una ligera risa en el muchacho.

—Si obtuviera una moneda por cada vez que me llamas idiota, ya me habrías hecho millonario — bromeaba él, con la vista fija en la muchacha, quien era más baja que él, y ella correspondía a la risa.

—El punto es que te ha hecho mejor persona. Eso, o te tiene sometido, pero ambas posibilidades me agradan— admitía, y se mordía el labio antes de volver a hablar —. Pero me duele por ella. Me comenzaba a caer bien.

—La única razón por la que la odiabas era porque a mí me gustaba — bufaba el chico, y ella asentía con la cabeza —. Porque toda tu vida, la temporada pasada, giró en torno a mí.

—No te sientas tan importante — le recomendaba la chica, y él sólo reía.

Cuando la conversación acababa, ambos notaban algo en particular.

—¿Dónde está el raptor? — preguntaban Penny, y sigilosamente ambos salían de su escondite, y se asomaban por encima de la encimera.

La puerta de la cocina permanecía cerrada, y no había rastro del animal.

—¿A dónde se fue?

Camarógrafos

—¿Qué hacemos? — preguntaba Bay nerviosa, observando de lejos a los raptores vagar cerca de la reja.

—Yo propongo a Skyler como el chivo expiatorio, que se sacrificará por el equipo, y será la carnada de los dinosaurios mientras Prince corre y activa la energía de nuevo — 'proponía' Mel de manera burlona, ganándose una mala mirada de parte del resto de las chicas.

—¿Y si me atacaran a mí también? — interrumpía Prince, luciendo genuinamente asustado.

—Uno menos en la competencia — respondía Sean tranquilamente, y Mel asentía.

Prince parecía meditarlo por unos segundos, para sorpresa de todos.

—Ni se te ocurra, viejo…— le aconsejaba Wade, pero el chico hacía oídos sordos, y volteaba a ver a Skyler.

—¿Qué tan buena eres escalando? — preguntaba, y la chica alzaba las cejas ante la propuesta.


—No sé qué tan buena idea sea esta…— admitía Sky, teniendo dificultad mientras pasaba de una rama a otra, con el resto de sus compañeros con los nervios de punta, observando desde abajo, escondidos.

—Lo estás haciendo bien, Sky — aseguraba Prince, quien ya estaba en el otro lado —. Un par de ramas más, y estaremos frente a la reja.

—¿Y luego qué haremos? — preguntaba la chica, mientras lograba pasar a la rama, y Prince saltaba a la siguiente.

—Te cargaré desde aquí, abrirás la caja, y restaurarás la electricidad — explicaba él con naturalidad, y la chica abría los ojos como platos.

—¿Sabes cuánto peso? ¿Tienes fuerza? ¿Equilibrio? ¿Y si ambos caemos? — preguntaba la chica constantemente, deslizándose por la rama, y dando la vuelta al tronco.

—Soy un atleta. Estás en perfecto cuidado — le guiñaba un ojo, no sin antes mostrar sus brazos musculosos, y ella sólo rodaba los ojos.

—Buena forma de morir.

—¿Recuerdas cómo dijo Wade que debía ser el interruptor?

—El más grande de todos, como una palanca. Sólo la jalo hacia abajo, y listo. Energía para todos — recordaba las instrucciones la castaña, y se detenía con Prince, en la rama pegada a la reja.

—¿Lista para una onda de energía vital? — preguntaba el chico y hacía señas de 'cuernos' con sus dedos, como un rockero.

—¿Tienes alguna remota idea de lo que eso significa? — le preguntaba ella con seriedad, pero el chico negaba con la cabeza —. Lo imaginé.

Entonces Prince tomaba a la chica de los tobillos, y cuidadosamente la bajaba hasta que su cabeza estuviera frente a la caja.

—No hagas ningún ruido…— susurraba Prince, y la chica alzaba el pulgar.

Sky abría la caja con algo de dificultad, puesto que parecía ser muy vieja, y se encontraba dentro con varios interruptores de diferentes colores y tamaños. Pero en efecto, en la esquina inferior derecha se encontraba el más grande de todos, una especia de palanca, que sólo necesitaba ser subida para reanimar la electricidad.

La chica sin dudarlo tomaba la palanca, y la subía con fuerza. De inmediato se escuchaban muchos clics, y la electricidad parecía correr por los cables. La chica sonreía ante el logro.

—¡Sí, lo hiciste Sky! — gritaba Prince a modo de celebración, y de inmediato se daba cuenta de su error, pero ya era demasiado tarde.

El par de raptores volteaban arriba, en su dirección, y lanzaban sonidos como de serpiente. La cara de Sky se volvía blanca como el papel al tener casi cara a cara a las criaturas, a punto de saltar hacia ella para devorarla cuando algo las golpeaba en la cabeza.

—¡Hey, mamíferos extintos! ¡Aléjense de esos para nada inteligentes jóvenes y vengan hacia acá! — el grito efectivamente pertenecía a Wade, quien junto con Bay habían lanzado las piedras, y los raptores volteaban a su dirección.

—¡Corran, corran, corran, corran! — gritaba Sean y junto con Mel, Wade y Bay salían corriendo por donde Zack y Penny se habían marchado hace unos minutos.

Por la conmoción, Skyler y Prince caían proyectados al suelo, sin ninguna gracia. Ambos se estrellaban adoloridos, y duraban unos cuantos segundos en el suelo, incapaces de levantarse.

—¡Maldita sea! — gritaba Sky, sobando su espalda, rodando por el suelo.

—No fue buena idea…— sollozaba Prince, con la cabeza llena de tierra.

Microfonistas

—Por aquí — guiaba Stephen a la líder, una vez que ambos llegaban al vestíbulo del parque, caminando al fondo, detrás del esqueleto de dinosaurio.

—Me sorprende tu memoria — admitía Jas, algo perdida dentro del lugar.

Mientras seguían caminando, un extraño ruido, parecido al de una corriente, inundaba el lugar, haciendo eco, y llamando la atención del par de cinéfilos.

—¿Qué fue eso? — preguntaba Jasmine, a un Stephen que lucía muy concentrado.

—La electricidad. Muy probablemente estaba apagada, pero ya volvió — deducía el chico mientras conducía a su compañera a una puerta, un piso más abajo desde el vestíbulo.

Al abrirla, se encontraban en un cuarto repleto de ordenadores en escritorios, pantallas, teléfonos, entre otras cosas. Los ojos de Stephen brillaban ante tal vista.

—He aquí, la sala de control — decía, incluso sonando un poco emocionado, entrando seguido de la rubia.

—Caótico — observaba ella, nada interesada, a diferencia de Stephen —. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Sólo llamar al 911 y pedir rescate? — preguntaba, y el chico asentía.

—Quizá esté en marcación rápida. Básicamente, sólo tendremos que levantar el teléfono y…— explicaba el chico, cuando el rugido de un raptor lo interrumpía.

Para el terror de ambos, el animal los había seguido hasta la sala de control, y caminaba velozmente a la entrada. Antes de que tuviera oportunidad de entrar, Jasmine corría, y azotaba la puerta contra el animal, poniendo todo el peso de su cuerpo encima para evitar que entrara.

—¡Llama a McLean! ¡Ahora! —gritaba la chica, batallando con la fuerza del raptor, que se veía ansioso por entrar.

Stephen corría hacia uno de los escritorios y tomaba el teléfono más cercano. Luego, marcaba el dígito '1', como explicaba el instructivo añadido, para pedir rescate.

—¿McLean? — preguntaba, en cuanto tenía acceso a la línea telefónica —. Sácanos de esta pesadilla.

La línea se cortaba tras las palabras del muchacho, y aunque por un momento parecía que no habían obtenido respuesta, unos segundos más tarde ambos se sorprendían cuando el raptor dejaba de poner resistencia. Un ruido hueco se escuchaba, y después la habitación se sumergía en completo silencio.

Jasmine, visiblemente confundida, dejaba de recargarse en la puerta, y la abría con cautela. El mismo raptor que los perseguía hace un rato ahora se encontraba tendido en el piso, completamente inmóvil.

—¿Se…apagó? — preguntaba la chica confundida, mientras ambos se acercaban a observar al supuesto 'animal'.

—Creo que sí — analizaba de cerca a la máquina el muchacho —. Deberíamos ir al vestíbulo.

Camarógrafos

—¿QUÉ LES SUCEDIÓ? — preguntaba Mel molesta, llegando con el resto del equipo, cuando se encontraba con Zack y Penny en el vestíbulo del parque.

—¿Lograron pedir rescate? — preguntaba Wade, agitado luego de la acción.

—Oigan… ¿olvidan que nos viene persiguiendo un raptor? — preguntaba Sky incrédula, señalando detrás suyo, y Prince asentía con la cabeza.

—A nosotros también, por eso no logramos encontrar la sala de control. Pero luego simplemente desapareció — explicaba Penny, señalando al área de comida —. ¿Qué le habrá sucedido?

—Supongo que fue a perseguirnos a nosotros — llegaba Jasmine al lado de Stephen, desde el fondo, y Mel observaba con ojos entrecerrados.

—¡Espías! — señalaba la chica al par, quien arqueaba las cejas —. ¿Acaso seguían a Penny y Zack?

—De ser así, no hubiéramos encontrado la sala de control, ni hubiéramos pedido el rescate — bufaba Jas, viendo de mal modo a la pelirroja —. Creemos que nuestra llamada desactivó a todos los dinosaurios.

—¿Eso qué significa? —intervenía Bay, y todos se encogían de hombros.

—Significa que, por primera vez en mucho tiempo, ¡los Microfonistas ganan el desafío! — aparecía Austin, anunciando a los ganadores, y los rostros de ambos chicos se transformaban.

—¿Ganamos? ¿Al fin ganamos? — preguntaba Jasmine sorprendida, y Stephen asentía, conmocionado —. ¡Sí! — celebraba sonriente, abrazando al chico emocionada, mientras Zack observaba celoso.

—¿Perdimos? — preguntaba Sean luciendo algo confundido, al igual que el resto de su equipo —. ¿Contra ellos? — preguntaba de nuevo, señalando al par de Microfonistas, con Jasmine prácticamente estrangulando a su compañero geek.

—Hace mucho que no ganaba algo, o no estaría así asfixiándolo — señalaba Penny con media sonrisa, al observar el inusual comportamiento de la rubia.

—Ya era hora de que ganara — suspiraba Zack, orgulloso.

—Al menos no quedamos últimos…— comentaba Bay, mientras todos salían del vestíbulo, donde esperaba un helicóptero.

Desde dentro de la selva, surgía el automóvil de los Dobles, conducido por Kit, con el resto de sus integrantes agitados y acalorados.

—Oigan… ¿qué? — preguntaba Paula, observando al resto —. ¿Perdimos?

—¿El equipo de Selene perdió? — preguntaba Mel, luciendo ligeramente sorprendida, y luego sonreía triunfante —. ¡Sí!

—Esperen… ¿a dónde van? — preguntaba Marcos, observando a Santana y Alexa, las 'co-anfitrionas', en el helicóptero.

—Regresaremos al barco. Pero antes de que vuelvan con nosotros, deberían ir en busca de sus otros integrantes. Los esqueletos de concursantes no se encuentran solos — les avisaba Austin, riéndose.

—¿Esqueletos? — preguntaba Tamara horrorizada, y Mireya se daba un golpe en la frente.

—¿Ah, sí, McLean? ¿Quieres meterte con mi equipo? — preguntaba Marcos con pose desafiante —. ¡No lo permitiré, viejo!

El chico sacaba de su manga una bengala de rescate que había encontrado dentro del auto. La encendía, y la lanzaba en dirección al helicóptero, mientras el resto contemplaba sorprendido. Sin embargo, en vez de proyectarse contra él, le daba a pterodáctilo que estaba por atacar a Austin, y lo dejaba prácticamente muerto.

—Vaya, Marcos. Nunca había visto una acción tan heroica. Solo por eso, ¡dejaré que utilices mi súper jacuzzi de lujo durante 10 minutos el día de hoy! — lo felicitaba Austin con una risa, y la cara del chico se transformaba al ver su suerte.

—Buena lanzada, Superman — felicitaba Sky de lejos al chico, quien se golpeaba la frente.

Confesionario

—¡Esto no puede estar pasándome! — gritaba Marcos al borde de la locura, jalándose mechones de cabello —. ¿Por qué todos creen que ya no soy el chico malo de antes? ¿Qué? ¿Sólo porque salgo con Paula, la niña buena, significa que voy a dejar de ser quién soy? ¡Pues les diré algo! Haré la cosa más malvada, que sólo un verdadero chico malo podría siquiera imaginar, para demostrar que no he cambiado, y soy el mismo de antes. ¡Ya lo verán! — juraba luciendo furioso, provocando miedo.

Fin del Confesionario

En el Barco…

—Hey…— se acercaba Zack dudoso a cierta rubia que se encontraba tomando el sol en bikini, en cubierta.

Jasmine alzaba la cabeza, y observaba al muchacho acercarse, tímido, y ruborizado ante la apariencia de su novia. La chica esbozaba una media sonrisa, mientras se levantaba del camastro.

—Hey — saludaba, cuando por fin el chico estaba a un metro de distancia —. ¿Qué sucede?

—Yo solo…quería felicitarte. Me alegra que tu equipo haya ganado el desafío — le decía, y la rubia sonreía ante el comentario, aunque lucía igualmente confundida —. Y, bueno, también quería pedirte perdón.

La expresión fácil de la rubia era de sorpresa, alzando las cejas ante el comentario de su novio.

—¿Por qué?

—Por todo el asunto de Mel. Tienes razón, quizá no quiera ser sólo mi amiga, después de todo. — Explicaba el muchacho, rascándose la nunca, y acercándose aún más a su novia —. Lamento no haberte creído, y haberte dado por sentado. De verdad, nunca debí haber puesto la opinión de alguien más sobre la tuya. Perdóname.

La chica sonreía cálidamente, y terminaba con los centímetros de separación entre ambos al plantarle un corto y tierno beso en los labios, para luego abrazarlo, recargando su cabeza en el pecho de él.

—Claro que te perdono, Zack. Te quiero demasiado — respondía ella, tranquila, envuelta en el calor del muchacho, quien la abrazaba de vuelta, impresionado de lo que sucedía —. Y no me gusta que estemos peleados. Te extraño mucho.

El chico reía brevemente, ante la inusual muestra de afecto por parte de su novia, mientras acariciaba su cabello.

—También te extrañé.

Sin embargo, algo parecía captar la atención de Jas, cuando ella se separaba del muchacho y lo observaba de manera analítica, como si algo todavía no le cuadrara.

—¿Cómo te diste cuenta? — preguntaba, aún con sus brazos abrazando el tronco de Zack —. De lo de Mel.

—Penny me hizo entrar en razón — respondía el castaño tras unos cuantos segundos, y la chica miraba asombrada ante tal declaración —. También me sorprendí.

El chico se mordía el labio, intentando no verse nervioso, mientras esperaba a la reacción de la rubia. Tras unos segundos que se sintieron como una eternidad, la chica simplemente sonrió, y se acercó para besar al joven, quien, aliviado, le respondía.

No muy lejos de ellos, en la salida hacia cubierta, cierta figura femenina los observaba de brazos cruzados, mientras la pareja se reconciliaba. Otra fémina se acercaba por detrás de la primera, observando con ojos maliciosos, preparada para hacer su siguiente movimiento.

—Gran pareja, ¿no? — preguntaba Mel desde atrás de la chica, señalando a Zack y Jas —. Parece que simplemente nada los puede separar. Ni siquiera luego de que hayas revelado el sucio secreto de Zack.

Penny seguía observando de lejos a la feliz pareja, que ahora se encontraba en el borde de la cubierta, besándose y abrazándose.

—Decidí no decirle nada a Jasmine al respecto —admitía la chica con seriedad, sin despegar la vista de sus compañeros de la primera temporada —. Jas no merece eso.

—¿Estás segura de lo que estás haciendo? Porque, bueno, eso implicaría dejar que el chico que amas esté con otra chica que no eres tú — intentaba persuadirla la pelirroja, y ante el comentario, Penny fruncía el ceño, volteando a ver a Mel.

—No estoy enamorada de Zack. Eso es lo más alejado a la realidad que he escuchado — admitía la chica, sinceramente sorprendida ante el comentario de Mel, quien parecía entonces confundirse.

—¿No pensabas contárselo todo a Jasmine para así poder deshacerte de ella y de mí con un solo movimiento? — preguntaba, realmente queriendo saber la respuesta, no sólo para manipularla.

—No, no soy como tú — bufaba Penny, lo que simplemente confundía a Mel aún más —. Precisamente porque no quiero que terminen es la razón por la cual no le contaré tu sucio secreto. Pero yo no recomendaría alardear, ya que creo que has dejado de ser la mano derecha de Zack, si me lo preguntas a mí.

Mel no respondía a la agresión, sino que se dedicaba a observar detenidamente a la chica, incluso avanzando al lado de ella, y poder analizarla detenidamente.

—¿De verdad? — preguntaba tras un minuto de completo silencio, y hacía estallar los nervios de Penny.

—¡Sí, Mel, hablo enserio! — gritaba molesta, y dirigía su mirada enojada hacia la pelirroja —. No creas que me engañas, Mel. Sé cuál es ese juego tuyo, de manipular al resto para que hagan lo que te plazca, y cuando no sirvan más, los eliminas. He tratado con chicas así antes, no es nada nuevo. Pero ya que estamos en eso, ¿por qué no mejor discutimos acerca de la eliminación, o mejor dicho sabotaje, de Ash? — la enfrentaba cara a cara, luciendo más que enojada, pero el rostro de Mel no revelaba nada más que confusión.

—¿De qué hablas? — preguntaba Mel, interesada en escuchar lo que Penny tenía que decir, pero la pelinegra resoplaba ante la pregunta, y luego emitía una risa amarga.

—¿Por qué sigues fingiendo? Sé perfectamente que fuiste tú la culpable de la eliminación de Ash — le reclamaba la chica, y Mel, luciendo genuinamente confundida, la escuchaba con atención —. No fue una eliminación justa, sino que no sé cómo, pero tú la saboteaste y provocaste que lo eliminaran a él. Y sé que eso fue una especia de venganza para mí por intentar exponerte frente a Zack, pero, ¿Por qué no eliminarme a mí? ¿Por qué tuviste que eliminar a Ash? A la única persona que me entendía, y con quien podía ser yo misma. ¿No hubiera sido mejor eliminarme a mí para no tener que verme más, y no pasar más tiempo al lado de Zack diciéndole lo malvada que eres? Porque realmente, yo no creo…— hablaba y hablaba la chica, con Mel poniendo atención a cada palabra que ella decía.

La expresión de Mel dejaba en claro lo mucho que su cerebro trabajaba por comprender la situación, y conforme Penny seguía hablando, algo parecía ser más y más claro para la chica. La pelirroja volteaba hacia donde se encontraban Zack y Jasmine, mientras algo dentro de su cabeza parecía hacer 'clic', a juzgar por su expresión.

—¿Me estás escuchando, Mel? — preguntaba Penny, interrumpiendo su discurso, aunque Mel no le volvía a dirigir la mirada.

—Sí, te estoy escuchando — finalizaba Mel con una sonrisa maliciosa, antes de regresar al fondo del barco, desapareciendo de cubierta, dejando a Penny desconcertada.

—"Atención, cinéfilos: Todos los equipos serán requeridos en la ceremonia de eliminación. Todos los equipos serán requeridos en la ceremonia de eliminación — anunciaba Santana por el altoparlante.

Ceremonia de Eliminación

—¿Por qué nos necesitas a todos aquí, McLean? — preguntaba Sean, de mal humor, observando de lejos como Kit y Mireya platicaban —. A menos de que sea una pérdida grupal, no quiero saberlo.

—Todo a su tiempo, nada querido Sean — respondía Austin, con las estrellas en su mano —. El día de hoy es un día memorable, ya que finalmente los Microfonistas ganaron, y finalmente los Dobles perdieron — anunciaba el conductor, y Jas sonreía ante el comentario, mientras que Selene bufaba, del peor humor.

—Un equipo de rescate hubiera sido de mucha ayuda, McLean — prácticamente escupía las palabras Selene, furiosa, y detrás, Paula y Mireya reían.

—Solo pensar el equipo perdió por culpa de ella me hace sentir mucho mejor — carcajeaba Mireya, observando a la chica prácticamente sacar humo por las orejas.

— No se envían equipos de rescate para buscar a personas reemplazables. Es la regla de oro — aseguraba Austin como si fuera lo obvio y algunos sólo rodaban los ojos ante el comentario —. Pero en fin, pasando a cosas mucho más importantes…la eliminación. Como ya hemos mencionado, los Dobles son los perdedores en ésta noche. Su equipo ha votado ésta noche, y es momento de anunciar la impactante eliminación.

—Creo que todos sabemos quién se va hoy…— susurraba Mireya a su mejor amiga, y ambas volteaban a ver a Selene, quién sentía la mirada punzante de ambas, por lo que volteaba a verlas con rencor.

—Ya lo veremos…

—Entonces, Empecemos. Estrella de la Fama para Mireya, Kit, Marcos…— comenzaba, lanzando las estrellas a los tres concursantes, quiénes la atrapaban ágilmente —. Tamara, Mathias…— entregaba nuevamente, mientras Paula esperaba ansiosa su estrella — Randy…

Cuando el geek atrapaba torpemente su estrella, los ojos de Paula se abrían como platos al notarse como una de las dos últimas, al lado de su antagónica líder.

—Impresionante elección de votos, Dobles…— comentaba McLean, sonriente ante la posibilidad de drama —. Selene, la malvada pero sexy líder del equipo, que ha abusado de todos ustedes a lo largo de toda la competencia. Y Paula, la adorable finalista de la temporada pasada, tierna y amable con todo el mundo, lo cual simplemente no termino de comprender — explicaba Austin con suspenso, ganándose una mirada ofendida por parte de la recién mencionada.

—Vamos, McLean, todos sabemos cómo terminará esto. Simplemente despide a la idiota — bufaba Mireya cansada, y McLean sólo reía.

—Cómo tú digas, Mireya. La última estrella de la fama es para…— estaba por anunciar Austin, creando suspenso, mientras que el par de chicas lo observaban nerviosas — ¿quién lo diría? Es para Selene. Paula, casi lamento decirlo…después de todo, fuiste la finalista la temporada pasada. En fin, quedas fuera. Hora de despedirse.

Todo el mundo observaba atónito: los Dobles, Camarógrafos y Microfonistas, mientras la cara de Paula parecía descomponerse con cada segundo que pasaba, y Selene sonreía aliviada y triunfante.

—¿Qué? — preguntaba Paula, tras unos segundos de silencio de su parte —. ¿Me…eliminaron?

—¡Eso es imposible! ¿Por qué votaríamos por ella? — preguntaba Mireya, levantándose de su asiento, increíblemente molesta —. Ella no arruinó el desafío, ¡debe ser un error!

—No, no hay error, Mireya. Según los votos, Paula tuvo 5 votos, mientras que Selene tuvo tres — aclaraba McLean, lo cual dejaba confundida a la chica.

—¿Votaste por mi mejor amiga? — le preguntaba dolida a Kit, quien negaba con la cabeza.

—No tendría por qué…— admitía el chico, igual de confundido con la situación.

—Creo que no estas considerando todas las variables, Mire…— interrumpía Selene, con veneno en cada una de sus palabras —. ¿Por qué no le preguntas a tu hermano?

La chica parecía dudar, pero cuando ella y Paula volteaban en dirección a Marcos, el chico se levantaba de su asiento con expresión casi de emoción.

—¿Lo ven? Hice lo más malvado que se me ocurrió — señalaba entusiasta, frente a todos los cinéfilos —. ¡Sigo siendo el villano que todos conocen! No he cambiado idiotas, ¿lo ven?

—¿Cambiaste los votos y provocaste mi eliminación sólo para probar que eras un chico malo? — preguntaba Paula, lentamente llenándose de ira, acercándose a su novio, quien no parecía captar su molestia.

—No…convencí a Selene de que te eliminara para que así ella durara más en la competencia. Ella se encargó de convencer a otros más. ¿No es algo verdaderamente ingenioso? — preguntaba, de repente con el tono arrogante que tanto solía caracterizarlo, lo que provocaba el enfado aún más grande de Paula.

—¿Cómo pudiste hacerme esto? — preguntaba ella furiosa, y el chico repentinamente perdía su sonrisa —. Soy tu novia, Marcos…creí que nos queríamos. Pero, ¿traicionarme así? ¿De esta manera? ¿Acaso no hay una gota de afecto en tu pequeño corazón?

El chico volvía a su expresión arrogante, y reía malévolamente.

—Vamos, todos saben que ninguna chica puede contra Marcos, el chico malo. No porque salga contigo significa que deje de ser quien soy. Tú no me cambias, preciosa…lamento si alguna vez creíste que podrías hacerlo — explicaba, sintiéndose orgulloso de sí mismo, mientras que cada palabra que decía lastimaba más y más a Paula.

En cuanto el muchacho terminaba de alardear, la chica no dudaba en pegarle tremendo cachetazo, a lo cual todos los presentes reaccionaban con expresión adolorida, mientras que Marcos lucía genuinamente asombrado.

—Lo que lamento es creer alguna vez que valías la pena — corregía ella, con ojos llorosos, observando al muchacho con rencor —. No te preocupes porque nuestra relación vaya a cambiar quien eres en un futuro, porque ya no existe. Terminamos, Marcos.

La expresión del chico cambiaba, luciendo más bien dolido por las palabras de la chica, casi sin creer lo que estaba sucediendo.

—Felicidades, conseguiste lo que querías. Eres un chico malo, rebelde, que nadie puede dominar, soltero, y seguirás en la competencia, mientras que yo no — enumeraba la chica, limpiándose las lágrimas de las mejillas —. No quiero volver a verte ni hablarte nunca más.

Con esto, la chica daba media vuelta, alejándose del chico, quien ahora sólo se encontraba parado en medio, ante las miradas reprobatorias de la mayoría, sin creer lo que recién había sucedido.

—No…no quiero creerlo — susurraba Mireya, cuando su mejor amiga se acercaba a despedirse —. Te voy a extrañar muchísimo. Y no tienes ni idea de cuánto lo siento — susurraba, y se apresuraba a abrazarla, al borde de las lágrimas, mientras que Paula lucía triste.

—Intenta ganar, ¿sí? — le pedía Paula, incapaz de hablar mucho más, cuando ambos se separaban, y se miraban la una a la otra, al borde de las lágrimas —. Hazlo por ambas. Créeme, no es tan difícil — bromeaba la chica, y Mireya asentía.

—¡No te vayas! — le gritaba Zack, y junto con Jasmine corría a abrazar a la chica —. Te extrañaré, Paula. Sabes que siempre me agradaste — le decía, cuando los tres se fundían en un abrazo.

—Claro que sí, gran ganador. También los extrañaré — respondía la chica, desanimada, y el par se despedía —. Nos vemos pronto — decía finalmente, antes de subirse al pequeño bote que la llevaría a la isla de los perdedores, alejándose para siempre de la competencia.

—Bueno…aunque parece ser suficiente drama por el día de hoy, tal día no ha terminado. Tomen su lugar, todos…sobretodo tú, Marcos — pedía McLean, y todos obedecían, pero proporcionándole al recién mencionado miradas constantes de odio.

—¿Qué…qué les sucede? — preguntaba el chico molesto, mientras que la gran mayoría no dejaba de verlo mal, sin dirigirle la palabra —. ¿Algún problema? — preguntaba aún más enojado, pero seguía siendo ignorado.

—Bienvenido a la nómina — le guiñaba un ojo Sean, desde el lado de su equipo.

—Hora de anunciar el segundo acontecimiento más inesperado de la noche — interrumpía McLean, y todos observaban atentos —. Como saben, los Microfonistas ganaron el desafío de hoy, y como recompensa, pasaran los próximos días en Primera Clase, además de recibir a masajistas — anunciaba, y el par sonreía cómplices —. Pero también deben saber que, a partir del día de hoy, el equipo de los Microfonistas queda disuelto. Y ante la reciente eliminación de Paula, me parece adecuado enviar a ambos al equipo de los Dobles.

—¿Qué? — preguntaban Jas, Stephen y Zack al unísono.

—¿Por qué no envías a uno a mi equipo? Suena más justo — intervenía Zack, algo celoso.

—Porque a los Dobles les hacen falta dos integrantes, y a ti sólo uno, en comparación al inicio de la competencia. ¿Claro ahora? — preguntaba, y el chico bufaba —. Felicidades, se han convertido en los nuevos Dobles.

—¿No tenemos opinión en esto? — preguntaba Jas, y el anfitrión negaba con la cabeza.

—La idea no me agrada en lo absoluto…—opinaba Selene, observando meticulosamente de arriba abajo a ambos chicos.

—Finalmente…otros no-idiotas con quien convivir — decía Mireya, desanimada, ignorando por completo a su hermano.

—Supongo que está bien…al menos seguimos juntos, ¿no? — preguntaba Jas a su compañero, quien asentía calmo.

—Seguimos juntos — repetía, convencido.

—Bueno, sin nada más que anunciar, hora de dormir…nos espera un nuevo día. Quizá a Marcos no, pero al resto sí — ordenaba McLean, y todos se dirigían a dormir, con Marcos al último, luciendo dudoso al respecto.

—Me alegra que sigamos juntos — se acercaba Jas a Stephen, cuando éste se dirigía a la Tercera Clase —. No sé qué haría sin ti. Eres el mejor compañero de todos…y el más fuerte, sin duda, si lograste llegar tan lejos.

—No hay nada que agradecer, ni adular — negaba con la cabeza el muchacho —. Sólo soy un simple geek.

Confesionario

—Aunque, basándonos en la experiencia, creo que 'simple' no sería la palabra que mejor me define — hablaba el pelirrojo ante la cámara, luciendo serio, decidido —. Hagamos un recuento, ¿sí? Un chico con problemas de control de ira, que 'repentinamente' se molestaba constantemente. Un patético fanático que 'cayó' por si solo del automóvil. Un pequeño depravado sexual increíblemente irritable…ni siquiera necesita explicación. Una entrometida entusiasta que 'hizo mal el nudo', y ocasionó que perdiéramos. Un coreano enamorado que cayó en la perdición por sí mismo…sí, claro — reía ante lo último, de manera irónica —. Una loca de atar que simplemente era insoportable, y por último, una gemela malvada que 'accidentalmente' contrajo una extraña fiebre en trasatlántico — finalizaba, y luego sonreía con un matiz ponzoñoso —. Sí, creo que después de todo, Jasmine tiene razón. Fui el competidor más fuerte en el equipo de los Microfonistas, y será lo mismo ahora que estoy con los Dobles. Uno a uno, todos irán cayendo, de una manera tan caótica y espontánea que nunca llegaran a siquiera pensar que fue culpa de alguien más. Poco a poco, todos se darán cuenta, incluida Jasmine, de que no es bueno subestimar a un simple geek. Porque, escúchenme bien, todos, tarde o temprano, comprenderán la única realidad de esta temporada: — decía el muchacho, serio, desafiante, mientras se acercaba más a la cámara — Yo seré el ganador del millón de dólares.

Fin del Confesionario

—Estúpidos baños de tercera clase…oh, sí, lo olvidaba. Nuestro baño es el Confesionario — bufaba Sean muy de noche, molesto caminando entre los pasillos, dirigiéndose al baño —. Podríamos simplemente demandar al patético programa…

Antes de que el chico llegara a abrir la puerta, observaba como una figura sigilosa se acercaba, y el rubio se escondía en la esquina, al observar a la lúgubre figura entrar al baño/confesionario.

Confesionario

—Finalmente, ese idiota nerd de cabeza pelirroja había tardado demasiado — reía Kit de manera despiadada, dirigiéndole a la cámara una mirada malvada —. Para mi provecho, la inútil de Mireya aún no se da cuenta de mi otra 'identidad'. Aunque quizá era de esperarse, basándonos en sus pobre decisiones de vida…— reía estruendosamente el muchacho —. Es bueno aprovechar esta doble naturaleza, así qaue, ¿por qué no comenzar ahora? Tengo planes para cada uno de esos cinéfilos, y serán aún peores si quieren meter en mi camino. Pero no duden en que ganaré el premio mayor, cueste lo que cueste — aseguraba seriamente, aunque luego acompañaba a su amenaza con una risa malévola.

Fin del Confesionario

—Así que...Doble personalidad, ¿eh? — se preguntaba Sean sigilosamente, pegado a la puerta del confesionario, para luego salir corriendo antes de que Kit saliera del lugar —. Mi suerte no podría ser mejor…

—Vaya…sí que una temporada desopilante y cardiaca, ¿no lo creen? — preguntaba Austin desde la sala de control, comiendo palomitas junto a las coanfitrionas —. No olviden sintonizarnos, ahora que la competencia está más dramática que nunca, y nuevos villanos salen a la luz. ¿Cuál será el próximo destino? No olviden sintonizarnos la próxima vez en ¡Total Drama Hollywood Challenge!


Basado en: Jurassic Park (1993)

Equipo Ganador: Microfonistas

Equipo Perdedor: Dobles

Eliminado/a: Paula


Equipos

.

.

.

Dobles

Kit

Marcos

Mathias

Mireya

Randy

Selene

Tamara

Jasmine

Stephen

.

.

.

Camarógrafos

Bay

Mel

Penny

Prince

Sean

Sky

Wade

Zack


¡Hey! ¿Qué hay de nuevo? Bueno, vayamos por partes.

Primero: perdón por tardar de nuevo, simplemente no terminaba cada día que me disponía a hacerlo.

Segundo: ¿La eliminación? ¿Sorprendente? ¿Por qué Paula? ¿Qué tiene Marcos en el cerebro? ¿Cómo afectará a los demás?

Tercero: Las revelaciones de los últimos dos cinéfilos. ¿Sorprendentes o nah? ¿Inesperadas? Este tema me interesa mucho, POR FAVOR, denme su opinión. Me parece que el show es cada vez más dramático…

Cuarto: ¿Cuándo volveré actualizar? No prometo nada, pero ahorita ando muy inspirada y metódica, quizá pronto…ya está todo planeado hasta la fusión (huehuehue).

Quinto: ¿Dónde están sus reviews? ¡Los necesito! Son la gasolina para esta historia (no para incendiarla, sino para echarla a andar). Además, me gusta leer sus opiniones, comentarios, peticiones, gustos, parejas canon, parejas crack, teorías o sospechas, etc.

Sexto: ¿Qué creen que descubrió Mel?

En fin, no se me ocurre nada más por el momento. No lo olviden, Más reviews, MENOS tiempo esperando jajajaja es triste la vida universitaria.

¡Nos vemos pronto! Feliz Año Nuevo, les deseo lo mejor.

-Santy' B.


FUNFACT #10: El desarrollo de Paula fue complejo para mi, ya que no sabía si volverla una experta en deportes o super talentosa al final de la temporada…pero me pareció más realista dejarla quedar en segundo lugar aún con las carencias que tenía, sin ninguna nueva habilidad. Ella siempre fue especial jaja.