No Tan Rápidos, Pero Muy Furiosos
—Vamos, viejo…— susurraba una figura en las sobras al geek de los Camarógrafos.
—De nueva cuenta, ¿por qué estás aquí en la tercera clase, y no en tu suite de lujo, con el resto de tu equipo? — preguntaba Wade, confundido, y Randy suspiraba.
Confesionario
—He estado evitando a Tamara desde hace varios días. ¿Por qué? Bueno, porque no quiero que crean que es mi novia, ni nada — defendía su punto Randy —. No me lo tomen a mal, ni nada. Es decir, ella es hermosa y eso, pero…todas las relaciones terminan mal en los realities. ¿Vieron lo de Duncan y Courtney? ¿Gwen y Trent? Y ahora Kyu y Paula, Marcos y Paula… vaya, basta con Paula — reía Randy en el último punto, más luego guardaba silencio —. En fin. Las relaciones apestan.
Fin del Confesionario
—Nada interesante — fingía Randy, sin darle importancia —. Sólo intento ser un buen amigo. Sabes lo que opino en cuanto a las relaciones, — le recordaba y hacía una mueca de asco — pero si te gusta la chica, creo que puedes ir por ella.
—¿Lo crees? — preguntaba el muchacho, algo nervioso —. Nunca había invitado a una chica a salir… — admitía —. Bueno, nunca me habían dejado terminar.
—Bueno, aunque eso explica mi punto, principalmente…— comentaba rápidamente, y Wade rodaba los ojos —, puede que esto sea diferente con Bay. Es decir, es amable, y está, bueno, meh…— hacía una mueca y sacudía su mano, recibiendo una mala mirada de Wade —. Vamos, puedes hacerlo.
—Está bien — suspiraba el muchacho, dejando a su amigo en las sombras y acercándose a la castaña, quien estaba sentada en tercera clase, luciendo aburrida.
—Hey, Wade — le sonreía Bay cálidamente, cuando lo veía acercarse —. ¿A dónde fuiste?
—Oh, nada, sólo al baño…— reía el muchacho, pero comenzaba a ponerse nervioso —. Es decir, no al baño, sino al…al Confesionario. O bueno, no es que tenga secretos, ni nada que confesar — se confundía con las palabras, y la muchacha no podía evitar reír.
—Eso veo…— sonreía ella, y miraba en otra dirección, a lo cual Wade no podía evitar contemplarla, embobado.
—Sí…— reía, y luego aclaraba su garganta —. Bay, eh, quería preguntarte si, bueno, ya sabes…— balbuceaba él, rascándose la nuca, mientras ella volvía a mirarlo —. Si…¿te gustaría salir conmigo? — preguntaba finalmente, mirándola fijo, y la sonrisa desaparecía del rostro de la muchacha.
—Eh…— musitaba Bay, realmente incómoda con la situación, aunque el muchacho no lo notaba.
—"Más vale que se vayan preparando, campistas. Lamentablemente, en esta ocasión no aterrizaremos de manera tradicional…" — interrumpía, para el alivio de la chica, el altavoz.
—Al fin — sonreía Sky.
—"Así que, el avión aterrizará de una manera poco más convencional, por lo cual prepárense para salir, ya que no me pagan por hora" — pedía de nuevo, y la mayoría bufaba.
Dobles
—¿Dónde estabas, Rowan? — preguntaba Selene, mientras recibía una manicura, cuando Randy entraba a la primera clase.
—Ni siquiera se parece…— suspiraba cansado, y seguía caminando, hasta encontrarse por casualidad a Tamara, quien salía de su camarote.
—Hey…— sonreía la muchacha, y el geek copiaba el gesto.
—Hey.
—¿Crees que ellos tramen algo? — preguntaba a lo lejos Stephen, sentando en un sillón de automasaje, al lado de Jasmine, quien lucía más bien fastidiada, y apenas miraba al par.
—No lucen como una amenaza, si a eso te refieres — respondía ella sin darle importancia, con apatía, lo que notaba el pelirrojo.
—¿Te ocurre algo? Has estado así desde el desafío de Rocky — le preguntaba consternado, pero con su falta de energía habitual, y ella se encogía de hombros.
—Nada de lo que te tengas que preocupar — le aseguraba, más el muchacho quedaba intranquilo.
—Quiero a todo el equipo listo para salir, formado frente a la puerta, en cinco minutos, ¿entendieron? — anunciaba Selene autoritaria, antes de irse a su camerino a vestir, y todos los presentes suspiraban.
—Si, genial…— bufaba Mireya, aburrida.
En cuanto el avión aterrizaba, el elenco bajaba del mismo, para encontrarse nada más ni nada menos que con…
—¿La isla? — preguntaba Mathias, confundido —. ¿No habíamos salido de la isla?
—¿No pudimos simplemente quedarnos hospedados en la mansión, McLean? — preguntaba Jasmine algo molesta, y el anfitrión se encogía de hombros cuando llegaba a encontrarse con ellos.
—Tuvimos que hacer algunas modificaciones en la isla, para el desafío — aclaraba, y todos asentían, aunque luciendo cansados.
—Wow, alguien no amaneció de buenas, ¿cierto? — preguntaba Prince asombrado, cuando Mel llegaba de mal humor, con una venda en la nariz.
—Les aseguro que McLean, esa rubia estúpida, y quien sea que tenga que pagar por mi cirugía de nariz, pagará caro — prometía ella de brazos cruzados, viendo con ojos entrecerrados a la rubia, quien evitaba su mirada, para no crear un conflicto.
—Bueno, las cirugías de nariz ahora son más económicas, por el avance de las tecnologías — explicaba Wade sabihondo, y Mel lo ignoraba.
—Espero que ese no sea tu mejor tema de conversación — reía Prince, y el geek se desanimaba —. Hey, Skyler — buscaba el rubio a la muchacha, quien sonreía ante la presencia del chico, pero lo disimulaba al poco tiempo.
—Oh… Hola, Prince — fingía desinterés, y la sonrisa en el rostro del muchacho se desvanecía.
Confesionario
—No importa lo que haga, parece que no le agrado a Sky en lo absoluto — se entristecía el muchacho, pensativo —. Eso apesta, viejos.
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—Me gustaría ser tan simpático como Prince. Eso quizá me llevaría a alguna parte — confesaba Wade, asintiendo con la cabeza.
Fin del Confesionario
—¿Cuál es la película de hoy? — preguntaba Kit emocionado, y Selene rodaba los ojos.
—Qué bueno que lo preguntas, Batman de mala calidad — agradecía Austin, y el chico suspiraba —. Abróchense sus cinturones, perdedores, porque en esta ocasión, el desafío estará basado en la famosa franquicia de…— creaba suspenso, y los chicos miraban expectantes — ¡Rápidos y Furiosos!
—¡Sí! — celebraba Mel en un susurro, algo inusual en ella.
—No…— suspiraba Tamara, decepcionada.
Confesionario
—Hey, esto es genial…— sonreía Skyler ante la cámara —. La saga de Rápidos y Furiosos es mi saga de películas favoritas. Los autos, el lujo, la música. Vaya, todo es genial. Estuve esperando tanto tiempo por una película decente, y finalmente llegó el momento — celebraba emocionada.
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—¿Bromean? ¿Carreras de autos? Preferiría comer pescado crudo…— negaba Tamara con la cabeza —. Pero no puedo arriesgarme a que Selene me odie aún más, o seré la próxima eliminada. Y luego de que Marcos renunciara, no creo que ella esté dispuesta a perder un miembro más del equipo. Ni siquiera yo…
Fin del Confesionario
—¿Una carrera de autos, entonces? — preguntaba Prince emocionado, como gran amante de la velocidad.
—No exactamente…— negaba con la cabeza el conductor —. Su desafío estará dividido en dos partes. En la primera, tendrán que perseguir a un grupo de criminales y detenerlos; el auto que logre capturar a dichos maleantes, le dará la victoria a su equipo en esa parte. Como segunda parte, tendrán que huir de la policía, y bastará con que la mayor cantidad de miembros llegue a la guarida sin ser atrapados para ganar — explicaba, señalando un mapa de la isla, y marcando un túnel como 'la guarida' —. Cada equipo tendrá tres autos, y antes de que puedan decir algo, sus pasajeros YA ESTÁN ASIGNADOS — remarcaba, cuando Stephen y Jasmine se juntaban, mientras Zack miraba de lejos.
—¿Y cómo será eso? — preguntaba Bay.
—En el equipo de los Dobles, el primer auto — y mostraba el conductor un auto destartalado color dorado — será manejado por el trío de rubias: Selene, Jasmine y Tamara — anunciaba, y la última mencionada tragaba saliva, mientras Selene y Jasmine intercambiaban miradas de odio.
—¿Hay cambios? — preguntaba Tamara tímida.
—Hum, déjame pensarlo…— se detenía Austin, y revisaba sus notas —. ¡NO! — gritaba luego en la cara de ella, y guardaba silencio —. Como decía…el segundo auto, el negro de por allá, será ocupado por los silenciosos de la temporada: Kit y Stephen — señalaba al auto, y los muchachos sin más pasaban a entrar —. No esperaba menos. El último auto será ocupado por un trío para el cual no encontré un buen apodo — admitía, y tanto Randy, como Mireya y Mathias miraban indignados, mientras entraban a un auto azul eléctrico.
—¿Por qué no pude estar con las demás chicas? — suspiraba Mireya aburrida —. Maldigo a Marcos por eliminar a Paula.
—Podrás verla luego de que te eliminen…— no le daba importancia el conductor y proseguía —. Para los Camarógrafos, el primer auto será manejado por las tres mosqueteras, Sky, Penny y Bay — señalaba y las tres animadas entraban a un auto rojo —. Qué buenos modales.
—Prefiero mil veces esta compañía — admitía Penny, apenas dirigiéndole la mirada a Zack, quien la contemplaba angustiado.
—Cielos, cuanta tensión… la apruebo — sonreía el anfitrión, con un pulgar en alto —. En otra auto, viajarán los casanovas Zack y Prince — anunciaba ante un auto plateado y Zack se frustraba ante el apodo.
—Ni que lo digas — susurraba Jasmine para si, y Stephen se percataba.
—Espera, eso quiere decir que…— se percataba Wade, escéptico, y lo interrumpía la risa del anfitrión.
—Así es, Wade…tú y Mel compartirán el tercer auto — reía Austin, señalando a un auto blanco, y la chica fruncía el ceño.
—¿Por qué no estoy con Zack? — preguntaba la pelirroja malhumorada, y el chico hacía oídos sordos.
—Porque no se me da la gana arreglarlo… — respondía McLean, entrecerrando los ojos, y el Mel suspiraba frustrada.
—Mejor así — susurraba Zack aliviado y Penny lanzaba una risa seca.
—Asi que…¿qué esperan? ¡Todos a sus vehículos! — ordenaba Austin, y todos entraban, listos en la línea de salida.
—¡Esto es tan emocionante, viejo! Siempre quise conducir un auto de carreras — se entusiasmaba Prince, al volante.
—Este no es un auto de carreras — observaba Zack al rubio, escéptico.
—Estos son los chicos malos que tendrán que perseguir — sonreía Austin, cuando de un auto negro frente a los competidores, se asomaban Duncan y Courtney.
—Un placer ser perseguido, por los viejos tiempos — guiñaba el ojo el peli verde — Lastima que tengo que compartir vehículo contigo.
—Fue culpa de McLean y sus estúpidos contratos — bufaba la castaña, con rencor —. Mis abogados han dejado de contestar mis llamadas.
—No veo por qué — ironizaba Austin —. En sus marcas, listos…¡A PERSEGUIR! — gritaba y con esto el auto de los veteranos, conducido por Duncan, emprendía marcha a toda velocidad, y los competidores comenzaban a arrancar.
—Obviamente manejare yo — sonreía con el mentón en alto Selene, empujando a Jasmine a un lado cuando estaba por entrar al asiento del piloto.
—Será mejor darnos prisa…— intentaba evitar una discusión Tamara, algo asustada.
—Amárrate el cinturón Tamara, ya que amo la velocidad — sonreía la rubia líder, pasando sus manos por el volante, mientras Jasmine se sentaba de co-piloto.
—Espero que no hagas que choquemos — agregaba Jasmine desconfiada, y Selene rodaba los ojos.
—Soy especialista en todo lo que hago, ¿de acuerdo? Y eso incluye manejar — decía y acto seguido arrancaba a toda velocidad, ocasionando que Tamara se aferrara a su asiento.
—Avanza hasta Duncan y Courtney, más vale que no lleguen lejos — señalaba Jasmine al auto de los veteranos, y Selene se abría paso fácilmente entre los demás.
—Hey, ¡las rubias tontas intentan ganarnos! — señalaba furiosa Mel, a un Wade nervioso.
—¡No podemos arriesgarnos, Mel! Cualquier movimiento en falso y nos estrecharemos contra los arbustos — señalaba él a la playa, y la pelirroja fruncía el ceño.
—¿Acaso le tienes miedo a patéticos arbustos? — preguntaba la chica, escéptica—. ¡Maneja! ¡No podemos quedar de últimos! — gritaba y el chico se estremecía.
—Genial, debe ser como el auto de los chicos cool — sonreía Math al volante, con Randy de copiloto y Mireya en la parte de atrás.
—Lo sé. ¡Somos los mejores del equipo, viejo! — alzaba la mano Randy para chocarlas, entusiasmado.
—Lo siento, viejo, no haré eso ahora — respondía Math, algo incómodo.
—Oh, claro…
—Debo decir que pensé que sería peor, pero son bastante geniales — admitía Mireya tranquila —. Al menos no estoy con Selene…
—Oigan, ella no es tan mala…— defendía Mathias a la rubia, y el coche se sumergía en un silencio incómodo —. Mejor…sigamos con esto — cambiaba de tema y aceleraba, cuando eran abruptamente golpeados, y los sacaban del camino —. ¡Hey!
—¡Genial! — reía Sky, viendo como el auto de sus contrincantes se perdía en el camino —. Uno menos. Quizá sí podamos ganar esto.
—¿Bromeas? Las rubias van en primera posición — señalaba no muy lejos Bay a dicho auto, unos cuantos metros más adelante.
—Si no tienen problema, creo que podemos acelerar esto — sonreía Penny, subiendo la velocidad, cuando al lado de ellas, aun auto pasaba prácticamente volando.
—¿Qué fue eso? — preguntaba Bay, observando por la ventana.
—Zack y Prince…— bufaba Penny, haciendo una mueca ante el primero.
—Quizá ellos nos hagan ganar… — pensaba Bay, y sus compañeras rodaban los ojos, sigilosamente —. Un momento, ¿Quiénes van de último?
Ante la pregunta, Sky asomaba su cabeza por la ventaba, viendo entre los distintos autos.
—Wade y Mel — suspiraba desilusionada, y Bay hacía una mueca de asombro.
—Chicas, ¡olvidé contarles! — recordaba angustiada, y el par prestaba atención —. Pero deben prometer no decirle nada de esto a nadie.
—Vamos, ¿a quien le diríamos? — preguntaba Penny, en un bufido —. Somos las tres juntas hasta la final —. Sonreía, y las chicas chocaban las palmas.
—Bien, la verdad es que…— comenzaba la castaña, mordiéndose el labio —. Wade me invitó a salir.
—¿QUÉ?
—Hey, creo que podríamos ir un poco más rápido. Si seguimos a este ritmo, pronto la pelirroja desquiciada y el otro chico nos alcanzarán — señalaba Stephen a Kit, quien conducía, pero a una velocidad algo baja.
—No creo que sea buena idea…— dudaba Kit, evidentemente incómodo —. No podemos arriesgarnos a chocar, o algo así.
—¿De qué hablas? Ya todos nos pasaron, es imposible chocar — retrucaba Stephen, cuando el auto de Mel y Wade los pasaba.
—Mejor no arriesgarse — tragaba saliva Kit y seguía con su velocidad habitual, lo cual llamaba la atención de Stephen.
—¿Algo que te preocupe, compañero? — preguntaba el pelirrojo, arqueando la ceja, a lo cual Kit se mordía el labio inferior.
—Oh, no es nada, sólo…— se excusaba el muchacho cuando hacía una mueca extraña, y luego de eso su expresión facial cambiaba radicalmente a una sonrisa burlona — es hora de destrozar al resto — decía, y tras ello, aumentaba la velocidad al punto que Stephen era azotado contra su asiento.
—¿Qué…?
—¿Qué diablos es eso? — preguntaba Mel cuando eran rebasados por el par.
—Los silenciosos raros nos rebasan…— entraba en pánico Penny, cuando las pasaban de largo.
—Adoro esto, viejo…¡ya veo a los ladrones! — señalaba Prince a un auto cercano, mientras ellos se encontraban detrás del auto de las rubias.
—Tienes que rebasarlas — respondía Zack secamente, algo nervioso.
—¿No te preocupa ganarle a tu novia? No es una de esas feministas locas, ¿o sí? Porque de ser así, esto te meterá en mucho problemas…— parloteaba Prince, intentando pasar a dicho auto, y Zack solo bufaba.
—Sólo maneja, Prince…— decía cansado, pero luego escuchaba el fuerte ruido de un motor acercarse, y se asomaba por el espejo retrovisor —. ¿Quiénes son?
—Oye, creo que es el chico raro Kit y Stephen — miraba Prince desconcertado, y Zack hacía una mueca ante el último.
—¿Desde cuándo manejan tan rápido? — preguntaba, viendo al auto con intención de pasarlos —. Hagas lo que hagas, no dejes que te pase.
—A la orden, líder — guiñaba el ojo Prince y aumentaba la velocidad.
Sin embargo, cuando menos lo esperaban, Kit los golpeaba por detrás, y su auto rodaba hacia fuera del camino.
—¡Genial, viejo! — reía Duncan manejando, con Courtney sonriente a su lado.
—¿Qué fue eso? — preguntaba Stephen confundido, y Kit solo sonreía.
—A eso se le llama intentar ganar — explicaba el chico, mientras se aproximaban al auto de Duncan y Courtney —. Si tu equipo lo hubiera hecho más seguido, Jasmine y tú no serían el remanente olvidado.
—Creí que querías evitar que chocáramos — confesaba Stephen, aferrándose a su cinturón de seguridad, visiblemente preocupado ante tal velocidad.
—No seas idiota — carcajeaba el gótico, lo que no le cuadraba a Stephen en lo absoluto.
—¡Genial, simplemente genial, nerd! ¡Ahora somo el último lugar! — gritaba Mel furiosa a Wade, golpeándolo en el hombro.
—¡Soy Wade! — corregía el chico, intentando defenderse como podía —. Lo siento, pero ¿viste como chocaron a Zack? No quiero exponerme a morir.
—¡Eso es porque eres un llorón debilucho! Pero lo que hizo Kit fue lo mejor que pudo haber hecho por mí, ¡así que no me importa! — gritaba ella, empujándolo entonces y ponía sus manos sobre el volante.
—¿Qué? ¡NO, MEL! ¡NO! — gritaba Wade, peleando por tener el volante de vuelta, pero Mel ponía resistencia.
Esto último ocasionaba que fueran en zigzag por todo el camino, y avanzaran a una velocidad peligrosa.
—Wow, ¿esa es Mel? —preguntaba Sky viendo por el retrovisor —. Definitivamente está loca. ¿Cómo Zack nunca lo notó?
—Porque es un idiota — bufaba Penny, avanzando e intentando esquivar a Mel y Wade.
—Bueno, antes de tocar los problemas de Penny, primero debo saber: ¿qué harás con Wade? — le preguntaba a Bay, quien se encontraba angustiada en el asiento de atrás.
—Bueno, no lo sé…— temblaba ella, indecisa —. Es decir, no me siento lista para…ya saben. Es complicado — finalizaba ella, incómoda, sin querer hablar del tema.
—¿Por qué? ¿Una relación pasada complicada? — preguntaba Penny, con la vista en el camino.
—Algo así…— suspiraba Bay triste, mas sus amigas no lo notaban.
—Ahora pasemos con Penny — señalaba Sky, arqueando la ceja, mientras ambas observaban a la conductora, quien se sorprendía por la atención.
—¿Qué? ¿Yo? Vamos…— reía torpe y falsamente —. Yo no tengo ningún problema. Eso es ridículo, ¿saben? — reía sola, mientras el par la miraba escéptica.
—Has estado molesta estos últimos días. Unas cuantas veces, incluso lucías más loca que la sexy pelirroja vaquerita de Playboy…— le recordaba Sky, y la chica suspiraba.
—No es nada, es sólo…— suspiraba la chica, cansada —. Extraño a Ash.
—Demasiado afecto por un chico que no es tu novio, ¿no crees? — preguntaba Sky escéptica, y Penny rodaba los ojos —. Al menos ya no odias a Zack.
—Oh, créeme, no he superado mi odio por Zack…— entrecerraba los ojos la chica, y sus amigas suspiraban.
Mientras tanto, de los frondosos arbustos de la isla, salía el auto de Mireya, Randy y Math, luciendo algo sucio y gastado.
—Wow, sin duda, eso estuvo cerca — reía Randy, mientras se quitaba ramas del cabello —. Aunque hubiera sido genial morir en una explosión de auto.
—Y apenas noto lo loco que estas…— tosía Mireya, sacudiéndose tierra de los brazos —. ¿Qué tan atrasados vamos?
—No tanto. Creo que ahí va uno del otro equipo…— señalaba Mathias al auto de Bay, Sky, y Penny, mientras limpiaba el parabrisas.
—¡OH! Esas son las malditas que nos chocaron. ¡Arróllalas! — gritaba Mireya vengativa, asomándose desde su asiento, y tanto Randy como Math temían.
—Hey, no puedo hacer eso… Atropellar a alguien en televisión nacional no está cool — negaba con la cabeza Math —. Sólo juguemos limpio. No lo estamos haciendo tan mal… — decía, mientras avanzaban por entre los autos.
—¡Genial! ¿Ves a los supuestos ladrones? — preguntaba Randy, con la vista al frente.
—Nah, pero…¿qué es eso? — preguntaba mientras veía detrás a un auto ir en zigzag a gran velocidad, más específicamente, el auto de Mel y Wade.
—¡La pelirroja loca! — gritaba Mireya asustada cuando dicho auto estaba por golpearlos.
Afortunadamente, Mathias lograba esquivarlos.
—¿Acaso va ahorcándolo? — preguntaba Mireya, atenta al vehículo, donde el par de Camarógrafos peleaba como nunca.
—¡No! — se alarmaba Randy, temiendo por su amigo.
—Bueno, es oficial. No creo que haya un peor auto que ese…— reía Mireya cuando se alejaban de Mel y Wade, y el par asentía.
—¡DEJA DE MERODEAR Y ATRAPALOS DE UNA BUENA VEZ!
—¡NO VOY A PERMITIR QUE TÚ ME DES ORDENES! ¡NO MERECES A MI EQUIPO!
— ¿TU EQUIPO? ¿TU EQUIPO? ¡TODOS TE ODIAN, A ESO NO LE PUEDES LLAMAR 'TU EQUIPO'!
—Quiero a mi mamá, quiero a mi mamá….¡quiero a mi madre, de una buena vez! — gritaba Tamara aterrada, cubriendo sus oídos, ante la brutal pelea entre Jasmine y Selene.
—¿Cómo te atreves a darme órdenes a mí, la líder de tú equipo? — desafiaba Selene a Jasmine, quien a este punto lucía furiosa.
—¿Ahora es mi equipo? ¡No has hecho nada bueno hasta ahora, es momento de que ganemos el desafío! — gritaba Jasmine desesperada de la actitud de la líder —. Debimos haber atrapado a Duncan y Courtney hace horas, ¡pero no puedes pasar a un significante auto de cuarta! ¿Sabes en qué te convierte eso? No, no en una líder, ¡en una perdedora!
—¡Te prometo que la próxima vez que perdamos, tú serás la eliminada! Aunque, ¿por qué esperar? ¡MEJOR ELIMINARTE AHORA! — gritaba Selene.
Tamara, por su parte, seguía observando la conmoción, preocupada cada vez más por su seguridad, puesto que la discusión distraía a la líder de su actual labor.
—¡BASTA! — gritaba finalmente la pequeña rubia, tomando por sorpresa a Selene —. ¿No lo entienden? Si perdemos, el otro equipo nos llevará ventaja. ¿Acaso no has querido vencer a Mel todo este tiempo? ¡Esta es tu oportunidad! — le recordaba a su líder, aunque Jasmine también parecía sentirse identificada, puesto que se acomodaba nuevamente en su lugar.
—Agárrate bien. Esto podría ponerse feo — sonreía Selene, mientras aceleraba hasta estar al lado del auto de los veteranos.
—¿Qué diablos hace esa chica ahí? ¡Deshazte de ella! — le ordenaba Courtney a Duncan, señalando a las rubias.
—No es de la única chica de la que me quiero deshacer…—bufaba el muchacho, y cambiaba sus velocidades.
—Debes pasarlo y ponerte frente a él, para que frene — aconsejaba Tamara, a lo cual Selene lucía sorprendida.
—¿Sabes? No suena como una mala idea en lo absoluto, he de admitir —confesaba Selene, aunque no muy a gusto, y justo cuando Duncan estaba por lanzarle su auto a ella, la chica aceleraba a toda velocidad, y con una maniobra, lograba estacionarse frente al él, obstruyendo el camino.
—¡Demonios! — gritaba Duncan y frenaba lo más rápido posible, deteniéndose justo a un metro de las miembros de los Dobles.
—Vaya, felicitaciones, escuadrón de rubias, han ganado un punto para su equipo — anunciaba Austin desde un helicóptero, mientras el resto de los autos llegaba uno por uno y se detenían detrás.
—¡DEMONIOS, WADE! — gritoneaba Mel, mientras salía furiosa del auto, y el chico salía también, todo desaliñado y lleno de moretones.
—Pobrecito…— se lamentaba Bay, mientras todos observaban al muchacho.
—¿Qué…? ¿Qué sucedió? ¿Cómo llegamos aquí? — preguntaba Kit confuso, saliendo del auto, con dolor de cabeza.
—¿No lo recuerdas? — preguntaba Stephen, arqueando la ceja —. ¿Tu cacería fuera de control? ¿Como manejaste como un lunático? Vamos.
—No sé de qué hablas, viejo…— fingía Kit, agobiado —. Mejor olvidémoslo, ¿si? — preguntaba, mas dejaba a Stephen intranquilo.
—¿Acaso no puedes hacer nada bien, Duncan? ¡Sabía que no debía dejarte conducir!— se molestaba Courtney con el muchacho, quien salía refunfuñando del auto.
—¡Hubiera sido sencillo si fueras útil, pero veo que eso no es posible! — gritaba el peli verde, casi perdiendo los estribos.
—Por más que me gustaría ver una reunión, el desafío no ha terminado — interrumpía Austin con el megáfono, y todos prestaban atención —. La segunda parte es algo para lo cual quizá tengan que poner un poco más de empeño. Ahora, en vez de ser los perseguidores, ustedes serán los perseguidos. En las películas de autos, sólo se salva el más rápido. Deberán hacer una carrera de regreso al punto de partida, mientras Duncan y Courtney personalmente se encargarán de cazarlos uno por uno. El primero en llegar a la línea de meta será el ganador de la segunda ronda — explicaba, mientras los veteranos sonreían cómplices —. Ah, y para esta parte del desafío, podrán elegir a sus compañeros de vehículo.
—Adiós — decían Selene y Jasmine al unísono, alejándose rápidamente.
—Supongo que también me…— estaba dispuesta a irse Tamara, pero Selene la detenía del brazo.
—En realidad, Tamara, me parece que tú y yo deberíamos ir juntas — sonreía amigablemente, lo que confundía a la pequeña rubia.
—Esta bien…
—Chicas, creo que podemos…—hablaba Penny con sus amigas, pero Zack la alejaba —. Hey, ¿qué haces?
—Tenemos que hablar — respondía él serio, y ella negaba con la cabeza.
—No iré contigo. Verás, mis amigas y yo…— explicaba Penny, pero cuando volteaba, Sky ya se había subido a un auto con Prince y Bay con Wade —. Traidoras.
—Supongo que no tienes otra opción — sonreía el líder, y Penny simplemente bufaba, antes de entrar al auto.
—Hey, ¿acaso nadie va a hacerme caso? ¿Hola? — intentaba llamar la atención de sus compañeros Mel, pero nadie hacía caso.
Entonces, la pelirroja se acercaba al auto de Penny y Zack. Sin embargo, el chico ponía el seguro a la puerta antes de que ella pudiera abrir.
—Ahora no es buen momento, Mel. O, ya sabes, quizá nunca — negaba el muchacho, lo cual ponía a la chica con los nervios de punta.
—Supongo que tendré que ir otra vez contigo, perdedor — bufaba Mel, entrando al auto de Bay y Wade, ahora con Bay como conductora, y para el pesar de ambos.
—Debimos haber puesto el seguro…— suspiraba cansado el chico.
—Les daré 5 minutos de ventaja, para ser justos — anunciaba el anfitrión, y todos se preparaban —. En sus marcas, listos…¡A CORRER!
Dicho esto, todos comenzaban a arrancar, mientras Courtney y Duncan esperaban, fuera del vehículo.
—Nunca fueron tan bueno con nosotros — le recordaba Courtney, y el anfitrión sonreía.
—Supongo que eso sería injusto…— pensaba el anfitrión —. Quizá deberían comenzar a perseguirlos de una buena vez —decía sonriente y el par de chicos entraba a su auto y arrancaba de inmediato.
Jasmine/Stephen
—¿Escuchas eso? — preguntaba el chico, y miraba por el retrovisor.
—Son Duncan y Courtney — bufaba la chica —. Debí imaginar que McLean no nos daría tan buena ventaja.
—Supongo que debes acelerar, entonces…— suspiraba el muchacho —. Solo, procura no accidentarnos, ¿si? — pedía con las manos en su cinturón de seguridad, y ella asentía.
—Claro — sonreía ella con pesar, mientras lograba pasar a algunos autos —. Te extrañé hoy. Créeme, no solo tuve que sobrevivir sin ti. El estar en el mismo auto que Selene lo hizo aún peor.
—No lo dudo — respondía el chico, y temblaba al imaginar la situación —. Al menos lograron ganar la primera parte.
—Sí, aunque debo admitir que eso fue gracias a Tamara — admitía la chica —. La chica es útil después de todo, ¿quién lo diría?
—¿De verdad?
—Bueno, fue quien detuvo nuestra tonta pelea y, además, a ella se le ocurrió estacionarnos frente a Duncan para que frenara — explicaba la chica, y dejaba a su compañero pensativo.
—Interesante…— se concentraba el muchacho, y luego volteaba a ver a la joven —. ¿Piensas incluirla en nuestra alianza?
—¿Qué? No — reía la chica, y negaba con la cabeza —. Sólo seremos tú y yo, Steph. Hasta la final. Y yo lo veo más como una amistad, ¿no crees?
—Claro. Una amistad — suspiraba el chico pesadamente, y concentraba su atención en la ventana.
Sky/ Prince
—¿Disfrutando el paseo? — preguntaba Prince sonriente la chica, que iba de coplioto.
—Al principio pensé que era una mala idea aceptar ir contigo, pero debo admitir que la velocidad es genial. No sé como podría ser mejor — admitía la muchacha, puesto que iban en primer lugar, a gran velocidad y el chico destapaba una soda y se la pasaba a la chica, quien sonreía —. Okay, creo que puede ser mejor.
—Así que…¿Rápidos y Furiosos? — preguntaba el chico, alternando su vista entre el camino y la bella muchacha.
—Es mi saga de películas favorita — admitía la chica —. Es decir, los autos, la cultura, la música. Tiene de todo.
—Vaya, ahora sé algo más de ti — celebraba el muchacho, y la castaña rodaba los ojos.
—No creas que soy una de esas chicas que le cuentan su vida a todo el mundo. Sólo sabes eso porque es algo sin importancia — respondía ella, con desinterés.
—Bueno, yo quiero saber todo acerca de ti. Eso es todo — se encogía de hombros el chico, y ella lo miraba inquietada.
—¿Por qué?
—Porque me gustas — admitía el chico tranquilamente, tomándola por sorpresa.
—¿De verdad? — preguntaba la chica, con un dejo de esperanza en su voz, y ambos se quedaban intercambiando miradas un rato, al menos hasta que un sonido estruendoso los interrumpía y el auto comenzaba a tambalear —. ¿Qué fue eso?
—Las llantas de atrás…No funcionan — se alarmaba Prince, intentando maniobrar, pero al final, el auto se detenía.
—Quedan descalificados, Sky y Prince. Y felicidades, son los primeros — anunciaba Austin, y Prince apenas podía voltear a ver a la chica, sabiendo lo enojada que la encontraría.
—¡Diablos, Prince! — gritaba la chica antes de salir furiosa del auto, y el chico golpeaba su frente contra el volante.
Kit/Mireya
—¿Sabes, Kit? Podríamos ir más rápido — le aconsejaba Mireya al chico, quien iba a una velocidad moderada, en comparación con el resto.
—¡No! No más velocidad. Casi morimos en la parte anterior. No quiero arriesgarnos de nuevo — negaba el muchacho firmemente, incluso sorprendiendo a la chica con su actitud segura.
—Esta bien…— suspiraba la chica, y luego sonreía —. Supongo que tienes razón.
El chico volteaba a ver a Mireya angustiado, y luego suspiraba.
—Mire, hey…tengo que decirte algo — susurraba el chico, tanteando el terreno —. Es algo…importante.
—¿Si? ¿De qué se trata? — preguntaba ella, interesada, a lo cual el chico se mordía el labio.
—En realidad, yo…— estaba por explicar el muchacho, cuando recibían una especie de golpe en la parte de atrás, y abruptamente se detenían.
—¡Lo siento, perdedores! — reía malévolo Duncan, puesto que había lanzado un gancho al auto, deteniéndolos —. Bueno, ¡en realidad no lo siento!
—¡Voy a matar al desgraciado! — gritaba Mireya colérica, intentando trepar fuera del auto, pero Kit la sostenía de la cintura.
Zack/Penny
—Bueno, finalmente podemos hablar — se alegraba Zack, con la vista fija en el espejo retrovisor, mientras Penny estaba sentada a su lado, cruzada de brazos.
—No quiero hablar contigo — bufaba la chica, malhumorada, evitando la mirada del muchacho —. Tanto que preferiría compartir auto con Mel, al menos ella no esconde su horrenda personalidad.
—Oye, ¿cuántas veces tengo que disculparme? — preguntaba el muchacho, intentando mantener la calma.
—Ninguna, ya que haré caso omiso a cada una de tus disculpas. No me interesa qué tan tonto seas, no es excusa — bufaba ella, poniendo al chico de nervios.
—Ya entendí, Mel es malvada. Lamento no haberlo visto antes, ¿sí? Estaba…distraído —se disculpaba el chico con sinceridad, lo que sorprendia a la chica de ojos azules.
—¿Distraído con qué? ¿El escote de Mel? Créeme, no eres el único, pero ni siquiera Prince es tan idiota — se burlaba la chica, y Zack rodaba los ojos.
—No estaba distraído por eso, sino por…— explicaba el chico, pero se detenía, y frustradamente sacudía la cabeza —. Por otras cosas.
—Como sea…— bufaba Penny, perdiendo el interés en la conversación—. Te lo advertí yo, te lo advirtió tu novia. Parece ser que no entenderás hasta que pierdas a una.
Con esto último, el chico suspiraba dolido y estresado.
—Ya la perdí…—admitía, nervioso, y Penny volteaba a verlo sorprendida.
—¡No hablo de mí, tonto! — lo golpeaba en el brazo, y el chico rodaba los ojos —. Nunca estuve de tu lado, después de todo — bufaba al final.
—¿Ah, no? ¿Qué hay de cuando prometiste guardar mi secreto, eh? — preguntaba Zack, y ella rodaba los ojos.
—Solo era por el bien del equipo. Y para que conste, ¡sí lo guardé! — gritaba molesta.
—Está bien, te creo. Ahora sé que fue Mel quien le contó a Jasmine — suspiraba —. Y es por eso que tengo una propuesta para ti.
—¿Y cuál es esa propuesta, exactamente? — preguntaba la peli negra, desconfiada, y el chico sonreía.
Mientras hablaban, a su lado iban acercándose Duncan y Courtney.
—Deberías dispararle a donde sea que se encuentre el tanque y lanzar un cerillo — sonreía Courtney malévola, viendo al par desde su asiento.
—Estás completamente loca — se quejaba Duncan, mas luego sonreía —. Lástima que sea una chica tan sexy — se 'lamentaba' observando a Penny, y luego apuntaba al auto con un guante de boxeo.
El chico apretaba el gatillo de una especie de arpón, y el guante salía disparado contra el auto, lanzándolo en la dirección contraria.
—Zack y Penny fuera…¿por qué no me sorprende? — reía Austin mientras el auto del par seguía rodando.
Selene/Mathias/Tamara/Randy
—¡Ve más rápido! — le gritaba Selene a Math, quien conducía, y sonreía relajado.
—No tengo por qué. Vamos en primera posición — respondía él calmo.
—Sí, pero si te distraes, en cualquier momento algún auto del equipo contrario podría pasarnos — retrucaba la chica, más calmada.
—¿Por qué esto me suena tan familiar? — se preguntaba Tamara confundida en el asiento de atrás, al lado de Randy —. ¿Qué tal estuvo tu viaje? — le preguntaba al muchacho a su lado, quien iba distraído.
—¿Qué? — preguntaba el geek, volviendo en sí —. Oh, ya sabes, un viaje de locos…—reía incómodamente, evitando la mirada de la pequeña rubia.
—Dímelo a mí — reía la chica, y captaba la atención de Randy, quien quedaba como hipnotizado —. La única diferencia es que ahora Jasmine no está aquí y, bueno, tú sí — contaba la chica relajada.
—Ha-ha…si — reía el chico nervioso, y seguía ignorando a la muchacha, quien finalmente lo notaba.
—¿Randy? ¿Te encuentras bien? — le preguntaba Tamara angustiada, y el volteaba a verla, aunque evitaba el contacto visual.
—Claro…— respondía cortante, pero intentaba recomponerse —. ¿Por qué preguntas? —cuestionaba, fingiendo tranquilidad.
—Bueno, has estado actuando raro últimamente…— recordaba ella incómoda, y el chico bufaba 'relajado' —. Creí que éramos amigos. ¿Ya no te agrado?
Estas palabras tomaban de sorpresa al chico, puesto que la chica siempre rechazaba cualquier tipo de lazo que lo uniera con el geek. Finalmente, Randy suspiraba, y la miraba fijo.
—Por supuesto que me gus-, agradas. ¡Por supuesto que me agradas! — reía el chico, balbuceando —. Sólo que nunca había tenido una amiga chica. Y, no sé actuar ante eso.
—No es muy diferente…siempre y cuando dejes de lado tus comentarios sádicos — decía la chica con seriedad, a lo cual el chico lucía ofendido.
—Hey, ¿qué tiene de malo? — preguntaba, y Tamara rodaba los ojos.
Mientras, Selene miraba al par por el espejo retrovisor, hasta que era interrumpida.
—Así que…— decía Mathias, con la vista fija en el camino —. Me imagino que no dejaste algún novio en casa.
—Alguien con mi capacidad intelectual no tiene tiempo para debatirse en amoríos sin sentido — respondía ella con naturalidad —. Los hombres naturalmente son idiotas, y no dejaría que fueran una carga para mí.
—Eso pensé que dirías…— reía brevemente el muchacho, y la rubia alzaba una ceja.
—¿A qué te refieres? — preguntaba inquisitiva.
—Bueno, eres una chica…difícil — cuidaba sus palabras el muchacho, ante la mirada atenta de la chica —. Pero no todos somos tan idiotas como para no poder complacer a una chica como tú — decía luego, con una sonrisa galán, lo cual hacía sonreír a la chica, seductora.
—¿Conoces a alguien para mí? — le preguntaba la rubia seductoramente, y el chico reía —. ¿Estás diciendo que yo te gusto? — preguntaba más directa, y el chico se encogía de hombros.
—Tú sabes lo que siento, Selene — respondía tranquilamente, y la chica parecía conformarse con la respuesta.
—Concéntrate en ganar — decía ella luego, completamente seria.
Bay/Wade/Mel
—Escucha Wade, yo…—estaba por hablar Bay, mientras conducía, y el chico la miraba esperanzado, cuando era abruptamente interrumpida.
—¿Pueden callarse y concentrarse en ganar el desafío? ¡No empiecen con basura romántica! — gritaba Mel de peor humor en el asiento de atrás.
—Lo siento, es sólo que nosotros tenemos…— intentaba razonar Wade con la pelirroja, sin embargo, no llegaba muy lejos.
—No me interesa lo que necesiten. El punto es que somos el único auto sobrante de nuestro equipo, y tenemos que ganar este desafío, ¡A MENOS DE QUE UNO DE USTEDES DESEE SER ELIMINADO HOY! — gritoneaba la chica, poniendo al par cada vez de peor y peor humor, hasta que…
—¡Nosotros no te queríamos en el auto! — gritaban ambos al unísono, sorprendiendo a Mel, quien se regresaba a su asiento.
—Eso se sintió mejor de lo que esperaba — admitía Bay, más relajada —. Pero Mel tiene razón: finalmente tenemos oportunidad de ganar. Así que, lo siento Wade. No más charla hasta ganar este asunto.
El chico simplemente asentía, y se aferraba a su cinturón de seguridad, mientras Mel seguía sorprendida.
—No tan rápido, nerd y súper nerd — se escuchaba a una voz en lo que parecía ser un micrófono, y el trío se asomaba por las ventanas para encontrarse con Duncan y Courtney, quienes estaban por rebasarlos.
—¿Qué diablos…? — preguntaba Mel, confundida.
Entonces, desde la cajuela del auto de los veteranos, salía un líquido negro que impactaba en contra del cristal del auto de Mel, Bay y Wade, impidiendo por completo que vieran algo.
—¡Vamos a morir! — chillaba Bay y se abrazaba del cuello de Wade, mientras Mel gritaba atrás.
—"Eso solo nos deja con los Dobles. Pero recuerden, deben cruzar la línea de meta para poder ganar" — anunciaba Austin, cuando Courtney y Duncan se disponían a perseguir al resto.
—Eso será fácil…— aseguraba Jasmine —. ¿Listo para subir la velocidad? — le preguntaba a Stephen, quien de por sí parecía sufrir ante la situación.
—Estoy listo si tú lo estás — aseguraba, aunque el miedo se notaba en su voz.
—Ganemos esto — guiñaba un ojo, y aceleraba impresionantemente.
—Gánale a la rubia de pacotilla…— ordenaba Selene a Math, quien miraba confundido.
—Pero es de nuestro mismo equipo…— argumentaba él.
—¡Ahora! — exigía la líder, y el chico suspiraba, y aceleraba a toda velocidad.
—Ella no hará una carrera de esto, ¿o sí? — preguntaba Jasmine cansada, observando como el auto de sus compañeros se aproximaba.
—Su expresión facial indica otra cosa — comentaba Stephen, viendo por el espejo —. Sugiero que te apresures.
—No me lo tienes que recordar…
A partir de ahí, la competencia era muy pareja entre los dos autos de los Dobles: uno pasaba a otro, y luego ese otro lograba pasar al primero. Se mantuvieron así hasta que Duncan se aproximaba con la tigreña, listos para atacar.
—¿A quién deberíamos derrotar primero? — preguntaba Courtney indecisa, puesto que los autos se encontraban uno al lado del otro.
—¿Por qué preguntártelo, cuando puedes derrotar a ambos, linda? — le preguntaba Duncan emocionado, mientras preparaba dos arpones y los ponía en dirección al par de autos —. Esto será lo mejor que me ha pasado en este show — celebrara, y la chica reía a su lado.
—Espera, Jas…— decía Stephen notando algo detrás, y se asomaba por la ventana —. Tienen un arpón, y lo dirigen a nosotros.
—¿Cuándo pensarán lanzarlo? — se preguntaba a sí misma Jasmine, viendo por el retrovisor.
—Quizá…— intentaba calcular Stephen, viendo con dificultad, hasta que abría los ojos como platos —. ¡AHORA!
Al instante, la chica aceleraba atropelladamente, quemando las llantas en el proceso, mientras lograba pasar al auto de Selene y colocarse unos metros frente a él, lo que confundía a la rubia líder.
—¿Por qué diablos…? — estaba por preguntar la prodigio, cuando Duncan lanzaba el arpón, ponchando una de las llantas, y ocasionando que comenzaran a girar —. ¡Demonios!
Al poco tiempo, el auto de Stephen y Jasmine lograba cruzar la meta exitosamente.
—¡Y, de nuevo, los ganadores del desafío son los Dobles! — anunciaba Austin aterrizando en su helicóptero, mientras Jas y Stephen salían aliviados del vehículo.
—¡Ganamos! — festejaba Jasmine sonriente, y abrazaba al muchacho, tomándolo por sorpresa, mientras Zack veía de lejos con rencor.
—¡Genial, Jas! Sabía que lo mejor que podía pasarle al equipo era que tú te unieras — la felicitaba Mireya, con Kit detrás.
—Simplemente grandioso…— bufaba Selene, llena de cólera, prácticamente sacando humo por las orejas.
—Como premio por ganar, todo el equipo recibirá hospedaje en un hotel-spa 5 estrellas oculto en la isla — anunciaba el anfitrión, y todos volteaban a verlo, sorprendidos.
—¿Oculto en qué? — preguntaba Bay, buscando por todas partes, mientras los Dobles festejaban.
—En cuanto a los Camarógrafos, los espero en la ceremonia de eliminación. De nuevo — reía Austin, y se alejaba del grupo.
—Hey…— detenía Selene a Tamara, cuando estaba por irse —. Lamento eso, es que necesito hablar contigo — confesaba sonriente y amable, lo que confundía a la chica.
—¿Acerca de qué? — preguntaba la pequeña rubia, curiosa.
—Sé que he sido algo…dura contigo, pero es solo que ser líder es tan estresante — decía la chica con expresión de sufrimiento —. Lamento haber actuado así, pero ahora que lo pienso, creo que sería buena idea si tú y yo nos aliáramos.
—¿Aliarnos? ¿Te refieres a una alianza de verdad? — preguntaba Tamara sorprendida.
—¡Pero claro, tontita! Eres lista y muy competente. Y estoy segura de que, si nos apoyamos, llegaremos a la final — explicaba la chica dulcemente, y los ojos de Tamara brillaban —. Así que, ¿qué dices?
—¿Una alianza contigo? ¡Creo que sería genial! ¡Gracias, Selene! — agradecía la chica entusiasmada, y se retiraba con el resto, mientras Selene sonreía maliciosa.
Confesionario
—¿Una alianza con Selene? ¡Claro que es grandioso! Sí, sé que ella me trató algo 'mal' en la competencia, pero es la chica más fuerte que conozco. Si alguien puede llevar a la pequeña y 'frágil' Tamara a la final, creo que esa es Selene — argumentaba Tamara, segura ante la cámara —. Además, ¿qué podría salir mal?
.
—He demostrado mi desprecio por Tamara en diversas formas posibles… Pero, de algún modo, y a pesar de todo lo que he hecho para eliminarla de la competencia, ella sigue aquí. Lo que significa que hay algo importante en ella que aún no he visto…— analizaba detenidamente Selene —. Para averiguar qué es, tendré que pasar más tiempo con ella. Me será útil, puesto que no mantengo relaciones personales dentro de esta competencia… Pero en cuanto llegue lo suficientemente lejos, la aplastaré.
Fin del Confesionario
—¡Oye, Penny! — llamaba cierta rubia a la pelinegra, quien se encontraba sorprendida ante la atención.
—¿Jasmine? — preguntaba , mientras se acercaba —. ¿Qué sucede?
—Necesito tu ayuda — confesaba la chica, calma —. Bueno, más bien, tengo una propuesta. Creo que deberíamos ser aliadas.
Esto último tomaba de sorpresa a la chica, quien se tomaba un tiempo para pensarlo.
—¿Alianza? ¿Conmigo? — preguntaba incrédula, pero Jasmine sólo asentía —. ¿Por qué?
—Porque, hasta ahora, y además de Stephen…eres la única en la que confío — admitía la chica apenada, y Penny arqueaba una ceja.
—¿Qué hay de Zack?
—Zack y yo terminamos hace un par de días — confesaba la rubia, sin ánimo de hablar del tema, y tomaba a Penny por sorpresa —. Así que, ¿qué dices? — preguntaba, ofreciendo su mano a la oji azul.
La chica se demoraba unos segundos meditando, mientras observaba la mano de la chica, hasta que finalmente la estrechaba.
—Aliadas.
—Aliadas.
—¡Wade! — llamaba cierta castaña al geek, que estaba por entrar a su cabaña.
—¿Sí? — preguntaba el chico esperanzado, observando a Bay acercarse.
—Tengo una respuesta — respondía ella, y al chico le brillaban los ojos —. Y es un 'no'. Lo siento Wade, es sólo que…mi vida es complicada. Así que, no creo que sea buena idea tener una…relación ahora. No lo entenderías — explicaba ella, desanimando cada vez más y más al chico.
—Claro, lo entiendo — suspiraba el muchacho, bajando la mirada.
—Bueno, nos vemos en la fogata — se despedía ella y corría a su cabaña, mientras el chico la miraba partir.
—Si, nos vemos.
Fogata
—Muy bien, Camarógrafos, debo decir que cada día me decepcionan más y más…— reprendía Santana a los muchachos, con las estrellas en mano —. Son como los nuevos Microfonistas ahora.
—¿Dónde está Austin? — preguntaba Sky cansada —. Por alguna razón me siento menos ofendida por él que por ti.
—Es un halago — sonreía la latina —. Y, digamos que sufrió una pequeña caída…nada de qué preocuparse — reía la chica, y todos se miraban entre sí.
—Sólo expulsa al perdedor y termina con esto — escupía Mel malhumorada, y sentada lejos del resto.
—Como digas…— suspiraba Santana —. Estrella para Penny, Zack, Prince, Sky…— nombraba e iba lanzando estrellas a cada uno de ellos —, Bay…— decía y la chica aliviada atrapaba su estrella.
—Hey, ¿estoy en los últimos finalistas? — se preocupaba Wade, viendo a su alrededor, pero todos lucían igual de confundidos.
—Nos hiciste perder los dos desafíos a último minuto, nerd — le recordaba Mel, y el chico bufaba, pero lucía preocupado.
—Apesta, ¿cierto? — le preguntaba Santana al muchacho, y él asentía —. Y la última estrella de la fama es para…—creaba el suspenso, y todos, a excepción de Wade, lucían tranquilos — Wade. Increíble, Mel, ya que había votado por ti para finalista, pero en fin. Hora de irse, vaquerita de Playboy.
—¡Si! — se escuchaba un grito de victoria lejano.
—¿Esa era Selene? — preguntaba Prince, y todos miraban por todas partes.
—Un momento…¿qué? — se levantaba la chica de su asiento, malhumorada —. ¿Se atrevieron a expulsarme a mí? ¡A MI! ¿Cómo se atreven? — preguntaba y Zack y Penny intercambiaban miradas de complicidad.
—Te odiábamos desde el primer día — le recordaba Sky franca, sin creer la actitud de la chica, y las demás muchachas asentían —. El que va en segundo lugar de nuestra lista de odio es Zack, y créeme, te lleva mucha ventaja.
—¡Hey! — reprendía el muchacho.
—Todas te amamos — susurraba Bay al muchacho.
—Genial, ¿saben qué? ¡No necesito de este programa de pacotilla! ¡Puedo arreglármelas para ser famosa y ganar dinero por mi cuenta! — hacía una escándalo la chica, alejándose del resto.
—Todos sabemos cómo…— codeaba por debajo Prince a Zack, quien lo golpeaba.
—Lastima por ti, Zack, porque te perdiste de lo mejor que pudo haberte pasado en tu vida…— le gritaba la pelirroja, señalándose a ella misma —. Adiós, perdedores.
—Literalmente, la única perdedora es ella…— se exasperaba Penny, mientras todos la veían partir, algo avergonzados por su drama.
—Oh-oh. No. Tú no subirás al bote de los perdedores eléctrico después de llamar a nuestro programa "patético" — negaba Santana, y le lanzaba un chaleco salvavidas —. Si quieres volver a casa, prueba el bote de remos — decía y señalaba a un bote gastado en el muelle.
—¿Eh? — preguntaba la pelirroja, pero antes de poder decir algo más, el muelle tambaleaba, y caía al agua.
—La mejor eliminación de todas — reía Sky, aplaudiendo.
—De acuerdo, todos a dormir — ordenaba Santana, y todos se iban —. Y ustedes, amado público, sigan sintonizando para ver más de…¡Total Drama Hollywood Challenge!
Con esto, la co-anfitriona también se retiraba, dejando solo a un par de campistas en la fogata.
—Zack…— se aproximaba Penny al muchacho —. ¿Por qué no me dijiste que Jas y tú terminaron? — preguntaba preocupada, y el chico se encogía de hombros, calmo.
—No quería que me gritonearas — confesaba él, entre risas —. Te lo dije hace rato: la perdí a ella.
La chica quedaba pensativa, con Zack cerca, hasta que finalmente suspiraba y se acercaba más.
—Zack, ¿recuerdas como dije hacer rato que yo nunca he estado de tu lado? — preguntaba calma, y el chico asentía —. Es mentira. Me tienes a mi — decía, y le brindaba una cálida sonrisa, a lo cual el líder correspondía.
Luego de esto, ambos partían cada uno a su cabaña y se disponían a dormir.
Película: Saga Rápidos y Furiosos
Equipo Ganador: Dobles
Eliminada: Mel
¡ Y finalmente se va Mel! ¿Hace cuánto lo esperaban? ¿Creían que duraría más en la competencia? Esto lo planee hace taaaanto tiempo que había olvidado lo emocionada que estaba por la eliminación de la nueva pelirroja malvada. Pronto verán por qué.
Actualizar me tomó más tiempo de lo esperado, por algunos asuntos que tuve que resolver, pero espero me dé tiempo de terminar el resto en verano. De escribir no faltan muchos, así que espero ir actualizando más periódicamente.
He estado pensando en qué hacer con el Aftermath, ya que después del último, realmente no lo sé…¿Siguen esperándolos con ansiedad? Después de todo, no son esenciales.
Cada vez quedan menos integrantes, y muy pronto todos los secretos serán revelados. ¿Alguna sospecha que tengan? ¿Teorías, por tan bizarras que suenen? ¿Relación preferida? ¿Qué creen que suceda? ¿Próximo desafío? ¿Alguna idea? Todo eso pueden comentarlo en reviews, serán apreciados.
Sin más que decir, me retiro. Espero que estén pasando unas excelentes vacaciones (los que estén de vacaciones) y si no, que les sea leve el trabajo o la escuela.
Espero leer pronto algo de ustedes.
Saludos,
-Santy' B.
FUNFACT #12: ¿Recuerdan la relación de Thiago y Terri? En realidad no estaba planeada, puesto que el creador de Thiago no quería que su personaje tuviera una relación amorosa. En un capítulo tuvieron una interacción donde hubo algo de química, y a partir de ahí, todos pedían más de esa relación. Al autor no le gustó, y honestamente, en retrospectiva tampoco me encanta ahora.
