Bienvenidos sean todos a una nueva etapa del fic. Por favor, disfruten.


Aquella Película de Boxeo

Confesionario

— Bueno, siendo honesta, — hablaba Bay ante la cámara, calma — nunca había sentido tanta tensión aquí.

Fin del Confesionario

Tanto los Dobles como los Camarógrafos se encontraban amontonados en la tercera clase, cada uno con una expresión en particular. Los Camarógrafos se encontraban dispersos, luciendo bastante incómodos, mirando de un lado al otro, sin ganas de hablar. Por otro lado, los Dobles tenían más bien expresiones molestas, la mayoría del equipo dirigiéndole miradas de odio a un chico en particular.

—Así que…la tercera clase apesta, ¿no? — hablaba Marcos, a nadie en particular, algo desconcertado con la actitud del resto de sus compañeros.

—Dímelo tú— bufaba Zack a su lado, visiblemente cansado, y el otro chico lucía molesto.

Confesionario

—Vamos… ¿incluso Zack? ¿Por qué de repente todos se molestan conmigo? Si no hice algo que ellos no hubieran hecho — bufaba Marcos, cruzado de brazos —. Además, de todas las personas en esta estúpida competencia, era yo quien quería más a Paula, eh… ¿De qué se quejan? ¿Quién cree que la está pasando peor? – comentaba, y al darse cuenta de lo que había dicho, sus pupilas se dilataban —. Es decir, eh, sí, como sea.

Fin del Confesionario

—Todo mi ser está cargado de odio…y hacia mi propio hermano — susurraba Mireya con los ojos entrecerrados, viendo seriamente a su hermano desde lejos, al lado de un Kit que parecía estar dormido.

—No creo que esa sea la mejor idea…— susurraba el chico, de brazos cruzados, todavía en el primer sueño.

—Odio cuando tienes la razón, ¿sabes? ¿Por qué tienes que ser tan perfecto? — suspiraba la chica frustrada, pero luego esbozaba una sonrisa.

—Te he dicho mil veces que no deberías pensar así de mí — suspiraba el muchacho, sin abrir los ojos, visiblemente cansado e incómodo por la conversación

—Sólo digo lo que veo…— respondía ella tranquilamente —. Pero, te dejaré descansar…puedes dormir en paz.

El chico parecía no inmutarse, sino que seguía recostado sobre la pared, en espera de llegar al quinto sueño. Tras un par de minutos, un ser rubio se sentaba al otro lado de la chica, muy de cerca.

—Hola, Mire…— se acercaba Sean seductor, tomando a la chica de la mano, quien por un segundo miraba enternecida al chico, pero al otro se zafaba de su agarre y le daba un manotazo.

—¿No tienes otro lugar a donde ir? ¿Otro donde puedas ser libremente patético? — bufaba ella molesta, y él hacía una mueca.

—Preciosa, estamos en la tercera clase…no conozco otro lugar más patético, pero puede sugerir alguno — señalaba el chico a su alrededor, y ella se mordía el labio —. Por más que me gustaría pasar este tiempo seduciéndote y, acariciándote…— susurraba el chico, mientras lentamente pasaba su dedo por el rostro de Mireya, lo que la hacía temblar — tenemos algo muy importante de qué hablar.

—¿Ah, sí? ¿Y qué es eso? ¿Cuánto extrañas a tu patética hermana? ¿O todas las cosas que llegaste a hacer con Carly mientras estuvo en el juego? ¿O cómo planeas eliminar al resto de la competencia ahora? — hablaba ella rápidamente, dejando al chico visiblemente irritado, quien se mordía el labio, reprimiendo algunas palabras.

—No. En realidad, hablo de tu amiguito — hablaba en un tono de voz más bajo, señalando a Kit —. Me duele mucho tener que decirte esto…bueno, la verdad no. Pero debes saber que él es un patán doble cara.

—¿Patán doble cara? ¿Hablas en serio? — reía ella amargamente, y luego lo miraba malhumorada —. Tú, de todas las personas… ¿acusas a Kit de eso? — preguntaba ella irónica, y el chico se daba una palmada en el rostro.

—Me refiero a que tu estúpido amigo no es quien crees que es. Es, bueno, ya sabes…malvado — decía esto último el chico confundido con sus propias palabras, y ella lo miraba incrédula.

—Sean, vamos…— estaba por reprenderlo Mireya, mas era interrumpida.

—Sean…¿qué haces hablando con los perdedores? — interrumpía Mel de mala gana, observando al par platicador con un odio particular.

—Mira quien habla…— bufaba Randy, sentado entre Tamara y Kit, luciendo algo nervioso.

—Definitivamente no el equipo que quedó en último lugar en el desafío pasado, y eliminó a su competidora más querida, además de finalista de la temporada pasada, por el estúpido complot de su patético novio — retrucaba Mel, y todos los presentes volteaban en dirección a Marcos, quien estaba sentado solo, alejado del resto.

—¿Ahora eso es mi culpa? — bufaba el chico, intentando sonar 'malvado', pero todos lo ignoraban.

—Perfecto — susurraba Selene llena de cólera, y Math temía por su vida.

—Mejor…dejemos el tema — finalizaba Math, y Sean volvía a su asiento de mala gana.

—Zack…— llamaba Mel al muchacho con voz melodiosa —. Necesito preguntarte algo.

—Sí, dime — respondía el chico, algo inseguro.

—¿Cómo conseguiste que Penny no le revelara a Jas, ya sabes, lo nuestro? — susurraba ella seductora, poniendo al chico incómodo, quien le dirigía una mirada de reojo a Penny, quien dormía más alejada del grupo.

—Ella misma decidió no hacerlo. No tuve que convencerla de nada — respondió el chico, y Mel analizaba sus palabras.

—Interesante — susurraba ella, y luego dirigía su mirada al chico, y acariciaba el cuello de su playera —. Porque me sentiría terrible si tú y tu novio tuvieran problemas por mi culpa — le susurraba al oído, tan cerca que el chico sentía su respiración.

Entonces podía ver como, lejos de él, Penny se despertaba perezosamente, y su atención se posaba completamente en ella.

—Eh, sí…Escucha, tengo que irme — respondía él sin interés, antes de levantarse y caminar hacia la pelinegra, lo cual no hacía más que irritar a Mel.

Confesionario

—Al principio creí que Zack sería sólo un estúpido adolescente hormonal, al que no le molestaría engañar a su novia con alguien evidentemente superior en todos los sentidos — confesaba Mel molesta, y de brazos cruzados —. Pero resulta que sí hay algo de moral dentro de esa cabeza hueca, y eso me molesta. Desde que lo besé se la pasa evitándome y en cambio, se la pasa todo el tiempo persiguiendo a la idiota de Penny — bufaba cada vez más molesta, tronando sus nudillos —. Pero creo que tengo la solución perfecta: sé de un par secretos que Zack guarda en el fondo de su sucia conciencia, y estoy segura de que, si alguien llega a divulgarlos, ellos destrozarán la relación de él tanto con Jasmine…como con Penny — sonreía al decir esto último, notablemente más tranquila.

Fin del Confesionario

Microfonistas

—No creo poder dejar la primera clase nunca más…— suspiraba Jasmine completamente relajada en una cama de masajes —. ¿De verdad no deseas un masaje? — le preguntaba a Stephen, quien se encontraba observándola en la puerta de la habitación.

—No me siento cómodo con el contacto humano, pero gracias — respondía el chico, viendo prácticamente asqueado a la masajista —. Y en cuanto a la primera clase, no creo que tengas de qué preocuparte. Estadísticamente, los Dobles son los que han ganado más desafíos, lo que básicamente nos asegura que pasaremos más tiempo en primera clase que los Camarógrafos.

—Eso era antes de que su equipo estuviera infestado de traiciones y tensión. Pero luego de lo que hizo el idiota de Marcos, seguramente todo será un caos. Serán todos contra él, o peor, los viejos campistas contra los nuevos cinéfilos. — temblaba la chica ante el pensamiento, y dejaba a Stephen analizando.

—Bueno, al menos…estamos juntos — le recordaba el chico, firme, pero a la vez inseguro de la reacción de la chica, tanteando el terreno cuidadosamente con sus palabras.

La masajista finalizaba, y se retiraba de la habitación. Jasmine se levantaba, envolviéndose su atlético cuerpo con una toalla, y caminaba hacia el pelirrojo con una sonrisa.

—Y así será hasta el final — sonreía la chica y palmeaba el hombro del muchacho —. Después de todo, seguimos en el mismo equipo.

—Definitivamente — asentía Stephen, y veía a la chica partir a su habitación.

Confesionario

—Considerando las circunstancias, parece ser que Jasmine es mi boleto hasta la gran final — explicaba Stephen serio a la cámara —. Por lo cual, me conviene mantenerla cerca si quiero permanecer en la competencia, incluso si implica que me considere su "amigo".

Fin del Confesionario

—"Bienvenidos, cinéfilos, a su próximo desafío" — anunciaba Austin por el altoparlante, y los chicos en tercera clase se miraban confundidos.

—Pero si ni siquiera hemos aterri…— hablaba Bay, cuando el suelo se abría por debajo de ellos y todos caían al aire libre —. …ZADO.

—No, otra vez, ¡no! — gritaba Zack, muerto de miedo, viendo al mar debajo de él, y Penny cerca de él, observaba a su alrededor.

—¿Dónde está tu novia? — preguntaba la chica, preocupada por la actitud del muchacho.

—¡A esta velocidad, impactaremos contra el agua y moriremos al instante! — gritaba Wade con dificultad, y todo el mundo entraba en pánico.

—Ventaja de primer lugar: unos paracaídas. Genial…— sonreía Jasmine cerca de Stephen, ambos con mochilas de paracaídas en sus espaldas, y el resto observaba.

—¡No moriré hoy, menos luego de haber perdido el último desafío! — gritaba Selene decidida, y como podía, se acercaba en los aires hasta donde estaba Jasmine, para agarrarse fuertemente de su pierna.

—¡Oye! ¿Qué te sucede? — preguntaba la rubia molesta, intentando zafarse.

—Hey, buena idea — sonreía Prince y entonces el resto de los cinéfilos se acercaban como podían hasta el par con paracaídas, aferrándose a ellos como podían.

—Terrible idea — musitaba Stephen entre dientes, visiblemente molesto.

—Bueno, no esperaba esto…— suspiraba Jasmine y en el acto, ella y Stephen activaban sus paracaídas con todos sus compañeros colgados, y al poco tiempo caían sin daño al agua.

—Demasiado…demasiado espacio…y agua — sollozaba Tamara chapoteando, intentando salir a la superficie, y el equipo miraba preocupado.

—Vamos, Randy. Sé un héroe —lo palmeaba Mireya en la espalda, y el chico abría los ojos como platos.

—¿Y qué luego se enamore de mí? ¡Puff, no gracias! — reía maniaco el muchacho, aunque miraba preocupado a la rubia, y varios se sorprendían.

—No esperaba eso.

En eso, Math nadaba hasta Tamara y la subía a su espalda, mientras de lejos la rubia líder observaba con ojos entrecerrados.

—Yo te ayudo, Zackie…— se acercaba dulcemente Mel al chico, quien se encontraba aterrado, chapoteando al igual que Tamara.

—Eh, sí-sí…— apenas podía hablar el chico, con su vista fija al agua.

—¿Qué rayos…? — preguntaba Jasmine incrédula, observando la escena —. Penny, creí que habíamos acordado en que tú te interpondrías entre Zack y Carly 2.0 — le recordaba un tanto alarmada a la pelinegra, quien recíen llegaba nadando.

—Eh, sí, no creo que sea buena idea que siga pasando tiempo con Zack — respondía ella nerviosa, y Jas la observaba.

—¿Por qué no?

—Vaya, cuanto tardaron en aterrizar, "campistas" — sonreía Austin con Santana y Alexa detrás, en el muelle, y Penny suspiraba aliviada.

—Un momento…¿estamos en la isla? — preguntaba Marcos, observando a su alrededor.

—Eso es correcto, gran traidor — respondía el anfitrión de buen humor, y el chico hacía una mueca por el apodo —. Así que, ¡saquen sus traseros mojados y diríjanse a la playa! ¡Ahora!


Playa

—Bien, ya estamos aquí… ¿podrías soltar el desafío, de una buena vez? — pedía Zack de mal humor, completamente empapado, asistido por Jasmine, mientras Mel los veía de lejos con rencor.

—Si, no hay nada en la playa, viejos — observaba Prince, sacudiendo su cabello y lanzando gotas a la cara de Skyler, quien fruncía el ceño —. ¿Será un desafío de Náufragos o algo así?

—No exactamente, Prince…— sonreía Austin con semblante malévolo —. Les recomendaría apartarse un poco, moverse hacia las orillas.

—¿Qué planeas ahora, McLean? — bufaba Jasmine, y los ojos de Randy se abrían como platos.

—¡Bomba! — gritaba y se alejaba corriendo del lugar, mientras que el resto del elenco lo miraba, arqueando las cejas, y caminando hacia atrás.

—¿Es esto uno de esos círculos como, el Club de la Pelea, o algo así? — preguntaba Mathias, rascándose la cabeza, y Selene rodaba los ojos, molesta.

—Algo parecido…—carrasqueaba Austin —. Cinéfilos, el desafío de hoy se tratará de nada más ni nada menos que…— creaba el anfitrión suspenso, cuando una música comenzaba a sonar y del cielo caía un cuadrilátero de boxeo en medio de ellos — ¡Rocky!

—Con que Tomas hubiera servido para esto…— recordaba Jasmine melancólica, a su antiguo compañero de equipo, que era boxeador.

—Una lástima, líder rubia…— fingía dolor Austin —. Oh, espera, ahora el nerd pelirrojo y tú pertenecen al equipo de los Dobles, por lo cual ahora tiene ¿dos líderes rubias? Como sea, pasen de ese lado.

—Oficialmente, los Microfonistas han quedado disueltos — suspiraba la chica, y caminaba al lado de Stephen hacia donde estaban los Dobles, donde eran bien recibidos por Mireya en particular.

—Eso está por verse — aseguraba Selene en un susurro, observando detenidamente a Jasmine.

Confesionario

—¿Dos líderes rubias? ¡Sí, claro! — bufaba Selene, cruzada de brazos —. Todos saben muy bien que la única líder de los Dobles, por decreto, ¡soy yo! Espero que esa tal Jasmine no pretenda ocupar MI puesto, o se las verá conmigo.

Fin del Confesionario

—Entonces, el desafío…— fingía una tos extraña Santana detrás, y Austin fruncía el ceño.

—Oh, claro…— decía, para entonces arrancarse efusivamente su indumentario habitual, luciendo ahora un traje de lentejuelas rojo, con un moño negro.

Con ayuda de una cuerda, bajaba un micrófono que el anfitrión sostenía, y comenzaba a imitar a un presentador de boxeo.

—¡Bienvenidos, sean todos, al desafío de Boxeo de Rocky! Por razones de copyright, tendremos que cambiar el título del episodio, pero…¡eso qué importa! — decía entre dientes el presentador rápidamente, mareando a algunos —. ¡El desafío consistirá en lo siguiente! Usarán atuendos de boxeadores, y pelearán en distintos sets, parejas diferentes YA asignadas. El equipo que logre ganar más sets, ganará el desafío y el premio: una cena romántica de mariscos de lujo — anunciaba y todos festejaban, a excepción de Stephen.

—Genial…— bufaba el muchacho, luciendo molesto.

—¿Dijiste algo, nerd? — lo burlaba Selene, llamando la atención de Jasmine.

—Es alérgico a los mariscos, Sailor Moon — defendía a su amigo la muchacha, y el apodo ocasionaba una que otra risa del equipo, mientras que la chica parecía explotar de la ira.

—Odio que me llamen así — susurraba la chica, con los puños cerrados.

—Hey, ella era linda…No veía esa cosa, claro, pero sí, linda — aprobaba Mathias calmo, y ella lo empujaba del camino.

—Así que, ¡vayan a cambiarse! — pedía Austin, bastante entusiasmado.

—Esto no será bueno…— observaba Penny nerviosa a sus posibles contrincantes.

Más Tarde

—Esto es denigrante…— se cubría Bay como podía, luciendo un bra deportivo y unos shorts, mientras Wade la miraba atontado.

—Genial, viejo — chocaba palmas Prince con el anfitrión, ambos sonriendo.

—Sí, genial viejo — se acercaba Marcos con un short deportivo, intentando reír con Austin, mas nadie parecía reaccionar.

—Lo siento, viejo, tu reputación no es la mejor ahora — respondía el anfitrión, y Marcos molesto volvía con su equipo, que no hacía nada más que ignorarlo.

—Hey, Jas-Jas — se acercaba el chico a la rubia, sonriendo arrogante.

—¿Estás tan desesperado por algo de atención? — preguntaba ella de brazos cruzados, con expresión neutra, lo que hacía que el muchacho frunciera el ceño.

—Vaya, lo admito. No es fácil que todos te odien, ¿pero tú? Tú no odias a nadie, y nos llevábamos bien la temporada pasada, ¿eh? ¿O lo olvidas? — la codeaba divertido, y ella simplemente lo observaba aburrida.

—Eso era antes de que te convirtieras en alguien patético — corregía —. ¿Expulsar a Paula? Literalmente, era la competidora más amada por, vaya, todos. ¿Intentaste probar que eras un chico rudo eliminando a tu novia? Sí que eres estúpido.

Y con eso, la chica se alejaba del muchacho, quien solo bufaba frustrado.

Confesionario

—¿De verdad? ¿Incluso Jasmine me odia? — se exasperaba el muchacho, bastante sorprendido —. Está bien, lo admito: sobrevivir en la competencia quizá sea más difícil de lo que pensaba. Pero vaya, ¿qué hice mal? ¿Es esto sólo por lo de Paula? ¿La…lastimé tanto? — se preguntaba serio el muchacho.

Fin del Confesionario

—Hey, Riot. Luces bastante bien — abrazaba Zack a su novia por la cintura, y ella sonreía.

—Tú no luces nada mal — se sonrojaba ella al sentir al chico apretarla contra su pecho, y luego ambos se detenían a besarse, mientras Penny de lejos hacía una mueca de asco y se iba al otro lado.

—Basta de fraternizar con el enemigo, Jas-Jas — interrumpía abruptamente Selene, y el par se separaba desconcertado.

—Eh, disculpa, no puedes ordenarme nada en lo que respecta a mi relación, ¿de acuerdo? — le aclaraba Jasmine a la otra rubia —. No es de tu incumbencia.

—Considerando que participamos en un reality, creo que es de incumbencia de todo el mundo — bufaba la chica, sin sentirse amenazada —. Más te vale terminar con esa relación si quieres permanecer en este equipo. No toleraré que andes con alguien del equipo rival.

—¿Sí? ¿Y cómo podrás impedirlo? — bufaba Jas divertida, con las manos en las caderas, para luego alejarse, dejando a Selene con los puños cerrados.

—Genial, era hora de una pelea de gatitas — reía Marcos, pero nadie reía con él, y se alejaban de su lado —. Oh, vaya…

—¿Te encuentras bien, Selene? — preguntaba Tamara preocupada, pero la líder se alejaba a zancadas, asustándola.

Confesionario

—Es oficial. Justo por debajo de Mel, Jasmine se encuentra en mi lista negra. Y como forma parte de mi equipo, será mucho más fácil deshacerme de ella. Pero primero, comencemos con su relación — planeaba Selene molesta, anotando en una libreta de bolsillo.

Fin del Confesionario

—Muy bien, pase el primer par: Mireya y Bay — llamaba Austin y el par de chicas entraba al cuadrilátero.

—Procuraré no ser ruda — le 'aseguraba' Mireya a la chica, besando sus guantes, y calentando las piernas.

—Eh, gracias…— respondía Bay, desconcertada.

—Hey, McLean, eso no es, eh, justo, ¿o sí? — preguntaba Wade, luciendo preocupado.

—Realmente no importa, nerd… ¡Más drama! — reía Austin y el muchacho tragaba saliva.

—¡Vamos, Mire! — animaba Marcos a su hermana, quien resoplaba ante la voz de su hermano.

—No necesito tu apoyo — decía ella, con su mirada fija en su contrincante, calentando las piernas.

—Eres el mejor hermano — le guiñaba un ojo Jasmine, en señal de burla, y el chico se molestaba.

—Reúnanse todos alrededor del cuadrilátero, y prepárense para votar por su favorita…— pedía Austin como presentador mediante su micrófono, y todos se amontonaban, entusiasmados, y algunos preocupados —. Y… ¡a pelear!

En ese momento, sonaba la famosa campana, y las chicas comenzaban a caminar en sentido de las manecillas del reloj, formando un círculo, una frente a otra, y sin perder de vista a su contrincante. Mireya era la primera en lanzar el golpe, con ojos de fiera, a una sorprendida Bay, quien hacía todo lo posible por esquivar los movimientos de la otra castaña.

—Realmente necesitaba desquitarme así hace tiempo — reía Mireya aliviada, a lo cual la mayoría del cast volteaba en dirección a Marcos, evidentemente culpándolo.

—¿Y tienes que hacerlo conmigo? — preguntaba Bay nerviosa, intentando esquivar los golpes tan rápido como podía —. ¡No seas tan agresiva, no te he hecho nada!

—¡Lo siento! Pierdo la noción, y pienso que eres Marcos —se disculpaba ella, deteniéndose por un momento, para tomar aire —. Pero, en fin, qué más da — decía, para luego atacar con toda su energía a la bella muchacha, quien no hacía más que gritar como niñita.

—¡Ayuda!

—Esto es por Kyu, esto es por Sean,— golpeaba Mire a la chica, cada vez con más intensidad, y el rubio celebraba al escuchar su nombre, para luego recibir una mirada reprobatoria de Zack —. Pero sobre todo, ¡esto es por Paula!

Y con el golpe de gracia, Mireya lanzaba a Bay directamente a una esquina, debilitada por completo.

—Me…me rindo — suspiraba la chica, sumamente cansada, y los Dobles celebraban su derrota.

—Bueno, es evidente que Mireya gana la primera ronda — anunciaba Austin y sus compañeros de equipo celebraban, mientras que Penny y Sky ayudaban a Bay a salir —. Eso suma un punto para los Dobles.

—¿Te encuentras bien? — le preguntaba Wade a la recién derrotada, preocupado, mientras la chica miraba en todas direcciones, evidentemente mareada.

—Eres tan lindo — sonreía ella, apenas capaz de levantarse por si misma, y se lanzaba al cuello del muchacho, abrazándolo e intentando dormir a la vez.

—Toda tuya — decía Penny, dejando a la chica con el muchacho, quien batallaba con el peso de la chica.

Confesionario

—La ventaja de esto es que, una chica nunca me había dicho eso — analizaba Wade, con la marca de un beso en la mejilla —. La desventaja es que…bueno, ya saben.

Fin del Confesionario

—De acuerdo, segundo round: Mathias versus Prince — anunciaba Austin, y ambos chicos sonreían al escuchar sus nombres.

Confesionario

—Estos últimos días han sido geniales, y Skyler no parece odiarme tanto como antes, o bueno, eso me decía Sean, pero el asume que todas las personas me odian, como a él — explicaba Prince calmo, sacudiendo su cabellera rubia —. Así que, este es mi momento para demostrarle a Sky que soy un héroe, y el mejor partido.

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—Selene está cada vez más irritable, gracias a los nuevos integrantes del equipo, la pelirroja sexy de los Camarógrafos, y Tamara…— explicaba Math, rascándose la nuca —. No me gusta estar en un equipo donde todos se pelean, así que sería buena idea hacer algo por el equipo para demostrar que tengo potencial. Digo, no estaría tan mal.

Fin del Confesionario

—¿Qué hay, viejo? — chocaba palmas Prince con Math, ambos sonrientes.

—Gran desafío, ¿eh? — le preguntaba el muchacho al rubio animadamente, mientras se ponían sus guantes de boxeo.

—¡Definitivamente!
—¿Qué diablos les sucede? ¿Qué hay con tanta amabilidad? — preguntaba Penny de brazos cruzados, arqueando la ceja.

—Son los dos competidores más positivos y sociales. Júntalos y obtienes a un Teletubbie — respondía Jasmine, observando al par con media sonrisa.

—Sin rencores, ¿cierto, viejo? — preguntaba Mathias, listo para pelear.

—Afirmativo — respondía Prince sonriente, y con ello lanzaba el primer golpe, que era esquivado ágilmente por Math, y así comenzaba la pelea, luciendo bastante reñida.

En poco tiempo, los movimientos de Prince se volvieron más ágiles, luciendo tan ligero como una pluma, mientras esquivaba todos los golpes de su compañero, prácticamente danzando en el cuadrilátero, cansando cada vez más a su contrincante.

—Wow, Prince es muy bueno, ¿no crees? — preguntaba Bay a Sky, quien estaba atenta a la pelea.

—Eh, sí, supongo — bufaba ella, fingiendo desinterés, desviando la mirada.

Confesionario

—Vaya, sí, quizá Prince sea…atlético y todo, pero realmente no le había prestado mucha atención — aseguraba Skyler, con expresión neutra a la cámara —. No es como si estuviera atenta a su cabellera rubia, sus brazos musculosos, o su físico en particular — enlistaba la chica, y una sonrisa se plasmaba en su rostro, hasta que se recomponía con su actitud habitual —. Pero eso no quita que sea un tonto.

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—No soy tonta, sé que a Prince le gusta Sky. Es decir, todos lo saben, ¡es obvio! — exclamaba Bay, con una sonrisa —. Sin embargo, debemos admitir que Sky es un poco difícil…pero no dudo que a ella también le guste él. Sólo es cuestión de, darle un empujón, ¿no?

Fin del Confesionario

—¡Vamos, Prince! — lo apoyaba Penny entusiasmada, mientras su equipo vitoreaba al muchacho y Zack la miraba a ella confundido.

El chico sonreía ante el apoyo de su equipo, sin embargo, al notar a Skyler apática, la sonrisa se borraba de su rostro y repentinamente dejaba de esforzarse como antes, con Math finalmente logrando darle varios golpes.

Esto lo notaba Bay rápidamente, volteando hacia la chica, angustiada.

—Hey, Sky, creo que deberías apoyarlo…— le recomendaba amable, señalando al rubio —. No me hagas mucho caso, pero creo que, si lo haces, eso nos podría dar la victoria de este round.

—¿Qué? ¿Yo qué tengo que ver en eso? — preguntaba ella escéptica, apenas volteando a ver al muchacho.

—Por favor, sólo hazlo — suspiraba Bay, y la chica miraba al cuadrilátero, juntando las cejas, y luego suspiraba, cansada.

—Vamos, Prince, puedes hacerlo. Viva…— le decía en voz lo suficientemente alta como para que la escuchara, lo que parecía animar mucho al chico, quien volteaba en dirección a Mathias, y le brindaba varios golpes, mientras esquivaba los de él.

—Oye, viejo…— decía Math con dificultad, observando a Selene, quien lucía enojada, y preocupándose por la energía de su contrincante.

Finalmente, Prince lanzaba un golpe directo al estómago de Mathias que el chico no podía esquivar, y terminaba dejándolo abrazándose el torso, hincándose en el suelo, para luego recostarse y retorcerse del dolor.

—¡Y Prince gana la segunda ronda! — anunciaba Austin, mientras Alexa cambiaba el marcador, y los Camarógrafos festejaban.

—¡Lo hiciste genial! — le felicitaba Wade, y el chico bajaba agotado, pero sumamente sonriente.

—¿Lo creen? — preguntaba de manera general, pero con su mirada fija en Sky, quien se percataba de ello.

—Sí, creo que sí — respondía ella con media sonrisa, para luego rodar los ojos y apartarse del grupo, aunque para Prince, era suficiente.

—¿Cómo pudiste perder? ¡Era pan comido! — regañaba Selene a Mathias en cuanto bajaba muy cansado, y se recostaba en el pasto.

—El chico es bueno…— suspiraba, intentando recuperar la respiración.

—¡Yo lo hubiera vencido con los ojos vendados! — aseguraba la rubia, y se cruzaba de brazos, sin prestarle más atención al muchacho, quien prefería tomar una siesta.

—Tercer round…¡Tamara contra Skyler! — anunciaba Austin, y la rubia tragaba saliva.

—¿Qué? No…no puedo pelear con alguien — sollozaba Tamara, con sus grandes ojos expresando su horror, de por sí ya habiendo presenciado las peleas anteriores.

—¡Debes hacerlo, Tamara! Y ni siquiera quieres saber lo que sucederá si no ganas — la amenazaba Selene, y la chica miraba angustiada al cuadrilátero.

—Hey, lo harás bien — la animaba Randy, estando a punto de posar una mano sobre su hombro, pero se resistía al final —. Destruye sin piedad a esa chica.

—No me agrada la idea…— musitaba ella, cuando sus compañeros la ayudaban a subir al rink.

—No crean que esto me entusiasma, en absoluto — les recordaba Skyler, mientras le asignaban sus guantes de boxeo —. Pero, hey, ¿qué podría salir mal? — le preguntaba tranquilamente a Tamara, quien temblaba del miedo y permanecía estática, sin siquiera haberse puesto los guantes.

—Eh…eh…— musitaba la rubia, con una risa nerviosa —. Claro — respondía, mientras su contrincante se ponía los guantes de box.

—Bueno, incluso sirve como desestresante — sonreía finalmente Sky, y se tronaba el cuello, mientras estiraba los brazos —. Ahora sí. ¿Lista?

En cuanto Sky miraba directamente a la rubia, la pequeña lanzaba un grito de auxilio, y con ello corría a toda velocidad – y vaya que era veloz — fuera del cuadrilátero, subiéndose al primer árbol frondoso con el que chocaba, y escalando, sin dejar rastro.

—Esa chica es rápida — se sorprendía Wade, y Randy sonreía ante el comentario.

—Vaya, eso fue fácil…— miraba Sky consternada al árbol por el cual Tamara había escapado.

Selene miraba boquiabierta lo recién sucedido, y luego sacudía su cabeza furiosa, como nunca antes.

—Oh-oh…— se lamentaba Mathias, y el equipo entero miraba con temor.

—¡TAMARA! — gritaba la rubia, lanzando humo por las orejas, captando la atención de Jasmine, quien se aproximaba.

—Hey, no deberías ser tan dura…Digo, perdió el punto, pero iba a hacerlo de todas formas — defendía la otra rubia, cuando Selene miraba hacia el árbol —. No me sorprende que todos aquí te odiemos. Eres la peor líder de todos.

—¿Tú qué puedes decirme de ser líder, si tu equipo era un completo fracaso? — preguntaba Selene, enfrentando a Jas, acercándose a ella peligrosamente. —. Y ahora, gracias a ustedes, mi equipo debe cargar con el peso muerto.

—Realmente te recomiendo que no te metas ni conmigo ni con Stephen, y que dejes de hacer de tu 'liderasgo' una dictadura— la amenazaba Jasmine seria —. Soy alguien decente, pero no tratas a mis amigos así sin que yo haga algo al respecto — decía luego, ganándose una mirada de odio por parte de Selene.

—¡Así se habla, chica! — festejaba Mireya, haciendo que Selene se molestara más.

—Si bien amo el drama, ¡hay un horario! — las reprendía Austin, y ambas volvían a su lugar —. Es obvio que Sky gana esta ronda — anunciaba y los Camarógrafos la recibían emocionados —. Ahora, el cuarto round… ¿apenas? Como sea, es turno de Zack y Stephen — decía luego, captando la atención de Jasmine.

—Oh, viejo…— reía Prince, viendo a Stephen, pues era obvio que ambos tenían complexiones completamente diferentes.

—Hey, Zack…— jalaba Jas a su novio antes de que pudiera subir al cuadrilátero, y lo apartaba —. Por favor, sólo…ten cuidado con Stephen, ¿sí? No lo lastimes demasiado — le pedía y el chico reía brevemente, para luego ver a su novia confundido.

—¿Eh? ¿Desde cuándo Stephen te parece tan importante? — preguntaba, y ella rodaba los ojos.

—Bueno, aparte de mí, es el único Microfonista sobreviviente, y me gustaría que siguiera permaneciendo así — respondía ella —. Pero, bueno, no es muy fuerte que digamos así que…sólo no lo lastimes. Por favor — le suplicaba, y Zack suspiraba.

—Bien…— accedía, y subía al cuadrilátero.

—Intenta no matarlo, si puedes — gritaba Penny desde abajo, y tanto Sky como Bay la miraban mal —. ¿Qué?

—Más vale que traigan a ese equipo de paramédicos, lo necesitaremos, después de todo — avisaba McLean a Santana y Alexa, quienes iban en busca de lo requerido.

—Solo empieza — bufaba Stephen, ya con los guantes, los cuales, al parecer, le quedaban enormes, y Zack lo miraba angustiado.

—Lo siento, viejo — se disculpaba el castaño, y mordiéndose el labio inferior, lanzaba el primer y único golpe contra la cara de Stephen, quien no lograba esquivarlo a tiempo y era proyectado contra las cuerdas, cayendo inconsciente.

—Uhh, eso dejará marca — miraba adolorida Mireya al lado de Kit, quien socorría al pelirrojo junto con Jasmine, bajándolo del cuadrilátero.

—Sorprendentemente, duró menos que el enfrentamiento entre Tamara y Skyler — anunciaba Austin, con cronómetro en mano —. Obviamente, los Camarógrafos ganan este round.

—Hey…¿estás bien? — preguntaba Jasmine preocupada a su compañero, tomándolo del rostro para hacerlo reaccionar, sin embargo no había respuesta.

—Vivirá — concluía el chef, que había 'asistido' al muchacho, vestido de enfermera, para luego guardar sus cosas en un maletín y retirarse.

—Genial…— bufaba por lo bajo Selene.

—¿Quién sigue?

—En el quinto round se supone que iba a enfrentar a Penny contra Jasmine, pero de último minuto, la siguiente pareja estará conformada por Selene contra Penny — anunciaba Austin divertido, frotándose las manos, y Penny miraba con ojos abiertos, muy asustada, y Selene sonreía.

—Es momento de que aprendan cómo ganar — decía Selene altanera, subiendo con el mentón en alto al cuadrilátero, en su sexy atuendo de boxeo.

—No me perderé esto — observaba Mathias sonriendo, y Marcos se le acercaba.

—Demasiado sexy, ¿no crees, viejo? — lo codeaba el chico, pero Math lo veía mal.

—¿Eliminar a tu novia? No está cool, viejo — le decía y se alejaba del muchacho, quien se golpeaba la frente.

—Creo que esto supera mis capacidades…— miraba Penny, renuente a subir, siendo empujada por su equipo.

—Más te vale derrotarla…— exigía Mel con rencor hacía la rubia, y Penny tragaba saliva.

—Es odiosa, salvaje y vengativa… —decía la chica, y Zack le entregaba los guantes de boxeo.

—Eso quiere decir que se parece a ti, incluso en lo rubia — le decía el líder, y de la cintura la subía al cuadrilátero —. Suerte— le sonreía abajo, antes de alejarse.

—Supongo que gracias…— suspiraba la pelinegra, y se ponía los guantes.

—Prometo que te dolerá mucho más a ti de lo que me dolerá a mí — aseguraba Selene, competitiva, y Penny fruncía el ceño.

—Ya lo veremos — decía segura y la campana sonaba, para que ambas comenzaran a merodearse una a la otra, con ojos entrecerrados, dispuestas a vencerse entre ellas.

Selene lanzaba el primer golpe, sin embargo, Penny lograba esquivarlo, y a partir de ahí, ambas comenzaron a lanzar y esquivar sus respectivos golpes, de vez en cuando lograr golpear a la otra. Sin embargo, de un momento a otro, Selene comenzó a lanzar golpes a una velocidad considerable, casi sin descansar, aturdiendo a Penny, quien poco a poco dejaba de ser capaz de esquivar todo, y terminaba por caer al suelo, con Selene aún golpeándola a gran velocidad.

—Oye, basta, ¡BASTA! — interrumpía Zack preocupado, acercándose a donde se encontraba el anfitrión —. ¡McLean, para! Selene ya ganó, es obvio.

—Con la nueva ley de seguridad en los medios de comunicación, temo ser quien detenga el gran espectáculo — reponía el presentador, molesto —. Puedes parar, Selene. Has obtenido la victoria — le pedía, y la chica se detenía y victoriosa bajaba del cuadrilátero.

—Así, perdedores, es como se hace — restregaba en la cara del resto de los Dobles, todos mirándola mal, mientras Zack subía al cuadrilátero, socorriendo a Penny.

—¿Te encuentras bien? — preguntaba, quitando el cabello de su rostro, mientras los ojos de ella revoloteaban hacia todas direcciones.

—¿Me morí? — preguntó la chica, apenas logrando mirar a Zack a los ojos, y éste reía.

—Ni de cerca — respondía, mientras la cargaba fuera del cuadrilátero, y Jasmine miraba confundida.

Confesionario

—¿Zack siendo amable con Penny? — preguntaba la rubia, pensativa —. ¿Desde cuándo pasa eso?

Fin del Confesionario

—En el sexto round, es el turno de Kit versus Sean — anunciaba el conductor, y Mireya miraba angustiada, y luego enojada, y más adelante angustiada, de nuevo.

—¿Qué? — preguntaba, y a su lado, su hermano reía.

—Parece que tus dos novios lucharán por tu amor — carcajeaba el muchacho de más, y la chica molesta le daba un puñetazo en donde más le dolía —. ¿Por qué siempre ahí? — se retorcía, cayendo de rodillas.

—Esto va a ser genial…— reía Jas, y todos miraban atentos.

—¿Con el gótico idiota? No hay problema — aceptaba el desafío Sean, subiendo varonilmente al cuadrilátero, y poniéndose los guantes.

—Esto de los desafíos de pelea no es lo mío…— admitía Kit, muy nervioso, al conductor —. ¿Habrá otra forma de resolverlo? — preguntaba, y Sean reía amargamente.

—¿Acaso tienes miedo, pedazo de mamut? — preguntaba el chico, con mirada violenta, y Kit miraba aún más angustiado.

Sin embargo, en un segundo, la expresión del chico cambiaba a una malévola, incluso cínica, mientras volteaba y miraba fijamente a su contrincante rubio, y se colocaba los guantes de boxeo.

—Para nada — respondía, con una sonrisa malévola, y con eso golpeaba violentamente a Sean, lanzándolo contra una de las esquinas, rompiéndola por completo, asombrando a todos, mientras Mireya miraba tanto sorprendida como preocupada.

—¡Producción! — llamaba de inmediato Austin, igual de sorprendido que los demás, y gente detrás de cámaras salía a arreglar el asunto.

—Eso…es – una – locura — miraba Penny boquiabierta, al igual que el resto, mientras Sean se recomponía, y se acercaba peligrosamente a su contrincante.

—¿Acaso es esta? ¿Tu otra personalidad? — preguntaba, muerto por saber, mientras lanzaba un golpe que Kit esquivaba fácilmente.

—No sé de qué me estás hablando, rubio — reía cínicamente, mientras lo golpeaba en la cara, aturdiéndolo un poco.

—Te escuché en el confesionario el otro día. Sé que eres polifacético, así que no intentes negarlo — se recomponía, y confesaba —. Y se lo diré a Mireya en cuanto termine este estúpido desafío — le aseguraba, mas éste se encogía de hombros.

—Hazlo. ¿Acaso alguien te va a creer? Por supuesto que no. Antes de Marcos, tú eras el enemigo público número uno — retrucaba Kit —. Y no importa lo que haga, siempre será así… — finalizaba el muchacho, para luego pegarle tremendo golpe en el estómago, que lo lanzaba contra un árbol, fuera del cuadrilátero.

—¡Es la bestia! — se aterraba Randy, y luego sonreía —. Genial — entonces, del mismo árbol caía Tamara de sentón.

—¿Selene no está por ahí para matarme? — preguntaba, cautelosa —. Nunca me gustaron los espacios cerrados por esto mismo.

—Tranquila— la ayudaba a recomponerse Randy, y ambos sonreían.

—¡Esta ronda obviamente la gana Kit! — anunciaba Austin, levantando la mano del chico en señal de victoria, y este de inmediato se sacudía, de repente luciendo confundido.

—¿Eh? Oh, si…— bajaba la mano apenado, siendo observando particularmente por Jasmine.

Confesionario

—Antes de que Liz fuera eliminada, me dijo que había algo 'malo' en Kit…— confesaba Jasmine a la cámara —. Al parecer él guio a Cory para atrapar a la mayoría de los competidores en el desafío de Masacre en Texas. Y la manera en que apaleó a Sean hoy…creo que Cory tenía razón.

Fin del Confesionario

—Oye, creo que fuiste, un tanto bruco con Sean — admitía Mireya preocupada, cuando el muchacho bajaba apenado.

—Lo sé, lo siento mucho — se rascaba la nuca avergonzado, y un par de segundos luego, la chica le sonreía.

—Quizá lo merece…— no le daba importancia, sin embargo se mordía el labio inferior.

—Falta poco para irnos, así que es momento de proseguir. Séptimo round: Jasmine contra Mel. Esto estará bueno — se frotaba las manos el conductor, y Zack miraba angustiado.

—Oh-oh, esto no es bueno…— susurraba Penny cerca de él, cuando las chicas subían al cuadrilátero.

—Creo que estamos todos de acuerdo — miraba Sky sorprendida, mientras todos se acercaban, atentos al futuro combate.

—¿Cuál de tus novias prefieres que gane? — se burlaba Penny del líder, y él ignoraba el comentario, atento a lo que sucedería en el rink.

—De acuerdo, sin importar nuestras diferencias, creo que estarás de acuerdo en que ambas queremos ganar esto — hablaba Jasmine tranquilamente, mientras se ponía los guantes —. Es evidente que soy más atlética que tú, por lo cual olvidemos esas frases humillantes y solo pasemos a la pelea, ¿sí? — preguntaba, pero antes de poder ver hacia arriba, recibía un puñetazo en la cara, a lo cual todos hacían una mueca de sorpresa —. ¿Disculpa? — preguntaba a una sonriente Mel.

—No me interesa nada de esa basura sentimental, rubia de pacotilla. Yo vine a ganar — admitía la pelirroja, desconcertando a Jas —. Así que lanza tu mejor golpe.

Jasmine de inmediato lanzaba un puñetazo contra la cara de Mel, y esta rebotaba de atrás hacia adelante, y todos hacían una mueca de dolor.

—Mejor que las telenovelas — admitía Sky, mientras ella y Bay comían palomitas.

—¿De dónde sacaron eso?

—¿Qué sucedió con la dulce y amigable chica que Zack defendía tanto? — preguntaba Jas, merodeando a Mel, y ésta sonreía maliciosa.

—Oh, por supuesto Zack piensa así de mí. Después de todo, tú y yo no somos tan diferentes — corregía ella, con semblante 'inocente', lanzando otro golpe, que Jas lograba esquivar sin problema.

—¿A qué te refieres? — preguntaba Jasmine confundida, lanzando un golpe al perfil izquierdo de la pelirroja, y ella lograba esquivarlo.

—¿Acaso eres tonta? — preguntaba la pelirroja, tomando a Jasmine de las muñecas, y acercando su rostro, mientras Jasmine ponía resistencia, pero parecía tener ganas de escucharlo —. Porque tu amado novio y yo nos besamos — confesaba, con veneno en la voz, y el mundo de Jasmine se detenía.

Los últimos segundos se volvieron interminables horas para la rubia, en las cuales logró zafarse del agarre de Mel, voltear en busca de su novio, y mirarlo con decepción total, mientras que Penny notaba algo extraño. Y, de un segundo a otro, la rubia pegaba tremendo golpe a Mel, directo en la nariz, lanzándola contra las cuerdas, y por el impacto, la chica caía de espaldas del cuadrilátero.

—Azotó como res en carnicería — reía Randy, y Tamara lo miraba asqueada, mientras el resto del equipo festejaba.

—¡Grandes puños, Jasmine! Obviamente ganas esta ronda — anunciaba Austin, y ella sin prestar atención, bajaba del cuadrilátero, y se retiraba del lugar.

—Parece que tenemos a una nueva líder rubia — celebraba Mireya con Kit, y Selene miraba con el ceño fruncido.

—¿Qué le sucede? — preguntaba Marcos, confundido, viendo a la rubia partir, puesto que nadie había alcanzado a escuchar su pelea con Mel.

—¡MI NARIZ! ¡La estúpida rubia rompió mi nariz! — gritaba Mel adolorida en el suelo, mientras Wade y Prince intentaban asistirla —. ¡Suéltenme, malditos pervertidos! — los pateaba lejos, y el grupo de paramédicos llegaba a su rescate, llevándosela en una camilla.

—Pueden quedársela — reía Penny, y Zack la miraba mal —. Está bien, no pueden.

—El octavo round, es para Randy versus Wade — anunciaba un ya aburrido Austin, y los chicos miraban aliviados.

Confesionario

—Hubiera sido espantoso tener que enfrentarme con una bestia como Zack, o Prince. Pero me alegra pelear con alguien de mi raza perdedora, digo, clase — sonreía Randy divertido.

.

—Me alegra tener que pelear contra Randy, lo más probable es que ninguno de los dos gane — confesaba Wade aliviado, y luego se veía avergonzado —. Aunque eso es incluso más patético.

Fin del Confesionario

—Bueno, supongo que tenemos que pelear — observaba Wade a su aun no denominado amigo, ambos ya con los guantes puestos, mientras todos esperan a que algo suceda.

—Eso supongo — respondía Randy, luciendo aburrido —. Un alivio y triste a la vez — añadía luego, y Wade asentía de nuevo.

—¡Te prohíbo que hagas amigos del equipo contrario, Randy! — le recordaba Selene desde fuera del cuadrilátero, y el chico suspiraba.

—No nos queda de otra más que, bueno, pelearnos — se resignaba el doble, y Wade asentía.

—En definitiva.

Tras esa frase comenzaba una serie de 'golpes' y ganchos más bien vergonzosos, pobres y patéticos. Ninguno de los chicos poseía la fuerza suficiente como para tumbar a otro con un golpe, pero eso no quitaba que no lograran esquivar unos cuantos.

—La pelea más patética y aburrida de la vida — bufaba Sean, aún adolorido, y malhumorado.

—Por primera vez estamos de acuerdo — bostezaba Penny a su lado, igual de cansada.

—¡Vamos amigo, destrúyelo! — animaba Math a su compañero de equipo, y el chico asentía, intentando lanzar golpeas más salvajes.

—Finalmente, algo que funciona — suspiraba aliviada Selene, y Math sonreía.

—No está mal para un idiota, ¿no? — preguntaba el muchacho a la líder, y ella sonreía.

—Wow Randy, veo lo que haces — sonreía Wade, a pesar de estar siendo abatido por su amigo, quien lo veía confundido.

—¿A qué te refieres? — preguntaba él, aun golpeando a su rival con fuerza.

—No finjas…hablo del 'fenómeno del héroe' — le decía, sin embargo, Randy seguía sin entender, por lo que Wade rodaba los ojos y continuaba: —Cuando te gusta una chica, una manera de llamar la atención o 'sobresalir' en comparación con los demás chicos es siendo el héroe en una situación en particular. Ambos somos unos debiluchos, por lo cual nunca tenemos oportunidad de ser los héroes. Sin embargo, hoy que ambos peleamos, es tu oportunidad perfecta para ser el héroe de tu equipo ante los ojos de Tamara. Pensaba intentar algo parecido con Bay, pero eres mucho más salvaje.

—¿Siendo el héroe? ¿Para Tamara? — preguntaba, mientras seguían lanzándose golpes, y luego abría los ojos como platos —. ¿Yo? ¿Con esas estupideces de amor? ¡Por favor, no! — gritaba asqueado, y Wade se encogía de hombros.

—Hey, es obvio que te gusta… Es bonita. Está loca, pero es bonita — sonreía Wade, y la expresión de horror de Randy no hacía más que acentuarse.

—No, no, ¡NO! Definitivamente no me gusta…— negaba con la cabeza, y detenía los golpes por un momento —. Es más…— decía y tras ello se daba un golpe a si mismo en la cara, con bastante fuerza, y caía al suelo, mientras Wade lo miraba escéptico.

—¿Qué? — preguntaba con simpleza, y todos miraban boquiabiertos, especialmente Selene.

—Voy a matarlo — decía luego la líder, sin perder de vista al geek.

—En nuestro duelo de nerds, Wade se corona como el ganador, así que puedes bajar — reía Austin, y el chico obedecía, aun confundido —. Y considerando que te nerd-golpeaste a ti mismo, tú también puedes bajar, Randy — decía y el chico hacía caso, para encontrarse con todo el equipo mirándolo mal.

—¿Qué? — preguntaba, evitando particularmente la mirada de Tamara.

—¡JA! ¡Ahora eres el enemigo público! — festejaba Marcos en su cara, pero nadie secundaba.

—Sigues siendo tú, idiota — decía Mireya amargamente, antes de alejarse, y el chico se exasperaba cada vez más.

—La puntuación hasta ahora es de cuatro iguales para cada equipo, por lo que llegó la hora del último round, ¡finalmente! Como desempate, un aplauso para el duelo que todos hemos estado esperando desde la temporada pasada: ¡Marcos versus Sean! — anunciaba Austin y todos miraba sorprendidos, incluso unos sonreían —. Así que hagan sus apuestas.

—Yo digo que Marcos acaba con él — ponía Penny un dólar en el suelo, frente a Sky.

—Yo voto por Sean, es muy hábil — decía y subía la apuesta a dos dólares, mientras Zack las miraba de mal modo —. ¿Qué?

—Aunque es de mi propio equipo, me gustaría ver al rubio acabar con él — admitía Tamara, y Randy asentía.

—Claro, eh…sí — decía, y se alejaba de ella, dejándola confundida.

—¿Tú qué dices, Mire? — preguntaba Selene maliciosa a la chica —. ¿A tu hermano traidor, o a tu novio, también traidor? — preguntaba, y la chica se mordía el labio.

—Por mí, los dos pueden morir solos — suspiraba luego, y volteaba en otra dirección.

—¿Por qué yo? Ya peleé en una ronda — reclamaba el rubio, y unas risitas de fondo se escuchaban tras la última oración, irritando al gemelo malvado.

—Sí, pero los Dobles tienen nueve integrantes, mientras que ustedes tienen ocho, por lo cual uno de ustedes tendrá que repetir, y he decidido que ese alguien seas tú — le respondía sonriendo malicioso, y el chico suspiraba.

—Bien…

—Tras una temporada, finalmente puedo darte una paliza de manera legal — se tronaba los dedos Marcos, ansioso, mientras Sean subía al cuadrilátero con semblante serio.

—Yo no usaría el término 'legal', amigo…— le recomendaba el conductor, leyendo el contrato del programa.

—Como sea…— bufaba Sean, tronándose el cuello, aún adolorido por su pelea anterior —. Terminemos de una vez con esto.

—¡Destrózalo, Sean! — lo animaba Penny, entusiasta —. En este caso, y aunque sigo creyendo que Marcos ganará, le vendría bien una paliza por idiota.

—Eso nos deja a todos de acuerdo…— concluía Skyler, y tomaba una remera que traía desde su camarote, girándola en el cielo, como una matraca —. ¡Vamos, Sean!

—¡SEAN! ¡SEAN! ¡SEAN! — vitoreaba la mayoría al rubio, que lucía confundido.

Confesionario

—Nunca, a lo largo de toda mi vida, parecí haberle agradado a un grupo de gente, o, a una persona en particular — admitía el chico, impresionado —. Bueno, solo a Sarah…y Carly. Pero ya saben cómo terminó eso.

—Rayos… ¿prefieren a Sean antes que a mí? — se frustraba Marcos, con semblante decepcionado —. ¿Qué sucede con todo el mundo? — preguntaba y suspiraba unos segundos después —. Extraño a Paula.

Fin del Confesionario

—De acuerdo…— asentía Marcos y con eso comenzaba la pelea.

En cuanto la campana sonaba, los chicos no esperaban más tiempo y se atacaban el uno al otro de inmediato, lanzando golpes e incluso patadas. Marcos era mucho más hábil que Sean, no sólo por su estatura y complexión, sino que además, el rubio ya se encontraba cansado por la paliza anterior.

—¡Te dije! — señalaba Penny a Sky, quien se cruzaba de brazos.

—¡DEBES GANAR, SEAN! ¡SEAN, SEAN, SEAN, SEAN, SEAN! — gritaba Bay, y era secundada por el resto, lo cual desanimaba cada vez más y más.

Confesionario

—¡Está bien, lo admito! Cometí un error. No debí eliminar a Paula…— suspiraba Marcos, liberando todos sus sentimientos finalmente —. La quería, ella me quería a mí…es decir, vamos. Es la mejor persona que he conocido en toda mi vida, además de que es bellísima, y lo arruiné por completo. ¿Por qué? Porque soy un idiota, ¿si? Y me siento terrible por haberlo hecho. Y todo este tiempo creí que no habría manera de remediarlo — explicaba el chico cansado, y luego se pasaba una mano por su cabello —. Y por eso es que hice lo que hice.

Fin del Confesionario

Tras ese momento de decepción, Marcos dejó de poner tanta energía de su parte y, en cambio, comenzó a intentar dejarse ganar por Sean. Sin embargo, el plan no salía muy bien, puesto que el rubio se encontraba casi deshecho de tanto pelear, y apenas podía seguirle el paso a Marcos, aun a un Marcos sin energía. Los chicos siguieron debatiéndose, ambos actuando cada vez más débiles, pero sin llegar a ningún lado en particular.

—Esto se volvió aburrido…más aburrido que aquella de Randy y Wade — admitía Selene con un bostezo, y los geeks miraban ofendidos.

—Estoy de acuerdo, Sailor Moon…— asentía Austin, y la chica miraba molesta —. ¡Suficiente! — decía, sonando una campana, y los chicos se detenían —. Esto no lleva a ningún lado, así que lo declaro un empate.

Entonces el par de muchachos bajaba cansado del cuadrilátero, mientras todos miraban decepcionados.

—Devuélveme mi dólar — le pedía Penny a Sky, y ella hacía caso.

—Bueno, ya que ese desempate pareció no llevarnos a ningún lado, es momento de inaugurar otra pelea de desempate, una que personalmente estuve esperando todo el día: ¡Mel versus Selene! — anunciaba el anfitrión entre risas, y los reflectores colgando brillaban aún más, y ambas chicas se miraban desafiantes.

—Lo que estuve esperando todo este tiempo — admitía Selene, mientras subía decidida al cuadrilátero, a la par de Mel.

—Al menos estamos de acuerdo en eso — respondía la pelirroja, acomodándose sus guantes de boxeo, sin perder de vista a la rubia.

—Suena la campana, McLean — exigía Selene —. Porque voy a hacerte trizas — señalaba a Mel, quien entrecerraba los ojos, con ganas de pelear, y todos miraban expectantes.

—Más palomitas — pedía Austin a sus internos, cuando hacía sonar la campana.

Sólo faltaba eso para que las chicas comenzaran a merodearse entre ellas, dando vueltas, sin perder de vista a la otra, alertas de cualquier ataque. Todos estaban pegados a las cuerdas, en espera de qué sucedería, asomándose por donde podían. Y todo sucedió cuando menos lo esperaban, puesto que, de una fracción de segundo a otra, ambas chicas se atacaron al mismo tiempo, pero no como boxeadores comunes, sino como animales en cacería, arañándose, golpeándose con ferocidad…para este punto, se habían quitado un guante cada una, llegando incluso a jalarse el cabello. Fue una ola interminable de gritos, patadas, ganchos que lucían profesionales, así como otros que no tanto, para al final terminar con el par en el suelo, ahora simplemente golpeándose como podían, sin llegar a ninguna parte.

—Eh, creo que nunca dejarán de pelear, al menos de que una mate a la otra — llegaba Penny con el anfitrión, señalando a las féminas del cuadrilátero —. Y eso no te conviene, a menos que quieres otra demanda, además de las muchas que has de recibir semanalmente. Así que, te recomiendo que termines con esto.

El anfitrión analizaba la propuesta un minuto, y luego tomaba su micrófono colgado.

—¡Hemos visto suficiente, señoritas! Ninguna es lo suficientemente fuerte, las dos empatan — finalizaba McLean, y las chicas tenían que ser separadas por sus miembros de equipo, puesto que no dejaban de pelear —. Bien, ambos equipos siguen empatados, pero no planeo hacer otro round de desempate. Así que, mis lacayas y yo nos encargaremos de definir al ganador, en base a su desempeño. Ambos equipos votarán, y en la fogata veremos quien se va a casa — reía el anfitrión, mientras Alexa y Santana parecían molestas —. Nos vemos hasta entonces.

—Creo que le volvieron a romper la nariz — señalaba Wade a Mel, tirada en el suelo, y Prince, Sky y Bay se asomaban a ver.

—Uhhh…


Mireya se encontraba sentada en el muelle, con sus pies colgando, intentando alcanzar el agua, para mojarlos un poco, cuando un muchacho se aproximaba detrás de ella, luciendo nervioso.

—Hey, Mire…— saludaba Sean calmo, con varios moretones en el rostro, y un brazo en cabestrillo, mientras se sentaba al lado de la chica.

—¿Te encuentras bien? — preguntaba ella tranquila, sin atacarlo, para variar.

—He estado mejor…— reía el, y luego la miraba serio —. Eh, lamento si le hice daño a tu hermano — se disculpa con sinceridad, y ella reía.

—No te preocupes. Se lo tenía bastante merecido — le decía entre risas, lo cual provocaba que el chico le sonriera.

—Mire…

—¿Sí?

El chico pensaba un poco antes de volver a hablar, viendo a la bella muchacha con suma atención.

—Sé qué lo he dicho un millón de veces, y quizá decirlo de nuevo no cambie nada, pero en verdad lamento lo que te hice la temporada pasada. Es algo que nunca podré olvidar — se disculpaba, sonando sincero, y la chica escuchaba atenta, esta vez sin pelear.

—Está bien, Sean. Acepto tus disculpas — sonreía ella de lado, aunque con tristeza —. No eres el único que me ha decepcionado, de todas formas — le decía, y él asentía.

—Claro. Pero debes saber que, de verdad, yo te quiero, Mire…— confesaba el rubio, tomándola de la mano, acercándola lentamente a él —. Sonará tonto, y quizá no me creas por todo lo que te hice, y lo entiendo pero, no he dejado de pensar en ti desde aquella vez que nos quedamos dormidos en la playa, en el desafío tonto del alcohol — recordaba él cuando se había alcoholizado y quedado dormidos juntos en la playa, creyendo que había pasado algo más, y la chica reía.

—Fue algo raro — reía ella, y luego lo miraba con dulzura —. ¿Crees que yo no? Estos últimos meses también han sido difíciles para mi, Sean. Es decir, sólo pregúntale a Kit…lo he abrumado, hablándole de ti prácticamente todo el tiempo — reía amargamente, y el chico prestaba atención.

—Justamente vengo a hablarte de eso. De Kit — la interrumpía, posando su brazo bueno en su hombro, y ella se extrañaba.

—¿Qué tiene que ver Kit en todo esto?

—Tengo que advertírtelo, Mireya: Kit no es de fiar. Él…es otra persona, ¿me entiendes? No es el chico tímido y amable que te hace creer, él es alguien más, ¿si? ¿Sabes a lo que me refiero? — intentaba explicar, pero el asunto lo ponía nervioso, y la chica parecía molestarse.

—No, no sé a qué te refieres. Kit es grandioso, Sean, y honestamente, parece ser lo único bueno que tengo por ahora. ¿Y tú intentas difamarlo con una mentira estúpida? ¿En qué demonios estabas pensando? — se molestaba la chica, y el chico se sorprendía.

—¡No es ninguna mentira! Lo escuché en el confesionario la otra noche, él hablaba de su otra identidad, su-su verdadera identidad. Tienes que creerme — le suplicaba, pero ella parecía no querer escucharlo más, y se levantaba del muelle, con él siguiéndola.

—¡Debí saber que nunca cambiarías, Sean! — le gritaba ella, al borde de las lágrimas —. ¡No puedo creer que he pasado todo este tiempo sintiéndome una tonta por quererte! Pero bueno, es verdad, ¡soy una tonta! — gritaba ella, y un brillo se asomaba en los ojos del muchacho.

—¿Eso quiere decir que aún me quieres? ¿Entonces que esperamos? Salgamos de nuevo, o renunciemos a esta estúpida competencia, y simplemente vayamos a otro lado. Ganamos algo de dinero con solo estar en el programa, ¿no? Sería lo suficiente para ir a Europa, o a donde tu quieras. No tenemos por qué estar solos si ambos sentimos lo mismo — le proponía emocionado, tomándola de la mano, sin embargo, ella se zafaba de su agarre.

—Ni lo intentes, Sean. Es obvio que nunca cambiarás — finalizaba ella, con lágrimas por salir de sus ojos, y se alejaba del muchacho, dejándolo solo en medio de la playa.


—Hey, Jas…— buscaba Zack a su novia, quien se encontraba en el borde entre el bosque y la playa, algo apartada del resto —. ¿Qué sucedió en el cuadrilátero? Sé que Mel no es precisamente la chica más débil de aquí pero, pudiste haber sido más sensible — le recordaba el chico, a lo cual la rubia volteaba a verlo con su peor mirada.

—¿Más sensible? — preguntaba ella, ni siquiera sonriendo, más bien con expresión de amargura —. ¿Me pides que sea más sensible con ella?

—Pues, claro. Es decir, le rompiste la nariz — recordaba el chico, y ella entrecerraba los ojos ante el comentario.

—Claro, ¡pude haber sido más sensible! — se levantaba la rubia molesta de la roca donde estaba sentada, mirando a su novio de manera desafiante —. Ahora esa es la condición, ¿no? Ser más sensible con cada chica que tú besas — soltaba ella finalmente, a lo que el muchacho miraba, sin palabras, completamente sorprendido.

—¿Cómo…cómo lo sabes? — preguntaba, intentando parecer calmo, aunque completamente aterrado por dentro, y la chica asentía, con una risa amarga.

—Bueno, al menos no intentas negarlo… — reía frustrada —. Lo irónico es que, después de semanas de estarme negando el hecho de que tenías algo con Mel, al final resultó ser verdad — recordaba ella, y lágrimas parecían querer salir de sus ojos, sin embargo Jas hacía lo posible por contenerla —. Ahora sólo me pregunto una cosa: ¿por qué? ¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué aparentabas que nada sucedía? ¿Por qué jugaste conmigo de esa manera? ¿Por qué ella? Pero sobre todo, ¿por qué lo hiciste? — le preguntaba, casi al margen de estar destrozada, con su voz a punto de quebrarse.

—Escucha, Jas. Yo-yo, lo siento mucho, de verdad… — intentaba disculparse el muchacho, pero era interrumpido por la rubia.

—¿Sí? Bueno, sentirlo no es suficiente — reía ella con amargura, con las manos en las caderas, dando vueltas —. De verdad, creí que eras diferente. La temporada pasada, el estar contigo, era como ver fuegos artificiales, o esas estúpidas cosas románticas y cursis. Pero, ¿ahora? ¿Acaso es porque Mel es sexy, o porque siempre fuiste un mujeriego y nunca lo noté? ¿Sabes? Sé que no fue lo mismo, pero ahora entiendo cómo se sentía Ro. Definitivamente no es lo mismo, pero ver al chico que…que quieres caer por otra. De verdad, es horrible, y no se lo deseo a nadie…

—¡Pero no caí por otra! Jas, te quiero demasiado. Eres la única en que pienso todo el día, y amo ser tu novio. Lo de Mel fue un error, ella me besó, yo no planeaba hacerlo — se excusaba el muchacho, tomándola de la mano, más ella se apartaba.

—¿Y por qué no me lo dijiste entonces? — preguntaba ella molesta, y el chico temía —. ¿Sabes qué? No me interesa. Debería felicitarte, Zack. Al parecer ahora tienes lo que quieres. Puedes ser feliz con Mel, porque tú y yo, simplemente ya no somos nada — decía ella, y el chico quedaba boquiabierto ante las palabras de Jasmine.

—¿Qué? Espera, no, Jasmine…— intentaba abrazarla, más ella lo apartaba, más enojada que nunca.

—Penny tenía razón. Eres un patán — decía ella antes de retirarse al avión, y poder comenzar a llorar mientras se alejaba del muchacho, que la veía partir.

—¿Penny? — se preguntaba.

Fogata

—Ya que todos han votado, pueden tomar lugar, cinéfilos — invitaba el anfitrión al cast, que de por si lucía tenso —. Por cierto, he estado pensándolo, y creo que deberíamos cambiar la fogata por una ceremonia, al estilo Hollywood.

—¿Tú crees? — preguntaba Tamara, tosiendo un poco, puesto que en el piso del avión habían puesto unas llantas viejas a quemar para hacer la fogata y apestaba.

—Creo que es la decisión más sabia — reía Austin, y sacaba las estrellas de la fama —. Ahora sí. Un equipo ganó, y otro perdió, por lo cual es momento de anunciar quién se irá a casa en esta ocasión. Así que, sin más preámbulo… — estaba por nombrar el anfitrión, cuando era abruptamente interrumpido.

—¡Alto! — se levantaba de su asiento, Marcos —. Realmente eso no importa. Sé que todos me odian, por lo que apuesto que sé quién es el eliminado de esta noche. Así que, para ahorrarme la humillación pública, simplemente lo diré. Renuncio a la competencia. La culpa me consume, me quedé sin mi sexy novia, y ahora soy más odiado que Sean, por lo cual ya no tengo lugar aquí — admitía el chico, y todos lucían sorprendidos.

—¿Qué? — preguntaba Mireya, algo triste, y su hermano frotaba su cabeza dulcemente.

—Nunca nadie había renunciado — recordaba Wade, y todos observaban al chico avanzar.

—Bueno, interesante que menciones eso, Marcos, porque…en realidad, tu equipo no perdió el desafío — anunciaba Austin y los Dobles festejaban, mientras que los Camarógrafos miraban boquiabiertos —. Los Camarógrafos son los grandes perdedores de esta noche y, por votación casi unánime, el eliminado de esta noche es Sean. Pero, ¿qué más da? Si tanto quieres renunciar, en ese caso se pueden ir los dos.

—Espera, ¿su renuncia no subsana mi eliminación? — interrumpía Sean, y el anfitrión reía.

—Ya nadie dice 'subsana', viejo — se burlaba de él —. Pero no. Tú pierdes, él renuncia, ambos se van. Así que tomen su paracaídas — les daba a cada uno una mochila, y se miraban entre sí.

—No sé si debas reír o llorar…— decía Bay al lado de Mire, quien observaba melancólica la escena.

—Adiós a todos, ojalá me perdonen algún día — se despedía Marcos, y algunos se despedían de lejos.

—Mire, antes de que me vaya, debo decirte algo, a ti y a todos…— interrumpía Sean, con su mochila en mano —. Chicos, no bajen la guardia. Créanme, Kit es maaaaaa…— estaba explicando Sean, cuando Austin empujaba a ambos por la escotilla, y caía sin poder terminar su oración.

—Sabemos que Kit es maravilloso, Sean — reía, y luego recogía una mochila del suelo —. Oops, olvidó su paracaídas. Ojalá no lo necesite…

—Me estoy quedando sola — suspiraba Mireya melancólica.

—Para nada — negaba Kit, y luego le sonreía a la muchacha, tímido —. Aún me tienes a mí — le decía, y ella sonreía genuinamente.

—De acuerdo, todos, hora de irse a dormir, que no me pagan por horas…— ordenaba Austin, y todos se iban retirando de a poco, a excepción de un muchacho, que interceptaba a cierta pelinegra antes de que pudiera partir.

—¿Cómo pudiste haberlo hecho? Me habías prometido que no lo harías — le reclamaba Zack a la Penny, quien fruncía el ceño.

—No sé de qué hablas, Zack…— confesaba ella, y él la miraba molesto.

—Lo del beso. Le contaste a Jas, y ahora ella me odia. Terminó conmigo — le contaba, y la chica se sorprendía, pero luego su expresión cambiaba a una de molestia.

—En primer lugar, te dije que se enojaría, y con toda la razón —le recordaba, enfrentándolo cara a cara —. En segundo lugar, yo no le dije a tu novia acerca de tu aventura con la pelirroja malvada. Te dije que no lo haría, y así fue — le aseguraba ella, y Zack se aproximaba más, siguiendo con el enfrentamiento.

—¿No? Y si no fuiste tú, ¿entonces quien lo hizo? — le preguntaba, desafiante.

—¡Pues la única persona que lo sabía, aparte de tú y yo! ¡Mel! — le gritaba ella, señalando lo obvio —. ¿Qué no lo entiendes? Todo lo malo que le ha pasado al equipo es por culpa suya: tus problemas amorosos, la eliminación de Ash…

—Por última vez, Penny, ¡Mel no provocó la eliminación de Ash! ¡Deja de ser tan paranoica! — le gritaba el muchacho, exasperado, poniéndola a ella de peor humor.

—¡Y tú deja de defenderla! ¿Por qué siempre lo haces? ¿Porque es sexy? ¿Acaso no tienes ni una neurona en tu cerebro? ¿Sólo te dejas llevar por una cara bonita? ¡Es obvio que ella lo hizo, ella hizo todo! Y ya me harté de que me eches la culpa de todo lo que te pasa, ya que últimamente no hago más que ayudarte, y eso me hace sentir como una estúpida porque…porque…porque — le gritaba la chica, desesperada, pero se encontraba en dificultad con qué decir, confundida por sus propios sentimientos, y el chico parecía dejar de estar molesto, viéndola con compasión y confusión —. ¡Agh, te odio! — gritaba finalmente, con lágrimas en los ojos, retirándose del lugar, dejando a Zack, quien suspiraba frustrado, y se pasaba una mano por el cabello.

Confesionario

—Sí, quizá he sido duro con Penny. Es sólo que, ya no aguanto que siga investigando o creando teorías acerca del complot de la eliminación de Ash, y a eso aumento su odio contra Mel — explicaba el chico cansado, frotando sus ojos —. Y la razón por la cual esto me frustra tanto es porque…— se detenía el chico en seco, analizando lo que estaba por decir, para luego suspirar pesadamente, cerrando los ojos por un momento, para luego ver directamente a la cámara —. Porque yo ocasioné la eliminación de Ash.

Fin del Confesionario

—¡Vaya, este verano está lleno cada vez de más drama! Ahora que han visto el capítulo más dramático hasta ahora, ¿creen poder aguantar hasta el siguiente? — preguntaba Austin desde la sala de control —. Pónganse a prueba en el próximo ¡Total Drama Hollywood Challenge!


Basado en: Rocky (1976)

Equipo Ganador: Dobles

Equipo Perdedor: Camarógrafos

Eliminado/a: Marcos y Sean


No tengo ninguna buena excusa, ni muchas ganas de hablar, así que seré breve. Lamento haber dejado el fic por 5 meses, de verdad. Este episodio estaba comenzado desde enero, y no es hasta hoy que puedo terminarlo. También – he de ser honesta – me desanima la falta de reviews, entre otras cosas. Pero, en fin, eso es algo que no puedo controlar.

Si van a comentar, díganme: ¿qué les gusto? ¿La eliminación? ¿El desafío? ¿Relaciones? ¿Quejas? Es uno de mis capítulos favoritos, ciertamente, y está recién salido del horno. Lamento si algunos personajes no tuvieron mucha participación, pero para que el arco argumental de los dos eliminados tuviera sentido, tuve que darle más protagonismo a otros. Pero créanme, el siguiente episodio está dedicado a los menos esperados.

Estoy de vacaciones, por lo cual trataré de actualizar cada semana. Sólo les suplico por reviews, realmente serían de mucha ayuda en estos momentos. Pensé en hacer un foro, pero meh, realmente esa cosa no funcionaría, ¿o sí? Sigan sugiriendo películas, nunca está de más. También subiré en la semana una encuesta a mi perfil, espero puedan completarla.

Sin más que decir, me despido.

Permanezcan fuertes.

Les aprecia, Santy B.


FUNFACT #11: Hace dos años comencé esta historia. Aunque en realidad no es un dato divertido, sino deprimente *lack of creativity*.